domingo, 17 de abril de 2022

EL DEPARTAMENTO DE ESTADO CREA UNA UNIDAD PARA CENSURAR LA INFORMACIÓN EN INTERNET

mpr21, 17/04/2022


El Departamento de Estado de Estados Unidos ha creado la Oficina de Política Cibernética y Digital, una unidad dedicada a vigilar y controlar los flujos de información que circulan por las vías digitales.

La Oficina se ocupará de asuntos relacionados con la seguridad nacional, las oportunidades económicas y el impacto del ciberespacio, las tecnologías digitales y las políticas sobre los valores de Estados Unidos.

El lugar de esta unidad en el organigrama del Departamento de Estado no se ha especificado definitivamente. Se habló de poner esta oficina directamente bajo la autoridad de la Subsecretaria de Estado Wendy Sherman en lugar del Departamento de Seguridad Nacional debido a la naturaleza amplia y horizontal de la Oficina. Pero la elección no parece ser unánime dentro del Departamento de Estado, aunque cuenta con el apoyo de los miembros del Congreso y de los grupos de presión que representan intereses privados.

La Oficina del Ciberespacio consta de tres depertamentos. El primero es la Política Internacional de la Información y las Comunicaciones, bajo la dirección de Steven Anderson, que dirigió la Oficina de Asuntos Económicos y Empresariales, centrándose en la dirección de internet y las negociaciones sobre la intimidad digital.

El segundo es la Ciberseguridad Internacional, dirigido por Michelle Markof, veterana de las negociaciones sobre ciberseguridad en la ONU.

El tercero es Libertad digital, dirigida por el coordinador Blake Peterson, especialista en derechos humanos y dirección digital.

La Oficina estará dirigida por un diplomático con rango de embajador aprobado por el Senado. Hasta que se produzca el nombramiento, actualmente está dirigida por Jennifer Bacchus, diplomática de carrera que fue ministra consejera en la embajada de Estados Unidos en Praga.

El despliegue demuestra la voluntad de Washington de recuperar el control del ciberespacio reforzando el dominio que ya ostanta Estados Unidos sobre internet, pero ampliando la guerra de la información a los ámbitos jurídicos relacionados con la protección y la confidencialidad de los datos digitales, un verdadero campo de batalla en el que la lucha es encarnizada por tratarse de un asunto de seguridad de primer orden.

La iniciativa confirma los esfuerzos de Washington en materia de guerra de la información e influencia en el ciberespacio, un campo sacudido tanto por la aparición de sistemas de información de actores públicos como por individuos impermeables a los discursos oficiales o a la propaganda orientada de los medios de comunicación bajo el control de grupos de interés privados que influyen en los procesos de elaboración y concepción de las políticas públicas.

La desafección masiva y el aumento del discurso disidente en las redes preocupan en Estados Unidos, que intenta controlar cualquier discurso alternativo incorporando a los grandes monopolios digitales (Google, Apple, Facebook, Microsoft, Twitter) en lo que se considera un esfuerzo de guerra para silenciar cualquier narrativa que no sea la impuesta o dictada por los imperialistas y sus altavoces del estilo Maldita, Newtral y demás censores.

El cierre de cuentas de medios de comunicación de países considerados rivales u hostiles por Washington es sólo el comienzo de una larga campaña que incluirá tanto a particulares de todo el mundo como a la opinión interna de Estados Unidos con el objetivo de imponer una única narrativa, sin posibilidad de fisuras ni críticas.

ZAJÁROVA ASEGURA QUE ALEMANIA TAMBIÉN TIENE LABORATORIOS BIOLÓGICOS EN UCRANIA

Sputnik, 16/04/2022

Alemania, al igual que EEUU, ha estado llevando a cabo por muchos años "actividades militares y biológicas" en el territorio de Ucrania, declaró la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, en un comentario a RT.

Según la diplomática, esta es una de las razones por las que Berlín "se muestra más activo que otros países de la UE" en intentar atribuir a Rusia los planes para usar armas biológicas y químicas en Ucrania.

La diplomática añade que hay pruebas de que Alemania "coordinó su trabajo en el ámbito de la seguridad biológica con los aliados estadounidenses que habían creado en Ucrania una red de al menos 30 laboratorios biológicos que, entre otras cosas, llevaban a cabo experimentos científicos peligrosos".

La portavoz también instó a las autoridades alemanas a "dejar de difundir acusaciones mentirosas sobre la supuesta intención de nuestro país de usar armas prohibidas por el derecho internacional en la operación militar especial".

Zajárova se mostró convencida de que ese tipo de declaraciones son capaces de desencadenar "ataques de falsa bandera terribles" por parte de los batallones neonazis ucranianos con consecuencias "trágicas".

sábado, 16 de abril de 2022

J.BAUD: OCCIDENTE CREÓ LAS CONDICIONES DEL ESTALLIDO EN UCRANIA

Jacques Baud

Nueva Revolución15/04/2022



Durante años, desde Malí hasta Afganistán, he trabajado por la paz y he arriesgado mi vida por ella. No se trata, pues, de justificar la guerra, sino de comprender qué nos llevó a ella.

Tratemos de examinar las raíces del conflicto ucraniano. Comienza con aquellos que durante los últimos ocho años han estado hablando de «separatistas» o «independentistas» de Donbass. Estos son adjetivos inapropiados. Los referéndums realizados por las autoproclamadas Repúblicas de Donetsk y Lugansk en mayo de 2014 no fueron referéndums de «independencia» como han afirmado algunos periodistas sino referéndums de «autodeterminación» o «autonomía».  El calificativo «pro-ruso» sugiere que Rusia fue parte del conflicto, lo cual no fue el caso, y el término «ruso-hablantes» habría sido más honesto. Además, estos referéndums se llevaron a cabo en contra del consejo de Vladimir Putin.

