lunes, 12 de junio de 2023

SÁNCHEZ SIGUE 'MATANDO' AL CAMPO: PREMIA A QUIENES ARRANQUEN SUS CULTIVOS... PESE A LA CRISIS DEL SECTOR

Regina Marín Latonda

Vozpópuli, 10/06/2023

El BOE ha actualizado una ley que establece unas ayudas para los agricultores que se 'suiciden'. El campo considera que son 'sobornos', dentro de la Agenda 2030, para dejar la producción en manos extranjeras

Pedro Sánchez y su gobierno, influenciados por la Agenda 2030, quieren 'matar' al campo. Y no dudan, pese a la crisis del sector, en tomar medidas del todo injustas y perjudiciales para el campo. La última, como han denunciado fuentes del sector a Vozpópuli, es que han vuelto a incluir en el BOE una norma que establece que se pagará a los agricultores que abandonen o arranquen sus cultivos y plantaciones de peras, melocotones, nectarinas, manzanas, plátanos, remolacha o sus viñedos. También a los ganaderos que abandonen sus explotaciones lecheras.

Se trata de una norma antigua, la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades, pero que se ha añadido una modificación y se ha vuelto a incluir en el BOE, pese a que la situación del campo ha empeorado considerablemente y pese a las constantes peticiones de ayuda del sector. En la ley se establece, entre otras cosas, que "no se integrarán en la base imponible del Impuesto sobre Sociedades las rentas positivas que se pongan de manifiesto como consecuencia de la percepción de las siguientes ayudas de la política agraria comunitaria:

-Abandono definitivo del cultivo del viñedo.

-Prima al arranque de plantaciones de manzanos.

-Prima al arranque de plataneras.

-Abandono definitivo de la producción lechera.

-Abandono definitivo del cultivo de peras, melocotones y nectarinas.

-Arranque de plantaciones de peras, melocotones y nectarinas.

-Abandono definitivo del cultivo de la remolacha azucarera y de la caña de azúcar.

-Ayudas a los regímenes en favor del clima y del medio ambiente (ecorregímenes)".

Es decir, que el estado establece unas ayudas para todos aquellos campesinos y agricultores que se 'suiciden' a sí mismos, desde el punto de vista técnico.

Una medida que, como explican fuentes afectadas, es un sinsentido que se basa en políticas "globalistas" que no busca el bien del campo, sino destruirlo en 'pro', supuestamente, de la sostenibilidad. "Es un escándalo, el estado busca despojar a los agricultores y ganaderos españoles a través de pequeños 'sobornos' de sus explotaciones para dejar la producción en manos extranjeras para cumplir los absurdos tratados de comercio globalistas que se imponen y desindustrializar España", ha denunciado a este periódico un representante de SOS Rural, una plataforma que da voz a las necesidades del campo y pide soluciones eficaces contra la política globalista.

Declaran que este punto de la ley "es una vergüenza", porque "España es un país productor y no tiene sentido quitar producciones", cuando es la base de nuestra economía.

En un momento de necesidades para el campo

En defensa de la ley, hay muchos que señalan que lleva muchos años en vigor (desde el año 2014), que no se trata de algo nuevo que se ha llevado a cabo durante este Gobierno.

Pero las fuentes consultadas explican que 'duele' que se haya reconfirmado en el BOE del 12 de mayo de 2023, porque ahora la situación del sector es muy delicada y necesitan ayudas más que nunca. ¿Cómo, en un momento de tanta de necesidad de inversión y estando la sociedad sumida en esta crisis, pagan por que cerremos y mutilemos nuestras tierras?, se preguntan.

El campo vive una situación compleja, que viene de años atrás por el abandono de la España vaciada, por el poco valor social que se le da al trabajo del campo y por la influencia de la Agenda 2030, que ha señalado como culpable del cambio climático a la actividad del sector primario y que ha llevado a que se tomen medidas tan "disparatadas" como la de despojar a los agricultores de su fuente de trabajo.

Pero la situación ha empeorado los últimos meses, por la compleja situación económica (guerra de Ucrania, crisis post-pandemia, inflación...), por los fenómenos meteorológicos, como la sequía, pero también por las políticas del presidente de Gobierno.

Las fuentes denuncias que se trata de un paso más en Agenda 2030 y que busca, "por intereses poco claros", dejar la "producción en manos extranjeras".

domingo, 11 de junio de 2023

SCOTT RITTER: LA CONTRAOFENSIVA UCRANIANA CHOCA CONTRA UN MURO DEFENSIVO

Scott Ritter

Sputnik, 10/06/2023

En el transcurso de los últimos días, Ucrania ha lanzado dos de sus brigadas mecanizadas mejor entrenadas y mejor equipadas a operaciones ofensivas contra los defensores rusos atrincherados en la región de Zaporozhie, de las líneas del frente.

