viernes, 28 de abril de 2023

LAS TEMPERATURAS MUNDIALES NO HAN SUBIDO EN LOS ÚLTIMOS NUEVE AÑOS

mpr21, 28/04/2023

No ha habido ningún aumento de las temperaturas mundiales desde julio de 2015 hasta marzo de este año, es decir, durante casi nueve años, según los registros satelitales de la Universidad de Alabama en Huntsville que miden las temperaturas en la troposfera.

Con respecto a la media del periodo 1991-2020 la temperatura fue de +0,20ºC, mientras que en febrero fue de sólo +0,08ºC.

Si tomamos un periodo de tiempo aún más largo, desde enero de 1979, la tendencia lineal de calentamiento se mantiene en +0,13ºC por década (*).

Se trata de mediciones reales de temperaturas que contrastan con las predicciones apocalípticas basadas en modelos informáticos o en las declaraciones de los grupos seudoecologistas.

Así, el movimiento 300.org intentó impedir que se superara las 300 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera, ya que ello elevaría las temperaturas y extinguiría la vida en el planeta.

El límite se basaba en un artículo publicado en 2007 por el “experto” James Hansen en el que aseguraba que 350 ppm de CO2 en la atmósfera era el topeque podían admitir los seres vivos.

Aquella web desapareció de puro ridículo hace ya varios años y actualmente la concentración de CO2 está en 418 ppm y, a pesar de ello, las temperaturas no aumentan de manera correlativa.

(*) https://www.drroyspencer.com/2023/04/uah-global-temperature-update-for-march-2023-0-20-deg-c/

UNA EMPRESA VINCULADA AL ESPIONAJE BRITÁNICO DIRIGE LA INTOXICACIÓN SOBRE UCRANIA

mpr21, 27/04/2023

Una empresa formada por veteranos de las fuerzas especiales británicas, Pilgrims Group, influyó silenciosamente en la cobertura internacional de la catástrofe del vuelo MH17 al conducir a los periodistas al lugar del siniestro.

En noviembre de 2022 llegó la sentencia definitiva en el juicio contra los presuntos autores del atentado contra el vuelo 17 de Malaysia Airlines (MH17). Los ciudadanos rusos Igor Girkin y Sergey Dubinskiy, y el miliciano del Donbas Leonid Jarchenko, fueron condenados en rebeldía por el asesinato de los 283 pasajeros y 15 miembros de la tripulación del vuelo MH17. Se dictaminó que habían organizado el traslado del sistema de misiles tierra-aire Buk que supuestamente impactó contra el avión. Oleg Pulatov, el único acusado que solicitó representación legal durante el juicio, fue por el contrario absuelto de todos los cargos, decisión que los fiscales no recurrirán.

El avión malayo fue supuestamente derribado por un misil el 17 de julio de 2014, matando a los 283 pasajeros y 15 tripulantes que iban a bordo. Los veredictos de culpabilidad, que dependían en gran medida de la información proporcionada por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la conocida como Bellingcat, la organización de investigación de “código abierto” financiada por el gobierno occidental, parecían establecer una narrativa sobre la base de que Rusia y sus aliados del Donbas eran los únicos culpables.

Pero gran parte de la cobertura informativa del MH17 estuvo fuertemente influenciada por una oscura entidad llamada Pilgrims Group, estrechamente vinculada a la inteligencia británica. Dirigida por veteranos de las Fuerzas Especiales británicas, es una empresa de seguridad privada que ofrece servicios de seguridad de élite a embajadas, diplomáticos, espías e intereses comerciales de Londres en el extranjero, especialmente en entornos de alto riesgo. También entrena a militares y grupos paramilitares extranjeros, y ofrece protección a periodistas y a sus empleadores.

Fue en este último contexto en donde Pilgrims Group influyó en la cobertura mediática y, por extensión, en las investigaciones oficiales del vuelo MH17. La empresa había mantenido una presencia en Kiev desde los primeros días de la “revolución” del Maidán orquestada por Estados Unidos a finales de 2013, llevando y trayendo periodistas a los escenarios de los principales acontecimientos en Ucrania. En el proceso, mantuvo el control sobre lo que los reporteros bajo su vigilancia vieron y cómo entendieron las situaciones que encontraron.

Como tal, Pilgrims Group desempeñó un papel fundamental en el esfuerzo del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la inteligencia británica para condenar a Rusia y a los milicianos de Donbas por el derribo del MH17. La operación comenzó mientras los restos del avión permanecían humeantes en el suelo del territorio controlado por los rebeldes y, en última instancia, impidió el inicio de cualquier investigación verdaderamente independiente.

Bellingcat reacciona sospechosamente rápido

Antes de que Malaysia Airlines anunciara públicamente que había perdido el contacto con el MH17, el entonces ministro del Interior de Ucrania, Anton Gerashenko, publicó el número de vuelo, el destino, el número de pasajeros, la forma en que se estrelló y el arma utilizada, y había culpado a Rusia y a los milicianos del Donbas de la catástrofe.

A partir de ese momento, el SBU empezó a inundar el espacio informativo con material que incluía audios interceptados de los milicianos hablando del avión derribado, así como imágenes que sus agentes supuestamente habían encontrado en las redes sociales señalando el lugar desde el que supuestamente se había disparado el misil Buk de origen ruso. Bellingcat, que se había lanzado por casualidad apenas unos días antes, aprovechó inmediatamente el diluvio de información cuidadosamente seleccionada.

Con una rapidez impresionante, este medio de comunicación financiado por los gobiernos estadounidense y británico [Bellingcat] afirmó haber trazado con precisión qué había ocurrido y cómo. Las conclusiones de Bellingcat fueron aceptadas sin el menor escrutinio crítico por los medios de comunicación occidentales, los diputados, los expertos y el tribunal del MH17, que se puso en marcha el 7 de agosto de 2014.

Mientras tanto, cualquier explicación del derribo del MH17 que no reforzara la narrativa oficial se desvaneció en el éter o fue calificada de teoría de la conspiración o “desinformación” rusa. Una contrateoría convincente para el desastre aéreo fue que el avión había sido utilizado como escudo por aviones de combate ucranianos para disuadir los ataques tierra-aire de los milicianos del Donbas.

Existen claros precedentes de este tipo de tácticas provocadoras. En 2018, por ejemplo, la fuerza aérea israelí engañó a las defensas aéreas sirias para que derribaran accidentalmente un avión espía ruso usándolo como cobertura para sus propios aviones de combate. Un documento filtrado del Joint Investigation Team señalaba que los milicianos del Donbas estaban convencidos de que las autoridades de Kiev mantenían abierto el espacio aéreo del este de Ucrania precisamente con este fin, habiendo cerrado a la inversa el de Crimea en su momento.

Además, en un vídeo publicado el 18 de junio de 2014, los milicianos expresaron su preocupación de que Kiev estuviera intentando provocar un incidente aéreo. Tres días antes de que cayera el MH17, un avión militar ucraniano que transportaba material militar y soldados a la línea del frente fue derribado sobre Lugansk. Múltiples testigos han declarado la presencia de aviones ucranianos en el cielo cercano al vuelo MH17, mientras que informes contemporáneos de la televisión local muestran un misil Buk operado por Ucrania en las inmediaciones.

Sin embargo, el Joint Investigation Team simplemente no estaba dispuesto a considerar las pruebas que divergían de la narrativa occidental establecida sobre el MH17. Y a medida que avanzaba el juicio, el equipo de defensa de Pulatov, los periodistas independientes y los investigadores que trataban de cuestionar la narrativa establecida desde hace tiempo de la culpabilidad rusa fueron objeto de ataques despiadados por parte del ejército de trolls de Bellingcat.

El bombardeo propagandístico dirigido por el SBU que siguió inmediatamente al derribo del MH17 garantizó que los milicianos acusados del ataque, y el gobierno acusado de patrocinarlos fueran rápidamente condenados en el tribunal de la opinión internacional. Esto puede explicar por qué la reacción de los medios de comunicación al veredicto de noviembre de 2022 fue tan silenciosa. A pesar de la enorme y duradera protesta mundial provocada por la catástrofe del MH17, el veredicto apenas tuvo eco entre los principales periodistas.

Sin embargo, muchos de los periodistas que habían cubierto el MH17 desde Ucrania habían estado bajo la atenta vigilancia de una organización íntimamente relacionada con los mismos gobiernos occidentales interesados en condenar a los milicianos del Donbas por la catástrofe.

Los militares británicos dirigieron la intoxicación sobre el Golpe de Estado en Ucrania

Dado que Pilgrims Group opera en gran medida en la sombra, las referencias a la empresa por parte de los medios de comunicación occidentales son extremadamente escasas. Sin embargo, los principales medios de comunicación conocen bien la empresa, que en su sitio web presume de tener “una gran experiencia en ayudar a facilitar la recopilación de noticias y la realización de películas de forma segura”. Pilgrims Group también afirma tener experiencia en garantizar que “los periodistas y el personal de producción puedan operar con seguridad y protección” en circunstancias hostiles, como “países subdesarrollados, Estados en descomposición y entornos posteriores a catástrofes”.

La empresa británica saltó a los titulares por su trabajo a finales de 2012, cuando militantes armados secuestraron a un equipo de seis personas de NBC News, dirigidos por el corresponsal jefe en el extranjero de la cadena, Richard Engel, a quien la empresa custodiaba. Engel y su equipo fueron liberados tras cinco días de cautiverio, cuando un vehículo en el que iban escoltados fue detenido en un puesto de control dirigido por el violento grupo extremista Ahrar al-Sham.

Esto dio lugar a un tiroteo, en el que dos combatientes que secuestraron al equipo murieron a manos de Ahrar al-Sham. En un principio Engel afirmó que sus captores estaban afiliados al gobierno de Bashar Assad, mientras que la NBC dio a entender que el rescate de Ahrar al-Sham fue totalmente fortuito. Investigaciones posteriores revelaron que los secuestradores estaban, de hecho, afiliados al Ejército Sirio Libre, respaldado por la CIA, y que los puestos de control habían sido organizados deliberadamente por Pilgrims Group, que elogió el “brillante trabajo” de la milicia terrorista.

Las intervenciones decisivas de Pilgrims Group en otros lugares han recibido mucha menos atención. El 3 de junio de 2014 la empresa emitió un comunicado de prensa poco difundido jactándose de su reputación como “la empresa de seguridad de referencia” para las organizaciones de medios de comunicación que operan en Ucrania en cada etapa de la “agitación política” del Maidan, trabajando con “equipos de periodistas en todo el país” durante los más importantes “disturbios”.

