miércoles, 2 de marzo de 2022
MÁS MENTIRAS (III)
Ha estado circulando por las redes sociales y por los mass media la foto de Anastasiia Lenna, modelo ucraniana armada con un fusil de asalto dispuesta a ir a la guerra contra el invasor ruso. Pues bien, según una fuente nada pro rusa (en realidad bastante pro OTAN), Maldita.es, el fusil de asalto resulta ser un fusil de juguete para disparar bolas de pintura, ya que la modelo es aficionada al "airsoft". De todas formas, la indumentaria con la que posa en la foto es más para lucirla en una pasarela que para hacer la guerra.
ELENA HODOVANIUK, UCRANIANA EN A CORUÑA: «YO ERA APOLÍTICA, PERO LA POLÍTICA Y LA GUERRA LLAMARON A MI PUERTA»
Caterina Devesa
La Voz de Galicia, 28/02/2022
La mujer, natural de Donetsk, regresó a la ciudad herculina de su ciudad natal tras vivir siete años bajo bombardeos continuos
Tiene 52 años y vive en la calle Hércules, en el barrio de Monte Alto de A Coruña, desde el 2020. Decidió regresar de su Ucrania natal en el 2020 tras vivir siete años la guerra de cerca, tanto que en el 2015 resultó herida en la cabeza tras un bombardeo en su ciudad, Donesk, territorio que declaró la independencia del país ucraniano en el 2014. Desde entonces sus habitantes no han conocido la paz: «para nosotros el sonido de las bombas es normal. Es el día a día, por eso, ahora que Putin entró en Ucrania creemos que puede ser el fin de esta matanza. Todos estos años la gente se ha sentido abandona», dice Elena con la boca pequeña. Porque es consciente de que pronunciarse a favor del ataque ruso es incomprensible para la mayoría: «siento ardor dentro por todo lo que viví. Parece que me tengo que sentir culpable, pero mi pueblo ha sufrido todos estos años sin que nadie hiciese nada. Yo era apolítica, pero la política y la guerra llamaron a mi puerta».
La historia de Elena y su dolor no se pueden transcribir en palabras. No le harían justicia. La mujer llegó a Galicia a inicios del 2000, se casó con un exguardia civil y tuvo un hijo, pero después se separó y volvió a Ucrania. Allí se encontró con una situación extrema y trató de volver a España. «Cuando estalló la guerra en Dombás yo quería seguir formando parte de Ucrania porque además, con mi pasaporte español no podía entrar en Rusia, me pedían visado. Entonces, cuando intenté irme estaban en la frontera militares ucranianos controlando el paso. Vi con mis ojos como le pegaron un tiro a cinco personas, mi hijo vio como violaban a una mujer y a nosotros no nos hicieron nada porque les dije que eramos ciudadanos españoles. Eso fue lo que nos salvó. Me dijeron 'vete, pero si te volvemos a ver te matamos' y me pidieron dinero». Después de eso, la mujer se desplazó hacia la frontera con Rusia, «pero del otro lado. Les expliqué que mi hijo era español, nacido en A Coruña, y les enseñé la partida de nacimiento. Tardaron una media hora en comprobarlo y luego nos dejaron pasar. Después nos mandaron a Crimea, en donde estuvimos en un hotel pagado por ellos cuatro meses». Pasado ese tiempo, decidió volver a Donesk: «no quería correr el riesgo al intentar irme del país. De nuevo en la frontera expliqué lo mismo, que teníamos pasaportes españoles, y pudimos pasar».
A su regreso a casa se encontró con la vivienda en ruinas a causa de los bombardeos. «Ucrania cortó todos los suministros, agua, luz, gas...y prohibió transportar alimentos al Dombás. Nos quedamos sin nada, pero después Rusia los restableció. Ellos mandaban los camiones blancos con comida y materiales de construcción para ayudarnos a arreglar las casas». A pesar de que Elena hace hincapié en que la gente estaba agradecida con los rusos, confiesa que muchos se sentían abandonados por el gobierno: «Vivíamos en guerra continúa y la gente no entendía que Putin no hiciese nada. Por eso, ahora para muchos esta es la esperanza de que todo terminé». Durante los ocho años de guerra muchos ciudadanos de Donesk pidieron la nacionalidad rusa para poder trasladarse lejos de la zona de conflicto. «Pero no se la daban a todo el mundo como se dice. A mí me la denegaron porque me dijeron que al tener pasaporte español no estaba en la misma situación de vulnerabilidad, ya que podía volver a España. Pero me ayudaron para volver, me pusieron en contacto con la embajada de España en Moscú y me pagaron el viaje para mí y mi hijo». Así, finalmente en el 2020 Elena regresó a la ciudad herculina. «No trabajo y vivimos en un sitio pequeño y húmedo, pero en paz». Sobre sus hijos, el mayor, de 29 años, vive fuera del país, mientras que el pequeño, de 16, estudia en A Coruña: «Le costó mucho adaptarse porque no hablaba español, pero este año ya está mejor. Estoy muy agradecida con el colegio porque le han ayudado mucho. Él tiene secuelas por todo lo que vivió de niño en Ucrania. Los bombardeos eran continuos, yo recogí trozos de los cuerpos de amigos míos que murieron por las bombas. Fue muy duro».
