miércoles, 12 de agosto de 2020

LA NOTA QUE SE PROHIBIÓ: LA VACUNA SPUTNIK COMO UNA ASOCIACIÓN MUNDIAL PARA SALVAR VIDAS

Sputnik, 11/08/2020

[Nuestros periodistas progres de postín (con la Sexta a la cabeza) ya están satanizando la vacuna rusa sin ni siquiera conocerla. Parece justo y razonable oír a la otra parte antes de descalificarla, aunque lo cierto es que los medios occidentales no han querido publicar el siguiente artículo. Se conoce que les ha escocido mucho que sea Rusia el primer país en lanzar una vacuna contra el COVID-19. En fin, el racismo antirruso de siempre.] 

 

Nikolay Gamaleya, epidemiólogo sovietico pionero en el uso de vacunas.

Este artículo de opinión, que cuenta la historia detrás de la creación de la vacuna rusa contra el COVID-19 y pone de relieve la voluntad de Rusia de cooperar con la comunidad internacional, ha sido rechazado por los principales medios de comunicación occidentales. Por lo tanto, decidimos publicarlo sin modificaciones con el objetivo de compartir nuestros puntos de vista con un público internacional y levantar el bloqueo impuesto a la información positiva sobre la vacuna rusa contra el COVID-19. Creemos que esta información es crucial para el esfuerzo internacional de luchar contra el mayor desafío mundial y nos gustaría que los lectores decidieran por sí mismos por qué este artículo de opinión ha sido rechazado. Este material puede ser republicado por cualquier medio de comunicación, en caso de que les resulte útil presentar a sus lectores la historia y algunos hechos sobre la primera vacuna contra el COVID-19 registrada en el mundo. El Fondo de Inversión Directa de Rusia (RFPI, por sus siglas en ruso) ha, además, lanzado el sitio web https://sputnikvaccine.com/esp/ para proporcionar información precisa y actualizada sobre la vacuna.

El éxito de Rusia en el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19 está enraizado en la historia 

El momento Sputnik ha ocurrido. La vacuna rusa Sputnik V ha sido lanzada, convirtiéndose en la primera vacuna contra el COVID-19 registrada en el mundo y evocando recuerdos del impactante lanzamiento del satélite soviético en 1957 que abrió el espacio a la exploración humana. Esta nueva era no solo condujo a una competencia, sino también a muchos esfuerzos colaborativos, incluida la misión conjunta Apolo-Soyuz de Estados Unidos y la Unión Soviética.

La vacuna contra el COVID-19 es la prioridad número uno del mundo y muchos países, organizaciones y compañías afirman que están cerca de desarrollarla. A finales de este año, algunos otros países podrían tener sus propias vacunas. Es importante que las barreras políticas no impidan que las mejores tecnologías disponibles se utilicen en beneficio de todas las personas frente al desafío más grave que ha enfrentado la humanidad en décadas.

Lamentablemente, en lugar de examinar la ciencia que existe detrás de la plataforma de vacunas basadas en vectores adenovirales que Rusia ha desarrollado, algunos políticos y medios de comunicación internacionales optaron por centrarse en la política y en los intentos de socavar la credibilidad de la vacuna rusa. Creemos que ese enfoque es contraproducente y pedimos un cese del fuego político para las vacunas ante la pandemia de COVID-19.

No es ampliamente conocido en todo el mundo que Rusia ha sido uno de los líderes mundiales en la investigación de vacunas durante siglos. La emperatriz rusa Catalina la Grande dio el ejemplo en 1768 cuando recibió la primera vacuna contra la viruela del país, 30 años antes de que se realizará la primera vacunación en Estados Unidos. 

En 1892, el científico ruso Dmitri Ivanovski observó un efecto inusual mientras estudiaba unas hojas de tabaco infectadas con enfermedad de mosaico. Las hojas siguieron siendo infecciosas incluso después de que el científico filtrara las bacterias. Aunque todavía faltaba casi medio siglo para que el primer virus pudiera verse a través de un microscopio, la investigación de Ivanovski dio a luz a una nueva ciencia llamada virología.

Desde el descubrimiento de Ivanovski, Rusia ha sido uno de los líderes mundiales en virología e investigación de vacunas, dando decenas de científicos talentosos como el investigador Nikolái Gamaleya que estudió en el laboratorio del biólogo francés Louis Pasteur en París y abrió la segunda estación de vacunación contra la rabia del mundo en Rusia en 1886.

La Unión Soviética siguió apoyando la investigación de virus y vacunas. Todas las personas nacidas después de la Segunda Guerra Mundial recibieron vacunas obligatorias contra la poliomielitis, la tuberculosis y la difteria. En un raro ejemplo de cooperación en la época de la Guerra Fría, tres destacados virólogos soviéticos viajaron a Estados Unidos en 1955 para ofrecer oportunidades de pruebas en la Unión Soviética para una vacuna estadounidense contra la poliomielitis, una enfermedad mortal que se cobró millones de vidas. Si fuimos capaces de cooperar entonces, podemos y debemos hacerlo de nuevo ahora. 

Décadas de esfuerzos por parte de los científicos rusos y soviéticos condujeron a la creación de una excelente infraestructura de investigación, como el Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya. Esta infraestructura va desde una de las más ricas bibliotecas de virus del mundo, creada con una técnica de preservación única, hasta centros de cría de animales experimentales. Estamos orgullosos de este legado, que nos permitió crear la primera vacuna contra el COVID-19 aprobada en el mundo. Ya hemos recibido solicitudes internacionales para 1.000 millones de dosis de nuestra vacuna y hemos llegado a acuerdos internacionales para producir 500 millones de dosis anuales con la intención de aumentarla.

