miércoles, 18 de enero de 2023

SOBREVIVIR A YAKUTSK, LA CIUDAD MÁS FRÍA DEL MUNDO DONDE LA TEMPERATURA MARCA HOY -52 GRADOS

Infobae, 17/01/2023

[Ahora ya no va la impresentable corresponsal de RTVE en la Federación Rusa a filmar el permafrost derretido como fue en verano. Ni está se la espera. En fin, otra muestra más de cómo el "calentamiento global" produce un frío que pela.]


Una inusual y prolongada ola de frío atraviesa a la ciudad siberiana. “Debes vestirte como un repollo”, dicen sus residentes

Al momento de publicar este artículo, la temperatura en Yakutsk, República de Sajá, en Rusia, marca -52 grados centígrados. Se espera que en las próximas horas el frío sea aún mayor y alcance los -55 grados. Toda esta semana ha sido similar, debido a una ola de frío anormalmente larga en la ciudad siberiana conocida como la más fría del planeta.

Situada a 5.000 km al este de Moscú, sobre el permafrost del Lejano Oriente ruso, los residentes de la ciudad minera ven a menudo cómo el termómetro desciende regularmente por debajo de los 40 bajo cero. “No se puede luchar contra ello. O te adaptas y vistes en consecuencia o sufres”, afirma Anastasia Gruzdeva, que lleva dos bufandas, dos pares de guantes y varios gorros y capuchas.

“En realidad no se siente el frío en la ciudad. O quizá es que el cerebro te prepara para ello y te dice que todo es normal”, añadió en la ciudad envuelta por una niebla helada.

Otra residente, Nurgusun Starostina, que vende pescado congelado en un mercado sin necesidad de frigorífico ni congelador, dijo que no había secretos especiales para hacer frente al frío. “Sólo hay que abrigarse”, dijo. “En capas, ¡como un repollo!”.

En Yakutsk, los veranos son cómodos y parcialmente nublados y los inviernos son frígidos, nevados y nublados. Durante el transcurso del año, la temperatura generalmente varía de -42 °C a 25 °C y rara vez baja a menos de -49 °C o sube a más de 31 °C, de acuerdo a Weather Spark, un sitio especializado en meteorología.

La mejor época del año para visitar esta ciudad siberiana para actividades de tiempo caluroso es desde finales de junio hasta principios de agosto. La temporada templada dura casi cuatro meses, del 16 de mayo al 12 de septiembre, y la temperatura máxima promedio diaria es más de 13 °C. El mes más cálido del año en Yakutsk es julio, con una temperatura máxima promedio de 24 °C y mínima de 13 °C.

La temporada fría dura poco más de tres meses, del 16 de noviembre al 26 de febrero, y la temperatura máxima promedio diaria es menos de -24 °C. El mes más frío del año es enero, con una temperatura mínima promedio de -42 °C y máxima de -35 °C. Es por eso que las actuales mediciones son inusuales y más teniendo en cuenta el tiempo que dura esa ola polar.

RUSIA EXPLICA EL "VERDADERO TRASFONDO" DEL IMPACTO DE UN MISIL EN UN EDIFICIO RESIDENCIAL EN UCRANIA

RT, 18/01/2023

La tragedia "no habría sucedido, si las autoridades ucranianas hubieran observado los requerimientos del derecho internacional humanitario", indicó el representante permanente de Rusia ante la ONU. 

El representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, ha explicado a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU el "verdadero trasfondo" y las condiciones que condujeron a la tragedia en la ciudad ucraniana de Dnepropetrovsk el 14 de enero.

Nebenzia recordó que incluso desde Kiev hablaron sobre los hechos, en referencia a las declaraciones del entonces asesor externo del jefe de la Oficina Presidencial de Ucrania, Alexéi Arestóvich, hechas ese mismo día. Arestóvich citó el testimonio de un amigo exmilitar, quien había escuchado "al 100 %" dos explosiones mientras caminaba por la calle en el lugar del suceso, siendo la primera obra de la defensa antiaérea.

"Un misil ruso lanzado contra un objeto de la infraestructura urbana fue alcanzado por las fuerzas de defensa antiaérea ucranianas. Dado que el sistema de defensa aérea estaba ubicado en un área residencial, en detrimento de las normas del derecho internacional humanitario, que les preocupa tanto, el misil derribado cayó en un edificio de viviendas", dijo el representante ruso.

