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viernes, 28 de abril de 2023

LOS SECUESTRADORES DEL 11-S FUERON RECLUTADOS POR LA CIA

mpr21, 21/04/2023

Un documento judicial hecho público recientemente plantea serias dudas sobre la relación entre la Estación Alec, una unidad de la CIA creada para localizar al dirigente de Al Qaeda, Osama bin Laden, y sus asociados, y dos secuestradores del 11-S antes de los atentados, que fue ocultada al más alto nivel del FBI.

El documento es una declaración de 21 páginas de Don Canestraro, investigador principal de la Oficina de Comisiones Militares, el órgano jurídico que supervisa los casos de los acusados del 11-S. Resume información clasificada publicada por el gobierno y entrevistas privadas que realizó con altos cargos anónimos de la CIA y el FBI. Muchos de los agentes que hablaron con Canestraro dirigieron la Operación Encore, la prolongada y abortada investigación del FBI sobre los vínculos del gobierno saudí con el 11-S.

A pesar de realizar numerosas entrevistas a una serie de testigos, producir cientos de páginas de pruebas, investigar formalmente a varios funcionarios saudíes y reunir un gran jurado para investigar una red de apoyo a los secuestradores con sede en Estados Unidos y dirigida por Riad, la Operación Encore se detuvo abruptamente en 2016. Al parecer, esta decisión se debió a un conflicto bizantino en el seno del FBI sobre los métodos de investigación.

Cuando se publicó en 2021 en la lista pública de audiencias del FBI, cada parte del documento estaba redactada, excepto las palabras “sin clasificar”. Dado su explosivo contenido, no es difícil ver por qué: como concluyó la investigación de Canestraro, al menos dos secuestradores del 11-S habían sido reclutados, a sabiendas o no, como parte de una operación conjunta de inteligencia CIA-Saudí que podría haber salido mal.

En 1996 se creó la Estación Alec bajo los auspicios de la CIA. Se suponía que iba a ser un esfuerzo de investigación conjunto con el FBI. Sin embargo, los agentes del FBI asignados a la unidad pronto descubrieron que tenían prohibido pasar información a su sede sin autorización de la CIA, y que se enfrentarían a severas sanciones si lo hacían. Los intentos de compartir información con la unidad equivalente del FBI -la brigada I-49, con sede en Nueva York- fueron bloqueados en repetidas ocasiones.

A finales de 1999, cuando “el sistema parpadeaba en rojo” por la inminencia de un atentado terrorista a gran escala de Al Qaeda en Estados Unidos, la CIA y la NSA seguían de cerca a un “cuadro operativo” dentro de una célula de Al Qaeda que incluía a los ciudadanos saudíes Nawaf Al-Hazmi y Khalid Al-Mihdhar. Ambos secuestraron el vuelo 77 de American Airlines, que se estrelló contra el Pentágono el 11 de septiembre de 2001.

Al-Hazmi y Al-Midhar habían asistido a una cumbre de Al Qaeda celebrada del 5 al 8 de enero de 2000 en Kuala Lumpur (Malasia). La reunión fue fotografiada y filmada en secreto por las autoridades locales a petición de la Estación Alec, pero al parecer no se realizó ninguna grabación de audio. De camino, Mihdhar pasó por Dubai, donde agentes de la CIA irrumpieron en su habitación de hotel y fotocopiaron su pasaporte. Esto reveló que tenía un visado de entrada múltiple para Estados Unidos.

Un cable interno de la CIA de la época indica que esta información se transmitió inmediatamente al FBI “para que siguiera investigando”. De hecho, la Estación Alec no sólo no informó al FBI del visado estadounidense de Mihdhar, sino que prohibió específicamente a dos agentes del FBI asignados a la unidad que lo hicieran.

“Dije: ‘Tenemos que decírselo al FBI. Estos tipos son claramente malos […] tenemos que decírselo al FBI’. Y entonces [la CIA] me dijo: ‘No, éste no es el caso del FBI, ésta no es la jurisdicción del FBI’”, declaró Mark Rossini, uno de los agentes del FBI en cuestión. “Si hubiéramos cogido el teléfono y llamado al FBI, habría infringido la ley. Me habrían expulsado del edificio el mismo día. Me habrían suspendido las autorizaciones y me habría marchado”.

La conexión con el espionaje saudí

El 15 de enero Hazmi y Mihdhar entraron en Estados Unidos por el aeropuerto internacional de Los Ángeles, pocas semanas después del fracaso del Proyecto Millennium. Omar Al-Bayoumi, un “funcionario en la sombra” del gobierno saudí, les recibió inmediatamente en un restaurante del aeropuerto. Tras una breve conversación, les ayudó a encontrar un piso cerca del suyo en San Diego, cofirmó su contrato de alquiler, abrió cuentas bancarias y les dio 1.500 dólares para pagar el alquiler. Los tres mantuvieron numerosos contactos posteriormente.

En entrevistas con investigadores de la Operación Encore años después, Bayoumi afirmó que su encuentro con los dos aspirantes a secuestradores fue una mera coincidencia. Su extraordinario apoyo práctico y financiero fue, dijo, simplemente caritativo y motivado por su simpatía hacia los dos hombres, que apenas hablaban inglés y no estaban familiarizados con la cultura occidental.

El FBI no estuvo de acuerdo y concluyó que Bayoumi era un espía saudí que trataba con varios operativos de Al Qaeda en Estados Unidos. También estimó que había un “50/50 de probabilidades” de que este espía -y por extensión Riad- tuviera un conocimiento previo detallado de los atentados del 11 de septiembre.

Este notable descubrimiento no se hizo público hasta 20 años después, cuando se desclasificaron una serie de documentos de la Operación Encore a instancias del gobierno de Biden, y fue completamente ignorado por los principales medios de comunicación. La declaración de Don Canestraro revela ahora que los investigadores del FBI fueron aún más lejos en sus evaluaciones.

Un agente especial del FBI, identificado como CS-3 en el documento, dijo que el contacto de Bayoumi con los secuestradores y su posterior apoyo a los mismos “se llevó a cabo bajo la dirección de la CIA a través de la inteligencia saudí”. El objetivo explícito de la Estación Alec era “reclutar a Al-Hazmi y Al-Mihdhar mediante una relación de enlace”, con la ayuda de la Dirección de Inteligencia General de Riad.

Una unidad de la CIA de lo más singular

La misión oficial de la Estación Alec consistía en seguir la pista de Bin Laden, “reunir información sobre él, llevar a cabo operaciones contra él, desbaratar sus finanzas y advertir a los responsables políticos de sus actividades e intenciones”. Estas actividades implicaban naturalmente el reclutamiento de informadores dentro de Al Qaeda.

Sin embargo, como le dijeron a Canestraro varias fuentes de alto nivel, era extremadamente “inusual” que una entidad de este tipo se dedicara a reunir información de inteligencia y reclutar agentes. La unidad, con sede en Estados Unidos, estaba dirigida por analistas de la CIA, que normalmente no gestionan recursos humanos. Legalmente, este trabajo es competencia exclusiva de los oficiales de casos “entrenados en operaciones encubiertas” con base en el extranjero.

CS-10, oficial de casos de la CIA en la estación Alec, confirmó que Hazmi y Mihdhar tenían relación con la CIA a través de Bayoumi, y expresó su desconcierto por el hecho de que se hubiera encargado a la unidad que intentara penetrar en Al Qaeda en primer lugar. Creían que sería “prácticamente imposible […] desarrollar informadores dentro” del grupo, dado que la estación “virtual” tenía su sede en un sótano de Langley, “a varios miles de kilómetros de los países en los que se sospechaba que operaba Al Qaeda”.

CS-10 declaró asimismo que había “observado otras actividades inusuales” en la Estación Alec. Los analistas de la unidad estaban “dirigiendo las operaciones de los agentes de casos sobre el terreno enviándoles cables en los que se les ordenaba realizar una tarea específica”, lo que constituía “una violación de los procedimientos de la CIA”. Los analistas “normalmente no tenían autoridad para ordenar a un agente que hiciera nada”.

CS-11, un especialista en operaciones de la CIA asignado a la Estación Alec, “en algún momento anterior al 11-S”, declaró que él también “observó actividades que parecían estar fuera del ámbito de los procedimientos normales de la CIA”. Los analistas de la unidad “eran en su mayoría reservados y no interactuaban frecuentemente” con los demás. Cuando se comunicaban entre sí a través de cables internos, también utilizaban alias operativos, lo que CS-11 calificó de peculiar, dado que no trabajaban encubiertos “y su empleo en la CIA no era información clasificada”.

La inusual cultura operativa de la unidad puede explicar algunas de las extrañas decisiones tomadas durante este período en relación con los informadores de Al Qaeda. A principios de 1998, cuando la CIA tenía la tarea de penetrar en el entorno islamista londinense, un informante conjunto del FBI y la CIA llamado Aukai Collins recibió una oferta sorprendente: el propio Bin Laden quería que viajara a Afganistán para que pudieran reunirse.

