jueves, 9 de febrero de 2023

EMERGE EL SUBMARINO AMARILLO DE LA OTAN


Después de 8 años de que el gobierno neonazi que salió del golpe de estado del Euromaidán de Kiev masacrara a la población civil del este y sur de Ucrania, además de un año de intervención militar rusa en defensa de estas regiones, emerge en mi ciudad el submarino amarillo del ninismo. "Ni OTAN ni Putin", nos dicen. Y yo les pregunto: ¿dónde estabais durante estos 8 años? ¿Por qué no empapelasteis la ciudad con el cartelito de "No a la guerra" durante todo este tiempo? ¿Será esta plataforma antimilitarista heredera de aquellos objetores de conciencia que hacían en 1999 campañas de deserción al "ejército de Milosevic" pero no al de la OTAN "por ser éste profesional"? ¿Por qué se dice "ni OTAN ni Milosevic" o "ni OTAN ni Putin" pero no "ni EEUU ni Sadam", sino en este último caso, solo "No a la guerra"? ¿A qué se debe ese ninismo tan selectivo? Y por cierto, ahora que sabemos que el ejército ucraniano es una picadora de carne y que es de leva forzosa y el ruso está profesionalizado (al menos en gran parte) ¿se va a hacer una campaña para que los soldados deserten del ejército ucronazi?

Obviamente, todo lo anterior son preguntas retóricas que no esperan respuesta porque la realidad las ha ido contestando una a una con el tiempo. Ahora que, después de un año de intervención rusa, el ejército ucronazi se está quedando sin hombres (ya van cerca de 200.000 bajas) y sin munición, y las tropas de Moscú junto con las milicias populares del Donbass no dejan de avanzar, aparece el caballito de Troya de la OTAN en los países lacayos de EEUU mendigando una paz que ya es tan imposible como oportunista. Tampoco es casualidad que cuando se convocan manifestaciones antiimperialistas por parte de plataformas anti OTAN se contraprograme por esas fechas una serie de manifestaciones paniguadas con la vieja plantilla "Ni OTAN ni X" (siendo X el dirigente del país de turno que molesta a EEUU... solo que esta vez es Rusia, la mayor potencia nuclear del globo.) Es mucho más honesto convocar una manifestación contra la ruina de los trabajadores europeos por el efecto de las sanciones a la energía rusa o contra la deriva hacia una posible guerra nuclear que enarbolar nuevamente la bandera de la falsa equidistancia que siempre acaba degenerando en apoyo al imperio criminal de las élites globalistas que dirigen Washington. Por mí os podéis quitar la careta. Ya no me engañáis.





EL PERIODISTA Y GANADOR DEL PULITZER SEYMOUR HERSH ACUSA A EEUU DE ESTAR TRAS EL SABOTAJE AL NORD STREAM

Nius Diario, 08/2023

Hersh ha explicado en su página web que los responsables del supuesto sabotaje son buzos de la Marina estadounidense

Así, ha acusado a las autoridades noruegas de activar dichas cargas meses después

El periodista y ganador de un premio Pulitzer Seymour Hersh ha acusado este miércoles a la Marina de Estados Unidos de estar detrás de las explosiones de los gasoductos submarinos Nord Stream 1 y 2 explosiones registradas en los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 en septiembre de 2022.

Hersh ha explicado en su página web que los responsables del supuesto sabotaje son buzos de la Marina estadounidense, que habrían colocado explosivos durante las maniobras 'Baltops 22' de la OTAN.

Así, ha acusado a las autoridades noruegas de activar dichas cargas meses después. "Tres meses después destruyeron tres de los cuatro ramales del gasoducto", ha indicado en su página web.

Según el periodista, el 26 de septiembre, un avión de la Marina noruega lanzó una boya hidroacústica que detonó los artefactos explosivos. Así, ha explicado que la decisión de hacerlos estallar se tomó nueve meses después de un "debate secreto" por parte de las agencias de seguridad nacional estadounidense.

Hersh, que ganó el Pulitzer en 1970 por su trabajo sobre la masacre de My Lai a manos de una unidad militar del Ejército de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, ha aseverado que, no obstante, la Casa Blanca tachó estas acusaciones de "falsas" y "totalmente ficticias".

El pasado 26 de septiembre, Nord Stream 2 AG, operadora del gasoducto homónimo ruso, anunció una fuga de gas por causas desconocidas en una de las dos tuberías de la infraestructura cerca de la isla danesa de Bornholm.

Posteriormente, las autoridades informaban de que dos ramales del gasoducto paralelo Nord Stream 1 también habían sufrido daños. Alemania, Dinamarca y Suecia no descartaron un acto de sabotaje tan solo ocho meses después del inicio de la invasión rusa de Ucrania.

El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia catalogó las explosiones de ataques terroristas y el 30 de septiembre desveló que tenía pruebas que apuntaban a la implicación de países occidentales.

jueves, 2 de febrero de 2023

UN IMPERIO EN PÁNICO PROPONE A RUSIA UNA ‘OFERTA QUE NO PUEDE RECHAZAR’

Pepe Escobar

Observatorio de la crisis, 31/01/2023

Lo que se ha ofrecido, en términos bastante confusos, es de hecho una partición de Ucrania, incluida una zona desmilitarizada, a cambio que el Estado Mayor ruso cancele su aún desconocida ofensiva de 2023, que podría ser tan devastadora como para cortar el acceso de Kiev a la Mar Negro y/o cortar el suministro de armas de la OTAN a través de la frontera polaca.

Al darse cuenta que la guerra de la OTAN con Rusia probablemente terminará siendo desfavorable para el Imperio, Estados Unidos están tanteando una oferta de salida del conflicto. Pero, ¿por qué Moscú debería tomar en serio propuestas indirectas, especialmente en vísperas de un nuevo avance militar y mientras se encuentra en el asiento del ganador?

Los que están detrás del Trono son siempre más peligrosos cuando tienen la espalda contra la pared.

Su poder se está desvaneciendo con rapidez: en el aspecto militar, a través de un paulatina humillación de la OTAN en Ucrania; financieramente la mayor parte del Sur Global se muestra dispuesto a no tener nada que ver con la moneda de un gigante en bancarrota; políticamente, la mayoría global está dando pasos decisivos para dejar de obedecer a una minoría rapaz y desacreditada.

Así que ahora los que están detrás del Trono están conspirando para al menos tratar de detener el desastre que se avecina en el frente militar.

Tal como confirmó una fuente de alto nivel del establishment estadounidense, los altos mandos de OTAN recibieron una nueva directiva de Anthony Blinken respecto de la marcha del conflicto en Ucrania.  

El secretario de Estado habría recibido la instrucción de transmitir la nueva directiva, una especie de mensaje al Kremlin, a través de los principales medios publicado de inmediato por el Washington Post. No debemos de olvidar que en términos de poder real, Blinken, no es más que un emisario de los neoconservadores y neoliberales straussianos que son los que realmente dirigen la política exterior de Estados Unidos.

En la división del trabajo de élite de los principales medios de comunicación estadounidenses, el New York Times está muy cerca del Departamento de Estado y el Washington Post muy pero muy cerca de la CIA. En este caso, la directiva era demasiado importante y necesitaba ser transmitida en la capital imperial, por tanto se publicó como un artículo de opinión (y de pago).

La novedad es que, por primera vez desde el comienzo de la Operación Militar Especial (SMO) de Rusia en Ucrania, los estadounidenses están proponiendo una variación de su clásico » una oferta que no se puede rechazar», un ofrecimiento que en este caso incluye algunas concesiones que podrían satisfacer los imperativos de seguridad de Rusia.

Crucialmente, la oferta de EE. UU. pasa por alto por completo a Kiev, certificando una vez más que esta es una guerra contra Rusia dirigida por el Imperio y sus secuaces de la OTAN, con los ucranianos como meros intermediarios desechables.

