martes, 5 de mayo de 2026

LA ESTRATEGIA DE CHINA EN ORIENTE MEDIO: «PACIENCIA CALCULADA»

Imran Khalid

Naiz, 02/05/2026

Las estruendosas denuncias que caracterizaron las reacciones chinas en guerras anteriores están ausentes. Este cambio, desde la histórica satisfacción por el mal ajeno hasta la perplejidad actual, refleja una China demasiado integrada en el orden global como para encontrar consuelo en el caos.

La actual volatilidad en Oriente Medio ha vuelto a someter la arquitectura de seguridad global a una enorme presión. A pesar de un frágil alto el fuego, las rutas marítimas del estrecho de Ormuz siguen siendo un cementerio para la actividad comercial. A finales de abril de 2026, los datos de seguimiento de buques mostraban una paralización casi total, con menos de cinco barcos transitando la vía marítima diariamente. Con la confianza diplomática entre las grandes potencias en mínimos históricos, la comunidad internacional está presenciando un período de profunda incertidumbre geopolítica.

Tradicionalmente, estas intervenciones de EEUU han provocado una dura denuncia de Beijing. Pero a medida que el conflicto alcanza un punto crítico, China ha demostrado una postura de paciencia estratégica que señala una evolución significativa en sus ambiciones globales a largo plazo.

Alternativa fiable 

La respuesta de Beijing ha sido mesurada. La principal razón de esta contención es el reconocimiento lúcido de la interdependencia económica. China sigue siendo el mayor importador mundial de petróleo crudo, y el bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza su motor industrial. A diferencia de Rusia, que a menudo busca beneficiarse de la inestabilidad geopolítica, China opera como una potencia defensora del statu quo que requiere mercados funcionales y reglas de juego estables para sostener su crecimiento. 

El discurso actual de Beijing sugiere que EEUU está llevando al mundo de vuelta a la «ley de la selva». Esto no es solo una crítica moral; es una preocupación pragmática: una hegemonía impredecible es perjudicial para los negocios. Cuando la política de EEUU oscila entre bloqueos navales y repentinos acuerdos de paz basados en la rendición, socava el mundo globalizado que China ha sabido aprovechar para consolidar su poderío. Beijing no se apresura a llenar el vacío militar con sus propias flotas navales. Se posiciona como la alternativa fiable a un Washington volátil.

Esta continuidad se fundamenta en tecnologías de vanguardia. Mientras el mundo se distrae con la dinámica realidad del conflicto con Irán, China redobla sus esfuerzos en los sectores que, según cree, definirán el próximo siglo. Su dominio en energías renovables ya no es simple tendencia, sino monopolio estratégico. En el primer trimestre de 2026, las exportaciones chinas de los «Tres Nuevos Productos» –vehículos eléctricos, baterías de iones de litio y paneles solares– alcanzaron niveles récord. China controla ahora más del 80% de la cadena de suministro solar global y más del 60% del mercado mundial de baterías para vehículos, con gigantes como CATL y BYD ampliando su ventaja.

Crédito y continuidad 

A medida que la crisis energética desencadena una búsqueda global de alternativas, China se ha convertido en la potencia indispensable. Al dominar las cadenas de suministro de energía eólica, solar y almacenamiento de baterías, ofrece a otras naciones un camino hacia la independencia energética basado en equipos y crédito chinos, en lugar de la protección militar estadounidense.  

Esta influencia se hace sentir cada vez más en el sector financiero. Durante décadas, EEUU ha disfrutado del privilegio desmesurado de ser la moneda de reserva mundial. Sin embargo, el Banco Mundial y el Banco Europeo de Inversiones están encontrando una sólida demanda de deuda no emitida en dólares. Beijing tiene la clara ambición de convertir el renminbi en una moneda de reserva global. Al expandir su mercado de bonos, crea una red de seguridad para inversores globales que creen que los activos de EEUU son cada vez más arriesgados por  la volatilidad política interna. 

En marzo de 2026, Pekín hizo una oferta directa para garantizar la seguridad eléctrica y energética de Taiwán a cambio de una «reunificación pacífica», un intento de capitalizar la vulnerabilidad de la isla, ya que sus suministros de GNL (Gas Natural Licuado) están estrangulados por el bloqueo del Ormuz. La oferta puso de relieve la estrategia de Beijing: proporcionar infraestructura para la supervivencia mientras EEUU proporciona la volatilidad del conflicto.  

Beijing aprovecha este momento histórico para consolidarse como actor global responsable, mientras fortalece discretamente su poderío militar. Xi Jinping apuesta a que, en un mundo cansado del caos, la potencia que aporte recursos, crédito y continuidad acabará imponiéndose.

miércoles, 22 de abril de 2026

NO SE CONFUNDAN: TRUMP SIGUE UNA TÁCTICA NEGOCIADORA ABSOLUTAMENTE COHERENTE

mpr21, 21/04/2026


Hace años que las negociaciones de paz se apoyan en una rama de la matemática, la “teoría de juegos”, que propone infundir miedo cuando la diplomacia fracasa. Aparentemente, en una mesa de negociaciones la racionalidad puede dar paso a la irracionalidad sin solución de continuidad.

