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sábado, 29 de julio de 2023

EL GLADIO ESPAÑOL: ETA Y LA ESTRATEGIA DE TENSIÓN (3)

Berlín Confidencial, 26/05/2019

Swing tiene claras varias cosas a la hora de definir la estrategia de tensión española. Una de ellas es que el “famoso” plan de ETA para atentar contra el Rey “nunca se produjo”. Señala que “Cada vez que había una crisis del sistema, cada vez que querían desmantelar a alguna rama de “las fuentes de la lucha antiterrorista”, utilizaban una metáfora, que era la “bala para el Rey”. Otra es que “las cloacas de Interior, por supuesto, fueron manejadas por el enlace de la CIA en España, Andrés Cassinello, “San Dios” quien afirmará años después, en 2008 (al igual que el juez Bermúdez sobre el 11-m) que “hay cosas que es mejor que no se sepan nunca”.

Cassinello perteneció a los servicios de inteligencia españoles, CESID en los años clave del terrorismo de ETA y se formó en la anticomunista escuela de Fort Bragg, en EEUU, especializada en contrainsurgencia, terrorismo de Estado y escuadrones de la muerte. Swing señala que “Como ocurre en cualquier mafia, hay muchas guerras de clanes, pero quien tendrá la última palabra para detener, defenestrar, asesinar o lo que sea a algún miembro o a algún clan, son los de arriba. Y “los de arriba” están en Langley, Virginia”. Es decir, estamos hablando de la CIA.

Retornando a los años 80, después del sainete fallido del 23-F, operación coordinada por la CIA, el CESID español, el Rey y buena parte de la plana política española del momento (también por el Vaticano, según Swing), aparece Marbella que “se convierte en el centro internacional de vendedores de armas y viven a todo lujo los que participan en el Irangate, en el cual participamos a través de Paesa y otros capos de interior como San Cristobal, Saenz de Santamaría, Rafael del Río. Pero en junio del 81 empieza la guerra de clanes cuando empiezan a desactivar las antiguas tramas terroristas de la policía”

La guerra de clanes antedicha significa, según Swing, que empiezan a apartar discretamente a los elementos más añejos y violentos de la policía franquista a principios de los años 80, como es el caso de Antonio González Pacheco, “Billy el Niño”, quien es separado de la lucha antiterrorista en 1981. Swing lanza una bomba de espoleta retardada, a propósito de los clanes-mafias del Estado que controlaban la guerra de cloacas en los setenta/ochenta: “El jefe de este clan es el comisario Roberto Conesa. Él es ETA, es el FRAP y, sobre todo, es el GRAPO. Aunque por encima estén San Dios (Cassinello) o el hombre del Papa en Cáritas, Rafael del Río, que es el gran aglutinador en la policía”.

“Otros hombres del superagente Conesa, señala Swing, son el inspector Medina o el comisario José Sainz (a mediados de los setenta, Sainz sería director general de la policía), que es quien llevaba a el Lobo (el famoso infiltrado en ETA) y al jefe de ETA Militar durante el juicio de Burgos e “inventor del impuesto revolucionario”, Juan José Echave«. Roberto Conesa y José Sainz son los de las pruebas falsas –tan similares a las del 11M- del atentado de la calle Correo y el de la California 47. Confluirán con el coronel del CESID, Juan Alberto Perote, en la “voladura controlada” del GAL”.

Recordemos que los atentados terroristas contra esas dos cafeterías madrileñas, Rolando, de la calle Correo, en 1974 (que provocó 13 muertos y decenas de heridos), y la California 47 (9 muertos, decenas de heridos), en 1979, fueron dos falsas banderas (enmarcadas en la estrategia de tensión del Gladio español), que se atribuyeron a ETA (junto a varios comunistas) y al GRAPO, respectivamente.

En el NO-DO sobre la “transición española”, el relato que encargaron desde TVE a esa gran embustera llamada Victoria Prego, (en el caso concreto del atentado contra la cafetería Rolando), fue la primera vez que ví cómo aparecía la película oficial de que ETA y un grupo de comunistas habían ideado conjuntamente esa masacre contra una cafetería que, nos decían, era frecuentada diariamente por policías de una comisaría cercana, pero que ese día, “milagrosamente”, no hubo ninguno.

Pero la “idea” de organizar la falsa bandera de Rolando fue obra del SECED y las cloacas del «supercomisario» Conesa, aunque la ejecución material corrió a cargo de un grupo de tontos útiles de ETA (más un grupo de militantes comunistas). Se rumoreó entonces que existía una nota interna policial que fue desvelada en aquella época por la revista Cambio16, que hablaba de que ningún policía se acercara a esa cafetería el día que estalló la bomba. Nota que nunca fue desmentida por Interior. Por otra parte, Lidia Falcón, la hoy conocida líder del Partido Feminista, e implicada en aquel atentado, acusó hace años a la miembro del comando de ETA autor del atentado contra Rolando, Eva Forest, de ser una de las infiltradas. Forest también había participado un año antes, dentro del comando «Txikia» de ETA, en el atentado de encargo contra Carrero Blanco

Llegamos al año 1983, con el PSOE en el poder y tenemos al ex falangista (en el PSOE había unos cuantos) José Barrionuevo y Rafael Vera en el Ministerio cloaquero del Interior. Bajo las órdenes del subcomisario Mariano Baniandrés, jefe de la Brigada Antigolpe, el inspector de policía Juan José Medina Lozano sigue la pista de tres armas Marietta Ingram, al menos dos de ellas utilizadas en el atentado terrorista contra los abogados laboralistas de Atocha, ocurrido en enero de 1977. Ambos policías son cesados antes de que puedan concluir su investigación sobre el Gladio español, pero llegan a reconstruir el itinerario de las tres “mariettas”.

Las “Mariettas” eran metralletas de tipo Ingram, modelo M-19, de 9 milímetros Parabellum, pertenecientes al Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno, entonces dirigido por el coronel Andrés Cassinello Pérez (“San Dios” en todas partes), el hombre clave de la CIA en España. Las Mariettas habían sido compradas por el comisario Roberto Conesa a la fábrica Military Armament Corporation, de Atlanta (Estados Unidos).

El inspector Medina es destituido justo cuando va a viajar a Roma para mostrarle al terrorista neofascista Pier Luigi Concutelli fotos de varios miembros del servicio de inteligencia español, CESID (CNI), con la intención de que el ultraderechista reconozca a la persona que le había dado el arma. Concutelli fue el asesino que acribilló al juez italiano Vittorio Occorsio, en 1976, y cuando fue detenido por la policía italiana en febrero de 1977 se encontró en su poder una de esas metralletas. Concutelli fue el cuarto hombre del Gladio italiano presente en la masacre de la calle Atocha de enero de 1977, en la que resultaron muertos cinco abogados laboralistas.