‘Por favor, no pases a la ofensiva’

El corresponsal de la vieja escuela del Washington Post en Moscú, John Helmer, ha brindado un servicio importante, ofreciendo el texto completo de la oferta de Blinken , y por supuesto pregonando nociones fantasiosas como «las armas estadounidenses ayudaran a pulverizar la fuerza de invasión de Putin» y una explicación digna de vergüenza: “en otras palabras, Rusia no debería estar lista para descansar, reagruparse y atacar”.

El mensaje de Washington puede, a primera vista, dar la impresión que EE. UU. admitiría, como un hecho consumado, el control ruso sobre Crimea, Donbass, Zaporozhie y Kherson, “el puente terrestre que conecta Crimea y Rusia”.

Ucrania tendría un estado desmilitarizado, y el despliegue de misiles HIMARS y de los tanques Leopard y Abrams se limitarían al oeste de Ucrania, como un elemento «disuasivo contra nuevos ataques rusos».

Lo que se ha ofrecido, en términos bastante confusos, es de hecho una partición de Ucrania, incluida una zona desmilitarizada, a cambio que el Estado Mayor ruso cancele su aún desconocida ofensiva de 2023, que podría ser tan devastadora como para cortar el acceso de Kiev a la Mar Negro y/o cortar el suministro de armas de la OTAN a través de la frontera polaca.

La oferta de Estados Unidos se define a sí misma como el camino hacia una “paz justa y duradera que defienda la integridad territorial de Ucrania”. Bueno, en realidad no será la Ucrania que todavía conocemos, pero Kiev podría retener las tierras occidentales que Polonia se muere por engullir.

También se desentierra la posibilidad de un acuerdo directo entre Washington y Moscú sobre “un eventual equilibrio militar de posguerra”, incluida la no membresía de Ucrania en la OTAN. En cuanto a la propia Ucrania, los estadounidenses parecen creer que será una “economía fuerte y no corrupta con membresía en la Unión Europea”.

Todo lo que queda de valor en Ucrania ya ha sido tragado no solo por su oligarquía corrupta, sino, sobre todo, por inversores y especuladores del tipo BlackRock. De hecho detrás de la propuesta están los buitres corporativos que no pueden darse el lujo de perder los puertos de exportación de granos de Ucrania, así como el acuerdo comercial refrendado con la Unión Europea antes de la guerra. ¡Están aterrorizados!, la ofensiva rusa pueda capturar Odessa, el principal puerto marítimo y centro de transporte del Mar Negro, escenario que dejaría a Ucrania sin salida al mar.

No hay evidencia alguna que el presidente, Vladimir Putin, y el Consejo de Seguridad de Rusia, incluido su secretario Nikolai Patrushev y el vicepresidente Dimitri Medvedev, tengan motivos para creer algo que venga del establishment estadounidense, especialmente cuando se conoce a través de meros emisarios como Blinken y el Washington Post . . . Después de todo, el alto mando de las fuerzas armadas rusas (la Stavka) considera que los estadounidenses son » no son capaces de cumplir con un acuerdo», a pesar que la oferta este por escrito.

La propuesta publicada por el Washington Post  habla como un gambito desesperado que muestra “algunas zanahorias a Moscú” con la esperanza de retrasar o incluso cancelar la ofensiva planificada para los próximos meses.

De hecho los operativos de inteligencia de la vieja escuela, que no están en deuda con la galaxia neoconservadora straussiana, apuestan a que la táctica estadounidense es una maniobra de «ambigüedad estratégica», por tanto los rusos continuarán con la desmilitarización, desnazificación y deselectrificación, y se «detendrán» en cualquier momento y en cualquier lugar que consideren oportuno al este del Dnieper. O más allá.

Lo que realmente quiere el Estado Profundo

Las ambiciones de Washington en esta guerra de la OTAN contra Rusia van mucho más allá de Ucrania. Y ni siquiera estamos hablando de prevenir una unión euroasiática Rusia-China-Alemania o una “pesadilla” de desunión entre países competidores de occidente ; en este caso se trata de problemas más prosaicos en el campo de batalla de Ucrania.

Las «recomendaciones» (militares, económicas, políticas, diplomáticas) se detallaron en un documento de Estrategia del Atlantic Council a fines del año pasado. Con el titulo «Escenario de guerra 1: la guerra continúa en su ritmo actual», se detalla completamente la estrategia neoconservadora de Strauss.

El documento recomienda : desde “reunir transferencias de apoyo y asistencia militar a Kiev suficientes para permitirle ganar” hasta “aumentar la letalidad de la asistencia militar incluyendo aviones de combate que permitirían a Ucrania controlar su espacio aéreo y atacar a las fuerzas rusas, y tecnología de misiles con alcance suficiente para llegar al territorio ruso”.

Desde entrenar al ejército ucraniano «para usar armas occidentales, guerra electrónica y capacidades cibernéticas ofensivas y defensivas, y para integrar sin problemas nuevos reclutas en el servicio» hasta reforzar «las defensas en las líneas del frente, en la región de Donbass», incluido el «entrenamiento de combate» centrándose en la guerra irregular”.

Además de “imponer sanciones secundarias a todas las entidades que hacen negocios con el Kremlin”, el Atlantic Council propone la Madre de Todos los Saqueos: “Confiscar los $300 mil millones que el estado ruso tiene en cuentas en el extranjero (en Estados Unidos y en  los países de la UE) y usar el dinero incautado para financiar la reconstrucción”.

La reorganización de la Operación militar especial, con Putin, el Jefe del Estado Mayor General Valery Gerasimov y el General Armagedón está descarrilando todos estos elaborados planes.

Los straussianos ahora están sumidos en medio de un oscuro sentimiento de pánico. Incluso la número dos de Blinken, la belicista rusofóbica Victoria Nuland, ha admitido ante el Senado que no habrá tanques Abrams en el campo de batalla antes de la primavera (siendo realistas, sólo en 2024). También prometió “reducir las sanciones” si Moscú “vuelve a las negociaciones”. Unas negociaciones que fueron frustradas por los propios estadounidenses en Estambul en la primavera de 2022.

Nuland también llamó a los rusos a “retirar sus tropas”. Bueno, eso al menos ofrece un alivio cómico en comparación con el pánico que emana de la «oferta que no puedes rechazar» de Blinken. Estén atentos a un probable “niet” como respuesta de Rusia.

lunes, 30 de enero de 2023

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL HA COMENZADO

Emmanuel Todd

El Viejo Topo,  26/01/2023

Pensador escandaloso para unos, intelectual visionario para otros, ‘Rebelle Destroy’ en sus propias palabras, Emmanuel Todd no deja indiferente a nadie. El autor de «La caída final», que predijo el colapso de la Unión Soviética en 1976, se había mantenido discreto en Francia sobre la cuestión de la guerra en Ucrania. Hasta ahora, el antropólogo ha reservado la mayoría de sus intervenciones al público japonés, publicando incluso un título provocador en el archipiélago: «La III Guerra Mundial ya ha comenzado». Para Le Figaro, describe detalladamente su tesis iconoclasta. […]

Además del enfrentamiento militar entre Rusia y Ucrania, el antropólogo subraya la dimensión ideológica y cultural de esta guerra y la oposición entre el Occidente liberal y el resto del mundo, que ha adquirido una visión conservadora y autoritaria. En su opinión, los más aislados no son los que se consideran como tales.

—¿Por qué publicar un libro sobre la guerra de Ucrania en Japón y no en Francia?

—Los japoneses son tan antirrusos como los europeos. Pero están geográficamente lejos del conflicto, por lo que no hay una verdadera sensación de urgencia, no tienen nuestra relación emocional con Ucrania. Y allí no tengo el mismo estatus, en absoluto.