Durante la Guerra de Vietnam, las negociaciones de paz de París se basaron en esa teoría. Ante el estancamiento, el asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger, intentó convencer a los vietnamitas de que Nixon estaba loco. Era lo suficientemente impredecible como para tomar medidas drásticas, incluso recurrir a las armas nucleares (1).

La “teoría del loco” es parte de la teoría matemática de juegos aplicada a las negociaciones de paz. Nixon estaba tan desesperado por su derrota en todos los escenarios que se le podía ocurrir cualquier iniciativa.

En 1969 ordenó a los bombarderos B-52 armados con misiles nucleares realizar vuelos provocadores cerca del espacio aéreo soviético como parte de la Operación Giant Lance (2), una iniciativa dentro de una estrategia más amplia para demostrar su disposición a hacer “lo que fuera necesario” para poner fin a la guerra de Vietnam.

Por su parte, los imperialistas no estaban dispuestos a someterse frente a un enemigo inferior; quien tenía que aflojar era Vietnam. O los vietnamitas cedían en París, o comenzarían los bombardeos.

Para poner la situación en su contexto, hay que recordar que en aquellos tiempos los vietnamitas eran considerados como “proxies” de la URSS, exactamente lo mismo que hoy ocurre con Hezbollah o los huthíes con respecto a Irán. Por lo tanto, la amenaza de bombardeo nuclear se dirigía contra la URSS. El Kremlin debía presionar a los vietnamitas para que cedieran en París.

Como es evidente, Trump sigue esa misma táctica, y desde el inicio de la guerra en febrero nadie ha dicho y hecho más “locuras” que él. Los comentaristas aún no se han dado cuenta de que su imprevisibilidad es una ventaja. Sus ultimátums así lo demuestran, igual que su histrionismo.

Es el “loco” perfecto. Los medios de comunicación están pendientes de él para escenificar cada uno de sus gestos. Tan pronto tensa la cuerda, como relaja la presión. No hay más que consultar las oscilaciones de las bolsas mundiales, que suban y bajan con cada una de las frases de Trump.

Pero no es una conducta personal sino que forma parte de la estrategia de Estados Unidos. En 2015 Obama firmó un acuerdo nuclear con Irán y tres años después Trump lo revocó.

Naturalmente, el éxito de la táctica del “loco” depende de la convicción del adversario de que su conducta puede ser irracional. Pero sobre todo debe dar la impresión de que puede hacer algo que no estaba previsto, de que no todo está bajo control. Por eso hay tantos “expertos” que dicen que Trump puede lanzar bombas nucleares sobre Irán.

(1) https://www.geopolitika.ru/en/article/madman-theory-returns

(2) https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB81/index2.htm


lunes, 13 de abril de 2026

UNA PERIODISTA DE LA BBC PIDE QUE LANCEN BOMBAS NUCLEARES SOBRE IRÁN

mpr21, 11/04/2026


La BBC ha vuelto a quedar al descubierto. Una de sus reporteras, Ghoncheh Habibiazad, se pasó de rosca pidiendo el bombardeo nuclear de Irán. Pero el periodismo era sólo una de sus fachadas. Su carrera había sido impulsada por una red de propaganda respaldada por la CIA. No era más que uno de esos peones empeñados en desestablizar Irán.

“En lo que a ellos respecta, ya sea que ataquen la infraestructura energética, usen una bomba atómica o arrasen Irán, mi reacción sincera es que me parece bien”, escribió Habibiazad. Tres horas después la frase desapareció del artículo de la BBC. Había sido reemplazada por una crítica mucho más sutil al gobierno iraní.

A sus 27 años, Habibiazad ya ha logrado más de lo que la mayoría de los periodistas británicos consiguen en toda una vida. Tras solo cuatro años de experiencia sobre el terreno, ha ascendido al puesto de “reportera principal” en la BBC Persian, un cargo que, según una oferta de empleo de la BBC, requiere “un mínimo de entre 8 y 10 años de experiencia en periodismo”.

Tras cuatro años de estudios superiores financiados por el gobierno iraní, Habibiazad se graduó en la Universidad de Teherán en 2020 e inmediatamente se alineó con el enemigo. En octubre de 2021 fue contratada como becaria en Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL), la radio de la CIA creada en la Guerra Fría por Allen Dulles. Durante su estancia en el estudio de la emisora ​​en Praga, trabajaba a distancia para Radio Farda, una filial de RFE/RL, portavoz oficial de Washington en persa.