Estas dos brigadas habían sido cuidadosamente seleccionadas para este trabajo, habiendo sido equipadas con modernos tanques y vehículos de combate de infantería occidentales, apoyadas por artillería suministrada por Occidente y utilizando tácticas específicas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), moldeadas por la inteligencia y la planificación operativa de esta alianza.

En resumen, estas dos brigadas representaban una capacidad de nivel superior de la OTAN, el epítome del nexo entre Ucrania y Occidente en su guerra en curso para destruir Rusia. Y fallaron.

A medida que el mundo se enfrenta a las imágenes de los vehículos de combate de infantería M-2 Bradley, de fabricación estadounidense, destruidos y los tanques Leopard 2A6, fabricados en Alemania, abandonados e incendiados en la estepa ucraniana, la dura verdad sobre la inutilidad de su principal objetivo —la derrota estratégica de Rusia— está empezando a asimilarse.

Sin embargo, la realidad es que Ucrania nunca iba a lograr su objetivo de atravesar las defensas rusas para cortar el puente terrestre que conecta Crimea con Rusia. Este fue un pensamiento ilusorio promulgado por los partidarios occidentales de Ucrania para motivar a los ucranianos a cometer el equivalente de un suicidio masivo para infligir bajas entre los defensores rusos.

La esperanza occidental era que Rusia se desmoralizara por estas bajas y aceptara un fin negociado del conflicto en términos aceptables tanto para Ucrania como para sus aliados occidentales. Hasta ahora, Kiev y sus aliados occidentales han fracasado.

La génesis de este fracaso se puede deber a dos cosas: primero, la baja opinión que tenían Ucrania y sus aliados de la OTAN sobre las capacidades de combate del Ejército ruso, y en particular de las fuerzas desplegadas en la región de Zaporozhie; y segundo, las expectativas poco realistas asignadas al entrenamiento y el equipo de la OTAN que se había proporcionado a las fuerzas ucranianas con la tarea de romper las defensas rusas.

El área seleccionada por Ucrania y sus socios de la OTAN como el foco del esfuerzo para la contraofensiva estuvo en manos de la 42ª División de Fusileros Motorizados de la Guardia, parte del 58º Ejército de Armas Combinadas.

El Instituto para el Estudio de la Guerra, un grupo de expertos con sede en EEUU con estrechos vínculos con Washington y la OTAN, afirmó que las tropas de la 42ª División de Fusileros Motorizados de la Guardia "están compuestas predominantemente por reclutas y voluntarios movilizados y, por lo tanto, es probable que enfrenten algunos problemas por el entrenamiento y disciplina deficientes".

Además, señalaron que al menos uno de los regimientos subordinados, el 70º regimiento de fusileros motorizados, adoleció por tener un desempeño deficiente durante las fases iniciales de la operación militar especial en 2022.

Por lo tanto, es razonable creer que los planificadores militares de la OTAN y Ucrania, utilizando evaluaciones de Inteligencia que destacaron las debilidades de mando y control percibidas y la presunta baja moral entre las fuerzas rusas, combinadas con un desempeño anterior deficiente, creían que las defensas rusas en el sector de Zaporozhie encabezadas por la 42ª División de Fusileros Motorizados de la Guardia, colapsarían bajo el peso de un asalto al estilo de la OTAN, lo que permitiría a las fuerzas ucranianas penetrar profundamente en las defensas rusas.

Si bien los combates en Zaporozhie aún no han terminado, los resultados iniciales en el campo de batalla muestran que, contrariamente a las expectativas de Ucrania y sus socios de la OTAN, los hombres de la 42ª División de Fusileros Motorizados de la Guardia realizaron sus tareas de manera profesional, derrotando contundentemente el asalto ucraniano efectivo.

Se ha señalado que el 70º Regimiento de Fusileros Motorizados se desempeñó muy bien en circunstancias difíciles. Lo mismo puede decirse del 291º Regimiento de Fusileros Motorizados y del 71º Regimiento de Fusileros Motorizados, junto con soldados de fuerzas especiales de la 22ª Brigada Spetsnaz.

Los analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra, al evaluar los éxitos iniciales de los defensores rusos, señalaron que "las fuerzas rusas parecen haber ejecutado su doctrina defensiva táctica formal en respuesta a los ataques ucranianos".

Esto, por supuesto, no debería haber tomado a nadie por sorpresa, ya que el individuo al mando de las fuerzas rusas en el área de Zaporozhie es el coronel general Alexander Romanchuk, el hombre responsable de concebir la doctrina defensiva rusa moderna.

En abril de 2023, el experto en defensa, quien en ese momento se desempeñaba como rector de la Academia de Armas Combinadas de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa (el equivalente de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos en Fort Leavenworth), fue coautor de un artículo titulado "Perspectivas para mejorar la eficiencia de las operaciones defensivas del Ejército".

