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domingo, 29 de diciembre de 2013

EL TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN RUBÉN DRI OPINA SOBRE EL PAPA FRANCISCO I

Diego M. Vidal
La Haine, 24/12/2013

Ahora no es contra los comunistas como con Juan Pablo II. Es hacer frente a los movimientos populares latinoamericanos que plantean una alternativa al capitalismo.



Rubén Dri hace tiempo que dejó de ser aquel clérigo salesiano que predicaba en el Chaco y después el viento de los tiempos de cambio lo llevaron a sumarse al Movimiento de los Sacerdotes del Tercer Mundo. Sin sotana, aún mantiene la impronta pacífica de cura de pueblo y la transmite desde el primer apretón de manos, pero esa afabilidad se le trastoca cuando tiene que hablar del Papa Francisco o Bergoglio, como insiste en citarlo, quitándole toda el aura de santidad que le otorga su actual investidura. Como teólogo, Dri visualiza una sintonía con su designación como sucesor de Benedicto XVI y la elección del destino de este primer viaje al exterior del Jefe de la Iglesia Católica.

“En primer lugar, uno de los objetivos en el nombramiento de Jorge Bergoglio es América latina, sobre todo los movimientos populares latinoamericanos”, alerta de entrada. “Fundamentalmente del chavismo, de Evo Morales en Bolivia, en Argentina el kirchnerismo y el de Ecuador”, asegura.

–¿Cuál es la razón?

–La preocupación que tienen la jerarquía eclesiástica y el Papa es que estos movimientos son movimientos políticos con base popular y que además se plantean la promoción de lo popular pero a nivel político, que por lo tanto genera poder popular, eso le resta poder a la Iglesia. Porque el problema de los pobres “lo soluciona la Iglesia”. Por eso la frase “una Iglesia pobre para los pobres”. Para decirlo de otro modo: “Los pobres son de la Iglesia”. Y estos movimientos políticos la están sacando de ese rol, por eso con Bergoglio tienen que venir a ese terreno a pelearlo con los movimientos políticos. Pero de una manera inteligente, no enfrentándolos, sino planteando el plan de la Iglesia a través de una figura que debe ser atrayente y Francisco se presenta de ese modo.

Yo no sé si te diste cuenta que Bergoglio sonríe… Acá no sabíamos eso, nunca lo habíamos visto sonreír jamás. Es un gesto muy estudiado, toda su gestualidad lo está. Es una puesta en escena realmente. Sobreactuando, incluso, lo que hace con respecto a la pobreza. Está todo pensado políticamente para presentar una faz más atrayente para los sectores populares, para los humildes, de manera de pelearle los pobres a los proyectos políticos que mencioné anteriormente y también la clientela a las iglesias pentecostales. Bergoglio está lidiando en el mismo escenario. Es decir, mediáticamente, haciendo un gran show como las iglesias electrónicas. Así que no podemos esperar de ninguna forma que la Iglesia Católica evolucione. Quienes están esperando una revolución con él están pensando que se pueden producir milagros y que Bergoglio nació de un repollo, pero no, el Papa Francisco es el Bergoglio que nosotros conocimos. Es el mismo que acá trató de llevar la política que ahora está sosteniendo desde el Vaticano, con muchas más posibilidades porque tiene otros instrumentos.

–Cuando fue nombrado generó muchas expectativas, por ser latinoamericano y además argentino, olvidando quizá que la Iglesia Católica argentina es una de las más conservadoras. ¿Esto explica su preocupación primaria en ordenar las finanzas vaticanas antes que otras cuestiones que demandan los católicos de a pie?