El mismo mes en que comenzó coo becaria en RFE/RL, se asoció con Marjan TV, otra emisora ​​fundada por los que apoyan el cambio de régimen en Teherán. Durante los siguientes 18 meses, creó contenido para las redes sociales de esa emisora ​​y su filial, Manoto TV, un canal monárquico cuya misión es glorificar a la dinastía Pahlavi, una de las peores dictaduras del siglo XX.

Un vistazo rápido al canal de YouTube de Manoto basta para comprender la magnitud de la obsesión de la organización con la antigua familia gobernante, ampliamente despreciada. Casi todos los vídeos que reciben a los visitantes de la página muestran el rostro de Reza Pahlavi, el pretendiente al trono que incita abiertamente a la guerra civil en Irán.

Manipulación de fuentes dudosas al servicio de la desestabilización

Habibiazad colabora frecuentemente con Deepa Parent, una antigua bloguera especializada en moda reconvertida en “experta en protestas”, quien eliminó su cuenta de X/Twitter después de que se destapara su papel en la falsificación de las cifras de muertos durante las protestas. Al igual que Parent, Habibiazad alcanzó notoriedad en los principales medios de comunicación durante las manifiestaciones que sacudieron Irán en 2022.

Uno de sus primeros éxitos fue un artículo publicado en The Guardian, escrito en colaboración con Parent, en el que se alegaba que la policía iraní disparaba deliberadamente a las manifestantes en los genitales. Las periodistas recurrieron a una red de médicos cercanos a la oposición, quienes afirmaron que las fuerzas de seguridad habían decidido “disparar a las mujeres en la cara y en sus partes íntimas porque tienen un complejo de inferioridad y quieren liberarse de sus complejos sexuales dañando a las jóvenes”.

Aunque las dos mujeres afirmaron haber reunido abundante evidencia de las atrocidades cometidas por Irán, se negaron a publicar la mayor parte, alegando que era demasiado explícita para su emisión. “Algunas de las pruebas que obtuvimos […] eran tan horribles que no pudimos compartirlas, ni siquiera con nuestros editores”, declaró Parent a Voice of America, otra radio de la CIA.

Habibiazad sugirió que sus acusaciones, aún sin fundamento, también habían sido corroboradas por otros. “Cuando se publicó nuestro artículo […] vi que otras personas también habían tenido el valor de compartir sus propios relatos de cómo habían sido golpeadas”. Sin embargo, “se trataba principalmente de usuarios anónimos de Twitter”, aclaró.

La BBC recompensó el engaño. En enero de 2024 la cadena pública británica contrató a Habibiazad como miembro de tiempo completo del equipo de Irán de la división BBC Monitoring, donde trabajó para desacreditar las comunicaciones oficiales del gobierno iraní recopilando respuestas de diversas organizaciones de “verificación de hechos” financiadas por Occidente.

A lo largo de su carrera, Habibiazad se ha basado en gran medida en fuentes dudosas. El 31 de marzo citó con aprobación al Instituto Washington para la Política de Oriente Próximo, una fachada creada originalmente por el grupo de presión israelí AIPAC.

Como reportera principal en la BBC Persian, Habibiazad admite abiertamente que no tiene contacto con iraníes que apoyan a su gobierno y que se comunica exclusivamente con los opositores. “Todas las personas con las que hablo [en Irán] se oponen al gobierno actual”, reveló el 4 de abril.

Fuente: Wyatt Reed https://thegrayzone.com/2026/04/07/senior-bbc-iran-reporter-opposition-activist/

La periodista fue nominada para varios premios concedidos por Amnistía Internacional




sábado, 11 de abril de 2026

EN LA LUCHA CONTRA EL IMPERIALISMO, IRÁN HA GANADO EL PRIMER ASALTO

Bruno Guigue
mpr21, 11/04/2026

Que la principal contradicción de nuestro tiempo es la contradicción entre imperialismo y antiimperialismo, que hoy se expresa, con increíble violencia, a través de la agresión criminal contra el Líbano, que explotó durante 40 días con el feroz ataque contra Irán, es obvio. Pero como todas las contradicciones, desarrolla sus efectos de formas inesperadas y su exasperación en la lucha a veces reserva muchas sorpresas.

Hay que decir que, inicialmente, la asociación criminal entre los depredadores de Washington y los genocidas de Tel Aviv creía que tenía los medios para ganar. Estos belicistas se consideraban la fuerza dominante y, a sus ojos, Irán sólo representaba el aspecto secundario de la contradicción principal. Este país en desarrollo les parecía una potencia regional frágil y desparasitada, que no resistiría los golpes de la cibernética militar: sería derrotada por el aparato militar imperialista, tal era su convicción, al final de un rápido choque y devastador.