De hecho, estas Repúblicas no buscaban separarse de Ucrania sino tener un estatus de autonomía, garantizándoles el uso del idioma ruso como idioma oficial, porque el primer acto legislativo del nuevo gobierno resultante del derrocamiento del presidente elegido democráticamente Víctor Yanukovich (golpe patrocinado por Estados Unidos) fue la abolición, el 23 de febrero de 2014, de la ley Kivalov-Kolesnichenko de 2012 que hizo del ruso un idioma oficial en Ucrania. Por poner un ejemplo, es como si los golpistas alemanes decidieran que el francés y el italiano dejaran de ser idiomas oficiales en Suiza.

Esta decisión causó una tormenta en la población de habla rusa. El resultado fue una feroz represión contra las regiones de habla rusa (Odessa, Dnepropetrovsk, Kharkov, Lugansk y Donetsk) que se llevó a cabo a partir de febrero de 2014 y condujo a una militarización de la situación y a algunas masacres horribles de la población rusa (en Odessa y Mariupol, las más notables).

En 2014, cuando estaba en la OTAN, era responsable de la lucha contra la proliferación de armas pequeñas y estábamos tratando de detectar las entregas de armas rusas a los rebeldes, para ver si Moscú estaba involucrado. La información que recibimos provino casi en su totalidad de los servicios de inteligencia polacos y no «encajó» con la información proveniente de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), y a pesar de las acusaciones bastante crudas, no hubo entregas de armas y equipo militar de Rusia.

Los rebeldes estaban armados gracias a la deserción de las unidades ucranianas de habla rusa que se pasaron al bando rebelde. Mientras continuaban los fracasos ucranianos, los batallones de tanques, artillería y antiaéreos engrosaron las filas de los autonomistas. Esto es lo que empujó a los ucranianos a comprometerse con los Acuerdos de Minsk.

Pero justo después de firmar los Acuerdos de Minsk 1, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, lanzó una «operación antiterrorista» masiva contra el Donbass. Mal asesorados por los oficiales de la OTAN, los ucranianos sufrieron una aplastante derrota en Debaltsevo, lo que los obligó a participar en los Acuerdos de Minsk 2.

Es fundamental recordar aquí que los Acuerdos de Minsk 1 (septiembre de 2014) y Minsk 2 (febrero de 2015) no preveían la separación o independencia de las Repúblicas, sino su autonomía en el marco de Ucrania. Aquellos que hayan leído los acuerdos (son muy pocos los que realmente lo han hecho) comprobarán que está escrito que el estatus de las Repúblicas debía ser negociado entre Kiev y los representantes de las Repúblicas para una solución interna dentro de Ucrania.

Por eso, desde 2014, Rusia ha exigido sistemáticamente la implementación de los Acuerdos de Minsk mientras se niega a ser parte de las negociaciones, porque se trata de un asunto interno de Ucrania. Por otro lado, Occidente, liderado por Francia, intentó sistemáticamente reemplazar los Acuerdos de Minsk con el «formato de Normandía», que puso cara a cara a rusos y ucranianos . Sin embargo, recordemos que nunca hubo tropas rusas en el Donbass antes del 23 y 24 de febrero de 2022. Además, los observadores de la OSCE nunca han observado el más mínimo rastro de unidades rusas operando en el Donbass antes de esa fecha. Por ejemplo, el mapa de inteligencia estadounidense publicado por el Washington Post el 3 de diciembre de 2021 no muestra tropas rusas en el Donbass.

En octubre de 2015, Vasyl Hrytsak, director del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), confesó que solo se habían observado 56 combatientes rusos en el Donbass. Esto era exactamente comparable a los suizos que iban a pelear a Bosnia los fines de semana, en la década de 1990, o los franceses que van a pelear a Ucrania hoy.

El ejército ucraniano se encontraba entonces en un estado deplorable. En octubre de 2018, después de cuatro años de guerra, el fiscal militar jefe de Ucrania, Anatoly Matios, afirmó que Ucrania había perdido 2.700 hombres en el Donbass.

De hecho, el ejército ucraniano se vio socavado por la corrupción de sus cuadros y ya no contó con el apoyo de la población. Según un informe del Ministerio del Interior británico, en la captación de reservistas de marzo-abril de 2014, el 70 por ciento no se presentó a la primera sesión, el 80 por ciento a la segunda, el 90 por ciento a la tercera y el 95 por ciento a la cuarta. En octubre-noviembre de 2017, el 70 por ciento de los reclutas no se presentó a la campaña de «Otoño de 2017». Los jóvenes ucranianos se negaron a ir a luchar al Donbass y prefirieron emigrar, lo que también explica, al menos en parte, el déficit demográfico del país.

El Ministerio de Defensa de Ucrania recurrió entonces a la OTAN para ayudar a que sus fuerzas armadas fueran más «atractivas». Habiendo trabajado ya en proyectos similares en el marco de las Naciones Unidas, la OTAN me pidió que participara en un programa para restaurar la imagen de las fuerzas armadas ucranianas. Pero este es un proceso a largo plazo y los ucranianos querían actuar rápidamente.

Entonces, para compensar la falta de soldados, el gobierno ucraniano recurrió a las milicias paramilitares. En 2020, constituían alrededor del 40 por ciento de las fuerzas ucranianas y contaban con unos 102.000 hombres , según Reuters. Fueron armados, financiados y entrenados por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Francia. Había más de 19 nacionalidades.

Estas milicias habían estado operando en el Donbass desde 2014 con apoyo occidental. Estas milicias son violentas, transmiten una ideología nauseabunda y son virulentamente antisemitas. Están compuestas por individuos fanáticos y brutales. El más conocido de ellos es el Regimiento Azov, cuyo emblema recuerda a la 2ª División Panzer SS Das Reich, venerada en Ucrania por «liberar» Jarkov de los soviéticos en 1943, antes de llevar a cabo la masacre de Oradour-sur-Glane en 1944 en Francia.

La caracterización de los paramilitares ucranianos como «nazis» o «neonazis» se considera propaganda rusa. Pero esa no es la opinión del Times of Israel, o del Centro de Contraterrorismo de la Academia West Point. En 2014, la revista Newsweek pareció asociarlos más con el Estado Islámico.