–El Vaticano es un problema muy serio para la Iglesia. Si no hay un mínimo ordenamiento Bergoglio no puede llevar adelante esta lavada de cara que necesita la institución religiosa. Naturalmente que él no va a renunciar al IOR (Instituto para las Obras de Religión). No sé por qué la Iglesia tiene que tener un banco, que además es un nido de corrupción, de lavado de dinero, etcétera. Entonces debe poner un orden y Bergoglio es el único que tal vez pueda hacerlo. Ahora, lo que vemos es que toma medidas muy graves. Por ejemplo, el nombramiento de Rodrigo de Madariaga, el obispo golpista de Honduras, como coordinador de la Comisión de ocho Cardenales. Después hay otros tres acusados de haber protegido a pedófilos. Si la comisión cardenalicia que va a purificar la Santa Sede tiene esos personajes…

Por otra parte va a canonizar a Juan Pablo II junto a Juan XXIII, que son dos modelos de Iglesia completamente contradictorios. Porque justamente Karol Wojtyla destruyó todo lo que se había construido en la línea de Angelo Roncalli. Al mismo tiempo canoniza al sucesor de Escrivá de Balaguer, del Opus Dei, lo que significa para dónde va la construcción de su Iglesia. O sea, la de Bergoglio es la misma de Wojtyla y Joseph Ratzinger. En parte tiene gran similitud con Juan Pablo II, que manejaba muy bien los símbolos, era un actor. Francisco también utiliza convenientemente los gestos, en esta idea de acercar la Iglesia a lo popular, pero un propósito transformador no se lo ve por ningún lado.

–Sin embargo, el brasileño Leonardo Boff se congratuló por su elección…

–Boff se presenta como padre de la Teología de la Liberación, que no tiene paternidad porque surgió de la práctica y el compromiso político, social, religioso, de sacerdotes, monjas y laicos. Él se entusiasma tanto con la pastoral de Bergoglio y lo pone en la línea de la Teología de la Liberación, pero en una vía de lo popular, y aclara que espera la liberación con la participación de los pobres en contra de una Teología de la Liberación marxista, que busca la solución en las estructuras políticas. ¿Qué pasa? ¿Boff descubrió que el problema de la pobreza en América latina no se va a resolver políticamente, sino que será por la caridad? Ésa es precisamente la teoría de Bergoglio. En contra de la resolución política de esta cuestión, que es la única herramienta que puede lograrlo.

–Al mismo tiempo, Frei Betto tiene una visión diametralmente opuesta a la de Boff y es más pesimista.

–Así es, Frei Betto le ha pedido a Francisco que defina qué es lo que quiere realmente y dé respuesta a temas como el celibato, el divorcio, el aborto y denuncie realmente cuáles son las causas de la explotación en Latinoamérica. También debería responder por otras cuestiones como los derechos humanos. ¿Se le ha escuchado algo sobre los derechos humanos? ¿Dijo algo sobre los desaparecidos en Argentina? A Estela de Carlotto le dedicó dos o tres minutos en una plaza pública y al Momo Venegas le dispensa otro tiempo y tratamiento. Eso dibuja claramente una posición política-eclesiástica que no tiene nada que ver con una transformación en profundidad de la Iglesia.

–Si uno hace un análisis geopolítico de la región, la designación de Bergoglio como Papa se da en consonancia con el impulso de Estados Unidos a la Alianza del Pacífico (Colombia, Perú y Chile) que busca acotar a los gobiernos populares surgidos en Sudamérica. ¿Será Francisco parte del cerco de contención que busca Washington?

–No tengo la menor duda de que es así. Por un lado está esa tenaza del Pacífico y por otro lado está Bergoglio. Hay una analogía con el papado de Juan Pablo II, aliado a Ronald Reagan y Margareth Thatcher en contra del comunismo. Ahora no es contra los comunistas sino hacer frente a los movimientos populares latinoamericanos que plantean una alternativa al capitalismo, con transformaciones muy profundas. Inclusive el kirchnerismo, que no muestra con tanta claridad hacia dónde vamos, ha logrado avanzar sobre derechos que eran impensables como el matrimonio igualitario, algo que va totalmente en contra con el pensamiento de Bergoglio. Basta ver el documento difundido en Aparecida (Brasil) donde es señalado como algo abominable.