Ahora, cuando Elena ve en la televisión las noticias de su país se angustia: «Veo que enseñan los ataques de Putin, pero yo hablo con mis amigos en Donesk, en donde está mi madre también, y allí los ucranianos bombardearon este viernes Gorlovka y Donetsk. Me acabo de enterar que una antigua amiga, profesora, murió estando en el colegio con su hijo de cinco años. No había clases, porque las suspendieron, pero los maestros fueron. Ojalá esto pase pronto y haya el menor número de víctimas posibles». Sobre su progenitora, ya mayor, señala que sufrió un derrame cerebral el miércoles: «Le afectó mucho la situación. Está en casa, porque no la pueden llevar al hospital». Por su madre y por todos sus amigos en Dombás, Elena espera que la actuación de Rusia se salde con la tan ansiada paz para todos. Porque ella reitera «desgraciadamente uno no puede huir de la política».
martes, 1 de marzo de 2022
LA HIPOCRESÍA DE UN “NO A LA GUERRA” QUE LLEGA MUY TARDE
Ramiro Gómez
Euskal Herria - Donbass, 2022-02-26
Artículo de Ramiro Gómez, miembro de la Brigada Rubén Ruiz Ibarruri y participante en la Caravana Antifascista de Banda Bassotti
Me pongo a escribir esto tratando de contener la rabia y la indignación que me producen las reacciones de la izquierda occidental y de la sociedad en general sobre el contraataque ruso contra Ucrania.
La verdad es que no espero gran cosa con esto. Tengo de sobra comprobado que no hay más ciego que el que no quiere ver, y que por mucho que todos repitáis mil veces que la tele manipula, seguís bailando al ritmo que os marcan desde los medios de masas de occidente.
Desde ayer he visto las redes sociales llenas de cartelitos de NO A LA GUERRA a los que habéis quitado los casi 20 años de telarañas desde la guerra de Irak.
Podría decir que esos mismos carteles han estado olvidados en el fondo del cajón de la infamia, mientras Israel masacraba Palestina. Mientras EE.UU. arrasaba Afganistán, o Libia, en bombardeos masivos que han causado la muerte de mas de 150.000 personas, incluyendo miles de niños. Muertes que EE.UU. se ha negado a investigar. Pero decir todo esto, sería demasiado fácil. Podría decir que cuando los medios os dijeron otra vez, que al igual que con Libia había que intervenir en Siria, os habéis mantenido callados mientras USA atacaba a un país soberano y saqueaba sus reservas de petróleo.
También podría decir que en lo que va de mes de febrero del 2022 , ha habido muertos en Palestina, en Damasco por bombardeos de Israel, al igual que en Yemen o en Somalia. Y vuestros cartelitos seguían olvidados.
También podría decir que las políticas occidentales han causado un genocidio constante en las aguas mediterráneas, pero seria poner en bandeja el que 4 caraculos me tachen de demagogia. Se ve que hay muertos que importan, y otros que no.
Como decía Malcolm X, tened cuidado con los medios de comunicación porque si no vais a acabar defendiendo a los opresores.
Pero quiero centrarme en la guerra que estalló en Ucrania en el año 2014, a la cual, vuestros insulsos carteles están llegando 8 años tarde. Todo el mundo puede despistarse, todos podemos cometer errores, pero también es posible que haya algo más perverso en según qué “descuidos”.
Tener memoria es algo muy importante, y más en una sociedad que fabrica conflictos de usar y tirar para los que la mayoría de personas sólo actúan poniendo un avatar de moda en su foto de perfil, y que días después con la aparición de cualquier noticia de la prensa rosa, del futbol o de cualquier gilipollez caduque en un suelo infértil.
Antes de nada hay que entender que una guerra hoy en día no aparece de la nada y que muchos de nosotros entendemos que la guerra global comenzó hace mucho tiempo. Otra cosa es que los medios de comunicación de los que nos alimentamos , decidan qué tiempo hace, o qué conflictos existen o no existen, pero son muchísimos rincones del mundo los que desde hace años están en guerra y son invisibilizados debido a que los interés económicos que hay detrás favorecen a la alianza occidental USA-OTAN.
Desde hace años OTAN-USA ha ido faltando a su compromiso y levantando base militares estableciendo allí sus tropas por toda la frontera rusa, con la intención de debilitar, y asediar a los países euroasiáticos que podían hacer competencia al dólar y al euro.
Es tan fácil como buscar en un mapa las bases de la OTAN por el mundo y veréis como los movimientos militares de acoso llevan años sucediendo.
La Guerra de Ucrania es sólo un capitulo más de una serie mucho más extensa y es esencial tenerlo en cuenta a la hora de analizar los hechos de los últimos días.
Antes de nada, y para prevenir a los niños rata que aparezcan, diré que Putin me da asco, y que Rusia no es la URSS y sus políticas nada tienen que ver con su pasado soviético, pero me niego a poner el foco en Rusia, porque considero que es poner el eje de la balanza en un lugar erróneo y que sólo puede dar pie a posiciones manipuladas.
Voy a centrarme en mi querido pueblo del Donbass.