Entonces, Occidente apoyó y continuó armando milicias que han sido culpables de numerosos crímenes contra la población civil desde 2014: violaciones, torturas y masacres…

La integración de estas fuerzas paramilitares en la Guardia Nacional de Ucrania no estuvo en absoluto acompañada de una «desnazificación» como afirman algunos.

El estallido de la guerra

Como ex jefe de análisis de las fuerzas del Pacto de Varsovia en el servicio de inteligencia estratégica de Suiza, observo con tristeza, pero no con asombro, que nuestros servicios ya no pueden comprender la situación militar en Ucrania. Los autoproclamados «expertos» que desfilan en nuestras pantallas de televisión transmiten incansablemente la misma información modulada por la afirmación de que Rusia, y Vladimir Putin, son irracionales. Analicemos con perspectiva esto.

Desde noviembre de 2021, los estadounidenses han estado amenazando constantemente con una invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, los ucranianos al principio no parecían estar de acuerdo. ¿Por qué no?

Tenemos que remontarnos al 24 de marzo de 2021. Ese día, Volodímir Zelenski emitió un decreto para la reconquista de Crimea y comenzó a desplegar sus fuerzas hacia el sur del país. Al mismo tiempo, se realizaron varios ejercicios de la OTAN entre el Mar Negro y el Mar Báltico, acompañados de un aumento significativo de los vuelos de reconocimiento a lo largo de la frontera rusa. Luego, Rusia realizó varios ejercicios para probar la preparación operativa de sus tropas y demostrar que estaba siguiendo la evolución de la situación.

Las cosas se calmaron hasta octubre-noviembre con la finalización de los ejercicios ZAPAD 21, cuyos movimientos de tropas se interpretaron como un refuerzo para una ofensiva contra Ucrania. Sin embargo, incluso las autoridades ucranianas refutan la idea de los preparativos rusos para una guerra, y Oleksiy Reznikov, Ministro de Defensa ucraniano, afirma que no ha habido cambios en su frontera desde la primavera.

En violación de los Acuerdos de Minsk, Ucrania estaba realizando operaciones aéreas en Donbass utilizando drones, incluido al menos un ataque contra un depósito de combustible en Donetsk en octubre de 2021. La prensa estadounidense supo de esto, pero no los europeos; y nadie condenó estas violaciones.

En febrero de 2022 los acontecimientos llegaron a un punto crítico. El 7 de febrero, durante su visita a Moscú, Emmanuel Macron reafirmó a Vladimir Putin su compromiso con los Acuerdos de Minsk, compromiso que repetiría después de su reunión con Volodímir Zelenski al día siguiente. Pero el 11 de febrero, en Berlín, después de nueve horas de trabajo, la reunión de asesores políticos de los líderes del «formato de Normandía» terminó sin ningún resultado concreto: los ucranianos seguían negándose a aplicar los Acuerdos de Minsk, aparentemente bajo la presión de los Estados Unidos. Vladimir Putin señaló que Macron había hecho promesas vacías y que Occidente no estaba listo para hacer cumplir los acuerdos, la misma oposición a un acuerdo que había exhibido durante ocho años.

Los preparativos ucranianos en la zona de contacto continuaron. El parlamento ruso se alarmó; y el 15 de febrero pidió a Vladimir Putin que reconociera la independencia de las Repúblicas, a lo que inicialmente se negó.

El 17 de febrero, el presidente Joe Biden anunció que Rusia atacaría Ucrania en los próximos días. ¿Cómo sabía esto? Es un misterio. Pero desde el día 16, el bombardeo de artillería sobre la población de Donbass aumentó dramáticamente, como muestran los informes diarios de los observadores de la OSCE. Naturalmente, ni los medios de comunicación, ni la Unión Europea, ni la OTAN, ni ningún gobierno occidental reaccionaron o intervinieron. Más tarde se diría que se trataba de desinformación rusa. De hecho, parece que la Unión Europea y algunos países han guardado silencio deliberadamente sobre la masacre de la población de Donbass sabiendo que esto provocaría una intervención rusa.

Al mismo tiempo, hubo informes de sabotaje en el Donbass. El 18 de enero, los combatientes del Donbass interceptaron saboteadores que hablaban polaco y estaban equipados con equipo occidental y que buscaban crear incidentes químicos en Gorlivka. Podrían haber sido mercenarios de la CIA , dirigidos o «asesorados» por estadounidenses y compuestos por combatientes ucranianos o europeos para realizar acciones de sabotaje en las Repúblicas del Donbass.

De hecho, ya el 16 de febrero, Joe Biden sabía que los ucranianos habían comenzado a bombardear intensamente a la población civil de Donbass, lo que obligó a Vladimir Putin a tomar una decisión difícil: ayudar militarmente a Donbass o permanecer al margen y observar el pueblo de habla rusa de Donbass siendo aplastado.

El 21 de febrero, Putin accedió a la petición de la Duma y reconoció la independencia de las dos Repúblicas del Donbass y, al mismo tiempo, firmó con ellas tratados de amistad y asistencia.

Continuó el bombardeo de la artillería ucraniana sobre la población de Donbass y, el 23 de febrero, las dos Repúblicas solicitaron ayuda militar a Rusia. El 24 de febrero, Vladimir Putin invocó el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas que prevé la asistencia militar mutua en el marco de una alianza defensiva.

Para hacer que la intervención rusa pareciera totalmente ilegal a los ojos del público, las potencias occidentales ocultaron deliberadamente el hecho de que la guerra realmente comenzó el 16 de febrero. El ejército ucraniano se estaba preparando para atacar el Donbass ya en 2021, ya que algunos rusos y los servicios de inteligencia europeos estaban bien informados.

En su discurso del 24 de febrero, Vladimir Putin señaló los dos objetivos de su operación: «desmilitarizar» y «desnazificar» Ucrania. Entonces, no se trataba de apoderarse de Ucrania, ni siquiera, presumiblemente, de ocuparla.