–¿Si el matrimonio igualitario se planteara hoy sería difícil de aprobar?

–No saldría del Congreso. Con este Papa va a ser muy dificultoso que cosas como esas se logren, por caso algo que está pendiente como es el aborto. Su influencia es mucho mayor, ahora que tiene tanto poder.

28 de julio de 2013. Miradas al Sur

jueves, 21 de marzo de 2013

CATÓLICOS DE EE.UU. ACUSAN AL PAPA DE PROTEGER A PEDERASTAS EN ARGENTINA

Contrainjerencia, 20/03/2013


La co-directora de Bishop Accountability, 
Anne Doyle, dijo a la AP que estos casos 
demuestran que Bergoglio se demoró en tomar 
acciones en la lucha global de la Iglesia católica
 por enfrentar los abusos sexuales de sus sacerdotes.

BUENOS AIRES – Una organización católica estadounidense afirmó que el papa Francisco se demoró en tomar medidas contra dos sacerdotes argentinos que fueron acusados y condenados de abuso sexual; le pidió que se disculpe por la supuesta protección que la Iglesia católica argentina le habría ofrecido a los clérigos y le solicitó que haga público los expedientes de ambos casos.

El abogado de algunas de las víctimas dijo que el hoy papa Jorge Mario Bergoglio no se había reunido con las personas que sufrieron abusos ni las había ayudado y denunció que funcionarios de nivel medio de la Iglesia Católica, que trataron de encubrir uno de los casos, siguen en sus puestos de trabajo.

The Associated Press intentó comunicarse sin éxito con Federico Walls, portavoz del Arzobispado de Buenos Aires para conocer su opinión sobre las acusaciones de la organización, que salieron a la luz pública ayer martes en momentos en que el papa Francisco era entronizado como tal en una ceremonia litúrgica en el Vaticano que le dio la vuelta al mundo.

La exigencia de la organización Bishop Accountability (Rendición de Cuentas de Obispos), que rastrea casos de menores víctimas de abusos, se refiere a los sacerdotes Julio César Grassi y Napoleón Sasso, a quienes la justicia argentina condenó por pederastia.

Grassi encabezó la Fundación “Felices los Niños”, que tiene a cargo hogares para menores y fue condenado a 15 años de cárcel en primera instancia en junio de 2009 por la justicia argentina, por el abuso sexual de un menor. El sacerdote permanece en libertad hasta tanto la apelación no sea resuelta por la Cámara de Casación argentina.

El recurso jurídico fue presentado ante el tribunal en su nombre por la Iglesia católica argentina, entonces encabezada por Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires.

El hoy Papa también supervisaba la conferencia obispos de Argentina cuando Napoleón Sasso fue designado a un comedor popular instalado en una capilla y cuando más tarde se convirtió en un fugitivo, que se escondió durante un año dentro de una propiedad de la Iglesia en la misma diócesis, dijo Ernesto Moreau, abogado de parte de las víctimas.

Dicha designación ocurrió después de que Sasso recibió sicoterapia en un sitio para sacerdotes descarriados, al que se le envió tras de ser acusado de cometer abusos sexuales en una remota provincia argentina.

Tras su paso por ese comedor, Sasso fue condenado en noviembre de 2007 a 17 años de cárcel por haber abusado de un grupo de 25 niñas de entre 3 y 16 años que iban al centro en la localidad bonaerense de Pilar, entre 2002 y 2003.

Desde noviembre de 2012, este sacerdote goza del beneficio de salir una vez al mes de la prisión.

La co-directora de Bishop Accountability, Anne Doyle, dijo a la AP que estos casos demuestran que Bergoglio se demoró en tomar acciones en la lucha global de la Iglesia católica por enfrentar los abusos sexuales de sus sacerdotes, un escándalo que estalló en 2002, cuando miles de casos se hicieron públicos en Estados Unidos y el mundo.