En el artículo, Romanchuk señaló que la misión principal de una fuerza de defensa es "neutralizar la iniciativa del enemigo que avanza, es decir, llevarlo al estado de imposibilidad de continuar avanzando con las fuerzas desplegadas. En última instancia, esto le permite reducir su actividad y tomar la iniciativa, pasando a una contraofensiva decisiva para derrotar al enemigo con grupos de choque".

Esto representa una reafirmación de la doctrina de la era soviética. De hecho, Romanchuk se basa en la derrota de las operaciones ofensivas alemanas en las cercanías del lago Balatón en marzo de 1945 como una implementación ideal de esta doctrina, subrayando "una maniobra audaz de las reservas, especialmente artillería; el hábil uso de las reservas antitanques, destacamentos vigilantes de obstáculos y la disposición de emboscadas de fuego" por parte de las fuerzas rusas para derrotar el ataque alemán.

Romanchuk, sin embargo, no se limitó a reiterar la vieja doctrina en su artículo. En cambio, enfatiza el concepto de "fuerzas dispersas" en la construcción de un esquema defensivo capaz de prevalecer en el campo de batalla moderno. "Una operación defensiva dispersa debe convertirse en una respuesta lógica a un enemigo superior", escribe el experto en táctica militar.

Tal operación "se basa en la retención de áreas importantes, objetos y centros de transporte en direcciones separadas más importantes" y se "caracteriza por una distribución uniforme de fuerzas y recursos en áreas, y el uso descentralizado de formaciones y unidades militares de las fuerzas armadas. Fuerzas Armadas y Fuerzas Especiales".

Romanchuk también describe el esquema de despliegue ideal para estas "fuerzas dispersas", que se centra en tres "zonas de responsabilidad de defensa" separadas por distancias de entre ocho y 12 kilómetros.

Estos huecos están cubiertos por la artillería rusa. La primera zona es la de cobertura, cuya tarea es definir los ejes principales del avance del enemigo. La siguiente zona es la línea principal de defensa, que está diseñada para detener los ataques enemigos utilizando cinturones de obstáculos y potencia de fuego (artillería y ataques aéreos). La última zona es la reserva, que es responsable de montar contraataques diseñados para hacer retroceder a las fuerzas atacantes a sus posiciones originales.

Esta doctrina fue el modelo para el esquema defensivo ruso empleado en Zaporozhie. De hecho, Romanchuk fue retirado de su puesto de profesor en la Academia de Armas Combinadas y puesto al mando de dicho sector.

En otras palabras, el lugar elegido por la OTAN y la inteligencia ucraniana como el "punto débil" en el esquema defensivo ruso fue diseñado por el principal especialista ruso en combate defensivo y puesto bajo su mando directo.

La OTAN y Ucrania apostaron a que Rusia carecía de la capacidad militar para implementar con éxito su propia doctrina militar, creyendo que los estados mayores de mando rusos no contaban con las comunicaciones necesarias para coordinar las operaciones complejas necesarias para aplicar su estrategia, y que las fuerzas rusas, especialmente las que se movilizaron recientemente, carecían tanto del entrenamiento como de la moral necesarios para desempeñarse bien en condiciones de combate estresantes. Estaban equivocados en ambos aspectos.

La evaluación deficiente de la OTAN y Ucrania de la capacidad militar rusa reflejó sus propias evaluaciones exageradas de las unidades ucranianas encargadas de atacar las defensas rusas en Zaporozhie, a saber, las Brigadas Mecanizadas 33 y 47. Ambas unidades recibieron equipos modernos de la OTAN, incluidos tanques Leopard (el 33) y vehículos de combate de infantería Bradley (el 47).

Los oficiales y soldados de ambas unidades habían recibido la mejor formación que la OTAN podía proporcionar en relación con las operaciones modernas de armas combinadas, incluidas semanas de formación especializada en Alemania que se centraban en tácticas y operaciones de pelotón, compañía y batallón que integraban la potencia de fuego y la maniobra mientras se realizaban operaciones ofensivas.

Las tropas ucranianas, trabajando codo a codo con sus instructores de la OTAN, comenzaron usando simulaciones por computadora para presentar las complejidades del campo de batalla moderno, antes de pasar al campo para recibir un entrenamiento práctico realista utilizando el mismo equipo que usarían, proporcionado por la OTAN, contra los rusos.

Los expertos estadounidenses, como Mark Hertling, un general retirado del Ejército de EEUU, creían que la combinación de equipo militar occidental avanzado y tácticas superiores al estilo de la OTAN permitiría que los equipos emergentes de armas combinadas de Ucrania realicen maniobras de alto ritmo capaces de abrumar a los defensores rusos en Ucrania. El exmando estaba equivocado.

