lunes, 20 de julio de 2026

EL GRAN DESPOJO DEL BIENESTAR Y LA ARQUITECTURA DEL CUARTEL EUROPEO

Alejandro Marcó del Pont
Nueva Revolución, 07/07/2026

En algún lugar de la memoria colectiva europea, entre el polvo de los archivos y las fotografías sepia, permanece la imagen de aquella sala cargada de humo en Berlín, el 20 de febrero de 1933. Veinticuatro hombres, los barones del acero, la química y la banca teutona, la elite alemana se sentaban frente a un cabo bohemio de bigote ridículo para entregarle las llaves del Reich.

Éric Vuillard, en su escalofriante crónica de El orden del día, reconstruyó aquella escena con la precisión de un forense, dejándonos la lección más amarga de la historia económica del siglo XX. Las catástrofes no las provocan los locos, sino los hombres respetables que firman los cheques. Pero hay una verdad aún más oscura que subyace en aquella reunión, una que los historiadores oficiales suelen omitir en sus eufemismos. Aquellos veinticuatro caballeros no solo traicionaron a la democracia de Weimar; iniciaron el mayor ejercicio de despojo, expoliación y sumisión de las clases trabajadoras que Europa hubiera conocido.

Hay similitudes entre el periodo de entreguerras (1918-1939) y la situación actual con las élites europeas. El paralelismo es llamativo, aunque no exactos, la historia no se repite idénticamente, pero rima. En ambos casos, las élites económicas, políticas e intelectuales europeas percibieron una amenaza existencial a su orden liberal/capitalista y responden con estrategias de contención, rearme ideológico y apoyo selectivo a fuerzas «defensoras» del statu quo, a menudo con un giro hacia posiciones más derechistas.

De la lectura se desprende que las élites europeas quieren tres cosas al mismo tiempo: contener a Rusia, reconstruir el poder geopolítico europeo y descargar el costo de la crisis sobre el trabajo y el bienestar social. El problema es que esas tres metas chocan entre sí,: la militarización exige gasto público; la competitividad demanda salarios más bajos y ajustes, y la cohesión política se debilita cuando la población percibe que paga el precio de una estrategia diseñada desde arriba.

Para comprender la magnitud de este despojo, hay que mirar sin anestesia lo que ocurre en el corazón industrial de Europa. El motor de Europa se está apagando, y esto no es un misterio, sino el resultado de la ruptura del modelo de negocios alemán (gas ruso barato + manufactura de alta calidad + exportación a China). Recientemente, a finales de junio de 2026, se anunció que Volkswagen planea cerrar cuatro plantas en Alemania y despedir a 100.000 trabajadores en todo el mundo. El colapso del modelo alemán no es un accidente, es una reestructuración de clase planificada.

Esto refleja una desindustrialización acelerada donde los costes energéticos y las regulaciones verdes destruyen el tejido industrial tradicional. La vieja burguesía industrial europea está sufriendo, pero esto abre la puerta a que los capitales financieros y los fondos de inversión (muchos de ellos estadounidenses o vinculados a las grandes gestoras de activos) adquieran activos europeos a precios de remate, reconfigurando la propiedad de la industria hacia un modelo más financiero y menos productivo.

El capital financiero no necesita fábricas en el Ruhr; necesita bonos verdes, derivados de carbono, algoritmos de gestión de datos y activos comprados a precio de saldo. El despojo consiste en transferir la riqueza pública y productiva a los balances privados de los fondos de inversión, dejando a la ciudadanía con las migajas de una economía de servicios precarizados.

Mientras Alemania es vaciada de su poderío productivo, Londres y París arden en un caos político que sirve como la cortina de humo perfecta para esta operación. El desastre político del Reino Unido, atrapado en la trampa del Brexit y en una sucesión de gobiernos débiles, la fragmentación de Francia, con la extrema derecha acechando el Eliseo y una izquierda irreconciliable, son presentados por los medios hegemónicos como la crisis de la democracia. Nada más lejos de la realidad. Este caos es la condición de posibilidad para el verdadero objetivo de las elites. La construcción del Estado de la Vigilancia.

En la cúspide de esta arquitectura del despojo se erigen tres pilares fundamentales que operan en perfecta simbiosis para garantizar que la riqueza fluya hacia arriba y el control se imponga hacia abajo. El primero de estos pilares es la ingeniería ideológica y moral representada por George Soros y su red de Fundaciones por una Sociedad Abierta. Soros no es un simple filántropo; es el jefe de inteligencia ideológica de las elites transnacionales. Su función en esta transición del bienestar a la vigilancia es crucial: reemplazar la soberanía popular por una red de ONG, think tanks y activismo legal que dicta los límites de lo pensable.

Las Open Society Foundations no buscan el bienestar material de las clases bajas; buscan la sumisión ideológica. Financian la «sociedad civil» que exige la apertura de fronteras (para garantizar un flujo de mano de obra barata y precaria que presione los salarios a la baja) y que, al mismo tiempo, exige la censura de cualquier discurso que desafíe el consenso tecnocrático de Bruselas. Soros provee el marco moral que justifica el Estado de la Vigilancia, bajo la premisa de proteger la «democracia liberal» y los «derechos humanos», se legitima la persecución legal, financiera y mediática de cualquier disidencia. Es la vigilancia del pensamiento, la policía de la moralidad que asegura que las masas empobrecidas no culpen al sistema financiero, sino a los chivos expiatorios de turno.