“El hecho es que lo hizo hace cinco años, cuando otros obispos de otros países ya se habían reunido con las víctimas y habían aplicado estrictas leyes que los obligan a presentar informes”, dijo Doyle. “Esto lo pone detrás de algunos de sus colegas estadounidenses, eso es seguro”.

“Las víctimas de estos dos sacerdotes son los mismos hijos de Dios sobre quien estaba hablando en su homilía de hoy (ayer), agregó Doyle. “Ellos son los más vulnerables entre los pobres. Esperamos que Francisco haga de esto una prioridad, que se comunique con las víctimas y rectifique su terrible indiferencia para con ellos cuando era arzobispo”.

El grupo dijo que para enviar un mensaje de “cero tolerancia” frente a estos casos de abuso sexual, el papa Francisco debe pedirle a la arquidiócesis de Buenos Aires que: 1) haga públicos los expedientes de estos dos casos; 2) que identifique a otros sacerdotes sobre los que pendan acusaciones que sean creíbles; 3) que apoye públicamente la obligación de denunciar ante las autoridades cualquier sospecha de abuso; 4) que admita que se equivocó al defender a los sacerdotes condenados; 5) que ofrezca disculpas a las víctimas de Grassi y Sasso y 6) que programe una reunión inmediata con las víctimas.

Bergoglio, quien se convirtió en cardenal de Argentina en 2001, no ha estado involucrado directamente en escándalos de abusos sexuales o encubrimientos, pero no logró destituir a los sacerdotes acusados y se negó a reunirse con las víctimas, dijo Moreau a la AP.

“Bergoglio es el hombre más fuerte de la iglesia argentina desde el principio del siglo”, dijo Moreau. “Nunca la cúpula de la Iglesia hizo algo para sacar las personas de estos lugares, tampoco hizo nada para aliviar el dolor de las víctimas”.

Según Moreau y la organización Bishop Accountability, Bergoglio se reunía con Grassi y quiso evitar que ese sacerdote fuera encarcelado después de que se le condenó a prisión. En una entrevista periodística antes de que su proceso judicial se fallara en primera instancia, Grassi dijo que el arzobispo de Buenos Aires “jamás” le “soltó la mano”.

Pero el Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, que actuó como querellante en el juicio contra Grassi, dijo en una declaración enviada a AP que nunca se le solicitó a Bergoglio una audiencia para que recibiera a las víctimas de abuso del religioso.

El Comité, que asumió la representación de los menores, incluso destacó que el ahora Papa intervino personalmente para reubicar a los niños del comedor infantil que dependía de la fundación liderada Grassi y que fue cerrado por falta de dinero.

Esta organización, no obstante, espera que en su nuevo rol de papa, Bergoglio tome medidas concretas contra los sacerdotes pedófilos.

En Argentina, las críticas contra el ahora papa han estado siempre dirigidas a su supuesta complicidad con la última dictadura militar (1976-1983) y no contra el presunto encubrimiento de casos de pederastia en el seno de la Iglesia católica en el país.

Cuando se dio a conocer la condena contra Grassi, la Conferencia Episcopal Argentina, encabezada por el entonces cardenal Bergoglio, no emitió su opinión al respecto.

La Iglesia puso en conocimiento de la justicia los resultados de una investigación interna por el caso de Grassi en 2009, que reiteraba las denuncias sobre las irregularidades ocurridas en el Hogar San José Obrero de Buenos Aires.

Esa indagación propició la investigación judicial que luego dispuso el desalojo de los menores al cuidado de la fundación “Felices Los Niños”, a cargo de Grassi.

En ese entonces, el arzobispado de Buenos Aires, liderado por Bergoglio, dijo que los encargados de la indagación interna “obraron correctamente”. Entre ellos estaban monseñor Horacio Benites Astoul.

En el Vaticano, el papa Francisco será el responsable del trabajo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que el año pasado le pidió a las conferencias episcopales de la iglesia en todo el mundo que elaboraran directrices completas para evitar y manejar los casos de abuso sexual. Los obispos tienen un año de plazo para elaborar dichas directrices que incluyen un mejor proceso de selección de los sacerdotes, destituir a los posibles abusadores, educar a la población laica sobre el problema y reportar sospechas de abuso sexual a las autoridades civiles en los países en los que exista el deber de denunciar la comisión de crímenes.