Collins transmitió la petición a sus superiores. Mientras que el FBI estaba a favor de infiltrarse en la base de Al Qaeda, su superior de la CIA rechazó la idea, afirmando que “no había forma de que Estados Unidos aprobara la presencia de un agente estadounidense encubierto en los campamentos de Bin Laden”.

Del mismo modo, en junio de 2001, analistas de la CIA y del FBI de la Estación Alec se reunieron con altos cargos del FBI, incluidos representantes de su propia unidad de Al Qaeda. La CIA difundió tres fotos de personas que habían asistido a la reunión de Kuala Lumpur 18 meses antes, entre ellas Hazmi y Mihdhar. Sin embargo, como recordó un agente antiterrorista del FBI cuyo nombre en clave era CS-15, no se revelaron las fechas de las fotos ni detalles clave sobre las figuras que aparecían en ellas. En su lugar, los analistas se limitaron a preguntar si el FBI “conocía la identidad de las personas que aparecían en las fotos”.

Otro funcionario del FBI presente, CS-12, ofrece un relato aún más condenatorio. Los analistas de la Estación Alec no sólo no facilitaron información biográfica, sino que sugirieron falsamente que uno de los individuos podría ser Fahd Al-Quso, sospechoso del atentado contra el [buque] USS Cole. También se negaron rotundamente a responder a cualquier pregunta sobre las fotografías. No obstante, se confirmó que no existía ningún sistema para alertar al FBI si alguno de los tres individuos entraba en Estados Unidos, una “técnica de investigación estándar” para sospechosos de terrorismo.

Dado que Hazmi y Mihdhar parecían estar trabajando simultáneamente para la Estación Alec en algún puesto, es muy posible que la reunión de junio de 2001 fuera una farsa. No fue posible obtener ninguna información preguntando si la Oficina sabía quiénes eran sus agentes, aparte de averiguar si el equipo antiterrorista del FBI estaba al corriente de sus identidades, aspecto físico y presencia en Estados Unidos.

Una tapadera detrás de otra

Otra de las fuentes de Canestraro, un antiguo agente del FBI conocido como CS-23, dijo que después del 11-S, la sede del FBI y su oficina de campo de San Diego se enteraron rápidamente de “la afiliación de Bayoumi con la inteligencia saudí y, posteriormente, de la existencia de la operación de la CIA para reclutar” a Hazmi y Mihdhar.

Sin embargo, “altos funcionarios del FBI suprimieron las investigaciones” sobre estos asuntos. “El CS-23 afirma además que los agentes del FBI que testificaron ante la Comisión Mixta de Investigación del 11-S “recibieron instrucciones de no revelar el alcance de la implicación saudí en Al Qaeda.

La comunidad de inteligencia estadounidense habría tenido todos los motivos para proteger a Riad del escrutinio y de las consecuencias de su papel en los atentados del 11-S, ya que era uno de sus aliados más cercanos en aquel momento. Pero la entusiasta complicidad del FBI en el encubrimiento de la Estación Alec puede haber estado motivada por intereses propios, ya que uno de los suyos estuvo íntimamente implicado en los esfuerzos de la unidad por reclutar a Hazmi y Mihdhar, y por ocultar su presencia en Estados Unidos a las autoridades competentes.

CS-12, que asistió a la reunión de junio de 2001 con Estación Alec, dijo a Canestraro que había “seguido presionando a la sede del FBI para obtener más información sobre las personas que aparecían en las fotografías” durante el verano. El 23 de agosto se encontraron con una “comunicación electrónica” de la sede del FBI, que identificaba a Hazmi y Mihdhar e indicaba que se encontraban en Estados Unidos.

CS-12 se puso entonces en contacto con la analista del FBI de la Estación Alec que había realizado la comunicación. La conversación se volvió rápidamente “acalorada”, y la analista les ordenó que borraran la nota “inmediatamente”, ya que no estaban autorizados a verla. Aunque no se nombra en el comunicado, la analista del FBI en cuestión era Dina Corsi.

Al día siguiente, en una conferencia telefónica entre CS-12, Corsi y el jefe de la Unidad Bin Laden del FBI, “funcionarios de la sede central del FBI” pidieron explícitamente a CS-12 que “se retirara” y “dejara de buscar” a Mihdhar, ya que el FBI tenía la intención de abrir una “investigación de recopilación de inteligencia” sobre él. Al día siguiente, CS-12 envió un correo electrónico a Corsi en el que afirmaba sin rodeos que “alguien morirá” si Mihdhar no era procesado penalmente.

No es casualidad que dos días después, el 26 de agosto, la Estación Alec informara por fin al FBI de que Hazmi y Mihdhar se encontraban en Estados Unidos. Para entonces, los dos hombres se encontraban en las últimas fases de preparación de los inminentes atentados. Si se hubiera abierto una investigación criminal, podrían haber sido detenidos en seco. En lugar de ello, como habían anunciado los funcionarios en contacto con CS-12, se inició una investigación de los servicios de inteligencia, lo que obstaculizó las labores de búsqueda.

En los días siguientes a los atentados del 11 de septiembre, CS-12 y otros agentes del FBI con base en Nueva York participaron en otra conferencia telefónica con la sede central del FBI. Durante la conversación se enteraron de que los nombres de Hazmi y Mihdhar figuraban en el manifiesto del vuelo 77. Uno de los analistas en línea buscó los nombres de los dos hombres en “bases de datos comerciales” y rápidamente los encontró junto con sus direcciones particulares en la guía telefónica local de San Diego. Resultó que vivían con un informante del FBI.

CS-12 se puso rápidamente en contacto con Corsi “para obtener información sobre los secuestradores”. Corsi respondió proporcionando una fotografía de la misma operación de vigilancia que produjo las tres imágenes mostradas en la reunión de junio de 2001 entre la Estación Alec y agentes del FBI; en ellas aparecía Walid Bin Attash, uno de los principales sospechosos de los atentados con bomba perpetrados por Al Qaeda en 1998 contra la embajada estadounidense en África Oriental y el [buque] USS Cole.

Corsi no pudo explicar por qué la foto no se había mostrado antes a los agentes del FBI. De haberla mostrado, CS-12 afirma que habrían “establecido inmediatamente una conexión” entre Hazmi y Mihdhar y Bin Attash, lo que “habría convertido una investigación basada en inteligencia en una investigación criminal”. La oficina del FBI en Nueva York habría podido entonces dedicar todos sus recursos a la búsqueda de los secuestradores antes del fatídico día del 11 de septiembre de 2001.

Los agentes de la Estación Alec son recompensados

Los incansables esfuerzos de la Estación Alec por proteger a sus activos de Al Qaeda plantean la pregunta obvia de si Hazmi y Mihdhar, y tal vez otros secuestradores, trabajaban de hecho para la CIA el día del 11-S.

Puede que nunca conozcamos los verdaderos motivos de la obstrucción de la CIA. Pero está muy claro que la Estación Alec no quería que el FBI se enterara de sus operaciones encubiertas de inteligencia ni que interfiriera en ellas. Si el reclutamiento de Hazmi y Mihdhar por parte de la unidad fue puramente para recabar información, y no para dirigir operaciones, es incomprensible que el FBI no estuviera informado y que estuviera activamente desorientado.

Varias fuentes del FBI consultadas por Canestraro especularon con la posibilidad de que la desesperación de la CIA por penetrar en Al Qaeda la impulsara a conceder a la Estación Alec autoridad para reclutar agentes y a presionarla para que lo hiciera. Pero si realmente fue así, ¿por qué Langley se negó a enviar a Aukai Collins -un agente encubierto en varias bandas islamistas- para penetrar en la red de Bin Laden en Afganistán?

Otra posible explicación es que la Estación Alec, un poderoso e irresponsable equipo disidente de la CIA, trató de infiltrarse en el grupo terrorista para sus propios fines siniestros, sin la autorización y supervisión que Langley suele exigir en tales circunstancias. Dado que Collins era un activo compartido con el FBI, no se podía confiar en que participara en una operación negra tan delicada.

Nadie en la Estación Alec fue castigado en modo alguno por los supuestos “fallos de inteligencia” que permitieron que se produjeran los atentados del 11 de septiembre. De hecho, fueron recompensados. Richard Blee, jefe de la unidad en el momento de los atentados, y su sucesora Alfreda Frances Bikowsky, se incorporaron a la división de operaciones de la CIA y se convirtieron en figuras muy influyentes en la llamada guerra contra el terrorismo. Corsi, por su parte, fue ascendida al FBI, donde llegó a alcanzar el rango de Subdirectora Adjunta de Inteligencia.

En un giro perverso, el informe del Comité de Inteligencia del Senado sobre el programa de torturas de la CIA reveló que Bikowsky había sido una pieza clave en las maquinaciones de la agencia en los sitios negros y una de sus principales apologistas públicas. Cada vez está más claro que el objetivo específico del programa era obtener falsos testimonios de sospechosos para justificar y ampliar la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo.