Nebenzia afirmó que "esta tragedia no habría sucedido, si las autoridades ucranianas hubieran observado los requerimientos del derecho internacional humanitario". 

"De la misma manera, no habría existido la necesidad por nuestra parte de llevar a cabo ataques contra objetivos de infraestructura que alimentan el potencial militar de Ucrania si las autoridades ucranianas mostraran que están dispuestas a negociar con condiciones realistas", agregó.

Según datos del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, 44 personas, incluidos cinco niños, fallecieron, mientras que 79, incluidos 16 menores, resultados heridas por la explosión de un misil en Dnepropetrovsk. 

El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, aseguró el 16 de enero que las Fuerzas Armadas de Rusia "no atacan edificios residenciales ni infraestructuras sociales" y que sus ofensivas se dirigen contra objetivos militares, camuflados o evidentes.

martes, 17 de enero de 2023

ARESTOVICH DIMITE POR DECIR LA VERDAD

El asesor y portavoz del gobierno de Zelenski, Aleksei Arestovich, ha sido obligado a dimitir tras "escapársele" en una comparecencia pública que la masacre de civiles ocurrida en Dnipropetrovsk había sido en realidad obra de la defensa ucraniana y no de los rusos como se han apresurado a difundir los medios occidentales. Es decir, que ha sido forzado a dimitir por decir la verdad. Por cierto, la cobertura de esta noticia, en especial en los grandes medios ha sido más bien discreta... No vaya a ser que la gente se entere de lo que pasó realmente en Dnipropetrovsk.


OTRA MIRADA SOBRE LO QUE OCURRIÓ EN BRASIL

William Serafino

Misión Verdad, 14/01/2023

El asalto del pasado domingo 8 de enero a las sedes del Congreso Nacional, la Presidencia y el Supremo Tribunal Federal de Brasil a manos de una turba de militantes del bolsonarismo fue un evento de indudable gravedad por su connotación política e institucional, representando para el propio país suramericano un hecho sin precedentes y un cortocircuito general para su mapa político.

La convención interpretativa a raíz del evento ha sido que se trata de un ataque frontal a la democracia, una especie de maniobra insurreccional equivalente al asalto al Capitolio de Washington el 6 de enero de 2021, pero en formato brasileño. El modo en que se desarrolló la acción violenta, el amplio registro audiovisual de las excentricidades de los partidarios de Bolsonaro y los destrozos ocasionados, sin duda facilitan la superposición de imágenes con los hechos del Capitolio gringo.

A estas alturas, tras varias jornadas de movilización convocadas por el bolsonarismo para impugnar la victoria electoral de Lula, en las que se exigía la intervención (golpista) de las Fuerzas Armadas, sería ilusorio creer que el asalto fue una sorpresa, más allá del shock que representó el acontecimiento en sí. Resumiendo, la mesa para una acción violenta estaba servida incluso antes de la primera vuelta en octubre del año pasado, con informaciones de inteligencia, informes periodísticos y advertencias políticas que alertaban con suficiente anticipitación sobre la preparación de un dispositivo golpista y violencia callejera.

El bolsonarismo mantuvo a sus seguidores fanatizados tras la victoria de Lula, nucleados en torno a la narrativa del fraude, prolongó el ánimo de movilización y con ello fueron creando la atmósfera de tensión psicológica necesaria para apostar por la acción violenta del pasado domingo, una vez solidificadas las vinculaciones previas en la policía militar, cuerpo a cargo de la seguridad de la Plaza de los Tres Poderes que terminó escoltando a los asaltantes.

Con todos esos elementos y antecedentes, sería ingenuo pensar que Lula y la alta dirigencia del gobierno brasileño no tenían previsto un evento de tales características. Es altamente probable que la decisión fue dejar que se desarrollara el plan, evitando la contención directa horas antes para desarticular el la acampada de bolsonaristas en el Cuartel General del Ejército, en vista de que la vida y el cargo de Lula no peligraban al no estar físicamente en ese momento en el Palacio de Planalto.

Con esta decisión, Lula expuso mediáticamente los excesos violentos del bolsonarismo, aumentó la métrica de apoyo nacional e internacional alrededor de su figura y ahora tiene elementos reales para desplegar una narrativa de condena generalizada, perdurable en el tiempo, que contribuya a aislar al bolsonarismo de sus alianzas periféricas con sectores conservadores de la política brasileña. Una buena jugada del presidente en las primeras de cambio tras haber asumido nuevamente el mando del país. En resumen, tradujo un intento de golpe (con pocas posibilidades de éxito real) en un marco de justificación para encarar el inicio de su mandato fortalecido políticamente y posicionado como el gran árbitro de la política brasileña.