Aquí tengo la absurda reputación de ser un rebelde iconoclasta, mientras que en Japón soy un antropólogo, un respetado historiador y geopolítico, que se expresa en todos los grandes periódicos y revistas y cuyos libros se publican todos. Allí puedo expresarme en un ambiente sereno, lo que hice primero en revistas y luego publicando este libro, que es una recopilación de entrevistas. Esta obra se titula «La Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado», con 100.000 ejemplares vendidos hasta la fecha.

Es obvio que el conflicto, al pasar de una guerra territorial limitada a un enfrentamiento económico global, entre Occidente, por un lado, y Rusia, apoyada por China, por el otro, se ha convertido en una guerra mundial.

—¿Por qué este título?

—Porque es la realidad, la Tercera Guerra Mundial ha comenzado. Es cierto que empezó «en pequeño» y con dos sorpresas. Comenzó esta guerra con la idea de que el ejército ruso era muy poderoso y su economía muy débil. Se creía que Ucrania sería aplastada militarmente y que Rusia sería aplastada económicamente por Occidente. Sin embargo, ocurrió lo contrario. Ucrania no ha sido aplastada militarmente aunque haya perdido el 16% de su territorio hasta la fecha; Rusia no ha sido aplastada económicamente. En estos momentos, el rublo ha ganado un 8% frente al dólar y un 18% frente al euro desde la víspera de la guerra.

Así que hubo algún tipo de malentendido. Pero es obvio que el conflicto, al pasar de una guerra territorial limitada a un enfrentamiento económico global, entre todo Occidente por un lado y la Rusia apoyada por China por otro, se ha convertido en una guerra global. Aunque la violencia militar sea más débil que en anteriores guerras mundiales.

—¿No estará exagerando? Occidente no está directamente comprometido militarmente…

—Seguimos suministrando armas. Matamos rusos, aunque no nos expongamos. Pero el hecho es que nosotros, los europeos, nos dedicamos principalmente a la economía. Sentimos nuestra entrada real en la guerra a través de la inflación y la escasez.

Putin cometió un gran error al principio, que tiene un inmenso interés sociohistórico. Quienes trabajaron en Ucrania en vísperas de la guerra veían este país no tanto como una democracia emergente, sino como una sociedad en descomposición y un «Estado fallido» en ciernes. Uno se pregunta si Ucrania ha perdido 10 o 15 millones de habitantes desde su independencia. No podemos tomar una decisión al respecto porque Ucrania no ha hecho un censo desde 2001, señal clásica de una sociedad que teme a la realidad. Creo que el cálculo del Kremlin era que esta sociedad decadente se derrumbaría al primer choque, o incluso diría «Bienvenida mamá» a la Santa Rusia. Pero lo que se ha descubierto, por el contrario, es que una sociedad en descomposición, si se nutre de recursos financieros y militares externos, puede encontrar en la guerra un nuevo tipo de equilibrio e incluso un horizonte, una esperanza. Los rusos no pudieron preverlo. Nadie podría.

—Pero, ¿no es cierto que los rusos han subestimado la fuerza del sentimiento nacional ucraniano, e incluso la fuerza del sentimiento europeo de apoyo a Ucrania, a pesar del estado genuinamente decadente de la sociedad? ¿Y tú mismo no lo subestimas?

—No lo sé. Trabajo en ello, pero lo hago como investigador, es decir, admitiendo que hay cosas que uno no sabe. Y para mí, curiosamente, uno de los campos sobre los que tengo muy poca información para opinar es Ucrania. Podría decirle, a fe de datos antiguos, que el sistema familiar de la Pequeña Rusia era nuclear, más individualista que el de la Gran Rusia, que era más comunitario, colectivista. Esto sí puedo decírselo, pero en qué se ha convertido Ucrania, con enormes movimientos de población, una autoselección de ciertos tipos sociales por quedarse en el lugar o emigrar antes y durante la guerra, no puedo decírselo, no lo sabemos por el momento.

Una de las paradojas que tengo que afrontar es que Rusia no me plantea ningún problema de comprensión. Es aquí donde más desentono con mi entorno occidental. Comprendo la emoción de todos, y me resulta doloroso hablar como un frío historiador. Pero cuando pensamos en Julio César capturando a Vercingetórix en Alesia y llevándolo después a Roma para celebrar su triunfo, no nos preguntamos si los romanos eran malos o carecían de valores. Hoy, emocionado, en sintonía con mi país, puedo ver la entrada del ejército ruso en territorio ucraniano, bombardeos y muertes, destrucción de infraestructuras energéticas, ucranianos muriéndose de frío durante todo el invierno. Pero para mí, el comportamiento de Putin y los rusos puede leerse de otra manera, y les diré cómo.

Para empezar, admito que me sorprendió el comienzo de la guerra, no me lo creía. Hoy comparto el análisis del geopolítico «realista» estadounidense John Mearsheimer. Este último hizo la siguiente observación: se nos dijo que Ucrania, cuyo ejército había sido tomado por soldados de la OTAN (estadounidenses, británicos y polacos) desde al menos 2014, era por lo tanto un miembro de facto de la OTAN y que los rusos habían anunciado que nunca tolerarían una Ucrania miembro de la OTAN. Por lo tanto, estos rusos están librando (como nos explicó Putin el día antes del ataque) una guerra que, desde su punto de vista, es defensiva y preventiva. Mearsheimer añadió que no tendríamos motivos para alegrarnos de ninguna dificultad de los rusos porque, al tratarse de una cuestión existencial para ellos, cuanto más difícil fuera, más duro golpearían. El análisis parece haberse producido. Yo añadiría un complemento y una crítica al análisis de Mearsheimer.

Por tanto, esta guerra se ha convertido en existencial para Estados Unidos. No más que Rusia, no pueden retirarse del conflicto, no pueden rendirse. Por eso estamos ahora dentro de una guerra sin fin, dentro de una confrontación cuyo resultado debe ser el colapso de uno u otro.

—¿Cuáles?

—Para el complemento: cuando se dice que Ucrania era de hecho miembro de la OTAN, no se va lo suficientemente lejos. Alemania y Francia, por su parte, se habían convertido en socios menores de la OTAN y desconocían lo que se tramaba militarmente en Ucrania. Criticamos la ingenuidad francesa y alemana porque nuestros gobiernos no creían en la posibilidad de una invasión rusa. Por supuesto, pero porque no sabían que los estadounidenses, británicos y polacos podían permitir que Ucrania llevara a cabo una guerra prolongada. El eje fundamental de la OTAN es ahora Washington-Londres-Varsovia-Kiev.

Ahora la crítica: Mearsheimer, como buen estadounidense, sobrevalora a su país. En su opinión, mientras que para los rusos la guerra de Ucrania es existencial, para los estadounidenses se trata básicamente de un «juego» de poder entre otros. Después de Vietnam, Irak y Afganistán, una derrota más o menos…. ¿Y eso qué importa? El axioma básico de la geopolítica estadounidense es: «Podemos hacer lo que queramos porque estamos a salvo, lejos, entre dos océanos, nunca nos pasará nada». Nada sería existencial para América. Un análisis insuficiente que ahora lleva a Biden a la ruptura. América es frágil. La resistencia de la economía rusa empuja al sistema imperial estadounidense hacia el precipicio. Nadie predijo que la economía rusa resistiría el «poder económico» de la OTAN. Creo que los propios rusos no previeron esto.

Si la economía rusa resistiera indefinidamente las sanciones y lograra agotar la economía europea, apoyada por China, el control monetario y financiero estadounidense del mundo se derrumbaría y con él la posibilidad de que Estados Unidos financiara su enorme déficit comercial de la nada. Por lo tanto, esta guerra se ha convertido en algo existencial para Estados Unidos. Al igual que Rusia, no pueden retirarse del conflicto, no pueden rendirse. Por eso estamos ahora en una guerra interminable, en una confrontación cuyo resultado debe ser el colapso de uno u otro. Los chinos, indios y saudíes, entre otros, se alegran.