La comprensión pública de los atentados del 11-S está muy influida por los testimonios de las víctimas de la tortura de la CIA, prestados bajo la coacción más extrema imaginable. Y Bikowsky, una veterana de Alec que cubrió al menos a dos posibles secuestradores del 11-S, ha recibido el encargo de interrogar a los presuntos autores.

Aukai Collins, un veterano agente encubierto del FBI, concluyó sus memorias con una escalofriante reflexión que sólo se vio reforzada por la declaración bomba de Don Canestraro: “Empecé a sospechar que el nombre de Bin Laden se mencionaba literalmente horas después del atentado […] Me volví muy escéptico respecto a todo lo que la gente decía sobre lo que había ocurrido o quién lo había hecho. Me acordé de cuando aún trabajaba para ellos y tuvimos la oportunidad de entrar en el campamento de Bin Laden. Algo no olía bien […] A día de hoy, no sé quién estuvo detrás del 11-S, y ni siquiera puedo adivinarlo […] Algún día se sabrá la verdad, y tengo la sensación de que a la gente no le gustará lo que oiga”.

—Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2023/04/18/9-11-hijackers-cia-recruits/

lunes, 18 de agosto de 2014

DESDE RUSIA FILTRAN INDICIOS DE QUE EL 11-S PUDO SER UN "AUTO-ATENTADO"

El espía digital, 27/08/2014


El 11-S sigue siendo un acontecimiento que genera ríos de tinta y a lugar a sorprendentes teorías de la conspiración. Para muchos analistas no conformes con la explicación oficial de lo ocurrido aquel día, nunca en la historia de los E.E.U.U. una supuesta operación ilegal del gobierno necesitó de tanta mentira, ocultación y fraude. El informe de la comisión oficial de investigación de los atentados, dicen,  es la mayor falsedad que ha sufragado nunca el dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Para algunos, el fin de la ocultación ha llegado a raíz de la determinación de Vladimir Putin -probablemente informado por Edward Snowden- de contestar a la intromisión de E.E.U.U. y la U.E. en Ucrania mediante la liberación de una información altamente sensible que debería llevar al pueblo norteamericano a exigir responsabilidades a sus gobernantes. Frente a la posibilidad de enfrentar militarmente la injerencia de la OTAN, algo que podría conducir a una Tercera Guerra Mundial, Rusia ha optado por la guerra asimétrica en Internet, donde la información es un arma poderosa. Así, "Veterans Today" se ha hecho eco de una información sacada a la luz por un agente de la inteligencia rusa, divulgándola bajo el título "Demasiado secreto para ser publicado".

A raíz del golpe de Estado anglo-estadounidense realizado por la CIA y el MI6 en Kiev, parece que a Rusia se le acabó la paciencia con la interferencia occidental. Especialmente cuando las naciones en las fronteras de Rusia se desestabilizan, hay mucho en juego en esta partida de ajedrez geopolítico.

Como hemos dicho, Vladimir Putin no tiene intención de comenzar una guerra mundial, por lo tanto sólo puede responder a la intromisión de EEUU y la UE mediante el uso de la guerra asimétrica en Internet. Quiere llevar al pueblo estadounidense a entender que elementos dentro del Gobierno Federal de los EE.UU. estaban detrás de los ataques del 9/11. Todo cambiaría en un santiamén. En resumen, la información transmitida por la inteligencia rusa sería:

"Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron una operación interna angloamericana en connivencia con los servicios secretos israelíes. Los dispositivos nucleares que se utilizaron fueron una versión modificada de los proyectiles de artillería W-54 proporcionados a las fuerzas israelíes entre 1988 y 1998 de los excedentes estadounidenses exportados ilegalmente durante la era Bush-Clinton".

"Veterans Today" confirma que el análisis químico realizado en la zona cero fue capaz de identificar la huella química / radiación o huella dactilar de las cabezas nucleares sobre la base de muestras tomadas después de 11-S en los restos de las torres, confirmando la información previa facilitada por múltiples fuentes de que en los atentados de las Torres Gemelas se uso algún artefacto nuclear.

Todas las cabezas nucleares que utilizan plutonio tienen una huella química que puede identificar su diseño, su sistema de fabricación y su edad. Si la investigación del 11-S hubiera sido concluyente, habría conducido directamente a la identificación de armas norteamericanas facilitadas ilegalmente a Israel, algo que la administración Bush se cuidó de ocultar.

Un dispositivo de 2 kilotones hubiera bastado para derribar las Torres Gemelas. Produciría una bola de fuego de entre unos 150 a 200 pies de diámetro a más de 4.000 grados centígrados, lo suficiente para fundir las vigas del núcleo central del edificio y hacerlo colapsar. La luz del flash duraría menos de 1 segundo y estaría principalmente en el rango de la luz ultravioleta. La radiación hubiera bajado a límites aceptables dentro de las 72 horas siguientes a la explosión.


Una detonación de este tipo es lo único que puede explicar fenómenos observados aquel día, como la "vaporización" de la antena de 20 toneladas sobre la Torre Sur: la radiación disuelve el acero en aleación en óxido de hierro y desintegrando el carbono y el silicio.

Dispositivos similares pudieron ser utilizados en otros atentados espectaculares, como el de Bali. También se pudieron utilizar en Damasco, Iraq y Afganistán por los EE.UU. Estas armas son almacenadas en las embajadas y consulados de Israel, precaución que se no se tuvo con las utilizadas el 11-S, armas que pudieron ser guardadas en el consulado israelí en Nueva York. Desde entonces, el FBI comprueba todas las valijas diplomáticas con un contador Geiger antes de salir o entrar a los E.E.U.U.

Microbomba israelí – Foto del científico disidente judío Vannunu

Las armas nucleares transferidas ilegalmente a Israel han sido a su vez objeto de reventa a diversos países, incluyendo ambas Coreas, India, Brasil, China, Taiwán, Japón, etc. Los israelíes, sabiendo que el material nuclear adquirido tenía una vida útil limitada, buscaron dar salida a ese material, vendiéndoselo a sus aliados.

Cuando éstos se percataron de la estafa, se enojaron puesto que pagaron mucho dinero por chatarra. Esto comenzó una mini guerra fría con Israel y sus antiguos clientes. Sin embargo, las microbombas nucleares sacadas al mercado siguen siendo útiles. Incluso a medida que envejece el plutonio seguirá siendo fisionable, solo que producirá una detonación de menor potencia.

Microbomba nuclear de artillería W48 - 155mm

Así que todavía pueden ser utilizadas como pequeñas bombas sucias o muy pequeñas armas nucleares tácticas.

El propósito principal del arma nuclear usada el 11-S era producir un flujo masivo de rayos gamma / neutrones que vaporizara alrededor de 150 a 300 pies de 6 pulgadas de acero de espesor de las vigas que constituían el núcleo central de los edificios del WTC. Esto creó la caída libre que vimos por TV aquel día. El soporte interno de las torres sencillamente se había desintegrado.

El flash se oculta a la vista debido a la detonación subterránea. El resplandor externo se dio en forma de luz fuera del espectro visible al ojo humano. La onda expansiva se reduciría a 6 psi debido al sentido ascendente, lo que produce la desintegración de la antena de la parte superior del edificio, como pudo verse en la televisión. El cemento concreto y óxido de hierro se vaporizaron, lo que da lugar a la extraña paradoja de que los restos de las Torres tenían mucha menos masa que las torres mismas.

La televisión dijo que las quemaduras de radiación beta eran debidas al polvo de cemento cáustico, ocultando que se debían a los efectos de la radiación de la precipitación radiactiva. Igualmente, los numerosos casos de cáncer que se dan ahora en Nueva York se atribuyen al amianto utilizado en la construcción de las torres, cuando su causa es el uso de un artefacto nuclear.

La radiación fuera de la zona cero se redujo a niveles seguros después de 72 horas. Esta es la razón por la que las inmediaciones de las Torres Gemelas estuvieron cerradas al público durante los tres días siguientes a los atentados.

Ciertamente, hay dos hechos (entre otros) que nunca han explicado los informes oficiales:

1. Nunca ningún edificio de acero, salvo el WTC, ha colapsado debido a cualquier fuego de cualquier tipo.

2. A cierta temperatura se puede debilitar el acero, pero es imposible una fusión con medios convencionales. En un incendio libre como el del WTC (con keroseno o cualquier hidrocarburo se alcanzan temperaturas de alrededor de 260C a 371C. El informe de la FEMA sobre el 11-S, dijo que el combustible de avión quemado después de unos minutos y los fuegos de los muebles de oficina y las alfombras llegarían a 293C, el acero estructural especial del WTC tenía más del 98% de resistencia a esas temperaturas, y el World Trade Center fue construido para soportar 5 veces esa temperatura.

