miércoles, 21 de febrero de 2024

COUSO: "LA ÉLITE RUSÓFOBA DE EEUU" BUSCÓ DEBILITAR A RUSIA CON EL EUROMAIDÁN, "PERO FALLÓ"

Sputnik, 18/02/2024

Con el golpe de Estado de 2014 en Kiev, "la élite abiertamente rusófoba" de Occidente buscó debilitar a Rusia, pero falló, asegura el exeurodiputado Javier Couso. El político resumió cómo la UE torpedeó su propia credibilidad por Ucrania y se dejó arrastrar hacia la actual crisis por los intereses de EEUU.

Sputnik te presenta la entrevista completa de Javier Couso, a 10 años del Euromaidán.

— ¿Por qué la UE quiso impulsar el acuerdo de asociación entre Ucrania y los países europeos? ¿Qué puntos particularmente importantes contenía? ¿Si se hubiera firmado inicialmente, será que la situación se habría desarrollado de otra manera?

— No se puede descontextualizar lo que sucedió hace diez años, sin recordar el intento también de injerencia en el año 2004, lo que se llamó la Revolución Naranja. Ahí tenemos, además, todos los elementos que luego confluyeron agrandados en el golpe de Estado del Maidán. Hubo una clara injerencia por parte de las autoridades de EEUU a todos los niveles: a nivel político, con declaraciones a máximo nivel, como también financiación en virtud de determinadas leyes que permitían fondos del Gobierno de EEUU para supuestamente promover la democracia en el espacio postsoviético.

Realmente, lo que hay detrás de ese acuerdo de asociación entre Ucrania y la Unión Europea, como todo acuerdo de asociación que tiene la Unión Europea, tiene bastante de injerencia. Es decir, siempre se obliga a reformas políticas, y realmente lo que era y por no ahondar en las reglas o los puntos partículares que tenía ese tratado, simplemente servía como una palanca para desligar a Ucrania de una buena relación con Rusia. Y así se hizo en todo el espacio postsoviético, por medio de esos acuerdos de asociación o por medio de esa reorganización de ese espacio por medio de movimientos injerencistas y golpistas, que se llamaron revoluciones de colores.

Si se hubiera firmado inicialmente y no hubiera habido pues una preocupación evidente para poder balancear las relaciones de un país como Ucrania, tanto como con la parte occidental —la Unión Europea— como con su parte este —el espacio ruso—, teniendo en cuenta, además, la composición cultural del país, una parte más cercana a Occidente, pero además levantando la bandera de un nacionalismo ucranio de tintes fascistas. Pero también la parte este del país, amplia, en la cual se quería mantener, pues, una relación clara con su vecino, porque cultural, étnicamente, lingüísticamente, son parte de esa cultura compartida.

Y luego lo vimos claramente, como el Gobierno que surge de ese golpe de Estado, primero Poroshenko y después el señor Zelenski, con leyes que no podrían ser aceptadas en ningún caso entre la Unión Europea. Y hablo de leyes lingüísticas o leyes que han modificado la historia del país, como la desovietización, o leyes étnicas que han convertido a ucranianos de primera y ucranianos de segunda, pues denotan claramente lo que había detrás de esa palanca que se utilizó con el acuerdo de asociación, cuando la mayoría del país y el Gobierno legítimo intentó realizar un acuerdo que favoreciera todas las partes que diversificara por los puntos de comercio de Ucrania, tanto con la Unión Europea como con Rusia y con su espacio geopolítico.

— Ya han pasado 10 años del sangriento golpe de estado en Kiev. En aquel entonces, Occidente quiso resolver el problema de una vez por todas mediante este golpe en Ucrania, pero no logró sus objetivos. ¿Qué cree que ha fallado?

— Bueno, está claro que lo que ha fallado, pues, podríamos decir la ensoñación de determinada élite estadounidense abiertamente rusófoba y sus subalternas élites europeas que pretenden construir la realidad en base a su ideología. Una ideología en la cual el punto fundamental no es solo contener y debilitar a Rusia, sino incluso, como se viene teorizando desde hace muchas decenas de años, que Rusia debe ser troceada porque es demasiado grande y tiene ingente riqueza natural.

En toda la teoría angloamericana del poder, es decir, del Imperio británico y después de Estados Unidos, tanto en su bipolaridad como en su unipolaridad y luego su subalterna Unión Europea, está esa idea. Y de hecho tenemos pruebas evidentes. Hace poco, auspiciadas por el Parlamento Europeo y patrocinadas por estamentos de la Unión Europea, se han dado, por ejemplo, conferencias en las cuales se hablaba de trocear y dar independencia a diferentes estados y regiones de Rusia.

Con lo cual lo que falló es no entender que Ucrania es un país diverso, que es un país que tiene diferentes minorías culturales y lingüísticas, rumanas, húngaras y rusófilas, y tratar de imponer un nacionalismo ucraniano prooccidental, pero que curiosamente tuvo como punta de lanza elementos neofascistas o neonazis que reivindicaban el pasado atroz de los criminales de guerra nacionalistas ucranianos, como puede ser Stepán Bandera.

Entonces claro que falló totalmente. No se podía lograr esos objetivos de unificación étnica y lingüística de un país, y culturalmente, si no es a través de la guerra, como se intentó y de hecho pues vimos, hasta el inicio de la operación militar especial iniciada por Rusia. Es decir, de 2014 hasta 2022, más de 14.000 muertos por ataque directo de Fuerzas Armadas lideradas por esos grupos neonazis contra regiones de Donbás que se habían alzado contra este golpe de Estado, exigiendo su derecho a participar en una Ucrania diversa y poder seguir manteniendo su lengua materna como es el ruso.

Todo enmascarado en una operación antiterrorista, pero utilizando armamento pesado —artillería, lanzadores múltiples o bombardeos— contra su propia población. Lo dijo claramente Poroshenko: "nuestros niños en Kiev o en Leópolis van a estar jugando en los jardines y sus niños, los niños de Donbás, de Donetsk y de Lugansk, van a tener que estar en sótanos". Eso es lo que ha fallado: no entender la diversidad y que hay una parte del pueblo que pertenecía a Ucrania en aquel momento, que no se iba a dejar pisar por un golpe de Estado, supuestamente proeuropeo y prodemocrático, pero que escondía la peor cara del fascismo y del nazismo.