Sin embargo, el curso de los acontecimientos infligió a esa pretensión narcisista la terrible herida del principio de la realidad, y lo que se consideraba el aspecto principal de la contradicción (el imperialismo) podría reducirse al rango de aspecto secundario. Inesperadamente, la notable resistencia de Irán ante la ofensiva militar israelí-estadounidense demostró que este país soberano, fuerte en su inquebrantable determinación y preparada desde hace tiempo para esta prueba de fuerza, tenía los medios suficientes para oponer una resistencia a largo plazo a la agresión imperialista.

Ahora conocemos las razones de esta inversión imprevista del equilibrio de poder. Primero, un equilibrio de fuerzas políticas: contrariamente a lo que creían los belicistas de Washington y Tel Aviv, las contradicciones internas de la sociedad iraní, lejos de alcanzar una etapa paroxística bajo el efecto de la agresión extranjera, han sido cauterizadas por esa insoportable negación de la soberanía nacional iraní que representaron los frenéticos bombardeos del agresor. Amenazada por su existencia, herida por su orgullo nacional, la República Islámica del Irán demostró ser mucho más sólida políticamente de lo que sus enemigos imaginaban, y la Quinta Columna permaneció ausente.

Por el contrario, el campo imperialista sufrió y todavía sufre múltiples contradicciones, ya que está claro que Estados Unidos, la entidad sionista y las petromonarquías del Golfo persiguen agendas diferentes. Incluso entre Washington y Tel Aviv, a pesar de ser compinches en agresiones militares y cómplices en crímenes masivos, estallaron contradicciones cuando Trump decidió aceptar un alto el fuego el 9 de abril, en condiciones que sugieren que esta decisión se tomó en contra del deseo israelí de continuar la agresión. Que la entidad atacara inmediata y cobardemente a Líbano el primer día de la implementación del alto el fuego no es una coincidencia.

Porque en germen, en la relación entre los dos países, había una cierta divergencia en cuanto a los objetivos y la conducción de la guerra: si el jactancioso hiperimperialismo de Trump se convirtió en el celoso auxiliar del expansionismo supremacista de Netanyahu, era el momento de una guerra de 40 días, pero tal vez no hasta el fin de los tiempos. Seguro que la agenda apocalíptica de los genocidas de Tel Aviv excede con creces el calendario electoral de Trump, lo cual sería una buena noticia y también nos diría, de paso, cuál es el más loco de los dos.

Basta leer la prensa israelí para darse cuenta de que Washington ha hecho una pausa en el alineamiento pavloviano con los delirios del colonialismo israelí. El desencadenamiento de la violencia contra Líbano, desde ese punto de vista, es un acto de pura venganza y, por tanto, una admisión de debilidad estratégica.

Podríamos hacer un análisis comparable de las contradicciones que atravesaron las relaciones entre Estados Unidos y las petromonarquías durante este conflicto. Los regímenes árabes de la región no tenían ningún interés en continuar una guerra que no querían, que perturba la acumulación capitalista de su economía rentista y que resulta en el filtrado draconiano del paso de barcos en el Estrecho de Ormuz por parte de los iraníes.

¿Falta de anticipación por parte de los estrategas de Washington? El arma económica, sin embargo, fue utilizada por los iraníes como habían anunciado, si sus adversarios alguna vez quisieran llevar a cabo una agresión. En esta asimetría que se opone a una potencia media y a un imperio dotado de medios colosales, el arma económica más eficaz claramente no estaba en el lado americano, sino en el lado iraní. Revirtiendo los términos de la principal contradicción, la asimetría del conflicto a nivel militar equivalía a una asimetría inversa a nivel económico.

Sin embargo, la correlación de fuerzas era tanto más favorable para Irán cuanto que su propia estrategia militar tenía perfectamente en cuenta la desproporción de recursos. Apostando casi exclusivamente por su capacidad de respuesta balística, Teherán podía utilizar todas las palancas de una región potencia con alto potencial científico y técnico, un complejo militar-industrial endógeno capacidad de producción de misiles y drones de bajo costo, y geografía propicia para proteger sus vitales instalaciones militares.

Este nudo insospechado de fuerzas chocó con la ambición estadounidense de imponer la capitulación de Irán al final de una guerra corta y decisiva. Al acentuar las contradicciones secundarias del campo imperialista, sin olvidar las contradicciones internas de la clase dominante y el pueblo estadounidense, la estrategia iraní claramente ha sumado puntos.

Todavía es demasiado pronto para decir que Irán ganó la guerra, pero lo cierto es que ganó la primera vuelta, que extrañamente se parece, considerando todo, a la Guerra de los 12 Días, en junio del año pasado, que terminó con una retirada del dúo imperialista. El resultado momentáneo del conflicto muestra que una potencia regional que ha sufrido sanciones occidentales durante 20 años puede defenderse de los agresores que imaginaron que podrían derrotarlo rápidamente.