El biógrafo autorizado del papa, Sergio Rubin, dijo a la AP antes de que Bergoglio fuera elegido papa, que él había asumido una línea cada vez más dura sobre los abusos sexuales por parte del clero. Bergoglio insistió en que los sacerdotes acusados fueran sometidos a juicio, e impuso un minucioso proceso de selección en un intento de eliminar a los problemas a futuro, dijo Rubin.

En el libro “Sobre el Cielo y la Tierra”, editado en 2012, en el que Bergoglio y el rabino Abraham Skorka entablan un diálogo religioso, el entonces cardenal dijo que la iglesia no debe ignorar el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes.

“Cuando eso sucede, no se debe pasar por alto”, dijo. “No se puede estar en una posición de poder y destruir la vida de otra persona”. También dijo que los clérigos culpables de esos delitos deberían ser despojados de su derecho a desempeñar funciones sacerdotales.

Las acusaciones contra Sasso habían quedado al descubierto en 1994 cuando comenzó el tratamiento psicoterapéutico mientras estaba en la provincia de San Juan, en el oeste argentino. El religioso fue trasladado a Buenos Aires y tres años después le fue encomendada la dirección de un comedor para pobres, según trascendió en el juicio de 2007 que lo condenó.

El comedor estaba en una capilla, dónde Sasso tenía un dormitorio y un baño que contaba con dos puertas y que compartía con la comunidad.

“El baño tenía dos puertas”, dijo el abogado Moreau. Las niñas “”ban a baño por una puerta externa y el sacerdote las hacía pasar a su dormitorio, donde abusó sexualmente de ellas. Era gente muy humilde que iba a comer mientras sus padres trabajaban. Se encontró un enorme material pedófilo en su computador, semen, condones y un enorme desorden en su habitación”.

Un sacerdote médico y una monja se dieron cuenta de los abusos y acudieron a autoridades de la iglesia que les dijeron que tuvieran “paciencia”, según Moreau.

Pero con el tiempo, ambos llevaron los casos a autoridades superiores y la indagación penal se inició. Los funcionarios de nivel medio que encubrieron los crímenes de Sasso siguen en sus puestos, mientras que el sacerdote y la monja se vieron obligados a trabajar en otros lugares, dijo el abogado.

Tiempo después, Sasso se convirtió en un prófugo y se escondió durante un año en propiedades de la misma diócesis donde ocurrieron los casos de abuso, dijo Moreau.

En Estados Unidos, los archivos confidenciales de cientos de sacerdotes pedófilos se han hecho públicos en procesos civiles, conciliaciones o por órdenes judiciales. Los archivos pusieron de manifiesto cómo altos funcionarios de la Iglesia católica trabajaron tras bambalinas para controlar el escándalo y evitar que las autoridades y los feligreses se enteraran de lo sucedido.

En Latinoamérica, esos archivos confidenciales no se han hecho públicos, las víctimas tienen menos probabilidades de denunciar a los curas pedófilos y de presentar una demanda civil por daños y perjuicios.

Ramón Luzarraga, experto en la Iglesia católica en América Latina, dijo que la justicia ha llegado más lentamente a Argentina, en buena medida, porque la sociedad hasta hace poco no debatía públicamente los casos de abuso sexual. “La democracia de la Argentina es todavía relativamente joven y, en comparación con Estados Unidos, las personas no están aclimatadas a hablar clara y honestamente ante la injusticia”.

Esta circunstancia ha producido que las víctimas de los abusos del clero en Estados Unidos y sus aliados cuestionen al papa sobre los casos ocurridos en otros lugares, dijo Luzarraga, profesor de teología en la Universidad de Dayton, en Ohio.