La desmilitarización

La ofensiva rusa se llevó a cabo de una manera muy «clásica». Inicialmente con la destrucción en tierra de la fuerza aérea en las primeras horas. Luego se avanzó en todos los lugares donde la resistencia era débil y se dejaron las ciudades (muy exigentes en términos de tropas) para más adelante. En el norte, la central eléctrica de Chernobyl fue ocupada de inmediato para evitar actos de sabotaje.

La idea de que Rusia está tratando de apoderarse de Kiev para eliminar a Zelenski proviene típicamente de Occidente. Pero Vladimir Putin nunca tuvo la intención de derrocar o terminar con la vida de Zelenski. Rusia busca mantenerlo en el poder empujándolo a negociar mientras rodea Kiev. Los rusos quieren obtener la neutralidad de Ucrania.

Muchos comentaristas occidentales se sorprendieron de que los rusos continuaran buscando una solución negociada mientras realizaban operaciones militares. La explicación radica en la perspectiva estratégica rusa desde la era soviética. Para Occidente, la guerra comienza cuando termina la política. Sin embargo, el enfoque ruso sigue una inspiración Clausewitziana: la guerra es la continuidad de la política y se puede pasar con fluidez de una a otra, incluso durante el combate. Esto permite crear presión sobre el adversario y empujarlo a negociar.

Desde un punto de vista operativo, la ofensiva rusa fue un ejemplo de acción y planificación militar previa: en seis días, los rusos se apoderaron de un territorio tan grande como el Reino Unido, con una velocidad de avance superior a la que había logrado la Wehrmacht en 1940 

La mayor parte del ejército ucraniano se desplegó en el sur del país en preparación para una gran operación contra el Donbass. Es por ello que las fuerzas rusas pudieron cercarla desde principios de marzo entre Slavyansk, Kramatorsk y Severodonetsk, con una embestida por el Este a través de Kharkov y otra por el Sur desde Crimea. Las tropas de las Repúblicas de Donetsk (DPR) y Lugansk (LPR) están complementando a las fuerzas rusas con un empuje desde el Este.

En esta etapa, las fuerzas rusas están apretando lentamente la soga, pero ya no están bajo ninguna presión de tiempo o calendario. Su objetivo de desmilitarización está casi logrado y las fuerzas ucranianas restantes ya no tienen una estructura de mando estratégica y operativa.

El «frenazo» que nuestros «expertos» atribuyen a una mala logística es sólo consecuencia de haber conseguido sus objetivos. Rusia no quiere participar en una ocupación de todo el territorio ucraniano. De hecho, parece que Rusia está tratando de limitar su avance a la frontera lingüística del país.

La desnazificación

En ciudades como Kharkov, Mariupol y Odessa, la defensa ucraniana está a cargo de las milicias paramilitares. Saben que el objetivo de la «desnazificación» está dirigido principalmente a ellos. Para un atacante en un área urbanizada, los civiles son un problema. Por eso Rusia busca crear corredores humanitarios para vaciar las ciudades de civiles y dejar solo a las milicias para combatirlas más fácilmente.

Por el contrario, estas milicias buscan evitar que los civiles de las ciudades evacúen para disuadir al ejército ruso de luchar allí. Es por eso que son reacios a implementar estos corredores y hacen todo lo posible para garantizar que los esfuerzos rusos no tengan éxito: utilizan a la población civil como «escudos humanos». Los videos que muestran a civiles tratando de salir de Mariupol y golpeados por combatientes del regimiento Azov son, por supuesto, cuidadosamente censurados por los medios occidentales .

En Facebook, el grupo Azov fue considerado en la misma categoría que el Estado Islámico [ISIS] y sujeto a la «política sobre personas y organizaciones peligrosas» de la plataforma. Por lo tanto, se le prohibió glorificar sus actividades y se prohibieron sistemáticamente los «posts» que le eran favorables. Pero el 24 de febrero, Facebook cambió su política y permitió publicaciones favorables a la milicia. Con el mismo espíritu, en marzo, la plataforma autorizada, en los antiguos países del Este, pide el asesinato de soldados y líderes rusos. Hasta aquí los valores que inspiran a nuestros líderes.

Nuestros medios de comunicación propagan una imagen romántica de resistencia popular por parte del pueblo ucraniano. Es esta imagen la que llevó a la Unión Europea a financiar la distribución de armas a la población civil. En mi calidad de jefe de mantenimiento de la paz en la ONU, trabajé en el tema de la protección de civiles. Encontramos que la violencia contra los civiles ocurrió en contextos muy específicos. En particular, cuando abundan las armas y no existen estructuras de mando.

Estas estructuras de mando son la esencia de los ejércitos: su función es canalizar el uso de la fuerza hacia un objetivo. Al armar a los ciudadanos de manera desordenada, como ocurre actualmente, la UE los está convirtiendo en combatientes, con el consiguiente efecto de convertirlos en objetivos potenciales. Además, sin mando, sin objetivos operativos, la distribución de armas conduce inevitablemente a ajustes de cuentas, bandidaje y acciones más mortíferas que efectivas. La guerra se convierte en una cuestión de emociones. La fuerza se convierte en violencia. Es lo que sucedió en Tawarga (Libia) del 11 al 13 de agosto de 2011, donde 30.000 negros africanos fueron masacrados con armas lanzadas (ilegalmente) en paracaídas por Francia. Por cierto, el Real Instituto Británico de Estudios Estratégicos (RUSI) no ve ningún valor añadido en estas entregas de armas.

Además, al entregar armas a un país en guerra, uno se expone a ser considerado beligerante. Los ataques rusos del 13 de marzo de 2022 contra la base aérea de Mykolayev siguen las advertencias rusas que los envíos de armas serían tratados como objetivos hostiles.

