lunes, 27 de febrero de 2023

ACLARACIONES A LA CONVOCATORIA CONTRA LAS GUERRAS DEL 25F

Juanlu González

Bits Rojiverdes, 23/02/2023 


Es de agradecer que buena parte de los colectivos de izquierdas que inicialmente se arrojaron en brazos de la OTAN, hayan tenido tiempo para informarse de la realidad ucraniana de estos años atrás y hoy militen en posiciones, llamémosles, mas equidistantes. Como también es de agradecer que ahora se manifiesten abiertamente contra la participación española en la guerra, cosa que en su día muchos ni se atrevieron a mencionar en voz alta, cuando la avalancha guerrerista del gobierno de coalición rojipardo se desataba con todas sus fuerzas. Hay que reconocer que, aunque les ha costado su trabajo, ya admiten que la guerra también es cosa de la OTAN, cuando antes las circunscribían al binomio Rusia-Ucrania; al menos eso es lo que se lee en las convocatorias de movilizaciones que se suceden en la onomástica oficial que se celebra estos días.

Sin embargo, creo que hay ciertos aspectos que muchos de estos colectivos aun no han llegado a interiorizar del todo, no vaya a ser que la disonancia cognitiva les produzca un choque anafiláctico autoinmune que les haga explotar la sesera:

– La guerra no comenzó hace un año, estalló hace 9 años con el golpe de estado del euromaidan. Y no lo digo yo, ya lo han reconocido —aunque se a en deslices— incluso responsables máximos del bando occidental, como el secretario general de la OTAN. Así que, situar la fecha elegida para pedir el fin de las guerras el 25F, es seguirle el juego al interesado relato occidental mayoritario y falta a la verdad.

– El cartel de la convocatoria dice no a los bloques. ¿A qué bloques se referirán? Porque el hashtag elegido es “NiPutinNiOTAN”, un ejercicio de ninismo tan esperpéntico como divertido. ¿Será que la Alianza Atlántica es un bloque y Putin es el otro? No me digáis que no resulta ridículo, simplista y hasta naif. De nuevo les son necesarias tomar algunas lecciones de historia y geopolítica para evitar semejantes dislates.

No se trata de Putin, se trata de la existencia en sí misma de Rusia y de la amenaza existencial a la que la está sometiendo la OTAN desde hace varios decenios. Si mañana Putin dejase el poder, podrían sustituirlo Medvedev, Prigozhin o Lavrov y todos, absolutamente todos, harían lo mismo, incluso con más determinación y firmeza. Pero no entienden nada, Putin sigue siendo el líder más valorado por su pueblo de todo el planeta y la guerra no ha hecho mas que acrecentar su popularidad, según estudios occidentales académicos. En estos momentos posee un 81% de aprobación, sacándole más de 20 puntos a su rival más directo. Si creen que por mencionar a Putin, no se está hablando de toda Rusia, se equivocan de plano.

– También choca el uso del término imperialismo en el prolijo cartel de la convocatoria de la manifestación del día 25 de febrero. ¿A qué se referirán con ello? ¿Será que piensan que Rusia pretende construir un imperio con el que confrontar al imperialismo gringo? Posiblemente. Pero antes de usar los términos tan a la ligera quizá los convocantes deberían acudir a politología, a la historia o a la filosofía para comprender qué es un imperio y qué no lo es. De Rusia se desgajaron 14 naciones hace como quien dice 4 días. Hasta 25 millones de rusos quedaron fuera de la madre patria por el festín que se dio Occidente tras el fin de la guerra fría. El fin único de esta guerra es seguir troceando a Rusia en más pedazos, porque así está planificado por EEUU y reflejado en sus documentos estratégicos. Recuperar zonas de mayoría rusa, con habitantes con pasaporte ruso en peligro de muerte por gobiernos de corte racista como el ucraniano no es imperialismo, es una obligación. Podrían leer el texto de la ley étnica del demócrata Zelensky para intuir sus planes…

Aunque, quizá los organizadores traten de poner de manifiesto, como reconoció el Papa de Roma, que la guerra se inició por el afán imperialista de la EEUU de colocar su armamento en las fronteras rusas, para obtener ventajas estratégicas significativas en caso de enfrentamiento directo entre las dos potencias. Ojalá me equivoque, pero desgraciadamente, no creo que se refieran a ello, a tenor de escritos anteriores de estas plataformas.

En fin, bienvenidos sean los avances experimentados en estos meses. Por supuesto que Paremos las Guerras, todas ellas y en todas sus vertientes, la de Ucrania contra el Donbass y la de la OTAN contra Rusia, también. Como la de Israel y EEUU contra Palestina; la de EEUU, la UE e Israel contra Siria; la de Arabia Saudí, EEUU e Israel contra Yemen… y tantas otras.

No obstante, aún les faltan algunos hervores más para comprender qué es lo que se juega en Ucrania, quién decidió comenzar esta guerra y por qué la supuesta equidistancia manifestada es comprar el relato de EEUU. Y, pensando en la solución, un par de apuntes mas:

– Ni el Donbass, ni Novorossia tienen lugar en el régimen de Ucrania nacido tras el golpe neonazi apoyando por EEUU y la UE. Quizá si gobernara un nuevo Yanukovich podría intentarse, pero incluso así, tras esta cruenta guerra civil, tampoco sería posible.

– La guerra de Ucrania ha sido planificada, deseada, pagada, provocada y dirigida por Estados Unidos, la OTAN, Ucrania y la Unión Europea desde 2018 e incluso antes. De eso no cabe ninguna duda, queridos ninis, sólo hay que leer un poco más para darse cuenta de ello. Si no dejan de reconocerlo ellos mismos a diario…

LA UNIÓN ECONÓMICA EUROASIÁTICA Y UN MUNDO MEJOR

Vladimir Castillo Soto

Resumen Latinoamericano, 10/02/2023


El 6 de febrero del presente año, se reunió en Almaty, Kazajistán, el Consejo Intergubernamental de la Unión Económica Euroasiática, conformado por los jefes de gobierno de los países miembros,  Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia.

 La Unión Económica Euroasiática (UEEA) inició sus actividades oficialmente el 1ro de enero de 2015, luego de un esfuerzo de más de 20 años, en los cuales se transitó por varias organizaciones de integración y cooperación económica, conformadas por ex Repúblicas Soviéticas con intereses afines.

La superficie total abarcada por la UEEA es de más de 120 millones de Km2, más de 180 millones de habitantes y un gran mercado de 1.9 billones de dólares (2020), siendo de esta manera la organización internacional de este tipo con mayor área en el planeta. Dos características son muy importantes dentro de la UEEA: el libre movimiento de mercancías, capitales, servicios y trabajadores dentro de los territorios que la forman, así como el desarrollo de una política común en algunos sectores básicos, como la energía, la agricultura, la industria y el transporte. Además del Consejo Intergubernamental cuentan con el Banco de Desarrollo Euroasiático, la Corte de Justicia y la Comisión Económica Euroasiática, como herramientas para llevar adelante sus acuerdos y sanjar sus controversias.

Varios países de la región y fuera de ella aspiran sumarse a la UEEA, para disfrutar de los beneficios que en aspectos comerciales y económicos se han hecho evidentes hasta ahora. Una característica de mucho relieve es la relativa a la conservación absoluta de la soberanía, al no ceder ningún tipo de competencia al órgano común, además del hecho de que todas las decisiones del Consejo Intergubernamental son tomadas por consenso.

Otra de las grandes ventajas de pertenecer o establecer acuerdos con la UEEA es que la mayor parte de las transacciones e intercambios se efectúan en monedas nacionales, por ahora principalmente en rublos, lo que favorece a economías que como la cubana, la nicaraguense o la venezolana se encuentran bajo el bloqueo y otros ataques ilegales e injustos de EEUU y la Unión Europea (UE).

Fortalecer y ampliar los espacios de acción de la UEEA es uno de sus objetivos, para lo cual ha suscrito memorandos de entendimiento con organismos multilaterales como Mercosur, ha establecido zonas de libre comercio con Vietnam, Singapur, Serbia e Irán y están en proceso los acuerdos con Egipto e Israel con el mismo fin. Ha firmado memorandos de cooperación bilaterales con Indonesia, Emiratos Árabes, Perú, Chile y China. Mientras tanto, Cuba es miembro Observador y su primer ministro Manuel Marrero Cruz, hace pocos días, ratificó el compromiso de la Isla de potenciar su inserción en ese mecanismo de integración. Avanzando se puede pensar en un nivel de integración superior o estratégico, como suelen llamarlo, directamente entre la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) y la UEEA, lo que sin duda, en las actuales circunstancias, abriría espacios y facilitaría los procesos económicos, comerciales y financieros de nuestras naciones asediadas.

Por otro lado la UEEA y el BRICS están buscando la manera de establecer un sistema de pagos común, con el objetivo de reducir la dependencia del sistema monetario occidental, el cual ha demostrado su alta capacidad para violar todas las normas internacionales, imponiendo medidas unilaterales (“sanciones”), congelando y confiscando, léase robando, activos e impidiendo realizar transacciones en sus sistemas financieros.

En el actual momento de lucha por la consecución de un nuevo orden mundial, multipolar y pluricéntrico, que asegure la justicia social y respete plenamente la autodeterminación de los pueblos y la soberanía de las naciones, tal cual está planteado en la Carta fundacional de las Naciones Unidas, el fortalecimiento y consolidación de instituciones multilaterales de carácter político, económico y militar independientes y fuera del núcleo occidental, tales como la UEEA, el Grupo de los 77 más China, el Grupo de Países No Alineados, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión Africana (UA), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Organización de Cooperación de Shanghai, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la ALBA-TCP, entre muchas otras, son factores fundamentales para el avance y consolidación del mundo multipolar, incluso organizaciones que fueron creadas para servir al imperialismo y profundizar el neo liberalismo, hoy día con líderes progresistas y con actitud soberana pueden, sin duda, ayudar a fracturar la visión imperialista de EEUU y sus obedientes seguidores europeos, que pretenden imponer lo que ellos llaman “orden internacional basado en reglas”, haciendo uso de su organismo policial-militar, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) . Reglas anti democráticas, injustas, ilegales y opresivas, que revelan su verdadero rostro, contrarias a su falso discurso de libertad, justicia y libertad, impuestas para pretender continuar manejando el mundo desde un solo polo de poder, que siga concentrando la riqueza en un número de manos cada vez más reducido, pretendiendo oprimir a las grandes mayorías, incluidas las de sus propios países.

Sin embargo, si se hacen las tareas pendientes de organización, unión e integración de los pueblos, si se fortalecen y amplían los mecanismos nombrados, si se logra que la real mayoría de países miembros de la ONU defiendan y exijan la aplicación y respeto de la Carta fundacional y logren hacer los cambios necesarios para poner esa institución al servicio verdadero de los pueblos, más temprano que tarde viviremos en un mundo mejor.

LA GUERRA Y NADA MÁS…

Augusto Zamora

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Mis atlántidas y palinuros, créanme, me he pasado estos casi dos meses del año 2023 leyendo sesudos análisis sobre el conflicto que tiene como escenario Ucrania -el país que nunca fue y que, dentro de un tiempo, dejará de serlo-, y nada nuevo. Anda poco fino el personal en el tema de Ucrania, cuando no desafinado del todo, salvo uno que otro, que acierta en parte, teniendo la prudencia de no entrar en otras mareas, lo cual es de agradecer. Lo cierto es que, aunque no lo parezca, en esta trascendente cuestión hay poco que analizar, por la simple razón de que es un conflicto reducido a lo básico. Es ganar o perder, en lo apuntado ya en otro comentario, de escenario de suma-cero. Lo que yo gano lo pierde el otro, lo que el otro gana lo pierdo yo. Uno suma, el otro pierde.