Por eso esta guerra tiene una dimensión altamente simbólica: es una guerra de liberación, anticolonial y antiimperialista. Es una guerra defensiva librada por un país soberano contra un imperio depredador que ha jurado su perdición. También es una lucha legítima contra un ectoplasma colonial y genocida. La exhibición que ha realizado desde hace 40 días reitera la de Dien Bien Phu en 1954, o la de la victoria del pueblo argelino en 1962. Da testimonio de la capacidad de resistencia de los pueblos que supieron repeler el imperialismo imponiéndole un terreno de lucha del que es incapaz de salir victorioso. Irán ha sufrido terribles golpes, su población civil ha pagado el alto precio de una guerra de agresión, pero el Estado iraní sigue en pie, coronado por esta victoria de los débiles sobre los fuertes que sigue siendo la victoria característica sobre el imperialismo. y colonialismo.

Fuente original: https://www.facebook.com/bruno.guigue.10/posts/pfbid0yCFTAvFA4fUxvQGfjXjARUt6WhpaAjuLRLir6A7NHifHPSvrv8fw27G6VyNPjhBpl

miércoles, 8 de abril de 2026

AHORA ESTÁ CLARO: EL PETRÓLEO ESTÁ AQUÍ PARA QUEDARSE

 

La crisis energética provocada por el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha demostrado que la idea de la no dependencia del petróleo y la transición energética (Agenda 2030) es un engaño. Amparándose en un “discurso de la escasez” de corte malthusiano (nada nuevo: ya se anunció hace décadas el fin del carbón, los nitratos, el suelo cultivable, etc.) el capitalismo global a través de sus palmeros, los ecologistas subvencionados y las ONGs, nos había hecho creer desde el año 73 (¡hace más de medio siglo!) que el petróleo y el gas se estaban acabando y que había que hacer una transición hacia una economía “verde” basada en energías renovables. Es curioso que las mismas fuerzas que impusieron un modelo de desarrollo capitalista basado en el uso de hidrocarburos sean las mismas que ahora nos dicen que el petróleo, el gas y el carbón son inventos del demonio, justo cuando el Sur Global (liderado por Irán) se ha puesto en pie para decir al Norte Imperial que no van a permitir más el saqueo neocolonial de sus recursos.

El cierre de Ormuz a la coalición de países aliados con el hegemón americano ha causado una crisis económica comparable a la crisis del petróleo de 1973. Y ello es la prueba de que el petróleo y el gas siguen siendo esenciales para nuestras economías porque los hidrocarburos están aquí para quedarse. Para empezar, el cierre del estrecho ha producido el desabastecimiento de estaciones de servicio por todo el mundo y que por tanto la gente no pueda desplazarse. Los pro capitalistas se reían de las consecuencias del desbastador embargo de EEUU contra Cuba, pero Irán es quien ríe el último y, por tanto, quien ríe mejor. La idea de la UE de sustituir el transporte que funciona con hidrocarburos por vehículos eléctricos ha sido un fracaso y muchos países y empresas están volviendo al motor de combustión [1], ya que entre otras cosas esa electricidad sale en gran parte de quemar hidrocarburos en centrales eléctricas. Lo que es más, hay grandes medios de transporte como el avión o el barco para los que la electrificación es inviable y tras la subida del petróleo han tenido que subir los precios del billete de manera exorbitada, siendo estos precios prohibitivos para la mayoría de la población. Asimismo, hay una serie de materiales como el plástico o las fibras sintéticas que se usan de manera masiva por su barata producción en sectores clave como la sanidad de los que es muy difícil prescindir (piénsese en las mascarillas, viales, respiradores, jeringuillas desechables, etc.) Por otra parte, está el problema de los fertilizantes, que usan compuestos químicos como la urea o el fosfato de amonio que derivan del petróleo [2]. El problema es muy serio ya que, sin los fertilizantes, las cosechas peligran, lo que podría causar hambrunas de proporciones bíblicas. Además, del gas natural se extrae helio, un recurso estratégico usado en medicina (en las resonancias magnéticas, por ejemplo) y en la industria (en la fabricación de chips, semiconductores, en la IA y en la industria aeroespacial) [3]. Por último, hay que recordar que el prescindir de la electricidad producida por la quema de hidrocarburos en la red eléctrica de un país puede producir apagones. Esto ya lo sufrimos en España hace un año. Y si alguien cree que esta afirmación es un bulo de la extrema derecha (como dice la Sexta TV y otros medios afines al poder blando americano) que examine la situación de Cuba, donde la red eléctrica no ha podido funcionar con energías renovables y ha tenido que recibir urgentemente petróleo de Rusia [3].

En definitiva, la idea de que es posible vivir sin petróleo es falsa (a no ser que se pretenda volver a la Edad Media.) Esta es una falsedad inventada por las élites anglosionistas para, por una parte, quebrar la economía de países rivales del Norte Imperial que no cuentan con dicho recurso (como los que componen la UE) y, por otra, para hundir las economías de países del Sur Global que dependen de la extracción de petróleo (como Venezuela o Irán). Para ello, han usado una caterva de ecologistas de postín y ONGs a sueldo de la USAID que han tomado con su discurso del “fin del petróleo” los medios de comunicación, las instituciones e incluso el tejido asociativo, para pavimentar así el camino hacia este gran engaño neomalthusiano llamado Agenda 2030. No es el fin del petróleo, es el principio del fin del saqueo al Sur Global tras la gesta antiimperialista realizada por Irán.