Según el testimonio del arrepentido neofascista Angelo Izzo, Concutelli también participó en el secuestro y desaparición del dirigente de ETA-PM, Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, bajo la dirección de otro célebre terrorista internacional que estuvo a sueldo del Ministerio del Interior español y el CESID: Stefano Delle Chiae, jefe de la organización terrorista italiana Ordine Nuovo. Cuando se iba a reabrir el caso “Pertur” en España hace unos años con el testimonio clave de un testigo “protegido” (sic) italiano, llamado Sergio Calore, éste fue asesinado en su celda de Italia y se cerró definitivamente el caso. Las cloacas leyeron el mensaje y pusieron fuera de la circulación a Calore.

Curiosamente, una información de ELPAIS de 1977, a raíz de los asesinatos de los abogados laboralistas de Atocha ocurridos en enero de ese mismo año, se hacía eco de que ETA disponía de ese tipo de armas Mariettas según relataba el periodista Jesús de las Heras: “Un portavoz de ETA declaró a EL PAIS, en este sentido, que «en efecto, la Guardia Civil les había intervenido Mariettas en diversas ocasiones». El mismo portavoz precisó, sobre las características de tal arma, que ETA «le practicaba algunas modificaciones para su más fácil manejo» y que ETA «las conocía desde hace un par de años, aproximadamente. […] Respecto al modo de conseguir las Mariettas en España, dicho portavoz manifestó que resultaba prácticamente imposible. «Las Mariettas -explicó- son muy conocidas en todos los países de Europa occidental, menos en España. Para conseguirlas en el extranjero hay que tener buenos contactos».

Esos “buenos contactos” mediante los cuales ETA obtenía su arsenal de armas nunca fueron desvelados ni tampoco existen investigaciones sobre quiénes fueron los que estaban más “arriba” y firmaban las órdenes de entrega. Ni, claro, cómo unos «mataos» de ETA se hacían, adicionalmente, con explosivos de origen militar “a la carta” o robaba goma2 sin problemas de los que deberían ser “superprotegidos” arsenales de explosivos. El caso del poco conocido traficante de armas, el “aristocrático” Carl Magnus Torsten Von Armfelt, agente de la CIA, fue uno de los que se sabe suministró armas a ETA. Si el ultraderechista Concutelli estaba en posesión de una “Marietta” adquirida por las cloacas del Estado español y ETA disponía de ellas ¿quién podría mover los hilos del tráfico de esas armas? Y es que a veces el “mercado negro”…no es tan negro.

Desde las cloacas del Estado español se inició una campaña contra el subcomisario Mariano Baniandrés, cuya brigada investigaba actividades de ultraderechistas italianos que residían en España y tenían relaciones con la policía franquista, ya que declaró ante el juez de instrucción número 27 de Madrid que durante el tiempo que permaneció al frente de la Brigada de Interior comprobó que existían filtraciones de datos confidenciales hacia los servicios de información militares (el CESID), en concreto a través de un inspector adscrito a su brigada, Leopoldo Seijas Candelas (el “Luis Candelas” de la Brigada). La revista Tiempo, en julio de 1985, acusó a Seijas de filtrar información confidencial de la policía al Centro Superior de Información de la Defensa (CESID, hoy CNI).

Baniandrés había descubierto que faltaban cinco mil documentos de su Brigada y según afirmó “como era insostenible la situación de Leopoldo Seijas, y dado que filtraba todas nuestras investigaciones al CESID, decidimos facilitarle, sin que él se diese cuenta, documentos falsos para desorientar a los servicios de información militares». Entre los documentos sustraídos de la Brigada se encontraban numerosos informes confidenciales sobre el frustrado golpe de Estado del 23-F y sobre actividades involucionistas dirigidas por militares y grupos ultraderechistas civiles. Por dichas revelaciones el entonces capo de las cloacas “socialistas”, Rafael del Río, director general de la policía, abrió un expediente a Baniandrés.

Pero como dice Swing, “no hablemos de golpistas de derechas y brigada antigolpe de izquierdas, ya que la Brigada Antigolpe estaba formada en su mayoría por hombres de Juan Antonio González Pacheco, más conocido por Billy el Niño, antes de que éste fuera depurado de los servicios de información de la policía por el comisario Manuel Ballesteros”.

Este era el panorama de los cloaqueros a mediados de los años 80.

Swing prosigue su análisis con unas sorprendentes afirmaciones qué guardan tantos paralelismos con el Gladio italiano “En 1984 ya están desmontando las antiguas tramas de interior. Por el lado de ETA y por el lado parapolicial. La trama de ETA que quitarán es la de ETA-M, de Txomin, la ETA manejada, aparte de por los chicos de Conesa, por el PNV. En enero del 84 tiene lugar la reunión de Galindo y el etarra Echave en el Faisán, para empezar la “negociación” con Txomin. El primer asesinato de un socialista se produjo el 23-F de 1984, cuando recibieron un aviso clarito de lo que les pasaría si no aceptaban el juego de las cloacas: es el asesinato del socialista Enrique Casas.

En marzo siguen desmontando tramas antiguas. Al pie negro-Gladio de la OAS y auténtico clan mafioso de los bajos fondos-, Jean Pierre Cherid, le estalla la bomba que está manipulando y que le fue entregada en la comisaría de Francisco Alvarez, en Bilbao. Parece que una “interferencia” tuvo la culpa de la muerte de este experto en explosivos”. Lo de la “interferencia” es una ironía que ya pueden imaginar de qué va.

Swing se detiene brevemente en dos personajes clave de las cloacas del CESID. Uno de ellos es el ya mencionado Andrés Cassinello (San Dios), subdirector del “mando único antiterrorista” en 1982 y otro el general Manuel Monzón (asiduo en los últimos tiempos a tertulias de las cadenas de la derecha). A ambos Swing les llama “dos anacletos siameses” (anacletos es el apelativo que les ponen a los espías del CESID-CNI, parodiando el añejo cómic español “Anacleto, agente secreto”). Siameses Cassinello y Monzón…pero no tanto.

Cuenta Swing que “En 1982 mientras el primero, Cassinello, más “artístico” y mentiroso decía que a la lucha contra ETA le faltaba continuidad en los mandos y alguien que controlara toda la información, cosa que hacía precisamente él, en cambio, Monzón dice unas “verdades” de lo más curiosas”.

Monzón, inconscientemente o no, pone sobre la mesa la gran verdad de lo que ha constituido y constituye el eje central del terrorismo de falsa bandera y Gladio, es decir, el terrorismo de Estado, mediante unas declaraciones recogidas por ELPAIS en el año de referencia (1982). Monzón dijo entonces: “El terrorismo se organiza como un Estado que tiene como primera misión infundir miedo entre los ciudadanos para luego vender su seguridad, por lo que necesita de los medios de comunicación para hacer patente su eficacia y existencia». Es de Perogrullo, pero no esta mal que Monzón lo ponga negro sobre blanco”, señala Swing

Y ahora, sí, nos vamos definitivamente hacia el principio, a los inicios de lo que constituye el inicio de la actividad terrorista de ETA, en la etapa de la dictadura franquista, que Swing llama PRIMERA FASE OPERATIVA ETARRA. 1968-1976, siguiendo el plan que habría predicho el coronel del SECED, San Martín. La descripción que hace Swing de estos primeros años es significativa. Por ejemplo, dice que el atentado contra el siniestro comisario Melitón Manzanas “es encargado por Jon Oñatibia, miembro del PNV y agente de la CIA y el FBI. El encargo es hecho a Txabi EtxebarriETA, quien decía que no iba a acabar el año sin que tuvieran un muerto. El muerto fue él. Sin embargo, la muerte de Txabi es utilizada como excusa para hacer el primer atentado. “Cruzar el rubicón”, que decía Madariaga”.