Cuando en el 2013 surgió el movimiento Maidan como una supuesta respuesta social a la corrupción política, los obreros y mineros del Donbass lo veían con simpatía, pese a que ellos estaban inmiscuidos en una huelga del carbón, de unas ciudades abandonadas desde hace tiempo por las administraciones, que quedaba muy lejos de la vida de la capital.
Desde aquí también vimos las imágenes de las manifestaciones multitudinarias en Kiev y de cómo se enfrentaban con mucha violencia contra la policía.
Hasta ahí todo iba bien. Las banderas rojinegras le daban el toque guapo para que para una sociedad del espectáculo como la nuestra se pusiera a aplaudir los símbolos y apoyar esos movimientos.
La cosa empezó a torcerse cuando los manifestantes que atacaban a la policía iban uniformados paramilitarmente y empezaron a aparecer símbolos nazis en sus escudos. Algo empezaba a oler mal. La bandera rojinegra resultó ser el símbolo del ejército insurgente ucraniano del nazi Stepan Bandera, que se alió a los nazis alemanes en la Segunda Guerra Mundial, llevando acabo matanzas de sus compatriotas ucranianos judíos, que llegaron a escandalizar a los propios alemanes.
Es curioso ver cómo si alguien tira una piedra a la policía en Euskadi, Catalunya o Madrid, es poco menos que un terrorista, y cuando alguien quema vivo a un policía en Venezuela o Ucrania, es un activista por la libertad.
El caso es que los sucesos de después fueron por todos conocidos. El presidente Yanukovich (otro corrupto más, como cualquier otro) abandonó Ucrania y el golpe de estado colocó a un fascista reconocido como Poroshenko. Los nazis tomaron las calles. Poco a poco iría descubriéndose que tales protestas eran sostenidas por maletines de dólares americanos que insuflaban para levantar ese monstruo de la guerra.
La violencia desde entonces ha sido salvaje y diaria. Lo primero que hicieron fue acudir a las sedes comunistas y antifascistas y destrozarlas. Los grupos nazis armados llegaron a todas las asambleas, y dijeron, o con nosotros u os matamos. Muchos huyeron y se alejaron, otros supuestos compañeros se unieron a las filas nazis en pos de la Unidad de Ucrania. Un esperpento, pero así fue.
La población de Ucrania es muy heterogénea, con un 20% de gente de ascendencia rusa, principalmente establecida en el este del país, en la cuenca minera del Donbass. También hay tártaros, bielorrusos, rumanos, moldavos, polacos húngaros, gitanos , judíos etc.
En el este de Ucrania, cuando Stalin mando a miles de obreros rusos a poblar la abandonada zona del Donbass, rica en carbón, para que explotasen las minas, se fusionaron las familias rusas y ucranianas creando una convivencia sana con más amor fraternal que odio. Las familias de padre ruso y madre ucraniana y viceversa eran de lo más normal allí.
Pero siniestramente, años atrás, algo estaba fraguándose.
En primer lugar, desde la educación se empezó a lavar la cara del ejército insurgente de Stepan Bandera, que habían sido considerados como proscritos antipatriotas, y empezaron a venderles en las escuelas como “héroes por la patria” (a día de hoy es fácil encontrar libros de primaria con niños dibujados con los emblemas rojinegros de estos salvajes asesinos).
Por otro lado, desde las principales tertulias políticas de la televisión ucraniana, empezó a crearse el caldo de cultivo de odio étnico muy bien diseñado y cocinado, en el que se vendía a la población rusa como la culpable de todos los males económicos que sufría el pueblo ucraniano. Todo esto enrevesado por la política local de Yanucovich que se decantaba por unas relaciones comerciales hacia Rusia, en vez de hacia la “próspera Europa”.
En estas tertulias empezaron a vender a la población del Donbass casi como monos subhumanos que solo servían para picar las minas de carbón, en contraste con la población ucraniana de Kiev con su universidad y su mundo moderno. Eso fue un bombardeo constante de odio étnico.
Hay un video por internet en el que se ve a un famosísimo tertuliano ucraniano diciendo “Es una verdad dura de aceptar, pero esa gente es un lastre, que nos empobrece, y ocupa un espacio que los verdaderos ucranianos necesitamos. Es duro decirlo, pero hay gente en Donbass que debe morir”. Así, sin vaselina. Durante años, mientras además paralelamente, el Pravy Sektor y Svoboda, los principales partidos nazis de Ucrania, formaban paramilitarmente con dinero occidental a sus militantes en técnicas de guerra y combate.
Volviendo al Maidan, el efecto de toda esta estrategia dio los frutos que esperaban. El odio nazi, y racista se tradujo en linchamientos por Kiev de las personas racializadas, homosexuales, de izquierdas, o nostálgicos del pasado soviético. Los asesinatos se sucedían cada día. En ese momento es cuando los grupos paramilitares de extrema derecha, se conforman como batallones militares oficiales, pagados con un buen sueldo directamente de las carteras de oligarcas locales como Kolomoski entre otros. Estos batallones se dirigen al Donbass.
Mientras estas formaciones marchan emulando en simbología y uniformes a los grupos nazis alemanes, los civiles de Kiev les aplauden mientras corean “muerte a los rusos”, “Gloria a Ucrania, gloria a los héroes”. Se mascaba la tragedia.