En una "quema controlada" (donde el oxígeno y el combustible están regulados en una combinación óptima), el combustible para aviones puede alcanzar una temperatura máxima de 982C, que todavía no es ni de lejos la temperatura necesaria para debilitar las vigas de acero de un edificio hasta el punto de que todo el edificio se desplome al suelo. Sin embargo, el acero se fundió por debajo de las torres, lo que sugiere que se usó un muy poderoso "combustible", que ardió o explotó bajo el edificio, no en su parte superior. Ciertamente, la termita, un HTA (acelerador de alta temperatura) que se utiliza normalmente en las operaciones militares, habría sido capaz de fundir el acero. La termita puede alcanzar una temperatura de 2482C en 2 segundos, y el acero comienza a fundirse a 1510C.

Es posible que se utilizara una combinación de diferentes explosivos: artefactos nucleares, termitas y dinamitas, entre otros, para que asegurarse de que el trabajo quedara terminado y aún más, para confundir a los investigadores. El gran agujero en el centro del edificio WTC 6 es, sin duda causada por una mini-bomba nuclear táctica. Un fotógrafo de la FEMA que tomó un  vídeo del agujero se preguntó cómo el desplome del WTC 1 y 2 podrían haber causado un agujero tan profundo en el centro y se negó a entregar su copia personal de la filmación al FBI. Fue amenazado de muerte y tuvo que huir  a Argentina donde buscó asilo en ese país.

domingo, 4 de agosto de 2013

¿QUIÉN INVENTÓ LAS FALSAS LLAMADAS TELEFÓNICAS DESDE AVIONES SECUESTRADOS EL 11 DE SEPTIEMBRE?

Giulietto Chiesa
Red Voltaire,  28/08/2013

Las llamadas telefónicas supuestamente realizadas por los pasajeros desde los aviones secuestrados el 11 de septiembre de 2001 influyeron profundamente en el imaginario colectivo. Pero sirven además de base al relato sobre cómo se desarrollaron los hechos. Sin embargo, 12 años después, los expertos del 9/11 Consensus Panel han demostrado que esas llamados nunca existieron.



Conforme a lo prometido, sigo informando a nuestros lectores sobre el desarrollo y avance de los trabajos del 9/11 Consensus Panel, en el que yo mismo figuro como miembro. Aprovecho por demás la ocasión para señalar la incorporación de dos nuevos miembros: Jonathan Cole, ingeniero civil, y Daniel Ganser, historiador, director del SIPER (Swiss Institute for Peace and Energy Research) y también profesor de la universidad de Saint-Gall y en la universidad de Basilea.

El Panel se interesó esta vez por el extraordinario y extremadamente singular caso de las llamadas telefónicas realizadas desde 3 de los 4 aviones secuestrados en aquella trágica mañana. El meticuloso análisis de todas esas llamadas telefónicas permitió al Panel identificar no menos de 32 contradicciones, algunas de ellas imposibles de resolver, entre el relato proporcionado por las autoridades (que no han parado de contradecirse) y las pruebas documentales disponibles.

Comencemos por recordar que durante 3 años, desde 2001 hasta 2004, las historias sobre las llamadas realizadas desde los aviones a través de teléfonos celulares han predominado en los recuentos publicados por los medios de prensa de Estados Unidos y del mundo entero. Han alimentado miles de artículos, libros y relatos. Esas llamadas son parte integrante de la historia del 11 de septiembre y nunca han sido verdaderamente cuestionadas. Incluso se hizo una película, sobre el vuelo UA 93, enteramente basada en algunas de esas llamadas telefónicas. Tanto el FBI como el tristemente célebre Informe de la Comisión sobre el 11/9, presentado en 2004, afirman oficialmente que se hicieron llamadas con teléfonos celulares desde 3 de los 4 aviones secuestrados. Dado que la credibilidad del Informe de la Comisión sobre el 11/9 se basa parcialmente en esos relatos, es evidente que si tales llamadas telefónicas dejan de ser creíbles el informe también deja de serlo. Así que el 9/11 Consensus Panel se dio precisamente a la tarea de verificar esa parte de la historia.

No alcanzaría el espacio aquí para retomar todos los detalles de las llamadas (Todd Beamer desde el vuelo UA 93; Barbara Olson desde el AA 77; Peter Hanson desde el UA 175; Jeremy Glick y Mark Bingham desde el UA 93; Renee May, aeromoza del vuelo AA 77; Brian Sweeney desde el UA 175; Thomas E. Burnett y sus 4 llamadas desde el vuelo UA 93; Sandra Bradshaw, aeromoza del vuelo UA 93; Elizabeth Wainio y Mario Britton desde el UA 93), un total de 35 llamadas telefónicas. Sólo me detendré aquí en dos protagonistas de esas llamadas telefónicas. Los lectores deseosos verificar las fuentes de nuestras conclusiones pueden hacerlo consultando el sitio web consensus911.org.

El primero es Todd Beamer, quien –según la historia contada por los medios de prensa– lanzó la famosa frase «Let’s Roll!», grito de guerra que supuestamente dio inicio a la rebelión de los pasajeros del vuelo UA 93. Según Lisa Jefferson, la operadora telefónica que recibió la llamada, Beamer le pareció asombrosamente sereno, dadas las circunstancias. Tanto que la señora Jefferson declaró al FBI que pensó por un momento que se trataba de una llamada falsa (crank call), sobre todo por el carácter tan «metódico y racional» de su interlocutor en una situación en la que se hallaba «a punto de morir». La llamada duró unos 13 minutos, algo relativamente singular ya que en aquellas condiciones excepcionales y dado el enorme número de llamadas recibidas en las centrales [aquella mañana] las comunicaciones eran a menudo cortadas. Pero lo más extraño –también según el testimonio de Lisa Jefferson al FBI– es que la línea telefónica se mantuvo conectada durante 15 minutos después de haberse estrellado el avión. Hay que agregar que Beamer se mantuvo hablando por teléfono por no menos de 13 minutos con 2 operadoras diferentes y cuando Jefferson le propuso comunicarlo con su mujer –Lisa, embarazada de su tercer hijo que debía nacer en enero– [Beamer] le contestó: «No, no. No quiero preocuparla sin razón.» Y después agregó: «Sólo quiero hablar con alguien para que sepa lo que está pasando aquí», como si no tuviese ningún amigo o pariente con quien hablar.

La otra operadora, Phyllis Johnson, no parece haber sido interrogada por el FBI y no existe finalmente ningún elemento que permita comprobar con certeza que la persona que habló con las dos operadoras era realmente Todd Beamer. La llamada no fue grabada, ni por las dos operadoras ni por el AOSC (Airphone Operations Surveillance Center). ¿Qué se puede deducir de todo esto? Las interrogantes son innumerables. Pero agregaré ahora otra más, que me parece más decisiva aún que todas las mencionadas hasta este momento. El 29 de septiembre de 2001, Verizon (el operador telefónico del teléfono celular de Beamer) entregó al FBI la lista detallada de las llamadas, que demuestra que desde ese teléfono se hicieron 18 llamadas después (así mismo, después) del estrellamiento del vuelo UA 93, o sea después de las 10:03 horas de la mañana del 11 de septiembre de 2001. ¿Qué podemos deducir de ello? La hipótesis más plausible es aquel teléfono celular no estaba a bordo del vuelo UA 93 con Todd Beamer… o que el avión que se estrelló en Pennsylvania no era el vuelo UA 93.

Ante toda esta serie de preguntas sin respuestas, el FBI no tuvo más remedio que recurrir (basándose ya únicamente en la fe del juramento) a una nueva versión. Lo cual sucedió en 2006, durante el juicio contra Zacarias Mussawi. El FBI dijo entonces que ninguna de las llamadas, con excepción de 2, habían sido realizadas con teléfonos celulares y que las 2 únicas llamadas realizadas con ese tipo de aparatos se habían producido simultáneamente, a las 9 horas 58 minutos, desde el vuelo UA 93, realizadas por 2 miembros de la tripulación, E. Felt y Cee Cee Lyle. Las 2 llamadas fueron [según el FBI] realizadas desde los baños del avión en momentos en que este volaba a 5 000 pies de altitud (unos 1 500 metros), o sea desde una altura relativamente compatible con las posibilidades técnicas de las comunicaciones telefónicas celulares en 2001.

Pero hay otro problema. Esas 2 llamadas tampoco pueden haberse realizado con teléfonos celulares. A pesar del profundo examen al que fue sometida la lista de llamadas de los celulares de todos los pasajeros y miembros de la tripulación de ese vuelo, no se encontró el menor indicio de una llamada realizada a la 9 horas y 58 minutos, ni ninguna especificación de la duración de tales llamadas, ni por lo tanto ninguna huella de los números supuestamente llamados.

Conclusión: Todas las historias que mencionan llamadas realizadas con teléfonos celulares desde los aviones son falsas. Esas llamadas nunca existieron.