Sin embargo, advierte Swing “El atentado contra Melitón es encargado originalmente al confidente del comisario José Sainz (entonces jefe superior de la policía de Bilbao), Juan José Echave. Pero Echave no lo hace y es acusado de espía. Detienen a toda la cúpula de ETA y el jefe de ETA-militar pasará a ser el propio Echave. Entre la muerte de Pardines-EchevarriETA y Melitón, aparece un serial propagandístico en varios periódicos, permitido (alentado, claro) por el Ministerio de Desinformación y Ocultismo de Fraga, en el que se cuentan las clásicas trolas que han llegado hasta nuestros días sobre los vascos y en el que los servicios secretos anticipan los movimientos que va a hacer ETA durante los siguientes 8 años. Un montón de “flashforwards” que tienen la función de tener a todo el mundo cogido por los huevos”

Para complementar un poco lo anterior, respecto del personaje José Sainz, y tirando de la hemeroteca de ELPAIS, se pueden encontrar, cosas interesantes, entre otras se planteaba abiertamente, en los años 70, de los nexos entre la CIA y ETA. Santiago Carrillo, el secretario general del PCE, fue uno de los que propuso esos vínculos. En una entrevista de ELPAIS de diciembre de 1979 que realizó el periódico al mencionado policía José Saínz, se le plantea por el periodista (Fernando de las Heras) lo siguiente (P, pregunta; 1, respuesta):

P: “Santiago Carrillo ha dicho recientemente que la CIA tuvo contactos con ETA en sus orígenes. Y Marcos Vizcaya (que entonces era parlamentario del PNV en el Congreso), dice que también hubo relaciones entre servicios de información norteamericanos y los del PNV, en los comienzos. Hay sectores que piensan que si la CIA estuvo en un principio, habrá seguido y sigue estando. ¿Qué opina?.

Saínz, que mentía más que hablaba, responde cínicamente:

“Si Carrillo y el PNV lo dicen, tendrán sus motivos. Yo jamás me encontré con esa señora CIA ni con nadie que se le pareciera”

Cuando el periodista aprieta las tuercas a Sainz, empieza a incomodarse.

P. Y sobre la proliferación de comandos autónomos (comandos ocultos), no sólo de ETA, ¿cuál es su juicio?

Ustedes, los periodistas, vienen a por una cosa y luego siempre quieren más.

El periodista De las Heras insiste:

P. Entiendo que puntos como estos no se pueden desligar de una visión global. Por concretar más, en el conjunto del fenómeno terrorista, ETA, GRAPO y otros hay suficientes lagunas y oscuridades como para pensar en la incidencia de agentes desestabilizadores, ¿Cree usted en ello?

Creo que el caso de ETA está bastante claro. En el caso de los GRAPO se ha pretendido ver fantasmas detrás. Nosotros no hemos llegado a ellos. Toda organización, cuando nace, recurre a quien le presta apoyo. ETA, por ejemplo, ha tenido hombres allí donde ha surgido un foco de revolución.

Qué me dices…¿que ETA estaba infiltrada por «agentes desestabilizadores» y el GRAPO no (quizás porque los «grapos» estaban en «candelero» en aquel año)? No sé, uno pensaría que Saínz dio algunas claves sobre ETA en la respuesta y luego recula echando mano de un imaginario «foco de revolución etarra» que no se lo cree ni él mismo. Pero el periodista insiste:

P. Insistiendo en esto, hay evidencias, cuestiones puntuales, que denotan cómo en nuestro propio país algunos individuos de trayectoria oscura -el argentino Cesarsky (un notorio ultraderechista de entonces vinculado con la organización terrorista Triple A y relacionado con las cloacas del Estado españolas), por ejemplo- han tenido contactos con servicios oficiales -el Grupo de la Plaza de España- y, a la vez, con grupos terroristas en mayor o menor grado.

Bien. Es innegable que puede haber incidencias de servicios paralelos. Pero digo puede y, en todo caso, a nivel de individualidades. Desde luego, la policía no tiene ningún grupo asignado a misiones de semejante índole, ni siquiera ese.

Más claro….agua…”incidencias de servicios paralelos”. Ninguna pregunta más señoría.

miércoles, 26 de julio de 2023

EL GLADIO ESPAÑOL: ETA Y LA ESTRATEGIA DE TENSIÓN (2)

Berlín Confidencial, 09/05/2016



Un apartado donde nuestro interlocutor, Swing (su apodo), da completamente en la diana es cuando, después de hacer un relato introductorio (somero) de la secuencia de hechos de más relevancia sobre la ETA de los años 80, nos aproximamos a los años 90 y, señala, respecto de las turbulentas pugnas internas en las cloacas: “Ese es el clima general en el que se desenvuelven los cloaqueros cuando llega el momento de desmontar esas tramas caducadas de la Red Gladio. El nuevo enemigo que está a punto de aparecer a la vuelta de la esquina ha sido denominado genéricamente Al Qaeda. Y se necesitan otros actores o, al menos, la “reconversión” de los antiguos. En España los principales miembros de la Brigada de Interior se convirtieron en la Brigada de Exterior, hoy UCIE, con la remodelación del 94”.

Es decir, y hago un punto y aparte, certificada por las élites la defunción del Gladio anticomunista comienza a operar el montaje del Gladio B o gladio “islámico” al que tantas veces se ha hecho referencia en este blog y que la ex informante del FBI, Sibel Edmonds, puso de manifesto hace unos años. Estamos hablando, en definitiva, de un nuevo enemigo, esta vez de corte islamista, creado por la CIA, el Mossad y la OTAN para sustituir al comunista, operando con la misma matriz americano-atlantista-sionista. Europa, a partir de los años 90, volverá a ser terreno fértil para el terrorismo de falsa bandera.

Tras el fiasco del hombre de paja de Washington en Moscú, Yeltsin, la amortización política de su mercenario Gorbachov y el reafianzamiento de Rusia como potencia no sometida a globalismo de Washington, es hora de nuevos crímenes y de mover a toda prisa el mapa geopolítico impulsado por la OTAN, ISISrael, el Pentágono, Langley, la Trilateral, el CSIS y Bilderberg. Comenzarán con Yugoslavia para deponer a Milosevic y trocear al país en Estados clientes de la OTAN. Seguirán con Afganistán, Irak, el Cáucaso, Ucrania y Oriente Medio.