Mientras las unidades nazis se dirigían a arrasar al pueblo del Donbass, los civiles exaltados ultranacionalistas empezaron a imponer su ley en todas las ciudades. Lo primero que hicieron fue derribar todas las estatuas de Lenin (en el este hay una en cada pueblo) y a linchar a todos a los que consideraban enemigos de la patria.
Sin ir más lejos, hay muchas imágenes de sucesos distintos, en los que grupos de jóvenes y no tan jóvenes patean sin piedad la cabeza de ancianos que llevan flores a las estatuas de Lenin.
La mayor parte de esas palizas descontroladas acaban en muerte.
Las personas del este, de procedencia rusa, se ven obligados a reaccionar. Viendo la que se les viene encima, se empiezan a reunir en torno a las plazas y estatuas de Lenin para demostrar su postura, y organizar su autoprotección.
Llega el día fatídico que nos cambió la vida a miles de personas de muchos países. El 2 de Mayo de 2014.
La liga de futbol, “casualmente” en mitad de ese caldo de cultivo, organiza un partido amistoso “por la patria” entre dos equipos de futbol con hinchadas grandes fascistas. Antes del partido todos se unen en una manifestación por la unidad de la patria ucraniana.
Cerca del recorrido de esa manifestación se había establecido en la puerta de la Casa de los Sindicatos, un campamento de manifestantes anti-Maidan, de ascendencia rusa.
En Rusia su “semana santa” esta marcada por la historia soviética, y desde el 1 de Mayo, Día de la Clase Obrera, hasta el 9 de Mayo, conmemorando el Día de la Victoria contra el III Reich alemán, son días de fiesta, y la gente aprovecha para visitar a familiares y hacer excursiones. Por lo que el campamento anti-Maidan sólo tiene varios cientos de personas, en su mayoría jubilados y chavalillos.
En un momento determinado de la marcha fascista, se desvían del recorrido y se dirigen en masa hacia la Casa de los Sindicatos. Habría mucho que hablar de cómo sucedió todo y de que agentes estaban involucrados, pero si me meto en eso ahora, no acabo nunca.
El resultado ya lo sabemos tod@s. La gente del campamento viendo a esa masa enfurecida de nazis con banderas ucranianas, tuvo que refugiarse dentro del edificio.
Los nazis rodearon el edificio y lo prendieron fuego con todo el mundo dentro. Más de 50 victimas, incluyendo chavales de 16 años, murieron calcinados. Hay imágenes al alcance de cualquiera de una mujer embarazada estrangulada por los nazis con un cable de teléfono mientras el resto de manifestantes gritaban “muerte a los rusos”.
La gente que trataba de huir de las llamas y se tiraba desde un tercer piso a la calle, eran recibidos con barras de acero y golpeados hasta la muerte por la turba de “civiles inocentes”.
Los datos reales es que además de esas 50 personas quemadas, hay otras 150 que desaparecieron sin saber nunca dónde habían acabado.
La infamia no terminaría ahí, pues las autoridades, que estaban presentes en ese ataque sin hacer nada, incluso colaborando. A las únicas personas que detuvieron por esos hechos, fueron precisamente a algunos de los atacados. Mientras, los políticos ucranianos, aplaudían públicamente en redes los hechos sucedidos. Las imágenes de los cuerpos de las y los compañeros calcinados son terribles.
También son terribles las imágenes de muchas chavalas y chavales ucranianos de veintipocos años, rellenando los cocteles molotov con los que quemarían vivos a los compañeros. O las imágenes de la líder de FEMEN en Ucrania celebrando la masacre con el edificio en llamas a su espalda (es tan fácil como poner en Google “Femen, Odessa”)
Aquí, en nuestro país, los mismos medios que os están diciendo lo malos que son los rusos y que debéis salir a la calle a protestar contra esta guerra a día de hoy, son los mismos que tras esos hechos publicaban los siguientes titulares : “MAS DE 50 MUERTOS EN CHOQUES CON LOS SEPARATISTAS PRORRUSOS”
Hay que ser profundamente despreciable y criminal para publicar eso, vendiendo a las víctimas de verdugos, nada nuevo bajo el sol.
Los hechos que siguieron a esto eran de esperar.
Los nazis linchando, ahorcando, enterrando vivos a civiles rusos, violando mujeres, crucificando a personas a las que después prenderían fuego. Me sería muy fácil adjuntar las fotos de todo esto, pero no quiero caer en el morbo amarillista, y por respeto a las personas amigas y compañeras de las víctimas, que bastante tendrán con tener grabadas esas imágenes en la cabeza como para ponérselas continuamente delante de los ojos.
Pero ya digo, esas imágenes son públicas y están al alcance de cualquiera que se moleste en buscarlas. A los que se nieguen y sólo prefieran tragar la mierda que le cagan los medios en la boca tampoco pretendo hacerles cambiar de opinión. Bastante tienen con sus despreciables existencias.
Ante el discurso ucraniano que llama a tomar Donbass y a exterminar a ese 20% de su población en el este, muy a su pesar, (porque los rusos del Donbass no querían ninguna guerra) se ve obligados a reaccionar para defender sus familias, y sus casas.