—Pero el ejército ruso todavía parece estar en una mala posición. Algunos incluso llegan a predecir el colapso del régimen, ¿no se lo cree?

—No, al principio parece haber habido, en Rusia, una vacilación, una sensación de abuso, de no haber sido advertidos. Pero allí, los rusos están instalados en la guerra y Putin se beneficia de algo de lo que no tenemos ni idea, a saber, que los años 2000, los años de Putin, fueron para los rusos los años de la vuelta al equilibrio, de la vuelta a una vida normal. Por el contrario, creo que Macron representará a los ojos de los franceses el descubrimiento de un mundo imprevisible y peligroso, el reencuentro con el miedo. La década de 1990 fue un periodo de sufrimiento increíble para Rusia. La década de 2000 fue una vuelta a la normalidad, y no sólo en términos de nivel de vida: vimos caer en picado las tasas de suicidio y homicidio y, sobre todo, vimos caer en picado mi indicador favorito, la tasa de mortalidad infantil, que incluso se situó por debajo de la estadounidense.

En el espíritu de los rusos, Putin encarna (en el sentido fuerte, como Cristo), esta estabilidad. Y, fundamentalmente, los rusos de a pie creen, como su presidente, que están librando una guerra defensiva. Son conscientes de que cometieron errores al principio, pero su buena preparación económica ha aumentado su confianza, no en comparación con Ucrania (la resistencia de los ucranianos es interpretable para ellos, son tan valientes como los rusos, ¡nunca los occidentales lucharían tan bien!), sino en comparación con lo que ellos llaman «El Occidente Colectivo», o «Estados Unidos y sus vasallos». La verdadera prioridad del régimen ruso no es tanto la victoria militar sobre el terreno como no perder la estabilidad social que ha adquirido en los últimos 20 años.

Por lo tanto, libran esta guerra «en economía», concretamente una economía de hombres. Porque Rusia mantiene su problema demográfico, con una tasa de fecundidad de 1,5 hijos por mujer. En cinco años tendrán grupos de edad vacíos. En mi opinión, deben ganar la guerra en cinco años o perderla. Una duración normal para una guerra mundial. Por eso libran esta guerra en economía, reconstruyendo una economía de guerra parcial, pero queriendo preservar a los hombres. Este es el significado de la retirada de Jerson, después de las de las regiones de Jarkiv y Kiev. Contamos los kilómetros cuadrados recuperados por los ucranianos, pero los rusos, por su parte, esperan la caída de las economías europeas. Somos su frente principal. Por supuesto, puedo estar equivocado, pero vivo con la idea de que el comportamiento de los rusos es legible, porque es racional y duro. Las incógnitas están en otra parte.

—Explica que los rusos perciben este conflicto como «una guerra defensiva», pero nadie ha intentado invadir Rusia y hoy, a causa de la guerra, la OTAN nunca ha tenido tanta influencia en el Este, con los países bálticos queriendo integrarse.

­—Como respuesta, propongo un ejercicio psicogeográfico, que puede hacerse haciendo zoom hacia atrás. Si miramos el mapa de Ucrania, vemos la entrada de tropas rusas por el norte, este, sur… y ahí, efectivamente, tenemos la visión de una invasión rusa, no hay otra palabra. Pero si retrocedemos hasta una percepción del mundo, digamos hasta Washington, vemos que las armas y los misiles de la OTAN convergen hacia el campo de batalla, movimientos de armas que habían comenzado antes de la guerra. Bajmut está a 8.400 kilómetros de Washington, pero a 130 kilómetros de la frontera rusa. Una simple lectura del mapa del mundo permite pensar, considerar la hipótesis de que «sí, desde el punto de vista ruso, ésta debe ser una guerra defensiva».

Si nos fijamos en las votaciones de la ONU, vemos que el 75% del mundo no sigue a Occidente, que entonces parece muy pequeño. Así que vemos que este conflicto, descrito por nuestros medios de comunicación como un conflicto de valores políticos, es a un nivel más profundo un conflicto de valores antropológicos.

—Según eso, la entrada de los rusos en la guerra se explica también por el declive relativo de Estados Unidos …

—En «Después del Imperio», publicado en 2002, evocaba el declive a largo plazo de Estados Unidos y el retorno del poder ruso. Desde 2002, Estados Unidos ha sufrido una cadena de derrotas y retrocesos. Estados Unidos invadió Irak, pero dejó a Irán como actor principal en Oriente Próximo. Han huido de Afganistán. La satelización de Ucrania por parte de Europa y Estados Unidos no representó un mayor dinamismo occidental, sino el agotamiento de una ola lanzada hacia 1990, reavivada por el resentimiento antirruso de polacos y bálticos. Sin embargo, fue en este contexto de reflujo estadounidense en el que los rusos tomaron la decisión de meter en vereda a Ucrania, porque consideraron que por fin disponían de los medios técnicos para hacerlo.

Salgo de la lectura de una obra de S. Jaishankar, Ministro de Asuntos Exteriores de la India (The India Way), publicada poco antes de la guerra, que ve la debilidad estadounidense, que sabe que el enfrentamiento entre China y Estados Unidos no tendrá un vencedor, sino que dará cabida a un país como la India y a muchos otros. Yo añadiría: pero no a los europeos. En todas partes vemos el debilitamiento de EEUU, pero no en Europa y Japón porque uno de los efectos del retroceso del sistema imperial es que EEUU estrecha el cerco sobre sus protectorados iniciales.

Si leemos a Brzezinski (El Gran Tablero de Ajedrez), vemos que el Imperio Americano se formó al final de la Segunda Guerra Mundial por la conquista de Alemania y Japón, que aún hoy son protectorados. A medida que el sistema estadounidense se repliega, pesa cada vez más sobre las élites locales de los protectorados (e incluyo aquí a toda Europa). Los primeros en perder toda autonomía nacional serán (o ya son) los británicos y los australianos. Internet ha producido en la Anglosfera una interacción humana con Estados Unidos de tal intensidad que sus universidades, medios de comunicación y élites artísticas están, por así decirlo, anexionados. En el continente europeo estamos algo protegidos por nuestras lenguas nacionales, pero la caída de nuestra autonomía es considerable y rápida. Recordemos la guerra de Irak, cuando Chirac, Schröder y Putin celebraron ruedas de prensa conjuntas contra la guerra.

—Muchos observadores señalan que Rusia tiene el PIB de España; ¿no sobrestima su poder económico y su capacidad de recuperación?

—La guerra se convierte en una prueba de economía política, es el gran detector. El PIB de Rusia y Bielorrusia representa el 3,3% del PIB occidental (EEUU, Anglosfera, Europa, Japón, Corea del Sur), prácticamente nada. Uno se pregunta cómo este insignificante PIB puede hacer frente y seguir produciendo misiles. La razón es que el PIB es una medida ficticia de la producción. Si restamos del PIB estadounidense la mitad de sus gastos sanitarios sobrefacturados, luego la «riqueza producida» por las actividades de sus abogados, luego por las cárceles más abarrotadas del mundo, luego por toda una economía de servicios mal definidos que incluye la «producción» de sus 15-20.000 economistas con un salario medio anual de 120.000 dólares, nos damos cuenta de que una gran parte de este PIB no es más que vapor de agua. La guerra nos devuelve a la economía real, permite comprender cuál es la riqueza real de las naciones, la capacidad productiva y, por tanto, la capacidad bélica. Si volvemos a las variables materiales, vemos la economía rusa. En 2014 pusimos en marcha las primeras sanciones importantes contra Rusia, pero desde entonces ha aumentado su producción de grano de 40 a 90 millones de toneladas en 2020. Mientras que, gracias al neoliberalismo, la producción de trigo estadounidense, entre 1980 y 2020, pasó de 80 a 40 millones de toneladas. Rusia también se ha convertido en el principal exportador de centrales nucleares. En 2007, los estadounidenses explicaron que su adversario estratégico se encontraba en tal estado de descomposición nuclear que pronto dispondría de una capacidad de primer ataque atómico sobre una Rusia que no podría responder. Hoy, los rusos están en superioridad nuclear con sus misiles hipersónicos.