El segundo pilar es la banca de la reestructuración y el parasitismo financiero, encarnado históricamente por la dinastía Rothschild y, hoy, por la red de bancos de inversión y gestoras de activos globales. Si el Estado del Bienestar se financiaba con los impuestos al trabajo y a la producción nacional, el nuevo Estado de la Vigilancia y el Cuartel se financia con deuda. Aquí es donde se consuma el gran despojo económico. Las elites financieras utilizan las crisis que ellas mismas provocan o exacerban para rescatar a los Estados no con dinero gratuito, sino con deuda impagable. A cambio de esta deuda, los Estados europeos están obligados a hipotecar sus infraestructuras públicas, sus sistemas de pensiones y sus recursos naturales.

Rothschild & Co y sus pares asesoran la privatización silenciosa de lo que queda del patrimonio público. Cada vez que un Estado europeo necesita emitir deuda para mantener a flote su maltrecho sistema de salud o para financiar el déficit energético, los fondos de inversión globales compran esa deuda, exigiendo a cambio «reformas estructurales», es decir, recortes en el gasto social, aumento de la edad de jubilación y flexibilización laboral. El despojo es la financiarización de la vida misma: el capital financiero se alimenta de la sangre del Estado social, absorbiendo la riqueza de las generaciones presentes y futuras para inyectarla en los mercados de activos globales.

El tercer pilar, y quizás el más visible en su brutalidad, es el complejo militar-industrial europeo. La provocación y el enquistamiento del conflicto con Rusia no son un error de cálculo diplomático; son la gallina de los huevos de oro del nuevo modelo de acumulación. El Estado del Bienestar gastaba dinero en construir hospitales, escuelas y redes de transporte, bienes que mejoraban la vida de la población y fortalecían su capacidad de organización.

El Estado del Cuartel gasta ese mismo dinero en comprar drones, misiles y sistemas de vigilancia a corporaciones privadas como Rheinmetall, BAE Systems o Thales. Este es el secreto a voces de las elites europeas. La guerra y la amenaza de guerra son el único keynesianismo que les queda. Ante la imposibilidad de generar crecimiento real en una economía desindustrializada y envejecida, la única forma de inyectar dinero público en la economía sin que la población lo reclame en forma de bienestar social es a través del gasto militar.

Las elites europeas necesitan a Rusia como el enemigo existencial para justificar el aumento exponencial de los presupuestos de defensa. Este gasto público es una trasferencia directa de riqueza de los contribuyentes europeos a los accionistas del complejo militar-industrial. Es el despojo definitivo: obligar a una clase media empobrecida a pagar con sus impuestos los dividendos de las empresas que fabrican las armas que amenazan su propia seguridad.

Y conectando, orquestando y beneficiándose de estos tres pilares se encuentra el gran depredador, la entidad que ha trascendido la mera influencia para convertirse en el verdadero soberano de Europa, BlackRock. Larry Fink y su fondo de catorce billones de dólares no son un actor más en el mercado; son la encarnación del feudalismo financiero global. BlackRock es el dueño de la sustitución del Estado del Bienestar por el Estado de la Vigilancia y el Cuartel porque BlackRock es accionista mayoritario de todo lo que compone este nuevo sistema.

Poseen las acciones de las empresas de energía que estrangulan a la industria alemana; poseen la deuda de los Estados francés y británico que los obliga a recortar los servicios públicos; poseen las empresas tecnológicas que proveen los algoritmos de vigilancia y censura, y, por supuesto, son los principales accionistas de Rheinmetall y de las grandes corporaciones de defensa.

BlackRock no tiene patria, no tiene lealtad a la constitución de ningún Estado europeo y no rinde cuentas ante ningún electorado. Para BlackRock, la «transición verde» no es una necesidad ecológica, es un mecanismo para crear nuevos mercados de activos financieros y destruir la vieja industria que exige derechos laborales. Para BlackRock, la guerra en Ucrania no es una tragedia humanitaria, es una oportunidad para lanzar Exchange Traded Fun (ETFs), o fondo cotizado de defensa europea y capitalizar el miedo. BlackRock es el nuevo Krupp, el nuevo Siemens, el nuevo IG Farben, pero multiplicado por mil y liberado de cualquier atadura territorial.

Las elites europeas ante la pregunta de si son parte del desastre o los ganadores, la hipótesis y el concepto de «capitalismo de crisis» sugiere que la facción tecnocrática, financiera y verde está ganando. La teoría de las elites sugiere que están utilizando la crisis para consolidar el poder supranacional de la Unión Europea y evolucionar su marco legal hacia una mayor centralización.

Si aplicamos a esta Europa, la de 2026, el marco analítico que Ian Kershaw desarrolló en su magistral “Descenso a los infiernos”, el paralelismo no es solo perturbador, es revelador de la intencionalidad de las elites. Kershaw identificó cuatro motores que empujaron a Europa al abismo entre 1914 y 1949: las tensiones nacionalistas, las disputas territoriales, los conflictos de clase y las crisis del capitalismo. Pero su gran lección es cómo las elites conservadoras y financieras utilizaron estos motores para justificar la destrucción de la democracia y los derechos sociales.