Aunque por el lado de la táctica todo pareciera estar en orden, al menos en el saldo favorable a Lula que dejó la histeria del domingo pasado, el largo plazo de la política brasileña luce conflictivo y preocupante. Como apunta Gabriela de Lima, especialista en geografía e historia consultada por el medio La Marea, el bolsonarismo va más allá de la propia figura de Bolsonaro, lo que significa que no sólo tiene vida propia en tanto movimiento, sino que ha incorporado nuevos valores y significados (políticos, éticos, institucionales) a la política del país. Ha dejado una huella profunda en la sociedad brasileña, relata de Lima, quien asevera que las formas de hacer política del bolsonarismo (suprimir el consenso como forma de gobierno, presentar la dictadura como una revolución, entre otros atributos) han tenido un efecto de atracción social importante.

Esta lectura, para nada alentadora en el futuro inmediato para Brasil, parece profundizarse cuando se observa con detenimiento la forma en que se interpretó el asalto. Es decir, el relato de consenso que dejó el acontecimiento, y que la izquierda occidental, en sus distintas variaciones, dibujó como un enfrentamiento binario, sin grises, entre democracia y autoritarismo.

En primer lugar, la defensa acrítica del concepto democracia, una categoría que, en el contexto brasileño, además tiene el problema de ser resultado de un proceso de transición constitucional tutelado por los factores de poder de la dictadura saliente. Como destacaron en su momento Florestán Fernándes y Waldo Ansaldi, la transición hacia la democracia en Brasil conservó rezabios del estado de seguridad nacional de la dictadura, persistentes hasta la actualidad.

La democracia en Brasil, concluye una investigación de Everton Rodrigo Santos, se sustentó en un modelo de conciliación de élites por arriba que, sirviéndose de una dinámica institucional pactada por militares y partidos tradicionales, ha sobrevivido en el tiempo a costa de una reducción de las capacidades de poder real de la institución presidencial.

Desde esta perspectiva, el alegato por la defensa de la "democracia brasileña" en oposición al bolsonarismo encubre la forma en que ese mismo modelo que conservó los privilegios y el poder de los militares, incubó a un movimiento de perfil neofascista. Visto así, el modelo actual de la democracia brasileña no es la solución, o el sistema a ser defendido de una contrarrevolución autoritaria, sino el problema en sí. El origen de los males actuales.

Este argumento se enfrenta a otro problema, quizás más determinante: fueron los mecanismos legales de la democracia brasileña los que viabilizaron el derrocamiento de Dilma Rousseff en 2016 y que facilitaron el acorralamiento judicial de Lula hasta llevarlo a prisión. Resulta paradójico que fue el bolsonarismo, y no el PT, quien agredió la infraestructura física de una de las principales instituciones (el Congreso) responsables de la persecución al propio partido de Lula.

El relato de defensa de la democracia como un valor neutral, totalizador y universal por parte de la izquierda occidental no solo peca de generalización excesiva, sino que, en el caso brasileño, mantiene con vida las palancas legales e institucionales, convertidas en instrumentos golpistas, que ya fueron utlizadas para atacar a Lula y su partido.

La lectura de la democracia como un fin en sí mismo, y no como un medio para una lucha política existencial, explica la ingenuidad intelectual de una izquierda siempre expuesta a perder el poder tras validar un sistema de reglas de juego concebido para limitar su avance.

Defender acríticamente la democracia en Brasil, tal como está concebida, sólo garantiza la radicalización y expansión del bolsonarismo, pues es su producto político e ideológico inmediato. El camino constituyente, un reformateo del modelo político e institucional, pareciera ser la única vía de contención del fascismo, como en distintas etapas de su evolución ha demostrado Venezuela.

Pretender combatir a un bolsonarismo que pugna por una contrarrevolución conservadora defendiendo el statu quo que le dio origen es una ilusión.

Otro aspecto interesante a la vez que paradójico que nos deja el asalto es el intercambio de roles en términos de táctica política y planteamientos teóricos. La izquierda, asociada históricamente a un programa revolucionario de ruptura, creación de poder dual y desmontaje de las estructuras burguesas y oligárquicas de poder, ahora se afinca en una defensa de la democracia establecida que haría sentir orgulloso a la intelectualidad liberal. La derecha, por otro lado, ligada secularmente a la conservación de privilegios y al orden, se aboca a la destrucción de instituciones del Estado y a hacer del caos un instrumento político.