Por tanto, Rusia tiene una auténtica capacidad de adaptación. Cuando uno quiere burlarse de las economías centralizadas, subraya su rigidez, mientras que cuando hace apología del capitalismo, presume de su flexibilidad. Bien. Para que una economía sea flexible, se necesita evidentemente el mercado de los mecanismos financieros y monetarios. Pero primero se necesita una población activa que pueda hacer cosas. Estados Unidos tiene ahora más del doble de población que Rusia (2,2 veces en grupos de edad de estudiantes). El hecho es que con cohortes comparables de jóvenes que cursan estudios superiores, en Estados Unidos el 7% estudia ingeniería, mientras que en Rusia es el 25%. Esto significa que con 2,2 veces menos personas estudiando, los rusos forman un 30% más de ingenieros. Estados Unidos llena el hueco con estudiantes extranjeros, pero éstos proceden principalmente de la India y aún más de China. Este recurso de sustitución no es seguro y ya está disminuyendo. Este es el dilema fundamental de la economía estadounidense: sólo puede hacer frente a la competencia de China importando mano de obra china cualificada. Propongo aquí el concepto de equilibrio económico. La economía rusa, por su parte, ha aceptado las reglas de funcionamiento del mercado (incluso es una obsesión para Putin preservarlas), pero con un enorme papel del Estado. Y también conserva su flexibilidad en la formación de ingenieros para realizar ajustes, tanto industriales como militares.

—Muchos observadores creen, por el contrario, que Vladimir Putin ha explotado la renta de los productos básicos sin haber podido desarrollar su economía …

—Si así fuera, esta guerra no habría tenido lugar. Una de las cosas sorprendentes de este conflicto, y esto lo hace tan incierto, es que plantea (como cualquier guerra moderna) la cuestión del equilibrio entre la tecnología avanzada y la producción en masa. No cabe duda de que Estados Unidos dispone de algunas de las tecnologías militares más avanzadas, que en ocasiones han sido decisivas para los éxitos militares ucranianos. Pero cuando se entra en la duración, en una guerra de desgaste, no sólo por el lado de los recursos humanos, sino también por el de los recursos materiales, la capacidad de continuar depende del sector de producción de armas ligeras. Y nos encontramos, al verlo volver por la ventana, con la cuestión de la globalización y el problema fundamental de los occidentales: hemos transferido tal proporción de nuestras actividades industriales que no sabemos si nuestra producción bélica puede continuar. Se admite el problema. La CNN, el New York Times y el Pentágono se preguntan si Estados Unidos podrá reiniciar las cadenas de producción de tal o cual tipo de misil. Pero no sabemos si los rusos son capaces de mantener el ritmo de un conflicto de este tipo. El resultado y la solución de la guerra dependerán de la capacidad de los dos sistemas para producir armamento.

—Según eso, esta guerra no es sólo militar y económica, sino también ideológica y cultural…

—Hablo aquí principalmente como antropólogo. En Rusia ha habido estructuras familiares comunales más densas, de las que han sobrevivido algunos valores. Existe un sentimiento patriótico ruso del que aquí no tenemos ni idea, alimentado por el subconsciente de una nación familiar. Rusia tenía una organización familiar patrilineal, es decir, en la que los hombres son centrales, y no puede adherirse a todas las innovaciones occidentales neofeministas, LGBT, transgénero… Cuando vemos que la Duma rusa vota una legislación aún más represiva sobre la «propaganda LGBT», nos sentimos superiores. Puedo sentirlo como un occidental normal. Pero desde un punto de vista geopolítico, si pensamos en términos de poder blando, esto es un error. Para el 75% del planeta, la organización del parentesco era patrilineal y se percibe una fuerte comprensión de las actitudes rusas. Para el colectivo no occidental, Rusia afirma un conservadurismo moral tranquilizador. América Latina, sin embargo, se encuentra aquí en el lado occidental.

Al hacer geopolítica, uno se interesa por varios ámbitos: relaciones de poder energético, militar, producción de armas (que se refiere a las relaciones de poder industrial). Pero también existe el equilibrio de poder ideológico y cultural, que los estadounidenses denominan «poder blando». La URSS tenía una cierta forma de poder blando, el comunismo, que influyó en partes de Italia, los chinos, los vietnamitas, los serbios, los trabajadores franceses… pero el comunismo horrorizaba básicamente al mundo musulmán por su ateísmo y no fue especialmente inspirador en la India, salvo en Bengala Occidental y Kerala. Ahora, en la actualidad, como Rusia se ha reposicionado como la gran potencia arquetípica, no sólo anticolonial, sino también patrilineal y conservadora de las costumbres tradicionales, puede ir mucho más lejos con la seducción. Los estadounidenses se sienten hoy traicionados por Arabia Saudí, que se niega a aumentar su producción de petróleo, a pesar de la crisis energética provocada por la guerra, y de hecho se pone del lado de los rusos: en parte, claro está, por intereses petroleros. Pero está claro que la Rusia de Putin, que se ha vuelto moralmente conservadora, simpatiza con los saudíes, que seguro que tienen algún problema con los debates estadounidenses sobre el acceso de las mujeres transexuales (definidas como varones en el momento de la concepción) a los aseos femeninos.

Los periódicos occidentales tienen la trágica ocurrencia de repetir una y otra vez: «Rusia está aislada, Rusia está aislada». Pero cuando miramos las votaciones de la ONU, vemos que el 75% del mundo no sigue a Occidente, lo que en ese momento parece muy poco. Si somos antropólogos, podemos explicar el mapa: por un lado, los países clasificados como con un buen nivel de democracia en la clasificación de The Economist (es decir, la Anglosfera, Europa…); por otro, los países autoritarios, que se extienden desde África hasta China, pasando por el mundo árabe y Rusia. Para un antropólogo, se trata de un mapa trivial. En la periferia «occidental» encontramos países con una estructura familiar nuclear con sistemas de parentesco bilaterales, es decir, donde los parientes masculinos y femeninos son equivalentes a la hora de definir el estatus social del niño. Y en el centro, con la mayoría de las masas afroeuropeo-asiáticas, encontramos organizaciones familiares comunitarias y patrilineales. Por lo tanto, vemos que este conflicto, descrito por nuestros medios de comunicación como un conflicto de valores políticos, es en un nivel más profundo un conflicto de valores antropológicos. Es esta inconsciencia y profundidad lo que hace que el choque sea peligroso.

Fuente original: Le Figaro.

ARCHIVOS DE INTELIGENCIA DESCLASIFICADOS EXPONEN VERDADES INCÓMODAS DE LA GUERRA DE BOSNIA

La otra Andalucía, 08/01/2023

Un tesoro de archivos de inteligencia enviados por las fuerzas de paz canadienses exponen las operaciones encubiertas de la CIA, los envíos ilegales de armas, los combatientes yihadistas importados, las posibles banderas falsas y las atrocidades escenificadas.

El mito establecido de la guerra de Bosnia es que los separatistas serbios, alentados y dirigidos por Slobodan Milošević y sus acólitos en Belgrado, intentaron apoderarse por la fuerza del territorio croata y bosnio para crear una “Gran Serbia” irredentista. En cada paso del camino, purgaron a los musulmanes indígenas en un genocidio deliberado y concertado, mientras se negaban a participar en conversaciones de paz constructivas.