Lo hemos dicho tantas veces, que ya se olvida cuántas. Es una guerra, pero no cualquier guerra. Es una guerra que pudo ser breve, pero que el miedo la ha hecho insondable. No el miedo de Rusia, no se engañen, aunque la pudrición atlantista se empeñe en desfigurar y tapar lo evidente. Es una guerra que ha llegado a donde ha llegado por el miedo a Rusia. Es el miedo que acogota a EEUU desde hace, cuando menos, dos décadas. Porque EEUU pasó, en un tiempo histórico muy breve, de la euforia triunfal con el suicidio de la URSS, al miedo atroz a China y, aunque lo digan poco, al miedo aún mayor a la creciente alianza de Rusia y China. La causa de ese miedo no necesita de Freud. Para EEUU -un país que ha llenado su historia bélica sobre el genocidio de los pueblos indígenas, la esclavitud de los negros, la intervención de países miniatura o la invasión de países indefensos-, verse, de pronto, confrontado con dos cíclopes, mayores que EEUU en territorio, población, recursos, poder militar y etcétera, está provocando pasmos, temblores incontrolables y muchas, muchas horas de desvelo.

Piénselo en términos humanos. Usted es el matón o la matona del barrio o de la escuela, da igual. Durante años ha repartido sopapos, mamporros y palo a niños de seis años y ha impuesto un régimen de dominación y miedo. Y así, tan feliz. De repente, aparecen dos de su tamaño, pero más musculosos y fuertes, que, además, son amigos. Usted se da cuenta de que su régimen de dominio y miedo toca a su fin y corre a reclutar una banda de aliados para que peleen por usted. Pero tampoco. Los otros dos musculitos también tienen amigos, y son más numerosos. De repente, uno de los dos musculitos entra en pelea y usted quiere aprovechar la ocasión para dejarlo fuera de combate; pero, para su desgracia, resulta más fuerte de lo pensado y le complica el panorama, a tal punto que debe decidir entre buscar un acomodo o pelear hasta morir. Como no quiere perder su reinado, duda, duda, duda… y en esa duda se enreda más…

En los sesudos análisis visitados, se olvida demasiado a menudo que la política -y la economía, la pintura, los calzados, la comida, etc.-, la hacen humanos comunes, no superhombres, con todo lo que eso significa, de manera que no hay, en esos gerifaltes, nada que los haga excepcionales. Claro, todos somos iguales, pero unos más iguales que otros. Aristóteles, Fidias, Julio César, Miguel Ángel, Descartes, Newton, Einstein, Marx, son de esos, pero esos son la excepción que confirma la regla. También es justo señalar que imperios y países tienen periodos de esplendor, resultado de que coincidan en el tiempo circunstancias felices y personajes brillantes. Entre Augusto y Trajano Roma alcanzó su mayor gloria y expansión. Felipe II hizo de España el primer imperio mundial; Francia tuvo su Luis XIV y EEUU el regalo de dos guerras mundiales. Pero, ya saben -lo dejó escrito Kempis-, lo que el Maestro de Ceremonias le decía al Papa: “Sancte Pater, sic transit gloria mundo” (Santo Padre, así pasa la gloria del mundo).

Pues bien, volvamos a lo mundano. Escrito está en Política y geopolítica que EEUU es un Estado-isla, es decir, que no es isla, en términos geográficos, pero su carencia de adversarios terrestres (Canadá y México no lo son) y su lejanía geográfica del resto del mundo, lo convirtieron en un Estado-isla, un país que podía atacar, pero que no podía ser atacado, protegido como estaba por el vasto muro que son los océanos Atlántico y Pacífico. EEUU, para que se hagan una idea, está a 12.000 kilómetros de Japón y, de media, a 7.000 kilómetros de Europa. En el mundo aquel sin misiles, satélites, misiles hipersónicos y drones submarinos, la distancia imponía dificultades, sobre todo de tiempo y suministros, pero, en fin, eran sólo tiempo y dinero, y se superaban de una manera u otra, de forma que -recordemos-, el imperio británico podía atacar por mar y de sorpresa a quien quisiera, sin que el atacado pudiera defenderse adecuadamente. En el presente, eso está reducido a los libros de historia y de los crímenes británicos, que son innumerables.

Hoy eso es imposible. Las antaño todopoderosas plataformas marinas han perdido su ventaja estratégica para dejarle ese espacio a la amplia gama de misiles existente -y en permanente desarrollo- y a la imponente red de satélites que vigilan y controlan el mundo. No hay, en el presente, forma alguna de mover una flota -cuanto más grande más imposible-, sin que esa flota sea localizada, cuadriculada y calculada al milímetro. Su fragilidad es tan grande que, cuando la crisis de Taiwán del pasado año, EEUU sacó su portaaviones del Mar de la China y se lo llevó a aguas seguras, no ocurriera que, ‘por accidente’, algún misil chino lo dejara malparado. Uno de los propósitos de los drones submarinos rusos Poseidón es colocarse debajo de una flota con portaaviones y, boom, explotar. La suma de la onda expansiva de la explosión y el brutal oleaje provocado, haría que el portaaviones y sus buques acompañantes saltaran en trocitos. Estas ‘nimiedades’ salen en revistas muy especializadas, pero rara vez en las generales.

Por esa razón, por esa, EEUU necesita perentoria y absolutamente satelizar países y regiones enteras para minimizar al máximo una realidad: fuera de los armamentos y las tropas que mantiene acantonadas en decenas de países, en caso de guerra con China y Rusia, EEUU tendría casi nula capacidad de mover más armamentos y tropas fuera de su territorio, por la sencilla razón de que sus buques serían hundidos, uno a uno, por misiles y submarinos. Esto no es ciencia-ficción. Un buque de transporte de tropas y materiales se mueve a una velocidad media de 18 nudos, es decir, a 33,33 kilómetros por hora. Un misil hipersónico se mueve a entre 7.000 y 12.000 kilómetros por hora. No habría color en el enfrentamiento. Por demás, el tema está analizado con números, cifras y hechos en el libro Réquiem polifónico por Occidente. Ojo de cirujano que tiene uno.

Vamos a otra cuestión medular. EEUU tiene otra grave desventaja y ésta es mental. Explicamos. EEUU llegó a lo que ha llegado sin entrar en guerras con potencias equivalentes. Sus generales se han entrenado asesinando indios, negros, mexicanos, centroamericanos, norcoreanos, vietnamitas, afganos, iraquíes… Sí, sí, claro, saltarán los listos de siempre mencionando su, dizque, decisiva participación en las guerras mundiales. Buueenooo… Es así si manipulamos la historia y borramos a todos los demás. EEUU combatió contra Japón que, a su vez, combatía contra China, Corea, Vietnam, Birmania, Filipinas y el imperio británico. Pero el agujero negro era China. Japón tuvo que destinar el 50% de sus recursos a China y un tercio a los otros frentes de guerra. De esa guisa, EEUU dedicó el 90% de su poder a luchar contra un tercio del poder japonés. Fue, aquello, pelea de tigre suelto contra burro amarrado. Así quién no. Aunque EEUU no hubiera intervenido, Japón no habría podido ganar jamás aquellas guerras. Se hubiera prolongado la agonía, pero resultaba del todo imposible otro final. Japón ya no tenía soldados, no tenía minerales, no tenía petróleo, ni tenía alimentos para sostener un frente de casi siete mil kilómetros de largo. Las guerras, de general, las pierde el beligerante que se queda sin recursos ni soldados, como la perderá Ucrania.

Vamos al nudo del tema. Al carecer totalmente de experiencia histórica y militar de lo que es rivalizar y enfrentarse a poderes equivalentes o superiores, no hay, en EEUU, ninguna base de datos para manejar con experiencia acumulada los enormes retos que representan la suma de Rusia y China. Pueden estudiar manuales, consultar expertos, batir bibliotecas, pero eso ilustra, no da el conocimiento de siglos o décadas de guerras para obtener el doctorado en competición de potencias mundiales. Si uno lee la historia de los grandes imperios, se dará cuenta que el tema no trata sólo de guerras, sino también de acuerdos, acomodos, intercambios, concesiones. Como la "entente cordiale" entre Francia e Inglaterra en el siglo XIX. En no pocas ocasiones se aplicaba la regla -no escrita- de que más valía un mal acuerdo que una buena guerra. En EEUU se desconoce lo que es eso. Acostumbrados, desde sus orígenes, a atropellar, expoliar, asesinar, invadir y atacar a pueblos indefensos, de lo único que saben es de eso. Si a la ignorancia de la política le agregamos la idea mesiánica de que ellos son el país excepcional, el pueblo elegido (el tema está tratado en Política y geopolítica, capítulo sobre el excepcionalismo estadounidense), tenemos algo peor que una bomba nuclear. La suma de ignorancia y mesianismo. Un Israel, pero de dimensiones mundiales. Como tener a Netanyahu -ese discípulo de Hitler- de presidente de EEUU. Pueden imaginar, ahora, lo cerca que podemos estar del apocalipsis.

Debido a su historia, EEUU no sabe lo que es negociar entre potencias. Tampoco entiende de líneas rojas ni de respeto a la palabra dada. Si uno se toma la molestia de seguir las relaciones externas de EEUU se topará con enormes sorpresas. La primera, que, para el establishment que gobierna el país, el Derecho Internacional tiene un rango inferior a su derecho interno, es decir, no tiene ningún valor, salvo para usarlo como arma arrojadiza contra sus enemigos. Por ejemplo, las declaraciones del secretario de Estado Blinken: “a la mayoría de los estadounidenses no les gusta ver a un país grande acosando a otro, simplemente sienten que está mal y quieren hacer algo al respecto”. Parece un chiste, pero no, lo dijo, sin que se le moviera una ceja. Declaraciones de este tipo, cínicas y sin vergüenza, pueden encontrarse desde el origen de EEUU.

Por esa razón, en Ucrania, sólo habrá guerra y más guerra. Porque EEUU es incapaz de negociar un acuerdo. Salvo los tratados relativos al control de armas nucleares, EEUU no firmó acuerdos políticos con la URSS. Por eso su permanente vocación de querer imponer sus criterios por la fuerza, directa o indirectamente. De ahí que hayan fracasado los intentos de acuerdo entre Rusia y Ucrania. Por eso rechazaron la propuesta rusa, de diciembre de 2021, de negociar un nuevo marco de seguridad. Por eso han rechazado sin más la propuesta de paz de China sobre Ucrania. Por eso hay poco que analizar y mucho que psicoanalizar de EEUU. El establishment de Washington sólo sabe entender el lenguaje de la fuerza, porque ellos creen, de muchas formas, que son Superman. Rusia tendrá que ganar para que EEUU acepte negociar. La única forma de que EEUU admita sentarse en una mesa de negociaciones partirá de que EEUU asuma que no puede ganar. Pasó en Corea, en 1953; en Vietnam, en 1973; en Iraq, en 2014; en Afganistán, en 2021. En Rusia deben entender esto, si acaso no lo han entendido ya.

En noviembre de 1981, el canciller nicaragüense, Miguel D’Escoto, se entrevistó en Santa Lucía con el secretario de Estado de EEUU, Alexander Haig, para buscar un arreglo entre la Nicaragua sandinista y EEUU. Fue diálogo de sordos. Haig acusó a Nicaragua de todo y terminó diciendo que, si no se aceptaban las condiciones de EEUU, EEUU recurriría a la fuerza. Tal ocurrió. Eso ha sido y eso seguirá siendo EEUU. Por eso seguirá la guerra. Por eso habrá guerra con China. Simplemente por eso.

Negociar es ceder. EEUU nunca cede. Superman es de acero. Acero con pies de barro. En otro comentario les cuento por qué. Que disfruten su fin de semana, recordando lo dicho en la coronación papal: Sic transit gloria mundi. Si es con vino y café, mejor.

viernes, 24 de febrero de 2023

UNA NUEVA FORMA DE NO NOMBRAR LA PALABRA "FRÍO"

Resulta que ya no hay olas de frío sino que hay "CALENTAMIENTO SÚBITO ESTRATOSFÉRICO". De esta manera, cuando hace frío en invierno los mass media sustituyen la palabra "frío" por "calentamiento" y así ese tan publicitado calentamiento global que nos conducirá al fin del mundo seguirá resonando en la mente del lector aunque haga un frío que pela. Los medios juegan con la ventaja de que el lector medio no tiene ni idea de qué temperatura hace en cada capa de la atmósfera terrestre. Así, en la parte superior de la estratosfera (estratopausa), es normal que la temperatura sea bastante alta (de 0 a 17 ºC o incluso más) frente a la temperatura de la parte inferior de ésta (unos -55 ºC). Aun así, esto no impide que en la superficie terrestre pueda hacer mucho frío. Lo que ya no es tan normal es la obsesión de la prensa por usar la neolengua orwelliana cuando se habla del tiempo.