— Los acontecimientos de los últimos años nos han demostrado con claridad que los acuerdos con los políticos europeos no valen nada. El protocolo de Minsk, por ejemplo, fue una cortina de humo para evitar la derrota inevitable de Ucrania en 2014 y facilitar su rearme con el fin de prorrogar y agudizar el conflicto, en vez de terminarlo. ¿Cómo sería posible garantizar el cumplimiento de los acuerdos entre Rusia y la UE en el futuro, teniendo en cuenta la hipocresía innata de la clase política europea actual?

— Bueno, se ha producido un daño terrible a la credibilidad diplomática y en la política internacional por parte de la Unión Europea y, sobre todo, de los grandes países que han tirado por la borda parte de su historia, y hablo de Alemania y de Francia. ¿Y por qué hablo de estos dos países? Porque en los Acuerdos de Minsk, tanto el 1 como en el 2, se creó lo que se llamó, sobre todo a partir del 2, el Cuarteto de Normandía, en el cual estaban representados Alemania y Francia, aparte de Rusia y de Ucrania. Y estaba claro que se negoció para dar una solución, en teoría, eso es lo que creía una de las partes.

Además, los Acuerdos de Minsk, yo creo que daban la oportunidad clara de lograr la paz y lograr una integración en una nueva Ucrania, que diera espacio a esa parte que estaba siendo reprimida militarmente y bombardeada directamente. Por lo tanto, hubo una parte que no actuó de buena fe, porque después lo hemos tenido en las declaraciones, declaraciones terribles para nuestra credibilidad como ciudadanos pertenecientes a la Unión Europea, por parte de Merkel y de Hollande, de que estaba claro que no iban a cumplir los acuerdos de Minsk y que lo que hacían es engañar a Rusia para poder seguir rearmando al Ejército ucraniano hasta convertirlo en el Ejército más poderoso de Europa.

De hecho lo hemos visto. La guerra continúa a día de hoy, se estima que más de 200.000 millones de euros han sido inyectados en ese Ejército, y está claro que para restablecer esa confianza pasarán muchísimos años.

Afortunadamente, la diplomacia tiene capacidad de restaurarlo, restaurarla con verificaciones por ambas partes y un seguimiento, pero yo creo que va a ser muy complicado. Esperemos que algún día la cordura y las buenas maneras dentro de la diplomacia lleguen a Europa y esta sea otra vez un socio de fiar para Rusia, que es uno de nuestros vecinos y con los que inevitablemente tenemos que tener relaciones.

— ¿Por qué Occidente sigue suministrando las armas a Kiev sin pensar en las consecuencias de sus acciones? ¿No le parece que más temprano que tarde la UE tendrá que pagar un precio muy alto por sus errores?

— Bueno, el Occidente colectivo, como se le denomina, es decir, Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia, Japón y Corea del Sur, es decir, pues todos los países que están en la órbita de EEUU, tienen claro que tienen que seguir manteniendo el suministro de armas a Kiev para desgastar y contener a Rusia. Lo han dicho por activa y por pasiva.

Incluso ha dicho algún político estadounidense en activo que es el mejor negocio que han hecho Estados Unidos y Europa, porque ponen dinero y no ponen los muertos. En cambio, producen muertos y desgaste militar de Rusia. Por lo cual, lo peor es que estamos viendo que se han saltado una y otra vez durante estos dos años todas las líneas rojas que había puesto Rusia y, estoy hablando de los ataques a Crimea, la utilización de armas de largo alcance para atacar territorio ruso o el ir escalando en sistemas de armas, que lo que han hecho no es darle un vuelco a la guerra, pero sí han hecho alargarla y hacerla todavía más grave.

Cualquiera de esas escaladas podría llegar a la línea roja de que Rusia sintiera su existencia amenazada, con lo cual podría recurrir a su doctrina de defensa nuclear, lo cual es absolutamente irresponsable. Por eso hay que alabar claramente, muy pocas voces en Occidente lo hacen, pero yo me sumo a ellas, alabar la paciencia estratégica del presidente ruso y de sus estamentos militares y políticos de no hacer caso a estas provocaciones y mantener una operación militar de baja intensidad.

Y lo ha dejado muy claro: si comparamos los muertos civiles, que siempre son horribles en cualquier guerra, con los que se están produciendo por ejemplo en Gaza. El accionar del Ejército ruso no tiene parangón con las acciones militares que ha realizado, por ejemplo, Estados Unidos o está realizando ahora mismo Israel. Solo hay que comparar el caso de Irak. La invasión de Irak produjo a lo largo de su accionar, con los meses y años posteriores, más de un millón de muertos. O actualmente las 100.000 bajas civiles, entre heridos y muertos directamente asesinados, que se han producido en Gaza.

Yo creo que la Unión Europea está pagando un precio muy alto por esto, que yo no los llamaría errores. Es una política activa de confrontación con Rusia, una guerra de la OTAN contra Rusia, una guerra subsidiaria por medio de la carne, o podríamos decir, de las varias generaciones de ucranianos. Va a pagar, y está pagando, su ciudadanía está pagando claramente.

En el terreno político está pagando su falta de credibilidad y un desgaste económico terrible. Y lo peor es que otra vez tenemos una guerra en Europa.

— Observamos que en Ucrania se les está acabando todo sin la ayuda de Occidente. ¿El país tiene futuro? ¿Cómo lo ve?

— Ucrania, tal y como la conocemos, tiene un difícil futuro. De hecho, ya ha perdido más del 20% de su territorio. Es un país que sobrevive gracias a la ayuda exterior. Si no tuviera esa ayuda a nivel económico, financiero y militar, no podría sobrevivir. Y, además, queriendo ser el ariete para atacar a Rusia, no tiene ningún futuro porque, evidentemente, cualquier país, si se siente amenazado —y es una amenaza directa la inclusión de Ucrania en la OTAN o la posibilidad de poner vectores nucleares cercanos a la capital rusa, o otras regiones estratégicas rusas, que no darían tiempo a respuesta— echaría por tierra toda la doctrina de la destrucción mutua asegurada que nos ha proporcionado paz en el mundo durante bastantes años.

Evidentemente, Rusia tendrá que evitar que esas amenazas puedan ser efectivas de cerca de su frontera, aparte, por supuesto, de proteger a poblaciones que han sido expulsadas de ese proyecto de Ucrania y que han querido volver, como se ha demostrado en los diferentes referéndum, a formar parte de la Federación Rusa.

Por lo tanto yo le veo un mal futuro. De hecho si sigue con esta beligerancia y si sigue con esta amenaza podrá quedarse sin salida al mar y si no hay otra dirección política que quiera llegar a la paz, con seguridad para todos, creo que su futuro podríamos calificarlo como muy negro.