La UE está repitiendo la desastrosa experiencia del Tercer Reich en las últimas horas de la Batalla de Berlín. La guerra debe dejarse en manos de los militares y cuando un lado ha perdido, debe admitirse. Y si va a haber resistencia, debe ser dirigida y estructurada. Pero estamos haciendo exactamente lo contrario: estamos presionando a los ciudadanos para que vayan y luchen y, al mismo tiempo, se autorizan los llamados al asesinato de soldados y líderes rusos.

Algunos servicios de inteligencia ven en esta irresponsable decisión una forma de utilizar a la población ucraniana como carne de cañón para luchar contra Rusia. Hubiera sido mejor entablar negociaciones y así obtener garantías para la población civil que echar leña al fuego. Es fácil ser combativo con la sangre de los demás.

El hospital de maternidad en Mariupol

Es importante entender de antemano que no es el ejército ucraniano el que defiende Mariupol, sino la milicia de Azov.

En su resumen de la situación del 7 de marzo de 2022, la misión rusa de la ONU en Nueva York declaró que «los residentes informan que las fuerzas armadas ucranianas expulsaron al personal del hospital de partos de la ciudad de Mariupol y establecieron un puesto de tiro dentro de las instalaciones». El 8 de marzo, el medio independiente ruso Lenta.ru, publicó el testimonio de civiles de Mariupol que contaron que el hospital de maternidad fue tomado por la milicia del regimiento de Azov y que expulsó a los ocupantes civiles amenazándolos con sus armas. Confirmaron las declaraciones del embajador ruso unas horas antes.

El hospital de Mariupol ocupa una posición dominante, perfectamente adecuado para la instalación de armas antitanque y para la observación. El 9 de marzo, las fuerzas rusas atacaron el edificio. Según CNN, 17 personas resultaron heridas, pero las imágenes no muestran víctimas en el edificio y no hay evidencia de que las víctimas mencionadas estén relacionadas con este ataque. Se habla de niños, pero en realidad no hay nada. Esto no impide que los líderes de la UE vean esto como un crimen de guerra. Y esto le permite a Zelenski pedir una zona de exclusión aérea sobre Ucrania.

En realidad, no sabemos exactamente qué pasó. Pero la secuencia de los acontecimientos tiende a confirmar que las fuerzas rusas atacaron una posición del regimiento Azov y que la sala de maternidad estaba entonces libre de civiles.

El problema es que las milicias paramilitares que defienden las ciudades son alentadas por la comunidad internacional a no respetar las reglas de la guerra. Parece que los ucranianos han vuelto a reproducir el escenario del hospital de maternidad de la ciudad de Kuwait en 1990, el cual fue totalmente escenificado por la firma Hill & Knowlton por 10,7 millones de dólares con el fin de convencer al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de intervenir en Irak para la Operación Tormenta del Desierto.

Los políticos occidentales han aceptado huelgas civiles en el Donbass durante ocho años sin adoptar ninguna sanción contra el gobierno ucraniano. Hace mucho que entramos en una dinámica en la que los políticos occidentales acordaron sacrificar el derecho internacional para lograr su objetivo de debilitar a Rusia.

Conclusiones

Como ex profesional de inteligencia, lo primero que me llama la atención es la ausencia total de los servicios de inteligencia occidentales para representar con precisión la situación durante el último año. De hecho, parece que en todo el mundo occidental los servicios de inteligencia se han visto abrumados por los políticos. El problema es que son los políticos los que deciden, el mejor servicio de inteligencia del mundo no sirve de nada si el que toma las decisiones no escucha. Esto es lo que ha sucedido durante esta crisis.

Dicho esto, mientras algunos servicios de inteligencia tenían una imagen muy precisa y racional de la situación, otros claramente tenían la misma imagen que la propagada por nuestros medios. El problema es que, por experiencia, los he encontrado extremadamente malos a nivel analítico: doctrinarios, carecen de la independencia intelectual y política necesaria para evaluar una situación con «calidad» militar.


En segundo lugar, parece que en algunos países europeos, los políticos han respondido ideológicamente a la situación deliberadamente. Por eso esta crisis ha sido irracional desde el principio. Cabe señalar que todos los documentos que se presentaron al público durante esta crisis fueron presentados por políticos basados ​​​​en fuentes comerciales.

Algunos políticos occidentales obviamente querían que hubiera un conflicto. En los Estados Unidos, los escenarios de ataque presentados por Anthony Blinken al Consejo de Seguridad de la ONU fueron solo el producto de la imaginación de un equipo que trabajaba para él: hizo exactamente lo que hizo Donald Rumsfeld en 2002, quien «pasó por alto» a la CIA y otros servicios de inteligencia que fueron mucho menos asertivos acerca de las armas químicas iraquíes.

Los desarrollos dramáticos que estamos presenciando hoy tienen causas que conocíamos pero nos negamos a ver:

En el plano estratégico, la expansión de la OTAN.

En el plano político, la negativa occidental a implementar los Acuerdos de Minsk.

Y operativamente, los ataques continuos y repetidos contra la población civil del Donbass durante los últimos años y el aumento dramático a fines de febrero de 2022.

En otras palabras, naturalmente podemos deplorar y condenar el ataque ruso. Pero Estados Unidos y la Unión Europea han creado las condiciones para que estalle un conflicto. Mostramos compasión por el pueblo ucraniano y los dos millones de refugiados. Eso está bien. Pero si hubiéramos tenido un mínimo de compasión por la misma cantidad de refugiados de las poblaciones ucranianas de Donbass masacradas por su propio gobierno y que buscaron refugio en Rusia durante ocho años probablemente nada de esto habría sucedido.

Claramente, este conflicto nos ha llevado a la histeria. Las sanciones parecen haberse convertido en la herramienta preferida de nuestra política exterior. Si hubiéramos insistido en que Ucrania cumpliera con los Acuerdos de Minsk, que habíamos negociado y respaldado, nada de esto habría sucedido.