En los años treinta, el pánico sistémico de las elites ante el comunismo y la revolución obrera las llevó a apoyar, financiar y armar a los movimientos fascistas. Necesitaban un leviatán que aplastara a los sindicatos, eliminara el derecho a huelga y sometiera a la clase trabajadora a la disciplina de la economía de guerra. El fascismo no fue un accidente histérico de las masas; fue la solución de emergencia de las elites para salvar el capital mediante el terror de Estado.

Al igual que en el periodo de entreguerras, las elites actuales están dispuestas a sacrificar la democracia liberal, el bienestar social y la paz para garantizar la seguridad del capital y su propia supervivencia en la cúspide de la pirámide. Utilizan la amenaza de Rusia y China como el nuevo «peligro bolchevique», un chivo expiatorio geopolítico que les permite imponer medidas de austeridad, recortar libertades civiles y desviar el presupuesto público hacia el aparato de seguridad. El enemigo externo es la coartada perfecta para el despojo interno.

El despojo se ha vuelto invisible, automatizado y aceptado como «sentido común» por una población que ha sido educada para temer más al «discurso de odio» o a la «desinformación» que, a la pobreza, a la guerra o a la pérdida de su soberanía. Las elites han logrado que los propios ciudadanos se vigilen, se delaten y se autocensuren, externalizando la función de la policía política a la propia sociedad civil, esa misma que Soros y sus ONG han meticulosamente adiestrado en la pureza moral y la obediencia tecnocrática.

Al destruir el Estado del Bienestar, las elites europeas han eliminado el colchón de contención social. Han sustituido la esperanza por el miedo, y el miedo, cuando se acumula durante demasiado tiempo en una población acorralada, no genera sumisión; genera una presión explosiva. El despojo tiene un límite físico. Cuando la clase media europea ya no pueda pagar la calefacción, cuando los trabajadores de las ciudades desindustrializadas no tengan nada que perder, cuando la realidad material de la pobreza y la guerra llame a sus puertas, ninguna ley de «desinformación» y ningún algoritmo de vigilancia podrá contener la furia de una sociedad a la que se le ha robado el futuro.

La historia, como Kershaw demostró y como Vuillard noveló, suele castigar esa arrogancia. Las catástrofes históricas rara vez son causadas por monstruos sádicos al principio; son causadas por elites conservadoras, banqueros y tecnócratas que creen que pueden gestionar el caos para proteger sus privilegios. Las elites europeas actuales, al financiar la guerra contra Rusia y permitir la desindustrialización de Alemania, están caminando por el mismo precipicio, convencidas de que su ingeniería financiera y militar las salvará.

Pero los nuevos veinticuatro caballeros, los Soros, los Rothschild, los Fink, los Von der Leyen, los Macron, no han aprendido la lección de sus predecesores. Creen que esta vez será diferente. Creen que el monstruo les obedecerá. La historia, terca y repetitiva, les recordará que los monstruos nunca obedecen a quienes los financian. Europa, una vez más, desciende a los infiernos. Y esta vez no habrá un 1945 que la rescate de sí misma.

sábado, 20 de junio de 2026

NIÑA DE 8 AÑOS MUERE EN ATAQUE DE DRON UCRANIANO CERCA DE MOSCÚ

Visionrdn.com, 19/06/2026

La madrugada de este jueves, múltiples drones ucranianos atacaron la capital rusa y sus alrededores, y causaron víctimas y daños materiales en infraestructuras civiles.

Una menor de ocho años murió en el municipio de Zhukovksi, provincia de Moscú, durante el ataque masivo de drones lanzado este jueves por Ucrania, informaron las autoridades locales.

«Lamentablemente, a causa del ataque con drones en Zhukovski ayer, una niña de 8 años falleció durante el incendio que se originó [a raíz del impacto].

En el momento de los hechos, se encontraba en casa con su abuela, quien salió ilesa», detalló el gobernador Andréi Vorobiov.

El funcionario precisó que 18 edificios residenciales resultaron afectados por el masivo ataque en las afueras de Moscú.

Durante la noche del 17 al 18 de junio, Ucrania lanzó cientos de drones contra Moscú, lo que dejó al menos 17 heridos, además de este fallecimiento confirmado, y causó daños materiales en infraestructuras civiles. Según el alcalde de la capital rusa,

Serguéi Sobianin, los sistemas de defensa antiaérea derribaron al menos 194 vehículos aéreos no tripulados.

En las redes sociales circulan videos que muestran momentos de impacto de drones ucranianos contra edificios y objetivos civiles.


RUSIA DENUNCIA ATAQUE MORTAL UCRANIANO A AUTOBÚS CON EQUIPO INFANTIL DE FÚTBOL BIELORRUSO

SWI, 17/06/2026

Moscú, 17 jun (EFE).- Las autoridades rusas denunciaron este miércoles un ataque ucraniano con dron contra un autobús en el que viajaban miembros del equipo infantil de fútbol de Bielorrusia, que dejó al menos un muerto y varios heridos.

El ataque tuvo lugar en la región rusa de Briansk, fronteriza con Ucrania.

«Terroristas ucranianos atacaron un autobús que transportaba a un equipo de fútbol infantil bielorruso», escribió en su canal de Telegram el gobernador de Briansk, Yegor Kovalchuk.