— El Gobierno de Fidel Castro en 2006 calificó a la Unión Europea de "lacayo" de Estados Unidos, pero desde entonces la situación solo ha empeorado. Ahora podemos hablar sobre la subordinación absoluta de la UE ante Washington, y la crisis en Ucrania lo confirma. ¿Por qué los intereses políticos y económicos de EEUU siguen siendo más importantes para Europa que los suyos propios?

— Bueno, la frase de Fidel Castro, un personaje histórico al que se le extraña, por su alta catadura a todos los niveles, políticos, morales y éticos, y sobre todo en su concepción de análisis geopolítico del mundo, tiene toda la razón: la Unión Europea es un lacayo de Estados Unidos, yo lo calificaría como una periferia subalterna. De hecho, la Unión Europea es un proyecto, lo dicen algunos historiadores y algunos analistas, exitoso de Estados Unidos.

Igual que la OTAN, que pone nuestras capacidades militares bajo mando estadounidense y la Unión Europea está bajo mando geopolítico estadounidense. Esto se produce claramente porque las élites que gobiernan la Unión Europea, que consiguen convencer a sus ciudadanos para que los voten, aceptan claramente ser subalternos de Estados Unidos, mientras ellos puedan hacer su política interna como les dé la gana.

Lo que pasa es que tienen es un planteamiento teórico y ético igual al de Estados Unidos. Pratican esa política económica, esa democracia liberal y ese neoliberalismo que realmente busca —y el globalismo, evidentemente— la sumisión de los Estados nación, la falta de soberanía y el crecimiento cada día de lugares opacos a la voluntad popular para favorecer los intereses de los emporios financieros, tanto lo industrial-militar como lo financiero por encima de los propios Estados.

De hecho, los países que pertenecemos a la Unión Europea ya no tenemos soberanía en moneda, ni en cuestión marcoeconómica, tampoco en la defensa, y a pesar de que nuestros dirigentes o nuestros políticos, nuestros presidentes defiendan que la Unión Europea y sus países tienen soberanía, tú te das cuenta cuando lo analizas con detenimiento, que siguen claramente la política y las indicaciones en materia de relaciones exteriores que les marca Estados Unidos.

Hemos aceptado en base a construcciones ficticias, en primer lugar que se necesita la tutela militar de Estados Unidos, por medio de todos los vectores nucleares que están desplegados en Europa frente a la construcción de una Rusia que es amenazante a Europa. Y luego también sabemos claramente y se ha estudiado cómo todos los intentos de una autonomía militar por parte de la Unión Europea han sido siempre torpedeados por Estados Unidos, y lo dicen claramente sus documentos. Por lo tanto es una desgracia, yo hablaría de dirigentes y presidentes y presidentas de los países europeos y de la Unión Europea que trabajan para una potencia extranjera, y para que sus naciones y espacio geopolítico no tengan autonomía.

— La población de la UE diariamente tiene que pagar de su bolsillo por los errores de sus líderes en el ámbito geopolítico. El precio de la "solidaridad europea" ante el conflicto en Ucrania sube sin parar, lo que provoca el crecimiento de la inconformidad con esta política. ¿Es posible decir que la derrota de Kiev, o sea la derrota de la apuesta de Bruselas en este conflicto, podría provocar la descomposición de la UE?

— Bueno, la población de la Unión Europea ya está pagando claramente esta locura del apoyo irrestricto por encima de todo a esa guerra y a una Ucrania moribunda. Hablábamos antes de más de 200.000 millones de los que se cree que la Unión Europea ha aportado la mitad. Además, se hizo en unos momentos en los cuales habían sufrido mucho las poblaciones después de las crisis, primero la crísis de 2008 de las grandes financieras que caían, posteriormente la crisis de la burbuja inmobiliaria y más tarde, para rematarnos, todo lo asociado a la pandemia.

De hecho se habían relajado dentro de la Unión Europea algunos de los estándares de la no-mutualización de la deuda o de que los países no se pudieran endeudar. Se creó además los presupuestos de recuperación de la Next Generation y curiosamente no se ha ido en pos de lograr una Unión Europea más igualitaria, de ayudar a que la precariedad bajara, sino al revés. Se ha mandado dinero a una guerra en la cual no tenemos ni un solo beneficio para los ciudadanos y ciudadanas que pertenecemos a la Unión.

De hemos visto como ha habido 12 rondas de sanciones que han sido prácticamente un búmeran contra la población europea. Al dictado de Estados Unidos nos hemos dado un tiro en un pie, sobre todo Alemania, en cuanto al acopio de energía barata por medio del gas ruso, el ataque a los Nord Stream 1 y Nord Stream 2 es evidente lo que ha producido, claramente con las sanciones a Rusia. Ya lo estamos viendo en Alemania, que era el motor de la Unión Europea, en recesión, y en toda la Unión Europea, una inflación y una subida de cerca del 30% en la cesta de la compra diaria.

Por lo tanto, lo que vemos además es que empieza a haber en algunos países una crítica velada a esta ayuda. Hay países que se quieren negar —lo que pasa es que la Unión Europea, evidentemente, y con el euro y con el Banco Central Europeo, es muy poderosa para poder doblegar a los países díscolos, lo vimos con Ucrania, lo hemos visto hace poco con Hungría, que es uno de los pocos países que se había negado a seguir participando en ello, pero claro, la amenaza de cortar las ayudas o la inyección económica es muy poderosa— pero yo veo que cada día (el deseo de negarse) está creciendo más.

Es cierto que en los países del sur no, pero en países como Alemania están creciendo opciones políticas que hablan claramente de que hay que recomponer nuestras relaciones con Rusia y que no se puede estar pagando a fondo cero a un país que desarrolla una guerra terrible, que manda su propia población al cadalso por cientos de miles —estamos hablando del Gobierno de Ucrania— y que además eso no sea beneficioso para la población europea, sino todo lo contrario.

Entonces yo preveo que va a haber muchas turbulencias, no solo en la Unión Europea, sino en la OTAN porque esta guerra se terminará y por lo que dicen todos los analistas será con una victoria de Rusia. Es decir, no habrán logrado lo que pretendían y aún encima ese pivote estratégico del que hablaba Brzezinski, que era Ucrania, pues era un Estado fallido y partido evidentemente entre una parte a la cual no se ha dejado pertenecer a esa Ucrania que debería ser multiple, diversa como era en su inicio.