Se hacen sendos referéndums en los que se decide independizarse de Ucrania y pedir ayuda a Rusia. En Crimea, sin ir mas lejos, el 97% de la población es rusa, y los resultados de dichos referéndums eran de esperar. Nadie quiere quedarse en una casa en la que te quieren matar.
Se declaran una serie de Republicas Populares independientes de Ucrania.
El ejercito ucraniano declara la guerra y encabezados por los batallones nazis (Azov, Aidar, etc..) comienzan a rodear y bombardear las ciudades pro-rusas mas representativas.
Hay que decir, que toda esta guerra civil y étnica, lo que escondía eran los planes de la OTAN para apoderarse de un enclave importantísimo en su guerra fría económica encubierta (y no tan encubierta) contra Rusia. Dan un golpe de estado, colocan un títere occidentalista y establecen bases militares en las puertas de Rusia. Para eso, una pieza importantísima estratégica era la península de Crimea con sus bases navales y el control del mar negro.
Rusia no es tonta, y se lo ve venir, e inmediatamente respalda el referéndum de Crimea anexionándosela.
Tanto Kramatorsk como Járkov, no están preparadas para aguantar el asedio militar de la artillería y sucumben muy pronto. Las escenas de violencia nazis que se sucederían esos días son sobrecogedoras.
Pero Lugansk y Donetsk se hacen fuertes. Los obreros, mineros, civiles, y también algunos policías y soldados de ascendencia rusa, se organizan , toman cuarteles y se arman formando las milicias populares de autodefensa. No están dispuestos a dejarse matar.
Los batallones nazis y el ejército ucraniano las rodea, creando un cerco que incomunica dichas ciudades y comienzan a bombardear sin piedad a la población civil saltándose todas las convecciones y pactos de derechos humanos.
Lo primero que hacen es bombardear las plantas de agua, electricidad y energía. Dejando a la población sin agua, sin electricidad, sin comunicaciones, radio, teléfono y televisión. Después destrozan las principales vías de comunicación para evitar que puedan abastecerse de víveres.
Vuestros cartelitos de No a la Guerra dormían plácidamente en el armario polvoriento de vuestras conciencias. La comunidad internacional guarda silencio.
Durante meses estas ciudades son golpeadas de la manera más cruel. Miles de personas, ancianos, niños, etc, mueren desmembrados saltando por los aires en una carnicería sangrienta.
Los hospitales, colegios, guarderías, no se salvan de las bombas. Las ciudades y pueblos de alrededor son destruidas. Se genera un éxodo de cientos de miles de personas que son recibidos en Rusia para protegerse de los bombardeos.
El sadismo de los fascistas emula a la España de Franco con el bombardeo de La Desbandá. En la última carretera que queda sin tomar de Lugansk y que la comunica con Rusia, sucede algo terrible. El ejército ucraniano comunica a los civiles del Donbass que pararían el fuego durante 24 horas para que todos los civiles que quisieran huir a Rusia lo hicieran de inmediato.
Caravanas de autobuses comienzan el camino por dicha carretera.
El ejército ucraniano abre fuego y masacra la carretera reduciendo a escombros de hierros humeantes retorcidos entre cuerpos calcinados. Ese mismo ejército que ahora esta siendo castigado por Rusia. Quien a hierro mata, a hierro muere.
El suceso del 2 de mayo, he dicho que a muchos nos marcó para siempre, y entre lágrimas de rabia y deseos de justicia muchas personas decidieron dejarlo todo y acudir a poner su pecho como escudo y sus manos como herramientas a defender al pueblo de Donbass de la carnicería fascista. Yo fui una de las personas que dejaron todo y cogí un avión solo, entre lágrimas de miedo, para atravesar miles de kilómetros, atravesar el cerco del ejército ucraniano y plantarme en Lugansk a ayudar a un pueblo olvidado por todas vosotras y vosotros.
Lo que allí pude ver, muchos lo tachan de propaganda rusa. Mucho tiempo me costará y muchas más sesiones de psicólogo me harán ir superando las terribles imágenes y vivencias que allí viví. Tuve que esforzarme con todas mis fuerzas, y mi agilidad física y mental para no morir en enésimas ocasiones. A mi alrededor, sin tanta suerte, pude contemplar los cuerpos mutilados, y las vísceras esparcidas de niños, ancianos, hombres y mujeres inocentes. Ese olor, esa sangre, esas imágenes no se me olvidarán en la vida.
Han pasado 8 años en los que el ejército ucraniano ha masacrado sin piedad y sin interrupción al pueblo del Donbass. 8 putos años en los que todos habéis guardado silencio cruel y cómplice. Desde los medios, hasta los que ahora sacáis vuestros ofensivos cartelitos de No a la Guerra.
Las victimas civiles “oficiales” que son infinitamente más cortas que las reales, reconocen 14.000 personas asesinadas.
Los batallones nazis a su vez, tomaban pueblos enteros, violaban a placer a todas las mujeres y niñas, saqueaban las casas, torturaban a los hombres e incluso celebraban orgías en las que violaban a bebes delante de sus madres. Podéis comprobar quién era el Batallón Tornado.
En el tiempo que viví con ellos pude comprobar como sufrían a 40º de calor, sin una gota de agua, sin poder comer, ni asearnos, durmiendo en rincones, sótanos e incluso alcantarillas para evitar el continuo machaque de las bombas ucranianas.