Paradojas de la jerga de los "expertos": el calentamiento súbito estratosférico produce frío.

jueves, 23 de febrero de 2023

ESTE ES EL DECÁLOGO QUE ELABORÓ EL NAZI GOEBBELS Y OBSERVEN LA ACTUALIDAD QUE TIENE EN LA PRENSA NACIONAL

 Diario Octubre, 23/02/2023


Joseph Goebbels dirigió el Ministerio de Educación Popular y Propaganda nazi, una cartera que fue creada por Adolf Hitler a su llegada al poder en 1933. Antes había sido el director de Comunicación del Partido Nazi. Y desde ese puesto desarrolló los 11 principios de la propaganda nazi que operaron con gran eficacia. Son principios que habitan en la mayor parte de las “fake news” que hoy circulan por las redes:

Principio de simplificación y del enemigo único

Adoptar una única idea, un único símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

Principio del método de contagio

Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

Principio de la transposición

Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

Principio de la exageración y desfiguración

Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

Principio de la vulgarización

“Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Principio de orquestación

“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin  fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

Principio de renovación

Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

Principio de la verosimilitud

Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

Principio de la silenciación

Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

Principio de la transfusión

Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

Principio de la unanimidad

Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

miércoles, 22 de febrero de 2023

NO A LA OTAN NI AL FASCISMO EN EUROPA

 

EL 'SECUESTRO' DE NIÑOS UCRANIANOS Y OTROS CRÍMENES MEDIÁTICOS DE OCCIDENTE

Sputnik, 22/02/2023

La Sexta y su obsesión por los niños de las guerras que ellos mismos provocan

Desde que comenzó la operación militar especial de Rusia en Ucrania, los medios occidentales se llenaron de historias falsas y francamente absurdas sobre los supuestos crímenes de las tropas rusas. Sputnik te resume las mayores 'fake news' que llenaron los titulares de la prensa occidental en torno al conflicto.

Esta lista comenzará con el más reciente bulo del presunto 'secuestro' de niños ucranianos por parte de Rusia, que sigue las pautas de todas las noticias anteriores: total ausencia de pruebas y una acusación basada en meras declaraciones arbitrarias y opiniones provenientes de Kiev y sus aliados.

'Reeducación forzosa' de niños ucranianos: una nueva y absurda acusación de Occidente

Las noticias que circulan ahora en los medios occidentales se basan en un reporte publicado por un equipo de la Universidad de Yale en el marco de un programa financiado por el Departamento de Estado de EEUU. De hecho, el propio programa tiene un objetivo bien definido: "responsabilizar a Rusia" por los crímenes que se le atribuyan desde la Casa Blanca.

El informe habla sobre el presunto secuestro de los niños ucranianos bajo la premisa de que se les está evacuando y afirma que se les está reeducando "en campamentos". Con ello, se hace un especial énfasis en la palabra 'campamento' para suscitar asociaciones con los campamentos de concentración nazis, pero apenas se hace mención que se trata de campamentos de verano infantiles donde los niños pudieron ser alojados en buenas condiciones.

En el propio estudio se dice que sus acusaciones se basan en publicaciones en las redes sociales y las declaraciones de Kiev. Pero, de hecho, muchas de las publicaciones en las redes sociales ni siquiera acusaron a Rusia de estar secuestrando a menores de edad ucranianos, y simplemente fueron interpretaciones de los investigadores.

Así, por ejemplo, los videos en los que se les da la bienvenida a los niños y estos se encuentran en buen estado de ánimo también fueron tildados de pruebas de dichos secuestros, pues les pareció que se trata "de un espectáculo bien orquestado", según afirma Caitlin Howarth, la directora de operaciones del Yale Lab.

Otra herramienta que emplearon los investigadores, fueron las imágenes satelitales, que muestran los campamentos de verano y la presencia de gente allí. Pero sigue siendo un misterio cómo determinaron por estas imágenes que los niños son 'reeducados' allí o adoptados de manera forzosa.

De tal modo, se tiene la clásica receta de una noticia falsa por parte de los medios occidentales: ausencia completa de pruebas, acusación basada en opiniones de personas interesadas y un fuerte énfasis en la parte emocional, uno de los elementos clave que apunta a un intento de manipulación.

'La matanza de Bucha'

Quizás, uno de los mayores fakes fabricados por Kiev ha sido el de la ciudad de Bucha (en la región de Kiev), que luego fue apodado como 'la matanza de Bucha'. En aquel caso, Ucrania acusó a las tropas rusas de haber realizado ejecuciones y matanzas de civiles en esta ciudad, dejando presuntamente cadáveres en las calles tras su retirada.

Cabe destacar que en este montaje las acusaciones se basan en una sustancia mucho más sólida que en el caso del supuesto secuestro de niños ucranianos, pues por desgracia, aquí efectivamente hubo víctimas. De hecho, al decir que se trata de un montaje, no se pretende decir que los cadáveres que aparecen en las imágenes son falsos. Son reales. Pero lo que convierte a la 'matanza de Bucha' en una farsa han sido los eventos que han precedido a su 'revelación', y que fueron ignorados por los medios occidentales con algunas notables excepciones.

Después de que las tropas rusas se retiraran de la ciudad en el marco de un gesto de buena voluntad de Moscú para demostrar su disposición a llegar a un acuerdo de paz con Ucrania, el alcalde de la ciudad publicó un video desde la urbe. Hablaba en tono alegre celebrando la salida de las tropas, pero no hizo mención alguna de las supuestas 'atrocidades'. Tampoco hay cadáveres que aparezcan en sus imágenes.

De hecho, el alcalde de Bucha no fue el único en publicar videos en las redes sociales: también lo hizo una diputada local, y como era de esperar, en sus imágenes tampoco aparecen cadáveres.

Para contextualizar, cabe destacar que Bucha es más bien un poblado con unas pocas calles, y sería imposible que al inspeccionar la ciudad el alcalde no hubiera visto a ninguno de los cadáveres que luego aparecerían en las portadas por todo el mundo.

Acto seguido, la ciudad fue bombardeada intensamente por la artillería ucraniana durante unos dos o tres días. Según los corresponsales militares, lo que ocurrió es que los militares ucranianos ni se dieron cuenta de la retirada de las tropas rusas y seguían bombardeando la ciudad.

Luego, Bucha quedaría cerrada por las Fuerzas Especiales ucranianas con el objetivo declarado de 'limpiar' la ciudad de los 'colaboracionistas prorrusos', un hecho que ha sido ampliamente difundido por los propios medios ucranianos. Solo unos tres o cuatro días después de la retirada de las tropas rusas reunieron a los periodistas internacionales a los que se les mostró el resultado final del montaje.

Sin embargo, múltiples hechos y evidencias apuntan a que fueron los propios militares ucranianos los que perpetraron los asesinatos de civiles, ya fuera de manera directa y deliberada (como 'colaboracionistas prorrusos'), o de manera accidental.

Asimismo, han pasado meses desde la declarada 'masacre de Bucha', pero las autoridades ucranianas no proporcionaron informes forenses detallados y verificados para demostrar las fechas y causas de las muertes de los civiles. Sin embargo, lo hizo el medio británico The Guardian. En una de sus publicaciones, se afirmó que decenas de civiles fallecieron en Bucha a causa de las llamadas 'flechitas'.

Se trata de unos pequeños dardos metálicos que vienen en grandes números dentro de proyectiles de artillería. Como era de esperar, el medio británico no tardó en responsabilizar a las tropas rusas por estos bombardeos. Sin embargo, una vez más la experiencia histórica viene de ayuda aquí.

Y es que las tropas ucranianas ya usaron este tipo de proyectiles durante varios años contra la población del Donbás, lo cual indica que el bombardeo de Bucha con este tipo de municiones no sería una primicia para ellos. Además, esto concuerda con los informes de los reporteros militares de que los ucranianos bombardearon intensamente la ciudad tras la retirada de las tropas rusas.

Como se puede apreciar, todas las premisas de Kiev con respecto a Bucha se desvanecen ante los hechos y evidencias (y el sentido común), y es quizás por ello que el tema de este crimen de guerra perpetrado por los militares ucranianos dejó de cubrirse paulatinamente por los medios occidentales.

El ataque con misil contra Kramatorsk

El 8 de abril de 2022 ocurrió otra tragedia. Un misil balístico táctico cayó sobre una estación de trenes en la ciudad de Kramatorsk (una ciudad de Donbás aún bajo control de Kiev), y mató a más de 50 personas e hirió a decenas más. Todas estas personas estaban en la estación esperando la llegada del tren para evacuarse.

Como cabría esperar, tanto el Gobierno ucraniano como los medios occidentales acusaron inmediatamente a Rusia de haber perpetrado este ataque. Sin embargo, las pruebas, algunas de las cuales fueron proporcionadas por los propios medios occidentales, demuestran que en realidad han sido los militares ucranianos los que lanzaron el misil.

En primer lugar, las imágenes que difundieron mostraron sin lugar a duda que se trataba de un Tochka-U: un misil balístico táctico ampliamente utilizado por el Ejército ucraniano en el conflicto, y que también se usó durante la llamada 'operación antiterrorista' de Kiev en el este de Ucrania. Incluso se podía apreciar el número de serie del misil que apuntaba a su procedencia ucraniana.

Hubo un tiempo en el que Rusia también tenía estos misiles en su arsenal. Sin embargo, fueron retirados del servicio, razón por la cual las tropas rusas no los emplean al ser inferiores en sus características al Iskander-M. Además, los elementos restantes del misil mostraron desde qué dirección fue lanzado, y resultó que provenía de una zona bajo control de los militares ucranianos.

De hecho, incluso desestimando este dato, basta con ver los territorios que se encontraban bajo control de las tropas rusas para darse cuenta de que era imposible que lo lanzaran, pues el alcance del misil no lo permitiría.

Un argumento que intentan presentar como prueba del uso de los misiles Tochka-U por parte de Rusia en el conflicto fue el desplazamiento de los camiones BAZ-5921 del Ejército ruso en la zona de combate. Sin embargo, se trata de unos camiones universales que se emplean para múltiples objetivos y que no se usan exclusivamente como lanzadores de los misiles Tochka-U.

Por último, no se registró ni una sola vez, tanto antes como después de la tragedia de Kramatorsk, el uso de los misiles Tochka-U por los militares rusos, mientras que las tropas ucranianas bombardearon con regularidad las ciudades del Donbás con estas armas.

Ahora, si el misil fue lanzado de una manera predeterminada para montar un ataque de falsa bandera o se trató de un trágico accidente, no se puede saber, pero una cosa es cierta y definitiva: el misil fue lanzado por los militares de Ucrania.

Pero todas estas pruebas no fueron suficientes para los medios occidentales, que a día de hoy siguen inculpando a Rusia por esta tragedia.

Violaciones en masa por parte de los militares

Durante un largo período de tiempo, las autoridades ucranianas acusaron a los soldados rusos de violaciones en masa, muchas de las cuales destacaron por su perversión. La autora de estas acusaciones era la que fue la encargada de Derechos Humanos del Parlamento ucraniano, Liudmila Denísova.

Entre los casos que ella 'presentaba' hubo una violación de un bebé de tan solo unos pocos meses, así como violaciones grupales contra ancianos de 80 años, tanto mujeres como varones. Obviamente, todos los casos que Denísova presentó nunca fueron investigados por las autoridades ucranianas, no se presentó prueba alguna ni persona que hubiera declarado haber sido la víctima.

Más tarde, el Gobierno de Ucrania despidió a la funcionaria, pues resultó que eran acusaciones falsas basadas en llamadas telefónicas fantasma — una investigación demostró que las llamadas telefónicas en las que se basaban las acusaciones de Denísova ni siquiera tuvieron lugar.

Después de ello, en una conversación telefónica con los prankers rusos Lexus y Vovan (que se hicieron pasar por un embajador estadounidense), la propia exfuncionaria admitió que todo esto eran bulos que difundía por orden del Gobierno de Zelenski.