Por lo tanto, yo creo que va a afectar claramente, todavía no determinantemente, pero sí en el futuro, tanto a la supervivencia y composición de la Unión Europea como a su moneda y como a la alianza militar, que no solo es de la Unión Europea, son 30 países, que significa la OTAN.

lunes, 19 de febrero de 2024

NAVALNY: TRAYECTORIA POLÍTICA DE UN HOMBRE DE PAJA

mpr21, 19/02/2024

El viernes murió en una prisión rusa Alexei Navalny. Cumplía una condena de 19 años de cárcel por “actividades extremistas”. En Rusia era un “don nadie”, pero en occidente están empeñados en decir que era la cabeza visible de la oposición política a Putin, lo cual es absolutamente falso.

Navalny se licenció en derecho en 1998 y en finanzas en 2001. Entre 2000 y 2007 fue miembro del partido liberal Yabloko, antes de cofundar un pequeño grupo racista llamado “Narod”.

En 2021 Amnistía Internacional le retiró la condición de preso político por sus comentarios fascistas y racistas en el pasado de los que siempre se negó a retractarse (*).

En un vídeo de YouTube difundido por el colectivo, defendía el derecho a portar armas para luchar contra las “moscas y cucarachas”, en referencia a los musulmanes del sur del Cáucaso. En otro comparaba a los inmigrantes de las regiones islámicas con la caries dental.

En agosto de 2008 Navalny respaldó la intervención rusa contra Georgia en nombre de la asediada Osetia del sur. Posteriormente participó en tres manifestaciones anuales de la “Marcha Rusa” con grupos racistas. Evgenia Albats dijo más tarde que había incitado a Navalny a asistir a estas manifestaciones para utilizar el racismo contra el Kremlin.

En 2010 Albats copatrocinó la estancia de seis meses de Navalny en Estados Unidos como parte del programa Yale World Fellows.

Luego Navalny empezó a utilizar sus estudios financieros para crear un equipo de especuladores llamado “Unión de Accionistas Minoritarios”, que intentó socavar a grandes empresas como Rosneft, Gazprom, Lukoil y otras.

Su ONG, Fundación contra la Corrupción (FBK), fue registrada en septiembre de 2011 y al año siguiente el FSB grabó en vídeo a un ayudante suyo, Vladimir Ashurkov, pidiendo dinero a un espía del MI6, James William Thomas Ford, para desestabilizar Rusia. La reunión se celebró en un bar de Moscú y en ella Ashurkov pedía al gobierno británico entre 10 y 20 millones de dólares anuales.

Ashurkov era el director de la fundación de Navalny y Ford actuaba bajo cobertura diplomática, como segundo secretario de asuntos políticos de la embajada británica en Moscú.

El chantaje comercial era una de sus formas de financiación. Navalny acusaba al gobierno de Moscú, a los gobernadores regionales y a las empresas de fraude, corrupción y estafa, por lo que fue demandado por difamación varias veces.

En febrero de 2011 volvió a la arena política. Atacó al partido gobernante Rusia Unida, calificándolo de grupo de “malversadores y ladrones”, y en diciembre afirmó que el partido había cometido un fraude electoral.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó en 2016 que sus acciones eran “indistinguibles de actividades comerciales legítimas”.

Gracias a su campaña contra la corrupción, los medios de comunicación occidentales lo auparon como cabecilla de la oposición rusa. Organizó una serie de protestas en las que pronunció discursos incendiarios.

El punto culminante de la carrera política de Navalny fueron las elecciones para alcalde de Moscú de julio de 2013, donde obtuvo el 27,24 por cien de los votos, pero fue derrotado por Serguei Sobianin.

Pero no pudo presentarse a las elecciones presidenciales de 2018 debido a sus antecedentes penales.

La primera condena penal de Navalny fue por malversación de fondos para Kirovles, una empresa forestal de propiedad pública. En 2013 fue condenado a cinco años de prisión, pero la sentencia fue posteriormente sustituida por la libertad condicional.

Durante el juicio, Navalny denunció que las acusaciones tenían motivaciones políticas y criticó el “repugnante sistema feudal” en el que “un centenar de familias” saqueaban Rusia.

Navalny y su hermano Oleg, un trabajador de correos, fueron acusados de malversación de fondos en 2012, por defraudar a la sucursal rusa del gigante francés de cosméticos Yves Rocher. Ambos fueron declarados culpables en diciembre de 2014, pero a Alexey le concedieron la libertad condicional de nuevo, por lo que no ingresó en prisión.

En 2019 el gobierno ruso calificó a su fundación FBK de “agente extranjero”, limitando severamente sus financiación y actividades.

En 2020 cayó enfermo durante un vuelo entre Tomsk y Moscú y fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento. En Berlín los médicos afirmaron que fue víctima del agente nervioso “novichok”, lo que era falso. A su regreso a Rusia, fue detenido por violar las condiciones de su libertad condicional y enviado a la cárcel.

Fue acusado de fraude y desacato al tribunal y condenado a nueve años más en 2022. Al año siguiente fue condenado a 19 años más de prisión por instigar, financiar y llevar a cabo actividades extremistas y defender a los nazis. La fundación FBK fue clausurada por orden del gobierno.

En diciembre del año pasado fue trasladado a una colonia penal en la región de Yamalo-Nenets, en el norte de Siberia.

