lunes, 13 de marzo de 2023

EL PARTIDO COMUNISTA YANQUI REPUDIA A LA OTAN Y APOYA A RUSIA

Resumen Latinoamericano, 01/03/2022


DECLARACIÓN DEL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS DE EE. UU. SOBRE LAS OPERACIONES MILITARES DE RUSIA EN UCRANIA.

El tiempo de la diplomacia ha tenido que terminar para detener la expansión de la OTAN y la campaña de violencia y genocidio en curso contra la República Popular de Lugansk (LPR) independiente y la República Popular de Donetsk (DPR). Durante más de 30 años, Rusia ha pedido a la OTAN que detenga su expansión y que tome en serio las preocupaciones de seguridad de Rusia. El eje EE. UU.-UE-OTAN no solo rechazó las preocupaciones de seguridad rusas, sino que permaneció en silencio mientras el pueblo de Donbass era bombardeado por el ejército ucraniano utilizando armamento suministrado por EE. UU. y la OTAN, lo que finalmente allanó el camino para el conflicto que se desarrolla hoy.

El Partido de los Comunistas de EE. UU. ha estado observando los acontecimientos en Rusia, la LPR, la RPD y Ucrania durante muchos años. Nos solidarizamos plenamente con el pueblo de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk en su lucha contra el régimen fascista de Bandera respaldado por Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN en Kiev.

Dado el aumento de las tensiones en el sistema imperialista, tanto Rusia como China están buscando activamente destruir la dominación imperialista estadounidense a nivel internacional luego de la contrarrevolución en la Unión Soviética en 1991. La arrogancia y el triunfalismo de los EE. el orden liberal occidental liderado por Washington como potencia internacional unipolar. Rápidamente se pusieron a trabajar violentamente rehaciendo el mundo a su imagen capitalista.

Los líderes estadounidenses y occidentales prometieron «ni una pulgada hacia el este» tanto al secretario general soviético Gorbachov como al presidente ruso Yeltsin. Han incumplido sus promesas al expandir la OTAN varias veces en los últimos treinta años, de 12 países originalmente a 30 países en 2022 y al acercarse 600 millas a la frontera rusa.

Estados Unidos y la OTAN desmembraron y balcanizaron violentamente a la Yugoslavia socialista en la década de 1990, y eventualmente crearon a Kosovo como un protectorado y una base militar fuera del territorio serbio.

Desafortunadamente, muchos parecen haber olvidado convenientemente los bombardeos de Belgrado, las masacres, el uso de materiales radiactivos agotados en las municiones y las tensiones etnorreligiosas avivadas por los imperialistas EE.UU.-UE-OTAN.

Putin incluso admitió en su reciente discurso sobre el reconocimiento de la LPR y la DPR que en 2000 se había acercado a Bill Clinton con la propuesta de que Rusia podría unirse a la OTAN, donde fue rechazado. El imperialismo estadounidense no puede permitir que un rival comparta el saqueo total del mundo.

Estados Unidos y la OTAN continuaron destruyendo Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen. En 2014, Estados Unidos y la OTAN orquestaron un golpe fascista en Ucrania contra el gobierno elegido democráticamente. Los imperialistas de EE.UU. y la OTAN continúan ejerciendo su violencia más allá de Europa en Asia, África y América Latina.

El golpe fascista en Ucrania en 2014 llevó al poder a una junta fascista que rehabilitó la memoria y el legado de Stepan Bandera, el líder fascista de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) que en la Segunda Guerra Mundial fue responsable del asesinato de 200.000 judíos ucranianos de 1941 a 1945.

En julio de 1941, poco después de la invasión nazi de la URSS, la OUN publicó un panfleto en Lvov, Ucrania occidental, proclamando a los judíos: “¡Arrojaremos sus cabezas a los pies de Hitler!”. El régimen posterior a 2014 otorgó a Bandera el más alto título de “Héroe de Ucrania” y aprobó una ley que prohíbe negar su “heroísmo”.

Trajo a los neonazis a la vida política y militar, incluido el Batallón Azov y el Sector Derecho. Estos fascistas cometieron crímenes atroces, incluido el incendio del edificio Trade Union House en Odessa en 2014, en el que murieron 48 personas. Además, la gente de LPR y DPR ha sufrido menos de 8 años de brutales ataques militares y bombardeos por parte de estas unidades militares neonazis que han atacado la infraestructura civil.