Un bulo similar fue difundido por la funcionaria de la ONU, Pramila Patten, quién declaró que la estrategia militar de Rusia consiste en violaciones en masa y que para tal fin a los soldados rusos incluso se les abastece de Viagra.

Al cabo de un tiempo, los mismos prankers Lexus y Vovan lograron contactar con Patten, que les dijo que su trabajo no es investigar, sino estar en su oficina en Nueva York. Admitió que efectivamente no tiene ninguna prueba ni evidencia de sus acusaciones: simplemente fue lo que le dijeron los funcionarios ucranianos durante su visita a EEUU y ella lo retransmitió como si se tratara de hechos.

A su vez, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zajárova, dijo que es difícil comentar unas declaraciones que sobrepasan los límites de lo racional, y que encima están basadas en información anecdótica, como reconoció la propia Patten. Pero lo importante fue lanzar el mensaje, no confirmarlo, pues varios medios de comunicación occidentales no se preocuparon por la falta de fuentes de información.

"Mi rol no es realizar investigaciones, no tengo el poder de hacerlo. Lo mío es estar en la oficina en Nueva York y tengo el poder de defender los intereses", dijo la funcionaria.

A su vez, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zajárova, dijo que es difícil comentar unas declaraciones que sobrepasan los límites de lo racional, y que encima están basadas en información anecdótica, como reconoció la propia Patten. Pero lo importante fue lanzar el mensaje, no confirmarlo, pues varios medios de comunicación occidentales no se preocuparon por la falta de fuentes de información.

Misiles ucranianos en Polonia

El 15 de noviembre de 2022, uno de los misiles de defensa antiaérea ucraniano acabó cayendo en Polonia, donde mató a dos granjeros.

Como ya es de tradición, a sabiendas de que el misil era efectivamente suyo, el Gobierno de Ucrania declaró que era uno ruso y que Rusia había atacado a Polonia. Obviamente, el objetivo era aprovecharse de su propio error para involucrar a Polonia y con un poco de suerte, incluso a la OTAN, en el conflicto.

Sin embargo, tanto Polonia como EEUU dejaron claro que sabían que se trataba de un misil del complejo S-300 ucraniano que se había desviado trágicamente. A pesar de ello, Volodímir Zelenski seguía insistiendo en que era un misil ruso y que había que responder de manera acorde.

Una vez más, los hechos hablan por sí mismos aquí: Rusia no emplea misiles antiaéreos para los ataques contra objetivos terrestres e incluso en el caso hipotético de que lo hiciera, sería físicamente imposible que uno de estos misiles llegara allí desde los territorios controlados por las tropas rusas.

Sorprendentemente, los medios no acusaron a Rusia a la gran escala de siempre, e incluso hubo medios europeos que calificaron a Zelenski de provocador de conflictos.

Pero las palabras del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, describen bien la postura de siempre: "esto no es culpa de Ucrania", sino que "Rusia tiene la responsabilidad final".

Bombardeos de la central nuclear de Zaporozhie

Desde que las tropas rusas tomaron el control de las instalaciones de la mayor central nuclear de Europa, los bulos sobre los supuestos bombardeos rusos contra la misma no dejaron de aparecer en los medios occidentales.

La verdad es que durante meses el Ejército de Ucrania estuvo bombardeando con artillería las instalaciones de la central, incluidos los depósitos con el combustible nuclear usado, y este hecho no se ha mencionado nunca por los medios. Al contrario, repetían la retórica absurda de Kiev: que los militares rusos se están bombardeando a sí mismos en una central nuclear que está bajo su control en un territorio que se encuentra bajo su control.

De hecho, ésta es la tergiversación del sentido común y la lógica que emplean los medios occidentales en todo lo relacionado con Rusia: según sus versiones absurdas, Moscú supuestamente habría explosionado sus propios gasoductos de Nord Stream, los habitantes del Donbás estarían bombardeándose a sí mismos durante años, y mucho más.

Por desgracia, ni la visita de una delegación de la OIEA, liderada por su director general, Rafael Grossi, pudo poner fin a estos bombardeos. La organización se limitó a confirmar el hecho de que la central nuclear se somete a ataques de artillería regulares, pero no quiso indicar desde qué dirección provienen los proyectiles: algo que es fácil de corroborar para así determinar al autor de estos ataques.

Incluso ante la amenaza de una de las mayores catástrofes tecnogénicas en la historia del continente, los medios de comunicación occidentales siguen retransmitiendo las acusaciones de Kiev, que en muchos casos no solo carecen de pruebas y fundamento, sino incluso del más básico sentido común.

YA SE SABE QUIÉN PILOTA EL SUBMARINO AMARILLO DE LA OTAN...


...No es otro que Carlos Taibo, el padre del "ninismo". Recordemos el glorioso curriculum de este "intelectual" pseudoprogresista:

-Es un excomunista/anticomunista reconvertido en nacionalista gallego, anarquista o decrecentista, según sople el viento.

-Ha escrito regularmente para la revista Política Exterior, versión española de Foreign Policy, una publicación fundada por Samuel P. Huntington (creador de la teoría racista del "choque de civilizaciones") y que es correa de transmisión de las élites globalistas norteamericanas. Allí Taibo ha escrito artículos denigrando a Rusia un día sí y otro también.

-Difundió los falsos argumentos de la OTAN para destruir Yugoslavia (¡incluso llegó a escribir que los serbios eran un pueblo asesino porque lo llevaban en los genes!) aunque los camufló bajo el ambiguo eslogan "Ni OTAN ni Milosevic" para embaucar a la izquierda más superficial.

-Apoyó a los terroristas mafiosos y fascistas de la UÇK albanesa y a la guerrilla de cortacabezas chechenos y las comparó con las guerrillas marxistas latinoamericanas.

-Apoyó las Revoluciones de Colores, como la que degeneró en un golpe de estado que derrocó a Milosevic en Serbia.

-Apoyó las Primaveras Árabes, como la que intentó derrocar a Al Assad a través de los cortacabezas del Estado Islámico, y que no pudo ser gracias a la ayuda de Rusia.

Para ser un tipo que no está ni con unos ni con otros su historial es bastante compatible con los planes de intervencionismo criminal de la OTAN...

Lo voy a decir claro: si estamos a las puertas de la Tercera Guerra Mundial es gracias a la labor de zapa de gente como Taibo. Ya sé que también hay otros como Santiago Alba Rico que han hecho lo propio pero éste ya se ha quitado la careta y se ha declarado proOTAN mientras que Taibo sigue actuando de submarino de la OTAN entre la decrépita izquierda patria bajo el disfraz de la calculada ambigüedad del ninismo.

sábado, 18 de febrero de 2023

CABALLOS DE TROYA

No creo que nadie en su sano juicio, independientemente de sus inclinaciones ideológicas, pueda negar que el gran acontecimiento geopolítico de este primer cuarto de siglo XXI es el ascenso del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica). En efecto, el antiguo “tercer mundo” liderado por China y, sobre todo, en el momento actual, por Rusia, se ha levantado y le está plantando cara a ese decadente epígono del imperialismo occidental, que es EEUU, con su unipolarismo belicoso. Sin embargo, este proceso corre paralelo a otro más sutil que ha tenido lugar en el occidente colectivo, a saber, la desaparición de la oposición de izquierda que otrora, en los 60 y 70, contribuía a la sensación de que en las “democracias occidentales” había pluralismo político y fuerzas ideológicas que confrontaban. Pues bien, después de décadas de agonía, la izquierda occidental ha demostrado que era un mero espejismo en el mejor de los casos, y en el peor, un caballo de Troya dentro del cual se ocultaban soldados, pero no soldados aqueos como en la antigüedad, sino de la OTAN. En realidad, cabría hablar de varios caballos de Troya dado que la izquierda ha tendido en los últimos tiempos a la sectorialización de sus luchas. Así, podemos señalar el caballo de Toya del ecologismo, el del feminismo y el del LGTBismo, o lo que es lo mismo: el caballo verde, el violeta y el arco iris.

De estos tres, el caballo verde, el del ecologismo, es, con mucho, el que alberga más tropa otánica. Gracias al calentamiento global y a los sermones contra las emisiones de CO2 se ha justificado el expolio y la guerra contra los países en desarrollo. No es casualidad que el ecologismo moderno de Green Peace o Greta Thunberg[1]  naciera durante los años 60-70 cuando occidente, una vez concluido su proceso de industrialización (durante el cual contaminó a espuertas sin que nadie se lo recriminara), decidió llevar su producción industrial a países empobrecidos, donde los costes de producción eran menores y los beneficios eran mayores que en el “primer mundo”. Para mantener este statu quo las potencias occidentales financiaron ONGs ecologistas que acusaban hipócritamente al tejido industrial de países como China o India de llevar al planeta a un cataclismo ecológico. Quien tenga edad suficiente recordará el pánico que se sembró en los años 80 en occidente a través de los mass media a cuenta del “agujero en la capa de ozono”, problema catastrófico del que, curiosamente, ya nadie habla porque desapareció como por arte de magia. Hoy día es el calentamiento global rebautizado muy convenientemente como “cambio climático”, que es como no decir nada porque el cambio es la esencia misma del clima, el que se usa como coartada para obstaculizar el desarrollo de las potencias emergentes. Paralelamente, en los países del occidente colectivo, este ecologismo apocalíptico está sirviendo para desindustrializar y, por ende, acabar con la clase trabajadora, dado que, sin fábricas, como es lógico, no hay obreros. Y éste es uno de los factores que ha contribuido a destruir la izquierda dado que el nexo de unión entre los de abajo era el asociacionismo sindical para mejorar las condiciones materiales en el trabajo. El resultado ha sido una sociedad de individuos-zombi atomizados que creen que el enemigo es el vecino (EEUU es un ejemplo sangrante debido a que allí además la gente tiene fácil acceso a las armas de fuego.) Pero no contentas con atacar las mentes de sus súbditos, las élites del capitalismo globalista, de corte eminentemente especulativo-financiero, también quieren atacar sus cuerpos. Y para ello están financiando una campaña de lavado de cerebro en contra de productos esenciales en la dieta humana como la carne, la leche o los cereales. Todo es por el bien del planeta, nos dicen, mientras las empresas de gusanos e insectos comestibles ya empiezan a cotizar en bolsa. De esta manera el ecologismo, que empezó defendiendo la muy loable causa de la preservación de la naturaleza, ha acabado convirtiéndose en una distopía de corte neonalthusiano que pretende alimentarnos con grillos y lombrices de tierra.

Otro caballo de Troya es el caballito violeta del feminismo. A éste se le ha dado muchísima cuerda en el último lustro. La causa de la igualdad de la mujer frente al hombre siempre fue una reivindicación del movimiento obrero y del socialismo. De hecho, la Revolución Rusa de 1917 supuso un avance sin precedentes en los derechos de las mujeres, tanto que occidente tuvo que ceder y copiar parte de ese satanizado sistema comunista que llevó a las mujeres, por ejemplo, a trabajar en las fábricas codo con codo con los hombres u obtener generosas bajas por maternidad. Sin embargo, como el occidente liberal detesta profundamente la igualdad, a partir de los años 70 empezó a usar un sistema de cuotas basadas en el principio de la discriminación positiva. De esta manera se empezó a desequilibrar la balanza de derechos entre hombres y mujeres y se fomentó una auténtica lucha de sexos. También lo ha hecho el capitalismo norteamericano con la cuestión de las minorías étnicas y sexuales; se trata de reunir sectores sociales tradicionalmente oprimidos (negros, gays, mujeres, etc.), ponerles un mazo en la mano y decirles: habéis estado oprimidos, pero os vamos a regalar un mazo para que seáis vosotros los que oprimáis a partir de ahora. De esta manera, reciben golpes de mazo colectivos de oprimidos que no están englobados en esos grupos sociales privilegiados por las políticas de discriminación positiva. En realidad, se busca dejar que asciendan ciertos elementos burgueses de esas minorías para que las democracias liberales cubran el expediente. Así, el feminismo que habla insistentemente del techo de cristal para la mujer tiene como principal objetivo que las mujeres ricas desplacen a los hombres en los consejos de administración de las grandes multinacionales aupadas al poder por las mujeres pobres, que seguirán siendo pobres. Y es que la clase es un elemento clave en la explicación de los fenómenos sociales, aunque al feminismo como ideología burguesa que es, no le guste reconocerlo.  Además, el feminismo ha contribuido a fortalecer el estado policial y represivo sacando punta al tema de la violencia. Aquí asoma de nuevo la política burguesa de discriminación positiva puesto que el estado y los mass media solo contabilizan los casos de violencia del hombre hacia la mujer y no otros tipos de violencia (del hombre contra el hombre, la mujer contra la mujer o de la mujer contra el hombre, que también existe.) Por tanto, nos han acostumbrado a la idea de que hay una violencia de primera (la del hombre contra la mujer) y otra de segunda (el resto de violencias) que tiende a ser ignorada o, en algunos casos, justificada por los medios (la mujer que mata a su cónyuge siempre ha sido maltratada previamente por éste y la que mata a sus hijos siempre lo hace porque es víctima de una depresión.) Más aún, a raíz del punto de inflexión que fue el mediático “caso de la manada”, se empezó a socavar la presunción de inocencia, se rodearon con masas linchadoras los juzgados y se intentó agredir a la defensa de los acusados. Fue un golpe oclocrático en toda regla contra al poder judicial. Incluso, la “progresista” Ministra de Igualdad, Irene Montero, llegó a pedir en el parlamento que detrás de cada mujer hubiera un policía. Todo esto junto con las pulseras electrónicas, el aumento de la videovigilancia y la censura en los medios de comunicación, las redes sociales, la música, el cine, la literatura, etc. hacen que nos estemos acercando peligrosamente a un estado fascista. Pero no de mano de la derecha sino, paradójicamente, de mano de la izquierda, de esa izquierda que hace de caballo de Troya del imperialismo yanqui.