Los cientos de archivos confidenciales sacerdotales, que se han hecho públicos en Estados Unidos, han reforzado la visión de los críticos porque la gente común y corriente puede ver con sus propios ojos cómo la iglesia estadounidense ha manejado los casos de los sacerdotes abusivos, agregó.

“Esa es una gran diferencia”, dijo. “La información es poder”.

viernes, 15 de marzo de 2013

ACUSAN AL PAPA FRANCISCO POR ROBO DE BEBÉS DURANTE DICTADURA

Contrainjerencia, 14/03/2013


El "milico" Videla con el actual Papa.

PATRIA GRANDE / LA RADIO DEL SUR  – La fiscalía y las Abuelas de Plaza de Mayo reclamaron ante el tribunal que juzga el plan sistemático por el robo de bebés nacidos en cautiverio que sea citado a declarar el cardenal primado de la Argentina Jorge Bergoglio, quien hoy volvió a ser mencionado en un juicio por crímenes de lesa humanidad.

El jefe de la Iglesia católica argentina fue mencionado en relación con el caso del nacimiento y apropiación de la nieta de una de las fundadoras de las Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia “Licha” de la Cuadra.

A viva voz la hija de Licha, quien falleció en 2008 a los 93 años, le reclamó al Tribunal Oral Federal 6, que juzga entre otros a los ex dictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone por la apropiación de las criaturas hijas de desaparecidos, que lo cite a declarar a Bergoglio como testigo.

“Es la tercera vez que lo pido ante un tribunal: lo vamos a citar para que declare o no lo vamos a citar para que declare?”, exigió Estela de la Cuadra, hermana de Elena de la Cuadra, actualmente desaparecida, madre de “Ana”, la criatura que nació en cautiverio el 16 de junio de 1977 en la comisaría 5ta de La Plata.

Ante la pregunta de la testigo, la presidenta del tribunal, la jueza María del Carmen Roqueta, le respondió que “en estos momentos no podemos resolver nada” pero al término de la audiencia las querellas, entre ellas de Abuelas, y el fiscal Martín Nicklinson, pidieron que Bergoglio sea citado a declarar en la causa.

La criatura también es hija de Carlos Baratti, un obrero de YPF, cuyo cuerpo apareció en un balneario de la costa atlántica, luego de haber sido arrojado al mar en los llamados “vuelos de la muerte”, identificado hace dos años por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

La mujer recordó que en la causa por lo crímenes cometidos en la ESMA el Tribunal Oral 5 que juzga entre otros a Alfredo Astiz, se constituyó en el Episcopado para tomar declaración testimonial a Bergoglio, diligencia durante la cual habría asegurado que se había enterado “hace más o menos diez años que había desaparecidos”, ante una pregunta que le formuló la abogada querelllante Myriam Bregman.

Otra foto de Bergoglio con El dictador Videla

“Eso es burlarse de las cosas que esos hombres y mujeres (por las madres, abuelas y abuelos que buscaron a sus hijos y nietos) hicieron”, reprochó la mujer quien admitió que Bergoglio “no sabe dónde están” pero sí puede aportar “qué fue lo que pasó y los mecanismos” que se implementaron durante la dictadura.

Al respecto increpó al tribunal y a la fiscalía acerca de si tenían intención de preguntarle al máximo dignatario de la Iglesia Católica argentina “qué pasó con Ana de la cuadra” y si “no amerita que Bergoglio conteste a esta pregunta ante un tribunal que está juzgando un plan sistemático por el robo de bebés.

“De (Jorge) Videla para abajo hay responsabilidades pero también las hubo para los costados”, enfatizó.

También se mostró convencida de que durante su declaración en la audiencia quedó demostrado que la Iglesia estaba al tanto de lo que ocurría con los bebés desaparecidos, y mencionó una carta al Episcopado de 1979 que su titular, el por entonces arzobispo de Cordoba Raúl Francisco Primatesta le respondió a las Abuelas, diciendo que era muy poco lo que podían hacer al respecto.