El presidente Poroshenko era aplaudido por todos los ucranianos cuando decía “nuestros niños podrán ir a la escuela mientras los niños del Donbass tendrán que esconderse en sótanos como ratas”. Todo su pueblo le aplaudía. El mismo pueblo que concedió la cartera de Ministerio de Defensa en tiempos de guerra a los líderes nazis del Pravy Sektor. Ser un civil inocente no te exime de darle el poder a auténticos psicópatas para que torturen maten y violen sin piedad.
Ahora, Rusia, que lleva tiempo advirtiendo de que no permitiría que se le siguiese asediando y poniendo en peligro, se ha decidido a actuar. Evidentemente, lo hacen para proteger sus intereses y evitar que la OTAN siga armándose y rodeándola con misiles y tropas. No seré yo quien simpatice con Putin ni con la Rusia actual. Nada más lejos de la realidad. Pero me niego a participar de esta infamia poniendo el foco en Rusia. Me parece de estar completamente ciegos. En primer lugar porque estas consecuencias del enfrentamiento geoestratégico de grandes bloques tiene muchos responsables que llevan años bombardeando otras tierras y moviendo fichas para seguir extendiendo su dominio, y veo completamente legítimo que otros países que ven la que se les viene encima muevan también sus fichas.
Por otro lado, porque como ya digo, esta guerra que de pronto a todos os preocupa por que lo esta dictando el telediario, no ha empezado el 23 de febrero del 2022. Esta guerra lleva 8 años asesinando sin piedad a una población inocente mientras todos os poníais de perfil o mirabais para otro lado. Vuestros cartelitos de No a la guerra, llegan cruelmente muy tarde y al servicio indirecto de los intereses OTANistas.
Os quieren convertir en otros cómplices manipulados de la barbarie que lleva un pueblo sufriendo durante 8 interminables años, en los que Ucrania se ha pasado por el forro todos los puntos de los acuerdos de Minsk.
Me gustaría que hicierais el esfuerzo por un momento de entender la rabia e indignación que me produce ver que ahora saltáis todos.
Independientemente de las intenciones reales de Rusia, lo cierto es que por fin, el pueblo de Donbass va a dejar de sufrir y vivir escondidos entre sótanos de ruinas regadas por sangre.
Lo cierto es que ese ejército terrorista y asesino de Ucrania, está siendo desmilitarizado a base de destrozar sus bases, sus polvorines y almacenes de armas y bombas que ya no podrán seguir lanzando sobre el Donbass.
Lo cierto es que los batallones de neonazis ultra salvajes como el batallón Azov no volverán a violar y torturar porque ayer murieron por miles en su base militar de Mariupol. Sus líderes nazis han sido eliminados y hay una lista larguísima de criminales de guerra que están siendo capturados y serán juzgados ante el pueblo del Donbass.
Los “inocentes civiles de Kiev” llevan un día asustados por las sirenas, escondidos en sótanos, y en los andenes del metro, llorando en imágenes que nos repiten todos los enviados especiales en Kiev que nunca han querido pisar las ciudades masacradas del Donbass. Todos os habéis indignado ante esto en 24 horas. ¿Acaso las vidas de los niños y niñas del Donbass no valen lo mismo?
Vuestro No a la guerra se vería satisfecho si Rusia se retirara de Ucrania. Y volveríais a guardar los cartelitos obedientes a los medios, para volver a callar y enterrar con vuestras propias paladas a los hijos e hijas del Donbass. La verdad es que os desprecio.
Me gustaría acompañaros a los orfanatos que hemos visitado en Donbass, de niños que han quedado solos para siempre en una tierra destruida. Esos orfanatos de los que salí llorando de rabia y tristeza al ver cómo estaban acostumbrados con 5 años a tirarse al suelo hechos una bolita a una orden de la maestra para protegerse de las bombas. Y como día a día, esos niños han ido siendo diezmados.
No me esperéis con vosotros ahora clamando contra la guerra.
La guerra siempre es y será una mierda de ricos que pagan los pobres. Pero esta guerra ha destruido muchísimas vidas que os miran desde el olvido mientras tratáis de proteger a sus verdugos.
No estoy diciendo que todo esto haga que sea legítimo que mueran civiles en Ucrania. No voy a ser hipócrita, alguno morirá y es imposible evitarlo en un escenario así. Aunque lo cierto, es que a diferencia del ejército ucraniano, que sistemáticamente mata civiles, y que hasta esta misma mañana ha matado a dos profesoras en un colegio de Gorlovka, el ejército ruso esta procurando causar bajas sólo entre los militares, aunque en la tele te digan lo contrario usando imágenes de archivo de bombardeos en Siria u otros países. La maquinaria propagandística está trabajando a todo trapo. Lo que sí que digo, es que es infame que habléis de eso cuando son decenas de miles de muertos entre niños, ancianos hombres y mujeres que no han merecido ni vuestro apoyo ni vuestra solidaridad.