Pero veamos las llamadas telefónicas más sensaciones (en el sentido de que causaron sensación en el mundo entero, provocando así gran emoción): las llamadas de Bárbara Olson, célebre presentadora de la CNN, que se hallaba a bordo del vuelo AA 77. Según el testimonio de su marido, Theodore Olson (no olvidemos que este último era entonces secretario de Justicia de Estados Unidos), Bárbara lo llamó 2 veces, casi una hora antes de que el avión se estrellara contra el Pentágono. CNN fue el primer medio en anunciarlo. Ted Olson fue muy claro: su mujer lo había llamado a través de su teléfono celular…

Hay que señalar que las llamadas de Bárbara Olson son las únicas que hacen referencia al armamento de los terroristas (cortapapeles) y que las revelaciones de Ted Olson fueron por lo tanto cruciales en la reconstrucción de los hechos. Incluso puede decirse que ese relato constituye uno de los pilares de la versión oficial. El problema es que, posteriormente, Ted Olson cambió de versión varias veces. La versión del FBI señala, sin embargo, que la primera llamada duró «alrededor de un minuto». En el Larry King Show, Olson declara también que la segunda llamada había durado «dos, tres, quizás cuatro minutos».

Hay al menos 4 problemas que ponen en duda lo que cuenta Ted Olson. El primero viene del propio FBI, que declaró firmemente en 2004: «Todas las llamadas [realizadas] desde el vuelo AA 77 se hicieron a través del sistema telefónico del avión.» Entonces, ¿mintió Olson?

Desgraciadamente, el FBI también mintió. En 2006, un agente de American Airlines declaró (en el juicio contra Mussawi) «que ningún Boeing 757 disponía de teléfonos de asiento, incluso desde mucho antes del 11 de septiembre de 2001. Los pasajeros del vuelo AA 77 utilizaron sus teléfonos celulares.» Otro elemento viene a confirmar esa declaración. Se trata del manual de mantenimiento del Boeing 757, con fecha del 28 de enero de 2001: «El sistema telefónico para pasajeros fue desactivado en aplicación de la directiva Eco FO878.» Otros elementos confirman igualmente que no había en los aviones teléfonos para uso de los pasajeros.

Por muy asombroso que pueda parecer, el hecho es que no existe ningún elemento objetivo que permita demostrar la existencia de alguna llamada de Bárbara Olson aquella mañana. No existe del lado del operador telefónico, como tampoco existe del lado del propio Departamento de Justicia (donde se hallaba su marido), ni tampoco en los datos sobre el movimiento del teléfono celular de la periodista. Pero este enredo no para ahí. Un informe del FBI (hecho público durante el juicio contra Mussawi, en 2006) destruye definitivamente la historia de Tel Olson. Según ese informe, hubo una sola llamada (y no 2) proveniente de Bárbara y esa llamada duró… «0 segundos». En otras palabras, no se estableció la comunicación. Así que Bárbara no pudo describir nada.

Y todavía no hemos mencionado lo inverosímil de toda la historia, en la que 60 pasajeros, entre los que se hallaba uno llamado Charles Burlingame, levantador de pesas y ex boxeador, son rechazados hacia la cola del avión por dos secuestradores más bien enclenques (al menos según el relato de Ted Olson, quien a su vez decía lo que le había dicho su mujer) mientras que los otros dos secuestradores se mantenían encerrados en la cabina de pilotaje.

Conclusión: ¿Mintió Ted Olson? No se puede descartar que le hayan llegado llamadas provenientes de su mujer. Pero lo que consta en las actas judiciales hace pensar que tales llamadas no podían venir del vuelo AA 77.

Y, por lo tanto, toda reconstrucción está falseada. Alguien la inventó. Si realmente existieron tales llamadas telefónicas, el hecho es que no fueron realizadas desde los aviones. Y si no se hicieron desde los aviones, ¿quién las hizo? ¿Y con qué objetivo?

Cuando reclamamos que se haga una verdadera investigación, en la que se llame a declarar bajo juramento a todos los protagonistas aún vivos, estamos reclamando algo simplemente lógico y evidente. Pero lo evidente nunca se tiene en cuenta cuando se habla del 11 de septiembre. Así que tendremos que proseguir nuestra propia investigación.

Giulietto Chiesa
Fuente 
Megachip (Italia)

jueves, 22 de diciembre de 2011

EE.UU. REVELA EL SECRETO MEJOR GUARDADO DE LOS ATAQUES DEL 11 S

RT, 12/12/2011


El principal misterio del 11 de septiembre de 2001, en particular, la caída del tercer rascacielos en Nueva York, se reveló a través de una investigación, cuyas conclusiones se publicarán en los próximos días.


Periodista de la BBC anunciando la voladura
de la Torre 7 del WTC antes de que ocurriera


Según los datos que se filtraron a los medios de comunicación, la destrucción de un edificio de 47 pisos cercano a la Torres Gemelas fue provocada por incendios que se desencadenaron en forma simultánea en diferentes plantas.

A tal conclusión llegaron los expertos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU. Si el informe oficial confirma esta versión, será el primer y único caso de derrumbe de un rascacielos debido al abrasamiento.

Los partidarios de la teoría de la conspiración creen que el edificio se desplomó por la voladura premeditada de la construcción y no como resultado de los incendios. En su opinión, el 11 de septiembre fue utilizado por la Casa Blanca y el Pentágono en función de sus propios intereses para justificar guerras en otras zonas del mundo.

"Los edificios que se derrumban naturalmente no se derrumban de manera recta, como si experimentaran una caída libre. Es obvio que esta es una explosión", dijo Richard Gage, quien no cree en la versión oficial de los acontecimientos.

Dos aviones secuestrados por terroristas de Al Qaeda se estrellaron el 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, lo que causó su caída. Después de esos impactos, se desplomó un tercer rascacielos sin ninguna causa aparente. El ataque se cobró la vida de cerca de 3.000 personas.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LAS MENTIRAS DEL 11 S... HECHAS CANCIÓN

A veces una canción explica mejor la fraudulenta visión de la realidad que nos ofrecen los mass media que cualquier sesuda y documentada monografía. Éste es el caso del tema "No lo contó la TV" de un músico latinoamericano que se hace llamar Mero y cuyo vídeo encontré por pura causalidad en el blog de Carlos Tena, uno de los pocos periodistas que se han atrevido a denunciar publicamente a falsimedia, como él lo llama. Esto es lo que este artista dijo de la canción:

"Compuse esta canción para traer luz sobre este tema ya que la evidencia es abrumadora y tiene que ser difundida. A muchos les resulta un plomo ponerse a investigar, por eso me puse a trabajar para conseguir esta síntesis, porque es necesario que un día se sepa la verdad sobre este tremendo crimen."

Éste es su canal de You Tube:

http://www.youtube.com/user/ElMeroSerUno

y aquí está el video clip de su canción:



Puesto que una parte esencial de esta canción es la letra, que concentra en poco más de 5 minutos las principales objeciones a la poco creíble versión difundida por los media, la reproduzco al completo a continuación:

"Junio 2001 William Cooper advertía
Que algo gordo se venía, que a BL culparían
Pero el líder no sería responsable del ataque
De bandera falsa armada que muy pronto ocurriría
Billy pudo percatarse que ni el FBI lo hallaba
Y de repente CNN publicaba con su cara
Una entrevista muy osada realizada en su escondite
Para amenazar al Norte en un recado cero creíble

Pero no lo contó la TV

11 de septiembre 2 aviones comerciales
Eludieron los radares arrasando 3000 almas
La seguridad más grande del planeta fue burlada
Por un grupo de rebeldes con navajas talibanes
Nunca había ocurrido antes que colapse un edifico
Y se derrita en caída libre cual si hubiese un precipicio
Claramente cada torre fue un derrumbe controlado
Se llama Nanotermita el componente utilizado

Pero no lo contó la TV

Humo negro destilaban porque oxigeno faltaba
Y eso revelaba que al ardor ya poco le quedaba
Nunca pudo comprobarse la teoría del colapso
Cada dato del informe resultó manipulado
7 horas transcurridas de las torres ya caídas
Y un tercero se desploma el World Trade Center Seven
El motivo del derrumbe no hay manera que lo prueben
Sin lugar a dudas otra detonación asistida

Pero no lo contó la TV

Los testigos que escaparon padecieron explosiones
En los pisos inferiores alejados del impacto
Unas angulares puntas en las vigas que quedaron
Acusaron un meticuloso método de corte
Que es exactamente el modo en que un derrumbe se organiza
Para conseguir la convergencia que se hace cenizas
Porque no hay forma en que tanto acero en bloque se derrita
Sin embargo hierro líquido cayendo se veía

Pero no lo contó la TV

No se hallaron casi cuerpos por la fuerza del colapso
Pero un pasaporte intacto en las ruinas encontraron
Por supuesto era de un terrorista ya identificado
Un seguro responsable y coautor del atentado
A 3 días y sin pruebas 19 son culpados
Todos ellos musulmanes radicales conocidos
Del grupete de suicidas 6 aún estaban vivos
Nunca fueron retirados del legajo de imputados

Pero no lo contó la TV

Un boeing 757 que no pudo ser filmado
Hizo un hueco en el pentágono de 5 metros magros
Tan preciso fue el impacto que bordea en el milagro
38 metros de metal fueron gasificados
Solo un caza logra un giro de dos siete cero grados
Y aun así es una proeza yendo a 800 por hora
El lugar más impermeable del la historia fue violado
Penetrado por un aviador novato, flor de mago...