La condena de Vladimir Putin es también la nuestra. No tiene sentido quejarse después, deberíamos haber actuado antes. Sin embargo, ni Emmanuel Macron (como garante y miembro del Consejo de Seguridad de la ONU), ni Olaf Scholz, ni Volodímir Zelenski han respetado sus compromisos. Al final, la verdadera derrota es la de los que no tienen voz.

La Unión Europea no promovió la implementación de los acuerdos de Minsk; al contrario, no reaccionó cuando Ucrania bombardeaba a su propia población en el Donbass. De haberlo hecho, Vladimir Putin no habría necesitado reaccionar. Ausente de la fase diplomática, la UE se distinguió por alimentar el conflicto. El 27 de febrero, el gobierno ucraniano acordó entablar negociaciones con Rusia. Pero unas horas después, la Unión Europea votó un presupuesto de 450 millones de euros para suministrar armas a Ucrania, echando leña al fuego. A partir de entonces, los ucranianos sintieron que no necesitaban llegar a un acuerdo. La resistencia de la milicia de Azov en Mariupol incluso llevó a un aumento de 500 millones de euros para armas.

En Ucrania, con la bendición de los países occidentales, los que están a favor de una negociación han sido eliminados. Este es el caso de Denis Kireyev, uno de los negociadores ucranianos, asesinado el 5 de marzo por el servicio secreto ucraniano (SBU) porque era demasiado favorable a Rusia y era considerado un traidor. El mismo destino corrió Dmitry Demyanenko, exdirector adjunto de la dirección principal de la SBU para Kiev y su región, quien fue asesinado el 10 de marzo porque era demasiado favorable a un acuerdo con Rusia: la milicia Mirotvorets le disparó. Esta milicia está asociada al sitio web Mirotvorets, que enumera a los «enemigos de Ucrania» con sus datos personales, direcciones y números de teléfono, para que puedan ser hostigados o incluso eliminados; una práctica que es punible en muchos países, pero no en Ucrania. La ONU y algunos países europeos han exigido el cierre de este sitio, pero la Rada (parlamento ucraniano) rechazó esa demanda.

Al final, el precio será alto, pero es probable que Vladimir Putin logre los objetivos que se propuso. Lo hemos empujado a los brazos de China. Sus lazos con Beijing se han solidificado. China se perfila como mediador en el conflicto. Los estadounidenses tienen que pedir petróleo a Venezuela e Irán para salir del estancamiento energético en el que se han metido y Estados Unidos tiene que dar marcha atrás en las sanciones impuestas a sus enemigos.

Los ministros occidentales que buscan colapsar la economía rusa y hacer sufrir al pueblo ruso o incluso pedir el asesinato de Putin muestran que nuestros líderes no son mejor que aquellos que odiamos. Sancionar a los atletas rusos en los Juegos Paralímpicos o a los artistas rusos no tiene nada que ver con luchar contra Putin .

¿Qué hace que el conflicto de Ucrania sea más censurable que nuestras guerras en Irak, Afganistán o Libia? ¿Qué sanciones hemos adoptado contra quienes deliberadamente mintieron a la comunidad internacional para librar guerras injustas, injustificadas y asesinas? ¿Hemos adoptado una sanción única contra los países, empresas o políticos que están suministrando armas al conflicto de Yemen, considerado el «peor desastre humanitario del mundo»?

The Unz Review

Jacques Baud es un ex coronel del Estado Mayor, ex miembro de la inteligencia estratégica suiza, especialista en los países del Este. Fue entrenado en los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos. Se ha desempeñado como Jefe de Políticas para las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas. 

viernes, 15 de abril de 2022

EXPERIMENTOS DE EEUU EN UCRANIA: LOS VERDADEROS CRÍMENES DE LOS QUE OCCIDENTE NO TE CUENTA

Sputnik, 15/04/2022


Medicamentos biológicos de alta peligrosidad fueron probados en pacientes de un hospital psiquiátrico de Merefa, región de Jarkóv, en Ucrania, todo esto avalado y financiado por EEUU, informó el Ministerio de Defensa ruso.

En el registro de los pacientes no quedó prueba de la experimentación a la que fueron sometidos entre 2019 y 2021, igual que en los medios occidentales no hay información sobre cómo un grupo de humanos en situación vulnerable fueron utilizados para probar medicamentos biológicos bajo el financiamiento de Estados Unidos.

En los medios de Occidente, asegura el sociólogo y antropólogo mexicano Jorge Gómez Naredo, la información que llega desde Rusia es minimizada y tachada como propaganda incluso si se trata de una denuncia con pruebas que implican vidas humanas como es el caso.

"Es una especie de barrera que ponen estos medios occidentales hacia este tipo de información que incluso han tratado de minimizar como si fueran teorías de conspiración", señala el también académico en entrevista con Sputnik.

Según difundió el Ministerio ruso, los pacientes fueron cuidadosamente seleccionados en función de su edad, nacionalidad y estado inmunológico y la justificación de la colaboración entre científicos ucranianos y estadounidenses era estudiar la transmisión de enfermedades peligrosas a través del agua en Ucrania pero los resultados, según advierte Moscú, podrían utilizarse para crear condiciones biológicas perjudiciales.

"Es preocupante lo que se dio a conocer de cómo se financió, de cómo se violaron muchísimos protocolos incluyendo el de Ginebra de 1925 y el punto es que esa información o se minimiza, o vulgariza, o se ataca como si fuera teoría de la conspiración o propaganda", sentencia Gómez Naredo.

Pero el caso del hospital psiquiátrico no es el único. El pasado 8 de marzo, el Ministerio de Exteriores de Rusia informó que se habían hallado documentos de la red de laboratorios que operaban en Ucrania y que sustentaban las quejas contra Estados Unidos por las violaciones de la Convención para la Prohibición de las Armas Bacteriológicas y las Toxínicas (CABT).

A pesar de la magnitud de las pruebas que Rusia ha puesto a disposición incluso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) éstas son desestimadas por el simple hecho de provenir de Moscú, advierte el experto.