A pesar de que su cobertura de estos acontecimientos presumiblemente se difundió notoriamente en todo el mundo, los clientes de Pilgrims Group en Ucrania aparentemente “prefirieron no ser nombrados” debido a “la naturaleza sensible de su papel”. No obstante, la empresa se jactaba de que sus equipos estaban operativos en muchos de los “principales centros de población” del país, como Donetsk, Jarkov, Kiev, Lviv, Odessa “y en toda Crimea”.

“Pilgrims ha sido capaz de responder rápidamente a las demandas de las emisoras recurriendo a sus amplias redes para movilizar a antiguos miembros de los servicios especiales, que entraron en servicio en las 12 horas siguientes a las peticiones iniciales de los clientes (y con frecuencia bastante antes). Además, la empresa sigue manteniendo el máximo nivel de conocimiento de la evolución de la situación política en Ucrania mediante el mantenimiento de su red de contactos locales, con actualizaciones periódicas de la información sobre el terreno”.

Más detalles sobre las actividades de Pilgrims Group en Ucrania aparecen en una propuesta filtrada de junio de 2016 del Ministerio de Asuntos Exteriores para entrenar a combatientes rebeldes sirios en Jordania como parte del plan para derrocar al gobierno sirio. La empresa era fundamental para el proyecto, ya que ejecutaba “programas de entrenamiento simultáneos en todo el mundo” y, por lo tanto, mantenía una “reserva amplia y flexible” de personal que podía asignarse a la misión. El MH17 se citó como ejemplo de la rapidez con la que Pilgrims Group podía movilizar a sus operativos.

“Como empresa mundial de gestión de riesgos, Pilgrims se ve obligada habitualmente a ampliar su huella operativa y sus tareas de apoyo con poca antelación”, alardeaba la propuesta. “Pilgrims prestó apoyo a un gran número de organizaciones de medios de comunicación que operaban en Ucrania, que alcanzó un máximo de 27 equipos de seguridad activos sobre el terreno. Cuando el avión de Malaysian Airlines fue derribado sobre Ucrania […] Pilgrims generó siete equipos adicionales en seis horas”.

Esta propuesta fue presentada al Ministerio de Asuntos Exteriores por Adam Smith International, un órgano de la inteligencia británica con un amplio historial de escándalos, corrupción y colaboración con los grupos yihadistas. La empresa también financió a Bellingcat con decenas de miles de dólares en el ejercicio 2019-20.

Pilgrims Group también ha ofrecido protección a periodistas occidentales en otras zonas de conflicto. El perfil de LinkedIn de Chris Bradley, veterano del ejército británico y alto miembro del personal de la empresa, enumera su trabajo proporcionando “gestión de riesgos de seguridad a dos equipos de noticias galardonados en Ucrania (2014) y Siria (2015), incluida la cobertura del MH17”, como uno de sus mayores “logros” en la empresa.

Teniendo en cuenta el insidioso papel desempeñado por Londres y sus variados órganos de inteligencia en la configuración de la cobertura mediática mundial de la guerra civil siria, tal historial profesional plantea preguntas preocupantes sobre la participación del Pilgrims Group en influir en la cobertura informativa del MH17.

Un actor de primera línea en la guerra de la información

Tras la catástrofe del MH17, los periodistas occidentales acudieron en masa al lugar del accidente mientras el Servicio de Emergencias de Ucrania se apresuraba a recoger los cadáveres. Sin embargo, las labores de recogida se interrumpieron tras recibir disparos del ejército ucraniano, y los trabajadores de emergencias se marcharon en cuanto llegaron al lugar del siniestro representantes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Pero los reporteros bajo la atenta mirada del Grupo de Pilgrims Group se quedaron y siguieron informando.

En los meses siguientes, mientras los cuerpos restantes se pudrían al sol, los observadores de la OSCE y los milicianos del Donbas dejaron con frecuencia los restos del MH17 sin vigilancia durante largos periodos. Hasta noviembre de 2014 no se despejó completamente el terreno. Durante ese tiempo, poco habría impedido a agentes malintencionados manipular, eliminar o plantar pruebas incriminatorias en el lugar.

Para poder operar en Ucrania, Pilgrims Group necesitaba la aprobación del gobierno del país, así como de los servicios de seguridad e inteligencia locales. Dado el intenso fervor con el que estos mismos actores trataron de cimentar la culpabilidad del Kremlin por el MH17, el trabajo de Pilgrims Group en la gestión de la protección y los viajes de los reporteros occidentales proporcionó una herramienta lógica para ayudar a este esfuerzo, ya que sus operativos eran literalmente capaces de mirar por encima de los hombros de los periodistas mientras trabajaban.

Los espías consideran el MH17 un campo de batalla de la desinformación

Otro componente extremadamente curioso y hasta ahora no revelado de la controversia del MH17 es el papel clandestino desempeñado por los “cruzados de la información” de Londres en la configuración de la percepción pública del suceso. Estas operaciones comenzaron casi en el preciso momento del accidente.

Los archivos filtrados relacionados con las actividades de Integrity Initiative, una unidad de propaganda en la sombra del Foreign Office formada por veteranos militares y de los servicios de inteligencia británicos, contienen innumerables referencias a la lucha contra las “narrativas” del Kremlin en torno al MH17. Por ejemplo, uno de sus operativos figuraba en los documentos como “comentarista continuo” en el estudio de LBC, una de las mayores emisoras de radio británicas que llega a millones de oyentes semanalmente, la noche del incidente.

En las solicitudes de financiación del Ministerio de Asuntos Exteriores en 2018, Integrity Initiative propuso organizar grupos focales con audiencias rusas y rusoparlantes seleccionadas, a las que se invitaría a “refutar los análisis occidentales de las historias clave de los medios” (por ejemplo, MH17, Litvinenko, Skripal, dopaje) y a que explicasen por qué apoyaban “narrativas contrarias” sobre estos temas, que apuntaban lejos de Moscú.

Los resultados de este esfuerzo se compartirían con las agencias de inteligencia británicas y los miembros de los “clusters” de la Iniciativa en el extranjero -redes secretas de espías, académicos, periodistas, expertos y políticos- para ayudar a combatir estas “narrativas” a través de los medios de comunicación y las redes sociales. En particular, todos los miembros de los grupos de Integrity Initiative están formados en el arte del troleo en internet.

Integrity Initiative fue una de las diversas empresas de propaganda lanzadas por una oscura unidad del Ministerio de Asuntos Exteriores conocida como Counter Disinformation and Media Development (CDMD). La unidad está supervisada por el alto funcionario de inteligencia Andy Pryce, que controla personalmente al periodista británico Paul Mason y probablemente a muchas otras personalidades de los medios de comunicación. Su cometido declarado es debilitar la influencia del Estado ruso en los países de la antigua Unión Soviética, el Pacto de Varsovia y Yugoslavia.

Una fábrica de trolls

El buque insignia de este esfuerzo multimillonario es Open Information Partnership (OIP). Aunque la OIP se ha presentado como un esfuerzo de base para luchar contra la “desinformación” del Kremlin, los archivos filtrados relacionados con el proyecto dejan muy claro que es, de hecho, una “fábrica de trolls” patrocinada por Gran Bretaña. A través de un nexo financiado de forma encubierta por ONG “independientes”, verificadores de hechos, medios de comunicación y periodistas ciudadanos de Europa Central y Oriental, la iniciativa inunda el entorno mediático con un flujo incesante de propaganda antirrusa.

Entre los “socios” fundadores de la OIP estaba Bellingcat. Durante los tres primeros años de su existencia, Bellingcat formó a las organizaciones participantes “en investigación de código abierto e investigación de medios sociales”, al tiempo que “desarrollaba un cuadro de organizaciones con un conjunto de habilidades forenses digitales”. Mientras tanto, recaudó grandes sumas del Ministerio de Asuntos Exteriores. Su investigación sobre el MH17 se citó explícitamente como punto de referencia para esta actividad en los documentos fundacionales de la Asociación.

En un principio, la red de la OIP también pretendía incluir a la “redacción independiente sin ánimo de lucro” Correctiv, con sede en Berlín, que publicó múltiples investigaciones en las que se culpaba a Rusia del MH17. Aunque algunos de estos trabajos fueron premiados, una evaluación secreta de la redacción, financiada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, reconoció que su información sobre el accidente “carecía de una investigación en profundidad y de la debida diligencia”. Sin embargo, la “excelente” reputación pública del medio lo convirtió en “quizás el más impresionante” de todos los posibles miembros de la OIP.

Para avanzar en sus maquinaciones antirrusas, el CDMD encargó amplios análisis de audiencias-objetivo de las poblaciones de Bielorrusia, Estonia, Letonia, Lituania, Moldavia, Ucrania y los Balcanes Occidentales a lo largo de 2017. La inteligencia británica indicó que buscaba información sobre la “percepción y actitud actual hacia Rusia” de los ciudadanos de estos países, especialmente con respecto a la “gestión” del Kremlin de acontecimientos como el Brexit, la crisis siria y el MH17.

Al mismo tiempo, organismos británicos como Integrity Initiative y Pilgrims Group ayudaron a gestionar la opinión pública occidental sobre el MH17 como parte de una agenda más amplia para cultivar el resentimiento popular hacia Rusia.

Pilgrims Group gestiona los medios de comunicación que cubren la Guerra de Ucrania

Estas mismas entidades siguen dando forma a la percepción occidental de los acontecimientos en Ucrania hasta el día de hoy. En una evaluación de competencia de mayo de 2022, en la que se describe la presencia de Pilgrims Group en Europa del este, se menciona que la invasión rusa “desencadenó un rápido aumento” de sus operaciones en Kiev.

Pilgrims Group ha proporcionado “redes de apoyo, incluyendo logística y equipamiento, a los equipos de medios de comunicación que cubren el conflicto”, y ha incorporado “docenas” de “consultores de seguridad” en las filas de “casi todas las principales organizaciones internacionales de noticias” activas en el país”. Sorprendentemente, el comunicado añade que todos los equipos de seguridad del Pilgrims Group en Kiev cuentan con “antecedentes en la policía especial ucraniana o en el Ministerio de Defensa”.