El tercer caballo de Troya es el caballo arco iris, el de las minorías sexuales. Resulta sorprendente que el sistema capitalista burgués que, hasta hace apenas dos días, como quien dice, consideraba la homosexualidad o la transexualidad como una enfermedad mental (así aparecía hasta hace poco en el DSM, la biblia de la psiquiatría del occidente civilizado) se envuelva ahora en la bandera arco iris y se declare de la noche a la mañana gay-friendly. Sin duda tiene que ver con una estrategia de jugar a pillar fuera de juego al emergente sur global, países en los que el subdesarrollo (favorecido, por cierto, por colonialismo de las potencias occidentales) ha motivado que los derechos de las minorías sexuales estén aún en estado embrionario. De esa manera, el occidente colectivo se presenta como el culmen de la civilización y usa el asunto para presionar o controlar a los países empobrecidos como hace con el tema de las emisiones del CO2. Es curioso ver cómo RTVE en 2018 nos muestra un documental en el que los niños ucranianos disparan contra objetivos que simulan gays, lesbianas y transexuales en un campamento montado por las milicias nazis que controlan el gobierno de Kiev, pero en 2022, en plena ofensiva rusa contra el ucronazismo, el mismo medio nos asegura que en el ejército ucraniano, atestado de nazis, hay unidades formadas por miembros del colectivo LGTB. No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que algo no cuadra y de que se está usando a dicho colectivo como arma de guerra contra Rusia, una Rusia que no se quiere someter al imperialismo occidental. Pero es que además el repentino furor occidental por lo gay-friendly está llevando al socavamiento de la lógica racional más elemental. Al dar apoyo institucional a las disparatadas teorías "queer", que hablan de una creciente lista de géneros o de que uno es del género que se sienta nada más levantarse por la mañana, se está tirando por tierra el pensamiento científico, base del progreso, la educación y la investigación. Y, además, como en los dos anteriores caballos Troya, ponerlo cuestión significa enfrentarse a la nueva Inquisición de lo políticamente correcto. O, lo que es lo mismo, al ser inatacable se convierte en un dogma. Y eso por no hablar de los atentados contra la salud que implican la hormonación o la mutilación genital, incluso en menores de edad. Éste es otro ejemplo de cómo una lucha en principio legítima, manipulada por los turbios intereses del capital global, se acaba convirtiendo en un nuevo irracionalismo que está llevando a la demencia a la sociedad de ese occidente colectivo que está en pleno proceso de descomposición interna.

En definitiva, la izquierda, una vez parcelada e infiltrada por los intereses del capital liberal financiero ha dejado de existir. ¿Por qué ha ocurrido esto? Ante todo, porque estas luchas sectoriales han perdido el marco común de la lucha de clases que era lo que hacía que la izquierda tradicional tuviera los pies en la tierra, en lo material, en lo inmediato. Al perder este referente común, las luchas sectoriales se han vuelto fácilmente manipulables, egoístas y reaccionarias, e incluso disparatadas. Tan disparatado como que ha sido la izquierda patria la que ha acabado mandando armas a un régimen neonazi como el de Ucrania, aplaudiendo a Zelensky en el parlamento o justificando las guerras imperialistas de la OTAN bajo una fachada de una falsa equidistancia (“ni OTAN, ni Putin”), como si fuera lícito situarse en el justo medio entre un poder que es nazi y otro que no les. Y, además, generando la paradoja de que las pocas críticas a lo que la Unión Europea y EEUU hacen un Ucrania vienen de sectores conservadores, que al menos no han perdido la capacidad de razonar. Al final resulta que los regímenes democráticos y multipartidistas de occidente no son ni tan democráticos ni tan pluralistas, sino que, más bien, los partidos representan a distintas facciones de las clases oligárquicas, es decir, que son vertientes de un mismo partido que es correa de transmisión de los intereses capitalistas. Por tanto, occidente también tiene, en el fondo, un régimen de partido único como China solo que en occidente el partido es capitalista mientras que en China es comunista. China sale ganando porque tiene una izquierda de verdad. En cambio, en occidente tenemos una izquierda que tras olvidarse de la lucha de clases y fracturarse en mil luchas sectoriales se ha convertido en un caballo de Troya de la OTAN que ha acabado allanando el camino a un nuevo fascismo.


NOTA:

[1] Es bastante llamativo cómo, justo en el momento de redactar este escrito (febrero de 2023), la iluminada Greta Thunberg y sus acólitos permanecen mudos frente la catástrofe ecológica de East Palestine (Ohio), bautizada como el Chernobyl de EEUU.  Qué poco habrían tardado en poner el grito en el cielo si la catástrofe hubiera ocurrido de China o en Rusia. 

martes, 14 de febrero de 2023

OHIO: ARRESTAN A REPORTERO QUE CUBRÍA DESCARRILAMIENTO TREN

AP

Publimetro, 13/02/2023

[Esa es la libertad de prensa en EEUU. Y la prensa patria no ha dicho ni mu. Compárese con la cansina cobertura que se le dio al despido, que no detención, de esa periodista rusa que mostró un cartel contra la guerra.]



“Ningún periodista espera ser arrestado cuando hace su trabajo”, declaró Evan Lambert luego de ser liberado

Un reportero de televisión fue arrojado al suelo, esposado y arrestado por invasión de propiedad privada cuando cubría una conferencia de prensa sobre el descarrilamiento del un tren que transportaba productos químicos tóxicos en Ohio, el pasado fin de semana.

NewsNation publicó un video del arresto del corresponsal Evan Lambert ocurrido el pasado miércoles en el gimnasio de una escuela primaria en East Palestine, donde el gobernador Mike DeWine ofrecía información actualizada sobre el accidente.

Arresto de periodista Evan Lambert en Ohio luego de cubrir la noticia del tren de químicos que descarriló (Captura de pantalla/Redes sociales)

Lambert permaneció detenido durante unas cinco horas antes de ser liberado. “Estoy bien en este momento. Ha sido un día extremadamente largo. Ningún periodista espera ser arrestado cuando hace su trabajo, y creo que es muy importante que eso no suceda en nuestro país”, declaró Lambert después de su liberación.

Al final de su conferencia de prensa, DeWine dijo que no autorizó el arresto y que los reporteros tienen todo el derecho a reportear durante las sesiones informativas. “Si a alguien se le impidió hacer eso o se le dijo que no podía hacerlo, eso estuvo mal”, dijo DeWine.

Un comunicado posterior de la oficina del gobernador señaló que DeWine no vio el incidente porque “las cámaras bloqueaban su vista”, pero escuchó una discusión al fondo del gimnasio. “Siempre se ha respetado el derecho de los medios a informar en vivo antes, durante y después de sus conferencias de prensa”, se lee en el comunicado.

El jefe del buró de NewsNation en Washington, Mike Viqueira, calificó el arresto como una exasperante violación de la Primera Enmienda. Lambert aún puede enfrentar cargos por alteración del orden público e invasión de propiedad privada, indicó el mismo medio.

Alrededor de 50 vagones de tren, entre ellos 10 que transportaban materiales peligrosos, descarrilaron el pasado viernes por la noche en los límites del poblado de East Palestine. Los investigadores federales afirman que “un problema mecánico con el eje de un vagón causó el descarrilamiento”.

LA CONSPIRACIÓN DE OHIO: ¿OCULTA BIDEN UN DESASTRE MEDIOAMBIENTAL CON LA TEORÍA DE LOS OVNIS CHINOS?

El español, 14/02/2023

[O quizá no es tan conspiranoica la teoría...]

Una teoría conspiranoica apunta que el presidente de EEUU estaría empleando la polémica con China para evitar hablar del accidente de tren.

El pasado viernes 3 de febrero, un tren que transportaba productos químicos tóxicos descarriló en Estados Unidos. El accidente se produjo en East Palestine, una localidad en la frontera de Ohio y Pensilvania de unos 5.000 habitantes, originando un incendio que afectó a numerosos vagones.

Para reducir el riesgo de explosión, las autoridades locales liberaron, días después y de forma controlada, material tóxico presente en el tren, que pertenece a la empresa ferroviaria Norfolk Southern. 

Las autoridades advirtieron de que la quema controlada crearía una columna de fosgeno y cloruro de hidrógeno en toda la región. El fosgeno es un gas muy tóxico que puede provocar vómitos y problemas respiratorios, y que se utilizó como arma en la Primera Guerra Mundial.

Además, The Washington Post informó que en cinco de los cerca de 50 vagones se transportaba cloruro de vinilo, un carcinógeno que se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer cáncer de hígado, y un producto peligroso e inodoro que se usa en el país para la fabricación de plásticos.

Pese a que no hubo ningún muerto en el accidente, la catástrofe ha servido para dos denuncias. La primera, los defensores de la salud pública consideran que existe la posibilidad de que se produzcan muchos más descarrilamientos así en Estados Unidos. No en vano, y según una estimación que publica The Guardian, 25 millones de estadounidenses viven en una zona de explosión de un tren petrolero, y si el descarrilamiento se hubiera producido a unos pocos kilómetros más al este, el centro de la ciudad de Pittsburgh hubiese ardido, poniendo a decenas de miles de residentes en peligro.

La segunda denuncia es que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, estaría utilizando la reciente polémica de los globos espía y los OVNIS chinos para tapar la supuesta catástrofe medioambiental de Ohio. Las mentes conspiranoicas no han tardado demasiado en encontrar una correlación entre ambos eventos. Mientras que en las noticias y en los telediarios la polémica diplomática entre China y EEUU es protagonista, el suceso del tren apenas ha tenido eco en los medios. 

Al globo espía chino derribado el 4 de febrero, el viernes se unió un nuevo objeto volador no identificado. Y otro el sábado. Y otro el domingo. Tres en los últimos tres días. "¿Son alienígenas?", preguntaron al general Glen D. VanHerck: "No he descartado nada", respondió. 

Sin embargo, la Casa Blanca aclaró este lunes que "no hay indicios de alienígenas o de actividad extraterrestre" en los tres objetos voladores que han sido derribados en los últimos días en los territorios de Estados Unidos y Canadá.

"No hay indicios de alienígenas o de actividad extraterrestre en estos recientes derribos. Quería asegurarme de que el pueblo estadounidense lo supiera y es importante que lo digamos desde aquí", manifestó la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, en su rueda de prensa diaria.

"¿Y si lo de arriba es para tapar lo de abajo?", se pregunta un usuario un Twitter días después del descarrilamiento. Pese a que el accidente tuvo lugar hace 10 días en suelo estadounidense, las teorías han comenzado a cocinarse en las últimas horas. 