Quizás aquí el problema no es tanto cómo la complejidad de la posmodernidad provoca estos desplazamientos, sino la propia formulación intelectual de dividir al mundo en izquierdas y derechas, a medida que ambas categorías se vacían de significado y pierden toda función explicativa del presente político.

En definitiva, el asalto en Brasil no viene a evidenciar las "amenazas contra la democracia", la misma tiene demasiados defensores en ambos lados del espectro político como para estar en peligro real, sino los límites intelectuales de la propia izquierda occidental para evaluar el momento con un criterio independiente de los dogmas del liberalismo y su sistema de valores y creencias pretendidamente "universales".

Pero el hecho sí deja una preocupación, que incluso va más allá de Brasil: la voluntad de las expresiones de la derecha de quebrantar lo establecido (con fines que claramente apuntan hacia la opresión política y económica más abierta), luchar en las calles por un horizonte de mundo (el anticomunismo) y cooptar significados políticos de alto valor simbólico como la clase o la nación, para implementar su proyecto político.

Ante esto, la izquierda occidental, que ha tomado los hechos en Brasil como un evento de definición intelectual de época, parece optar por operar pasivamente sobre las reglas de juego existentes, aspirando a sobrevivir políticamente dentro de la falsa neutralidad de la democracia.

Quizás un poco de bolsonarismo, de su ánimo de combate, de su voluntad de ruptura del marco de normalidad y su determinación política e ideológica sobre lo que debe ser cambiado, no le vendría mal a la izquierda occidental y a la que ahora tiene el poder en Brasil. Si no, lo único que podemos esperar es un nuevo 2016, bajo otros métodos.

lunes, 16 de enero de 2023

TWITTER CONSINTIÓ LA DIFUSIÓN DEL BULO SOBRE LA INJERENCIA RUSA EN ESTADOS UNIDOS

mpr21, 15/01/2023

En enero de 2018 el bulo sobre la injerencia rusa estaba en pleno apogeo. A diferencia de otros, aquel bulo estaba siendo difundido deliberadamente por las grandes cadenas de comunicación, que sabían que era falso. Naturalmente, los “verificadores de hechos” se callaron la boca como buenos perritos falderos que son.

El núcleo de aquella imbecilidad era que Trump era un agente de Moscú o servía a sus intereses, al más puro estilo de la Guerra Fría.

La publicación de los archivos internos de Twitter muestra claramente que el equipo directivo de la red social no pudo identificar nunca ninguna actividad significativa vinculada a Rusia en relación con las elecciones presidenciales ni con ninguna otra actividad de la vida política estadounidense.

“Los funcionarios de Twitter estaban consternados al no encontrar pruebas de influencia rusa”, afirma el periodista estadounidense Matt Taibbi, encargado de revisar la documentación de la red social. “Alimentamos a los trolls del Congreso”, decía uno de los mensajes. Los diputados demócratas estaban contando metiras y la red social se dedicaba a propagarlas con plena conciencia de que eran mentira.

“Twitter advirtió a políticos y medios de comunicación no solo de que carecían de pruebas, sino de que tenían pruebas de que las cuentas no eran rusas”, asegura el periodista.

Durante aquel periodo, la dirección de Twitter empezó a desconfiar de ciertos tinglados, como la Alianza para Garantizar la Democracia (ASD), un equipo de intoxicación formado en julio de 2017 por antiguos altos cargos del gobierno de Obama para contrarrestar la supuesta influencia rusa en la política estadounidense.

La ASD llegó a crear una herramienta informática, Hamilton 68, para evaluar en tiempo real la influencia de Rusia en Twitter. “Os animo a ser escépticos con las interpretaciones de Hamilton 68 sobre [una supuesta campaña rusa en Twitter], que, por lo que sé, es la única fuente de estas historias […] Es un truco de comunicación de la ASD”, escribía un cabecilla de Twitter a sus colegas.

“Hamilton 68 no publica las cuentas que componen su cuadro de mandos, por lo que nadie puede verificar que [se trata de] cuentas automatizadas rusas”, añadió, al tiempo que señalaba que era “extraordinariamente difícil” que entidades ajenas a Twitter y, por tanto, sin acceso al programa informático interno de la plataforma fuerza capaz de detectar la influencia rusa, como aseguraba la ASD.