Una vez más, Pilgrims Group se ha hecho con el control efectivo de dónde pueden viajar los periodistas, qué ven y a quién entrevistan en un conflicto. Sin embargo, a pesar de contribuir a dar forma a la percepción pública de una guerra por delegación de Occidente, la empresa se las ha arreglado para permanecer convenientemente en la sombra.

—https://thegrayzone.com/2023/03/05/british-intelligence-firm-mh17-news/

LOS SECUESTRADORES DEL 11-S FUERON RECLUTADOS POR LA CIA

mpr21, 21/04/2023

Un documento judicial hecho público recientemente plantea serias dudas sobre la relación entre la Estación Alec, una unidad de la CIA creada para localizar al dirigente de Al Qaeda, Osama bin Laden, y sus asociados, y dos secuestradores del 11-S antes de los atentados, que fue ocultada al más alto nivel del FBI.

El documento es una declaración de 21 páginas de Don Canestraro, investigador principal de la Oficina de Comisiones Militares, el órgano jurídico que supervisa los casos de los acusados del 11-S. Resume información clasificada publicada por el gobierno y entrevistas privadas que realizó con altos cargos anónimos de la CIA y el FBI. Muchos de los agentes que hablaron con Canestraro dirigieron la Operación Encore, la prolongada y abortada investigación del FBI sobre los vínculos del gobierno saudí con el 11-S.

A pesar de realizar numerosas entrevistas a una serie de testigos, producir cientos de páginas de pruebas, investigar formalmente a varios funcionarios saudíes y reunir un gran jurado para investigar una red de apoyo a los secuestradores con sede en Estados Unidos y dirigida por Riad, la Operación Encore se detuvo abruptamente en 2016. Al parecer, esta decisión se debió a un conflicto bizantino en el seno del FBI sobre los métodos de investigación.

Cuando se publicó en 2021 en la lista pública de audiencias del FBI, cada parte del documento estaba redactada, excepto las palabras “sin clasificar”. Dado su explosivo contenido, no es difícil ver por qué: como concluyó la investigación de Canestraro, al menos dos secuestradores del 11-S habían sido reclutados, a sabiendas o no, como parte de una operación conjunta de inteligencia CIA-Saudí que podría haber salido mal.

En 1996 se creó la Estación Alec bajo los auspicios de la CIA. Se suponía que iba a ser un esfuerzo de investigación conjunto con el FBI. Sin embargo, los agentes del FBI asignados a la unidad pronto descubrieron que tenían prohibido pasar información a su sede sin autorización de la CIA, y que se enfrentarían a severas sanciones si lo hacían. Los intentos de compartir información con la unidad equivalente del FBI -la brigada I-49, con sede en Nueva York- fueron bloqueados en repetidas ocasiones.

A finales de 1999, cuando “el sistema parpadeaba en rojo” por la inminencia de un atentado terrorista a gran escala de Al Qaeda en Estados Unidos, la CIA y la NSA seguían de cerca a un “cuadro operativo” dentro de una célula de Al Qaeda que incluía a los ciudadanos saudíes Nawaf Al-Hazmi y Khalid Al-Mihdhar. Ambos secuestraron el vuelo 77 de American Airlines, que se estrelló contra el Pentágono el 11 de septiembre de 2001.

Al-Hazmi y Al-Midhar habían asistido a una cumbre de Al Qaeda celebrada del 5 al 8 de enero de 2000 en Kuala Lumpur (Malasia). La reunión fue fotografiada y filmada en secreto por las autoridades locales a petición de la Estación Alec, pero al parecer no se realizó ninguna grabación de audio. De camino, Mihdhar pasó por Dubai, donde agentes de la CIA irrumpieron en su habitación de hotel y fotocopiaron su pasaporte. Esto reveló que tenía un visado de entrada múltiple para Estados Unidos.

Un cable interno de la CIA de la época indica que esta información se transmitió inmediatamente al FBI “para que siguiera investigando”. De hecho, la Estación Alec no sólo no informó al FBI del visado estadounidense de Mihdhar, sino que prohibió específicamente a dos agentes del FBI asignados a la unidad que lo hicieran.

“Dije: ‘Tenemos que decírselo al FBI. Estos tipos son claramente malos […] tenemos que decírselo al FBI’. Y entonces [la CIA] me dijo: ‘No, éste no es el caso del FBI, ésta no es la jurisdicción del FBI’”, declaró Mark Rossini, uno de los agentes del FBI en cuestión. “Si hubiéramos cogido el teléfono y llamado al FBI, habría infringido la ley. Me habrían expulsado del edificio el mismo día. Me habrían suspendido las autorizaciones y me habría marchado”.

La conexión con el espionaje saudí

El 15 de enero Hazmi y Mihdhar entraron en Estados Unidos por el aeropuerto internacional de Los Ángeles, pocas semanas después del fracaso del Proyecto Millennium. Omar Al-Bayoumi, un “funcionario en la sombra” del gobierno saudí, les recibió inmediatamente en un restaurante del aeropuerto. Tras una breve conversación, les ayudó a encontrar un piso cerca del suyo en San Diego, cofirmó su contrato de alquiler, abrió cuentas bancarias y les dio 1.500 dólares para pagar el alquiler. Los tres mantuvieron numerosos contactos posteriormente.

En entrevistas con investigadores de la Operación Encore años después, Bayoumi afirmó que su encuentro con los dos aspirantes a secuestradores fue una mera coincidencia. Su extraordinario apoyo práctico y financiero fue, dijo, simplemente caritativo y motivado por su simpatía hacia los dos hombres, que apenas hablaban inglés y no estaban familiarizados con la cultura occidental.

El FBI no estuvo de acuerdo y concluyó que Bayoumi era un espía saudí que trataba con varios operativos de Al Qaeda en Estados Unidos. También estimó que había un “50/50 de probabilidades” de que este espía -y por extensión Riad- tuviera un conocimiento previo detallado de los atentados del 11 de septiembre.

Este notable descubrimiento no se hizo público hasta 20 años después, cuando se desclasificaron una serie de documentos de la Operación Encore a instancias del gobierno de Biden, y fue completamente ignorado por los principales medios de comunicación. La declaración de Don Canestraro revela ahora que los investigadores del FBI fueron aún más lejos en sus evaluaciones.

Un agente especial del FBI, identificado como CS-3 en el documento, dijo que el contacto de Bayoumi con los secuestradores y su posterior apoyo a los mismos “se llevó a cabo bajo la dirección de la CIA a través de la inteligencia saudí”. El objetivo explícito de la Estación Alec era “reclutar a Al-Hazmi y Al-Mihdhar mediante una relación de enlace”, con la ayuda de la Dirección de Inteligencia General de Riad.

Una unidad de la CIA de lo más singular

La misión oficial de la Estación Alec consistía en seguir la pista de Bin Laden, “reunir información sobre él, llevar a cabo operaciones contra él, desbaratar sus finanzas y advertir a los responsables políticos de sus actividades e intenciones”. Estas actividades implicaban naturalmente el reclutamiento de informadores dentro de Al Qaeda.

Sin embargo, como le dijeron a Canestraro varias fuentes de alto nivel, era extremadamente “inusual” que una entidad de este tipo se dedicara a reunir información de inteligencia y reclutar agentes. La unidad, con sede en Estados Unidos, estaba dirigida por analistas de la CIA, que normalmente no gestionan recursos humanos. Legalmente, este trabajo es competencia exclusiva de los oficiales de casos “entrenados en operaciones encubiertas” con base en el extranjero.

CS-10, oficial de casos de la CIA en la estación Alec, confirmó que Hazmi y Mihdhar tenían relación con la CIA a través de Bayoumi, y expresó su desconcierto por el hecho de que se hubiera encargado a la unidad que intentara penetrar en Al Qaeda en primer lugar. Creían que sería “prácticamente imposible […] desarrollar informadores dentro” del grupo, dado que la estación “virtual” tenía su sede en un sótano de Langley, “a varios miles de kilómetros de los países en los que se sospechaba que operaba Al Qaeda”.

CS-10 declaró asimismo que había “observado otras actividades inusuales” en la Estación Alec. Los analistas de la unidad estaban “dirigiendo las operaciones de los agentes de casos sobre el terreno enviándoles cables en los que se les ordenaba realizar una tarea específica”, lo que constituía “una violación de los procedimientos de la CIA”. Los analistas “normalmente no tenían autoridad para ordenar a un agente que hiciera nada”.

CS-11, un especialista en operaciones de la CIA asignado a la Estación Alec, “en algún momento anterior al 11-S”, declaró que él también “observó actividades que parecían estar fuera del ámbito de los procedimientos normales de la CIA”. Los analistas de la unidad “eran en su mayoría reservados y no interactuaban frecuentemente” con los demás. Cuando se comunicaban entre sí a través de cables internos, también utilizaban alias operativos, lo que CS-11 calificó de peculiar, dado que no trabajaban encubiertos “y su empleo en la CIA no era información clasificada”.

La inusual cultura operativa de la unidad puede explicar algunas de las extrañas decisiones tomadas durante este período en relación con los informadores de Al Qaeda. A principios de 1998, cuando la CIA tenía la tarea de penetrar en el entorno islamista londinense, un informante conjunto del FBI y la CIA llamado Aukai Collins recibió una oferta sorprendente: el propio Bin Laden quería que viajara a Afganistán para que pudieran reunirse.

Collins transmitió la petición a sus superiores. Mientras que el FBI estaba a favor de infiltrarse en la base de Al Qaeda, su superior de la CIA rechazó la idea, afirmando que “no había forma de que Estados Unidos aprobara la presencia de un agente estadounidense encubierto en los campamentos de Bin Laden”.

Del mismo modo, en junio de 2001, analistas de la CIA y del FBI de la Estación Alec se reunieron con altos cargos del FBI, incluidos representantes de su propia unidad de Al Qaeda. La CIA difundió tres fotos de personas que habían asistido a la reunión de Kuala Lumpur 18 meses antes, entre ellas Hazmi y Mihdhar. Sin embargo, como recordó un agente antiterrorista del FBI cuyo nombre en clave era CS-15, no se revelaron las fechas de las fotos ni detalles clave sobre las figuras que aparecían en ellas. En su lugar, los analistas se limitaron a preguntar si el FBI “conocía la identidad de las personas que aparecían en las fotos”.

Otro funcionario del FBI presente, CS-12, ofrece un relato aún más condenatorio. Los analistas de la Estación Alec no sólo no facilitaron información biográfica, sino que sugirieron falsamente que uno de los individuos podría ser Fahd Al-Quso, sospechoso del atentado contra el [buque] USS Cole. También se negaron rotundamente a responder a cualquier pregunta sobre las fotografías. No obstante, se confirmó que no existía ningún sistema para alertar al FBI si alguno de los tres individuos entraba en Estados Unidos, una “técnica de investigación estándar” para sospechosos de terrorismo.