Además, sostuvo que Bergoglio no podía argumentar desconocimiento ya que era público “cómo se divulgó la desesperación de estas personas por la desaparición de sus hijos”.

“Eso es absolutamente inmoral”, enfatizó la testigo quien a la vez es querellante en la causa, y que aportó abundante documentación respecto del derrotero que siguieron las Abuelas de Plaza de Mayo desde 1977, reclamando por la aparición de los nietos desaparecidos desde 1976.

Entre esos reclamos mencionó además los pedidos individuales que efectuaron sus padres antes de fundarse la entidad, y entre ellos mencionó las entrevistas con Bergoglio cuando éste era Provincial de la Compañía de Jesús de la orden de los Jesuitas.

Ese sentido, explicó que como su familia era una de las fundadoras de la ciudad de Balcarce, donó tierras a la Iglesia y que tras el secuestro de su hermana embarazada, sus padres buscaron ayuda en distintos estamentos, reclamando además por otro hermano desaparecido, Roberto José.

jueves, 14 de marzo de 2013

JORGE MARIO BERGOGLIO, EL PAPA QUE DIO LA COMUNIÓN AL EXDICTADOR ARGENTINO JORGE RAFAEL VIDELA

Librered, 14/03/2013


¡Qué progresistas son los jesuitas!

El nombramiento de Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa ha reabierto las heridas que provocó la connivencia que la Iglesia católica argentina mantuvo con la Junta Militar del dictador Videla entre los años 1976 y 1983.

En aquella época los militares ejercieron el terrorismo de Estado, siendo numerosos los asesinatos, torturas y la práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de niños menores de 10 años bajo un plan general de aniquilación. Así quedó probado en el juicio que en julio de 2011 condenó al dictador Videla a perpetuidad.

Muchos argentinos aún tienen presente el papel de colaborador que la Iglesia jugó en aquellos años a favor de la dictadura. Es público y notorio que los jerarcas jamás plantearon una posición crítica a la acción de gobierno de Jorge Rafael Videla ya que consideraban que un fracaso del régimen “llevaría, con mucha probabilidad, al marxismo”. De este modo, optaron por acompañar a los militares en lo que denominaron un “proceso de re-organización del país”.

Connivencia de la Iglesia y del nuevo Papa

La actitud de la Iglesia en general, y la del nuevo Papa en particular, empezó a ser cuestionada en los últimos años y en paralelo a los juicios que se estaban produciendo ante los crímenes de lesa humanidad cometidos por el dictador Jorge María Videla. Fue entonces cuando un grupo de víctimas acusaron a Jorge Mario Bergoglio de ser responsable del asesinato de dos sacerdotes a los que previamente había quitado la protección.

Cabe recordar que ambos sacerdotes fueron secuestrados por un grupo de la ESMA poco después de perder la protección por orden del nuevo Papa, y se les envió a la Escuela Militar donde fueron torturados. Los curas, según el periodista Horacio Verbitsky, sospecharon que Bergoglio los había delatado.

Reuniones con Videla

Acusación ante la que el entonces arzobispo de Buenos Aires -quien fue llamado a declarar como testigo, por petición de la Fiscalía y las Abuelas de Plaza de Mayo-, se defendió alegando que durante la dictadura fueron constantes las reuniones que mantuvo con los ex integrantes de la Junta Militar Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera para pedir la liberación de dos sacerdotes secuestrados.

En su declaración, Bergoglio también sostuvo que la Iglesia no debía “tener miedo a la verdad” en lo relativo a la actitud que mantuvo en este período negro de la historia de Argentina. Opinión que no comparten una gran mayoría de los argentinos, consciente de que los obispos sabían que la dictadura asesinaba a los ciudadanos desaparecidos.

Como prueba de la connivencia entre los militares y la Iglesia, los medios argentinos suelen recurrir a una fotografía en blanco y negro en la que aparece el ex militar recibiendo la comunión de manos del recién electo papa, Jorge Bergoglio.

José Maria Garrido / El Plural