Tampoco ha ayudado la detención del periodista Evan Lambert, corresponsal para la cadena de televisión estadounidense NewsNation. Un vídeo muestra cómo Lambert es empujado al suelo y arrestado por las autoridades de East Palestine mientras cubría una conferencia de prensa con motivo del descarrilamiento. 

El vídeo, viral en redes sociales, también ha servido como ingrediente extra para las teorías conspiranoicas que ven en el accidente de Ohio un secreto a voces. "Creemos que Evan Lambert simplemente estaba haciendo su trabajo... Dejaremos que la gente saque sus propias conclusiones sobre cómo manejaron este incidente los agentes implicados", declaró la empresa.

El "Chernóbil de Ohio"

Las impactantes imágenes del accidente no han pasado desapercibidas para los usuarios, que se preguntan por qué Estados Unidos no está hablando de ello. Algunos, incluso, han considerado el suceso como la versión americana de Chernóbil por la cantidad de toneladas de contenido tóxico vertidas en la región. 

"Rihanna, OVNIS, China, Canadá", bromeaba un usuario, en tono serio, alegando que Estados Unidos estaba evitando que las imágenes llegaran a los medios hablando, en cambio, de la situación con China o del espectáculo de la Superbowl de Rihanna. 

Tensión diplomática

Estados Unidos ha negado este lunes de forma categórica las acusaciones de China de que globos estadounidenses sobrevolaron al menos diez veces su territorio durante el último año. "No es verdad. No lo hemos hecho. No es para nada cierto", señaló el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, en la cadena MSNBC.

La tensión entre Pekín y Washington desde que se abatiera el globo chino es máxima, pero Kirby aseguró hoy que el diálogo entre ambas potencias sigue abierto.

"Todavía tenemos relaciones diplomáticas con China, todavía tenemos embajada ahí. No es como si todas las comunicaciones entre nosotros y el Partido Comunista chino se hubieran cerrado (...) Tenemos la capacidad de comunicarnos directamente con los líderes chinos", concluyó.

viernes, 10 de febrero de 2023

ASÍ ELIMINÓ ESTADOS UNIDOS LOS GASODUCTOS NORD STREAM

[Seymour Hersh, el legendario periodista de investigación norteamericano que destapó la matanza de My Lai en Vietnam y fue galardonado con el premio Pullitzer, cuenta con pelos y señales cómo la OTAN atentó contra el Nord Stream.]

Seymour Hersh

ctxt, 08/02/2023


La Administración Biden cumplió sus amenazas: un grupo de buzos de la Marina aprovechó unas maniobras de la OTAN en el Báltico para colocar explosivos en los oleoductos y la Armada noruega los hizo detonar tres meses después lanzando una boya sonar

El Centro de Buceo y Salvamento de la Marina de EE.UU. se encuentra en un lugar tan desconocido como su nombre: en lo que una vez fue un camino rural de Panama City, una ciudad turística en auge situada en el noroeste de Florida, 112 kilómetros al sur de la frontera con Alabama. El edificio que alberga el centro es tan anodino como su ubicación: una monótona estructura de hormigón posterior a la II Guerra Mundial con el aspecto de un instituto de formación profesional de la zona oeste de Chicago. Al otro lado de lo que ahora es una carretera de cuatro carriles hay una lavandería automática y una escuela de danza.

El centro lleva décadas formando a buceadores de aguas profundas altamente cualificados que, asignados a unidades militares estadounidenses por todo el mundo, son capaces de realizar inmersiones técnicas para hacer tanto lo bueno –utilizar explosivos C4 para limpiar puertos y playas de escombros y artefactos sin detonar– como lo malo, es decir volar plataformas petrolíferas extranjeras, obstruir válvulas de centrales eléctricas submarinas o destruir esclusas en canales de navegación cruciales. El centro de Panama City, que cuenta con la segunda piscina cubierta más grande del país, era el lugar perfecto para reclutar a los mejores, y más taciturnos, graduados de la escuela de buceo que el verano pasado cumplieron con éxito la misión que se les había autorizado a realizar a 260 pies (79,2 metros) bajo la superficie del mar Báltico.

El pasado mes de junio, los buzos de la Armada, que operaban al amparo de un ejercicio de la OTAN ampliamente publicitado y conocido como BALTOPS 22, colocaron los explosivos que, al ser activados por control remoto tres meses después, destruyeron tres de los cuatro gasoductos Nord Stream, según una fuente con conocimiento directo de la planificación de la operación.

Dos de los gasoductos, conocidos colectivamente como Nord Stream 1, llevaban más de una década suministrando gas natural ruso a Alemania y gran parte de Europa Occidental. El segundo par de gasoductos, denominados Nord Stream 2, se habían construido pero aún no estaban operativos. A medida que las tropas rusas se concentraban en la frontera ucraniana y se avecinaba la guerra más sangrienta en Europa desde 1945, el presidente Joseph Biden consideró que los gasoductos eran un vehículo para que Vladimir Putin utilizara el gas natural como arma para sus ambiciones políticas y territoriales.

Cuando se le pidió un comentario sobre esta historia, Adrienne Watson, portavoz de la Casa Blanca, dijo en un correo electrónico: “Esto es falso y una completa ficción”. Tammy Thorp, portavoz de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), escribió de forma similar: “Esta afirmación es total y absolutamente falsa”.

La decisión de Biden de sabotear los oleoductos se produjo después de más de nueve meses de debate altamente secreto de ida y vuelta dentro de la comunidad de Seguridad Nacional de Washington sobre la mejor manera de lograr ese objetivo. Durante gran parte de ese tiempo, la cuestión no era si había que llevar a cabo la misión, sino cómo hacerlo sin dejar ninguna pista abierta sobre quién era el responsable.

Había una razón burocrática vital para confiar en los graduados de la exigente escuela de submarinismo del centro de Panama City. Los buzos eran sólo de la Marina, y no miembros del Mando de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, cuyas operaciones encubiertas deben ser comunicadas al Congreso e informadas con antelación a los líderes del Senado y la Cámara de Representantes, la llamada Banda de los Ocho. La Administración Biden hizo todo lo posible para evitar filtraciones, ya que la planificación se llevó a cabo a finales de 2021 y en los primeros meses de 2022.

El presidente Biden y su equipo de política exterior –el consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan, el secretario de Estado Tony Blinken y Victoria Nuland, la subsecretaria de Estado para Política Exterior– habían manifestado de forma clara y coherente su hostilidad hacia los dos gasoductos, que discurrían en paralelo a lo largo de 750 millas bajo el mar Báltico desde dos puertos diferentes en el noreste de Rusia, cerca de la frontera con Estonia, pasando cerca de la isla danesa de Bornholm antes de desembocar en el norte de Alemania.

Esa ruta directa, que evitaba tener que pasar por Ucrania, había sido una bendición para la economía alemana, que disfrutaba de abundante gas natural ruso barato, suficiente para hacer funcionar sus fábricas y calentar sus hogares, al tiempo que permitía a los distribuidores alemanes vender el gas sobrante, con beneficios, por toda Europa Occidental. Cualquier acción que pudiera atribuirse a la administración estadounidense violarían las promesas de Estados Unidos de minimizar el conflicto directo con Rusia. El secreto era esencial.

Desde el principio, Washington y sus socios antirrusos de la OTAN consideraron que el Nord Stream 1 era una amenaza para el dominio de Occidente. El holding que lo sustenta, Nord Stream AG [cuyo presidente es el excanciller alemán Gerhard Schroeder, amigo personal de Putin], se constituyó en Suiza en 2005 en asociación con Gazprom, una empresa rusa que cotiza en bolsa y que produce enormes beneficios a sus accionistas, dominada por oligarcas conocidos por ser esclavos de Putin.

Gazprom controlaba el 51% de la empresa, mientras que cuatro empresas energéticas europeas –una en Francia, otra en los Países Bajos y dos en Alemania– compartían el 49% restante de las acciones y tenían derecho a controlar las ventas posteriores del gas natural barato a distribuidores locales en Alemania y Europa Occidental. Los beneficios de Gazprom se repartieron con el gobierno ruso, y se calcula que los ingresos estatales por gas y petróleo ascendieron en algunos años hasta el 45% del presupuesto anual de Rusia.

Los temores políticos de Estados Unidos eran fundados: Putin dispondría ahora de una importante fuente de ingresos adicional y muy necesaria, y Alemania y el resto de Europa Occidental se volverían adictos al gas natural de bajo coste suministrado por Rusia, disminuyendo al mismo tiempo la dependencia europea de Estados Unidos. De hecho, eso es exactamente lo que ocurrió. Muchos alemanes vieron el Nord Stream 1 como parte del cumplimiento de la famosa teoría de la Ostpolitik del excanciller Willy Brandt, que permitiría a la Alemania de posguerra rehabilitarse a sí misma y a otras naciones europeas destruidas en la Segunda Guerra Mundial mediante, entre otras iniciativas, la utilización del gas ruso barato para alimentar un mercado y una economía comercial prósperos en Europa Occidental.

Nord Stream 1 ya era suficientemente peligroso, en opinión de la OTAN y Washington, pero Nord Stream 2, cuya construcción finalizó en septiembre de 2021, duplicaría, si lo aprobaban los reguladores alemanes, la cantidad de gas barato a disposición de Alemania y Europa Occidental. El segundo gasoducto también proporcionaría gas suficiente para cubrir más del 50% del consumo anual de Alemania. Las tensiones entre Rusia y la OTAN no cesaban de aumentar, respaldadas por la agresiva política exterior de la Administración Biden.

La oposición al Nord Stream 2 estalló en vísperas de la toma de posesión de Biden, en enero de 2021, cuando los republicanos del Senado, encabezados por Ted Cruz, de Texas, plantearon repetidamente la amenaza política del gas natural ruso barato durante la audiencia de confirmación de Antony Blinken como secretario de Estado. Para entonces, un Senado unificado había aprobado con éxito una ley que, como dijo Cruz a Blinken, “detuvo [el gasoducto] en seco”. El Gobierno alemán, presidido entonces por Angela Merkel, ejercería una enorme presión política y económica para poner en marcha el segundo oleoducto.

¿Se enfrentaría Biden a los alemanes? Blinken dijo que sí, pero añadió que no había hablado de los puntos de vista concretos del presidente entrante. “Conozco su firme convicción de que el Nord Stream 2 es una mala idea”, dijo. “Sé que nos haría utilizar todas las herramientas persuasivas que tenemos para convencer a nuestros amigos y socios, incluida Alemania, de que no sigan adelante con él”.

Unos meses después, cuando la construcción del segundo gasoducto estaba a punto de concluir, Biden se acobardó. En mayo, en un giro sorprendente, la Administración renunció a imponer sanciones a Nord Stream AG, y un funcionario del Departamento de Estado admitió que intentar detener el gasoducto mediante sanciones y diplomacia “siempre había sido una posibilidad remota”. Entre bastidores, funcionarios de la Administración habrían instado al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, que por entonces se enfrentaba a la amenaza de una invasión rusa, a que no criticara la medida.

Las consecuencias fueron inmediatas. Los republicanos del Senado, liderados por Cruz, anunciaron un bloqueo inmediato de todos los candidatos de Biden en política exterior y retrasaron la aprobación de la ley anual de defensa durante meses, hasta bien entrado el otoño. Más tarde, Politico describió el cambio de rumbo de Biden sobre el segundo oleoducto ruso como “la única decisión, posiblemente más que la caótica retirada militar de Afganistán, que ha puesto en peligro la agenda de Biden”.

La Administración se tambaleaba, a pesar de obtener un respiro en la crisis a mediados de noviembre, cuando los reguladores energéticos alemanes suspendieron la aprobación del segundo gasoducto Nord Stream. Los precios del gas natural se dispararon un 8% en pocos días, en medio del temor creciente en Alemania y Europa de que la suspensión del gasoducto y la posibilidad cada vez mayor de una guerra entre Rusia y Ucrania provocaran un invierno frío muy poco deseado. Washington no tenía clara la postura del recién nombrado canciller alemán, Olaf Scholz. Meses antes, tras la caída de Afganistán, Scholz había apoyado públicamente el llamamiento del presidente francés Emmanuel Macron a una política exterior europea más autónoma, en un discurso en Praga, sugiriendo claramente una menor dependencia de Washington y sus veleidades.