El verdadero secreto

Actualmente, muchos medios de comunicación y políticos occidentales cuestionan la rapidez de la creación de la vacuna contra el COVID-19 en Rusia, dudando de su eficacia y autenticidad. El secreto detrás de esta velocidad es la experiencia de Rusia en la investigación de vacunas. Desde los años 1980, el Centro Gamaleya ha encabezado el esfuerzo por desarrollar una plataforma tecnológica que utiliza los adenovirus, que se encuentran en las adenoides humanas y que normalmente transmiten el resfriado común, como vectores o vehículos, que pueden engendrar un material genético de otro virus en una célula. Se extrae el gen del adenovirus, que causa la infección, y se inserta un gen con el código de una proteína de otro virus. Este elemento insertado es pequeño, no es una parte peligrosa de un virus y es seguro para el cuerpo, pero aún así ayuda al sistema inmunológico a reaccionar y producir anticuerpos que nos protegen de la infección.

La plataforma tecnológica de vectores basados en adenovirus facilita y acelera la creación de nuevas vacunas mediante la modificación del vector portador inicial con material genético de nuevos virus emergentes. Tales vacunas provocan una fuerte respuesta del cuerpo humano para desarrollar inmunidad, mientras que el proceso general de modificación de vectores y fabricación de la etapa piloto toma solo unos pocos meses.

Los adenovirus humanos se consideran unos de los más fáciles de diseñar de esta manera y por lo tanto se han vuelto muy populares como vectores. Desde que empezó la pandemia de COVID-19, todo lo que los investigadores rusos tuvieron que hacer fue extraer un gen codificador de la espiga del nuevo coronavirus e implantarlo en un vector familiar de adenovirus para entregarlo en una célula humana. Decidieron utilizar esta tecnología ya probada y disponible en lugar de ir a un territorio inexplorado.

Los estudios más recientes indican, además, que se necesitan dos inyecciones de la vacuna para crear una inmunidad duradera. Desde 2015, los investigadores rusos han estado trabajando en un enfoque de dos vectores, de ahí la idea de utilizar dos tipos de vectores adenovirales, Ad5 y Ad26, en la vacuna contra el COVID-19. De esta manera, engañan al cuerpo, que ha desarrollado inmunidad contra el primer tipo de vector, y potencian el efecto de la vacuna con la segunda inyección al utilizar un vector diferente. Es como dos trenes tratando de entregar una importante carga a una fortaleza de un cuerpo humano que necesita la entrega para empezar a producir anticuerpos. Necesitas el segundo tren para asegurarte de que el cargamento llegue a su destino. El segundo tren debe ser diferente del primero, que ya ha sido atacado por el sistema inmunológico del cuerpo y ya le es familiar. Así que, mientras que otros fabricantes de vacunas solo tienen un tren, nosotros tenemos dos. 

El método de dos vectores

El Centro Gamaleya usó vectores adenovirales para desarrollar vacunas contra la influenza y contra el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Ambas vacunas se encuentran actualmente en etapas avanzadas de ensayos clínicos. Estos logros demuestran que los laboratorios rusos no han perdido tiempo en las últimas décadas, mientras que la industria farmacéutica internacional a menudo ha subestimado la importancia de la investigación de nuevas vacunas ante la ausencia de amenazas para la salud mundial antes de la pandemia de COVID-19.

Otros países siguen nuestros pasos al desarrollar vacunas basadas en vectores adenovirales. La Universidad de Oxford está usando un adenovirus de un mono que nunca se ha usado antes en una vacuna aprobada, a diferencia de los adenovirus humanos. La compañía estadounidense Johnson & Johnson está usando el adenovirus Ad26 y la china CanSino, el adenovirus Ad5, los mismos vectores que el Centro Gamaleya está usando, pero ellos todavía no dominan el método de dos vectores. Ambas compañías ya han recibido grandes pedidos de vacunas de sus Gobiernos.

El uso de dos vectores es una tecnología única, desarrollada por los científicos del Centro Gamaleya, que diferencia a la vacuna rusa de otras basadas en vectores adenovirales que se están desarrollando alrededor del mundo. Las vacunas basadas en vectores adenovirales también tienen claras ventajas sobre otras tecnologías como las vacunas de ARNm.

Las posibles vacunas de ARNm, que están siendo sometidas a ensayos clínicos en Estados Unidos y otros países, no utilizan vectores para su administración, sino que se basan en una molécula de ARN con el código de la proteína de coronavirus envuelto en una membrana lipídica. Esta tecnología es prometedora, pero sus efectos secundarios, especialmente su impacto en la fertilidad, todavía no se han estudiado a fondo. Ninguna vacuna de ARNm ha recibido todavía una aprobación regulatoria en el mundo. Creemos que, en la carrera mundial de vacunas para combatir el coronavirus, las vacunas basadas en vectores adenovirales serán las ganadoras, pero incluso en esta categoría la vacuna de Gamaleya lleva la delantera.

Enfrentando el escepticismo

La vacuna rusa ya está lista y registrada. Las dos primeras fases de los ensayos clínicos han terminado y sus resultados se publicarán este mes de acuerdo con los requisitos internacionales. Estos documentos proporcionarán información detallada sobre la vacuna, incluyendo los niveles exactos de anticuerpos, tal y como se muestra en varias pruebas de terceros, así como en la prueba patentada de Gamaleya, que identifica los anticuerpos más eficaces que atacan la espiga del coronavirus. También mostrarán que todos los participantes de los ensayos clínicos desarrollaron un 100% de inmunidad al COVID-19. Los estudios en hámsteres dorados, animales que normalmente mueren a causa del COVID-19, mostraron un 100% de protección y una ausencia de daño pulmonar después de recibir una dosis letal de la infección. Tras el registro, llevaremos a cabo ensayos clínicos internacionales en otros tres países. Se espera que la producción masiva de la vacuna comience en septiembre y ya vemos un fuerte interés mundial en la vacuna.

El escepticismo entre los medios de comunicación y los políticos internacionales ha surgido justo cuando Rusia anunció sus planes para la producción masiva de la vacuna contra el COVID-19. Cuando hablé con los medios de comunicación occidentales, muchos se negaron a incluir en sus historias datos clave sobre la investigación de la vacuna rusa contra el COVID-19. Consideramos este escepticismo como un intento de socavar nuestros esfuerzos para desarrollar una vacuna que funcione, que detenga la pandemia y ayude a reabrir la economía mundial.