(*) https://www.bbc.com/news/world-europe-56181084

sábado, 17 de febrero de 2024

NAVALNY Y SUS AMISTADES NAZIS

Señores y señoras periodistas de los medios occidentales: Navalny nunca fue un preso de conciencia. Este individuo se valió de las eficientes instituciones educativas heredadas de la Unión Soviética, donde estudió finanzas, para obtener una beca para estudiar en Yale (EEUU). A partir de ahí empezó a conspirar contra el estado ruso para devolverlo a los oscuros tiempos de frío y hambre de la Perestroika. Por entonces estaba metido en el partido neoliberal Yabloko, un partido muy minoritario odiado por la mayoría de los rusos. En esa época se le permitió desarrollar su actividad política con normalidad. Navalny, por cierto, llegó a estar metido en el consejo de administración de grandes empresas con un gran valor estratégico para el estado ruso como Aeroflot. Por tanto, no era un héroe popular que viniera de la clase trabajadora. Y solo fue a partir de su participación en una fallida revolución de colores en 2011, en la que intentó con un puñado de neonazis que se manifestaban por las calles tomar el Kremlin, cuando se actuó jurídicamente contra él, porque el nazismo es ilegal en Rusia después de los 27 millones de rusos muertos en la Segunda Guerra Mundial y además intentar tomar el Kremlin se considera, obviamente, un golpe de estado. Además acabó asociándose con neonazis e hizo propaganda públicamente para expulsar e incluso exterminar a los musulmanes de la Federación Rusa (ahí está el vídeo en que los llama "cucarachas" y sale él mismo empuñando una pistola). Por esa época se le permitió presentarse a alcalde de Moscú e incluso una fuente norteamericana como Wikipedia reconoce centraba "su campaña en la denuncia de los inmigrantes, a los que califica de delincuentes". Era el año 2013, y ya ni los oligarcas neoliberales de Yabloko querían mezclarse con él tras sus escarceos con los nazis, con lo que le expulsan del partido. Navalny por cierto, como no ganó las elecciones, dijo que había fraude. En los mass media nos recalcan que quedó segundo, y es cierto, pero también lo es que el candidato que le venció, del partido de Putin, le sacó casi el doble de votos. Esto se lo callan nuestros medios. Por tanto, Navalny era un delicuente porque quebrantó la ley y era una figura con escaso apoyo popular por su relaciones con grupos neonazis. De donde le venía el apoyo era de occidente, de EEUU y sus países lacayos integrantes de la OTAN. Y por cierto, el bloque OTAN debería esperar a las conclusiones del forense antes de acusar sin pruebas a Rusia de asesinar a Navalny. Pero si, por el contrario, lo que quieren es usar la muerte de éste como casus belli para enfrentarse a Rusia directamente, que lo hagan; ya el año pasado Putin les retó a que se vieran las caras directamente en el campo de batalla, sin necesidad de usar cobardemente al pueblo ucraniano, que ya no gana para ampliar cementerios.

El video que cuelgo a continuación muestra a Navalny con sus hordas de neonazis intentando liderar inútilmente una revolución de color contra el Kremlin. Si la izquierda y sectores moderados de Europa occidental apoyan a tipos como éste deberían hacérselo mirar.

viernes, 16 de febrero de 2024

EL VÍDEO DEL "DEMÓCRATA" NAVALNY QUE LOS MASS MEDIA NO MUESTRAN

Mucho cuidado: los medios están utilizando la muerte de Navalny para crear un casus belli contra Rusia. Ante el fracaso de la guerra proxy contra Rusia en Ucrania, la OTAN quiere lanzar a toda Europa occidental a una guerra abierta contra el gigante euroasiático, una guerra que podría ser nuclear.

En el vídeo que se cuelga abajo podemos lo "demócrata" que era el tal Navalny, un tipo que llamaba a matar a los musulmanes como si se tratara de cucarachas. Esto está prohibido en la Federación Rusa, donde las formaciones nazis como el Movimiento de Liberación Nacional Ruso, al que pertenecía Navalny y que está financiado por la OTAN, son ilegales. 


miércoles, 14 de febrero de 2024

NEOMALTHUSIANISMO: EL ARMA IDEOLÓGICA EN MANOS DEL GLOBALISMO QUE HA SEDUCIDO A LA IZQUIERDA OCCIDENTAL



INTRODUCCIÓN

El neomaltusianismo, es decir la adaptación de las ideas de Malthus al contexto actual, se basa en el mismo principio formulado por el economista británico, a saber, el del inminente agotamiento de los recursos esenciales para el desarrollo humano (fuentes energéticas, alimentos, materias primas, etc.) La diferencia con los tiempos de Malthus es que el discurso de la escasez (“los recursos no dan para todos”) ha sido ampliamente aceptado e incluso difundido por la izquierda occidental y ello a pesar de ser uno de los fundamentos ideológicos del capitalismo.

LAS TESIS DE MALTHUS

Thomas Robert Malthus fue un sacerdote anglicano y un economista que vivió en Inglaterra entre 1766 y 1834. Éste vio como la población crecía exponencialmente durante la Revolución Industrial británica, un fenómeno demográfico natural que se ha desarrollado en todo país que haya sufrido un proceso de industrialización; en el siglo XX esto ha sido muy notable en China e India. Inspira por este fenómeno Malthus escribió el libro “Ensayo sobre el principio de la población” en el que afirmaba que mientras la población crece en progresión geométrica los recursos solo lo hacían en proporción aritmética. Según él, la población se dobla en número cada 25 años con lo cual pronto habría una debacle por insuficiencia de medios de subsistencia y por tanto había población que sobraba. En sus palabras:

"Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la Naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza".

Por tanto, para Malthus o se evitaba la proliferación de la población sobrante mediante el control de la natalidad o la guerra o la humanidad en su conjunto se enfrentaba a una carestía que desembocaría en una tremenda hambruna.

Estas ideas que han tenido derivaciones bastante siniestras desde la “workhouses” y el darwinismo social ingleses a los mismísimos nazis habría que ponerlas en su contexto. Malthus era un pastor anglicano que tenía que repartir los recursos asignados por el estado británico con sus feligreses más necesitados y además era un economista a sueldo de una gran multinacional saqueadora del mundo menos desarrollado, la todopoderosa East India Company, por tanto, era un pensador reaccionario, burgués y pro capitalista. Sin embargo, sus predicciones no se cumplieron y motivó las críticas de pensadores socialistas como Marx y Engels, quienes, coincidiendo con lo que ya dijo la izquierda ilustrada de Godwin y Condorcet, señalaron acertadamente que el desarrollo científico traería una multiplicación de los recursos y lo único que haría falta sería una distribución equitativa de los mismos, tarea fundamental del socialismo y de la izquierda clásica. Y a partir de ahí la burguesía obtuvo una razón más para usar las ideas de Malthus. Si los pobres se reproducían más rápido que los ricos y además se imbuían de ideas socialistas sus privilegios estarían pronto amenazados por masas de revolucionarios.

¿FIN DE LOS HIDROCARBUROS?

Una vez fracasaron las predicciones de Malthus la burguesía buscó cómo aplicar el discurso de la escasez a otros ámbitos de tal manera que sirviera como arma para afianzar su poder. Así a finales del siglo XIX, las clases rectoras británicas fomentaron el discurso de la escasez del carbón, que había sido la fuente energética fundamental de la primera fase de la Revolución Industrial británica y se vaticinó su agotamiento antes de comenzar el siglo XX. No obstante, para ser un bien escaso y en vías de extinción motivó no pocos conflictos armados como, al menos en parte, ocurrió con la Primera Guerra Mundial, tras la cual Francia y Bélgica ocuparon en 1923 la cuenca carbonífera del Ruhr en Alemania, clave para el suministro de energía de la industria alemana. Esto acentuó la crisis económica en Alemania y facilitó el ascenso de Hitler al poder. 