Hertling y sus hermanos de la OTAN en servicio activo habrían hecho bien en escuchar las palabras del general Christopher Cavoli, Comandante Supremo Aliado de la OTAN en Europa, cuando dijo ante una conferencia de Defensa sueca en enero pasado que la escala del conflicto ruso-ucraniano "está fuera de proporción con todo nuestro pensamiento reciente".

La conclusión de esta revelación es que la OTAN no está entrenada ni equipada para librar el tipo de lucha que exige que Ucrania avance hacia adelante contra Rusia.

La triste verdad es que no hay fuerzas de la OTAN capaces de ejecutar con éxito las tareas ofensivas que se le han asignado a Ucrania. Nadie duda del coraje y compromiso de las fuerzas ucranianas que se han arrojado contra la barrera defensiva del coronel general Romanchuk, pero el coraje y el compromiso no pueden superar la realidad de que la OTAN carece de la capacidad, tanto en términos de equipo como de doctrina, para derrotar con éxito a Rusia en una confrontación de fuerza contra fuerza, especialmente una en la que Rusia juega a su fuerza doctrinal (operaciones defensivas) mientras la OTAN busca hacer algo (un ataque contra las defensas preparadas) en lo que no tiene experiencia.

Además, la OTAN y el alto mando ucraniano arrojaron a las brigadas ucranianas contra la defensa rusa sin el apoyo de fuego adecuado, lo que significa que los rusos eran libres de maximizar su superioridad en artillería y poder aéreo para neutralizar y destruir las fuerzas atacantes ucranianas antes de que se pudiera generar el impulso esperado de la "maniobra de alto ritmo".

El resultado final: la realidad rusa superó la teoría de la OTAN en el campo de batalla, y es el Ejército de Ucrania el que una vez más pagó el precio más alto. Además, no hay razón para creer que esta situación cambiará pronto, si es que lo hace alguna vez, un hecho que es un mal augurio para el futuro de Ucrania y la OTAN.

sábado, 10 de junio de 2023

CALENTAMIENTO CLIMÁTICO, EL ENFRENTAMIENTO DE OCCIDENTE CONTRA EL MUNDO.

Thierry Meyssan*

Observatorio de trabajadores en lucha, 09/06/2023

La teoría que atribuye el calentamiento climático a la actividad humana va a convertirse en eje del enfrentamiento entre Occidente y Rusia. Si bien nadie duda que la temperatura aumenta en ciertas partes del mundo, la realidad es que no hay, por ahora, ninguna explicación alternativa para ese fenómeno. Sin embargo, científicos de renombre van a presentar una en la COP28 de Dubai. Esos científicos son miembros de la Academia de Ciencias de Rusia.

La teoría según la cual el calentamiento climático ya sería visible en todo el planeta y tendría la actividad humana como causa fue popularizada por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC), una comisión de las Naciones Unidas.

No tengo ningún conocimiento sobre el estudio del clima y no me atrevo a opinar en cuanto a si esa teoría es cierta o falsa. Pero como experto en política internacional, sí puedo evaluar el trabajo de esa comisión de la ONU.

Hace ya una decena de años escribí que, como indica su nombre, el GIEC no es una academia de sabios sino un grupo intergubernamental [1]. Por consiguiente, las conclusiones del GIEC no son resultado de un trabajo científico sino de un debate político.

El GIEC fue creado en 1988 por iniciativa de la entonces jefa del gobierno británico Margareth Thatcher, para respaldar su lucha contra los sindicatos de mineros. Así que no es sorprendente que el GIEC llegara a la conclusión de que el carbón era malo para el medioambiente mientras que la energía nuclear era un desarrollo positivo. No se trata de una conclusión científica sino de una posición política.

Además, en aquel momento señalé que la creación de “derechos” de emisión de gases de efecto invernadero no fue una iniciativa intergubernamental sino una idea de la Joyce Foundation puesta en práctica por la Climate Exchange Ldt. [2]. Cada Estado redacta su propia legislación al respecto, se le otorga cierta cantidad de derechos de emisión, que el Estado reparte entre las empresas como mejor le parece. Las empresas que no utilizan todos sus “derechos de emisión” pueden revender la parte no utilizada en una bolsa especializada, cuya sede está en Chicago.

Los estatutos de esa bolsa fueron redactados por un jurista de la Joyce Foundation –un tal Barack Obama–, un desconocido que acabaría convirtiéndose en presidente de Estados Unidos. El llamado a los inversionistas para el lanzamiento de esa bolsa fue organizado por Al Gore –el futuro vicepresidente de Estados Unidos– y por David Blood, ex director de Goldman Sachs. ¿Debemos considerar a esos personajes como militantes ecologistas llenos de buena fe o como estafadores de cuello blanco? Eso es una cuestión de punto de vista.

Con el tiempo, el dispositivo político comenzó a cubrirse con un maquillaje de ciencia mezclada con buenas intenciones, lo cual hizo que fuese cada vez más difícil cuestionarlo.

