jueves, 31 de marzo de 2022

LA GRAN MENTIRA DEL HOLODOMOR

Universidad Obrera, 20/05/2020


(Nota del autor: En este artículo me apoyo fuertemente en las pruebas citadas en la investigación de Mark Tauger, de la West Virginia University. Tauger ha dedicado su vida profesional a investigar la agricultura y hambrunas soviéticas y rusas. Es una autoridad mundial en estas materias, y ha sido desaprobado educadamente por los nacionalistas ucranianos y los anticomunistas en general ya que sus investigaciones evidencian sus mentiras.)

La película nacionalista ucraniana «Cosecha Amarga» difunde mentiras inventadas por los nacionalistas ucranianos. En su análisis Louis Proyect difunde estas mentiras.

Proyect cita el artículo de Jeff Coplon «En búsqueda de un holocausto soviético: una hambruna de 55 años alimenta a la Derecha». En él, Coplon muestra que los líderes anticomunistas occidentales de moda han rechazado cualquier concepto de una hambruna deliberada contra los ucranianos. Siguen negándolo. Proyect omite este hecho.

Hubo una hambruna muy grave en la URSS, incluyendo (pero no limitada) a la RSS de Ucrania, en 1932-33. Pero nunca ha habido ninguna prueba de un «Holodomor» o «hambruna deliberada», y sigue sin haberla hoy en día.

La ficción del Holodomor fue inventada por los colaboracionistas nazis ucranianos que  encontraron asilo en Europea occidental, Canada y EEUU después de la guerra. Una descripción temprana es la de Yurij Chumatskij, ¿Por qué un Holocausto vale más que otros? publicado en Australia en 1986 por «veteranos del Ejército Insurgente Ucraniano», este trabajo es un ataque ampliado a los «judíos» por ser demasiado pro-comunistas.

El análisis de Proyect perpetúa las siguientes mentiras acerca de la colectivización soviética de la agricultura y la hambruna de 1932-33:

-*Que en su mayoría los campesinos se resistieron a la colectivización porque era una «segunda servidumbre».

-*Que la hambruna fue causada por la colectivización forzosa, cuando en realidad la hambruna tuvo causas ambientales.

-*Que «Stalin» -la dirección soviética- produjo deliberadamente la hambruna.

-*Que la hambruna tenía como objetivo destruir el nacionalismo ucraniano.

-*Que «Stalin» -el gobierno soviético- «detuvo la política de ucranización», la promoción de una política para incentivar la cultura y el idioma ucraniano.

Ninguna de estas afirmaciones son ciertas. Ninguna está respaldada por pruebas. Símplemente son afirmaciones de las fuentes nacionalistas ucranianas con el propósito de justificar ideológicamente su alianza con los nazis y la participación en el Holocausto judío, el genocidio de la minoría étnica polaca en Ucrania (las masacres de Volinia de 1943-1944) y el asesinato de judíos, comunistas y muchos campesinos ucranianos tras la guerra.

Su auténtico propósito es equiparar el comunismo con el nazismo (el comunismo es ilegal en la actual ‘Ucrania democrática’; La URSS con la Alemania nazi, Stalin con Hitler.

Colectivización de la Agricultura – La Realidad

Rusia y Ucrania han sufrido hambrunas graves cada pocos años desde hace más de un milenio. Una hambruna acompañó la revolución de 1917, alcanzando proporciones aun mayores entre 1918 y 1920. Otra grave hambruna, mal llamada la «Hambruna del Volga», golpeó desde 1920 hasta 1921. Hubo hambrunas en 1924 y de nuevo en 1928-1929, esta última especialmente dura en la RSS de Ucrania. Todas estas hambrunas tuvieron causas ambientales. El método medieval de parcelas agrarias y agricultura campesina hizo que la producción agraria eficaz fuese imposible y las hambrunas inevitables.

Los líderes soviéticos, con Stalin entre ellos, decidieron que la única solución era reorganizar la agricultura sobre la base de las granjas industriales a gran escala a imitación de algunas en el medio-oeste americano, las cuales fueron deliberadamente adoptadas como modelo. Cuando los sovjoses o «granjas soviéticas» parecieron funcionar bien, la dirección soviética tomó la decisión de colectivizar la agricultura.