De todas maneras, el carbón fue paulatinamente siendo sustituido, por lo menos en el transporte por una nueva fuente energética: el petróleo. En efecto, el petróleo empezó a alimentar los motores de los barcos de guerra de la marina británica, que se hicieron más veloces y potentes y ayudaron a afianzar el poder imperial británico. Aquí el problema era que las potencias occidentales no tenían acceso al petróleo y se inició una competición entre ellas, sobre todo entre Gran Bretaña y Alemania por el petróleo del antiguo Imperio Otomano que tuvo mucho que ver con el estallido de la Primera Guerra Mundial [1]. Tras ella, el poder anglosajón troceó el Imperio Otomano y puso bajo su influencia los territorios de más riqueza petrolífera.

Más tarde, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los EEUU desplazan al Reino Unido como potencia hegemónica se empieza a hablar del fin del petróleo igual que se hizo con el carbón. Esta nueva reformulación de la teoría de Malthus de la escasez de los recursos vitales motivó la crisis del 73, momento en el que EEUU y su aliado Arabia Saudí suben los precios del petróleo artificialmente para asfixiar a Europa (sobre todo a Alemania, que seguía siendo rival de la anglosfera y sin tener fuentes de hidrocarburos propias) con el pretexto del inminente agotamiento del petróleo. Sin embargo, los científicos rusos tras la Segunda Guerra Mundial desmienten que el petróleo se acabe, así como así, y lanzan la “teoría del origen abiótico del petróleo” [2]. Según ésta, el petróleo no tiene su origen en la descomposición de animales o plantas, sino que es un aceite de origen inorgánico procedente del manto de la tierra, con lo cual no se sabe cuánto petróleo queda exactamente, pero sí que queda mucho más de lo que pregonan las élites occidentales.  Las teorías rusas tuvieron cierta influencia en occidente gracias al libro del geólogo americano de origen alemán Thomas Gold, Biosfera profunda y caliente. Dicho libro, sin embargo, fue silenciado sistemáticamente por los medios corporativos occidentales, más interesados en difundir la teoría neomalthusiana del agotamiento de los combustibles fósiles, combustibles por los que EEUU y sus acólitos han iniciado conflictos armados (como el de Ucrania o el de Gaza) que bien podrían desembocar en una Tercera Guerra Mundial (¿cómo es posible que las grandes potencias gasten ingentes cantidades de munición y vidas humanas por algo que se va a acabar en dos días?). Tampoco se entiende por qué en 2021, el gobierno de coalición de PSOE-Unidas Podemos, prohibió que se hicieran prospecciones petrolíferas en España [3], y ello después de haber aparecido en el Golfo de Cádiz indicios minerales de que el subsuelo podría albergar depósitos del preciado hidrocarburo [4]. ¿Por qué se prohíben la búsqueda de un recurso que está en las últimas? Seguramente porque no esté en las últimas ni mucho menos. Y sobre todo ¿quién tiene miedo de que aparezca petróleo en España? Obviamente, EEUU, quien ya amenazó al gobierno de Franco con independizar Canarias pagando y entrenando a un movimiento independentista (el MPAIAC) si la élite rectora franquista seguía con sus planes de conseguir la independencia energética de EEUU. Al fin y al cabo, si eso ocurriera quizá las bases militares de la OTAN en suelo español peligrarían.

OTRA VEZ EL ARGUMENTO DE LA SUPERPOBLACIÓN

Otra manifestación neomalthusiana en el siglo XX fue la vuelta del debate sobre la crisis demográfica pero ahora a nivel mundial. Tras la sangría de la Segunda Guerra Mundial la demografía se recupera y el desarrollo industrial de los llamados países del Tercer Mundo trae consigo una explosión demográfica, como la que observó Malthus en Inglaterra durante la Revolución industrial. Fue entonces cuando en EEUU los lobbies del capitalismo global (Ford, Rockefeller, etc.) vuelven a la vieja idea de Malthus de que la población crece por encima del crecimiento de los recursos económicos, con lo cual todo acabará inevitablemente en una hambruna.  Aunque se intenta culpar de esto al Tercer Mundo en general, es China en particular quien atrae todas las miradas de los think tanks globalistas de occidente, quienes se dedican a fomentar una sinofobia que llega hasta nuestros días (recuérdese cómo se culpó en los mass media occidentales a China de originar y difundir la epidemia del COVID-19, a pesar de que el cierre de fronteras no beneficiaba a la Nueva Ruta de la Seda de China sino más bien a sus detractores). 

Aquí habría que citar una película de ciencia ficción norteamericana de los años 70 del siglo pasado como Soylent Green (Cuando el destino nos alcance en su título en español), que ya mencionamos en un artículo sobre el veganismo en este blog, una película que describe un futuro distópico en Nueva York en el 2021, donde escasea el alimento, especialmente la carne, porque la población ha crecido desmesuradamente. Hoy día sabemos que tales pronósticos como los de Malthus en el siglo XIX no se han cumplido, pero es interesante observar cómo las élites occidentales siguen pensando que sobra gente. De hecho, en la actualidad el debate sobre la eutanasia se ha ampliado no ya a personas con enfermedades terminales sino a personas con enfermedades mentales o incluso a pobres. Esto último se está considerando en el civilizado Canadá [5], donde ya se ha concedido y ejecutado la eutanasia a una mujer enferma y carente de recursos económicos para paliar su enfermedad. También es interesante el debate en torno al acceso a la carne, que sigue siendo objeto de manipulación por parte de las élites globalistas, las cuales están promocionando el veganismo e incluso el consumo de carne sintética o incluso la de gusanos y grillos.

EL OMINPRESENTE DISCURSO DE LA ESCASEZ

Aparte de los hidrocarburos, las élites globalistas nos han alertado sobre la escasez o incluso la desaparición de otros recursos vitales. En los años 50 y 60 del siglo pasado se hablaba de que se acaba el nitrato, elemento para que los campos fueran fértiles y se vaticinó un agotamiento de la tierra y una hambruna generalizada.  Fue en esa época cuando la geografía española se llenó de carteles que anunciaban el nitrato de Chile, fertilizante que el estado franquista compró al por mayor al país andino para evitar las malas cosechas. Sin embargo, hoy día resulta que el nitrato lejos de desaparecer de nuestras tierras se acumulado con un efecto contaminante. Otra predicción malthusiana que falla.