No es la primera vez que Rusia se enfrenta a la desconfianza internacional sobre su liderazgo en la ciencia cuando la política se interpone en el camino de los avances científicos y pone en peligro la salud pública. Durante el brote de poliomielitis en Japón en los años 50, las madres japonesas, cuyos hijos morían de polio, salieron a manifestarse contra su propio Gobierno que había prohibido las importaciones de la vacuna soviética contra la poliomielitis por razones políticas. Las manifestantes lograron su objetivo y la prohibición se levantó salvando las vidas de más de 20 millones de niños japoneses.

Actualmente, la política nuevamente se interpone en el camino de la tecnología rusa que puede salvar vidas en todo el mundo. Rusia está abierta a la cooperación internacional en la lucha contra esta y futuras pandemias. En palabras de un miembro de la delegación soviética en la conferencia internacional sobre las vacunas contra la poliomielitis celebrada en Washington en 1960, quien en respuesta a las preguntas del público sobre la seguridad de la vacuna dijo que en Rusia "amamos a nuestros hijos y nos preocupamos por su bienestar tanto como la gente de Estados Unidos, o de cualquier otra parte del mundo, se preocupa por sus hijos". Tras estas palabras, la delegación soviética recibió una ovación de pie de la audiencia y el trabajo conjunto sobre las vacunas continuó. El bienestar y la prosperidad de las generaciones futuras es en lo que tenemos que pensar ahora. Todos los países del mundo deben dejar atrás la política y centrarse en encontrar las mejores soluciones y tecnologías para proteger vidas y reanudar la actividad económica. Nuestra fundación ya ha asegurado asociaciones de fabricación en cinco países para producir conjuntamente la vacuna rusa. Tal vez en algún momento, gracias a esta asociación en la lucha contra el COVID-19, podamos también revisar y abandonar las restricciones por motivos políticos en las relaciones internacionales, que se han vuelto obsoletas y representan un obstáculo a los esfuerzos coordinados para hacer frente a los desafíos mundiales.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, y Kiril Dmítriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia (RFPI, por sus siglas en ruso), durante una reunión en junio de 2020


Kiril Dmítriev es el director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia (RFPI, por sus siglas en ruso), un fondo soberano de inversión que gestiona 50.000 millones de dólares.  


martes, 14 de julio de 2020

LA INMUNIDAD AL CORONAVIRUS SE DEBILITA A PARTIR DE LA TERCERA SEMANA

Economía Digital, 14/07/2020

[Si esto es verdad, el modelo de convivencia con el virus que plantea occidente es un error con consecuencias letales.]



Un nuevo estudio del King's College de Londres revela que la mayoría de los pacientes pierde anticuerpos tres semanas después de presentar los síntomas

Una investigación del King's College de Londres revela que la inmunidad frente al coronavirus tiene un periodo de duración relativamente corto, y puede llegar a desaparecer a los pocos meses de haber contraído la Covid-19. 

En el estudio participaron un total de 96 pacientes y trabajadores sanitarios de distintos hospitales. Se les sometió, entre marzo y junio, a distintos análisis para detectar los anticuerpos que habían generado sus propios organismos. 

Los investigadores revelan que encontraron el punto máximo de anticuerpos tres semanas después de comenzar los primeros síntomas de coronavirus. Pasado ese periodo, desaparecieron.

Mientras el 60% de los pacientes mostraron una respuesta "potente" mientras padecían la enfermedad, solo un 17% tenía el mismo nivel de anticuerpos para luchar contra la Covid-19 al final de los tres meses de estudio, lo que revela una pérdida progresiva en las defensas del organismo.

Las conclusiones son importantes ya que podría suponer que nunca pudiera llegar la inmunidad colectiva -o de rebaño-; una idea que pasa por dejar que la población se contagie para desarrollar anticuerpos y ofrecer, en conjunto, cada vez más resistencia a la enfermedad. En este sentido, la evolución del SARS-CoV-2 sería la misma que en otros tipos de coronavirus. 

Incluso países como Reino Unido o Suecia -este último, llegando a flexibilizar su confinamiento- plantearon alcanzar este tipo de inmunidad, lo que levantó críticas de la comunidad científica al considerar que olvida a los colectivos más vulnerables. 

Cada infectado podría contagiar a cuatro personas

Otra investigación llevada a cabo en la Facultad de Medicina de Hong Kong, publicada este lunes, concluye que la Covid-19 se está volviendo cada vez más letal. Según el estudio, liderado por el profesor Gabriel Leung, la nueva cepta del virus tiene una capacidad para propagarse mucho mayor, ya que cada infectado puede a su vez contagiar a otras cuatro personas. 

Se trata, en concreto, de la cepa más genérica, la 614D, que ha mutado hacia la nueva 614G, que tiene una tasa de infección un 30% superior al coronavirus original que se detectó en Wuhan (China) a finales del año pasado y que suma ya más de 13 millones de contagios en todo el mundo. 

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jueves, 9 de julio de 2020

PABLO IGLESIAS NUNCA DIJO QUE HABÍA QUE "NATURALIZAR EL INSULTO" A LA PRENSA

Como ya sabemos una mentira repetida hasta la saciedad puede acabar convertida en verdad... pero sólo para la masa acrítica. Llevamos un par de días en el que la prensa al completo (la de izquierda...con la Sexta a la cabeza, de derecha y de centro) ha estado vomitando bilis contra Pablo Iglesias a raíz de su rifirrafe dialéctico con el periodista Vicente Vallés. Ya se sabe que cuando se critica (se "critica" no "se señala", aquí nadie habla de atentar contra él) a un juntaletras los demás salen ladrando como perros sarnosos en defensa corporativa de su colega, tenga razón o no la tenga. Pero es que si se escucha con atención la comparecencia, de la boca de Iglesias jamás sale la frase "hay que naturalizar el insulto". A continuación dejo el vídeo de la polémica intervención del Sr. Vicepresidente para que se compruebe. Aquí el problema es, en mi opinión, que la casta mediática quiere seguir siendo intocable.

