La crisis energética provocada
por el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha demostrado que la idea
de la no dependencia del petróleo y la transición energética (Agenda 2030) es
un engaño. Amparándose en un “discurso de la escasez” de corte malthusiano (nada
nuevo: ya se anunció hace décadas el fin del carbón, los nitratos, el suelo
cultivable, etc.) el capitalismo global a través de sus palmeros, los
ecologistas subvencionados y las ONGs, nos había hecho creer desde el año 73
(¡hace más de medio siglo!) que el petróleo y el gas se estaban acabando y que
había que hacer una transición hacia una economía “verde” basada en energías
renovables. Es curioso que las mismas fuerzas que impusieron un modelo de
desarrollo capitalista basado en el uso de hidrocarburos sean las mismas que
ahora nos dicen que el petróleo, el gas y el carbón son inventos del demonio,
justo cuando el Sur Global (liderado por Irán) se ha puesto en pie para decir
al Norte Imperial que no van a permitir más el saqueo neocolonial de sus
recursos.
El cierre de Ormuz a la coalición
de países aliados con el hegemón americano ha causado una crisis económica
comparable a la crisis del petróleo de 1973. Y ello es la prueba de que el
petróleo y el gas siguen siendo esenciales para nuestras economías porque los
hidrocarburos están aquí para quedarse. Para empezar, el cierre del estrecho ha
producido el desabastecimiento de estaciones de servicio por todo el mundo y
que por tanto la gente no pueda desplazarse. Los pro capitalistas se reían de las
consecuencias del desbastador embargo de EEUU contra Cuba, pero Irán es quien
ríe el último y, por tanto, quien ríe mejor. La idea de la UE de sustituir el
transporte que funciona con hidrocarburos por vehículos eléctricos ha sido un
fracaso y muchos países y empresas están volviendo al motor de combustión [1],
ya que entre otras cosas esa electricidad sale en gran parte de quemar
hidrocarburos en centrales eléctricas. Lo que es más, hay grandes medios de
transporte como el avión o el barco para los que la electrificación es inviable
y tras la subida del petróleo han tenido que subir los precios del billete de
manera exorbitada, siendo estos precios prohibitivos para la mayoría de la
población. Asimismo, hay una serie de materiales como el plástico o las fibras
sintéticas que se usan de manera masiva por su barata producción en sectores
clave como la sanidad de los que es muy difícil prescindir (piénsese en las
mascarillas, viales, respiradores, jeringuillas desechables, etc.) Por otra
parte, está el problema de los fertilizantes, que usan compuestos químicos como
la urea o el fosfato de amonio que derivan del petróleo [2]. El problema es muy
serio ya que, sin los fertilizantes, las cosechas peligran, lo que podría
causar hambrunas de proporciones bíblicas. Además, del gas natural se extrae
helio, un recurso estratégico usado en medicina (en las resonancias magnéticas,
por ejemplo) y en la industria (en la fabricación de chips, semiconductores, en
la IA y en la industria aeroespacial) [3]. Por último, hay que recordar que el
prescindir de la electricidad producida por la quema de hidrocarburos en la red
eléctrica de un país puede producir apagones. Esto ya lo sufrimos en España
hace un año. Y si alguien cree que esta afirmación es un bulo de la extrema derecha
(como dice la Sexta TV y otros medios afines al poder blando americano) que
examine la situación de Cuba, donde la red eléctrica no ha podido funcionar con
energías renovables y ha tenido que recibir urgentemente petróleo de Rusia [3].
En definitiva, la idea de que es posible vivir sin petróleo es falsa (a no ser que se pretenda volver a la Edad Media.) Esta es una falsedad inventada por las élites anglosionistas para, por una parte, quebrar la economía de países rivales del Norte Imperial que no cuentan con dicho recurso (como los que componen la UE) y, por otra, para hundir las economías de países del Sur Global que dependen de la extracción de petróleo (como Venezuela o Irán). Para ello, han usado una caterva de ecologistas de postín y ONGs a sueldo de la USAID que han tomado con su discurso del “fin del petróleo” los medios de comunicación, las instituciones e incluso el tejido asociativo, para pavimentar así el camino hacia este gran engaño neomalthusiano llamado Agenda 2030. No es el fin del petróleo, es el principio del fin del saqueo al Sur Global tras la gesta antiimperialista realizada por Irán.
NOTAS:
[3] https://www.finanzas.com/mercados/helio-crisis-ia-estrecho-ormuz.htm