Durante todo ese tiempo, las tropas rusas se habían ido posicionando de forma constante y ominosa en las fronteras de Ucrania, y a finales de diciembre más de 100.000 soldados estaban en posición de atacar desde Bielorrusia y Crimea. La alarma crecía en Washington; Blinken calculó que ese despliegue de tropas podría “duplicarse en poco tiempo”.

La atención de la Administración volvió a centrarse en Nord Stream. Mientras Europa siguiera dependiendo de los gasoductos para obtener gas natural barato, Washington temía que países como Alemania se mostraran reacios a suministrar a Ucrania el dinero y las armas que necesitaba para derrotar a Rusia.

Fue en este momento de inquietud cuando Biden autorizó a Jake Sullivan a reunir un grupo interagencias para idear un plan.

Todas las opciones debían estar sobre la mesa. Pero sólo una prevalecería.

Planificación

En diciembre de 2021, dos meses antes de que los primeros tanques rusos entraran en Ucrania, Jake Sullivan convocó una reunión de un grupo de trabajo recién formado –hombres y mujeres del Estado Mayor Conjunto, la CIA y los Departamentos de Estado y del Tesoro– y pidió recomendaciones sobre cómo responder a la inminente invasión de Putin.

Sería la primera de una serie de reuniones ultrasecretas, en una sala segura de la última planta del Old Executive Office Building, adyacente a la Casa Blanca, que era también la sede del President’s Foreign Intelligence Advisory Board (PFIAB). Hubo la habitual charla de idas y venidas que acabó desembocando en una pregunta preliminar crucial: ¿la recomendación que debía remitir el grupo al presidente sería reversible –como otra ronda de sanciones y restricciones monetarias– o irreversible –es decir, acciones cinéticas [eufemismo que implica una guerra activa], que no podrían deshacerse?

Lo que quedó claro para los participantes, según la fuente con conocimiento directo del proceso, es que Sullivan pretendía que el grupo presentara un plan para la destrucción de los dos gasoductos Nord Stream, y que estaba cumpliendo los deseos del presidente.

Durante las siguientes reuniones, los participantes debatieron las opciones de ataque. La Marina propuso utilizar un submarino recién estrenado para atacar directamente el oleoducto. La Fuerza Aérea discutió la posibilidad de lanzar bombas con espoletas retardadas que pudieran detonarse a distancia. La CIA argumentó que, se hiciera lo que se hiciera, tendría que ser encubierto. Todos los implicados comprendieron lo que estaba en juego. “Esto no es cosa de niños”, dijo la fuente. Si se podía rastrear el ataque hasta Estados Unidos, “era un acto de guerra”.

En aquel momento, la CIA estaba dirigida por William Burns, un exembajador en Rusia de modales suaves que había sido subsecretario de Estado en la Administración Obama. Burns autorizó rápidamente un grupo de trabajo de la Agencia entre cuyos miembros ad hoc figuraba –por casualidad– alguien que conocía las capacidades de los buzos de aguas profundas de la Marina en Panama City. Durante las semanas siguientes, los miembros del grupo de trabajo de la CIA comenzaron a elaborar un plan para una operación encubierta que utilizaría buzos de profundidad para provocar una explosión a lo largo del oleoducto.

El precedente de 1971

Ya se había hecho antes algo parecido. En 1971, la inteligencia estadounidense se enteró por fuentes aún no reveladas de que dos importantes unidades de la Armada rusa se comunicaban a través de un cable submarino enterrado en el Mar de Okhotsk, en la costa del Lejano Oriente ruso. El cable enlazaba un mando regional de la Marina con el cuartel general en Vladivostok.

Un equipo cuidadosamente seleccionado de agentes de la CIA y de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) se reunió en algún lugar de la zona de Washington, con el máximo secreto, y elaboró un plan, utilizando buzos de la Marina, submarinos modificados y un vehículo de rescate submarino profundo, que tuvo éxito, después de mucho ensayo y error, en la localización del cable ruso. Los buzos colocaron en el cable un sofisticado dispositivo de escucha que interceptó con éxito el tráfico ruso y lo registró con un sistema de grabación.

La NSA se enteró de que altos oficiales de la marina rusa, convencidos de la seguridad de su enlace de comunicaciones, charlaban con sus compañeros sin cifrar. El dispositivo de grabación y su cinta tenían que ser sustituidos mensualmente y el proyecto siguió adelante alegremente durante una década hasta que se vio comprometido por un técnico civil de la NSA, de 44 años, llamado Ronald Pelton, que hablaba ruso con fluidez. Pelton fue delatado por un desertor ruso en 1985 y condenado a prisión. Los rusos sólo le pagaron 5.000 dólares por sus revelaciones sobre la operación, además de 35.000 dólares por otros datos operativos rusos que proporcionó y que nunca se hicieron públicos.

Aquel éxito submarino, cuyo nombre en clave era Ivy Bells, fue innovador y arriesgado, y ofreció a Estados Unidos valiosísimos datos de inteligencia sobre las intenciones y la planificación de la Armada rusa.

Aun así, el grupo interagencias se mostró inicialmente escéptico ante el entusiasmo de la CIA por un ataque encubierto en alta mar. Había demasiadas preguntas sin respuesta. Las aguas del Mar Báltico estaban fuertemente patrulladas por la marina rusa, y no había plataformas petrolíferas que pudieran servir de cobertura para una operación de buceo. ¿Tendrían que ir los submarinistas a Estonia, justo al otro lado de la frontera de los muelles rusos de carga de gas natural, para entrenarse para la misión? “Eso sería una cagada”, le dijeron a la Agencia.

A lo largo de “todas estas maquinaciones”, dijo la fuente, “algunos trabajadores de la CIA y del Departamento de Estado decían: ‘No hagáis esto. Es estúpido y será una pesadilla política si sale a la luz’”.

Sin embargo, a principios de 2022, el grupo de trabajo de la CIA informó al grupo interagencias de Sullivan: “Tenemos una manera de volar los oleoductos”.

Lo que vino después fue asombroso. El 7 de febrero, menos de tres semanas antes de la aparentemente inevitable invasión rusa de Ucrania, Biden se reunió en su despacho de la Casa Blanca con el canciller alemán Olaf Scholz, quien, tras algunos titubeos, militaba ahora firmemente en el equipo estadounidense. En la rueda de prensa posterior, Biden afirmó desafiante: “Si Rusia invade... ya no habrá Nord Stream 2. Le pondremos fin”.

Veinte días antes, la subsecretaria Nuland había transmitido básicamente el mismo mensaje en una reunión informativa del Departamento de Estado, con escasa cobertura de prensa. “Quiero ser muy clara con ustedes hoy”, dijo en respuesta a una pregunta. “Si Rusia invade Ucrania, de un modo u otro Nord Stream 2 no seguirá adelante”.

Varios de los que participaron en la planificación de la misión del oleoducto estaban consternados por lo que consideraban referencias indirectas al ataque.

“Era como poner una bomba atómica sobre el terreno en Tokio y decir a los japoneses ‘vamos a detonarla’”, dijo la fuente. “El plan era que las opciones se ejecutaran después de la invasión y no se anunciaran públicamente. Biden simplemente no lo entendió o lo ignoró”.

La indiscreción de Biden y Nuland, si es que fue eso, pudo haber frustrado a algunos de los planificadores. Pero también creó una oportunidad. Según la fuente, algunos altos cargos de la CIA concluyeron que volar el oleoducto “ya no podía considerarse una opción encubierta porque el presidente acababa de anunciar que sabíamos cómo hacerlo”.

El plan de volar Nord Stream 1 y 2 pasó repentinamente de ser una operación encubierta que requería informar al Congreso a considerarse una operación de inteligencia altamente secreta con apoyo militar estadounidense. Según la ley, explicó la fuente, “ya no había obligación legal de informar de la operación al Congreso. Todo lo que tenían que hacer ahora era simplemente llevarla a cabo, pero seguía teniendo que ser secreta. Los rusos mantienen una vigilancia superlativa del Mar Báltico”.

Los miembros del grupo de trabajo de la Agencia no tenían contacto directo con la Casa Blanca, y estaban ansiosos por saber si el presidente hablaba en serio, es decir, si la misión estaba en marcha. La fuente cuenta: “[El exembajador] Bill Burns vuelve y dice: ‘Hacedlo’”.

La operación

Noruega era el lugar perfecto para ser la base de la misión.

En los últimos años de crisis Este-Oeste, el ejército estadounidense ha ampliado enormemente su presencia dentro de Noruega, cuya frontera occidental recorre 2.250 kilómetros a lo largo del océano Atlántico norte y se funde por encima del Círculo Polar Ártico con Rusia. El Pentágono ha creado puestos de trabajo y contratos muy bien remunerados, en medio de cierta controversia local, invirtiendo cientos de millones de dólares para modernizar y ampliar las instalaciones de la Armada y la Fuerza Aérea estadounidenses en Noruega. Las nuevas obras incluían, sobre todo, un avanzado radar de apertura sintética en el norte, capaz de penetrar profundamente en Rusia, y que entró en funcionamiento justo cuando la Inteligencia estadounidense perdía el acceso a una serie de emplazamientos de escucha de largo alcance dentro de China.

Una base de submarinos estadounidenses recién renovada, que llevaba años en construcción, entró en funcionamiento y ahora más submarinos norteamericanos pueden colaborar estrechamente con sus colegas noruegos para vigilar y espiar un importante reducto nuclear ruso situado a unos 400 kilómetros al este, en la península de Kola. Estados Unidos también ha ampliado una base aérea noruega en el norte y ha entregado a las fuerzas aéreas noruegas una flota de aviones de patrulla P8 Poseidon fabricados por Boeing para reforzar su espionaje de largo alcance sobre todo lo relacionado con Rusia.

A cambio, el Gobierno noruego enfureció a los progresistas y a algunos moderados de su Parlamento el pasado mes de noviembre al aprobar el Acuerdo Complementario de Cooperación en materia de Defensa (SDCA). Según el nuevo convenio, el sistema judicial estadounidense tendría jurisdicción en determinadas “zonas acordadas” del norte sobre los soldados estadounidenses acusados de delitos fuera de la base, así como sobre aquellos ciudadanos noruegos acusados o sospechosos de interferir en el trabajo en la base.

Noruega fue uno de los signatarios originales del Tratado de la OTAN en 1949, en los primeros días de la Guerra Fría. En la actualidad, el comandante supremo de la OTAN es Jens Stoltenberg, un anticomunista convencido, que fue primer ministro de Noruega durante ocho años antes de acceder a su alto cargo en la OTAN, con respaldo estadounidense, en 2014. Era un partidario de la línea dura en todo lo relacionado con Putin y Rusia y había cooperado con la comunidad de inteligencia estadounidense desde la guerra de Vietnam. Desde entonces se confía plenamente en él. “Es el guante que se ajusta a la mano estadounidense”, afirma la fuente.

De vuelta a Washington, los planificadores sabían que tenían que ir a Noruega. “Odian a los rusos, y la armada noruega está llena de excelentes marineros y buceadores que tienen generaciones de experiencia en la muy rentable exploración de petróleo y gas en alta mar”, explica la fuente. También se podía confiar en ellos para mantener la misión en secreto. (Es posible que los noruegos también tuvieran otros intereses. La destrucción de Nord Stream –si los estadounidenses lo conseguían– permitiría a Noruega vender una cantidad mucho mayor de su propio gas natural a Europa).

En algún momento de marzo, algunos miembros del equipo volaron a Noruega para reunirse con el Servicio Secreto y la Marina noruegos. Una de las preguntas clave era qué punto exacto del Mar Báltico era el mejor para colocar los explosivos. Nord Stream 1 y 2, cada uno con dos conjuntos de tuberías, estaban separados en gran parte del trayecto por poco más de un kilómetro y medio en su recorrido hacia el puerto de Greifswald, en el extremo noreste de Alemania.