Agregó que los pasajeros del autobús provenían de la ciudad bielorrusa de Gomel y se dirigían al balneario ruso de Guelendzhik, en el mar Negro.

«Una mujer que acompañaba al equipo murió en el ataque», dijo el gobernador.

Según fuentes oficiales, el ataque causó al menos seis heridos, cuatro de ellos menores.

El Ministerio de Exteriores de Rusia denunció el suceso y aseguró que se trata de «otro atentado de Kiev» que ha puesto en marcha una «caza de civiles» del bando enemigo.

También Exteriores bielorruso condenó el ataque y exigió explicaciones exhaustivas a la parte ucraniana sobre lo ocurrido.

«Lo valoramos como otro acto terrorista más contra la población civil», indica la nota de la Cancillería bielorrusa.

Mientras, en la Federación de Fútbol de Bielorrusia afirmaron que la FIFA y la UEFA ya fueron informadas sobre le incidente. EFE

RUSIA ANUNCIA AVANCES EN EL BASTIÓN DE KOSTIANTÍNIVKA Y EVACUACIÓN UCRANIANA DE SLOVIANSK

SWI, 15/06/2026

Moscú, 15 jun (EFE).- El Ministerio de Defensa de Rusia anunció este lunes avances en el bastión de Kostiantínivka (Donetsk), donde los militares rusos habrían tomado otro centenar de edificios, y el comienzo de la evacuación ucraniana de Sloviansk, uno de los principales objetivos de la ofensiva rusa en el Donbás.

«En Kostiantínivka fueron liberados más de 100 edificios en 24 horas. El enemigo sufrió más de 100 bajas, tres vehículos blindados y 18 camionetas», señala el parte castrense.

Según Defensa, los grupos de asalto de la agrupación militar Sur llevan a cabo «operaciones ofensivas activas» y continúan los combates con el enemigo en la parte suroeste de la ciudad, ubicada a unos 30 kilómetros de Kramatorsk, la mayor plaza fuerte del ejército ucraniano en Donetsk.

Además, los militares rusos informaron de la toma de 35 edificios en Limán -Krasni Limán para los rusos-, ubicado a unos 20 kilómetros de Sloviansk.

Precisamente, en Sloviansk la parte ucraniana estaría evacuando varias plantas e instituciones, presionada por el avance ruso, según Moscú.

«Ante el rápido avance de las unidades de la agrupación militar Sur en Kostiantínivka, el régimen de Kiev está acelerando la evacuación de las empresas e instituciones más importantes de las aldeas de Druzhkivka y Sloviansk, en la República Popular de Donetsk», según Defensa.

Para Moscú, los planes de Kiev demuestran que el enemigo «se está preparando para la pérdida de toda la aglomeración urbana de Slaviansk-Kramatorsk y su inminente transferencia a las Fuerzas Armadas rusas».

Según los sondeos, cada vez son más los rusos -dos tercios- que demandan un pronto cese de las hostilidades y el comienzo de negociaciones de paz con Ucrania. Con todo, el ejército ruso dice haber reavivado en los últimos días su ofensiva en el Donbás después de seis meses de guerra de trincheras.

Defensa ya había comunicado previamente que en Kostiantínivka tienen lugar «combates callejeros» y que ya se ha hecho «totalmente» con el control de su parte oriental.

Además, las unidades rusas estarían eliminando a los defensores en el suroeste y en el territorio de una estratégica planta metalúrgica. EFE

mos/ah

martes, 16 de junio de 2026

QUIÉN INVENTÓ EL FENÓMENO DEL CAMBIO CLIMÁTICO Y POR QUÉ

Eduardo G. Lucía Manica y Almudena Zaragoza. Biólogos.

Es verdad que cualquiera con conocimientos básicos en geología o que entienda un poco de la dinámica terrestre desde su creación hasta ahora, nos diría que siempre ha habido y siempre habrá cambios climáticos en la Tierra, derivados de una enorme cantidad de factores y variables que tienen lugar en nuestro complejo planeta. Pero sin duda, una dinámica natural.

Sin embargo, la mayoría de gente de a pie no piensa en eso cuando escucha “Cambio Climático”. La narrativa actual, nos lleva por una corriente de pensamiento catastrofista. El fenómeno del “Cambio Climático”, ha sido usado como sinónimo de peligro mundial inevitable y con el agravante de ser causado por los humanos que no reciclan. Por eso, por lo malos que somos, tendremos que pagar más impuestos y vender nuestras tierras a compañías que puedan evitarlo, pero vamos poco a poco.

Para entender cómo llegamos a este punto, hay que viajar al comienzo. Como todo buen relato, tiene un principio.

Fue en la década de los 70 cuando comenzó a haber una creciente preocupación por el posible daño a la estratosfera, debido a los gases de los vuelos de aviones y que estos pudieran tener un efecto en el clima. Motivo por el cual, se pusieron en marcha estudios sobre el tema, destacando científicos como James Lovelock, el padre de la teoría de Gaia, quien inventó un detector de captura de electrones (ECD) que era capaz de medir una amplia gama de sustancias, pero especialmente productos químicos sintéticos como el diclorodifeniltricloroetano (DDT), policlorobifenilos (PCB) y la estrella de esta historia, los clorofluorocarbonos (CFC) que se utilizaban como disolventes, refrigerantes y aerosoles (fuente).