Dado que Hazmi y Mihdhar parecían estar trabajando simultáneamente para la Estación Alec en algún puesto, es muy posible que la reunión de junio de 2001 fuera una farsa. No fue posible obtener ninguna información preguntando si la Oficina sabía quiénes eran sus agentes, aparte de averiguar si el equipo antiterrorista del FBI estaba al corriente de sus identidades, aspecto físico y presencia en Estados Unidos.

Una tapadera detrás de otra

Otra de las fuentes de Canestraro, un antiguo agente del FBI conocido como CS-23, dijo que después del 11-S, la sede del FBI y su oficina de campo de San Diego se enteraron rápidamente de “la afiliación de Bayoumi con la inteligencia saudí y, posteriormente, de la existencia de la operación de la CIA para reclutar” a Hazmi y Mihdhar.

Sin embargo, “altos funcionarios del FBI suprimieron las investigaciones” sobre estos asuntos. “El CS-23 afirma además que los agentes del FBI que testificaron ante la Comisión Mixta de Investigación del 11-S “recibieron instrucciones de no revelar el alcance de la implicación saudí en Al Qaeda.

La comunidad de inteligencia estadounidense habría tenido todos los motivos para proteger a Riad del escrutinio y de las consecuencias de su papel en los atentados del 11-S, ya que era uno de sus aliados más cercanos en aquel momento. Pero la entusiasta complicidad del FBI en el encubrimiento de la Estación Alec puede haber estado motivada por intereses propios, ya que uno de los suyos estuvo íntimamente implicado en los esfuerzos de la unidad por reclutar a Hazmi y Mihdhar, y por ocultar su presencia en Estados Unidos a las autoridades competentes.

CS-12, que asistió a la reunión de junio de 2001 con Estación Alec, dijo a Canestraro que había “seguido presionando a la sede del FBI para obtener más información sobre las personas que aparecían en las fotografías” durante el verano. El 23 de agosto se encontraron con una “comunicación electrónica” de la sede del FBI, que identificaba a Hazmi y Mihdhar e indicaba que se encontraban en Estados Unidos.

CS-12 se puso entonces en contacto con la analista del FBI de la Estación Alec que había realizado la comunicación. La conversación se volvió rápidamente “acalorada”, y la analista les ordenó que borraran la nota “inmediatamente”, ya que no estaban autorizados a verla. Aunque no se nombra en el comunicado, la analista del FBI en cuestión era Dina Corsi.

Al día siguiente, en una conferencia telefónica entre CS-12, Corsi y el jefe de la Unidad Bin Laden del FBI, “funcionarios de la sede central del FBI” pidieron explícitamente a CS-12 que “se retirara” y “dejara de buscar” a Mihdhar, ya que el FBI tenía la intención de abrir una “investigación de recopilación de inteligencia” sobre él. Al día siguiente, CS-12 envió un correo electrónico a Corsi en el que afirmaba sin rodeos que “alguien morirá” si Mihdhar no era procesado penalmente.

No es casualidad que dos días después, el 26 de agosto, la Estación Alec informara por fin al FBI de que Hazmi y Mihdhar se encontraban en Estados Unidos. Para entonces, los dos hombres se encontraban en las últimas fases de preparación de los inminentes atentados. Si se hubiera abierto una investigación criminal, podrían haber sido detenidos en seco. En lugar de ello, como habían anunciado los funcionarios en contacto con CS-12, se inició una investigación de los servicios de inteligencia, lo que obstaculizó las labores de búsqueda.

En los días siguientes a los atentados del 11 de septiembre, CS-12 y otros agentes del FBI con base en Nueva York participaron en otra conferencia telefónica con la sede central del FBI. Durante la conversación se enteraron de que los nombres de Hazmi y Mihdhar figuraban en el manifiesto del vuelo 77. Uno de los analistas en línea buscó los nombres de los dos hombres en “bases de datos comerciales” y rápidamente los encontró junto con sus direcciones particulares en la guía telefónica local de San Diego. Resultó que vivían con un informante del FBI.

CS-12 se puso rápidamente en contacto con Corsi “para obtener información sobre los secuestradores”. Corsi respondió proporcionando una fotografía de la misma operación de vigilancia que produjo las tres imágenes mostradas en la reunión de junio de 2001 entre la Estación Alec y agentes del FBI; en ellas aparecía Walid Bin Attash, uno de los principales sospechosos de los atentados con bomba perpetrados por Al Qaeda en 1998 contra la embajada estadounidense en África Oriental y el [buque] USS Cole.

Corsi no pudo explicar por qué la foto no se había mostrado antes a los agentes del FBI. De haberla mostrado, CS-12 afirma que habrían “establecido inmediatamente una conexión” entre Hazmi y Mihdhar y Bin Attash, lo que “habría convertido una investigación basada en inteligencia en una investigación criminal”. La oficina del FBI en Nueva York habría podido entonces dedicar todos sus recursos a la búsqueda de los secuestradores antes del fatídico día del 11 de septiembre de 2001.

Los agentes de la Estación Alec son recompensados

Los incansables esfuerzos de la Estación Alec por proteger a sus activos de Al Qaeda plantean la pregunta obvia de si Hazmi y Mihdhar, y tal vez otros secuestradores, trabajaban de hecho para la CIA el día del 11-S.

Puede que nunca conozcamos los verdaderos motivos de la obstrucción de la CIA. Pero está muy claro que la Estación Alec no quería que el FBI se enterara de sus operaciones encubiertas de inteligencia ni que interfiriera en ellas. Si el reclutamiento de Hazmi y Mihdhar por parte de la unidad fue puramente para recabar información, y no para dirigir operaciones, es incomprensible que el FBI no estuviera informado y que estuviera activamente desorientado.

Varias fuentes del FBI consultadas por Canestraro especularon con la posibilidad de que la desesperación de la CIA por penetrar en Al Qaeda la impulsara a conceder a la Estación Alec autoridad para reclutar agentes y a presionarla para que lo hiciera. Pero si realmente fue así, ¿por qué Langley se negó a enviar a Aukai Collins -un agente encubierto en varias bandas islamistas- para penetrar en la red de Bin Laden en Afganistán?

Otra posible explicación es que la Estación Alec, un poderoso e irresponsable equipo disidente de la CIA, trató de infiltrarse en el grupo terrorista para sus propios fines siniestros, sin la autorización y supervisión que Langley suele exigir en tales circunstancias. Dado que Collins era un activo compartido con el FBI, no se podía confiar en que participara en una operación negra tan delicada.

Nadie en la Estación Alec fue castigado en modo alguno por los supuestos “fallos de inteligencia” que permitieron que se produjeran los atentados del 11 de septiembre. De hecho, fueron recompensados. Richard Blee, jefe de la unidad en el momento de los atentados, y su sucesora Alfreda Frances Bikowsky, se incorporaron a la división de operaciones de la CIA y se convirtieron en figuras muy influyentes en la llamada guerra contra el terrorismo. Corsi, por su parte, fue ascendida al FBI, donde llegó a alcanzar el rango de Subdirectora Adjunta de Inteligencia.

En un giro perverso, el informe del Comité de Inteligencia del Senado sobre el programa de torturas de la CIA reveló que Bikowsky había sido una pieza clave en las maquinaciones de la agencia en los sitios negros y una de sus principales apologistas públicas. Cada vez está más claro que el objetivo específico del programa era obtener falsos testimonios de sospechosos para justificar y ampliar la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo.

La comprensión pública de los atentados del 11-S está muy influida por los testimonios de las víctimas de la tortura de la CIA, prestados bajo la coacción más extrema imaginable. Y Bikowsky, una veterana de Alec que cubrió al menos a dos posibles secuestradores del 11-S, ha recibido el encargo de interrogar a los presuntos autores.

Aukai Collins, un veterano agente encubierto del FBI, concluyó sus memorias con una escalofriante reflexión que sólo se vio reforzada por la declaración bomba de Don Canestraro: “Empecé a sospechar que el nombre de Bin Laden se mencionaba literalmente horas después del atentado […] Me volví muy escéptico respecto a todo lo que la gente decía sobre lo que había ocurrido o quién lo había hecho. Me acordé de cuando aún trabajaba para ellos y tuvimos la oportunidad de entrar en el campamento de Bin Laden. Algo no olía bien […] A día de hoy, no sé quién estuvo detrás del 11-S, y ni siquiera puedo adivinarlo […] Algún día se sabrá la verdad, y tengo la sensación de que a la gente no le gustará lo que oiga”.

—Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2023/04/18/9-11-hijackers-cia-recruits/

¿QUIÉN DISPARÓ CONTRA UN EDIFICIO RESIDENCIAL EN SLAVIANSK?

mpr21, 21/04/2023



Tras el mortífero ataque contra un edificio residencial en la ciudad de Slaviansk, en la región de Donetsk, el 14 de abril, la propaganda de Kiev difundió ampliamente el vídeo de los restos de un misil de fabricación rusa afirmando que fue lanzado por los “monstruos rusos”.

La propaganda sobre misiles rusos que bombardean a civiles, repetida muchas veces desde el comienzo de la Guerra de Ucrania, es amplia y ciegamente repetida por los principales medios de comunicación occidentales.

Pero la propaganda de Kiev cometió un grave error al mostrar el número de serie del motor del misil, 5V55, que está asignado a la primera serie del complejo de defensa antiaérea S-300 PS. Se trata de uno de los tres únicos sistemas de misiles antiaéreos con los que cuenta el ejército ucraniano desde 1991: S-300 PT, S-300 PS y S-300 V.

El ejército ruso fue completamente reequipado hace años, mucho antes del inicio del conflicto en Ucrania, con la versión posterior y completamente modernizada de ese sistema de defensa. Se trata de una versión estructuralmente distinta y tiene números de serie completamente diferentes de los que aparecen en los restos mostrados por Ucrania.

Ni un solo sistema S-300 PS sigue en servicio en el ejército ruso. Por lo tanto, Ucrania ha confirmado que el mortífero ataque contra el edificio residencial de Slaviansk, una ciudad cuya población es en su mayoría profundamente prorrusa, fue infligido por un misil de su propio sistema de defensa antiaérea.