EL MAPA DEL USO DE LA MASCARILLA EN ESPAÑA SEÑALA A LOS GUIPUZCOANOS, LOS PEORES DEL RÁNKING: EL 45,5% NO LA USA


[Vaya, vaya. Resulta que ese norte tan civilizado y desarrollado no quiere llevar mascarilla mientras que el sur atrasado e indisciplinado si que cumple con las normas. Esto rompe con esos tópico difundidos desde el idílico norte de la península por los nacionalistas vascos. Debe ser que como se creen de una raza superior quizá piensen que son inmunes al virus. Eso mismo creía occidente frente a China y ya hemos comprobado cómo le ha ido...]

Cáceres y Jaén encabezan el ránking: el 96,2% se pone la mascarillas

7 de cada 100 nunca utilizan esta necesaria medida de protección

% de personas que no usan mascarilla

El estudio de seroprevalencia, elaborado por el Ministerio Sanidad, junto al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el Instituto Nacional de Estadística (INE), con la colaboración de las comunidades autónomas, ha elaborado un ránking geográfico sobre el uso de la mascarilla por parte de los ciudadanos.

Así, a la cola del ránking y con la peor actitud por parte de sus habitantes se encuentra Guipuzcoa, donde tan solo lo hace un 45,5% de la población. Por el lado contrario se encuentran dos provincias, las más obedientes, Cáceres y Jaén, donde sólo el 3,8% no se pone esta protección, es decir, un 96,2% sigue las medidas impuestas desde Sanidad.

Los ciudadanos de Almería, Cádiz, Madrid, Albacete y Barcelona también mantienen una buena actitud, con un 95% de las personas poniéndose la mascarilla. 

En la parte más irresponsable de la lista se encuentra también los bizkainos, con un 23,5% de las personas que no la usan, los mallorquines, con un 22,4% y los alaveses, con el 18,9%. 


Otro de los datos preocupantes de este estudio muestra que en mayo 19 de cada 100 españoles no utilizaba nunca la mascarilla, una cifra que aunque haya descendido sigue siendo importante: 7 de cada 100 nunca utilizan esta necesaria medida de protección.

El 5,2% de la población ha padecido la Covid-19

En el mismo estudio se ha estimado que el 5,2 por ciento de la población española ha superado el Covid-19, la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus, y presenta anticuerpos IgG.

El objetivo del trabajo, que comenzó el pasado 27 de abril y que ha sido realizado en tres oleadas, ha sido estimar la prevalencia de infección del nuevo coronavirus en España mediante la determinación de anticuerpos frente al virus por comunidades autónomas, provincias, edad y sexo. Para ello, se han estudiado, en tres oleadas, a 68.296 personas de todas las edades, comunidades y provincias, a las cuales se les ha invitado a participar por teléfono.

martes, 7 de julio de 2020

EL DRAMA DE LOS TEMPOREROS EN LLEIDA: "VIVIMOS COMO ANIMALES"

Elisenda Colell
El Periódico, 03/07/2020

[Que no nos cuenten películas, el brote que ha llevado otra vez a ciertas zonas de Cataluña al confinamiento tiene que ver con las infrahumanas condiciones de vida de los inmigrantes que recogen la fruta allí, que en muchos casos tienen que dormir en el suelo. Por cierto, no he visto en la Sexta documentales sobre las míseras condiciones de vida de estos temporeros como sí que se hicieron de manera reiterada con los temporeros de Huelva por parte de estos esbirros de la burguesía catalana en los medios (con ese payaso sin gracia y racista que se hace llamar Gran Wyoming a la cabeza). Ya publiqué en este blog noticias que demostraban que la campaña contra las fresas de Huelva estaba orquestada desde la patronal catalana por la competencia que le hacen a las fresas del Maresme. Y la izquierda perrofláutica y pequeño-burguesa con los "indepes" de directores de orquesta haciéndoles la campaña publicitaria a la burguesía supremacista del norte.]

En plena crisis del coronavirus, se agravan las insalubres condiciones en las que viven los trabajadores del campo.

Muchos rehúyen los controles sanitarios por miedo a perder el empleo y quedarse atrapados en Ponent.


Temporeros duermen en el suelo en Lleida.


Un centenar de abrevaderos prueban que en una granja que hoy se cae a pedazos en Aitona (Segrià) antes vivía un ganado. Ahora son unos 20 temporeros los que habitan este insalubre lugar. Como ellos, cientos de hombres han aterrizado en Lleida y los pueblos de su alrededor en los últimos meses para trabajar en la cosecha de la fruta. Las granjas abandonadas son uno de los cobijos. Otros duermen amontonados en pisos, garajes o, directamente, tendidos en la calle. Hace décadas que las administraciones miran de reojo este drama campaña tras campaña. Pero este año, la pandemia mundial del coronavirus ha extremado la miseria de los temporeros a la par que el miedo a los contagios. Algunos de ellos rehúyen los radares sanitarios de la administración porque temen perder el trabajo. Los cientos que lo buscan no tienen dónde ir ni qué comer, y viven en condiciones más que insalubres. "Nos tratan peor que a los animales, se han olvidado de que somos personas", responde aflijido Toufik, uno de los ocupantes de la granja de Aitona. Y, mientras tanto, los rebrotes en la provincia no dejan de crecer: el Segrià acumula siete de los nueve que vive actualmente Catalunya.