Esta narrativa fue perpetuada agresivamente por los principales medios de comunicación en ese momento, y legitimada aún más por el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) creado por la ONU una vez que terminó el conflicto. Se ha vuelto axiomático e incuestionable en la conciencia occidental desde entonces, reforzando la sensación de que la negociación invariablemente equivale a apaciguamiento, una mentalidad que ha permitido a los halcones de guerra de la OTAN justificar múltiples intervenciones militares en los años siguientes.

Sin embargo, una gran cantidad de cables de inteligencia enviados por las tropas canadienses de mantenimiento de la paz en Bosnia al Cuartel General de la Defensa Nacional de Ottawa, publicado por primera vez por Canada Declassified a principios de 2022, expone esta narrativa como una farsa cínica.

Los documentos ofrecen una visión inigualable, de primera mano y en tiempo real de la guerra a medida que se desarrollaba, con la perspectiva de que la paz se degradara rápidamente hasta convertirse en un derramamiento de sangre que finalmente causó la dolorosa muerte de la Yugoslavia multiétnica y de múltiples religiones.

Los soldados canadienses formaban parte de una Fuerza de Protección de la ONU más amplia (UNPROFOR) enviada a la ex Yugoslavia en 1992, con la vana esperanza de que las tensiones no escalaran hasta convertirse en una guerra total y que todas las partes pudieran llegar a un acuerdo amistoso. Se quedaron hasta el amargo final, mucho más allá del punto en que su misión se redujo a un fracaso miserable y potencialmente mortal.

El análisis cada vez más sombrío de las fuerzas de paz sobre la realidad sobre el terreno ofrece una perspectiva sincera de la historia de la guerra que se ha ocultado en gran medida al público. Es una historia de operaciones encubiertas de la CIA, provocaciones literalmente explosivas, envíos ilegales de armas, combatientes yihadistas importados, posibles banderas falsas y atrocidades escenificadas. 

“Interferencia externa en el proceso de paz”

Es un hecho poco conocido pero reconocido abiertamente que EE. UU. sentó las bases para la guerra en Bosnia, saboteando un acuerdo de paz negociado por la Comunidad Europea a principios de 1992. Bajo sus auspicios, el país sería una confederación, dividida en tres semi-regiones autónomas a lo largo de las líneas étnicas. Aunque lejos de ser perfecto, cada lado generalmente obtuvo lo que quería, en particular, el autogobierno, y al menos disfrutó de un resultado preferible al conflicto total.

Sin embargo, el 28 de marzo de 1992, el embajador estadounidense en Yugoslavia, Warren Zimmerman, se reunió con el presidente bosnio Alija Izetbegovic, musulmán bosnio, para supuestamente ofrecer el reconocimiento de Washington del país como estado independiente. Prometió además apoyo incondicional en la inevitable guerra posterior, si rechazaba la propuesta comunitaria. Horas más tarde, Izetbegovic se puso en pie de guerra y la lucha estalló casi de inmediato.

La sabiduría recibida dicta que los estadounidenses estaban preocupados de que el papel de liderazgo de Bruselas en las negociaciones debilitaría el prestigio internacional de Washington y ayudaría a que la futura Unión Europea emergiera como un bloque de poder independiente tras el colapso del comunismo.

Si bien los funcionarios estadounidenses sin duda sostenían tales preocupaciones, los cables de UNPROFOR exponen una agenda mucho más oscura en el trabajo. Washington quería que Yugoslavia se redujera a escombros y planeó someter violentamente a los serbios prolongando la guerra tanto como fuera posible. Para Estados Unidos, los serbios eran el grupo étnico más decidido a preservar la existencia de la conflictiva república independiente.

La asistencia absolutista de Washington a los bosnios sirvió muy eficazmente a estos objetivos. Era un artículo de fe en la corriente dominante occidental en ese momento, y sigue siéndolo hoy, que la intransigencia serbia en las negociaciones bloqueó el camino hacia la paz en Bosnia. Sin embargo, los cables de UNPROFOR dejan en claro repetidamente que este no fue el caso.

En cables enviados entre julio y septiembre de 1993, el momento de un alto el fuego y un nuevo intento de dividir el país de manera amistosa, las fuerzas de paz canadienses atribuyen repetidamente un carácter obstinado a los bosnios, no a los serbios. Como afirma un extracto representativo, el objetivo “insuperable” de “satisfacer las demandas musulmanas será el principal obstáculo en cualquier conversación de paz”.

Varios pasajes también se refieren a cómo la “interferencia externa en el proceso de paz” “no ayudó a la situación” y “no se podría lograr la paz” “si las partes externas continúan alentando a los musulmanes a ser exigentes e inflexibles en las negociaciones”.

Por asistencia “externa”, UNPROFOR por supuesto se refería a Washington. Su apoyo incondicional a los bosnios los motivó a “[negociar] como si hubieran ganado la guerra”, que hasta ese momento habían “perdido”.

“Animar a Izetbegovic a esperar más concesiones” y “los claros deseos de Estados Unidos de levantar el embargo de armas a los musulmanes y bombardear a los serbios son serios obstáculos para poner fin a los combates en la antigua Yugoslavia”, registraron las fuerzas de paz el 7 de septiembre de 1993 .

Al día siguiente, informaron al cuartel general que “los serbios han sido los que más cumplieron con los términos del alto el fuego”. Mientras tanto, Izetbegovic basaba su posición negociadora en “la imagen popular de los serbobosnios como los malos”. Validar esta ilusión tuvo un beneficio concomitante, a saber, precipitar ataques aéreos de la OTAN en áreas serbias. Esto no pasó desapercibido para las fuerzas de paz:

“No habrá conversaciones serias en Ginebra mientras Izetbegovic crea que se realizarán ataques aéreos contra los serbios. Estos ataques aéreos fortalecerán en gran medida su posición y probablemente lo harán menos cooperativo en las negociaciones”. 

Simultáneamente, los combatientes musulmanes “no daban oportunidad a las conversaciones de paz, simplemente se volvían locos por el cuero”, y estaban muy dispuestos y eran capaces de ayudar en el objetivo de Izetbegovic. A lo largo de los últimos meses de 1993, lanzaron innumerables andanadas en territorio serbio en toda Bosnia, violando el alto el fuego. 

En diciembre, cuando las fuerzas serbias lanzaron un “gran ataque” propio, un cable de ese mes afirmó que desde principios del verano, “la mayor parte de la actividad serbia ha sido defensiva o en respuesta a la provocación musulmana”.

Un cable de la UNPROFOR del 13 de septiembre señaló que en Sarajevo, “las fuerzas musulmanas continúan infiltrándose en el área del monte Igman y bombardeando las posiciones del BSA [Ejército de los serbios de Bosnia] alrededor de la ciudad todos los días”, siendo el “objetivo evaluado” “aumentar la simpatía occidental provocando un incidente”. y culpar a los serbios”. 

Dos días después, continuaba la “provocación” del ejército serbobosnio (BSA), aunque “se informa que el BSA está ejerciendo moderación”. Esta área siguió siendo un objetivo bosnio clave durante algún tiempo después. El volumen de julio a septiembre concluye con un siniestro cable:

“La ocupación del BSA del Monte Igman no está afectando negativamente la situación en Sarajevo. Es simplemente una excusa para que Izetbegovic retrase las negociaciones. Sus propias tropas han sido las peores violadoras [énfasis añadido] del acuerdo de alto el fuego [del 30 de julio]”.