En 1990, el supermafioso de Gladio Giulio Andreotti canta la parrala de la guerra subterránea de la CIA-OTAN en Europa para subvertir regímenes políticos y afianzar a la ultraderecha atlantista con la instrumentalización del terrorismo roji-negro. Pero el piduista Andreotti, el que ordenó el asesinato del gran periodista Mino Pecorelli y el general Carlos Alberto Dalla Chiesa, hablaba en la clave más “amable” de Gladio: el de un “ejército clandestino creado para contener una invasión del bloque soviético”. Es la versión acolchada sobre la que ha descansado, fundamentalmente, la versión “light” de la Operación Gladio, la que reconoció el Parlamento Europeo mediante una condena que sirvió para cerrar en falso aquella superestructura terrorista con la que servicios de inteligencia instrumentalizaron bandas terroristas para evitar el crecimiento izquierdista o comunista en Europa occidental.

En Sudamérica, una vez aplastada la insurgencia en países como El Salvador o Guatemala y tras haber expulsado del poder a los sandinistas mediante el narcotráfico y la Contra (aunque siguen dándose de bruces con la resistencia frontal de Cuba, beneficiada por su entorno al ser una Isla), hay que extirpar los inminentes procesos pseudorevolucionarios que, aunque con estructuras capitalistas, son subsidiariamente antiimperialistas lo que supone una “amenaza” para los intereses de la Casa Blanca y Tel-Aviv. Por tanto, es una prioridad abortar los procesos políticos de Venezuela (Chávez-Maduro), Brasil (Lula), Ecuador (Correa) o el sandinismo blando de Nicaragua (Ortega). Pero esta vez sin usar la “onerosa imagen” de los golpes militares cruentos sino con “revoluciones de color ciudadanas”, sabotajes disfrazados de ineficiencia económica y compra masiva de opositores.

Mientras tanto, la expansión de la OTAN (“ni OTAN ni Pacto de Varsovia”, decían los pacifloros de los ochenta) es imparable hacia Moscú y las amenazas se extienden hasta el sudeste asiático (la Corea de Kim Jong Un y la República Islámica de Irán resisten a pesar de ser países sometidos a esa forma de genocidio políticamente correcto de Occidente llamado ONU y “embargos”). Ha llegado el nuevo Gladio, el islámico o Gladio B; otros actores, mismos objetivos.

Pero volvamos a lo que nos concierne, aunque enlazando con lo anterior. Como bien apunta el autor del hilo, en la dirección correcta, en 1990 “aparece el escándalo de la Red Gladio en toda su dimensión, con la estrategia de tensión de la OTAN (Think-tank-Hyperion) ejecutando atentados de bandera falsa adjudicados a las Brigadas Rojas”. Entonces Swing se plantea una pregunta crucial para España que ya mencioné en la anterior entrada: ¿Qué pasaría si en España hubiera ocurrido lo mismo que en Italia? Pues..que ocurrió lo mismo, ni más, ni menos.

Swing tiene claro que pasaba en esos años 90 en España donde tras la caída del bloque del Este y la supresión desde arriba del terrorismo de falsa bandera comunista aquí andaban tras los pasos de intercalar la “negociación”-farsa mientras se sigue exprimiendo el limón de ETA: “Tras más de dos décadas en las que los SS (servicios secretos) utilizan el terrorismo basándose en una espiral sin salida, un círculo vicioso contenido en el esquema Acción-Reacción, aparece por primera vez el término Negociación. Y una vía de escape: la vía Azkoiti. Por esta vía los etarras “arrepentidos” pueden salir de la cárcel, sin contar como recibían las órdenes ni de quien. Muchos etarras salen por esa vía en la época de Belloch y casi 200 en unos meses de 1999 con Aznar”. El entrecomillado sobre arrepentidos es toda una declaración de intenciones. Los etarras van saliendo por la puerta de atrás de las cloacas. Lo que sigue a continuación es todavía más clarificador.

Dice Swing que “había que tener unos fastos del 92 (Olimpiadas de Barcelona) sin ETA y había que ofrecer una coartada que explicase la ausencia de atentados en España (ese año 92). El 29 de marzo de 1992 detienen a la cúpula de ETA en Bidart -una pandilla de infiltrados a los que detienen cuando acuden a la reunión a la que son convocados-. Lo mismo harán con un grupo menor, Terra Lliure. Pero aunque no actúe en España, ETA no deja la guerra en la que realmente está. Tras la detención de la cúpula de Bidart, el nuevo jefe de ETA es Iñaki de Rentería. Y tras los fastos del 92, el primer atentado se produce en enero del 93 contra Jose Antonio Santamaría, un contrabandista, socio de Txiki Benegas en el Ku, que era testigo contra Galindo en el caso Lasa y Zabala”.

Y aquí es cuando empiezan a caer bajo las balas de ETA, uno tras otro, cuatro testigos clave (en realidad cinco) que sabían mucho sobre el narcotráfico en el País Vasco, como señala Swing: “Cuando el año siguiente es asesinado el socio de Santamaría, Josu Olarte “Plomos”, el asunto empieza a oler a chamusquina. Aparece Anasagasti para decir que buscar explicaciones a los asesinatos de ETA es entrar en su dinámica. Con la vía recién abierta para la “negociación”, un equidistante Gesto por la Paz, inaugurará el eslogan oficial para los atentados de ETA durante los años 90. Es Madrazo (el de IU) quien pronuncia las palabras mágicas: «ETA hace lo único que sabe: Matar”. Y Swing larga una andanada y de las buenas: “Pero los atentados de ETA contra todo aquél que resulte un peligro para Galindo se suceden durante toda la década.”

La trama de narcotráfico en el País Vasco, apuntada al principio en la anterior entrada, es uno de los episodios más sórdidos del terrorismo del Gladio español. Periódicos de la época como EL MUNDO y otros medios hablaban de ello, aunque con otras claves, lógicamente, y de los que se hace eco Swing:

“De enero de 1994 hasta enero de 1995 fueron asesinados por ETA cuatro personas que amenazaban con destapar la trama del narcotráfico en el País Vasco (parte de la trama del informe Navajas). Estos fueron José Antonio Santamaría, José Manuel Olarte «Plomos»(después de destapar El País que era un importante confidente de la policía en casos de narcotráfico), Alfonso Morcillo, responsable de la Brigada de Investigación de narcotráfico de la Guardia Municipal de San Sebastián y el teniente de alcalde del PP Gregorio Ordóñez que «había confesado unas horas antes a la periodista Carmen Gurruchaga que estaba investigando datos de enorme trascendencia sobre el «informe Navajas» y la implicación de varios miembros de la Policía Municipal donostiarra con Intxaurrondo»

Morcillo, Ordóñez y Nieto fueron objetivo de ETA por la información que la red facilitó a la organización terrorista. Igualmente sufrieron atentados mortales otras dos personas: José Manuel Oarte, «Plomos», y José Antonio Santamaría, antiguo socio de la discoteca «Ku». Ambos, encartados en el «informe Navajas» sobre el narcotráfico en Euskadi, fueron asesinados cuando decidieron colaborar con la Justicia para esclarecer el fondo de la trama. Las mismas fuentes apuntan también la posibilidad de que fueran los infiltrados de ETA en la Guardia Municipal los que facilitaran la información al «comando Donosti» para asesinar al brigada Mariano de Juan.