Como muestran las imágenes de la guerra, el ejército ucraniano emplaza habitualmente sus obsoletas lanzaderas, a menudo con misiles defectuosos por su antigüedad, directamente en los barrios residenciales de las ciudades. Ucrania nunca ha ocultado el lanzamiento de misiles S-300 sobre el cielo de barrios densamente poblados, que se jactan de haber derribado misiles rusos sobre tal o cual ciudad ucraniana.

No es la primera vez que se producen este tipo de “accidentes”. Entre los últimos y más conocidos está el del 8 de abril del año pasado, cuando exactamente el mismo modelo obsoleto de misil antiaéreo impactó contra la estación de ferrocarril de la ciudad de Kramatorsk. Lo mismo ocurrió con el proyectil que cayó sobre el edificio residencial de Slaviansk. El número de serie del misil encontrado en el lugar de la masacre de Kramatorsk era efectivamente el del misil en servicio en el ejército ucraniano.

Las milicias del Donbas han encontrado en sus posiciones restos del mismo sistema de misiles desde 2015, con números de serie muy similares al que explotó el 8 de abril del año pasado. Incluso se ha determinado con precisión la unidad de las fuerzas antiaéreas del ejército ucraniano que los lanzó. Un tribunal de Donetsk está a la espera de juzgar a los criminales.

El mismo modelo de misil ucraniano cayó en el territorio de Polonia el 15 de noviembre del año pasado, causando una víctima civil. Zelensky acusó a Rusia incluso después de que Polonia aportara pruebas de lo contrario. El gobierno de Kiev no ha rectificado sus falsedades.

El gobierno ucraniano argumenta que el ejército ruso sigue utilizando misiles antiguos porque están a punto de agotarse los más modernos. La primera declaración del gobierno de Kiev sobre el inminente agotamiento de los modernos misiles rusos se hizo en marzo del año pasado, el segundo mes de la guerra. A lo largo del año siguiente, lo repitieron muchas veces, sin tener en cuenta que la realidad sobre el terreno demuestra lo contrario.

Culpando a Rusia del uso de los sistemas S-300, Ucrania elude su responsabilidad de los crímenes cometidos contra su propia población, ya sean deliberados o involuntarios. Además, proporciona los elementos clave para el funcionamiento del aparato de propaganda atlantista, que no necesita ninguna prueba de apoyo en su guerra de desinformación contra la población occidental, con el fin de seguir recibiendo la aprobación de la mayoría para continuar la alimentación militar-financiera de la Guerra de Ucrania.

miércoles, 26 de abril de 2023

"UN ENANO DE CABEZA ENORME Y TÓRAX HENCHIDO": EL REGRESO DEL COLONIALISMO Y DEL SUBDESARROLLO

Oleg Yasinsky 

RT, 25/04/2023


Es extraño volver a hablar del colonialismo en la época digital, cuando nos cuesta cada vez más no confundir la realidad con la ficción y cuando los dibujos de las carabelas de Colón en los libros de aventuras de tiempos de mi infancia definitivamente perdieron ante la competencia con las pintorescas animaciones de conquistadores e indios de una entretención que mata a la imaginación.

Si Cristóbal Colón se hubiera imaginado, durante su primera travesía hacia América, ese terrible término que siglos después nacería de su apellido, tal vez se habría vuelto con sus barcos. En el siglo XX, el rechazo generalizado al colonialismo, junto con la masiva independización política de las colonias y los protectorados, parecía un consenso definitivo de toda la humanidad y, uno tras otro, surgieron organismos internacionales que, se suponía, tenían que ayudar al desarrollo de los nuevos Estados soberanos. Es raro volver a hablar del colonialismo en nuestros días, pero es muy urgente y necesario.

Con el actual conflicto entre la OTAN y Rusia, muchos descubrimos atónitos que la enorme mayoría de los países europeos, que durante mucho tiempo se veían desde el 'Tercer Mundo' como ejemplos de independencia nacional y de respeto a los Derechos Humanos, en muy poco tiempo han demostrado la ausencia de cualquier soberanía política y, a pesar de los intereses y las necesidades de sus pueblos, se convirtieron en una sola gran colonia a órdenes de EE.UU., no sólo exponiéndose a una guerra con Rusia, sino también destruyendo sus propias economías, y con el caos social que esto genera, fortaleciendo a la ultraderecha y los fundamentalismos más oscuros de nuestros tiempos.

Así, la política del colonialismo en el siglo XXI deja de ser un problema interno de los países colonizados y se convierte en una enorme amenaza para toda la humanidad.

Sabemos que el colonialismo siempre va de la mano con el subdesarrollo. El único interés de la metrópoli es apropiarse de todo tipo de recursos –sean gas y petróleo, oro y plata o cerebros colonizados– para que le sirvan como la carne de cañón de los súbditos en defensa de sus intereses imperiales. La principal diferencia con los tiempos de la colonia clásica es que los mecanismos del dominio son más sofisticados y más mortíferos. El mismo término de 'subdesarrollo' es una ficción. El 'subdesarrollo' de la mayoría de los países del mundo es el modelo de desarrollo que les impusieron los dueños de su poder para asegurar su propio 'sobredesarrollo'. Lo demás es demagogia.

Recordemos el brillo de las definiciones de Ernesto 'Che' Guevara en 1961: "¿Qué es subdesarrollo? Un enano de cabeza enorme y tórax henchido es 'subdesarrollado' en cuanto a sus débiles piernas o sus cortos brazos no articulan con el resto de su anatomía; es el producto de un fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo. Eso es lo que en realidad somos nosotros, los suavemente llamados 'subdesarrollados', en verdad países coloniales, semicoloniales o dependientes. Somos países de economía distorsionada por la acción imperial, que ha desarrollado anormalmente las ramas industriales o agrícolas necesarias para complementar su compleja economía. El 'subdesarrollo', o el desarrollo distorsionado, conlleva peligrosas especializaciones en materias primas, que mantienen en la amenaza del hambre a todos nuestros pueblos. Nosotros, los 'subdesarrollados', somos también los del monocultivo, los del monoproducto, los del monomercado. Un producto único cuya incierta venta depende de un mercado único que impone y fija condiciones, he aquí la gran fórmula de la dominación económica imperial, que se agrega a la vieja y eternamente joven divisa romana, 'divide et impera'".

En los años 60, estas palabras fueron pura inspiración para África, Asia y América Latina, que, a menos de dos décadas de la derrota del fascismo en Europa, clamaban por sus derechos para ser una plenipotente y plenidigna parte de la humanidad, por fin, superando las brechas y los prejuicios entre los 'primeros' y los 'terceros' mundos. Me parece increíble que, en estos tiempos de enorme retroceso de la humanidad hacia su prehistoria, el discurso del Che para los países colonizados por Europa se hace cada vez más actual para los mismos países europeos colonizados por los Estados Unidos de América, conquistados a su vez por las corporaciones y los bancos. Si a alguien esto le parece exagerado, mire el rápido desmontaje de la industria alemana, el quiebre programado de sus fábricas y las políticas sociales de los gobiernos de la Comunidad Europea, que parecen estar inspiradas en las tiranías neoliberales de América Latina.

Las colonias, aparte del subdesarrollo, tienen otra característica común importante: por más decoraciones democráticas que tengan (vimos con qué facilidad y rapidez se caen), allí no pueden existir valores humanistas, ni una verdadera preocupación por los derechos de las personas, toda su lógica de funcionamiento es otra. Entonces, estamos redescubriendo el Nuevo Mundo como un continente totalmente colonizado. Y allí mismo hay un archipiélago de 'Estados parias', muy diferentes entre sí, pero de igual manera, caricaturizados y demonizados por los medios del sistema, porque tienen algo que les falta a todos sus críticos: independencia. Son de las últimas no-colonias que quedan en el mundo.

Por eso es tan importante ahora, en vez de criticar y dividirnos entre todos, aprender a respetar nuestras legítimas diferencias, dejar al lado hasta mejores tiempos todas nuestras discusiones, para apoyarnos y actuar juntos. En un mundo descolonizado, avanzaremos más en otros asuntos importantes. Entendiendo que es un tiempo de guerra, que no elegimos.

lunes, 24 de abril de 2023

LA CEGUERA Y EL SERVILISMO DE LA IZQUIERDA NI-NI CON RESPECTO AL IMPERIALISMO, Y AHORA CON UCRANIA

Iñaki Urrestarazu

La Haine, 21/04/2023

(En referencia al artículo “Euskal Herria, la corrupción del antiimperialismo al servicio de Rusia” de Aitor Aspuru y Omar Lopez, publicado en Naiz hacia el 11 de abril de este año.)



Un artículo que, plagado de insultos, critica a la manifestación antiOTAN y antiimperialista del 11 de marzo en Bilbao y a sus convocantes, realizada en el 37 aniversario del No a la OTAN de Euskal Herria con ocasión del Referéndum sobre la permanencia en este organismo. Todo en base a una paranoia antirrusa y a un desconocimiento absoluto de lo que es el imperialismo y de lo que está suponiendo para los pueblos de Europa y del mundo.

Un artículo, que se puede ubicar en la senda que ha tenido la izquierda ni-ni desde hace años, desde una supuesta neutralidad (ni Gaddafi ni OTAN, ni Assad ni OTAN, ahora ni OTAN ni Putin), de apoyar de hecho las intervenciones, amenazas, chantajes, revoluciones de colores y brutales agresiones del imperialismo, tanto en Libia, como en Siria, como en Yemen, como en Afganistán, como en Irán, como en Líbano, como en Venezuela, como en Nicaragua, como en gran parte del mundo. Y todo supuestamente bajo el paraguas de su pretendido antiimperialismo

Empieza diciendo que la (manifestación) “se trataba más de una adhesión por omisión a la agresión de Rusia contra Ucrania y una validación de su narrativa bélica supuestamente antifascista, que de una denuncia de las nefastas consecuencias del imperialismo”

En esa denuncia del imperialismo por parte de los convocantes se hacía de entrada un análisis –cosa que en ningún caso hacen los autores- de la grave crisis que está teniendo el capitalismo y el imperialismo por la baja tendencial de la tasa de beneficios, por la sobreacumulación de capitales que no saben donde invertir para rentabilizarlos, aparte de en el mundo de las finanzas -que es el pez que se muerde la cola- sin generar ni valor ni riqueza, para lo cual necesitan “reestructurarse”, ampliar los mercados y el acceso a los recursos y a la energía, y por tanto, realizar un nuevo reparto del mundo. Y Rusia siempre ha estado entre los objetivos. Junto con el resto del mundo, por supuesto.