Contrariamente a la propaganda anticomunista, la mayoría de campesinos aceptó la colectivización. La resistencia fue modesta: actos de rebelión rotundos fueron raros. Para 1932 la agricultura soviética, incluyendo la RSS de Ucrania, estaba mayoritariamente colectivizada.

En 1932 la agricultura soviética fue golpeada por una combinación de catástrofes ambientales: sequías en algunas zonas; demasiada lluvia en otras; plagas de moho y tizón (enfermedades fúngicas); plagas de insectos y roedores. El deshierbe se descuidó a medida que el campesinado se debilitó, reduciendo aun más la producción.

La reacción del Gobierno soviético cambió a medida que el alcance del fracaso de la cosecha de otoño e invierno de 1942 se hacía más evidente.

Creyendo al principio que la mala gestión y el sabotaje fueron las causas principales de una pobre cosecha, el Gobierno apartó muchos miembros del partido y líderes de las granjas colectivas (no hay ninguna evidencia de que fueran «ejecutados» como Mykola en la película). A principios de febrero de 1933 el Gobierno soviético empezó a proveer de cantidades masivas de ayuda en forma de grano a las áreas que sufrían la hambruna.

El Gobierno soviético organizó además redadas en granjas campesinas para confiscar el exceso de grano con el objetivo de alimentar las ciudades, las cuales no producían su propia comida. Además, para frenar la especulación; en una hambruna el grano podría ser revendido por precios inflados. Bajo condiciones de hambruna, no se podría permitir un mercado libre de grano a menos que se dejase morir de hambre a los pobres, como se venía haciendo bajo el Zarismo.

El Gobierno soviético organizó departamentos políticos (politotdely) para ayudar a los campesinos en el trabajo agrario. Tauger concluye: «El hecho de que la cosecha de 1933 fue mucho más cuantiosa que las de 1931-1932 significa que el politotdely a lo largo del país ayudó a las granjas a trabajar mejor.»

La buena cosecha de 1933 fue sacada adelante por una población considerablemente más reducida, ya que muchos murieron durante la hambruna, otros estaban enfermos o debilitados, y otros habían huído a otras regiones o a las ciudades.

Esto refleja el hecho de que la hambruna fue causada no por la colectivización, la interferencia gubernamental, o la resistencia campesina sino por causas ambientales que no seguían presentes en 1933.

La colectivización de la agricultura fue una auténtica reforma, un progreso en la revolución de la agricultura soviética. Todavía habría años de pobres cosechas -el clima de la URSS no cambió- pero gracias a la colectivización, solo habría una hambruna devastadora más en la URSS, la de 1946-1947. El analista más reciente de esta hambruna, Stephen Wheatcroft, concluye que esta hambruna fue causada por condiciones ambientales y los efectos de la guerra.

Las falsas afirmaciones de Proyect

De forma acrítica Proyect repite la autocomplaciente versión histórica de los fascistas ucranianos sin reserva alguna.

-*No hubo una «maquinaria stalinista asesina»

-*Los oficiales comprometidos del Partido no fueron «purgados y ejecutados»

-*»Millones de ucranianos» no fueron «forzados a trabajar en granjas estatales y colectivas». Tauger concluye que la mayoría de los campesinos aceptó las granjas colectivas y trabajaron bien en ellas.

-*Proyect acepta la afirmación nacionalista ucraniana de «entre 3 y 5 millones de muertes prematuras». Esto es falso.

Algunos nacionalistas ucranianos citan cifras de entre 7 y 10 millones, con el objetivo de igualar o superar los seis millones del Holocausto judío. El término «Holodomor» en sí mismo (‘holod‘=hambre, ‘mor‘ del polaco ‘mord‘=muerte, en ucraniano ‘morduvati‘=asesinar) fue acuñada para sonar de forma similar a «Holocausto».

El último estudio académico de la hambruna cifra las muertes en 2,6 millones (Jackes Vallin, France Meslé, Serguei Adamets y Serhii Pirozhkov, «Una nueva estimación de las pérdidas de la población ucraniana en los años 30 y 40», Population Studies 56, 3 (2002): 249–64).