Hace 10 años que emigró de Marruecos y se plantó en España. Antes de la pandemia, vivía en el País Vasco. No tenía papeles, pero trabajaba de cocinero y parte del sueldo lo mandaba a su familia. "Llegó el coronavirus y me quedé sin nada", explica Alí. Los empresarios agrarios de Lleida, al ver que los extranjeros no podrían cruzar la frontera, hicieron un llamamiento de trabajadores para la campaña de la fruta. La voz corrió y Alí, que nunca había trabajado en el campo, no lo dudó ni un segundo. "Llevo 43 días en este infierno", resume hoy. Malvive en esta granja abandonada en las afueras de Aitona, sin luz, ni agua corriente y donde los mosquitos y el hedor se cuelan en cualquier espacio. Ni cerezos, ni nectarina, ni melocotón. Alí no ha recogido nada de nada. "No hay trabajo para todos, me paso el día dando vueltas por el pueblo a ver si hay suerte", justifica. En este infierno se ha quedado sin ahorros y ha terminado malviviendo en la indigencia. "A veces nos dan comida los vecinos, otros días solo bebemos agua", cuenta. "Nunca imaginaba terminar así, y lo grave es que el ayuntamiento y los vecinos lo saben, pero nadie va a mover un dedo por nosotros", cuenta el chico. 

Telas y colchones sucios

Alí comparte su historia junto a Toufik y Abdel, dos argelinos que también ocupan la nave. Un brasero, un par de ollas sucias y vacías, y un trozo de pan seco es lo poco que tienen para cenar. Su alcoba son telas y colchones sucios tirados y amontonados. Los tres están atrapados aquí dentro. "Tampoco tenemos dinero para volver a casa", se queja. ¿Y el virus? ¿Tenéis miedo a contagiaros? "Mira dónde vivimos, ¿tú crees que este es un sitio higiénico? Si no tengo para comer, ¿cómo voy a comprar una masacarilla? Lo único que queremos es trabajar, honradamente. Y, si me infecto o me tengo que confinar, no podré trabajar", se sincera Toufik. "Pues hay sitios peores donde dormir, aquí en el medio del pueblo hay un garaje donde duermen 70 personas, como si fueran una lata de sardinas, y te hacen pagar 100 euros", relata Abdel, que sí que logró trabajar algunos días en la campaña. ¿Al menos aquellos días tu empleador sí te dio una vivienda? "No, a nadie le importa dónde duermes, aquí solo importa la fruta". Una afirmación que, media hora más tarde, corrobora Omar, el mayor del grupo. Acaba de llegar de trabajar. Durante este mes y medio no ha dejado de recoger fruta en los campos de Aitona, Soses o Torres de Segre, bajo un sol abrasador y soportando los mosquitos. "Mira dónde vivimos, no le importamos a nadie", señala. 

Salah Diop, Idrissa, Kabir, Magan Keita, Moussa, Mor Talla, Bado, Falu Turé, Driss, Ali y cientos de nombres más repiten la misma historia. Nacidos en Gambia, Camerún, Mali, Marruecos o Guinea Conackry vinieron a España hace años jugándose la vida en alta mar para comer y mandar dinero a sus padres, hermanos, mujeres o hijos en África. Antes de la pandemia sobrevivían vendiendo en el 'top manta' en la costa mediterránea, recogiendo hortalizas u oliva en Huelva y Jaén, revendiendo chatarra en la ciudad o jugándose la vida en la construcción sin seguro ni contrato. Dormían en chabolas o hacinados en pisos. Otros trabajaban con contratos eventuales que, tras la pandemia se han roto. La precaria era su antigua normalidad. Ahora, han acabado en el Segrià para "buscarse la vida" y salir a flote. Se concentran de madrugada en Alcarràs, Lleida, Aitona o decenas de pueblos más, para ser trasladados al campo y trabajar. Los que lo consiguen, por el tarde, vuelven a la zona urbana a dormir. Muchos se tienen que costear el transporte y también la comida. Hay quien también paga por usar permisos de trabajo ajenos. Y el alojamiento está bastante lejos de ser un espacio seguro.

Más temporeros, menos viviendas

"El número de personas que han venido a buscar trabajo en el campo se ha multiplicado, pero a la vez hay menos espacios donde alojarlos. Esta pandemia ha puesto de manifiesto algo que venimos denunciando desde hace más de 10 años", señala Roger Torres, párroco y presidente de Arrels-Sant Ignasi.  En los pueblos, los albergues de personas sin hogar que acogían algunos de los temporeros sin vivienda se han reemplazado para confinar enfermos del coronavirus o sus contactos. Además, algunos vecinos tienen miedo de alojarles en sus pisos por el virus. En la capital, Torres abrió la parroquia ya a inicios de mayo para dar cobijo a algunos de los cientos de temporeros que dormían en la calle de Lleida. A principios de junio el ayuntamiento montó tres polideportivos para acogerlos. Hay 300 hamacas de tela que les intentan dan reposo, y les garantizan un desayuno y una cena. El medio centenar que duerme en la calle, o los que lo hacen en pisos patera de la capital, si tienen suerte, consiguen una comida al día. "Yo recojo algo de la basura y vendo chatarra para comer", cuenta Magan Keita, uno de los sinhogar de la ciudad.

"Les estamos perdiendo el rastro"

Mientras tanto, médicos y enfermeros ven con preocupación cómo el número de infectados por el virus no deja de crecer en la zona. "El problema que tenemos es que muchas personas no quieren hacerse el test, y los que sí lo hacen y dan positivo no quieren facilitar los contactos o dan móviles falsos para esquivar el seguimiento. A muchos les estamos perdiendo el rastro", explica una fuente sanitaria del centro de la capital de Ponent. Hay algunos médicos que han visitado los pisos donde viven los temporeros en la capital. Relatan auténticas barbaridades: entre 10 y 20 personas conviviendo en un mismo espacio abarrotado. ¿Se contagian en el campo o en casa? La plataforma Fruita amb Justícia Social ha denunciado que hay payeses y cooperativas que no dotan a los temporeros de las medidas necesarias para protegerse del virus. "El problema está en que si se confinan solo salen perdiendo: se quedan sin trabajo y tampoco pueden acceder a ninguna ayuda. Ni nosotros ni la policía los podemos obligar a confinarse", relatan desde la atención primaria leridana. 

