La protesta contra la vivienda está liderada por perfiles con trayectorias académicas y familiares alejadas del estereotipo de precariedad que denuncian en las calles.
La acampada en la Puerta del Sol, liderada por el Sindicato de Inquilinas, está teniendo como protagonistas a los tres principales portavoces de la organización activista: Valeria Racu, Alicia del Río y Fernando de los Santos. Tres perfiles muy llamativos por tener un 'perfil pijo’ y un currículum que destaca por los estudios en la universidad privada.
Llamativa es la figura de Fernando de los Santos, cuyo abuelo, Aurelio Menéndez, fue ministro del Gobierno de España durante el mandato de Adolfo Suárez y marqués de Ibias desde 2011. En concreto, tuvo la cartera de Educación entre 1976 y 1977 y fue el fundador de Uría Menéndez Abogados, uno de los despachos más prestigiosos de España. Además, tuvo una estrecha relación con Casa Real, puesto que fue tutor del príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
Viene, por tanto, de una familia acomodada y que además posee múltiples propiedades inmobiliarias, lo que resulta curioso, viendo que el problema de la vivienda sacude, principalmente, a la clase trabajadora española. De los Santos ejerce como Profesor Ayudante Doctor en el Área de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, donde es además Vicedecano.
Otro de los perfiles que llama la atención es el de Valeria Racu. La portavoz del Sindicato de Inquilinas estudió Antropología en la SOAS University of London, una institución pública británica especializada en estudios sobre Asia, África y Oriente Medio que sí tiene un alto coste para estudiantes extranjeros. Para los estudiantes internacionales, la matrícula de un máster en SOAS puede superar los 25.000 euros anuales, aunque las tasas dependen del programa y de la situación académica del alumno, a lo que se suma la estancia en la capital inglesa, que la propia web de la universidad cifra en más de 400 euros semanales.
Racu llegó a Londres después de estudiar en el United World College de Costa Rica, donde obtuvo una beca de la Fundación La Caixa para cursar el Bachillerato Internacional. Durante su etapa universitaria, dio además el salto al activismo: en 2019 fue elegida copresidenta de Bienestar y Campañas del sindicato de estudiantes de SOAS, cargo que desempeñó durante el curso 2019-2020. Así consta tanto en los resultados electorales de la universidad como en la documentación oficial de la propia institución.
El tercer rostro de la protesta es Alicia del Río. Es orientadora de secundaria y ha estado vinculada a los movimientos sindicales de la educación pública madrileña, además de participar en el Sindicato de Inquilinas. La propia organización la identifica como orientadora de secundaria y participante en el sindicato. Aunque llama la atención que realizó sus estudios universitarios de psicología en la Universidad de Comillas, cuyo coste es de más de 7.500 euros anuales, con dos máster en la Universidad Autónoma de Madrid.
El contraste entre los tres perfiles resulta, cuanto menos, llamativo. De un lado, una organización que se presenta como representante de los inquilinos y que ha hecho de la precariedad habitacional uno de sus principales argumentos. Del otro, portavoces con trayectorias académicas y profesionales muy alejadas del estereotipo del joven precario al que precisamente dicen representar: un profesor universitario nieto de un ministro, una antropóloga formada en Londres y una orientadora formada en Comillas.
No es el único perfil pijo en activismo de vivienda
Los tres portavoces del Sindicato de Inquilinas no son los únicos con un perfil económico o académico pijo. Pasa lo mismo con Carme Arcarazo, la responsable del Sindicato de Inquilinas en Cataluña, quien no proviene, precisamente, de una familia obrera con bajos ingresos. Es hija de Lluis Arcarazo, productor ejecutivo en The Mediapro Studio, además de trabajar como guionista de varias producciones de TV3