Pero no lo contó la TV

Hubo un 4to avión raptado del que dicen fue estrellado
Por los mismos tripulantes que se habían amotinado
Pero hay quienes escucharon los misiles y el impacto
Que regaron 8 millas del avión en mil pedazos
Siendo el peor ataque terrorista nunca visto
Se ignoraron todas las medidas que usualmente aplican
Para colmo el protocolo de defensa letifican
Meses antes para hacer aún más turbio el acertijo

Pero no lo contó la TV

Cada jefe negligente militar que estaba al mando
Consiguió ser promovido a un cargo superior en rango
La familia de Bin Laden exiliada de un plumazo
Y un Osama mal doblado adjudicándose el trabajo
Al Qaeda es un invento de la CIA que entrenaba
Guerrilleros en países con terrenos petroleros
Varios adiestrados en la tierra norteamericana
Que ahora los declara ser el cuco que nos mete el miedo

Pero no lo contó la TV


Steve Pieczenik un alto estratega de estados unidos
Reveló que Osama en dos mil dos ya estaba fallecido
Por un serio problema renal que incluso ya durante
La administración de Clinton lo tenía agonizante
Todo el terrorismo que la prensa publicita a full
Fue gestado en la gobernación de Carter y de Bush
Ya también lo ha utilizado Obama con el mismo fin:
Limitar las libertades, los derechos e invadir.

Pero no lo contó la TV

Es tan obvio que debajo del la ruina que dejaron
Hay más m*rd* que la que jamás hemos imaginado
No sabemos quien gobierna este mundo en el que estamos
Ni por qué clase de seres hemos sido dominados
Somos un rebaño de ignorantes muy bien adiestrados
A pagar por cada cosa del planeta que habitamos
Tristemente lo aceptamos sin siquiera cuestionarlo
Porque estamos del comienzo totalmente programados

Pero no lo dirá la TV
Porque no lo contó la TV
No lo contó la TV
Pero no lo contó la TV"

Y por cierto, creo que este músico recibió en el pasado presiones para que retirara su material de You Tube así que si deja de verse el video quizá sea por los motivos que os imagináis. No sería la primera vez.

martes, 13 de septiembre de 2011

PLUMÍFEROS DISFRAZADOS DE "ESCÉPTICOS" O SE PILLA ANTES A UN MENTIROSO QUE A UN COJO

Con motivo del aniversario de los atentados del 11 de septiembre la prensa está intentando desacreditar a los que luchamos porque se sepa la verdad sobre tan execrable crimen, un crimen que, recordemos, se convirtió en excusa para que la administración Bush y ahora la de Obama, junto con sus amigos de otros gobiernos occidentales, masacraran a miles de personas en Afganistán, Irak, Libia, etc. Un ejemplo de esto es el Sr. Luis Alfonso Gámez, un periodista que se ha arrogado el derecho de hablar en nombre de la ciencia sin ser científico, autoproclamándose portavoz de la racionalidad. Pero, de hecho, la única razón que defiende este plumífero bien pagado por la ETB y El Correo es la "razón de estado". Y la defiende a capa y espada pues a quien no está de acuerdo con las versiones oficiales lo tacha indefectiblemente de "conspiranoico". Pues bien, Gámez, quien ya tildara de "conspiranoico" el libro de Thierry Meyssan contra la hipótesis oficial del ataque al pentágono ese fatídico 11 S (¡llegó a mezclar las tesis de Meyssan con las profecías de Nostradamus!), ha publicado una entrada en su infame blog "Magonia" para, según él, desmontar, al menos en parte, las teorías críticas con la versión gubernamental. Aun así, y si fueran correctos sus escasos 7 contraargumentos, todavía le quedarían por dar 108 respuestas satisfactorias a 108 preguntas incómodas de las 115 formuladas por el profesor norteamericano (y digo, "profesor" de universidad no un quiromante o un ufólogo) David Griffin que fueron colgadas en la web de Red Voltaire por Thierry Meyssan y que también hemos difundido en este blog.

Empieza el Sr. Gámez asegurando que los integristas que atacaron el WTC sí que tenían la habilidad para llevar a cabo el atentado con aviones comerciales porque se entrenaron con "simuladores de vuelo". Ni siquiera pilotaron un aparato real y dice el amigo Gámez que ya estaban capacitados para volar y que no se necesita mucha pericia para embestir con un avión cada una de las torres gemelas. ¿Es que él lo ha probado acaso? No parece muy razonable creer como cree el Sr. Gámez que pilotar sea tan fácil, de lo contrario las compañías aéreas no pagarían esos sueldazos a los pilotos. Menciona dicho periodista el testiminio de un instructor de vuelo favorable a sus tesis pero ¿sabe Gámez que en cualquier jucio los testimonios son el tipo de prueba más endeble pues siempre se les puede sobornar o presionar? Por otra parte ¿verdad que es más cómodo testificar a favor de una versión oficial que culpar a tu gobierno de sacrificar a sus propios súbditos? Si quiere el Sr. Gámez sacar a colación opiniones de expertos en vuelos que las saque todas, porque resulta que el desfenestrado presidente egipcio Hosni Mubarak (bastante prooccidental y enemigo de Al Qaeda), que fue general de la fuerza aérea de su país y con miles de horas de vuelo encima, no se explicaba cómo pilotos novatos como Mohamed Atta pudieron arreglárselas para hacerse con el control de un avión comercial y estrellarlo en los rascacielos más emblamáticos de la ciudad de Nueva York... Y ya que mencionamos a Atta es curioso también que no mencione Gámez el hecho de que por arte de "magia" (esa magia contra la que él tanto despotrica) apareciera intacto el pasaporte de este terrorista islámico entre los escombros de las Torres Gemelas. Por lo que a mí respecta, Gámez en este punto no consigue desmontar nada de nada.

Asegura, también el Sr. periodista que "los incendios declarados en las torres tras los impactos no pudieron fundir el acero" pero resulta que en el vídeo http://www.youtube.com/watch?v=8xvK7QlcGpY, a partir del minuto 9.17 vemos cómo se derrite el acero. ¿Será un efecto óptico? ¿Una alucinación? ¿Cómo explica el Sr. Gámez que el edificio Winsdor de Madrid, que estuvo ardiendo mucho más tiempo que la torre nº 7 del World Trade Center, no se derrumbara? Además, se da la curiosa circunstancia de que en el WTC 7 ni siquiera impactó un avión y que estaba construido con acero reforzado, no así el Windsor. No lo explica, lo omite, a pesar de que es uno de los argumentos más conocidos de los que él tilda de "conspiranoicos". ¿Y por qué tampoco menciona Gámez que justamente desde el WTC 7 el servicio secreto tenía la obligación de coordinar las medidas a adoptar contra un gran atentado terrorista?

También intenta demostrar precariamente Gámez que sí impactaron aviones en el Pentágono y que si la silueta del lugar del impacto se corresponde con objeto cilíndrico (como p. ej. un misil, como dijo Meyssan) y no con la de un avión comercial es porque éste antes de impactar había perdido las alas. ¿En el pentágono los aviones perdieron las alas y en el WTC no? ¿Y eso cómo se explica? Según Gámez está todo explicado en unas supuestas "simulaciones informáticas". Nuevamente echa mano este periodista metido a experto en todo del endeble argumento de las "simulaciones". Pero es que la simulación de la realidad no es la realidad misma. Esto lo debería saber un periodista tan realista y tan escéptico como él, acostumbrado a ver "simulaciones" de ovnis y apariciones de ultratumba. Cuelga, además, en su blog una foto de una rueda que podría ser lo mismo de un avión que de cualquier otro vehículo. El fondo de la foto, por cierto, tampoco aclara si el lugar en el que está la rueda son las inmediaciones del Pentágono o está en las antípodas. ¿Es que Gámez toma a los internautas por imbéciles? De todas formas, a este escéptico de postín se le olvida mencionar (o sencillamente lo desconoce) que hay una oficial del ejércio de los EE.UU., April Gallup, testigo presencial del suceso que dijo que no vio ni rastro del fuselaje tras el impacto. Esta testigo afirmó que según ella el ataque se llevó a cabo con una bomba o con un misil, coincidiendo así con la versión de Meyssan que Gámez calificó de "conspiranoica". Gallup lo cuenta todo en este vídeo:



"I didn't see any evidence of metals, airplane seats,
luggage... nothing that would give me any
indication
that it was a plane that had hit the building"
(...)
"The official story it has been fabricated pretty much"

[Traducción: "No vi ninguna evidencia de metales, asientos
de avión, maletas... nada que me indicara que era un
avión lo que había impactado contra el edificio (...)
La historia oficial ha sido totalmente inventada"]



Gallup, por cierto, acusó a un alto cargo del ejército americano, el General de las Fuerzas Aéreas Richard Myers, de haber desactivado las defensas terrestres y aéreas del Pentágono.