“Todo este alboroto se basa en Hamilton”, decía el jefe de seguridad de la red social en ese momento.

El tinglado ASD aseguraba que la etiqueta #ReleaseTheMemo formaba parte de una vasta campaña de desestabilización organizada por Rusia. Pero los cabecillas de Twitter sabían que era mentira: estaban vinculadas a cuentas occidentales muy importantes, sin ninguna relación con Moscú.

Por lo tanto, aunque Twitter sabía que no existía ningún intento de Rusia por influir en las elecciones estadounidenses, permitió la circulación del bulo. “A pesar de la creencia interna universal de que no había rusos en la historia, Twitter continuó siguiendo un patrón servil de no cuestionar formalmente las afirmaciones [sobre] Rusia”, señala Taibbi.

La postura de la red social permitió que las afirmaciones infundadas calaran en el panorama mediático mundial, que las sigue repitiendo periódicamente como si fueran ciertas.

domingo, 15 de enero de 2023

RUSIA BUSCARÁ LIBERACIÓN DE MARAT KASEM A TRAVÉS DE ORGANISMOS INTERNACIONALES

Sputnik, 12/01/2023

[Otro ejemplo de la "libertad de prensa" que promueve el occidente colectivo.]

MOSCÚ (Sputnik) — Rusia buscará la liberación de Marat Kasem, el redactor jefe de Sputnik Lituania detenido en Riga, a través de organismos internacionales, declaró la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.

"Buscaremos que los respectivos organismos internacionales, incluida la ONU y la Unesco, se unan a la liberación del redactor jefe del portal Sputnik Lituania", dijo Zajárova en una sesión informativa, al agregar que Moscú también pedirá asistencia a la OSCE.

Además, según la diplomática, Rusia espera que las entidades de derechos humanos también "reaccionen de manera apropiada" a este "acoso políticamente motivado".

"Hay que poner fin al terror político en Letonia, Marat Kasem debe ser liberado y reanudar sus funciones profesionales", resumió.

El 5 de enero se supo que Kasem, quien tiene nacionalidad letona y ejerce como redactor jefe de la agencia Sputnik Lituania, fue detenido por una presunta evasión de las sanciones de la Unión Europea (UE) y sospechas de espionaje en Riga, adonde volvió por motivos familiares a fines de diciembre.

Sin mencionar el apellido del sospechoso, el Servicio de Seguridad del Estado de Letonia aclaró el mismo día que la detención de "un empleado de la agencia Rossiya Segodnya" se llevó a cabo el 3 de enero en el marco de un proceso penal iniciado "por una posible vulneración de las sanciones de la UE". Un tribunal ordenó que el periodista permanezca bajo custodia, por lo que fue trasladado a la Prisión Central de Riga.

Durante estos últimos años, Kasem ha residido en Moscú y trabajado para la agencia Rossiya Segodnya (casa matriz de Sputnik), cuyo director general está en la lista negra de la UE.

Zajárova acusó anteriormente a Letonia de haber faltado a sus compromisos internacionales en materia de la libertad de expresión, protección de los derechos del periodista e inviolabilidad de los derechos y libertades. Además, recordó que Kasem había denunciado retiradamente la persecución por parte de varios Estados bálticos.

ARESTOVICH RECONOCE QUE LA MATANZA DE CIVILES EN DNIPROPETROVSK FUE PROVOCADA POR UN MISIL DE LA DEFENSA UCRANIANA

A pesar de que los medios occidentales se han apresurado a culpar a Rusia de la matanza de varios civiles en una zona residencial de Dnipropetrovsk, en realidad fue la defensa ucraniana la que causó la desgracia. Esto ha sido incluso reconocido por Aleksey Arestovich, brazo derecho de Zelensky, quien en una comparecencia ante un medio informativo aseguró que la masacre se produjo cuando un misil ucraniano interceptó un misil ruso en el aire y lo derribó sobre un bloque de pisos lleno de civiles. Recordemos que no es la primera vez que la defensa Ucraniana apunta donde no debe y que en noviembre dos misiles ucranianos cayeron en Polonia y mataron a dos civiles. A pesar de que esta confesión, que reproducimos en vídeo a continuación, es información accesible por el público los sinvergüenzas e indocumentados ¿periodistas? del  telediario 24 horas de TVE han culpado a los rusos y se han quedado tan anchos. Blanqueamiento del fascismo y propaganda de guerra sufragado por el dinero nuestros impuestos.