Con la tecnología del detector de captura de electrones (ECD) fue posible para los científicos Mario Molina y Sherwood Rowland medir los efectos de los CFC sobre la capa de ozono, determinando así, su daño y potencial de contribuir a un posible cambio climático. Esta investigación, publicada en la revista Nature y que, a pesar de las décadas que han pasado sigue siendo de pago y no de libre acceso, fue de tal relevancia, que se les otorgó el premio Nobel de Química en 1995 a estos dos científicos.

No debemos olvidar el carácter tan reduccionista de este tipo de investigaciones, que tratan de emular las condiciones y dinámica atmosférica, dentro de un laboratorio, obviando múltiples variables que en la naturaleza sí tienen un papel importante, como por ejemplo los microorganismos presentes en las masas de aire, capaces de degradar compuestos químicos de todo tipo. Por ello, sorprende que se utilicen estos estudios para tomar decisiones tan trascendentes, a no ser que, como es obvio, haya muchos intereses detrás.

El resultado de esta investigación fue, cómo no, digno de una película de terror “la vida útil atmosférica de los CFC se encuentra en el rango de 40-150 años” ¡Jamás nos libraríamos de los malvados CFC!

Esta creciente preocupación por el clima del planeta, no pasó desapercibida por los grandes poderes mundiales, ejemplo de ello es el informe de la CIA: “Un estudio sobre investigación climatológica en lo que respecta a problemas de inteligencia”, donde entre otros temas, se habla de que el gobierno estadounidense debe tener estrategias geopolíticas para los problemas que se avecinan, como las sequías, el acceso al agua y, claro, el Cambio Climático. Este documento pasó por varias manos, entre ellas las de Henry Kissinger, quien obviamente vería una gran oportunidad en este relato catastrofista.

En la actualidad, es más que evidente el poder de grandes empresarios de la industria energética, entre otras, en las decisiones de las Naciones Unidas, impulsando una agenda como la 2030 donde los intereses son en beneficio de unos cuantos privilegiados. Pero ¿fue así desde el inicio?, lamentablemente sí. Maurice Frederick Strong un empresario petrolero, minero y diplomático canadiense fue nombrado como el primer director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, así es, no un científico sino un empresario y político cuya riqueza se basa en la explotación de la Tierra y la gente.

Él mismo se describió como “Socialista en ideología, capitalista en metodología”. Los numerosos escándalos y posteriores juicios por intentos, algunos fallidos, de apropiarse de tierras ajenas para la explotación de recursos y la ironía de haber sido una persona dedicada a la explotación del petróleo en toda su carrera, hace del nacimiento de los asuntos mundiales del “cuidado del medio ambiente”, un comienzo más que revelador.

Otro personaje destacable es Veerabhadran Ramanathan, profesor emérito del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California y de los principales impulsores del discurso sobre el efecto invernadero y el CO2. Este científico, que recibe alrededor de $150,000 dólares anualmente del PNUMA (United Nations Enviroment Programme), invierte su preciado tiempo en impartir conferencias sobre cocinas de biomasa y lámparas solares como soluciones al cambio climático para personas pobres de la India, mientras conduce vehículos de alta gama y utiliza otros transportes “contaminantes” para cumplir su muy apretada agenda de cuidado de la Tierra.

Nunca se ha podido demostrar que las emisiones de CO2 humanas calentasen el planeta y siempre se olvidan de contar que es el océano, con sus millones de microorganismos, el que equilibra las emisiones siendo el mayor reservorio de carbono del planeta. El CO2 es un gas inocuo, contribuye a que la temperatura terrestre se mantenga en niveles óptimos para la vida, entre otras cosas, y lo producen los organismos fotosintéticos en su mayoría, los cuales también se encargan del oxígeno que respiramos. Es biología básica.

Llegados hasta aquí, es necesario hablar sobre el verdadero protagonista del relato del “Cambio Climático”, Sir Crispin Charles Cervantes Tickel. Su madre fue bisnieta de Thomas H. Huxley, el bulldog de Darwin, lo cual, tiene implicaciones directas en su ideología hacia un maltusianismo con tintes eugenistas. Prueba de ello, es el hecho de que fue patrocinador de la organización “Population Matters”, cuyo antiguo nombre era “Optimum Population Trust”. En otras palabras, control de la población. Entidades que operan bajo la premisa de que somos muchos en el mundo y la población debe reducirse, porque en este caso, según ellos, genera un daño irreparable en el planeta.

Como era de esperar, no era científico, pero sí sabía desenvolverse en el ambiente del alto poder sin problema, fue embajador británico ante las Naciones Unidas, Representante Permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y nombrado General de la Orden del Imperio Británico. La propia Margaret Thatcher comentaría que gracias a Tickell, incluyó un discurso sobre el “Cambio Climático” ante la Royal Society en septiembre de 1988.

La única contribución literaria de Tickell sobre este tema tan complejo fue el libro “Climatic Change and World Affairs”, donde describe como el éxito de nuestra especie, remarcado en una alta tasa de reproducción, es la mayor amenaza a la que nos enfrentamos, somos muchos humanos en el planeta y entidades supranacionales deben controlar que no acabemos con todo. Cuando en realidad, son las multinacionales para las que trabajan estas personas y que criminalizan al ciudadano, las que están destruyendo y contaminando a placer. Y de hecho, lo podemos ver en su estilo de vida, te critican por no reciclar y viajan en vehículos de lujo y transporte aéreo por todo el mundo, para traernos su propaganda. El ciudadano que intenta reciclar su envase de plástico sin éxito, es el menor problema del planeta, sin duda alguna.