Pero hay una teoría científica alternativa que explica el calentamiento climático. Esa teoría está lejos de ser nueva ya que fue enunciada por el geofísico croata Milutin Milankovic durante el breve intermedio de paz entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Milankovic explicaba que la órbita de la Tierra varía en función de 3 ciclos naturales: su excentricidad, su inclinación axial (oblicuidad) y la precesión de los equinoccios. Cada una de esas variaciones sigue un ciclo, entre 20 000 y 100 000 años, perfectamente calculable. Esas tres variaciones combinadas influyen sobre la exposición de la Tierra a los rayos solares y, naturalmente, influyen sobre el clima. La teoría de Milutin Milankovic se vio confirmada, en 1976, por el estudio de muestras de hielo, los llamados “testigos de hielo”, obtenidas en la Antártida mediante perforaciones del sustrato a diferentes profundidades. Sin embargo, la teoría de Milancovic no explica todo.

La Academia de Ciencias de Rusia acaba de enunciar una tercera teoría, igualmente basada en la observación de la naturaleza. Según esta tercera teoría,

«la principal causa de las catástrofes climáticas locales es la emisión creciente de hidrógeno natural ocasionada por las fuerzas gravitacionales alternas de la Luna y del Sol, que provocan huecos en la capa de ozono. La elevación de las temperaturas resultante y la mezcla de ozono y de hidrógeno son las principales causas de los incendios en bosques y estepas» [3].

La Academia de Ciencias de Rusia no se limita a cuestionar el dogma del GIEC. También pone en tela de juicio el dispositivo que supuestamente debería reducir el hueco de la capa de ozono, o sea la Convención de Viena y el Protocolo de Montreal

cuya aplicación ha arrasado subindustrias enteras de la industria química sin reducir el hueco de la capa de ozono, que no ha cesado de aumentar.

La teoría de la Academia de Ciencias de Rusia se basa en la idea de que el calentamiento climático no se manifiesta de la misma manera en las diferentes regiones del mundo. De hecho, en contradicción con el famoso cliché del calentamiento climático, se acaba de comprobar que el Pacífico está enfriándose [4].

Los trabajos de la Academia de Ciencias de Rusia serán presentados en la 28ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Dubai (COP28), que comenzará a finales de noviembre. Pero ya ha comenzado una batalla política cuyo verdadero objetivo es silenciar a los científicos.

Esa batalla es la designación de la persona encargada de presidir la conferencia, quien tendrá la posibilidad de permitir que los “inoportunos” digan lo que quieren decir o de evitar que hablen. Por supuesto, la designación del presidente de la COP28 está en manos de Mohamed ben Zayed, el presidente de Emiratos Árabes Unidos y emir de Abu Dabi, quien escogió a su ministro de Industria, Sultan al-Jaber. Inmediatamente, congresistas estadounidenses y parlamentarios de la Unión Europea escribieron al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para exigirle que se oponga a la designación del ministro emiratí. Como siempre, el argumento que esgrimen no tiene nada que ver con su objetivo: señalan que Sultan al-Jaber es también el presidente de la Abu Dhabi National Oil Company (Adnoc), afirman que al-Jaber sería por ende “juez y parte” y que habría que designar en su lugar a un defensor de las energías no provenientes de combustibles fósiles… quien sería igualmente “juez y parte” pero a favor del bando contrario.

Si finalmente los científicos rusos logran hacerse escuchar en la COP28 es muy probable que los participantes se dividan en dos bandos, pero no en función de criterios científicos sino por razones políticas. Así que es posible que la COP28 se convierta en un enfrentamiento entre los aliados de los anglosajones y los defensores de Rusia, que representan a la enorme mayoría de la población mundial.

A fin de cuentas, lo más probable es que el dogma del GIEC no tarde en convertirse en la obsesión de las potencias occidentales y en el hazmerreír de la mayor parte del mundo.

*Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las «primaveras árabes» (2017).

Notas

[1] «1982-1996: La ecología de mercado», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia), Red Voltaire, 25 de abril de 2010.

[2] «1997-2010: La ecología financiera», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia), Red Voltaire, 28 de abril de 2010.

[3] Fuente: Comunicado del presidente de la Academia de Ciencias de Rusia.

[4] Systematic Climate Model Biases in the Large-Scale Patterns of Recent Sea-Surface Temperature and Sea-Level Pressure Change, Robert C. J. Wills, Yue Dong, Cristian Proistosecu, Kyle C. Armour y David S. Battisti, Geophysical Research Letters, DOI: 10.1029/2022GL100011.

Fuente: Red Voltaire

viernes, 9 de junio de 2023

TRAS LA FRESA, GOLPE AL ARROZ VALENCIANO: LA UE PROHÍBE SU PRINCIPAL PESTICIDA MIENTRAS LO PERMITE EN EL ARROZ INDIO

Carlos Cuesta

Libre Mercado, 09/06/2023

[¿Y ahora qué piensa la izquierda nacionalista valenciana que celebraba que las fresas de Huelva estuvieran en el punto de mira del globalismo desindustrializador?]