No obstante, las alertas por faltas de recursos básicos en las tierras de cultivo no se han acabado. Hoy día el discurso malthusiano vuelve con la advertencia de que el humus de las tierras está desapareciendo. ¿Por qué ahora esta fijación con el humus? Quizá tenga que ver con el hecho de que las tierras más ricas en humus, las llamadas tierras negras, están en un territorio codiciado por el capitalismo globalista occidental: Ucrania y el sur de la Federación Rusa. No es casualidad que occidente a través de la OTAN esté alentando una guerra proxy contra Rusia usando a Ucrania como ariete y tampoco es casualidad de que las tierras negras de Ucrania estén ya en manos de fondos buitres como Black Rock.

Con todo el recurso predilecto de las élites malthusianas para urdir sus tramas de robo y exterminio es el agua, precisamente por ser el recurso más básico para la vida humana. Estos poderes a través de los grandes medios corporativos nos están intentando convencer de que el agua está escaseando. Esto atenta contra el pensamiento racional y la ciencia más básica que aprendimos en la escuela, donde nos explicaban el ciclo del agua, en el cual el agua no se perdía, sino que hay siempre la misma cantidad y tanto solo cambia de estado (líquido, gaseoso y sólido). ¿Qué motiva este ataque al pensamiento racional más elemental? Sin duda algo tiene que ver el hecho de que desde 2021 el agua cotiza en bolsa y por tanto cuanto menos disponible esté más se sube su valor en bolsa y más negocis hacen los fondos buitres con ella. Por eso hay un movimiento ecologista que quiere romper los embalses para devolver el agua a sus cauces naturales [6]. Esto es parte de la ley de Restauración de la Naturaleza, que es parte de la agenda 2030, y que quiere acabar con buena parte de nuestra agricultura y ganadería y llevarla a países pobres dóciles a las multinacionales occidentales (ej. Marruecos). Esto es lo que había detrás del debate sobre el cultivo de fresas en las inmediaciones del parque de Doñana. Ante todo, se pretende crear una sequía ficticia. Las presas se derriban o se vacían para producir electricidad ahora ya que se ha interrumpido el acceso de Europa al gas ruso o, en el caso de España, argelino, y hay que usar la energía hidráulica. “No llueve”, se nos dice en los mass media, y se nos muestra un embalse vacío cuyo fondo está cubierto de hierba y cuyos alrededores están llenos de vegetación… Si es verdad que no llueve ¿por qué el paisaje no es árido y de color amarillo? Y por otra parte se impide que los agricultores, ya que no tienen agua embalsada, usen el agua subterránea de los acuíferos, que está siendo entregada por nuestros gobernantes a fondos buitres como Black Rock y a las grandes multinacionales embotelladoras de agua como Coca Cola. 

Todo esto va a traer consecuencias muy graves para la mayoría de la población. Por una parte, vamos a perder la soberanía alimentaria frente a una calamidad como una pandemia o una guerra al perder nuestro sector agrícola (por eso hay que apoyar a nuestros agricultores, ganaderos y pescadores). Y por otra parte, la especulación con el agua y la destrucción del sector primario están disparando los precios y por ende causando pobreza generalizada. Un caso palmario es la subida de precios del aceite de oliva, que se han cuadruplicado en apenas dos años, según los medios corporativos a causa de la sequía, pero en realidad por la especulación con ingentes cantidades de aceite comprada y almacenada por fondos de inversión como CVC o Beka Capital. De este último, por cierto, es presidente de honor Miguel Arias Cañete, ministro de agricultura bajo la presidencia de Aznar [7].

A VUELTAS CON EL CLIMA

Relacionado con la escasez de agua está el tema del clima, pieza clave de la agenda globalista. Una vez las élites del occidente colectivo dejaron de asustarnos con la explosión demográfica en el Tercer Mundo cuando el crecimiento poblacional se moderó en países asiáticos como China, dichas élites empezaron a experimentar con el clima como arma para causar el pánico generalizado. Así, en los años 80 del siglo pasado, los mass media sembraron el pánico por un supuesto agujero en la capa de ozono que hacía que radiaciones letales capaces de causar cáncer de piel pudieran alcanzar a media humanidad. Décadas más tarde, los malos augurios una vez más no se cumplieron. ¿Cuál era realmente el problema? Que la patente de los compuestos de CFC a los que se culpaba del deterioro de la capa de ozono estaba a punto de caducar y la multinacional norteamericana Dupont, dueña de la patente, hizo una campaña para que se prohibieran y así evitar que otros le sacaran rentabilidad a su invento.

Tras salirse con la suya con la prohibición de los CFC, el globalismo occidental se lanza a una empresa aún más ambiciosa: ahora se va a culpar a la industrialización de cambiar el clima a más calor y poner el mundo al borde de su extinción. A esta idea se la ha llamado colapsismo. Curiosamente, este discurso colapsista coincide con la deslocalización de la industria del Primer Mundo y su traslado a los países en vías de desarrollo, de tal manera que el argumento del calentamiento global por el CO2 antropogénico se convierte en una coartada para aplastar o entorpecer el desarrollo del Tercer Mundo para que de este modo repercuta en los países ricos y sus élites. Así, la teoría del calentamiento global la popularizó Mrs. Thatcher para poder cerrar las minas de carbón y machacar a los sindicatos británicos. Por otra parte, sirvió como excusa para que el Reino Unido diera un impulso a su programa nuclear y a la confrontación OTAN-URSS.

Pero lo peor de todo fue que tras la caída de la URSS la izquierda occidental aceptó acríticamente esta teoría neomalthusiana y capitalista.  Se aduce que hay un consenso en la comunidad científica internacional en torno al calentamiento global por CO2 antropogénico; sin embargo, esto es falso ya que los científicos rusos (otra vez ellos) aseguran que los cambios climáticos son naturales (basados en los ciclos de Milankovic, entre otros fenómenos naturales) [8]. Para ellos esta teoría es ideológica y pro imperialista y está siendo usada como arma contra el ascenso del mundo multipolar liderado por Rusia y, sobre todo, por China, a quien se le acusa de contaminar, aunque buena parte de su tejido industrial son compañías occidentales que producen allí para sacar más rentabilidad.

CONCLUSIÓN 

La izquierda actual ha abrazado estúpidamente el neomalthusianismo a pesar de ser parte esencial de la ideología capitalista porque es una izquierda intervenida e infiltrada por la burguesía liberal globalista. Hace falta otra izquierda que parta justo del principio contrario, que es de donde partía, con muy buen criterio, la izquierda clásica la que se basaba en la ilustración y tenía un discurso de clase.