Una de las personas que llegaron a conocer las claves de la trama fue el sargento de la Guardia Municipal donostiarra Alfonso Morcillo. Este agente colaboró en una parte de las investigaciones del «informe Navajas», paralizado durante casi dos años por la Fiscalía General del Estado al implicar en una supuesta red de contrabando y narcotráfico al número uno de la lucha antiterrorista y jefe del cuartel de Intxaurrondo, coronel Enrique Rodríguez Galindo.

De las investigaciones practicadas por Morcillo estuvo al tanto casi por completo el responsable de la Policía Judicial de San Sebastián, Enrique Nieto, con quien el sargento municipal mantuvo excelentes relaciones profesionales y personales. Morcillo también informó del alcance de sus investigaciones a Gregorio Ordóñez, presidente del Partido Popular en Guipúzcoa y teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián cuando fue asesinado por ETA”.

Recordemos que el policía Enrique Nieto fue también asesinado por ETA en 1995, por lo que en realidad serían cinco las personas que fueron asesinadas en el lapso de apenas año y medio que disponían de amplia información sobre la red de narcotráfico en el País Vasco. Más adelante Swing dirá: “Con todos estos asesinatos, ETA estaba protegiendo al GAL. ¿Por qué?”

Respecto de las conexiones de los capos gallegos con la red de triangulación del narcotráfico, hay un artículo muy revelador del Faro de Vigo, de diciembre de 2009, que Swing aporta para dar luz al asunto que trata sobre el capo gallego Marcial Dorado y que reproduzco parcialmente (Swing inserta irónicamente las palabras ETA y GAL en las palabras coincidentes):

“Salió indemne (Dorado) de los juicios por contrabando, de la investigación de la PesETA Connection –se sospechaba que su red blanqueaba 250 millones de pesETAs semanales en Suiza–, y el informe Navajas sobre contrabandistas, guardias civiles y ETA pasó sobre él sin tocarle. […] Entre los 24 imputados por blanqueo y cohecho figura el teniente coronel de la Guardia Civil Juan Miguel Castañeda, curiosamente uno de los artífices del Informe Navajas, en el que el entonces fiscal de San Sebastián, Luis Navajas, se entrevistó con contrabandistas de tabaco y narcotraficantes vascos socios de clanes GALlegos para conocer la vinculación de guardias civiles de Intxaurrondo con estos grupos en la ETApa del general Galindo en los 90, y que llevó a detectar contactos entre las redes GAL-legas y ETA.

“El resumen es muy simple, dice Swing, ETA asesinaba a los testigos contra Galindo, porque formaban parte de la misma trama”. Y más adelante dirá “Se olvidan de que Iñaki de Rentería es quien daba las órdenes a Kantauri para asesinar a los testigos contra Galindo”.

Buscando, a todo esto, una analogía en relación tráfico de drogas-independentismo, Swing afirma que “También lo hacían en Italia, porque formaban parte de la misma trama. Lo que ocurre es que en Sicilia, cuando pidieron la independencia en 1945 para ser ciudadanos “americanos” hablábamos de mafiosos que querían hacer negocio. En cambio, el modelo montado con ETA era más barato porque se utilizaban tontos útiles previamente ideologizados que luego no podían salir de la tela de araña”. Más lúcido imposible.

A todo esto, y para no perder perspectiva Swing nos da unas coordenadas (o timeline de ETA) cuanto menos sorprendentes: “El jefe de los SS (servicios secretos), San Martín (se refiere al coronel José Manuel San Martín, director general del SECED franquista y luego implicado en la pantomima-golpe de Estado del 23-F), hizo un análisis de lo que iba a hacer ETA antes de que ETA hubiera hecho su primer atentado, el de Melitón (en realidad, el primero fue contra el guardia civil José Pardines). Y lo estructuró en períodos de 8 años. Esos periodos se han cumplido a rajatabla. Ya dETAllaré si a alguien le interesa»:

Con el 11M, dice Swing, “se produce un crack en el proceso de 8 años, justo en mitad del periodo, con un atentado. Durante el ultimo periodo de 8 años se han dedicado a marear la perdiz a todo el mundo para acabar con el “Proceso” de “desaparición” de ETA”. Un crack, el 11-m, que les viene muy bien para lanzar calculadamente dos globos sonda: el primer globo es el de ETA como autora del atentado de los trenes de Madrid (los grandes medios reciben el oportuno recado, ELPAIS, entre otros, colocándolo como gran noticia).

Una vez creada la primera distracción masiva y como no cuela en la opinión pública, crean la segunda, la del bulo yihadista de falsa bandera. “Ahora toca Al Qaeda. Y vale ya”, dice con sorna Swing parafraseando a aquella deplorable fiscal del juicio del 11-m. Después de la masacre terrorista del 11-m “el 3 de octubre de 2004 detienen al siguiente jefe de ETA, Mikel Antza. ¿Dónde lo detienen? En la misma casa en la que vivía y fue detenido el anterior jefe, Iñaki de Rentería. Otra «granja de terroristas», como Morata”, señala una vez más con ironía Swing.

Es entonces cuando aparece ese destacado miembro de Fuerza Nueva-ETA llamado Ignacio De Juana Chaos. Este personaje turbio ejemplifica el aspecto más siniestro de todo lo que ha representado al entramado ETA-cloacas del Estado. La historia previa al “ingreso” en ETA de De Juana Chaos es cuanto menos reveladora. Ya se dijo en la anterior entrada que De Juana Chaos había pertenecido al paramilitarismo de ultraderecha, Fuerza Nueva, organización política del franquista Blas Piñar cuyo modus operandi en la transición era poner en práctica todo tipo de agresiones, intimidaciones y acosos en las calles a todo aquel que pareciera “rojo”.

Pero, sin duda, lo más llamativo de todo el historial previo a su “ingreso” en ETA es que la madre de De Juana Chaos fue cuidada antes de morir (tenía Alzheimer) por la viuda del comandante del Ejército José María Herrera, asesinado por ETA en 1979. A su vez, la hermana del futuro terrorista (de nombre Altamira) estaba casada con un hijo del comandante asesinado. El militar Herrera era, pues, el padre político de Iñaki De Juana Chaos. ¿Qué podría salir mal? Que para coronar el historial “rocambolesco” de De Juana Chaos éste ingresara en la recién creada Ertzaintza del PNV y luego se “colara” en ETA.

Ante esta “desconcertante” concatenación de hechos se pregunta Swing con la misma lógica que lo haría cualquiera: “¿Tú crees que alguien con esos antecedentes puede entrar no ya en ETA, sino en la Ertzaintza tras el asesinato de un familiar militar? Es absurdo. De Juana fue un Lobo, un topo. Otro más. ¿Cómo se produjo el cambiazo de De Juana? Es que el chico era muy enamoradizo y se volvió loco por una chica llamada Helena. Helena de Troya ?? Finalmente, a De Juana le sueltan el 2 de agosto de 2008, para (dice irónicamente Swing) celebrar el aniversario de la Pasada de Página de los GAL”.