"Algunos podrían adoptar la visión puramente biológica de que si los hombres se reproducen como conejos, se les debe permitir morir como conejos…" Archibald Vivian Hill (Cita incluida en el libro de Tickell).

El propio Tickell reconocería en su libro que el Cambio Climático es pura ideología y nada tiene de ciencia, al afirmar:

"En un punto la mayoría de la gente está de acuerdo: ninguna actividad humana ha alterado o afectado sustancialmente el clima mundial en su conjunto. Esto no quiere decir que, en combinación con otros factores, los seres humanos no hayan contribuido ya al cambio o, posiblemente, lo hayan mitigado. Ni que sus actividades no hayan tenido efectos locales o regionales." Climatic Change and World Affairs, Crispin Charles Cervantes Tickell.

Desde el inicio de todo este relato catastrofista que comenzó con el falso agujero en la capa de ozono, siempre han habido científicos valientes como el ganador del premio Nobel de Física Ivar Giaever o Susan Solomon que publicaba en los años 80 en la revista “Reviews of Geophysics” una crítica a la narrativa del agujero en la capa de ozono, destacando la precaución que hay que tener al declarar algo con base en datos satelitales de los cuales no hay un histórico “grande” con el cual compararlos, por lo que las variaciones observadas pueden ser estadísticamente irrelevantes. ¡La escala temporal de los ideólogos del Cambio Climático siempre fue un problema!

El famoso “agujero en la capa de ozono” que iba a provocar que nos quemásemos vivos, no fue más que una enorme mentira, las imágenes satelitales que se mostraron respondían a un adelgazamiento en la misma (no a un agujero) que se debe a la propia dinámica de los vórtices polares de nuestro planeta. De hecho, los años 2015, 2018, 2020, 2021 y 2022, registraron récords de disminución del espesor de la capa del ozono antártico, pero ningún medio nos lo contó. Son adelgazamientos y engrosamientos naturales, relacionados con las estaciones del año. Fin del cuento de terror.

Ante estas evidencias llegó el malvado CO2 y el Calentamiento Global del que ya hemos hablado y que los datos del hielo polar tiran abajo estrepitosamente. Resulta que el récord de mínimo grosor de la capa de hielo ártica fue en 2012 y en la Antártida en 2023. ¿No tendrían que disminuir a la vez si nos estuviéremos calentando? Resulta que existen aumentos y disminuciones según la estación del año, del hielo en los polos y no hay nada que demuestre que el humano está calentando la Tierra. Por eso, ahora ya no hay agujeros, ni calentamientos, sino cambios climáticos, así metemos todo suceso que ocurra en el relato. ¡Un despropósito!

Por otro lado, tenemos datos de recuperación de la masa forestal en China, Rusia, Estados Unidos o la India, también nos encontramos con países como Brasil, Indonesia o la República Democrática del Congo que reportan pérdidas en su superficie forestal. Por lo tanto, no hay datos concluyentes sobre si mundialmente ha aumentado, disminuido o se ha mantenido estable la superficie forestal del planeta. De lo que sí podemos estar seguros, es que la peor pesadilla de los maltusianistas va en crecimiento, la población mundial supera los 8 mil millones de personas, lo que para ellos representa una “superpoblación”. Pero de nuevo los datos vuelven a aplastar el relato, ya que se sabe que todas estas personas viven en tan sólo el 7% de la superficie terrestre. ¡Queda mucha tierra por ocupar!

Si bien toda esta élite maltusianista, con sus científicos comprados, está constantemente presionando con su relato climático catastrofista a través de intensa publicidad que va directa a tocar fibras emocionales haciéndote sentir culpable por los “cambios extremos del clima”, cada vez más gente se da cuenta de que el problema no somos nosotros, sino las grandes corporaciones mundiales que sí tienen la capacidad de emitir contaminantes a gran escala, pero que quieren que “tú” seas quien remedie esos problemas, echando desechos en cubos de reciclaje que nunca se reutilizarán.

También puedes dejar de comer carne para enriquecer al magnate de turno o cambiar tu dieta por insectos, que son baratos de producir. Sin olvidar, pagar más impuestos para que puedan implementar las “soluciones” más pertinentes, como la mal llamada energía renovable, que es más cara y menos eficiente que las convencionales y que utiliza maquinaria altamente contaminante y dañina para la fauna y la flora. O las ciudades de 15 minutos, donde en palabras del Foro Económico Mundial, “no tendrás nada y serás feliz”, en el lugar más contaminado del planeta y sin pasear por ningún espacio verde. ¡Es de risa!

De la mano con todo lo demás está el programa de “huella de carbono”, un registro sobre las emisiones de CO2 y gases de efecto invernadero que las personas o empresas emiten como consecuencia de sus actividades y que al día de hoy, puede observarse ya dicho cálculo personal en aplicaciones bancarias como BBVA. Sin duda, más impuestos para enriquecer a las élites, que con sus millonarias vidas, son los más contaminantes del planeta.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para evitar esta distopía cada vez más real? Es más fácil resistir la creciente presión si se está debidamente informado y se es crítico con las “soluciones” que nos dan. Es más fácil resistir, si comenzamos a hacer comunidad y compartir nuestras estrategias. No sabemos qué es la siguiente acción que las élites tomarán para continuar con su plan, sólo sabemos que continuarán avanzando todo lo que puedan hasta que logren su objetivo o fallen en el intento. Por lo que sólo puedo aconsejar el llevar una vida lo más natural y saludable posible, alejado de esas políticas de muerte e ir construyendo un nuevo sistema.