Pero lo jugoso de verdad de su blog son las contestaciones de parte de sus lectores (excluyo, por supuesto, a sus crédulos adeptos) que no se dejan embaucar por el escepticismo selectivo de Gámez. Tomo como ejemplo lo que escribe un internauta que firma con el nombre de Kurt:

"Ejemplo muy reciente de conspiración que no prosperó:

La toma momentánea de la Plaza Verde de Trípoli, capital de Libia, por parte de los llamados rebeldes libios.

Las imágenes fueron transmitidas por la cadena de televisión qatarí Al Jazeera y retransmitidas posteriormente por las cadenas de televisión de muchos países. También muchos medios de comunicación escritos de todo el mundo se hicieron eco de la noticia.

Periodistas de Russia Today, un medio de comunicación ruso, denunciaron que se trataba de una farsa. Se había creado un decorado similar a la Plaza Verde de Trípoli y se habían contratado a actores y extras para que escenificaran la toma de la plaza. Incluso un actor desempeñaba el papel de uno de los hijos de Gadafi apresado por los rebeldes.

Tras esta denuncia, un portavoz del CNT de Libia (rebeldes), reconoció públicamente el montaje y lo justificó alegando que la retransmisión de los vídeos por cadenas de televisión de todo el mundo habían precipitado el reconocimiento por parte de numerosos países del Consejo de Transición de Libia (CNT) como legítimo representante del Libia. Así, tal cual, como si eso justificara el engaño.

A día de hoy y por lo que yo sé, ninguno de los medios de comunicación escritos de España que se hicieron eco de la falsa noticia ha rectificado ni pedido disculpas a sus lectores. Tampoco tengo conocimiento de que la cadena de televisión Al Jazzera haya hecho nada parecido. Carezco asimismo de conocimiento de que alguna de las cadenas de televisión que retransmitieron las imágenenes de la noticia sin confirmación previa de su autenticidad hayan rectificado o pedido disculpas a sus televidentes.

Recordemos que estamos hablando de crear una noticia falsa y difundirla como auténtica. Y que implicaba nada menos que montar un decorado (como en una película, vamos) que imitase la Plaza Verde de Trípoli y contratar a actores profesionales, aleccionándolos para que representasen una escena, extras como figurantes, ocuparse del "atrezzo", etc.

Imaginemos ahora que nadie levanta la liebre a tiempo, como sí hicieron en este caso los periodistas de Russia Today, y la noticia cuela. Y meses más tarde hay quienes, por las razones que fueran, notan algo raro y empiezan a plantear cuestiones con respecto a las imágenes que se transmitieron y las noticias que se publicaron en relación con la toma momentánea de la Plaza Verde de Trípoli por parte de los llamados rebeldes libios. Tienen que partir de cero y nadar contracorriente, luchando contra los prejuicios de muchísima gente que considera que ha sido la REALIDAD lo que sus ojos han contemplado a través de sus televisores y les han descrito los medios de comunicación. También tendrán que luchar contra grupos muy poderosos y con infinidad de recursos para defender sus intereses, y a quienes quizás convenga que en ese momento se mantenga la versión oficial de la historia. No cabe ninguna duda al respecto de que dichos grupos utilizarán los recursos de los que disponen para intentar desacreditar a quienes se atreviesen a contradecir y/o cuestionar la versión oficial de la historia.

Es más que probable que quienes osaran cuestionar la versión oficial fuesen calificados de conspiranoicos por multitud de personas y medios de comunicación, incluso por gente bienintencionada. Y, en caso de que el fraude no quedase al descubierto de manera irrefutable, cargar con el sambenito de ser un conspiranoico el resto de sus vidas.

Es de suponer que nadie discutirá el hecho de que conspiranoico es un calificativo peyorativo. Un término empleado para descalificar a las personas de antemano y sin remisión posible. Es de suponer también que nadie discutirá el hecho de que todas las connotaciones que se asocian comunmente al término conspiranoico tienen carácter despectivo y/o degradante para la persona destinataria de tal calificativo.

No pretendo con este comentario defender ninguna teoría conspirativa en particular, sino, y creo que no es poco, demostrar que las conspiraciones existen y que en el siglo XXI llevan aparejadas ineludiblemente componentes mediáticos mucho más complejos y sofisticados que conspiraciones de épocas anteriores."

Exacto. Se puede decir más alto pero no más claro. El asunto de la toma de la falsa Plaza Verde de Trípoli a manos de falsos "rebeldes" libios ya lo denunciamos en este blog. ¿Y qué dijo el gran periodista escéptico al respecto de semejante engañabobos, bastante más peligroso en sus consecuencias (pues sirve para justificar la criminal intervención de la OTAN) que el monstruo del lago Ness o las caras de Bélmez?. Nada, absolutamente nada. En esta ocasión no sacó a relucir su exquisito escepticismo de salón porque él es parte de esa máquina de fabricar mentiras que son los mass media.

Decir que los que estamos en desacuerdo con la versión oficial somos "conspiranoicos" es de por sí un insulto pero decir que nuestra actitud "es igual de despreciable que la de George W. Bush y quienes defendieron que el Irak de Sadam Hussein disponía de armas de destrucción masiva" eso ya es intolerable. Además ¿no suscribieron la falsa tesis de Bush sus colegas periodistas y jefes del derechista grupo mediático Vocento (ABC y el Correo, donde escribe Gámez)? ¿Por qué no les abronca a ellos? Y por si fuera poco, el interfecto acusa a quien no piensa como él de "mentir a cambio de dinero". ¿Por qué no confiesa que en el fondo siente un amor inconfesable hacia los grandes poderes mundiales que al fin que al cabo son los que financian los media para los que él trabaja?

Cierro el texto con una cita de otro lector díscolo pues yo llego a la misma conclusión que él (o ella) tras comprobar las malas artes de este plumífero manipulador y adulador del poder:

"Supongo que ya has solventado el tema para tus adeptos, pero para mi sólo has demostrado la poca verguenza que tienes."

Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

LA OPERACIÓN NORTHWOODS, PRECEDENTE DEL 11-S

[Los inverosímiles sucesos de los que nos informaron los media aquel 11 de septiembre de 2011 tuvieron un claro precedente en la Operación Northwoods, que incluía una campaña de terrorismo contra la población civil norteamericana orquestada por su propio gobierno, que culparía a Cuba y así recabaría apoyo popular para una eventual agresión bélica contra la isla. Entre los actos de terrorismo planeados estaban autoatentados usando aviones comerciales. Afortunadamente el plan nunca llegó a llevarse a efecto. Y por cierto, quien crea que (como predican los medios y sus adláteres) esto es pura conspiranoia debería tener en cuenta que los datos que expongo a continuación están a disposición de todo el mundo en Wikipedia, donde está todo debidamente acreditado mediante fuentes solventes, entre otras, documentos desclasificados de los mismísimos servicios secretos norteamericanos.]


Extraído de Wikipedia, la enciclopedia libre



La Operación Northwoods (Operation Northwoods) fue un plan del Ejército estadounidense de 1962 que pretendía generar apoyo del pueblo estadounidense para una acción militar contra la Cuba de Fidel Castro, dentro de la más amplia Operación Mangosta (Operation Mongoose), que era una iniciativa general contra Castro. El plan, que no fue llevado a cabo, requería varias operaciones encubiertas incluyendo actos de terrorismo de Estado real y simulados (como secuestros de aviones) en territorio estadounidense y cubano. Este plan fue propuesto por altos cargos del Ministerio de Defensa (Department of Defense) estadounidense, entre ellos, el Presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, Lyman Louis Lemnitzer. El Presidente de Estados Unidos en aquella fecha era John F. Kennedy.

Creación y publicación del documento

La propuesta fue presentada en un documento bajo el título Justificación para Intervención Militar Estadounidense en Cuba, una colección de memorandos y borradores escritos por el Ministerio de Defensa (Department of Defense, DOD) y la Junta de Jefes del Estado Mayor (Joint Chiefs of Staff, JCS) representando al Caribbean Survey Group (Grupo de Investigación del Caribe). El documento fue remitido por la Junta al Secretario de Defensa Robert McNamara el 13 de Marzo de 1962 con un párrafo aprobado, como presentación preliminar con propósitos de planificación.