Veinte años antes de la puesta en libertad de De Juana, en enero de 1987, habían detenido al comando Madrid al que pertenecían tanto De Juana Chaos como Juan Manuel Soares Gamboa, otro elemento para sospechar abiertamente. Según Swing, todo fue “una operación previamente profetizada, en la que Soares Gamboa no es detenido, igual que los miembros del comando oculto con los que negociaban el contrabando de pistolas y misíles. Quedan los berezis, el comando oculto y las bombas de El Lobo”. Recordemos que Soares Gamboa es un histórico “arrepentido” de ETA que arremetió duramente contra la banda tras su “reinserción”. El comando “oculto” del que habla Swing sería algo así como la ETA-B de las cloacas.

domingo, 9 de julio de 2023

EL GLADIO ESPAÑOL: ETA Y LA ESTRATEGIA DE TENSIÓN (1)

Berlín Confidencial

Al contrario de lo que ha sucedido en Italia, donde ha existido abundante cobertura investigadora, sobre todo a nivel judicial, acerca de los vínculos entre el terrorismo de los años de plomo y las cloacas del Estado (gracias a magistrados como Felice Casson, Pietro Calogero, Rosario Priore, Ferdinando Imposimato o Carlo Mastelloni), en España la narrativa sobre el terrorismo, si dejamos a un lado la propaganda oficial, ha sido el apagón mediático, político y judicial

España no estuvo al margen de la operación Gladio de la CIA y, al igual que ocurrió en Italia, nunca fue ajena a su estructura terrorista. De hecho España ya había hecho sus “pinitos” con la organización “stay-behind” (o retaguardia “antisoviética”) con el establecimiento de una base situada en Gran Canaria (Maspalomas), durante la dictadura franquista (en los lejanos años 40, como señala Daniele Ganser en su libro Los Ejércitos Secretos de la OTAN). Y décadas más tarde, España tampoco estuvo al margen de la nueva estrategia de la CIA, con sus operaciones CHAOS, Demagnetize, Superclan-Think-tank y Gladio, sobre todo durante la llamada “transición”.

En el debate que se ha suscitado en torno al terrorismo en España podemos encontrar dos lecturas antagónicas (Estado-nacionalistas), pero repletas ambas de mentiras entrecruzadas, donde la parábola ha consistido en que unos tipos idealistas escindidos del PNV-CIA-Mossad montaron a finales de los años 50 un eficaz tinglado del terror, esquivando durante más de cinco décadas a los aparatos del Estado de Francia y España, consiguiendo a su vez con gran facilidad armas-explosivos y realizando espectaculares acciones terroristas con habilidosos comandos, tanto que  hasta “llevaron a Carrero a los cielos”. La definición exacta de todo esto tiene un nombre: terrorismo manufacturado.

No podía faltar, para blindar la patraña ETA, literatura en ambos bandos opuestos, más abundante en el relato oficial “anti-ETA”. Periodismo de “investigación” basado casi siempre en “fuentes” policiales o testimonios de dudosa credibilidad siempre cercanos a las tesis oficiales, que es como narrar un guión pactado con el Estado. Como complemento extravagante, aparecieron algunos panfletos de brocha gorda, de tonalidades amarillentas (nunca mejor dicho por la presentación de la tapa) como aquel macrovolumen vidrioso llamado ETA nació en un seminario, editado a mediados de los años 90, de un tal Álvaro Baeza, del que ya nadie se acuerda, que lo promocionaban como “el más impresionante y sangrante alegato de denuncia contra la violencia de la más salvaje y brutal guerra terrorista por un País Vasco libre e independiente, en aras de un nacionalismo abertzale, en nombre de Dios y en nombre del izquierdismo comunista vasco religioso”. Sin comentarios.

La única variable del terrorismo en España, a diferencia del caso italiano, y guardando semejanzas con el movimiento armado irlándes (el IRA), era la existencia de un componente nacionalista (ETA) y, residualmente, existía otro terrorismo a nivel nacional (GRAPO, FRAP) que “conectaba” ideológicamente con el europeo (el de la RAF y Brigadas Rojas), de origen “marxista-leninista”, pero más disperso y utilizado como recurso ideológico sobre todo a mediados y finales de los años setenta.

Junto a ellos, el terrorismo negro, neonazi o neofascista servía de contrapeso terrorista y era el que estaba estrechamente vinculado a las alcantarillas del Estado: GAL-BVE (Batallón Vasco Español), ATE (Anti-terrorismo ETA), los equivalentes a las italianas Ordine Nuovo-Avanguardia Nazionale, que también actuaron en España, con el fín de infiltrarse en organizaciones izquierdistas y movimientos sociales contestatarios, así como ejecutar trabajos por encargo (asesinatos, ataques y actos de provocación, como en Montejurra en 1976).

Respecto de organizaciones  como el GRAPO, el ex oficial de la CIA, Philip Agee, ya dijo en 1978 que los GRAPO eran una fachada terrorista ideada por la Agencia Central de Inteligencia para los objetivos de la estrategia de tensión en España (tal y como estaba sucediendo en Italia en aquellos años con las Brigadas Rojas), según consta en una información de ELPAÍS de 1978. Aunque luego Agee es verdad que se desdijo en el mismo periódico, dos meses después, ante el periodista Fernando De las Heras, pero lo cierto es que la verdad estaba en sus primeras declaraciones y ya podía decir misa en La Habana el exiliado Agee.

Tres apuntes previos sobre ETA, antes de entrar en materia, que siempre me han llamado la atención:

IGNACIO DE JUANA CHAOS. DE FUERZA NUEVA A ETA PASANDO POR LA ERTZAINTZA

De uno de los más “notorios” terroristas de ETA, Ignacio De Juana Chaos, haré solamente una breve reseña. Sobre este elemento (como tantos otros, Kantauri o Josu Ternera), ha pesado la gran sospecha de que se trataba de un topo de las cloacas del Estado.  De Juana perteneció, antes de entrar oficialmente en la Ertzaintza y en ETA, a la organización ultraderechista Fuerza Nueva (que era una de las encargadas en el postfranquismo de forzar la estrategia de tensión en las calles causando estragos, intimidaciones  y ejecutando palizas contra integrantes de movimientos de izquierda) y, además, De Juana alardeaba de pertenecer a la organización de Blas Piñar. Pero lo de Fuerza Nueva fue sólo una anécdota en comparación con los vínculos familiares de Chaos, ya que el padre político del etarra había sido un comandante del Ejército de Tierra asesinado por ETA, llamado José María Herrera (la hermana de Chaos, Altamira, estaba casada con un hijo del militar). Más adelante  (en otras entradas) se volverá sobre el personaje.

EL «SANTUARIO» FRANCÉS DE ETA 

En segundo lugar, está el llamado “santuario” de ETA en Francia, es decir, el cuartel general desde donde ETA supuestamente diseñaba (o le diseñaban) la planificación de los atentados que iba a cometer en España. ¿Por qué un país formalmente democrático y de la OTAN como Francia “toleraba” la presencia de grupos terroristas en su territorio?. Una pregunta que ha sido respondida, la mayor parte de las veces, con argumentos peregrinos, nada creíbles.