Hagamos un pequeño recorrido histórico del imperialismo para ver más claras las cosas

Ya antes de la caída de la URSS, el imperialismo norteamericano hizo suya la teoría del geógrafo ingles Harold Mackinder de hacerse con el control de Eurasia como manera de controlar el mundo, idea que fue recogida después por el Consejero de Seguridad Nacional de Carter, Zbigniew Brzezinski, que fue el que promovió la primera guerra contra Afganistán de 1979-92, contra su gobierno de izquierdas y como trampa contra la URSS y por venganza de la gran derrota en Vietnam.

Tras la caída de la URSS el imperialismo norteamericano vio su gran oportunidad para expandirse hacia el este europeo, hacia la misma Rusia y hacia el mundo. Como decía Atilio Boron, en referencia a altos funcionarios norteamericanos que expresaban que no importaba que Rusia fuera capitalista, socialista o comunista, que lo importante era que tenía mucho petróleo, mucho gas, muchos recursos, mucho territorio, mucha población y gran poderío militar y que por tanto había que dominarla y trocearla. De la mano de Yeltsin, el imperialismo norteamericano y sus satélites organizaron un auténtico desmantelamiento de la economía y de la sociedad rusa (industria, servicios, enseñanza, sanidad, banca, etc) y de sus estructuras políticas, con unos impactos sociales brutales en la sociedad rusa –con seis millones de muertos- hasta que llegó Putin en 1999, que les paró los pies.

Paralelamente, la OTAN, sin disolverse, a pesar de la disolución del Pacto de Varsovia, su supuesto enemigo, participó activamente en la destrucción de Yugoslavia en los años 90, y trató de debilitar a Irak en la primera guerra del Golfo de 1991, a quien ya había utilizado en la guerra de 1980-88 para enfrentarse al Irán que había derrocado al Sha y heredado su armamento y “matar dos pájaros de un tiro” debilitándolos a ambos países.

Con la caída de la URSS se produjo también una explosión de teorías por parte del imperialismo para ver cómo seguir dominando el mundo. Apareció el concepto de “Nuevo Orden Mundial” de Bush padre, en 1991, la doctrina Wolfowitz de la DEFENSE POLICY GUIDANCE sobre la hegemonía USA, la teoría del “Caos constructor” de Leo Strauss en 1996, el Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense (PNAC) de 1997, y el “Derecho de intervención” establecido en la cumbre de la OTAN de 1999. Tras el autoatentado del 11-S de 2001 orquestado por los EEUU en colaboración con el ISI (Servicio de inteligencia) de Pakistán y Arabia Saudita, se produjo una vuelta de tuerca en la dominación imperialista mundial.

Tras ello se inicia la “Guerra contra el Terror” diseñada por el almirante Cebrowsky que se plasma en la invasión de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003. Pero las pretensiones eran mayores. Tal como reveló el General Wesley Clark, excomandante de la OTAN, tras el 11-S se planificó invadir y destruir 7 paises en cinco años: Irak, Siria, Líbano, Libia, Sudán, Somalia e Irán. Proyectos que prácticamente se plasmaron salvo el de Irán.

Paralelamente se fue produciendo como acoso a Rusia la expansión de la OTAN hacia el Este, contraviniendo la promesa de no hacerlo a cambio de la disolución del Pacto de Varsovia. De 16 países de la OTAN en 1962 se pasó a 30 en 2017, ampliándose en 14 países de la ex Unión Soviética.

Luego vinieron las Guerras de colores orquestadas por el imperialismo para tumbar gobiernos no amigos: Serbia 2000, Georgia 2003, Ucrania 2004, Líbano 2005, Ucrania 2014 y un largo etcétera. Asimismo el Plan de Remodelación del Oriente Medio de 2004 para fraccionar y debilitar los países de Oriente Medio, que se quiso iniciar con la guerra de Israel contra Hezbollah en Líbano en 2006, pero que ante la tremenda derrota sufrida por los sionistas tendrán que retrasarla. Y volverán a la carga con las Primaveras árabes de 2011, otra gran farsa, al estilo de las revoluciones de colores, para poner en el poder a la secta proimperialista siempre fiel de los Hermanos Musulmanes. Las Primaveras árabes desembocaron en el ascenso y después caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto y Túnez, y en las guerras de agresión de la OTAN y aliados contra Libia, Siria y Yemen entre otras. Es de mencionar también el Imperialismo “humanitario” o la llamada “Responsabilidad de proteger” (RP2) en 2005, es decir el “derecho” a intervenir en cualquier país bajo el pretexto de defender los derechos humanos.

La guerra de Ucrania

Dicen e insisten como idea central, en toda la propaganda de guerra de la OTAN, todos los medios de comunicación al unísono, la UE, las instituciones occidentales y todo el coro de la izquierda ni-ni, incluidos los autores del artículo, que ha sido Rusia el agresor, y que Ucrania es la agredida. Pero eso no es así, porque Rusia no ha hecho más que reaccionar ante un acoso letal y existencial por parte de la OTAN y la UE, para destrozar el país, llevarlo a la ruina, trocearlo y expoliar sus recursos y sus fuentes energéticas.

Como hemos dicho, desde la caída de la URSS se está produciendo un avance continuo e ininterrumpido de la OTAN, mediante sobornos, chantajes, presiones y promesas, hacia el este, hacia las mismas fronteras de Rusia, ampliándose a países de la antigua Unión Soviética. Todo ello apoyado por una política de la OTAN tremendamente provocadora, del incremento sin cesar de presupuestos militares, armamento sofisticado, pesado y de aviación, y armamento nuclear (presente ya en países como Bélgica, Italia, Alemania, Rumania y Turquía) y de gran cantidad de tropas en todos los países fronterizos con Rusia. A lo cual se añade una política de espionaje constante.

La agresión y los preparativos de guerra contra Rusia vienen de muy lejos. La guerra contra Rusia era inminente. Antes fue contra la URSS. El nazismo de Hitler creció en parte gracias al apoyo occidental, la Segunda Guerra Mundial fue un enfrentamiento entre la URSS y el nazismo, en el que Occidente se situó detrás de las barreras dejando que se mataran, Cuando la URSS ya había ganado la guerra –con 30 millones de muertos y grandes destrucciones- vino el paripé del desembarco de Normandía. Y finalizada la guerra, la mayor preocupación de Occidente fue frenar a la URSS para lo que reclutaron a gran cantidad de nazis que los incluyeron como cuadros de la OTAN y como miembros de la red terrorista Gladio. Occidente nunca ha roto con el nazismo. Lo ha utilizado y lo sigue utilizando como fuerza de choque contra la URSS al principio, contra el comunismo y contra Rusia ahora, al igual que ha creado y utilizado a Al Qaeda y/o al ISIS contra Afganistán primero, luego en Yugoslavia, Siria, contra Irak, contra Yemen, y para desestabilizar países en Africa y Asia, y justificar intervenciones militares.

Así, el golpe de Estado de febrero de 2014 del Maidan, impulsado por la OTAN y EEUU se ha realizado con la importante ayuda de nazis ucranianos y europeos, con grandes capitales occidentales y armamento también occidental, para convertir Ucrania en una plataforma para una guerra a muerte contra Rusia. Para convertir Ucrania en un régimen nazi dentro de la OTAN, con armamento nuclear y sofisticado, con armamento químico y biológico –como lo han demostrado la gran cantidad de laboratorios encontrados-, con gran cantidad de bases militares y en una base de lanzamiento de misiles a ocho minutos de Moscú.

La principal resistencia producida en Ucrania frente el golpe de Estado del Maidan han sido el Donbass y las zonas de habla rusa del este de Ucrania. Lo cual les ha supuesto convertirse en el blanco de grandes y continuadas matanzas contra ellos, con toda una serie de discriminaciones prohibiéndoles el uso de su idioma, su cultura, el poseer escuelas en su idioma, etc. En los enfrentamientos producidos entre Ucrania y el Donbass, se produjeron los Acuerdos de Minsk que además de establecer en principio altos el fuego abrían la perspectiva de llegar a poseer algún tipo de autonomía en Ucrania. Pero ni se cumplieron ni hubo intención de hacerlo por parte de Ucrania, y como lo han reconocido posteriormente, en realidad fue una estratagema para ganar tiempo y armarse para los ataques previstos contra el Donbass y contra Rusia. En este proceso las regiones del Donbass optaron, aplicando el derecho de autodeterminación, primero en convertirse en Repúblicas autónomas y después, de solicitar su incorporación a Rusia. Cosa que fue aceptada por Rusia. Lo cual supone por otra parte, que estas regiones son parte integral de Rusia.

Rusia antes de lanzar su Operación Especial en febrero de 2022, quiso negociar con la OTAN y con los EEUU, en diciembre de 2021, unos acuerdos de seguridad mutuos de sus fronteras, reclamando como es muy lógico, la neutralidad de Ucrania, y su no integración en la OTAN, como garantías mínimas de seguridad para Rusia. Pero la respuesta de la OTAN y EEUU fue negativa, diciendo que Ucrania tenía todo el derecho a adoptar las alianzas que quisiera. Es decir que la OTAN seguía con sus planes de guerra y agresión contra Rusia. Y ante los planes de agresión contra el Donbass y contra la misma Rusia, y el desamparo de esta región frente al nazismo ucraniano, es cuando se produjo el ataque ruso antes de que fueran masacrados los habitantes del Donbass y antes de que se consumara la integración de Ucrania en la OTAN, produciéndose un desequilibrio estratégico letal en contra de Rusia, poniéndose en cuestión la propia supervivencia de Rusia.

La propaganda de guerra de la OTAN ha sido una intoxicación gigantesca y permanente sobre las supuestas “barbaridades” rusas –que casi siempre eran de los ucranianos pero atribuidas a los rusos-. Así, las supuestas matanzas de Bucha, y otras que eran realizadas por los propios ucranianos. Mentiras sobre las cifras de bajas, mentiras sobre los supuestos errores o incompetencias rusos. Lo que se ha visto claramente es el carácter nazi del régimen ucraniano, que maltrataba o mataba a sus propios ciudadanos por colaborar o pensar a favor de los rusos, prohibiendo los partidos de izquierda, las practicas ortodoxas, el 1 de mayo, atacando la central nuclear de Zaporiyia con los riesgos que eso suponía, y utilizando a los civiles como escudos humanos al instalar cuarteles y armas pesadas en los recintos de viviendas, escuelas u hospitales y utilizando a sus soldados como carne de cañón, cuando muchas veces eran reclutados a la fuerza en auténticos episodios de cacería. Todas las guerras suponen siempre violencia y muerte, pero en el caso ruso se han cuidado muy mucho de producir el mínimo de víctimas civiles, atacando infraestructuras estratégicas y cuidando también mucho la seguridad de sus propios soldados.