Su nombre técnico es triziclazol. Asociaciones como ASAJA aseguran que no perjudica la salud. Resulta decisivo para mantener bajo control la principal enfermedad del cultivo del arroz, la Pyricularia oryzae. Pero en la UE ha quedado prohibido. Pero prohibido para la producción comunitaria. Porque lo cierto es que el arroz indio cuenta con permiso para usarlo y exportarlo a Europa. De hecho, Bruselas ha respondido a una pregunta formulada por el europarlamentario del Partido Popular, Juan Ignacio Zoido, y ha confirmado que quiere que los arroces de países terceros que vengan a la UE sí puedan usarlo, aumentando incluso el umbral de tolerancia de importación de 0,01 a 0,09 mg/kg. Tras la fresa, jaque al arroz valenciano.

Desde la prohibición de este fungicida, los productores disponen de dos sustancias alternativas autorizadas, pero el hongo parece haber desarrollado resistencia a estos pesticidas. Sólo en la variedad de arroz bomba ha provocado ya una reducción del 50% en la producción de los arrozales de la zona valenciana de La Albufera.

Y la asociación agraria ASAJA no ha tardado en reaccionar: "Hemos recibido una nueva burla de Bruselas. Aunque ya es algo habitual, no deja de irritarnos y nuestro compromiso es denunciarlo para que no vuelva a ocurrir", afirma Cristóbal Aguado Laza, presidente de AVA-ASAJA. "La comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, ha respondido en nombre de la Comisión Europea a una pregunta formulada por el europarlamentario del Partido Popular, Juan Ignacio Zoido, en relación al Triciclazol, una materia activa fitosanitaria que Bruselas prohíbe usar en el arroz de la Unión Europea, pero que ahora quiere que los arroces de países terceros que vengan a la UE sí puedan usar". Es más, no sólo es que lo permite, es que pretende ampliarles el umbral de tolerancia de importación desde 0,01 a 0,09 mg/kg.

"El señor Zoido, atendiendo a la reivindicación de AVA-ASAJA, preguntó "qué justifica, a ojos de la Comisión, este cambio de postura", si "es consciente del grave impacto económico y sanitario que tendría esta medida para los productores europeos" y "qué líneas de ayudas prevé para los afectados si finalmente llegara a aprobarse", señalan desde ASAJA.

"La contestación la hemos tenido dos meses después, con la agilidad que caracteriza a esta Comisión. La señora Kyriakides revela que "no se espera que la medida propuesta tenga un impacto negativo en la salud, ya que el nuevo LMR (límite máximo de residuos) es seguro para los consumidores". Los agricultores no dan crédito a la respuesta: "Entonces, si es tan seguro y no perjudica a la salud, ¿por qué únicamente pretende permitir su uso a los arroces de fuera y no a los europeos? Si la excusa fuera su supuesto daño al medioambiente, ¿significa eso que a Bruselas le importa un bledo la contaminación que se genera fuera de Europa? ¿Acaso no sabe que hay un único planeta Tierra y que la contaminación que fomenta fuera acaba pasando factura al clima de Europa y de todo el mundo?", se pregunta Cristóbal Aguado.

La comisaria también reconoce que este tipo de procedimientos tiene como objetivo principal "facilitar el comercio internacional", que "no se requieren evaluaciones de impacto específicas" y que "no está prevista ninguna ayuda específica a los productores de la UE como consecuencia del nuevo LRM". ASAJA señala que resulta increíble la postura y que confirma "lo que ya sabíamos, que el propósito de la Comisión –liderado por los países del centro y norte de Europa que no cultivan arroz– no es otro que facilitar aún más la entrada de las importaciones, aunque sus intereses comerciales pisoteen la reciprocidad en el mercado, la lucha contra el cambio climático, la preservación de parques naturales como La Albufera que dependen del cultivo del arroz y la soberanía alimentaria europea".

miércoles, 7 de junio de 2023

INUNDACIÓN DE FAKE NEWS

El sicariato mediático no solo nos quiere hacer creer que los rusos se han autobombardeado por enésima vez (después de la voladura del Nordstream, la del puente Kerch de Crimea, el ataque con drones en Moscú, etc.), destruyendo su propia presa, sino que además están mostrando fotos de otras inundaciones para victimizar al autor de este crimen de guerra: el régimen neonazi de Kiev. Y es que han hecho pasar una foto de una inundación ocurrida en Serbia hace 9 años por una foto actual de la inundación que se ha producido en el oblast de Jerson, incorporado a la Federación Rusa el año pasado. La foto muestra un niño y un cachorrito de perro; así se aseguran la lágrima fácil del alienado público occidental, que no ha derramado ni una sola lágrima por los niños del Donbass bombardeados sistemáticamente por el ejército ucraniano y sus batallones nazis durante 8 años. También es muy irónico que la foto real sea de un niño serbio ya que el occidente colectivo tampoco derramó una sola lágrima cuando este pueblo, hermano del pueblo ruso, fue masacrado en 1999 por la OTAN y sus asesinos a sueldo de la UÇK albanesa.