La pantomima novelada sobre la tolerancia de Francia sobre ETA ya la había puesto en práctica en el país galo respecto de los integrantes de la organización italiana Brigadas Rojas cuyos miembros huían a París después de cometer atentados en Italia. Vaya…hombre, lo mismo que ETA. ¿Y dónde se refugiaban ambos? En la Escuela parisina de idiomas Hyperion (primero llamada Agora), fundada por la CIA y el Mossad en 1976, desde donde estas dos servicios de espionaje manejaban los hilos de la estrategia de tensión en Europa utilizando a los brigadistas (la mayoría de ellos agentes de la CIA) y otras organizaciones como la RAF, el IRA, la OLP o la propia ETA. Hay que remarcar que la mayoría de miembros de esas organizaciones terroristas desconocían quien estaba verdaderamente detrás de Hyperion.

Mientras tanto, la gendarmería francesa y la inteligencia del país galo (el antiguo SDECE, el Servicio de Documentación Exterior y Contraespionaje) parece que “no se enteraban” de nada. Bueno sí, de vez en cuando montaban algunas operaciones-comedia como estrategia de camuflaje donde detenían coordinadamente con el gobierno del PSOE a algunos etarras para cubrir el expediente. El “santuario” del “terrorismo europeo”, o uno de ellos, fue la breve existencia de la Escuela de Idiomas Hyperion de París, la barcaza de radioescuchas Justine (al lado de la Escuela, en el río Sena) y una villa situada en la localidad francesa de Rouen, donde, bajo el paraguas de agencias de inteligencia occidentales, se organizaban reuniones de terroristas con la protección de un sofisticado sistema de vigilancia basado en un triple anillo de sensores que evitaba cualquier acercamiento a la villa.

Varios magistrados italianos mostraron los nexos entre Hyperion y el terrorismo europeo y que dicha escuela estaba siendo dirigida por agencias de inteligencia occidentales (en algunos casos dijeron que Hyperion era una «cámara compensatoria» de espías del Este y Oeste, aunque esto último era una elucubración sin base alguna). También brigadistas arrepentidos como Michele Galati afirmaron que Hyperion era un refugio de miembros de ETA, el IRA, los alemanes de la RAF y las Brigadas Rojas, donde se cobijaban tras llevar a cabo atentados.

EL BAILE DE LOS DEPORTADOS DE ETA A TERCEROS PAÍSES

La tercera parodia fueron las llamadas “deportaciones” de miembros de la cúpula de ETA a países africanos (Argelia, Cabo Verde) o latinoamericanos (República Dominicana, Ecuador, Venezuela, Cuba), después de que fueran detenidos “a la carta” en Francia. ¿Por qué se hizo ese trato de favor por el gobierno español, en connivencia con el francés, si eran miembros que “supuestamente” dirigían todas las acciones terroristas, en consecuencia, eran perpetradores de delitos (fueran o no de sangre) y deberían ser juzgados en España? ¿Se trataba realmente de “miembros” de ETA “puros” o, como en el caso de las Brigadas Rojas (Mario Moretti, Giovanni Senzani, Corrado Simioni, Duccio Berio, Renato Curzio, etc), trabajaban para los servicios de inteligencia españoles/extranjeros a través de comandos ocultos?

Dirigentes como el “líder” de ETA Domingo Iturbe Abásolo (Txomin), Ignacio Aracama Mendía “Macario”, Belén González Peñalva y Eugenio Etxebeste Arizguren “Antxon”, “el nº 2 de ETA”, fueron “deportados” a países africanos como Gabón, Argelia (Antxon y Macario habían estado previamente en Ecuador y la Rep. Dominicana) o Cabo Verde. En la información de ELPAIS, de julio de 1986, se puede leer cómo un rosario completo de miembros de ETA de mediano-alto perfil fueron “deportados” a uno de los destinos africanos privilegiados (Cabo Verde) donde hacían una relajada vida de turista, aunque nos decían que estaban bajo “vigilancia policial”.

Los etarras Elena Bárcenas Argüelles, lñaki Etxarte Urbieta, Iñaki Rodríguez Muñoa, Endika Iztueta Barandika, Tomás Linaza Etxeberría, Ángel Lete Etxaniz, Juan Ramón Aramburu y Amaia Eguiguren Arrasate recalaron en Cabo Verde con gastos de viaje y pensión completa pagados, presumiblemente con dinero de los fondos reservados. Elena Bárcenas, por ejemplo, estaba acusada, nada menos, que de participar en el asesinato del capitán de farmacia Alberto Martín Barrios, en octubre de 1983. ¿Qué hacía esta elementa con ese historial “deportada” en un país africano y no en España?

En el caso de Tomás Linaza esta información de ELPAÍS como mínimo da que pensar. Decía ELPAIS que Linaza “ha sido uno de los etarras que mayor número de veces ha sido detenido por la policía francesa y ya estuvo confinado durante un tiempo en la isla de Yeu. Era considerado por la policía española hasta su deportación como uno de los más importantes activistas de ETA Militar”. Linaza era detenido una y otra vez en Francia y…vuelto a poner en libertad…confinado…deportado, lo que se dice un activista con muy buena suerte. Todo menos enviarle a España, sino fuera porque quizás era un activo de las cloacas españolas.

ELPAÍS, igualmente, se hizo eco de unas declaraciones del dirigente de ETA, Ignacio Aracama Mendía, “Macario”, en 1992, que entonces se encontraba “deportado” en la República Dominicana. Macario, decían los de PRISA, “pintaba” un futuro “catastrófico” para la organización terrorista vasca. Analizando superficialmente el contenido de las declaraciones de Macario ves que se trata de una pantomima con aroma a Gladio español. Aunque si hay algo que dice Aracama de cierto, aunque lógicamente apuntando en otra dirección (cito de ELPAÍS) es que “la organización terrorista dispuso hasta los años 80 de apoyos internacionales y una (cita textual de Macario) ‘retaguardia relativamente segura [en Francia] adecuada en todos los terrenos para un firme asentamiento de nuestras bases'».

Los apoyos internacionales de los que hablaba Macario y que disponía ETA no podían ser otros que los de la Red Gladio-CIA y la “retaguardia francesa segura” de la que presumía “Macario” era (una de ellas) la que estaba en la calle Tournelle, 27 de París, es decir, en la Escuela de Idiomas Hyperion de la CIA, hasta su cierre “oficial” en 1979. Después, es muy probable que les “buscaran” otro santuario o puticlub…a saber.

Noticias, como esta de 1998, muestran que existía lo más parecido a un apaño entre el Gobierno del PP y «ETA» para «regularizar» la situación de determinados miembros de la banda con el Estado: “Mayor Oreja (entonces ministro del Interior con el PP) invita a regresar a España a todos los deportados etarras sin procesos pendientes. El Gobierno invita a regresar a España a los deportados y exiliados de ETA que no tienen causas pendientes e incluso a aquellos que sí las tienen y son de escasa entidad”. Deportados…exiliados…sin “causas pendientes”. Cuánta deferencia oye…para ser unos malvados terroristas pertenecientes a la que era considerada una organización ilícita o de malhechores, como dice la jerga judicial. Suficiente, tuvieran o no delitos de sangre, para ser procesados. ¿O no? Pero Mayor Oreja les invitaba a regresar a España después de que el gobierno les hubiera “deportado” a la carta o les «dejara» exiliarse cómodamente a plazos.