“Nunca se cambian las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, construye un nuevo modelo que haga obsoleto el modelo existente”. Buckminster Fuller.

SE ESTÁ LLEVANDO A CABO UNA OPERACIÓN SIMULTÁNEA CONTRA RUSIA E IRÁN

 Onur Sinan Güzaltan

Geopolítica Rugiente, 13/06/2026


O bien prevalecerán las fuerzas que defienden el mundo centrado en Occidente, la unipolaridad y la hegemonía estadounidense, o bien lo harán las fuerzas que favorecen la tendencia hacia la multipolaridad.

Ucrania llevó a cabo un ataque contra una escuela y una residencia de estudiantes en la región de Lugansk en la mañana del 22 de mayo. Según el presidente Vladimir Putin, al menos 39 personas resultaron heridas y seis perdieron la vida en el ataque. Putin afirmó que el ataque no fue el resultado de un objetivo accidental, sino que se llevó a cabo deliberadamente.

El ataque corre el riesgo de acabar con las perspectivas de cualquier solución diplomática entre Rusia y el Gobierno de Kiev. Inmediatamente después del ataque, que traspasó las líneas rojas previamente declaradas por Moscú, los dirigentes rusos respondieron con un ataque contra Kiev, lo que agravó aún más las tensiones.

El Dr. Onur Sinan Güzaltan, autor de la UWI y politólogo, evaluó el ataque de Kiev en Lugansk y los últimos acontecimientos de la guerra en Ucrania en una entrevista realizada por Ceyda Karan.

«Las líneas rojas de Rusia se traspasan una y otra vez»

Afirmando que el ataque de Kiev en Lugansk traspasó una vez más las líneas rojas de Rusia y llevó la guerra a una nueva fase, Güzaltan argumentó que Zelenskyy no podría haber llevado a cabo tales ataques sin el apoyo de Trump y Occidente:

Cada vez que la posibilidad de una vía diplomática entre Rusia y Ucrania se pone sobre la mesa, le sigue inmediatamente una maniobra destinada a provocar a Rusia. El ataque contra la escuela y la residencia de estudiantes en Lugansk es un ejemplo de ello.

La reacción en los medios de comunicación rusos y entre la opinión pública es enorme. El asesinato de niños ha provocado una indignación generalizada. Los dirigentes rusos lo han expresado de manera concreta lanzando un ataque contra Kiev. Es probable que haya más.

Cada vez se traspasan las líneas rojas trazadas por Rusia. Con este ataque, la guerra ha entrado en una nueva fase. La posibilidad de una solución diplomática entre los dos países y el régimen de Kiev ha quedado una vez más archivada.

No creo que la administración de Zelenskyy pudiera llevar a cabo un ataque de este tipo sin el permiso de EE. UU. Aunque Trump busca un acuerdo con Rusia, sigue apoyando al régimen de Kiev entre bastidores. La continuidad de casi todos los gobiernos actuales en Europa depende de que continúe la guerra contra Rusia.

Están tratando de forjar su razón de ser y sus motivaciones básicas a través del sentimiento antirruso. También hay razones económicas detrás de esto. Están en juego los intereses de la industria militar y los grupos de capital en Europa. La mayoría de los financieros quieren que la guerra continúe. Sin su apoyo, la administración de Kiev no se atrevería a llevar a cabo tales ataques.

«La similitud entre los ataques en Minab y Lugansk demuestra quién está detrás de ellos»

Señalando que los europeos insisten en la continuación de la guerra entre Rusia y Ucrania, Güzaltan también recordó el ataque respaldado por EE. UU. en Minab, Irán. Según Güzaltan, la similitud entre los ataques en Minab y Lugansk revela concretamente quién está detrás de ellos:

La visita de Putin a China fue importante. Allí se emitió una declaración sobre la multipolaridad. Con ello, subrayaron su voluntad de rechazar la unipolaridad de EE. UU. También podríamos ser testigos de ataques similares en Irán. EE. UU. y Occidente están respondiendo de esta manera a la tendencia y la voluntad hacia la multipolaridad. En este punto, también podrían recurrir a la OTAN.

Ya habíamos visto ataques similares en Irán. En Minab, atacaron una escuela y tomaron como blanco a los niños. También hay muchos ejemplos de esto en el pasado. Occidente e Israel recurren sistemáticamente a atacar a los niños para quebrantar la voluntad de la fuerza contraria.

Esto también muestra quién está detrás del régimen ucraniano. La similitud entre el ataque a la escuela en Minab y el ataque en Lugansk es una prueba concreta de quién está detrás del ataque. El objetivo es aterrorizar a la población. Quebrantar la voluntad de los rusos o de los iraníes.