La Armada noruega no tardó en encontrar el lugar adecuado, en unas aguas poco profundas del Báltico, a pocas millas de la isla danesa de Bornholm. Allí, los dos oleoductos estaban separados por más de una milla de distancia, en un fondo marino de sólo 79,2 metros de profundidad. Los buzos, que operaban desde un cazaminas noruego clase Alta, se sumergirían con una mezcla de oxígeno, nitrógeno y helio que salía de sus tanques y colocarían cargas de C4 en los cuatro conductos con cubiertas protectoras de hormigón. Sería un trabajo tedioso, lento y peligroso, pero las aguas de Bornholm tenían otra ventaja: no había grandes corrientes, que habrían dificultado mucho la tarea de buceo.

Después de investigar un poco, los estadounidenses se decidieron.

En este punto, volvió a entrar en juego el oscuro grupo de buceo de profundidad de la Marina en Panama City. La escuela de aguas profundas, cuyos exalumnos participaron en Ivy Bells, son vistas como un lugar rural aislado poco atractivo para los graduados de élite de la Academia Naval de Annapolis, que normalmente buscan la gloria de ser destinados como Seals, piloto de caza o submarinista. Si uno debe convertirse en un “zapato negro” –es decir, un miembro del poco apetecible comando de buques de superficie– siempre habrá al menos un hueco en un destructor, crucero o buque anfibio. La menos glamurosa de todas es la guerra de minas. Sus buceadores nunca aparecen en las películas de Hollywood ni en las portadas de las revistas populares.

“Los buzos más cualificados para el buceo profundo forman una comunidad muy cerrada; los mejores fueron reclutados para la operación y se les dijo que estuvieran preparados para ser llamados por la CIA a Washington”, explica la fuente.

Los noruegos y los estadounidenses tenían la ubicación y los agentes, pero había otra preocupación: cualquier actividad submarina inusual en las aguas de Bornholm podría llamar la atención de las armadas sueca o danesa, que podrían informar de ello.

Dinamarca también es uno de los signatarios originales de la OTAN y es conocida en los grupos de Inteligencia por sus especiales vínculos con el Reino Unido. Suecia había solicitado su ingreso en la OTAN y había demostrado gran habilidad en el manejo de sus sistemas de sensores magnéticos y de sonido submarino que rastreaban con éxito los submarinos rusos que de vez en cuando aparecían en aguas remotas del archipiélago sueco y se veían obligados a salir a la superficie.

Los noruegos se unieron a los estadounidenses para insistir en que algunos altos funcionarios de Dinamarca y Suecia debían ser informados en términos generales sobre la posible actividad submarina en la zona. De ese modo, algún superior podría intervenir y elaborar un informe fuera de la cadena de mando, blindando así la operación del oleoducto. “Lo que se les decía y lo que sabían era deliberadamente diferente”, me dijo la fuente. (La embajada noruega, a la que se pidió un comentario sobre esta historia, no ha respondido).

Los noruegos fueron clave para resolver otros obstáculos. Se sabía que la armada rusa poseía tecnología de vigilancia capaz de detectar y activar minas submarinas. Los artefactos explosivos estadounidenses debían camuflarse para que el sistema ruso los viera como parte del fondo natural, lo que requería adaptarse a la salinidad específica del agua. Los noruegos tenían una solución.

Los noruegos también tenían una solución para la cuestión crucial de cuándo debía tener lugar la operación. Cada mes de junio, desde hace 21 años, la Sexta Flota norteamericana, cuyo buque insignia tiene su base en Gaeta (Italia), al sur de Roma, patrocina un gran ejercicio de la OTAN en el Mar Báltico en el que participan decenas de barcos aliados de toda la región. El ejercicio de ese año, que se iba a celebrar en junio, fue bautizado como Operaciones Bálticas 22, o BALTOPS 22. Los noruegos propusieron que ésta sería la tapadera ideal para plantar las minas.

Los estadounidenses aportaron un elemento vital: convencieron a los planificadores de la Sexta Flota para que añadieran al programa un ejercicio de investigación y desarrollo. El ejercicio, según hizo público la Marina, implicaba a la Sexta Flota en colaboración con los “centros de investigación y guerra” de la Marina. El evento en el mar se celebraría frente a la costa de la isla de Bornholm y en él participarían equipos de buceadores de la OTAN sembrando minas, y los equipos competidores utilizarían la última tecnología submarina para encontrarlas y destruirlas.

Se trataba tanto de un ejercicio útil como de una ingeniosa tapadera. Los chicos de Panama City harían lo suyo y los explosivos C4 se colocarían al final de los BALTOPS22, con un temporizador de 48 horas. Los estadounidenses y noruegos ya habrían abandonado el lugar antes de la primera explosión.

Los días corrían en la cuenta atrás. “El reloj avanzaba y nos acercábamos a la hora de la misión”, recuerda la fuente.

Y entonces… Washington se lo pensó mejor. Las bombas seguirían colocándose durante los BALTOPS22, pero a la Casa Blanca le preocupaba que el plazo de dos días para la detonación estuviera demasiado cerca del final del ejercicio y pareciera obvio que Estados Unidos había participado en la operación.

En su lugar, la Casa Blanca hizo una nueva petición: “¿Pueden los muchachos que están sobre el terreno idear alguna forma de volar los gasoductos más tarde, cuando se les ordene?”.

Algunos miembros del equipo de planificación estaban enfadados y frustrados por la aparente indecisión del presidente. Los buzos de Panama City habían practicado repetidamente la colocación del C4 en las tuberías, como harían durante los BALTOPS, pero ahora el equipo de Noruega tenía que idear una forma de dar a Biden lo que quería: la posibilidad de emitir una orden de ejecución con éxito en el momento que él eligiera.

La Inmaculada Concepción

Encargarse de un cambio arbitrario y de última hora era algo que la CIA estaba acostumbrada a gestionar. Pero la decisión también agudizó las preocupaciones que algunos compartían sobre la necesidad, y la legalidad, de toda la operación.

Las órdenes secretas del presidente también evocaron el dilema de la CIA en los días de la guerra de Vietnam, cuando el presidente Lyndon Johnson, enfrentado al creciente sentimiento contra la guerra, ordenó a la Agencia que violara sus estatutos –que le prohibían específicamente operar dentro de Estados Unidos– espiando a los líderes antibélicos para determinar si estaban siendo controlados por la Rusia comunista.

La Agencia acabó accediendo, y a lo largo de la década de 1970 quedó claro hasta dónde estaba dispuesta a llegar. Tras los escándalos del Watergate, los periódicos revelaron que la Agencia espió a ciudadanos estadounidenses, participó en el asesinato de líderes extranjeros y socavó al gobierno socialista de Salvador Allende.

Aquellas revelaciones condujeron a una espectacular serie de comisiones de investigación a mediados de los años setenta en el Senado, dirigidas por Frank Church, de Idaho, que dejaron claro que Richard Helms, director de la Agencia en aquel momento, asumió que tenía la obligación de hacer lo que el presidente quería, incluso si eso significaba violar la ley.

En un testimonio inédito a puerta cerrada, Helms explicó con pesar que “cuando actúas bajo órdenes secretas de un presidente es como si tuvieras una Concepción Inmaculada. “Tanto si está bien que la tengas como si está mal, [la CIA] trabaja bajo reglas y normas básicas diferentes a las de cualquier otra parte del Gobierno”. En esencia, estaba diciendo a los senadores que él, como jefe de la CIA, entendía que había estado trabajando para la Corona, y no para la Constitución.

Los estadounidenses que trabajaban en Noruega seguían la misma dinámica y empezaron a lidiar disciplinadamente con el nuevo problema: cómo detonar a distancia los explosivos C4 por orden de Biden. Era una tarea mucho más exigente de lo que pensaban en Washington. El equipo de Noruega no podía saber cuándo pulsaría el botón el presidente. ¿Sería en unas semanas, en unos meses, o en medio año o más?

El C4 fijado a los gasoductos se activaría mediante una boya de sonar lanzada por un avión con poca antelación, pero el procedimiento requería la tecnología más avanzada de procesamiento de señales. Una vez instalados, los dispositivos de temporización retardada fijados a cualquiera de los cuatro oleoductos podrían activarse accidentalmente por la compleja mezcla de ruidos del fondo del mar Báltico, muy transitado, procedentes de barcos cercanos y lejanos; perforaciones submarinas; fenómenos sísmicos, olas e incluso criaturas marinas. Para evitarlo, la boya de sonar, una vez en su lugar, emitiría una secuencia de sonidos tonales de baja frecuencia únicos –muy parecidos a los emitidos por una flauta o un piano– que serían reconocidos por el temporizador y, tras unas horas de retardo preestablecidas, activarían los explosivos. (“Se necesita una señal lo bastante robusta para que ninguna otra señal pueda enviar accidentalmente un impulso que detone los explosivos”, me explica el Dr. Theodore Postol, profesor emérito de Ciencia, Tecnología y Política de seguridad nacional del MIT. Postol, que ha sido asesor científico del jefe de Operaciones Navales del Pentágono, señaló que el problema al que se enfrentaba el grupo en Noruega debido al retraso de Biden era una cuestión de azar: “Cuanto más tiempo estén los explosivos en el agua, mayor será el riesgo de que una señal aleatoria active las bombas”).

El 26 de septiembre de 2022, un avión de vigilancia P8 de la Marina noruega realizó un vuelo aparentemente rutinario y lanzó una boya de sonar. La señal se propagó bajo el agua, inicialmente al Nord Stream 2 y luego al Nord Stream 1. Pocas horas después, se activaron los explosivos C4 de alta potencia y tres de las cuatro tuberías quedaron fuera de servicio. A los pocos minutos, los charcos de gas metano que quedaban en los gasoductos destruidos podían verse esparciéndose por la superficie del agua, y el mundo se enteró de que había ocurrido algo irreversible.

Las repercusiones

Inmediatamente después del atentado contra el oleoducto, los medios de comunicación estadounidenses lo trataron como un misterio sin resolver. Rusia fue citada repetidamente como probable culpable, tras las calculadas filtraciones de la Casa Blanca, pero sin establecer nunca un motivo claro para semejante acto de autosabotaje, más allá del castigo a Europa. Unos meses más tarde, cuando se supo que las autoridades rusas habían buscado discretamente estimaciones del coste de reparación de los oleoductos, el New York Times resumió la noticia como “complicadas teorías sobre quién estaba detrás” del ataque. Ningún gran periódico estadounidense profundizó en las amenazas contra los oleoductos formuladas previamente por Biden y la subsecretaria de Estado Nuland.

Aunque nunca quedó claro por qué Rusia querría destruir su propio y lucrativo oleoducto, el secretario de Estado Blinken ofreció una justificación reveladora de la acción ordenada por el presidente.

Preguntado en una conferencia de prensa el pasado septiembre sobre las consecuencias del empeoramiento de la crisis energética en Europa Occidental, Blinken describió el momento como potencialmente bueno: 

“Es una oportunidad única para eliminar de una vez por todas la dependencia de la energía rusa y, por lo tanto, quitarle a Vladimir Putin el arma de la energía como medio para avanzar en sus designios imperiales. Eso es muy importante y ofrece una tremenda oportunidad estratégica para los años venideros, pero mientras tanto estamos decididos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que las consecuencias de todo esto no las sufran los ciudadanos de nuestros países ni, para el caso, de todo el mundo”.

Más recientemente, Victoria Nuland expresó su satisfacción por la desaparición del más reciente de los oleoductos. En una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado a finales de enero, dijo al senador Ted Cruz: “Al igual que usted, me complace mucho, y creo que a la Administración también, saber que el Nord Stream 2 es ahora, como a usted le gusta decir, un trozo de metal en el fondo del mar”.

La fuente utiliza una expresión mucho más coloquial para calificar la decisión de Biden de sabotear más de 1.500 millas de oleoducto ruso-europeo cuando se acercaba el invierno. “Bueno”, dijo, hablando del presidente, “tengo que admitir que el tipo tiene un par de pelotas. Dijo que iba a hacerlo, y lo hizo”.

Cuando le pregunté por qué creía que los rusos no habían respondido, dijo cínicamente: “Quizá esperan tener la capacidad de hacer lo mismo que hizo Estados Unidos”.

“Es una bonita historia de primera página”, concluye la fuente. “Detrás había una operación encubierta que colocó a expertos sobre el terreno y equipamiento que funcionó con comunicaciones cifradas”

“El único fallo fue la decisión de hacerlo”.

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Este artículo se publicó originalmente en inglés en Substrack.