"Hay que dejar claro que hay payeses que hacen las cosas bien hechas" aclara Gemma Casal, miembro de Fruita amb Justícia Social. Esta plataforma lleva seis años denunciando la "grave vulneración de derechos humanos" en la que viven los temporeros en Lleida, y el hecho que muchas empresas y payeses no garanticen el alojamiento de sus trabajadores. "Al final el problema reside en la ley de extrangería, y en este modelo agrario intensivo, que maximiza los beneficios en pocas manos, deja atrás los pequeños payeses, los productos de proximidad, y se olvida de de los más vulnerables", se queja. El negocio sigue. Y los temporeros, otro día más, vuelven a reunirse en las plazas de los pueblos, buscando una oportunidad a la que agarrase, para salir de la miseria.

miércoles, 1 de julio de 2020

LAS RAÍCES PROFUNDAS DE LA DEMONIZACIÓN DE CHINA

Pepe Escobar
Asia Times, 02/05/2020
Traducción: Tommaso della Macchina

Hegel vio la historia moviéndose hacia occidente- “Europa es así el final definitivo de la historia, Asia el comienzo.”



Abróchense los cinturones: la Guerra híbrida de EEUU contra China tiene visos de discurrir por frenéticos derroteros, mientras los informes económicos están identificando al COVID-19 como punto de inflexión en el que el siglo Asiático –en realidad Euroasiático– comienza verdaderamente.

La estrategia norteamericana sigue igual, básicamente, dominación en todos los frentes, con la Estrategia de Seguridad Nacional por las tres máximas “amenazas” de China, Rusia e Irán. China, por el contrario propone una “comunidad de destino compartido” para la humanidad, dirigiéndose mayormente al sur global.

El relato predominante en EEUU en la información de guerra diaria es inamovible: el COVID-19 fue el resultado de una fuga en un laboratorio de guerra biológica chino. China es responsable. China mintió. Y China tiene que pagar.

La ya habitual táctica de continua demonización de China es desplegada no solo por toscos funcionarios del complejo mediático-de espionaje-militar e industrial. Tenemos que cavar más profundo para descubrir cómo estas actitudes están profundamente incrustadas en el pensamiento occidental y luego migraron a los EEUU del “fin de la historia.” (Aquí hay secciones de un excelente estudio, Rompiendo mitos sobre oriente: El encuentro de la Ilustración con Asia, de Jurgen Osterhammel.)

Solo los blancos civilizaron

Bastante después del Renacimiento, en los siglos XVII y XVIII, siempre que Europa se refería a Asia tenía que ver con que la religión condicionaba el comercio. El cristianismo estaba en lo más alto, así que era imposible pensar excluyendo a Dios.

Al mismo tiempo a los padres de la Iglesia les molestaba mucho que en el mundo bajo la influencia china una sociedad bien organizada pudiera funcionar en ausencia de una religión trascendente. Eso les molestaba más que esos “salvajes” que descubrieron en las Américas.

Al empezar a explorar lo que se consideraba el “Lejano Oriente”, Europa estaba empantanada en guerras religiosas. Pero al mismo tiempo estaba obligada a enfrentarse a otra explicación del mundo, y eso alimentó tendencias subversivas antirreligiosas en los ambientes ilustrados.

Fue en este estadio cuando los europeos cultos empezaron a cuestionar la filosofía china, a la cual inevitablemente tuvieron que degradar al estatus de “sabiduría” mundana porque escapaba a los cánones griegos y del pensamiento agustiniano. Esta actitud, por cierto, aún predomina hoy.

Así que tenemos lo que en Francia fue descrito como chinerías – una especie de ambigua admiración en la cual China es considerada como el ejemplo supremo de sociedad pagana.

Pero  entonces la Iglesia empezó a perder la paciencia con la fascinación de los jesuitas por China. La Sorbona fue castigada. Una bula papal, en 1725, proscribió a los cristianos que practicaban ritos chinos. Es bastante interesante darse cuenta de que filósofos sinófilos y los jesuitas condenados por el Papa insistían que la “fe verdadera” (el cristianismo) fue prefigurada en textos antiguos chinos, especialmente confucianistas. 

La visión europea de Asia y del Lejano Oriente fue mayormente conceptualizada por una poderosa tríada alemana: Kant, Herder y Schlegel. Kant, por cierto, era también geógrafo, y Herder historiador y geógrafo. Se puede decir que la tríada fue la precursora del moderno orientalismo occidental. Es fácil imaginar un cuento borgiano en el que intervengan los tres. 

Por mucho que hubieran estado interesados en China, India y Japón, para Kant y Herder Dios estaba por encima de todo. Éste había planeado el desarrollo del mundo con todo detalle. Y eso saca a colación el espinoso tema de la raza. 

Rompiendo con el monopolio de la religión, las referencias a la raza representaban un vuelco epistemológico en relación a anteriores pensadores. Leibniz y Voltaire, por ejemplo, eran sinófilos. Montesquieu y Diderot eran sinófobos. Ninguno explicaba las diferencias culturales  echando mano de la raza. Montesqieu desarrolló una teoría basada en el clima. Pero ésta no tenía una connotación racial –era más un enfoque étnico.

La gran ruptura vino vía el filósofo y viajero francés François Bernier (1620-1688), quien pasó 13 años viajando por Asia y en 1671 publicó un libro llamado La descripción de los estados del Gran Mongol, el Indostán del reino de Cachemira, etc. Voltaire, humorísticamente, le llamaba Bernier-Mongol, puesto que se hizo famoso contando sus historias a la corte del del rey. En un libro posterior, Nueva Visión de la Tierra por los diferentes espacios o razas humanas que la pueblan, publicado en 1684, el “mongol” distinguía hasta cinco razas humanas.

Esto estaba todo basado en el color de la piel, no en familias o en el clima. Los europeos fueron automáticamente colocados en la cúspide, mientras otras razas fueron consideradas “feas”. Más tarde, la división de la humanidad en cinco razas fue tomado por David Hume, siempre basado en el color de la piel. Hume proclamaba al mundo anglosajón que solo los blancos eran civilizados, que los otros eran inferiores. Esta actitud todavía lo impregna todo. Véase, por ejemplo, esta patética diatriba recientemente publicada en el Reino Unido.