NOTAS:

[1] https://www.abc.es/motor/economia/motor-combustion-resurge-frente-incertidumbre-electrica-20260218100100-nt.html

[2] https://www.revistacampo.es/fertilizacion-2/la-guerra-en-oriente-medio-puede-llevar-al-desabastecimiento-de-fertilizantes-en-espana/

[3] https://www.finanzas.com/mercados/helio-crisis-ia-estrecho-ormuz.htm

[4] https://elpais.com/america/2026-03-30/paneles-solares-la-apuesta-de-cuba-ante-la-falta-de-combustible-es-el-negocio-del-momento.html

martes, 7 de abril de 2026

EL AGUA AL LÍMITE: EL FRENTE DE LA DESALINIZACIÓN EN EL GOLFO, EN UNA GUERRA QUE SE EXTIENDE

Geopolítica rugiente, 03/04/2026

En una región que se sustenta en el agua gestionada, es posible que la próxima escalada no afecte al petróleo, sino a los sistemas que hacen posible la vida

La seguridad hídrica del Golfo Pérsico se enfrenta ahora a una prueba existencial, ya que las plantas desalinizadoras pasan de ser pilares del desarrollo a convertirse en objetivos militares estratégicos, lo que pone en un riesgo sin precedentes la continuidad de la vida urbana y los flujos de inversión en toda la región.

La dependencia estructural de los Estados del Golfo respecto a la desalinización del agua de mar para su seguridad hídrica pone de manifiesto una vulnerabilidad crítica ante la agresión en curso de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada a finales del pasado mes de febrero.

A medida que los bombardeos recíprocos se intensifican y persisten, crece la preocupación de que el enfoque estratégico de las partes beligerantes se desplace más allá de las instalaciones militares y la infraestructura energética convencional hacia la propia costa.

Los indicadores económicos muestran que cualquier interrupción en las plantas desalinizadoras amenaza la continuidad de los centros urbanos y la actividad industrial en una región totalmente desprovista de recursos hídricos naturales renovables.

Una región diseñada contra sus propios límites

El Golfo Pérsico alberga el mayor mercado de desalinización del mundo, con aproximadamente 3.401 plantas en funcionamiento, que abarcan grandes instalaciones, sistemas de ósmosis inversa de mediana escala y unidades integradas en complejos industriales.

En conjunto, producen más de 22 millones de metros cúbicos diarios, lo que representa casi un tercio de la producción mundial. La dependencia es casi total: Catar depende de la desalinización para el 99 % de su agua, Baréin y Kuwait para el 90 %, Omán para el 86 % y los Emiratos Árabes Unidos para el 42 %. Arabia Saudí depende de la desalinización para alrededor del 70 % de su suministro a grandes ciudades como Riad y Yeda.

Estas plantas se agrupan a lo largo de las costas, dentro del alcance de los misiles y drones iraníes, lo que vincula la seguridad nacional del Golfo directamente a la supervivencia de estas instalaciones. Perderlas paralizaría ciudades enteras.

Ciudades como Dubái y Doha dependen de un suministro ininterrumpido de agua para mantener los sistemas de refrigeración de los centros de datos y los vastos complejos comerciales. Una interrupción que durara más de 48 horas provocaría consecuencias económicas y sociales que superarían con creces la capacidad de los sistemas locales de gestión de crisis.

Cuando el agua se convierte en un campo de batalla

La mayoría de las instalaciones de desalinización del Golfo funcionan mediante sistemas de producción lineales, en los que un daño en una sola etapa —bombas de alta presión o unidades de membrana— detiene todo el proceso.

Los informes de la primera semana de la agresión señalaban daños en la planta de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos, y en la planta de Doha Oeste, en Kuwait, causados por restos de misiles interceptores. Teherán acusó a Washington de atacar una instalación en la isla de Qeshm, mientras que Manama culpó a Irán de atacar una planta de Baréin. Estos incidentes indican un posible cambio hacia el ataque a las infraestructuras que sustentan la vida civil, lo que eleva el coste de la guerra en todos los frentes.

Estas instalaciones son intrínsecamente difíciles de defender. Su escala, exposición y dependencia de la toma directa de agua de mar limitan las opciones de fortificación. Protegerse exige amplios recursos de defensa aérea, lo que agota las reservas de misiles interceptores en lo que se perfila como una prolongada guerra de desgaste. Un solo dron que penetre en una unidad de control central podría inutilizar una planta que abastece a un millón de personas durante semanas.