Ingrese a los muyahidines: “ Los musulmanes no están por encima de disparar contra su propia gente o áreas de la ONU”

Durante todo el conflicto, los muyahidines bosnios trabajaron incesantemente para intensificar la violencia. Musulmanes de todo el mundo inundaron el país a partir de la segunda mitad de 1992, librando la yihad contra los croatas y los serbios. Muchos ya habían adquirido experiencia en el campo de batalla afgano durante la década de 1980 y principios de la de 1990 después de llegar de grupos fundamentalistas infiltrados por la CIA y el MI6 en Gran Bretaña y Estados Unidos. Para ellos, Yugoslavia era el próximo campo de reclutamiento .

Los muyahidines llegaban con frecuencia en “vuelos negros”, junto con un flujo interminable de armas en violación del embargo de la ONU. Esto comenzó como una operación conjunta iraní y turca, con el respaldo financiero de Arabia Saudita, aunque a medida que aumentaba el volumen de armas, EE.UU. se hizo cargo y llevó la carga mortal a un aeropuerto en Tuzla utilizando flotas de aviones C-130 Hércules.

Las estimaciones del tamaño de los muyahidines bosnios varían enormemente, pero su contribución fundamental a la guerra civil parece clara. El negociador estadounidense para los Balcanes, Richard Holbrooke , declaró en 2001 que los bosnios “no habrían sobrevivido” sin su ayuda y calificó su papel en el conflicto como un “pacto con el diablo” del que Sarajevo aún no se había recuperado.

Los combatientes muyahidines nunca se mencionan explícitamente en los cables de la UNPROFOR, y tampoco los bosnios: el término “musulmanes” se usa con liberalidad. Aun así, abundan las referencias oblicuas al primero. 

Un informe de inteligencia de invierno de 1993 observó que “los sistemas de comando y control débiles y descentralizados” de los tres bandos opuestos produjeron “una proliferación generalizada de armas y la existencia de varios grupos paramilitares oficiales y no oficiales, que a menudo tienen agendas individuales y locales”. Entre esos grupos “no oficiales” estaban los muyahidines, por supuesto. 

Más claramente, en diciembre de ese año, las fuerzas de paz registraron cómo David Owen, un ex político británico que se desempeñó como principal negociador de la Comunidad Europea en la ex Yugoslavia, “había sido condenado a muerte por ser responsable de la muerte de 130.000 musulmanes en Bosnia” su sentencia “aprobada por el ‘Tribunal de Honor de los Musulmanes’”. Se entendió que “45 personas de toda Europa estaban allí para llevar a cabo la sentencia”. 

Owen ciertamente no fue responsable de la muerte de 130,000 musulmanes, ya que ni mucho menos tantos bosnios, croatas y serbios murieron en el transcurso de la guerra en total. Los bosnios tampoco eran extremistas religiosos con una red de operativos en todo el continente, listos para llevar a cabo fatwas transmitidos por un “Tribunal de Honor”.

Después de este incidente, que nunca antes se había revelado públicamente, hay informes de que “los musulmanes” preparan provocaciones de bandera falsa. En enero de 1994, un cable observó: 

“Los musulmanes no dudan en disparar contra su propio pueblo o áreas de la ONU y luego afirmar que los serbios son los culpables para ganar más simpatía occidental. Los musulmanes a menudo ubican su artillería muy cerca de los edificios de la ONU y áreas sensibles como hospitales con la esperanza de que el fuego de contrabombardeo serbio golpee estos sitios bajo la mirada de los medios internacionales”.

Otro cable registra cómo “tropas musulmanas disfrazadas de fuerzas de la ONU” fueron vistas con cascos azules de la UNPROFOR y “una combinación de ropa de combate noruega y británica”, conduciendo vehículos pintados de blanco y marcados como ONU. El director general de las fuerzas de mantenimiento de la paz temía que si dicha connivencia se “extendera” o “se utilizara para infiltrarse en las líneas croatas”, “aumentaría en gran medida las posibilidades de que las fuerzas legítimas de la ONU sean atacadas por los croatas”.

“Esto puede ser exactamente lo que pretenden los musulmanes, posiblemente provocar más presión para ataques aéreos contra los croatas”, agrega el cable.

Ese mismo mes, los cables de UNPROFOR especularon que “los musulmanes” atacarían el aeropuerto de Sarajevo, el destino de la ayuda humanitaria para los bosnios, con un ataque de bandera falsa. Como “los serbios serían los culpables obvios” en tal escenario, “los musulmanes obtendrían un gran valor propagandístico de tal actividad serbia”, y era “muy tentador para los musulmanes realizar el bombardeo y culpar a los serbios”.

Guerras de poder de EE. UU., antes y ahora

En este contexto, los cables relacionados con la Masacre de Markale adquieren un carácter particularmente llamativo. El 5 de febrero de 1994, una explosión destrozó un mercado civil, causando 68 muertos y 144 heridos. 

La responsabilidad por el ataque, y los medios por los cuales se ejecutó, ha sido muy cuestionada desde entonces, con investigaciones oficiales separadas que arrojaron resultados no concluyentes. La ONU en ese momento no pudo hacer una atribución, aunque las tropas de UNPROFOR han testificado desde entonces que sospechaban que la parte bosnia pudo haber sido responsable.

En consecuencia, los cables de esta época se refieren a “aspectos inquietantes” del evento, incluidos los periodistas que fueron “dirigidos a la escena tan rápidamente” y “una presencia del ejército musulmán muy visible en el área”.

“Sabemos que los musulmanes han disparado contra sus propios civiles y el aeródromo en el pasado para llamar la atención de los medios”, concluyó uno. Un memorándum posterior observa: “Fuerzas musulmanas fuera de Sarajevo, en el pasado, colocaron explosivos de alta potencia en sus propias posiciones y luego los detonaron bajo la mirada de los medios, afirmando que fueron bombardeos serbios. Esto se ha utilizado como pretexto para el ‘contrafuego’ musulmán y los ataques contra los serbios”.

No obstante, en su condena de 2003 del general serbio Stanislav Galić por su papel en el asedio de Sarajevo, el TPIY concluyó que la Masacre fue perpetrada deliberadamente por las fuerzas serbias, un fallo sostenido en apelación.

Los autores de este artículo no emiten ningún juicio sobre lo que sucedió o no sucedió en Markale ese fatídico día. Sin embargo, la oscuridad que rodeaba el evento presagiaba eventos cruciales que justificaban las escaladas en cada subsiguiente guerra de poder occidental, desde Irak hasta Libia, Siria y Ucrania.

Desde el inicio de la guerra de poder de Ucrania este 24 de febrero, los crímenes de guerra deliberados, los incidentes reales engañosamente enmarcados como crímenes de guerra y los eventos potencialmente escenificados son hechos prácticamente diarios, junto con las andanadas de reclamos y reconvenciones de culpabilidad. En algunos casos, los funcionarios de un lado incluso han pasado de celebrar y atribuirse el mérito de un ataque a culpar al otro en cuestión de días o simplemente de horas. La sustancia y el giro se han vuelto inseparables, si no simbióticos.

En los años venideros, quién hizo qué a quién y cuándo bien podría convertirse, a la manera del TPIY, en asuntos decididos en tribunales internacionales. Ya hay movimientos para establecer un organismo similar una vez que termine la guerra en Ucrania. 

Los parlamentarios de los Países Bajos han exigido que Vladimir Putin sea juzgado en La Haya. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia ha pedido que se cree un tribunal especial. La ONG Truth Hounds, con sede en Kiev, recopila pruebas todos los días de las supuestas atrocidades rusas en todo el país, al servicio de dicho tribunal.

No cabe duda de que tanto las fuerzas de Kiev como las de Moscú cometieron atrocidades y mataron a civiles en este conflicto, al igual que es indiscutible que los tres bandos en la Guerra de Bosnia fueron culpables de actos atroces y masacres de personas inocentes y/o indefensas. Es razonable suponer que el salvajismo se volverá cada vez más despiadado a medida que avanza la guerra en Ucrania, de la misma manera que ocurrió con la desintegración de Yugoslavia.