No me pidáis que sienta pena. No voy a ser tan cínico de decir que es que casi me matan. Yo asumí todo el riesgo para acudir allí con mi corazón como escudo para parar las balas contra el pueblo. Pero en mi corazón están muchas personas a las que vi morir, muchos niños a los que vi llorar (y morir también), muchos ancianos que no merecían acabar sus vidas desmembrados o muertos de hambre y sed en sus escondites olvidados. Me debo a ellos, y me debo a la justicia.
La OTAN, USA y Europa son criminales y asesinos. Las guerras de potencias entras las que incluyo a Rusia deberían ser frenadas todas de inmediato. Los y las trabajadoras del mundo deberíamos estar unidos contra sus guerras, contra todas sus guerras, y contra los oligarcas de un lado y otro. Eso sería ideal. Obreros ucranianos y rusos expropiando a los oligarcas y construyendo un entorno de apoyo mutuo y solidaridad.
Pero estamos a años luz de eso y a mi lo que me importa ahora, es que la gente del Donbass podrá salir de sus refugios y jugar en un parque con sus hijos, sin miedo a saltar por los aires, por primera vez en 8 años.
NI GUERRA ENTRE PUEBLOS NI PAZ ENTRE CLASES
25 de Febrero de 2022
Ramiro Gómez
Brigada Ruben Ruiz Ibarruri- Caravana Antifascista de Banda Bassotti
PROHIBIR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DEL ENEMIGO
Pascual Serrano
Sputnik, 28/02/2022
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado que van a prohibir en Europa los medios rusos Russia Today y Sputnik. También fue difundido en el twitter oficial de la Comisión Europea. Con anterioridad, el 27 de febrero, YouTube bloqueó el canal Sputnik en ruso en el territorio de Ucrania.
Dos días antes, el colectivo anónimo de "hackers" Anonymous se atribuía la autoría de ciberataques lanzados contra diversas páginas web rusas, entre ellas el canal Russia Today.
La agencia Sputnik informó que su web en alemán el 27 de febrero había sufrido ataques cibernéticos. También el 26 de febrero, las páginas web de Sputnik en idiomas inglés, polaco y checo sufrieron ataques masivos,
Todo ello es recogido con naturalidad en Occidente. Nadie lo calificó de censura. Se le llamaba “activismo”. Es curioso, todos los días oímos hablar de hackers rusos que interfieren nuestras comunicaciones y la primera vez que aparece uno de carne y hueso en un vídeo es de este bando para anunciar que bloquean a la televisión estatal rusa.
Esto abre un interesante debate sobre hasta qué punto es lícito prohibir los medios de comunicación del “enemigo” en caso de conflicto. Incluso teniendo en cuenta que Rusia, por mucho que se discrepe de su intervención armada, no está en guerra contra la Unión Europea.
De hecho, cuando Occidente interviene militarmente no cierra medios informativos, directamente los bombardea. En abril de 1999, la OTAN bombardeó la sede de la televisión oficial serbia, la RTS, que quedó reducida a escombros. El portavoz del Pentágono, Ken Bacon, justificó el ataque porque "la televisión serbia es una parte de la maquinaria asesina de Milosevic". Murieron 16 trabajadores.
En 2001, en noviembre, aviones estadounidenses bombardearon y dejaron totalmente destruida la emisora que la cadena de televisión árabe Al Jazeera tenía en Afganistán. Dos años después, un avión de combate estadounidense bombardeó la sede de Al Jazeera en Bagdad y mató al periodista Tareq Ayoub.
En julio de 2011, un ataque aéreo de la OTAN arrasa con la televisión estatal libia Al-Jamahiriya, dejando tres empleados de la cadena muertos y quince heridos. La Alianza Atlántica dijo que el objetivo era "silenciar la emisión de terror de (el líder libio, Muamar) Gadafi".
Obsérvese que no son daños colaterales, son bombardeos siempre premeditados.
No se trata de discutir si el medio del otro bando miente o manipula. Es evidente que en una guerra todos lo hacen y, me temo, también en la paz. Sin embargo, el doble rasero en el discurso es absoluto. Hasta los periodistas de Televisión Española, la televisión pública de España, en sus informativos, llaman a su hómologa Russia Today "televisión controlada por el gobierno ruso". Obsérvese la diferencia del término utilizado para referirse a la televisión de tu Estado o la del otro. Para cualquier persona intelectualmente inquieta, el acceso al medio de comunicación del país con el que se está en conflicto es una fuente de conocimiento de gran valor. Incluso acercándose a ellos con desconfianza, será interesante escucharlos.
No se trata de discutir si el medio del otro bando miente o manipula. Es evidente que en una guerra todos lo hacen y, me temo, también en la paz. Sin embargo, el doble rasero en el discurso es absoluto.
No puede una de las partes de un conflicto arrogarse la legitimidad de silenciar a la otra en nombre de la veracidad informativa. Sobre todo, porque no disponemos de ningún sistema de intervención independiente para decidir qué es veraz y qué no. Además de que la veracidad o no tiene que ver con las informaciones, no con el medio en su conjunto.
De hecho, parece que siempre el más débil suele ser el menos agresivo contra los medios, sabedor de que ya empieza en desventaja informativa y con peor imagen de respeto a la libertad de expresión. La corresponsal de Russia Today en Washington, Helena Villar, recordaba hace unos días que “la CNN no sólo puede acudir a las ruedas de prensa de Lavrov [el ministro de Exteriores ruso], sino que además le dan turno para preguntar. Eso es impensable para RT en Estados Unidos”.