*Jeff Coplon no es un «sindicalista canadiense» sino un escritor y periodista asentado en Nueva York, el último libro de Douglas Tottle Fraude, Hambruna y Fascismo, una respuesta razonable al fraudulento Cosecha del Dolor de Robert Conquest, fue escrito (así como el libro de Conquest) antes del aluvión de fuentes primarias de los antiguos archivos soviéticos desclasificados desde el final de la URSS en 1991 y están muy desactualizados.

*La afirmación de Walter Duranty acerca de «tortillas» y «huevos» no fue pronunciada «en defensa de Stalin» tal y como Proyect señala sino como crítica a las políticas del Gobierno soviético.

Pero -para decirlo brutalmente- no puedes hacer una tortilla sin romper unos huevos, y los líderes bolcheviques son tan indiferentes a los damnificados que pueden estar inmersos en su camino hacia la socialización como cualquier general durante la Guerra Mundial que ordenó un costoso ataque para mostrar a sus superiores que él y su división tenían el apropiado espíritu militar. De hecho, los bolcheviques son más indiferentes porque estaban impulsados por una fanática convicción. (The New York Times, 31 de marzo de 1933)

Evidentemente Proyect copia sin más este bulo de alguna fuente nacionalista ucraniana. Si metes basura, sacas basura**.

*Andrea Graziosi, a quien Proyect cita, no es una académica de la agricultura soviética ni de la hambruna de 1932-1933 sino una ideóloga anticomunista que asiente ante cada falsedad antisoviética. El artículo que Proyect cita es de «Harvard Ukrainian Studies’, un periódico carente de investigación objetiva, financiado y editado por nacionalistas ucrainanos.

*Proyect se refiere a «dos decretos secretos» del Politburó Soviético en diciembre de 1932 que él claramente no ha leído. Estos pararon la «ucranización» fuera de la RSS de Ucrania. Dentro de la RSS de Ucrania la «ucranización» continuó sin freno. No «llegó a su fin» como Proyect asegura.

*Proyect no cita pruebas de una «política soviética de destrucción física de la nación ucraniana, especialmente de su intelectualidad» porque no hubo tal política.

Un triunfo del Socialismo

La colectivización soviética de la agricultura es uno de los mayores progresos de reforma social del s. XX, si es que no es el más grande de todos, compitiendo con la «Revolución Verde», el «arroz milagroso» y las empresas de gestión del agua en China y EEUU. Si se otorgasen Premios Nobel a logros comunistas, la colectivización soviética sería un candidato de primera categoría.

La verdad histórica acerca de la Unión Soviética es desagradable no solo para los colaboracionistas del nazismo sino para los anticomunistas de todos los colores. Muchos de los que se consideran a sí mismos de Izquierdas, como los socialdemócratas o los trotskistas, repiten las mentiras de los fascistas declarados y de los escritores abiertamente pro-capitalistas. Los académicos objetivos de la Historia soviética como Tauger, consagrados a contar la verdad incluso cuando la verdad es impopular, son demasiado poco comunes y habitualmente ahogados bajo el coro de falsificadores anticomunistas.

Grover Furr


Fuentes:

Investigaciones de Mark Tauger, especialmente «Modernización de la Agricultura Soviética» (2006); «Stalin, agricultura soviética y colectivización» (2006); y «Campesinos soviéticos y colectivización, 1930-1939: Resistencia y adaptación.» (2005), todos disponibles en Internet. Más artículos de Tauger están disponibles en esta página.

Consulten también el Capítulo 1 de mi libro Mentiras Sangrientas; La prueba de que cada acusación contra Iosif Stalin y la Unión Soviética en ‘Bloodlands’ de Timthy Snyder es falsa. (Nueva York: Red Star Press, 2013), disponible aquí.

Acerca de la hambruna de 1946-47, la obra de Stephen G. Wheatcroft, «La hambruna de 1946-47, la acción climática y humana en perspectiva histórica». Europe-Asia Studies, 64:6, 987-1005.

**Nota del traductor: La expresión original utilizada por Grover Furr es «Garbage in, Garbage out», una expresión anglosajona para señalar que las técnicas y actuaciones pobres dan lugar a pobres resultados. Para consultar el artículo original en inglés pincha aquí.