No se sabe con certeza cuánto tiempo continuará la lucha, aunque los funcionarios de la UE y la OTAN han pronosticado que podrían ser varios años, y las potencias occidentales claramente tienen la intención de mantener activa la guerra indirecta durante el mayor tiempo posible. El 11 de octubre, The Washington Post informó que EE. UU. admitió en privado que Kiev era incapaz de “ganar la guerra por completo”, pero también “descartó la idea de empujar o incluso empujar a Ucrania a la mesa de negociaciones”.

Esto pone de relieve otro mito que surgió a raíz de las guerras yugoslavas y que perdura hasta el día de hoy. Es la noción generalizada que la negociación y los intentos de asegurar un acuerdo pacífico solo envalentonaron a los “agresores” serbios. 

Este peligroso mito ha servido como justificación para todo tipo de intervenciones occidentales destructivas. Los ciudadanos de estos países viven con las consecuencias de esas acciones hasta el día de hoy, a menudo como migrantes después de huir de ciudades y pueblos arrasados ​​por las guerras de cambio de régimen. 

Otro legado tóxico de las guerras de los Balcanes también perdura: la preocupación de los occidentales por la vida humana está determinada por el bando de sus gobiernos en un conflicto determinado. Como demuestran los cables canadienses de la UNPROFOR, EE. UU. y sus aliados han cultivado el apoyo a sus guerras al ocultar una realidad que incluso sus propias fuerzas armadas documentaron con detalles clínicos.

Fuente: The Grayzone.

miércoles, 25 de enero de 2023

LA GUERRA DE EEUU CONTRA RUSIA (Y EUROPA) EN UCRANIA

 

OLA DE FRÍO ALERTA A VARIOS PAÍSES: CHINA REGISTRA 53 GRADOS BAJO CERO, AFGANISTÁN CUENTA 104 MUERTOS, SURCOREA SUSPENDE VUELOS

La prensa gráfica, 23/01/2023

[Hay que ver lo negacionista que es la realidad.]

La ciudad de Mohe, la más septentrional de China, registró la temperatura más baja de su historia. Además, en Suiza, las temperaturas llegaron a 42.3 grados bajo cero.

Al menos 104 personas han muerto en Afganistán por la virulenta ola de frío e inundaciones súbitas en las dos últimas semanas, afirmaron este lunes las autoridades del Gobierno interino de los talibanes, cuya decisión de prohibir a las mujeres trabajar en ONG ha sido criticada por dejar a millones de afganos desprotegidos.

Según los datos del Ministerio de Gestión de Desastres, desde el pasado 10 de enero han muerto 104 personas en 15 provincias, 50 casas han resultado completa o parcialmente destruidas", dijo a EFE el portavoz del Ministerio, Janan Sayeq.

La fuente indicó que las bajas temperaturas, con mínimas que han rozado los -20 grados y cubierto de nieve buena parte del país incluyendo la capital, provocaron también el fallecimiento de unas 70.000 cabezas de ganado.

Entre las provincias más afectadas se incluyen las del noreste del país, explicó Sayeq.

Solo ayer en la provincia de Badakhshan, el Ministerio de Salud Pública afgano contabilizó 17 muertes debido al frío y a enfermedades respiratorias en apenas 24 horas.

A la crisis humanitaria se ha sumado un invierno particularmente frío, en un país que registra habitualmente muertes por las bajas temperaturas debido a la escasez de infraestructuras y servicios básicos, así como a la reducida calidad de las viviendas, a menudo simples tiendas de campaña en el caso de los más desfavorecidos.

Gran parte del territorio afgano está surcado por la enorme cordillera del Hindu Kush y registra temperaturas extremas durante el invierno.

JAPÓN, EN ALERTA ANTE MAYOR OLA DE FRÍO EN UNA DÉCADA

Las autoridades de Japón alertaron este lunes sobre la llegada de una ola de frío a partir de mañana martes, la mayor de la última década, que dejará bajas temperaturas y fuertes nevadas en gran parte del país.

El frente de aire frío provocará temperaturas mínimas que irán desde los -12 grados centígrados en Sapporo (norte del país) hasta los -4 grados en Tokio y en otras zonas del centro y el oeste del país, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).

A esto se suman las nevadas previstas durante el martes de entre 70 y 90 centímetros en zonas del norte y de la costa occidental del país, y de entre 60 a 80 centímetros en la región de Kanto, la más poblada del archipiélago y donde se ubica la capital.

Esto incluye precipitaciones en forma de nieve en zonas donde no es habitual, como los 23 distritos que componen Tokio, así como otras áreas no montañosas del centro del país, donde se prevé la acumulación de nieve.

Las autoridades han alertado del riesgo de que se formen placas de hielo en las carreteras y de que se congelen tuberías, así como de fuertes ráfagas de viento y de oleaje derivados del frente.

Ante el riesgo de atascos y de otras alteraciones en las redes de transporte público, el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo ha llamado a la población de las zonas donde se prevén mayores nevadas a evitar salir de sus casas salvo en casos de extrema necesidad.

La ola de aire frío también afecta desde hoy a la vecina Corea del Sur, donde las autoridades también han declarado la alerta meteorológica a partir de la noche de este lunes.

En Seúl se prevé que el termómetro baje hasta los -17 grados a primera hora del martes, mientras que las temperaturas mínimas rondarán los -15 grados en otras zonas del centro del país.

El frente ha causado la suspensión de unos 80 vuelos domésticos este lunes por parte de Korean Air y Jeju Air, con la turística isla de Jeju, al suroeste del país, como la zona más afectada y donde se espera la caída de entre 30 y 50 centímetros de nieve en los próximos días.

CIUDAD CHINA REGISTRA 53 GRADOS BAJO CERO, EL DÍA MÁS FRÍO DE SU HISTORIA

La ciudad de Mohe, la más septentrional de China, registró en la mañana del sábado la temperatura más baja de su historia al alcanzar los 53 grados celsius negativos, informó la Administración Meteorológica de China.

Esta marca supera así los -52,3 grados registrados en 1969 en esa misma ciudad, y también se convierte en la temperatura más baja registrada jamás en China.

Mohe, situada en la provincia de Heilongjiang y fronteriza con Rusia, es conocida como el "Polo Norte de China" debido a que en invierno sus temperaturas suelen oscilar entre los 20 y los 40 grados bajo cero, y la media anual es de 3 grados negativos, con hasta ocho meses al año de hielo y nieve.

Según los datos de la Administración Meteorológica del país asiático, entre el viernes y el domingo la ciudad experimentó tres jornadas consecutivas de temperaturas por debajo de los 50 grados bajo cero.

SUIZA REGISTRA TEMPERATURA DE 42 GRADOS BAJO CERO

El valle prealpino de Sägitalsee, en el cantón central suizo de Berna, registró la semana pasada una temperatura de 42,3 grados bajo cero, la más baja nunca antes medida en el país, informó hoy la televisión nacional RTS.

El récord supera los 41,8 grados bajo cero registrados en 1987 en el valle de Brevina del cantón de Neuchatel (noroeste), considerada por ahora la temperatura más baja de la que se tienen datos en Suiza.

Sin embargo, el récord podría no ser homologado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con sede en Ginebra, ya que la medición no fue llevada a cabo por MeteoSuisse, la agencia nacional del sector, sino por un particular.

Tras un mes de diciembre relativamente cálido, que hizo temer grandes pérdidas en las estaciones de esquí suizas por la falta de nieve, el termómetro ha bajado intensamente desde la semana pasada en el país, como en el resto de Europa, y la nieve ha ido acompañada de fuertes vientos.