Noticia falsa:



Noticia real de hace 9 años 
("9 yr. ago"):


(Traducción: "Inundaciones en Serbia,
niño pequeño salvando a su perro.")

LA MUERTE DE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA

Augusto Márquez

Antiimperialistas.com, 04/06/2023

Desde el inicio de la operación militar especial desarrollada por Rusia en Ucrania, la izquierda española se ha alineado con el relato atlantista que proyecta a Putin como un líder diabólico e imperialista, con una especial adicción a la expansión y la guerra, y a Zelenski como un demócrata que exige solidaridades automáticas bajo un manto de victimización creado a la medida por la propaganda occidental.

Podría pensarse que esta posición es producto de la confusión, de la rápida evolución de los acontecimientos o de un marco de interpretación que en Europa occidental ya estaba cerrado, a favor de la OTAN, desde la incorporación de Crimea a la Federación Rusa en 2014 o incluso desde el inicio del golpe contra Yanukóvich. Pero esta hipótesis pierde encanto a medida que se constata una afiliación voluntaria, decidida, a una narrativa que tiende a invisibilizar los asesinatos, bombardeos, persecuciones y sangrientas torturas que las agrupaciones neonazis amparadas por el gobierno de Zelenski ejecutan contra la población prorrusa, no de ahora, sino desde hace años.

La izquierda española ha hecho suyas todas las etiquetas prefabricadas que designan a Putin de autoritario, imperialista, dictador, reencarnación de los zares, facha, y un largo etcétera. Hay un Putin para cada subgrupo dentro del ecosistema ibérico: para las feministas es un provida, para el sector ilustrado un anticomunista conservador, y para los más sensatos un personaje calculador que, si bien enfrenta a Estados Unidos en el plano geopolítico, tiene «desviaciones autocráticas» preocupantes.

Por ende, era cuestión de trámite que la narrativa antirrusa dominara el espectro político de la izquierda cuando el conflicto en Ucrania subió de tono en febrero. Además, el desinterés por la alarmante situación humanitaria en el Dombás durante los últimos años, la cual no fue motivo de movilización y preocupación para la izquierda española, también favoreció su alineamiento con el pensamiento único marca OTAN.

La lógica más elemental indicaría que la izquierda española debería mostrar una condena unívoca frente a los crímenes ejecutados por milicias neonazis como el Batallón Azov, integradas a las fuerzas militares de Ucrania y que cuentan con el respaldo abierto del gobierno de Zelenski. Haber sufrido 40 años de una dictadura que se encumbró con el apoyo de Hitler y Mussolini en 1939, sobre los cadáveres de los republicanos, debería dar como resultado una oposición firme al gobierno ucraniano, en tanto la ilegalización de partidos políticos, incluyendo el socialista y el comunista, representa un guiño preocupante hacia el franquismo contra el cual luchó la izquierda.

Por extraño que parezca, e intercambiando los roles de una forma absurda, la izquierda española muestra solidaridad con un gobierno que persigue y ataca a sus iguales en Ucrania y, al mismo tiempo, rechaza una operación militar que tiene como centro extirpar grupos neonazis, cuyas redes continentales ven en España un territorio fértil para asentarse en el futuro inmediato, a la luz del ascenso electoral de Vox.

Este atentado contra sí misma refleja no solo desorientación estratégica de la izquierda española sino también la disolución práctica de los únicos dos atributos que le quedaban: la solidaridad de clase (con la población masacrada en el Dombás, con fuerte raigambre obrera e industrial) y la conservación de un pasado heroico de lucha contra el fascismo, hoy traicionado mediante el apoyo acrítico a un gobierno ucraniano claramente conducido por la extrema derecha y armado hasta los dientes por la OTAN y Estados Unidos.

El cuadro de atrofiamiento intelectual y confusión ideológica de la izquierda española ha quedado plasmado un artículo de Elisa Moros para El Salto. En la pieza afirma, contra el más elemental sentido común, que «Ucrania está lejos de ser un país perfecto o libre de contradicciones pero es (o mejor dicho era, antes de la invasión) preferible a Rusia en todos los aspectos: participación democrática, derechos civiles y políticos, libertad de expresión, etc.».

El infantilismo con el que Moros eleva a Ucrania a un estatus de democracia liberal refleja un espíritu relativista masificado. En línea con Moros, el escritor Santiago Alba Rico, de quien ha bebido Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y otras figuras de la izquierda española, escribió recientemente un artículo donde pone en un mismo plano la guerra en Ucrania y la invasión estadounidense de Afganistán e Irak.