Energía y agua: un único punto de fallo

Alrededor del 75 % de las plantas desalinizadoras del Golfo funcionan mediante cogeneración, lo que vincula la producción de agua directamente a la generación de electricidad. Cualquier ataque contra las redes de suministro de gas o las centrales eléctricas paralizaría la producción de agua sin afectar directamente a las unidades de desalinización.

Esta interdependencia crea una vulnerabilidad en varios niveles: un solo ataque puede dejar sin servicio tanto la electricidad como el agua simultáneamente. 

También complica la recuperación. Los transformadores destruidos en los complejos de desalinización requieren importaciones pesadas y especializadas, difíciles de conseguir ya que las rutas marítimas se ven interrumpidas o los puertos son blanco de ataques. Reiniciar las centrales térmicas tras paradas repentinas conlleva el riesgo de daños duraderos en las turbinas y calderas debido a cambios bruscos de temperatura y presión.

La desalinización en sí misma consume una enorme cantidad de energía. Cada metro cúbico requiere un aporte significativo de combustible o electricidad. A medida que el ataque estadounidense-israelí entra en su quinta semana, los sectores energéticos del Golfo se enfrentan a una presión creciente para satisfacer la demanda interna y, al mismo tiempo, mantener los compromisos de exportación. 

La guerra invisible: los frentes cibernéticos 

Las modernas plantas desalinizadoras dependen de complejos sistemas de control digital, lo que abre un campo de batalla paralelo en el ciberespacio. Irán ha demostrado una capacidad avanzada para atacar las infraestructuras de agua y energía mediante operaciones cibernéticas.

La penetración en estos sistemas permite a los atacantes detener la producción, dañar componentes internos alterando las velocidades de rotación o la presión, o manipular los niveles de tratamiento químico, lo que hace que el agua no sea apta para el consumo. 

Los ciberataques son difíciles de detectar en tiempo real y pueden paralizar las operaciones sin causar destrucción visible, lo que complica las reparaciones y agrava la confusión dentro de las estructuras de gestión de crisis. Los operadores se ven obligados a destinar enormes recursos a la ciberseguridad, pero las vulnerabilidades persisten debido a las cadenas de suministro de software y hardware integradas a nivel mundial.

Incluso una manipulación menor del software puede desencadenar desequilibrios químicos, exponiendo a la población a agua no apta para el consumo antes de que se detecte. Estos ataques no solo apuntan a la infraestructura, sino también a la confianza pública, utilizando el pánico como arma en el marco de la guerra híbrida. 

La contaminación como arma de guerra 

La naturaleza semicerrada del Golfo Pérsico lo hace altamente susceptible a una rápida contaminación ambiental. Los derrames de petróleo, ya sean deliberados o colaterales, pueden paralizar las plantas desalinizadoras al obligar al cierre de los puntos de toma para proteger las membranas sensibles.

Una repetición de lo ocurrido en 1991 —cuando Irak vertió millones de barriles de petróleo en las aguas del Golfo— devastaría los modernos sistemas de ósmosis inversa, que son mucho más sensibles a la contaminación que las antiguas plantas térmicas. 

Los ataques contra instalaciones nucleares o petroquímicas costeras iraníes también podrían provocar contaminación radiactiva o química a largo plazo, dejando inutilizables vastas zonas marinas y dañando ecosistemas esenciales para la filtración natural. El resultado sería un aumento de los costes de tratamiento y una reducción drástica de la vida útil de los equipos.

La protección de los sistemas de toma de agua requiere el despliegue constante de barreras flotantes y equipos de respuesta rápida. En tiempos de guerra, estas operaciones se enfrentan a amenazas como las minas navales o las embarcaciones cargadas de explosivos. La interrupción del complejo de Jebel Ali en Dubái, por ejemplo, cortaría el suministro de agua a un centro comercial global, lo que provocaría pérdidas diarias que se cifrarían en miles de millones de dólares.

Mercados, capital y el precio de la inseguridad hídrica

Las amenazas a la infraestructura de desalinización golpean el núcleo del modelo económico del Golfo, construido sobre la estabilidad y la previsibilidad. Las calificaciones crediticias dependen de la prestación ininterrumpida de servicios esenciales a los ciudadanos y a millones de trabajadores expatriados.

Las amenazas persistentes a los sistemas de agua elevan las primas de seguro de los activos industriales y costeros, lo que aumenta el coste de hacer negocios. Los efectos se multiplican: se paralizan grandes proyectos inmobiliarios e industriales, disminuye la inversión extranjera y los presupuestos estatales absorben la carga de las reparaciones de emergencia y las costosas alternativas en medio de la interrupción de las cadenas de suministro globales.

Los ataques repetidos acelerarían la fuga de capitales hacia entornos más estables. Las corporaciones multinacionales con sede en ciudades del Golfo reevaluarán sus planes de expansión si la disponibilidad de agua se vuelve incierta. Esto somete a una presión directa a los programas de transformación económica a largo plazo, incluida la Visión 2030 de Arabia Saudí.