Esta no es una guerra de Rusia contra Ucrania, sino que es una guerra de la OTAN contra Rusia utilizando a la Ucrania nazi como soporte y como plataforma contra Rusia. Toda la guerra ha sido dirigida en todo momento por la OTAN, por los cuadros y la inteligencia de la OTAN, importándoles un bledo los soldados ucranianos. Hasta que no quede ningún soldado ucraniano. Es increíble cómo la OTAN se ha identificado con el régimen nazi de Ucrania en contra de Rusia hasta el punto de decir que si Ucrania pierde la guerra, la pierden también ellos. Es normal porque la Ucrania nazi es una pieza fundamental de la estrategia de la OTAN contra Rusia. Y con ello es de destacar el gigantesco apoyo económico y militar que están dispensando la OTAN y la UE, con enormes cantidades de armamento cada vez más pesado y sofisticado y con cientos de miles de millones de dólares para sostener la guerra y el propio Estado ucraniano. Con la guerra en Ucrania contra Rusia la OTAN pretende reactivar el nazismo, no solo en Ucrania, también en toda Europa, así como activar a la OTAN en esa dinámica antirrusa, que en cualquier momento puede estallar en forma de guerra mundial.

Y ¿qué decir de la clase obrera ucraniana y de la clase obrera rusa incorporadas a la guerra? Pues que están en situaciones muy distintas. La clase obrera rusa incorporada a la guerra está defendiendo en definitiva la soberanía de Rusia, de su país, un país amenazado de destrucción por el imperialismo, un país capitalista sí, pero que tiene al menos ciertas libertades y en el que el Partido Comunista y otros partidos de izquierda están legalizados. Pero ¿a quién defiende la clase obrera ucraniana incorporada a la guerra? Defiende a un régimen nazi y sobre todo a la OTAN, el brazo armado del imperialismo, en unas condiciones tremendas de amenaza, control y represión dirigidos por todas las salvajes milicias nazis que son las que ejecutan las ordenes de la OTAN, -no hay más que ver cómo son cazados como ratas los insumisos para llevarlos a la guerra o al matadero de Bajmut como carne de cañón o cómo son reenviados de los países aliados de Ucrania, de los países de la OTAN a los que se habían fugado, a Ucrania para ir a la guerra-. La clase obrera ucraniana –tanto la militarizada como la no militarizada- se encuentra bajo un régimen que reprime, tortura y mata a todo el que sea filorruso, a todo el que no apoye al nazismo y a todo el que sea de izquierdas, sean soldados o civiles, y defendiendo a un país donde los partidos de izquierda están prohibidos y donde los personajes nazis como Stepan Bandera son considerados como héroes nacionales. Defienden a un régimen que tortura, denigra y mata también a los soldados enemigos, a los soldados rusos una vez apresados, a diferencia del trato de respeto que dan los soldados rusos a los prisioneros ucranianos, aplicando los Tratados de Ginebra de respeto a los presos.

Por otra parte, la OTAN no quiere, no ha querido en ningún momento la paz, quiere continuar la guerra contra Rusia, y más cuando es una guerra en que los que mueren son los soldados ucranianos, no soldados de la OTAN. A diferencia, una vez más, de Rusia, que pone sus propios soldados en la guerra. Hubo algún intento de acuerdo de paz al principio, pero la OTAN rápidamente se echó para atrás y apareció muerto uno de los negociadores ucranianos más proclives a la paz. Y precisamente porque no quieren la paz, es por lo que la OTAN –y la UE- están azuzando constantemente la guerra con el envío constante de grandes cantidades de armas y de dinero. Rusia no quiere conquistar Ucrania, ni anexionarse Ucrania. Nunca lo ha pretendido. Lo que Rusia solicitaba y solicita, son dos cosas muy sencillas en realidad, es que Ucrania sea neutral y no entre en la OTAN, como condición de seguridad de las fronteras y de Rusia, lo que implica evidentemente que Ucrania no se militarice o se desmilitarice y que los criminales nazis queden apartados y minorizados, y que se respete a la población de habla rusa y de cultura rusa, la de Donbass y regiones anexas. Con ello no hubiera habido guerra, pero la OTAN y el régimen nazi de Ucrania se negaron y se niegan. Y así estamos.

Y hablando de guerra, habría que aclarar sobre todo para todos estos vociferantes del NO a la GUERRA, no a cualquier guerra, ni-nis casi siempre, que todas las guerras no son iguales. Como defiende el marxismo y lo hacía Lenin, hay que estudiar cada guerra en concreto. Porque no es lo mismo una guerra de agresión, que una guerra de defensa, no tiene la misma legitimidad una guerra provocada por potencias agresoras contra un país para anexionarse el país, para destruirlo o para provocar un cambio de régimen, que una guerra de autodefensa, impulsada por las fuerzas democráticas y populares del país, para defenderse de una agresión externa (casos de Siria, Libia, Yemen…y este de Ucrania por parte de Rusia) Y a este caso se puede asimilar una guerra de autodefensa por parte de las clases oprimidas de un país contra las explotadoras que recurren a la violencia para instalar el orden burgués, lo que sería una guerra civil.

Otro de los objetivos de la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania y de sus derivados, como las sanciones económicas impuestas a Rusia, y la exigencia por la OTAN a sus socios de no suministrarse de energía rusa, ha sido, la de disciplinar a la UE a las ordenes de EEUU, la de debilitarla, la de que rompa sus relaciones con Rusia, porque una alianza de la UE, más bien de Europa occidental con Rusia, podría crear una potencia económica, que se convertiría en otro enemigo, en otro obstáculo para la hegemonía de los EEUU. Toda la crisis económica surgida como consecuencia de las sanciones impuestas a Rusia, ha sido un efecto boomerang de las sanciones contra Rusia que ha afectado a la propia UE, a todos los países de Europa occidental y sobre todo a las clases trabajadoras europeas y a los pueblos europeos, que son los que más están sufriendo en sus propias carnes las consecuencias.

¿Es Rusia imperialista?

Los autores del artículo insisten todo el rato en que algunos antiimperialistas nos hemos equivocado, nos hemos incluso “corrompido” por acusar solamente a la OTAN y a la UE de la guerra y por “defender” a Rusia. Una de las mejores formas de aclarar el tema es comparar el imperialismo norteamericano y sus prácticas con el supuesto imperialismo ruso y las suyas.

Por una parte, los EEUU y sus subalternos en el escalafón del imperialismo (GB y UE, Australia, Canada, Japón e Israel), cumplen de pe a pa, todas las condiciones que analizaba Lenin como condiciones determinantes del imperialismo como eran que 1) la concentración de la producción y del capital que se ha desarrollado hasta tal punto que ha creado monopolios que desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) los bancos y su nuevo papel; 3) la fusión del capital bancario con el capital industrial y la creación, sobre la base de este “capital financiero” de una oligarquía financiera; 4) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia relevante; y 5) los grandes monopolios capitalistas internacionales se reparten el mundo.

EEUU desde la II Guerra Mundial en que sucedió a GB en la hegemonía mundial, y creó las grandes instituciones financieras mundiales y la OTAN, y mas tarde la UE, ha sido una larga historia de cientos de guerras y matanzas contra países soberanos, contra colonias y excolonias, en América, en África, en Asia, en Oriente Medio y en Europa; una historia de golpes de Estado, de asesinatos de lideres políticos, de ocupaciones de países, de guerras de colores para derrocar gobiernos, de Primaveras árabes con el mismo objeto, de creación de organizaciones terroristas como Al Qaeda y el ISIS también para destruir países, derrocar gobiernos o en su caso desestabilizarlos para justificar su presencia militar en ellos y su control, de utilización del nazismo contra el comunismo y Rusia, de creación de la Red terrorista Gladio; una historia de la utilización de las grandes instituciones económicas internacionales controladas por ellos para extorsionar a los países del Sur Global y asfixiarlos y chantajearlos con la deuda.

EEUU tiene un presupuesto militar (800.000 millones de $, 1 billón contando el de la OTAN), la mitad casi de la del resto del mundo, con 800 o 1000 bases militares extendidas por todos los continentes, con armamento nuclear en países de Europa, el control de los mares y océanos, de las rutas marítimas y principales estrechos, del espacio, miles de ONGs financiadas con su presupuesto, para manipular, comprar y destruir a sus no amigos, con sistemas de control social y de espionaje sobre todo el mundo incluidos sus aliados, y todo con el objeto de mantener su hegemonía mundial, de hacerse con todos los recursos, las fuentes energéticas y mercados, rodeando militarmente a sus grandes opositores como son Rusia y China.

Frente a ello se encuentra Rusia que no cumple ninguna de esas condiciones del imperialismo. El peso de los monopolios en Rusia es prácticamente nulo: según los datos de Forbes, Rusia tiene solo 4 en el top 100, solo 6 en el top 600 y 25 en el top 500. Las ventas de las 25 corporaciones rusas totalizan 5 568 millones, solo el 1,45% del total. Sus activos financieros representan el 1% del total. La productividad laboral de Rusia, es menos de la mitad de la tasa promedio de la Union Europea (25,4 frente a 53,4). La productividad laboral de Rusia es el 36% del nivel de EEUU que es de 69,9.

En cuanto a la producción manufacturera en términos de dólares, Rusia ocupa el número 15 del mundo detrás de la India, Taiwan, México y Brasil. En cuanto a las exportaciones de Rusia se basan principalmente, como las de los países del Tercer Mundo, en exportación de materias primas (petróleo, gas y metales) y no en productos de alto valor añadido o servicios técnicos intensivos de conocimientos o servicios financieros como EEUU y la UE, teniendo que importar buena parte de la maquinaria.

En cuanto a exportación de productos de alta tecnología Rusia ocupo en puesto numero 31, muy lejos de las principales potencias industriales. En cuanto al peso del capital bancario y financiero internacional, entre 100 principales bancos del mundo, Ruuia solo tiene uno, en el puesto 66. Rusia no exporta prácticamente capitales destinados a la inversión, lo que si tiene es una hasta cierto punto importante fugas de capital a paraísos fiscales como Chipre y las Islas Vírgenes, por parte de la oligarquía cuya creación fue propiciada por EEUU cuando el desmantelamiento de la economía rusa tras la caída de la URSS, apropiándose de las ventas a saldos.