Sin embargo, cuando este tipo de acusaciones vienen por parte de Occidente, la información, aunque no tenga pruebas ni sustento es replicada una y otra vez en los medios alineados a Washington

"El contraste es muy claro entre las acusaciones. Unas sobre laboratorios, sobre cómo EEUU ha financiado, ha experimentado y la existencia de estos proyectos [laboratorios en Ucrania] y que a eso no le den cabida, pero sí a las acusaciones [contra Rusia] que no tienen ningún sustento en la realidad", asegura el sociólogo, quien también advierte sobre el sesgo informativo alrededor del conflicto.

"No existe otro punto de vista y parece que los medios occidentales son los únicos que tienen la verdad, son los únicos que pueden hablar y que todo lo que vaya en esa tendencia es propaganda, teorías de la conspiración o estar en contra de la paz (...) Occidente está tratando de censurar toda la información que no vaya en su discurso", sentencia.

"BIENVENIDOS AL INFIERNO": UCRANIANOS FILMAN UN VIDEO ANTIRRUSO AL ESTILO DEL ESTADO ISLÁMICO

Sputnik, 15/04/2022


Un grupo de activistas ucranianos grabó un video antirruso en el que una actriz —que aparentemente personifica a Ucrania— promete "una cosecha sangrienta" y degolla a un soldado ruso. La grabación, probablemente, hubiese pasada desapercibida de no ser porque su estética y guion imitan los videos propagandísticos del Estado Islámico.

La actriz en el video está vestida con un atuendo que recuerda al tradicional ucraniano y su cabeza está decorada con una corona de flores. Durante el corto, la mujer pronuncia un monólogo en ucraniano en el que llama a los rusos "cerdos" e incita a matarlos en nombre del "Dios ucraniano".

"Ahora estamos recogiendo una cosecha sangrienta. La muerte los espera a todos", dice la actriz mientras degolla con una hoz a un personaje que aparenta ser un soldado ruso. El video termina con las palabras "Bienvenidos al infierno".

"Esto es extremismo, incitación al odio y la enemistad; solo hay varios elementos, incluida la incitación al asesinato por motivos étnicos", explica la abogada Maria Yarmush en comentarios para la cadena 360TV.

La periodista Yulia Vityazeva asegura que el video se grabó en la ciudad ucraniana de Leópolis con patrocinio de la Liga Nacional de Mujeres Ucranianas de EEUU y la diáspora ucraniana de Nueva Jersey.

Algunos internautas reconocieron en la mujer a la actriz ucraniana Adriana Kurilets, quien luego de popularizarse optó por eliminar sus cuantas en las redes sociales. El jefe del Comité de Investigación de Rusia, Alexándr Bastrikin, ordenó abrir un caso penal contra Kurilets por llamados a la violencia contra los oficiales de las Fuerzas Armadas rusas.

El grupo terrorista Estado Islámico

Estado Islámico (también ISIS, ISIL) es un grupo paramilitar fundamentalista. Basa su ideología en el wahabismo, una corriente islámica que destaca por su rigor en la ley sharia y expansionismo.

Surgido como una rama del grupo terrorista Al Qaeda, rápidamente se independizó y logró ocupar gran parte de Irak y Siria. En el 2014, su líder Abu Bakr al Bagdadi proclamó el califato. Perdió los territorios ocupados gracias a los esfuerzos militares de Rusia y EEUU.

Es considerado un grupo terrorista y su actividad está prohibida en países como Siria, Irak, Rusia y EEUU, entre otros.

miércoles, 13 de abril de 2022

@IRINAMAR10: «DESDE QUE ME POSICIONÉ DEL LADO DEL DONBASS Y DE RUSIA, EMPECÉ A RECIBIR INSULTOS Y AMENAZAS»

Steve Alford

El Común, 02/04/2022


Esta semana Twitter, como la red social política por excelencia, ha tenido una inesperada protagonista dentro de la batalla propagandística que se ha abierto con motivo de la guerra en Ucrania. Un episodio más, sin duda, de la llamada guerra de propaganda que vivimos, y que es inherente a cualquier conflicto, pero que en la vieja Europa está llegando a niveles que no se conocían desde el final de la Guerra Fría. Ciertamente, guerra y propaganda han estado íntimamente relacionadas desde el principio de los tiempos, pero fue tras la I Guerra Mundial que esta fue considerada un arma más en un conflicto, como algo tener en primera consideración por el valor que en el plano psicológico adquiere la justificación de los actos propios frente a las atrocidades del enemigo. Y eso es lo que vivimos ahora, justamente, en medio de un ataque generalizado, y casi sin precedentes, en el que todo lo ruso es digno de sospecha y hasta cancelación, en un continente en el que, cínicamente en nombre de la democracia, se cierran medios de comunicación por su cercanía al enemigo geoestratégico.

La víctima de esta semana en Twitter España ha sido Irina, una mujer rusoespañola que está detrás de la cuenta @IrinaMar10, y que con la fotografía de la fracotiradora Roza Shanina como imagen de perfil, da versiones sobre la guerra rusoucraniana que se escapan del relato oficial que tenemos en Europa de lo que está ocurriendo. La informática MariLuz Congosto expresó sus sospechas sobre la cuenta el pasado 28 de marzo en un hilo que rápidamente tuvo eco en medios de comunicación, señalando que tras Irina podría esconderse un perfil artificial creado para defender las posiciones prorrusas en la guerra, argumentando para ello toda una serie de “pruebas” como el aumento de su actividad desde el inicio del conflicto.

Como viene siendo habitual, nadie hasta ahora se había preocupado por conocer la versión de Irina, con la que nos hemos puesto en contacto para que los lectores y lectoras de nuestro diario puedan hacerse su propio juicio sobre esta cuestión. Sabemos que el mero hecho de publicar esta entrevista nos pondrá en la diana, pero como medio independiente y no financiado por ninguna organización ajena, nos vemos obligados a seguir fomentando el debate en torno a una cuestión difícil de esclarecer en medio de un conflicto geoestratégico en el que se dirime parte importante del futuro inmediato de la humanidad.