Tras enterarse del anuncio de la Comisión Europea, Villar, que es española y antes había trabajado en RTVE, afirmaba: “Jamás un medio de comunicación me ha dado más libertad para trabajar ni me ha tratado mejor profesional y personalmente que RT en español”.
Yo mismo colaboro en la agencia Sputnik. No solamente no me han censurado ningún texto de los que he escrito, sino que es el medio donde más exigencia he sufrido para que cite y muestre la fuente de cada dato que doy.
La prohibición de estos medios abre también una incertidumbre jurídica. ¿Desde qué legislación se prohíbe un medio de comunicación y pasa a ser ilegal? Si un medio se ilegaliza se supone que sus directivos y periodistas habrán cometido un delito. ¿Cuál es? Deberá la fiscalía iniciar un proceso y llevarlos ante la justicia. Si no han cometido ningún delito, ¿por qué no pueden seguir haciendo ese mismo trabajo? ¿Y si ahora un medio español se dedicase a replicar a modo de espejo todos los contenidos del medio ruso? ¿Se le prohíbe también?
Lo probablemente más grave es la indiferencia y complicidad que desde el periodismo oficial y desde los dirigentes políticos encontraremos en esta decisión de prohibición.
Afortunadamente no son todos. Pablo Iglesias tuiteaba: “¿Russia Today y Sputnik informan a favor del gobierno ruso? Sin duda, igual que Mediaset y Atresmedia informan a favor de sus propietarios. ¿En un contexto de guerra manipularán? Obvio. ¿Qué significa censurarlos? Que la libertad de prensa es un discurso liberal hipócrita”.
Hace unos días denunciaban algunos periodistas y medios occidentales que el gobierno ruso había prohibido a los periodistas de sus medios estatales decir la palabra "guerra". Mira por dónde, ahora son los gobiernos europeos los que prohíben a los periodistas de los medios rusos decir cualquier palabra.
No será la primera vez que los españoles, para poder informarse de algunas cosas, deban conectarse con medios que emiten desde Moscú porque en España estaban prohibidos.
DESMENTIDO: EL SUPUESTO 'TANQUE RUSO' QUE APLASTA UN AUTO EN KIEV RESULTÓ SER DESINFORMACIÓN
Sputnik, 01/03/2022
En los últimos días, por las redes circula un video que muestra cómo un blindado aplasta un automóvil en Kiev. Algunos internautas, y tras ellos varios medios de comunicación, se apresuraron en informar que se trata de un tanque ruso que arremetió contra el auto deliberadamente. Pero luego se reveló que no fue ni un tanque, ni ruso, ni intencional.
En varios videos publicados se observa cómo el blindado gira a toda velocidad por el distrito Obolón, en el norte de Kiev, y literalmente aplasta a un automóvil que circulaba en dirección contraria.
Las imágenes y la información posterior sugieren que el conductor del vehículo civil sobrevivió y fue rescatado de los escombros.
La noticia rápidamente se expandió por las redes y en muchas publicaciones se aseguraba que se trata de un tanque ruso que entró en Kiev. Esa información fue incluso publicada por varios medios, como el británico Daily Mail, el estadounidense New York Post, o el argentino Infobae:
-"Automovilista ucraniano aplastado por un tanque ruso" — Times
-"Un chofer anciano ucraniano es sacado VIVO de un automóvil aplastado después de que las tropas rusas 'bárbaras' desviaron DELIBERADAMENTE el tanque para pasar por encima de su automóvil" — Daily Mail
-"Tanque rusoaplasta maliciosamente automóvil civil con conductor adentro" — New York Post
-"El momento en que un tanque ruso aplastó un automóvil civil en Kiev y el milagroso rescate con vida de su conductor" — Infobae
-"Un tanque de combate ruso atropella un automóvil civil en Ucrania" — G1 Globo
El portal g1 de la cadena brasileña TV Globo —la más grande de Brasil y toda Latinoamérica— informó incluso, citando a un experto de las FFAA brasileñas, que el vehículo blindado era un novedoso tanque ruso T15 Armata.
Pero la refutación no demoró en llegar.
¿Qué sucedió en realidad?
Las primeras dudas surgieron cuando algunos internautas se percataron que el supuesto tanque no tenía cañón. Luego, especialistas en armamento reconocieron en el blindado el sistema antiaéreo soviético de los años 70, Strela-10, actualmente inoperante en las Fuerzas Armadas rusas, pero que sí continúa su servicio en las filas ucranianas.
"Quiero informarles que del video se desprende claramente que se trata de un sistema antiaéreo pesado llamado Strela-10, en servicio de las Fuerzas Armadas de Ucrania. No existen tales sistemas en servicio en Rusia, simplemente están obsoletos. Usted utiliza este tipo de falsificaciones", aseguró el representante de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, dirigiéndose a su par británico quien acusó a Rusia de "aplastar civiles".
Al día siguiente del incidente, el asesor del presidente ucraniano, Alexéi Arestóvich, aseguró en un comunicado a la prensa que la supuesta presencia de tropas rusas en el distrito de Obolón "no es más que desinformación".