Fomentar la resiliencia bajo fuego

En respuesta, los Estados del Golfo están tomando medidas para reforzar la resiliencia hídrica. Las unidades móviles de desalinización —instaladas en barcos o camiones— ofrecen un alivio temporal, aunque su producción sigue siendo limitada.

Se están llevando a cabo medidas más estratégicas. Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí están invirtiendo en el almacenamiento en acuíferos, inyectando el excedente de agua desalinizada bajo tierra. El sistema de Abu Dabi, por ejemplo, puede abastecer hasta 90 días de demanda de emergencia. El almacenamiento subterráneo proporciona una protección que los embalses expuestos no pueden ofrecer.

Entre las soluciones más eficaces se incluyen las inversiones estratégicas de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí en el almacenamiento de agua mediante la inyección en acuíferos del excedente de agua desalinizada. El proyecto de Abu Dabi, por ejemplo, proporciona reservas suficientes para 90 días de consumo de emergencia. Este método ofrece mayor protección que los depósitos de almacenamiento expuestos, ya que las capas geológicas protegen de forma natural las reservas.

Arabia Saudí también está impulsando la descentralización mediante la promoción de plantas desalinizadoras más pequeñas y distribuidas. Esto dispersa el riesgo, lo que hace mucho más difícil una interrupción a nivel de todo el sistema.

Otras medidas se centran en la eficiencia: reducir las pérdidas de agua en las redes y frenar el consumo en la agricultura y el paisajismo para prolongar las reservas. La interconexión regional de agua también podría surgir como una salvaguardia colectiva, permitiendo transferencias entre Estados si la infraestructura permanece intacta.

Derecho, guerra e impunidad

El derecho internacional humanitario, en particular el artículo 54 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra, clasifica las instalaciones de agua como indispensables para la supervivencia de la población civil y prohíbe atacarlas.

Sin embargo, la práctica de EE. UU. e Israel trata habitualmente dicha infraestructura como objetivos legítimos bajo el pretexto del doble uso. Esta lógica conlleva el riesgo de una escalada, ya que la represalia iraní podría situar a las plantas desalinizadoras del Golfo directamente en la línea de fuego, empujando a la región hacia una crisis humanitaria a gran escala. 

Cadenas de suministro y sistemas frágiles 

La continuación de la agresión y la interrupción de las rutas marítimas amenazan el mantenimiento rutinario de las plantas desalinizadoras del Golfo, que dependen de tecnología y componentes importados de proveedores occidentales y asiáticos.

Estas instalaciones dependen en gran medida de mano de obra especializada extranjera. El aumento de los riesgos de seguridad puede provocar la marcha del personal técnico, dejando las operaciones con falta de personal y aumentando la probabilidad de fallos. 

Los productos químicos esenciales —cloro, antiincrustantes y otros— requieren cadenas de suministro estables. Cualquier interrupción degrada la calidad del agua u obliga a cierres para proteger la infraestructura. Asegurar estos materiales se vuelve cada vez más difícil bajo un bombardeo sostenido, lo que podría obligar a recurrir al costoso transporte aéreo.

Gran parte de la red de desalinización del Golfo ya está vinculada a tecnología extranjera —a menudo israelí—, lo que integra influencia externa directamente en la infraestructura más crítica de la región.

El agua decidirá qué sobrevive 

El frente de la desalinización se erige ahora como el desafío de seguridad determinante para los Estados del Golfo. La guerra actual ha puesto de manifiesto una realidad fundamental: el poderío militar y la riqueza petrolera no pueden compensar la ausencia de seguridad hídrica.

A raíz de ello, es probable que los Estados del Golfo reformen su política hídrica, acelerando el uso de energías renovables —solar y eólica— para desvincular la desalinización de los combustibles fósiles y las redes centralizadas. 

Las trayectorias futuras apuntan hacia la desalinización con energía nuclear para la estabilidad a largo plazo, sistemas localizados para reducir la dependencia de las redes centralizadas, defensas cibernéticas y físicas ampliadas para la infraestructura hídrica, y coordinación regional para la respuesta colectiva ante crisis.

El agua —y no el petróleo— determinará en última instancia si los Estados del Golfo pueden soportar un conflicto prolongado, recuperarse de crisis sistémicas y mantener su posición dentro del orden económico mundial.

Sin ella, todo proyecto de desarrollo, toda ciudad y toda visión económica corren el riesgo de colapsar ante el primer ataque sostenido.

jueves, 26 de marzo de 2026

UNA VENGANZA POR TODOS

[Un gran vídeo hecho por Irán y difundido por el canal ruso RT. Internacionalismo en estado puro... Por cierto, censurado en muchos sitios web del occidente colectivo. A nadie le gusta que le recuerden sus crímenes.]