Alba Rico, recordado por su apoyo a la invasión de la OTAN en Libia, aprovecha el conflicto en Ucrania para reforzar su tesis sobre el «imperialismo ruso» y atacar a ciertas voces de la izquierda española que han mantenido una denuncia activa sobre cómo Estados Unidos empujó la guerra en Ucrania hasta sus últimas consecuencias.

En opinión de Alba Rico, la crítica a la OTAN en la izquierda presenta un desbalance con respecto a la que debería haber contra Rusia, obviando olímpicamente que es la OTAN, y no Rusia, quien ejecuta un despliegue de armas ofensivas y tropas terrestres que abarcan toda Europa. En síntesis, para Alba Rico no condenar automáticamente a Rusia por su operación especial en Ucrania forma parte de un negacionismo que solo ve en la OTAN y Estados Unidos la causa de los más importantes conflictos internacionales. ¿No será que esa opinión es tal porque es la verdad que muestran los hechos y la historia?

Esta carga de escepticismo también queda retratada en un artículo de Daria Saburova para el portal de izquierda Viento Sur. Apoyando el suministro de armas a lo que denomina la «resistencia ucraniana», se mostraba sorprendida por «la persistente incapacidad de una buena parte de gente amiga en Francia y en otros lugares para superar una visión del mundo en la que, en última instancia, la potencia responsable de todas las guerras es Estados Unidos y la OTAN».

Justamente este esquema de ideas es el que ha llevado a Pablo Iglesias, ya retirado de la política y desde la comodidad de ser comentarista en medios, a considerar que Putin «desestabiliza a Europa» y que la nueva dinámica geopolítica, marcada por el declive de Estados Unidos y el ascenso de China y Rusia, no debería servir como justificación para blanquear ideológicamente al presidente ruso.

Como es lógico, las ideas influyen en la política hasta determinar su desarrollo práctico. Y aunque Pablo Iglesias ya no está oficialmente en el gobierno español, es una figura que continúa agrupando e influyendo en la izquierda española, al punto de que su decisión, antes de renunciar a su cargo de vicepresidente, de pasar el testigo a Yolanda Díaz, hoy configura las expectativas de toda izquierda para las siguientes elecciones generales.

A nivel de gobierno, la desorientación de la izquierda ha traído como resultado enfrentamientos indirectos entre miembros de la propia coalición de gobierno en torno a dos temas relevantes: el suministro de armas a Ucrania y el discurso de Zelenski ante el Congreso de los Diputados.

Recientemente, en relación a la política de suministro de material bélico, Yolanda Díaz salió en su defensa apelando a la «legítima defensa del pueblo ucraniano», mientras que Ione Belarra, del entorno de Pablo Iglesias, secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, mostró su rechazo, mientras firmaba una declaración abstracta de paz, carente de propuestas prácticas, con Jeremy Corbin, Yanis Varoufakis y Noam Chomsky.

Previamente, durante el discurso de Zelenski ante el Congreso a principios de abril, algunos diputados de izquierda se negaron a aplaudirlo, lo que dio paso a intrigas dentro del espectro político y sus diversas corrientes. Albert Botran, diputado de la CUP que no aplaudió a Zelenski, justificó su acción en un artículo publicado en elDiario.es, donde responsabiliza a las potencias occidentales de haber contribuido a la guerra en Ucrania y también condena cómo los gobiernos de Kiev han ilegalizado partidos políticos, amparado masacres como la de la Casa Sindical de Odesa, entre otras acciones que desdibujan el relato de victimización de Zelenski.

Sin embargo, que aplaudir o no a Zelenski se convierta en una cuestión de debate estratégico en la izquierda, dice bastante de cómo el estado de consciencia de la izquierda española se ha ido deteriorado por exceso de mediatización, «tertulia» y una lógica enfermiza donde lo políticamente correcto lo permea todo.

En resumen, estas discrepancias o desacuerdos expresan dos caras de una misma desorientación general, en la cual el envío de armas bajo el supuesto de estar apoyando a una «resistencia» capitaneada por neonazis choca con un pacifismo estéril que condena la acción de Rusia para no quedarse en esa visión sesgada de acusar a Estados Unidos de los males del mundo, aunque sea cierto.

La mezcla de relativismo, escepticismo y vocación a lo políticamente correcto prefiguran un coctel destructivo para la izquierda española, que ha cambiado sus propios códigos de clase, solidaridad internacional y lucha contra el fascismo por el automatismo ideológico de la propaganda occidental.

¿LOS RUSOS SE BOMBARDEAN A SÍ MISMOS? NO TIENE NINGÚN SENTIDO. LOS UCRANIANOS YA ATACARON LA PRESA (Vídeo)