En cuanto a la riqueza financiera media anual calculada por Credit Suisse, es de 38.110 dólares y la de Rusia es de 8.843, muy baja, lo que equivale a 2,6% de la riqueza financiera promedio de los adultos en comparación con los EEUU. En lo que si adquiere Rusia cierta importancia es en el tema militar, basado en necesidades de autodefensa y con una industria heredada fundamentalmente de la URSS. Pero este factor solo, no lo convierte para nada en imperialista. Rusia tiene solo 12 bases en el extranjero, y solo dos fuera de la antigua Unión Soviética, en Siria y Vietnam, frente a los 800 o 1000 de EEUU. El presupuesto militar de Rusia para 2022 es solo de 61.700 millones de $ frente al de 860.000 millones de $ de los EEUU, lo que representa menos del 10% del de EEUU y y poco más del 5% del de la OTAN.

Rusia ha intervenido en otros países (Yugoslavia, Georgia, Ucrania, Siria) pero no a la manera de los países imperialistas, que están motivados para apoderarse de los recursos naturales y la riqueza. Rusia tampoco ha organizado golpes de Estado en otros países, como lo hacen constantemente los países imperialistas. Rusia tuvo una intervención muy limitada en la antigua Yugoslavia cuando lasa fuerzas rusas actuaron como policías blandos para la OTAN. Rusia intervino en Georgia a favor de la Osetia del Sur y Abjasia prorrusas frente a los ataques de Georgia de 2008 impulsados por los EEUU.

En cuanto a la intervención de Rusia en Siria a partir de 2015, lo fue a instancias de las demandas del gobierno sirio que estaba agobiado frente al acoso imperialista de las potencias de Occidente que se valían de los terroristas de Al Qaeda y el ISIS para destruir Siria. Rusia (y la URSS), siempre ha tenido importantes relaciones con Siria entre países socialistas y después como países hermanados por la historia y por elementos religiosos. Por otra parte Rusia, intervino también para tratar de extirpar un cáncer (el del terrorismo islámico) destinado también a desestabilizar Rusia a través de las zonas más islamistas del Cáucaso. Así que podemos concluir claramente que Rusia no es un país imperialista y que la lucha entre Rusia y la OTAN no es un conflicto interimperialista, sino una guerra del imperialismo, basado en la OTAN, contra Rusia, en el territorio de Ucrania.

Y aquí merece la pena señalar el papel absolutamente reaccionario jugado por los kurdos del YPG y con el “constructo” de Rojava. Los kurdos del YPG, mercenarios a sueldo de los EEUU, armados por los EEUU, están ocupando de la mano de los EEUU un tercio del territorio al este del Éufrates, al que llaman Rojava, un territorio que jamás ha sido kurdo ni remotamente, en que está también la presencia física de los EEUU con numerosas bases militares, y en donde se encuentran los principales pozos de petróleo y la principal riqueza cerealera de Siria. Los EEUU con la colaboración de los kurdos del YPG, están robando cantidades inmensas de petróleo y cereales, que son sirios, constantemente, para venderlos en el exterior. Sucede que la comunidad kurda de Siria es básicamente procedente de inmigraciones procedentes de Turquia e Irak, escapando de la represión, al igual que un montón de pueblos que existen en Siria, como son los armenios, turkmenos, asirios, y otros muchos. Los kurdos no poseen un territorio propio con continuidad territorial como para constituirse en nación dentro de Siria, nunca lo han poseído, sino que han estado mezclados de forma abigarrada con otros pueblos procedentes al igual que ellos de inmigraciones y con otros pueblos que vivían antes de tales inmigraciones en dichos territorios.

De la mano de los EEUU en la paradójica guerra contra el ISIS creado por los mismos EEUU para destruir Siria, fueron ocupando grandes territorios de Siria –hasta el tercio actual- desplazando al ISIS, para imponer a un nuevo colono, también aliado de los EEUU al fin y al cabo, los kurdos del YPG, a quienes los EEUU prometieron autonomía. De manera que han creado eso que llaman Rojava, como un territorio en el que los kurdos del YPG imponen por la fuerza y al represión su lengua y sus leyes a la inmensa mayor parte de la población de este territorio, que es árabe además de la gran cantidad de pueblos, culturas y lenguas a las que los kurdos del YPG imponen su cultura y su ley, impidiendo la participación en las elecciones del territorio. Y lo peor es que toda esta tropelía y ocupación, de todo este juego montado por los EEUU para debilitar y fraccionar Siria, para robarle sus recursos, en continuidad con su guerra, lo hacen los kurdos del YPG bajo la supuesta idea del “Confederalismo democrático”, que no deja de ser un barniz sin contenido alguno.

Lo del mundo multipolar o el nuevo multipolarismo, parte del hecho de que frente al imperialismo de los EEUU y sus satélites, el único imperialismo, se encuentra el resto del mundo, el cual es objeto de acoso por este imperialismo. Y ahí está la barrera o frontera que señala quién es el enemigo fundamental al que hay que batir, y contra el que deben luchar el resto de pueblos y países. El mundo multipolar parte de la convicción de que hay que escaparse de las garras del imperialismo, de que hay que frenar al imperialismo, ponerle barreras, para que los pueblos, con todas sus contradicciones internas, tengan opciones para ir liberándose y emancipándose.

Este nuevo multipolarismo, está basado no en cambios políticos, y mucho menos ideológicos, sino en la soberanía e independencia de sus Estados y pueblos frente al imperialismo. Es evidente que la relativa liberación de la bota imperialista restablece nuevas correlaciones de fuerza a escala internacional que no se deben ignorar.

En todos estos países, incluidos por supuesto Rusia y China, la lucha de clases sigue y continuará. El papel de las organizaciones revolucionarias no debe ser otro que apoyar las luchas de la clase obrera en los mismos y posibles revoluciones que, si son legítimas y no “revoluciones de colores” promovidas por la OTAN, tendrán una identidad también nítidamente antiimperialista.

domingo, 23 de abril de 2023

LOS CUBANOS QUIEREN SER COMO EL CHE Y LOS ESPAÑOLES COMO CARLOS TENA

Pascual Serrano

Cuba Información, 20/04/2023

El pasado 13 de abril nos dejó Carlos Tena. Era ese periodista rebelde e inconformista que nos explicaba la vanguardia musical en los ochenta, el amigo de Cuba y su revolución, la conciencia crítica de la izquierda que se volvía conformista.

Además de varios encuentros, comidas, reuniones y copas en España, convivimos en Cuba. Cansado de una Europa que se muere de aburrimiento, Tena se fue a trabajar y a vivir a La Habana. Lo contaba a Cubainformación en 2008, “tenía la sensación de que yo ya había vivido aquí”. Se fue con la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas, y tras la gestión de Abel Prieto y Oswaldo Leiva, a trabajar al Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso, en un ambiente totalmente cubano. Dejó sus cuentas resueltas en España y se fue a vivir a la isla. Cuando nos encontramos allí descubrí que cobraba el humilde sueldo de un trabajador cubano, pero debía pagar el alquiler a precio de turista, de modo que ganaba diez veces menos de lo que le costaba el alquiler, no le importaba, él era feliz. Al final, hicimos algunas gestiones y logramos que pudiera alquilar una casa a precio de cubano, algo de justicia: ser cubano para el sueldo y para el precio del alquiler.

Pasamos varias semanas juntos, descubriendo las verdades sobre Cuba, regañando de España y, como no, criticando a los cubanos. Carlos era la rebeldía personalizada. Una de sus contradicciones con Cuba (todos tenemos muchas), es que si le dejaba iniciar la conversación seguro que entraba a indignarse con alguna corrupción cubana que él había descubierto. Aclaremos que, en aquella época, en España, corrupción era que un concejal se embolsara 200.000 euros de una subcontrata de la recogida de basuras y en Cuba que fuera con gasolina estatal a recoger al trabajo a su esposa o que comprara dulces caseros en el mercado negro.  En cambio, si eras tú el que comenzabas a criticar a Cuba, Carlos se revolvía indignado e iba presto a defender la revolución de tu ataque.

Pasamos momentos inolvidables, como un día que tuve que hacer escala en La Habana de viaje a la Feria del Libro de Caracas, y el ministerio de Cultura no tenían donde alojarme, así que, abrumados y preocupados, me pusieron en la casa temporal que le habían cedido al escritor uruguayocubano Daniel Chavarría y que, en esos días, también se quedaba allí Carlos Tena. Lo que para las autoridades cubanas fue un apaño de alojamiento que les daba mucha vergüenza acabó siendo una fiesta de música y ron toda la noche, entre nosotros tres, la esposa de Chavarría, la compañera de la limpieza y su esposo, y el chófer que esa noche no volvió a dormir a su casa.

En España, mucha gente recuerda a Carlos Tena por su bronca en televisión española tras llevar a actuar a Las Vulpes. Yo creo que, en el fondo, Carlos, si hubiera sido mujer, hubiera sido una de Las Vulpes, esas que en unos ochenta que empezaban a salir de la sobriedad de la transición, se pusieron  a provocar cantando “Me gusta ser una zorra”.

Carlos era la disconformidad, la bronca y la rebeldía personalizada. Y, sin embargo, era el cascarrabias con el que mejor te lo pasabas y más te reías. Se peleaba con los camaradas del PCE cuando presentaba en el escenario la fiesta anual del partido en Madrid, se peleaba con el camarero cubano por su ineficacia y lo calificaba de contrarrevolucionario, con el taxista que criticaba a Cuba, con el periodista español que le mentía y creo que, a solas, Carlos también se peleaba consigo mismo. Por eso estaba tan bien entrenado para el debate.

No sé dónde estará ahora Carlos Tena, tampoco sé si descansará en paz, lo que estoy seguro es que todos los que estén a su lado no estarán en paz. Estarán discutiendo con él, peleándose y, seguro, riéndose y pasándoselo bien. Pero en paz, nunca.

Carlos, te echamos de menos, nosotros queremos ser críticos como tú, pero no somos tan brillantes, cuando hacemos de cascarrabias nadie nos soporta y contigo se reían. Y si intentamos ser gamberros parecemos seminaristas a tu lado.