«Perfil artificial», «bot», algunos medios no han parado de señalarte de las maneras más extrañas para cuestionar tu propia existencia, ¿Eres real?

¿Que si soy real? El mismo Carlos del Castillo responde a esta pregunta en su artículo que publicó en El Diario: «lo que no ha aparecido al analizar la comunidad de Irina es una conexión con las cuentas RT, Sputnik o sus periodistas… Congosto no descarta que el origen del perfil pueda estar en algún activista anti- OTAN…». Eso sí, lo ha escrito al final del artículo con la esperanza de que los lectores de El Diario solo se quedasen con el título, que reza que Irina es un «perfil artificial» y «no es una persona». Una buena táctica para desacreditar a alguien quien se opone al cuento oficial anti-Rusia y anti-Putin, impuesto por Washington y la OTAN. 

Todo comienza con un hilo de tuits de Mariluz Congosto en la que dice sospechar de tu actividad en Twitter, ¿Qué hacías antes de la guerra rusa en esta red social?

Es cierto que llevo poco tiempo como usuaria activa en Twitter. Creé mi cuenta en 2015, pero solo la usé en algunas ocasiones puntuales para poder participar en algún sorteo de los móviles. La señora. Congosto solo pudo encontrar un par de retuits míos de los sorteos del año 2017, pero eso no le impidió afirmar que yo «antes de ser rusa era fan de sorteos», como si los rusos no tuvieran derecho a participar en los sorteos. Empecé a utilizar Twitter de forma activa a partir de abril del 2021 por la recomendación de un compañero de trabajo. En principio solo hacía retuits y seguía a quien me sigue, pero poco a poco empecé a escribir mis propios tuits criticando al gobierno de coalición por sus promesas incumplidas y sus políticas populistas, anticomunistas, antifeministas y antiobreras. Cuando empezó la escalada entre Rusia y Ucrania (o EEUU y la OTAN) ya me encontraba dentro del grupo de tuiteros tachados de «rojipardos» y «neorrancios». Empecé a tuitear sobre la expansión de la OTAN hacia Rusia, sobre la guerra de Donbass que empezó en 2014 y sobre los crímenes de los neonazis ucranianos. Mucha gente de izquierda y contraria a la OTAN empezó a seguirme, y el día de la intervención militar de Rusia en Ucrania ya tenía más de 10 mil seguidores. Pero a la señora Congosto este dato no le pareció importante, por eso lo ha omitido.

Altavoces varios en prensa y radio han dado credibilidad a lo que Congosto no pudo siquiera demostrar -aunque sí lanzase sus sospechas-, ¿Qué le parece esa campaña?

Desde la escalada entre Rusia y EEUU- OTAN los medios han ido aumentando paulatinamente su campaña antirrusa y anti-Putin. Desde el día de la invasión la campaña de los medios se convirtió en una campaña abiertamente rusófoba, intolerante a cualquier opinión crítica. Han censurado a los medios rusos para poder seguir con su relato unilateral impulsado por Washington y la OTAN, donde Putin es una especie de nuevo Hitler y Zelensky y sus cachorros nazis son los verdaderos «luchadores por la libertad» que van a salvar a Ucrania de los «fascistas invasores rusos». No pueden permitir ninguna opinión contraria a la suya, porque eso sería admitir que la UE y el gobierno de España están financiando y enviando armas a los nazis.

¿Afecta todo este ruido a su vida personal?

La verdad es que sí. Desde que me posicioné del lado del Donbass y de Rusia, empecé a recibir insultos y amenazas en Twitter, incluso tuve que quitar mi ubicación de la bio después de recibir varios mensajes que decían que saben dónde vivo y que van a ir a por mí. Después de que intentaran desacreditarme en El Diario y en La Ser, muchos vienen a mi TL a acusarme de ser un bot, una cuenta falsa, preguntan cuánto me paga Putin o simplemente insultan. Pero también recibí muchísimo apoyo de la gente que están indignados por las mentiras de los medios y su blanqueamiento al régimen nazi ucraniano. Mi marido (Sí, tengo marido y una hija) me pidió que dejara Twitter por un tiempo, pero no voy a hacerlo. No puedo callarme cuando todos los políticos y los medios se han posicionado del lado de los ucronazis. Lo único que repiten todos los medios son las mentiras y los fakes ucranianos, donde acusan a los rusos de bombardear a los civiles y, a falta de pruebas, muestran las imágenes de los bombardeos a Donbass por parte del ejército ucraniano y de los nazis de Azov.

¿Es cierto que no participaba en debates ideológicos o políticos antes de 2021?

Sí, es cierto. La política española nunca me pareció interesante, en mi opinión, cualquier partido o político español, por muy antisistema que parezca, al llegar al gobierno, se convierte en parte del sistema a las órdenes del capital.

En el artículo de eldiario.es, te echan en cara incluso declararte rusa y a la vez tener nacionalidad española. ¿Eres rusa?

Sí, soy rusa. Ellos saben perfectamente que una persona de origen ruso puede tener ciudadanía española, pero intentan crear dudas. La señora Congosto afirma que no soy rusa, sino «prorrusa», pero si hubiera leído mis tuits (no solo los del 2017), sabría que escribí incluso sobre mi lugar de nacimiento, que se encuentra en Rusia cerca de la frontera con Donbass. También sabría que publico muchos tuits donde traduzco los testimonios de los residentes de Mariupol e incluso he traducido algunos discursos de Putin.

Siembran sospechas los «investigadores» por el rápido crecimiento de tu cuenta, ¿Cuánto has crecido en los últimos meses?

En diciembre del año pasado tenía menos de 4 mil seguidores y ahora mismo tengo más de 55 mil. Los «investigadores» tuvieron que admitir que «la gran parte de su comunidad [de mi cuenta] es orgánica y se conforma de perfiles de izquierda.»