Este documento, previamente clasificado como secreto, fue hecho público originalmente el 18 de noviembre de 1997 por la John F. Kennedy Assassination Records Review Board, una agencia federal de EEUU que supervisa la publicación de documentos gubernamentales relacionados con el asesinato de John F. Kennedy. Un total de 1500 páginas de documentos militares, secretos en su día, fueron desclasificados por dicha agencia federal.

El "Apéndice al Documento Adjunto A" y el "Anexo al Apéndice al Documento Adjunto A" del documento Northwoods fueron primero publicados online por el Archivo de Seguridad Nacional el 6 de noviembre de 1988 en una operación conjunta con CNN, como parte de una serie de documentales sobre la guerra fría y, en concreto, como documentación para un episodio sobre Cuba que se emitió el 29 de noviembre de 1998. Este anexo es la sección del documento que contiene propuestas para crear ataques terroristas.

El documento completo fue publicado online de una forma más completa por el Archivo de Seguridad Nacional el 30 de abril del 2001.


Memorandum Northwoods


Contenido del documento


Como respuesta a una solicitud de pretextos para una intervención militar por parte del Jefe de Operaciones del Proyecto Cuba (Coronel Edward Lansdale), el documento lista métodos (que en algunos casos esbozan planes) que el autor pensó que cosecharían apoyo público e internacional para la intervención en Cuba. Estos eran ataques preparados para aparentar ser de origen cubano, con pérdida de vidas humanas en algunos de ellos. Era fundamental para el plan el uso de "cubanos amistosos": exiliados cubanos que pretendían derrocar a Fidel Castro.

Las sugerencias incluían:

* Lanzar rumores sobre Cuba empleando radios clandestinas.
* Iniciar ataques simulados, sabotajes y disturbios en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo y culpar a las fuerzas cubanas.
* Bombardear y hundir un navío americano en la base de Guantánamo, similar al incidente con el USS Maine en La Habana en 1898 que provocó la guerra con España, o destruir aeronaves americanas y culpar a Cuba (la primera sugerencia del documento respecto al hundimiento de un navío era destruir un barco tripulado y por tanto resultaría en la muerte de miembros de la Marina, y existía una segunda en la que se emplearían barcos no tripulados y se simularían los entierros).
* El acoso de vuelos civiles, ataques a transportes de tierra y destrucción de aviones falsos americanos por aeronaves de tipo MIG serían útiles como acciones complementarias.
* Destruir un aparato no tripulado, haciéndolo pasar por avión comercial lleno supuestamente de "estudiantes universitarios en viaje de vacaciones". Esta propuesta fue una de las apoyadas por la Junta de Jefes del Estado Mayor.
* Orquestar una "campaña de terrorismo", que incluía el hundimiento "real o simulado" de refugiados cubanos.
* "Podríamos desarrollar una campaña terrorista de la Cuba Comunista en el área de Miami, en otras ciudades de Florida e incluso en Washington. La campaña iría dirigida contra refugiados cubanos en busca de asilo en Estados Unidos. Podríamos hundir una barcaza de cubanos en ruta a Florida (real o simulada). Podríamos fomentar atentados contra refugiados cubanos incluso hasta el extremo de herirlos en ocasiones que fueran a ser ampliamente publicitadas."
* Arrasar cosechas arrojando dispositivos incendiarios en Haití, República Dominicana u otros lugares.

James Bamford resumía la Operación Northwoods en su libro Body of Secrets del siguiente modo:

"La Operación Northwoods, que tenía el visto bueno por escrito del Presidente (Lyman Lemnitzer, Presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor) y cada uno de los miembros de la Junta de Jefes del Estado Mayor, requería tirotear a gente inocente en calles americanas; que fueran hundidos en alta mar barcos que transportaban refugiados cubanos; una violenta ola de terrorismo lanzada sobre Washington DC, Miami y otros lugares. Se incriminaría a personas por ataques con bombas que no habrían cometido; se secuestrarían aviones. Empleando pruebas falsas, todo ello se atribuiría a Castro, dando de este modo a Lemnitzer y su cuadrilla la excusa y también el apoyo público e internacional que necesitaban para declarar la guerra."

Propuestas relacionadas en la Operación Mangosta

Además de la Operación Northwoods, bajo el programa Operación Mangosta el Departamento de Defensa norteamericano tenía varias propuestas similares para llevar a cabo contra el régimen cubano de Fidel Castro.

Doce de estas propuestas provienen de un memorando fechado el 2 de febrero de 1962 titulado "Posibles Acciones para Provocar, Hostigar o Perturbar Cuba", escrito por el General de Brigada William H. Craig y remitido al General de Brigada Edward Lansdale, responsable del proyecto Operación Mangosta (El Proyecto Cubano).

El memorando esboza la Operación Bingo, un plan para, según sus propias palabras, "crear un incidente cuya apariencia sea la de un ataque en la Base de Guantánamo, proporcionando de este modo una excusa para el empleo del poder militar estadounidense para derrocar el gobierno actual de Cuba."

Incluye también la Operación Dirty Trick (truco sucio), un plan para culpar a Castro si el Proyecto Mercury de vuelo espacial tripulado que llevaba a John Glenn se estrellase, diciendo que "el objetivo es proporcionar pruebas irrefutables de que, en caso de que el vuelo orbital tripulado Mercury fallase, la culpa reside en los comunistas y en Cuba [sic]." Y continúa, "Esto se conseguiría fabricando varios fragmentos de pruebas que probasen interferencias electrónicas por parte de los cubanos."

Después incluso de que el General Lemnitzer perdiera su puesto como Presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, la Junta siguió planeando operaciones como pretextos hasta al menos 1963. Un artículo diferente del Ministerio de Defensa creado en 1963 (sobre el que informó Associated Press el 29 de enero de 1998 y más tarde el periodista James Bamford en su libro Body of Secrets, publicado el 24 de abril de 2001) discutía un plan para hacer creer que Cuba había atacado un miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA) para que los Estados Unidos pudieran contraatacar. El documento del Pentágono dice de una de estas posibilidades, "Un ataque artificial cubano en un país miembro de la OEA podría montarse, y el estado atacado podría ser instado a tomar medidas de auto defensa y solicitar ayuda de Estados Unidos y la OEA." El plan expresaba confianza en que, mediante esta acción, "los Estados Unidos podrían obtener el apoyo necesario de los dos tercios de los miembros de la OEA para una acción colectiva contra Cuba."

Entre las naciones que la Junta de Jefes de Estado sugería como objetivos para los ataques secretos estaban: Jamaica y la República de Trinidad y Tobago. Como ambos eran miembros también de la Commonwealth británica la Junta esperaba que, atacándolos en secreto e incriminando falsamente a Cuba, Estados Unidos podría incitar al pueblo del Reino Unido a que apoyasen una guerra contra la Cuba de Fidel Castro. Tal y como un informe del Pentágono señalaba, "Cualquiera de las situaciones artificiales descritas anteriormente son inherente y extremadamente arriesgadas en nuestro sistema democrático en el que mantener la seguridad, de hecho, es muy difícil. Si se tomase la decisión de montar una situación artificial, debería ser una en la que la participación de personal estadounidense se limitase solo al personal secreto de la más alta confianza. Esto sugiere la inviabilidad de utilizar unidades militares para cualquier aspecto de la situación artificial."

El informe del Pentágono incluso sugería pagar de forma secreta a una persona en el gobierno de Castro para que atacara los Estados Unidos: "La única área que queda por considerar sería entonces sobornar a algún comandante subordinado de Castro para iniciar un ataque en [la base de] Guantánamo."

Reacciones

Se ha informado que John F. Kennedy rechazó personalmente la propuesta Northwoods, pero no existe registro oficial de esto. La propuesta fue remitida para su aprobación al Secretario de Defensa Robert McNamara, pero no se implementó. El Presidente Kennedy destituyó al General Lemnitzer como Presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor poco tiempo después, aunque se convirtió en el Comandante Supremo Aliado de la OTAN en enero de 1963.

La presión que continuó contra el gobierno cubano por parte de elementos internos de la inteligencia y el ejército estadounidenses (como la fallida Invasión de Bahía de Cochinos), el Proyecto Cubano, etc.) provocaron que el Presidente Kennedy intentase controlar el floreciente sentimiento de línea dura anticomunista que pretendía agresiones proactivas contra los movimientos comunistas por todo el mundo. Después de la invasión en Bahía de Cochinos, Kennedy despidió al entonces Director de la CIA Allen W. Dulles, al Subdirector Charles P. Cabell y también al Subdirector Richard Bissell, y dirigió su atención a Vietnam.

Kennedy también tomó medidas para llevar disciplina a las operaciones de Guerra Fría y acciones paramilitares de la CIA, haciendo un borrador de directiva presidencial que requeriría un cambio en las operaciones respecto a la Guerra Fría en la Junta de Jefes del Estado Mayor y el Pentágono, así como un cambio radical en el papel de la CIA para que se ocupara exclusivamente de la recolección de inteligencia.