En definitiva, lo que cabría preguntarse en las llamadas “deportaciones” de miembros de ETA a terceros países es: ¿Qué fue lo que verdaderamente escondía el pasteleo (entre Francia y España) que motivase el traslado de aquellos etarras a países extranjeros, en vez de ser llevados a España para ser juzgados? Pues que el pastel no podía llamarse otra cosa que Gladio.

La información más completa, rigurosa (pero con alguna que otra inexactitud) y alternativa, que he encontrado se ajusta a lo que verdaderamente fue el Gladio español está en un conocido foro donde un usario (probable conocedor de primera mano de los bajos fondos del Estado) abrió un extenso hilo hace varios años sobre la trama ETA-GAL-Gladio. Pero no hace falta llegar a esa conclusión, la conexión ETA con la red Gladio, después de leer el extenso tema de referencia, sino tras haber sido analizado el fenómeno terrorista europeo de Gladio europeo de la mano de jueces italianos o investigadores independientes como Paul Williams, Gerhard Wisniewski, Daniele Ganser, Philip Willan, Arthur Rowse, Sergio Flamigni y un largo etcétera ya mencionado en entradas anteriores.

ETA-GAL-INDO-CAPOS GAL-LLEGOS Y EL INFORME NAVAJAS: NARCOTRÁFICO A TODO TREN

El autor, comienza su hilo ETA-GAL-Gladio en la fase intermedia de los atentados de ETA, en una las décadas más duras del terrorismo, los años 80: “A finales de los años 80, ante la inminencia de la caída del Muro de Berlín, hay que extirpar varias tramas inservibles de la Red Gladio. La italiana y la española (cuyo nombre en clave aquí era Red Quantum, según el historiador suizo Daniel Ganser). En la española, además, la apertura de la frontera en 1990 (que daría lugar luego a la creación del espacio Schengen el 26 de marzo de 1995) hace inservible la trama ETA-GAL, utilizada para el narcotráfico, triangulación de armas y lavado del dinero a través de los fondos reservados”

Las relaciones narcotráfico-ETA-cuartel de Intxaurrondo-capos gallegos, en los años 80, empiezan a aparecer como una parte esencial del negocio sucio del terrorismo en la post-transición:

“En España, en 1988, detienen a cuatro militantes de Herri Batasuna: Bonifacio Sagarzazu, Javier Txapartegui, Luis Larretxea y Fernando Irazoki con más de 1000 kg de hachis. Aunque Pepe Rei y Edurne San Martín en el libro Egin, investigación: otra forma de periodismo, tratan de quitar “hierro” al asunto afirmando que Bonifacio Sagarzazu era un arrantzale de toda la vida de Hondarribia al que la posibilidad del dinero fácil que significaba el hachís le nubló la vista, la realidad, afirma nuestro relator, es que hay un nexo evidente, según el Informe Navajas, que implicaba a capos gallegos, miembros de ETA y el cuartel de la guardia civil de Intxaurrondo en el manejo del narcotráfico. Los detenidos acusan a Galindo. Se pone en marcha el Informe Navajas que implica la relación de capos GALlegos, etarras e Intxaurrondo en el narcotráfico”.

En dicho informe Navajas se recogía la investigación interna que realizo la Guardia Civil: “el general Pedro Catalán encargó al capitán Juan Miguel Castañeda y al guardia segundo Garcilaso Casado Muñoz investigar a Galindo y a sus hombres ya que habían sido delatados por un ex narco arrepentido. La investigación dio sus frutos y fue entregada a Luis Navajas, fiscal jefe de San Sebastián en 1988. En dicha investigación se relacionaba a 32 guardias civiles y policías, entre ellos Galindo, con redes de contrabando y narcotráfico en el norte de España. La investigación fue paralizada por los fiscales generales del Estado, (los socialistas Javier Moscoso y Leopoldo Torres), pero la publicación del informe en el Diario 16, en 1990, hizo que se retomara la investigación hasta que se archivó el caso en 1994”.

Seguimos en los años 80 (mediados/finales) y dejo, a continuación, un relato denso introductorio del autor sobre la estrategia de tensión de aquellos años:

“Mientras Italia es una balacera, los integrantes de la rama española de Gladio se defienden como gato panza arriba. El 12 de septiembre de 1989, ETA asesina a la fiscal que lleva el caso Lasa y Zabala, Carmen Tagle (la narrativa acerca de Tagle es que esta fiscal era una implacable en la lucha anti-ETA) El asesinato es cometido por Henry Parot, del “comando oculto” de ETA, conocido sólo por los jefes del comando…y el Ministerio del Interior, que durante la Operación Sokoa hacen un ejercicio de triangulación de pistolas Sig Sauer y misiles, llevado a cabo por el espía del CESID Francisco Paesa, el general Rodríguez Galindo, otro general, Saenz de Santamaría o el gran capo perenne de la policía, Rafael del Río, que ha pasado oportunamente a ser presidente de Cáritas, tras dejar su puesto de jefe de seguridad de Iberia al jefe de la *** (sic) durante el 11M, Jesús de la Morena. Carmen Tagle es asesinada por una de esas pistolas.

En el exterior, colaboran en la triangulación de armas los habituales del Irangate, en la palestra por esas fechas (1986). Personajes como el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar, la CIA y el Mossad. El 5 de noviembre del 1986, se anuncia a bombo y platillo el descubrimiento por la policía (gracias al seguimiento de un GPS, colocado en unos misíles Sam 7 –de los que nunca más se supo-) de la Cooperativa Sokoa, fundada en 1971, complemento del bar Faisán.

Lo del “descubrimiento” de Sokoa es un cuento porque allí fue donde puso la bomba el mercenario del GAL, Jean Paul Cherid, en 1975, en el episodio del Lobo. Sokoa es la coartada esgrimida para el secuestro de Segundo Marey y allí habían detenido en 1983 al etarra “Thierry”.

Sin la protección de Txomin (Domingo Iturbe Abásolo) y la sobrexposición del Ministerio de Interior y de Justicia, Yoyes, la sucesora de ArGALa, es asesinada en septiembre del 86. A Txomin le están moviendo de un sitio para otro y tras su llegada a Argel en 1987, en teoría para la negociación junto con el berezi Antxon (los berezis eran los comandos especiales de ETA PM) se comunica su muerte, ocurrida días antes. Se dice que ha sufrido un accidente de tráfico y Belén (González Peñalva) y Ignacio Aracama Mendía (Macario) –ambos “deportados” en Argelia-, aparecen escayolados.

Como decía, en Sokoa detienen a Azkoiti. Pero no detienen a los franceses (Esnal-Parot) del comando oculto que asesinará a Carmen Tagle. En su lugar, se da bombo y platillo a la detención de un integrante del comando Madrid, antiguo miembro de Fuerza Nueva que entró en la Ertzaintza y posteriormente en ETA tras el asesinato de un familiar suyo, el comandante del Ejército Jose Maria Herrera. ¿El nombre del etarra de Fuerza Nueva? Iñaki De Juana Chaos”.