REFERENCIAS:

[1] Esto se explica en el libro de F. William Engdhal A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Origen_inorg%C3%A1nico_del_petr%C3%B3leo

[3] https://www.elmundo.es/economia/2020/06/08/5ed922b5fdddfff49f8b4601.html

[4] https://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-descubren-golfo-cadiz-impresionantes-bancos-arena-condiciones-ideales-hidrocarburos-20120130165555.html

[5]  https://www.larazon.es/sociedad/20220523/daugztjzczfbxf6crcijkgemby.html

[6] De hecho hay una página web ecologista donde se jactan de haber destruidos miles de presas en todas Europa (España incluida): https://damremoval.eu/. Luego decir que el derribo de presas en España es un bulo, como asegura la agencia de fact-checking Newtral de Ana Pastor es un bulo en sí mismo.

[7] https://www.bekafinance.com/noticia/miguel-arias-canete-fondo-agricola

[8] https://observatoriodetrabajadores.wordpress.com/2023/06/09/calentamiento-climatico-el-enfrentamiento-de-occidente-contra-el-mundo-thierry-meyssan/

lunes, 12 de febrero de 2024

EL PRETEXTO ECOLOGISTA, LOS FONDOS BUITRE Y EL MODELO MERCADONA PRENDEN LA MECHA DE LAS PROTESTAS AGRARIAS

mpr21, 07/02/2024

El Boletín Oficial del Estado del viernes 12 de mayo de 2023 incorporaba, mediante decreto ley una inquietante modificación del Impuesto de Sociedades que se incardinaba en un extenso título, que justificaba el grueso de sus medidas en dos factores que últimamente están de moda: Ucrania y el cambio climático

Se trataba de una bonificación del Impuesto de Sociedades a una vieja norma de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea, por la que quedaban bonificadas del pago de este impuesto las cantidades percibidas como consecuencia del abandono o arranque de cultivos y plantaciones de peras, melocotones, nectarinas, manzanas, plátanos, remolacha o sus viñedos. También a los ganaderos que abandonen sus explotaciones lecheras.

Si bien el precepto no es nuevo, y no son las únicas materias primas que se han visto afectadas por medidas similares, sin duda es el síntoma de una tendencia que no siempre se analiza en profundidad. La pregunta es, si se subvenciona el arranque, ¿de dónde sale lo que se vende como producto nacional?.

En España existe un histórico fraude en el origen de los alimentos que, ya sea de la manera burda de cambiar el etiquetado, o mediante la técnica legal de envasar en España, pero importar desde países terceros, es el caballo de batalla de los pequeños productores locales. Se trata de una práctica que han denunciado en numerosas ocasiones las organizaciones agrarias y donde señalan directamente a las principales cadenas de supermercados y a los fondos de inversión que han tomado fuerza en el negocio de la alimentación.

En España once empresas controlan el 75% del mercado total de la alimentación. Según la Red de Supermercados Cooperativos, se trata de nueve grandes grupos de supermercados y tres centrales de compra donde sólo una de ellas (Mercadona) controla el 20% del total. Estas son cifras aproximadas basadas en su facturación, que abarca diferentes canales de venta, principalmente las tiendas físicas, pero también la venta online.

A todo esto hay que sumar que al menos cuatro de estos grandes supermercados (Alcampo, Carrefour, Lidl y Aldi) disponen en España de empresas creadas para realizar grandes compras de productos, principalmente fruta y verdura, para sus supermercados españoles, europeos o del resto del mundo, concentración económica que aparte de permitir imponer precios, trabajan con la lógica de la maximización de beneficios y que, por su carácter multinacional, tienen a su disposición mercados en el mundo que les permite elegir cuándo comprar las naranjas en Arabia Saudí, México o Argentina, y traerlos a España camuflados como productos patrios.

Bajo este modelo, se impone a la agricultura local una serie de desincentivos a la producción cuando, paralelamente, se privilegia la importación, en función de los menores costes. La lógica de la PAC es que los productores locales son contaminantes, atrasados y no maximizan la producción debidamente, porque no son eficientes.

A ellos se oponen las cada vez mayores empresas hortofrutícolas, con capital suficiente para hacer los cambios en la producción que se sugieren desde Bruselas con el pretexto ecologista, pero que en realidad son medidas para eliminar a los pequeños competidores, que no disponen de capital para adaptarse. De hecho se pueden permitir vender a pérdidas, que aunque esté prohibido desde 2021, no existen fiscalizaciones serias que lo impidan.

Según el último Censo Agrario (2020) publicado por el Instituto Nacional de Estadística a (INE), el 58% de la superficie agrícola española está en manos de explotaciones de más de 100 hectáreas cuando, en 1999, fecha del último censo, era del 54%.

En 1999, el 54% de la tierra agrícola estaba en explotaciones de más de 100 hectáreas, esta proporción aumentó hasta el 55% diez años más tarde y, en 2020, los macro cultivos ya suponían el 58% de toda la superficie agrícola de España. El resto de explotaciones de otros tamaños han ido perdiendo terreno mientras las más grandes crecían cada vez más.

Otro dato es que el 6% de las explotaciones agrícolas en España están a nombre de empresas, que representan la cuarta parte de la superficie agrícola. En cambio, las personas físicas, titulares de más del 90% de las explotaciones, tienen solo tres cuartas partes de la tierra, y cuya dispersión permite la imposición de precios.

La tendencia a la concentración en la producción y distribución agroalimentaria es creciente, y la PAC apunta precisamente a eso. Esto implica liquidar a la clase media agraria, es decir, a los pequeños propietarios que están siendo el motor de las protestas de los últimos días.

Pero no son los únicos perjudicados, pues este modelo ha permitido a todas las cadenas de supermercados y a todos los grandes distribuidores incrementar precios sin pestañear. Según el informe de márgenes empresariales del Banco de España del último trimestre de 2023, estas empresas fueron junto a la banca y las energéticas, el otro gran sector que cada año se supera en beneficios, a costa de los demás.

No por casualidad Juan Roig, presidente de Mercadona y que da nombre a esta práctica, se jactaba hace pocos meses de que hemos subido una burrada los precios sin que tuviera mayor trascendencia. Aparte de cortar carreteras, que está muy bien y es muy sano, también habría que darse un paseo por los almacenes de estos especuladores.

ENTREVISTA DE TUCKER CARLSON A PUTIN (Vídeo)