La pregunta es: ¿hasta dónde podrían llegar? La continuación de este conflicto, de la guerra en Ucrania, se ha convertido en una cuestión existencial para los gobiernos europeos, ya que, de lo contrario, podrían perder su poder. Los rusos también saben que existe una hostilidad histórica hacia Rusia en Europa. Figuras como Napoleón y Hitler tenían la idea de desmembrar Rusia.

Hoy en día vemos algo similar. Las declaraciones antirrusas de Alemania y Francia no sorprenden a Rusia. Las recientes inversiones de Alemania en el ámbito militar se perciben naturalmente como una amenaza en Rusia, pero ¿puede Europa Occidental enfrentarse a Rusia sin el apoyo de EE. UU.?

Esta es la pregunta fundamental, y no parece muy posible. El poder de Trump también se ha debilitado. Han fracasado en su ataque contra Irán. También tienen problemas a nivel interno.

Además, existe una aguda contradicción entre Europa y Estados Unidos. Por un lado, intentan mantener viva la propaganda antirrusa; por otro, ni la población europea ni su poder económico están preparados para enfrentarse a Rusia.

«La hegemonía occidental de 500 años se está derrumbando»

Según Güzaltan, la hegemonía europea que sigue incitando a la guerra se encuentra en proceso de colapso. Señalando el énfasis de Rusia y China en la multipolaridad, Güzaltan argumentó que la iniciativa de ambos países tomará forma en el futuro:

O prevalecerán las fuerzas que defienden el mundo centrado en Occidente, la unipolaridad y la hegemonía estadounidense, o prevalecerán las fuerzas que favorecen la tendencia hacia la multipolaridad. No creo que esto pueda resolverse mediante una fórmula intermedia, ni en Irán, ni en Rusia, ni en ningún otro frente. Incluso si hay paz, la probabilidad de que sea permanente es muy baja.

Nos encontramos en un proceso en el que 500 años de hegemonía occidental se están derrumbando. Los libros de historia registran el tipo de masacres que esta hegemonía cometió desde Asia hasta América Latina. No hay nada nuevo en este sentido. La diferencia es que la máscara de la hegemonía occidental se ha caído. Solían esconderse tras discursos como los derechos humanos y la globalización, pero esto ya no se sostiene.

La declaración entre Rusia y China es muy importante en este momento. Además, esta declaración se produjo inmediatamente después de la visita de Trump a China. En la declaración, afirmaron que no aceptan la hegemonía y anunciaron su voluntad de un mundo multipolar. Firmaron acuerdos bilaterales exhaustivos.

Putin y Xi Jinping demostraron que, más allá de las relaciones bilaterales, también estaban presentando ante el mundo una iniciativa global conjunta. Dado que Rusia y China son potencias importantes en lo económico, lo militar y lo tecnológico, no se puede subestimar la importancia de esta visita. Puede que los europeos le resten importancia, pero en el próximo periodo seremos testigos de cómo esta iniciativa va tomando forma en diferentes partes del mundo.

lunes, 15 de junio de 2026

NO, EL MONASTERIO DE LAS CUEVAS DE KIEV NO HA SIDO ALCANZADO POR UN PROYECTIL RUSO

No es más que un bulo de nuestra prensa otánica y pro ucronazi. Según algunos medios occidentales, un dron ruso y, según otros, un misil habría impactado en la joya arquitectónica más emblemática de Kiev, el Monasterio de la Cuevas. Pero, según la foto que mostramos más abajo, en el edificio no hay ningún boquete abierto por ninguno de los dos tipos de proyectiles. Por otra parte, tampoco se ve el montón de cascotes que estos impactos suelen dejar en las inmediaciones del edificio impactado [1].


Más bien parece un incendio provocado desde dentro para llamar la atención ahora que Ucrania se está quedando sin misiles para su defensa antiaérea, sin soldados en el campo de batalla y sin logística que llegue a la zona de Jarkov tras tomar Rusia el importante nudo de comunicaciones de Pokrovsk. Además Zelensky y sus subalternos neonazis han aprovechado para sacarse la foto  propagandística (véase abajo la noticia hoy en El País, diario otanazi por excelencia en España) y así presionar a la UE y a EEUU para que manden más armas y dinero a una guerra que hace tiempo que tienen perdida. Y, por cierto, que no nos engañen con ese otro bulo de la falta de avances de los rusos: Konstantinovka en Donetsk ya está siendo evacuada por los ucranianos y Kramatorsk (la ciudad más importante del mencionado oblast) ya está preparándose para el asedio ruso. Por otra parte, los kilómetros cuadrados supuestamente ganados por los ucranianos se han conseguido haciendo trampas; me explico: los ucranianos han contado como espacio conquistado por sus fuerzas la zona gris entre los dos ejércitos combatientes [2].



Además, la Iglesia Ortodoxa en ucrania ha sido atacada repetidas veces por el Régimen del Maidán ya que el nacionalismo ucraniano es de filiación grecocatólica, como su ídolo, el genocida Stepan Bandera, que era hijo de un cura uniata. Por tanto, no tiene sentido que sea Rusia quien ataque un centro religioso ortodoxo (confesión mayoritaria en la Federación Rusa). Y por cierto, la persecución del régimen de Zelensky a la Iglesia Ortodoxa es algo que a día de hoy está reconocido y denunciado por la ONU.



NOTAS:

[1] Fuente: canal de Telegram de Irina

[2] Fuente: el programa de YouTube de Liu Sivaya y Pablo González.