Dos Asias

El primer pensador que en realidad ideó una teoría de la raza amarilla fue Kant, en sus escritos de entre los años 1775 y 1785, argumenta David Mungello en El gran encuentro de China y Occidente, 1500-1800.

Kant califica a la “raza blanca” como “superior”, a la “raza negra”, como “inferior” (por cierto, Kant no condenaba la esclavitud), la “raza cobriza” como “débil” y a la “raza amarilla” como “intermedia”. Las diferencias entre ellas son debidas a un proceso histórico que empezó con la “raza blanca”, considerada la más pura y original, siendo el resto puros bastardos. 

Kant subdividió Asia por países. Para él, Asia oriental era Tibet, China, y Japón. Tenía a China en relativa buena consideración, como una mezcla de razas amarillas y blancas. 

Herder fue desde luego más blando. Para él Mesopotamia fue la cuna de la civilización occidental, y el Jardín del Eden estaba en Cachemira, “el paraíso del mundo.” Esta teoría de la evolución histórica se convirtió en un superéxito en occidente: oriente era un bebé, Egipto un niño, Grecia era un joven. El Asia oriental de Herder consistía en Tibet, China, Cochinchina, Tonkin, Laos, Corea, Tartaria oriental y Japón, países y religiones influenciadas por la civilización china.

Schlegel fue como el precursor del hipismo californiano de los 60. Era un entusiasta del sánscrito y un serio estudioso de las culturas orientales. Afirmaba que “en el este deberíamos  buscar el más elevado romanticismo.” India era la fuente de todo, “la historia completa del espíritu humano.” No es de extrañar que esta percepción se convirtiera en el mantra de una generación entera de orientalistas. Eso también fue el comienzo de una visión dualista de Asia en occidente que todavía predomina hoy.

De tal manera en el siglo XVIII ya teníamos perfectamente establecida la visión de Asia como una tierra de servidumbre y la cuna del despotismo y del paternalismo en marcado contrate con la visión de Asia como cuna de civilizaciones. La ambigüedad se convirtió en la nueva normalidad. Asia fue respetada como madre de civilizaciones –sistemas de valores incluidos- e incluso la madre de occidente. Paralelamente, fue denigrada, despreciada o ignorada porque nunca había alcanzado los altos niveles de occidente, a pesar de su liderazgo inicial.

Esos déspotas orientales

Y esto nos lleva al Tipo Importante: Hegel. Súper bien formado –leyó informes de ex jesuitas enviados desde Pekín -, Hegel no escribe acerca del “Lejano Oriente” sino solo de “Oriente”, que incluye Asia oriental, esencialmente el mundo chino. A Hegel no le preocupa tanto la religión como a sus predecesores. Habla del este desde el punto de vista del estado y la política. En contraste con el Schlegel inclinado a los mitos, Hegel ve oriente como un estado de la naturaleza en proceso de alcanzar el comienzo de la historia –a diferencia del África negra, a la cual veía revolcándose en el lodazal de un estado bestial. 

Para explicar la bifurcación histórica entre un mundo estancado y otro en movimiento, dirigiéndose al ideal occidental, Hegel dividió Asia en dos.

Una parte estaba compuesta por China y Mongolia: un mundo pueril de inocencia patriarcal, donde las contradicciones no se desarrollan, donde la supervivencia de grandes imperios da testimonio del carácter ahistórico, insustancial e inmóvil de ese mundo.

La otra parte era Vorderasien (“Asia Anterior”), que une el actual Oriente Medio y Asia Central, desde Egipto hasta Persia. Éste es un mundo que ya es historia.

Estas dos enormes regiones están también subdivididas. De modo que finalmente el Asiatische Welt (mundo asiático) de Hegel está dividido en cuatro: la primera, la llanuras de los ríos Amarillo y Azul, las altas mesetas, China y Mongolia; la segunda, los valles del Ganges y el Indo; la tercera, las llanuras del Oxus (hoy Amur-Darya) y el Jaxartes (Syr-Darya), las mesetas de Persia y el valle de Tigris y el Éufrates; y la cuarta, el valle del Nilo.

Es fascinante ver cómo en la Filosofía de la Historia (1822-1830) Hegel acaba separando India como una especie de término medio en la evolución histórica. Así que tenemos finalmente, como Jean-Marc Moura mostró en El Extremo Oriente según G. W. F. Hegel, filosofía e imaginario exótico, un “oriente fragmentado, del cual la India es el ejemplo, y un oriente inmóvil, estancado en una quimera, del cual el Lejano Oriente es el ejemplo más ilustrativo.”

Para describir la relación entre el este y el oeste, Hegel usa un par de metáforas, una de ellas, bastante famosa, tiene que ver con el sol: “la historia del mundo navega del este al oeste, siendo Europa el final absoluto de la historia, y Asia el comienzo.” Todos sabemos dónde nos lleva las sórdidas derivas del “final de la historia.”

La otra metáfora es de Herder: oriente es “la juventud de la historia”, pero con China ocupando un lugar especial por la importancia de los principios confucianistas sistemáticamente privilegiando a la familia.

Nada de lo esbozado con anterioridad es por supuesto neutral en términos de conocimiento de Asia. La doble metáfora –usando el sol y la madurez-  no pudo más que confortar a occidente en su narcisismo, después heredado de Europa por los “superdotados” EEUU. Implícito en esta visión está el inevitable complejo de superioridad, en el caso de EEUU incluso más marcado al estar legitimado por el curso de la historia.

Hegel pensó que la historia debe ser evaluada bajo el marco del desarrollo de la libertad. Claro, al ser ahistóricas China e India, la libertad no existe, a no ser que se traiga por una iniciativa que venga de fuera.

Así es como el famoso “despotismo oriental” evocado por Montesquieu y la posible, a veces inevitable y siempre valiosa intervención occidental están, en conjunto, totalmente legitimadas. No deberíamos esperar que esta mentalidad occidental cambie en breve, si es que lo hace alguna vez. Especialmente cuando China está a punto de volver al número uno.

viernes, 26 de junio de 2020

DETECTAN CORONAVIRUS EN AGUAS RESIDUALES RECOGIDAS EN BARCELONA EN MARZO DE 2019

Marta Alcázar
Nius, 26/06/2020

[Después de meses de culpar a China de extender el virus e incluso crearlo (algunos medios lo han llegado a llamar "virus del Partido Comunista Chino") y de noticias de chinos que comen pangolines, murciélagos, ratas, etc. resulta que el virus ya circulaba por Europa casi un año antes que se produjera el brote del mercado de Wuhan. ¿Se va a pedir perdón a China (el país que más ha hecho por combatir y estudiar el SARS-COV2) por todas las mentiras que se dicho sobre ella? Es una pregunta retórica.]

La prensa de la civilizada Europa acusa a China de la pandemia.

El estudio, liderado por la UB y Aigües de Barcelona, detectó COVID-19 en una muestra aislada de marzo de 2019 y registros constantes de coronavirus en las aguas de enero y febrero de 2020

Los investigadores creen que los casos de coronavirus fueron enmascarados por la epidemia de la gripe

La cronología de la COVID-19 establece que se declaró en la provincia china de Wuhan a principios de diciembre de 2019 y que posteriormente llegaría a todo el mundo, incluida Europa, donde el primer caso se notificó en Francia a finales de enero de 2020. Ahora, un estudio liderado por la Universitat de Barcelona en colaboración con Aigües de Barcelona podría cambiar este calendario: los investigadores han detectado la presencia del virus en muestras de aguas residuales de Barcelona recogidas el 12 de marzo de 2019.

Los resultados, que han sido enviados a una revista de alto índice de impacto y publicados en el repositorio medRxiv, indicarían que la infección estaba presente mucho antes que se tuviera constancia de cualquier caso en el mundo. 

El trabajo, en el que han participado los investigadores del Grupo de Virus Entéricos de la UB Gemma Chavarria-Miró, Eduard Anfruns-Estrada y Susana Guix, liderados por Rosa Maria Pintó y Albert Bosch, se enmarca en el proyecto de vigilancia centinela del SARS-CoV-2. Esta iniciativa está coordinada por dicho grupo de investigación está financiada por el proyecto REVEAL —de la empresa SUEZ— con el objetivo de detectar el virus en las aguas residuales y facilitar la adopción de medidas inmediatas ante futuras olas de COVID-19.

Una herramienta de detección precoz

Aunque la COVID-19 es una enfermedad respiratoria, se ha demostrado que hay grandes cantidades de genoma del coronavirus en las heces, que posteriormente llegan a las aguas residuales. Esta circunstancia ha hecho que la epidemiología basada en aguas residuales sea una potencial herramienta de alerta precoz del virus entre la población, especialmente entre personas asintomáticas y presintomáticas.

Mediante el proyecto de vigilancia centinela los investigadores han analizado semanalmente muestras obtenidas en dos grandes plantas de tratamiento de aguas residuales de Barcelona: "Los niveles del genoma del SARS-CoV-2 coincidieron claramente con la evolución de los casos de COVID-19 en la población", explica Albert Bosch, catedrático de la Facultad de Biología de la UB y coordinador del trabajo.

Casos de COVID en enero confundidos con gripe

Posteriormente, analizaron muestras congeladas de los meses anteriores al inicio del muestreo sistemático y dicho análisis reveló la creciente aparición de genomas SARS-CoV-2 entre principios de enero y principios de marzo de 2020, lo que adelanta la cronología de la llegada del coronavirus a España: ya el 15 de enero se detectaba la presencia del virus, 41 días antes de la declaración del primer caso de COVID-19, que se notificó el 25 de febrero.

"A los infectados de COVID-19 se les podría haber asignado erróneamente un diagnóstico de gripe en la atención primaria, contribuyendo a la transmisión comunitaria antes de que se tomaran medidas de salud pública", destaca Albert Bosch, también presidente de la Sociedad Española de Virología. "En el caso concreto de Barcelona —continúa el virólogo—, haber detectado la difusión del SARS-CoV-2 con un mes de anticipación habría permitido una mejor respuesta a la pandemia".

Análisis de muestras congeladas de 2018 y 2019

Estos resultados impulsaron a los investigadores a analizar algunas muestras congeladas entre enero de 2018 y diciembre de 2019, con el sorprendente resultado de encontrar genomas de SARS-CoV-2 en marzo de 2019, mucho antes de la notificación de cualquier caso de COVID-19 en todo el mundo. "Todas las muestras resultaron negativas para la presencia de genomas de SARS-CoV-2 a excepción de la del 12 de marzo de 2019, en la que los niveles de SARS-CoV-2 eran muy bajos pero que dieron claramente positivo por PCR y, además, empleando dos dianas distintas», explica el investigador.

"Barcelona recibe muchos visitantes por motivos turísticos o profesionales —continúa Albert Bosch— y es más que probable que una situación similar se haya dado en otros lugares del mundo", analiza. "Dado que la mayoría de casos de COVID-19 muestran una sintomatología similar a la gripe, los primeros debieron de quedar enmascarados como casos de gripe sin diagnosticar", concluye.

Vigilancia centinela en toda la península

El Grupo de Virus Entéricos también tiene la coordinación científica de un proyecto de vigilancia centinela del SARS-CoV-2 en aguas residuales de toda España, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. En esa labor también participan dos grupos del CSIC, el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA-CSIC) y el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), así como un grupo de la Universidad de Santiago de Compostela. Además, junto con el Grupo de Investigación en Microbiología de Aguas Relacionada con la Salud (MARS) de la UB, liderado por Anicet Blanch, el Grupo de Virus Entéricos coordina la vigilancia del mismo patógeno en aguas de baño de todo el Estado.

Por último, también participa en un proyecto de seguimiento de la presencia del SARS-CoV-2 en muestras de aguas residuales de entrada a plantas depuradoras catalanas, financiado por la Agencia Catalana del Agua y coordinado por el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA). Asimismo, en este proyecto colabora el Grupo de Investigación en Virus, Bacterias y Protozoos de Interés en Agua y Alimentos (VIRBAP) de la UB.