A los ojos del pueblo ruso, recuerdan las brutales invasiones de Napoleón en el siglo XIX y la Alemania nazi en el siglo XX. En ambos casos, Rusia y su sucesora, la Unión Soviética, que incluía a Ucrania, derrotaron a estos ejércitos enemigos y los hicieron retroceder por toda Europa. Decenas de millones perdieron la vida en esas heroicas guerras. Rusia y la Unión Soviética han salvado dos veces a Europa de la tiranía. Una vez más, el enemigo fascista se mueve para rodear a Rusia, en este caso, la OTAN y la junta fascista posterior a 2014 en Ucrania. Esto simplemente no podía ser tolerado por la Federación Rusa.

La hipocresía de los Estados Unidos es evidente en su propia confrontación con Cuba y la Unión Soviética durante la Crisis de los Misiles en Cuba. Cuando Cuba como nación soberana solicitó a la Unión Soviética asistencia militar y la colocación de armas nucleares para proteger a la naciente revolución del imperialismo estadounidense y los intentos de la CIA de derrocar a Fidel Castro, Estados Unidos, preocupado por su seguridad e invocando la Doctrina Monroe, enfrentó a cubanos y soviéticos, casi llevando al mundo al borde de la aniquilación nuclear. Afortunadamente, prevaleció la diplomacia y se evitó la guerra total. El hecho de que las preocupaciones de seguridad de Rusia relacionadas con Ucrania, la expansión de la OTAN y las armas nucleares se hayan dejado de lado muestra la profunda hipocresía y el cinismo de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.

Los comunistas son siempre los primeros en luchar por la paz y la amistad entre todos los pueblos y naciones. Recordamos la hermandad de las naciones, la amistad de los pueblos y la solidaridad entre el pueblo de la RSS de Ucrania y la RSFS de Rusia. Millones se casaron y tuvieron familias a ambos lados de las fronteras de la RSS de Ucrania.

En última instancia, estamos en contra de la guerra. Las guerras entre estados capitalistas en última instancia dañan a la clase trabajadora y solo benefician a sus respectivas clases dominantes. Sin embargo, cuando el imperialismo y el fascismo amenazan a la clase obrera, a veces es necesario, como en 1941, enfrentarlos con fuerza. Una guerra antifascista es una guerra justa. A nivel internacional, ha llegado el momento de montar una ofensiva contra el fascismo y su rehabilitación en Europa, Estados Unidos y más allá.

Algunos han afirmado que el ímpetu subyacente del conflicto en Ucrania se ha desarrollado a partir de la larga e intensa confrontación entre los intereses imperialistas de EE. UU. y las ambiciones de Rusia, ambos buscando asegurar una mayor participación en el mercado global. Otros han afirmado que el conflicto actual entre Ucrania y Rusia sirve a los intereses de EE. UU. para aumentar su competitividad en el mercado de la UE, que depende de Rusia para una parte considerable de sus importaciones, especialmente de gas. De hecho, una vez que Rusia lanzó su operación militar en Ucrania, Alemania suspendió el proyecto del oleoducto Nord Stream 2.

El Partido de los Comunistas de EE. UU. se solidariza con la clase obrera antifascista y los comunistas en Rusia, la LPR, la DPR y Ucrania que anhelan el derrocamiento de las estatuas de Stepan Bandera y su calaña fascista. Recuerde a los millones de soviéticos, incluidos rusos y ucranianos juntos, que lucharon y murieron para librar al mundo del fascismo.

Reconocemos que son los Estados Unidos y la OTAN la principal causa del conflicto. Mientras millones en los Estados Unidos sufren por la atención médica, la educación y el cuidado de los niños insuficientes, y con costos crecientes para la clase trabajadora en bienes y servicios básicos, sabemos que es la clase dominante de los EE. UU., los capitalistas de los partidos Demócrata y Republicano. que son los enemigos de la clase obrera estadounidense.

Hacemos un llamado al futuro gobierno de Ucrania para que legalice el Partido Comunista de Ucrania, que fue ilegalizado por la junta fascista, y permita que el movimiento sindical reanude su trabajo. Extendemos nuestro cordial saludo fraterno y nuestra más profunda solidaridad a los Partidos Comunistas y Obreros de la antigua URSS en este tiempo de guerra.

¡NO AL FASCISMO! ¡NO A LA OTAN!

¡NO A LAS SANCIONES!

¡NO A LA GUERRA CON RUSIA!

Departamento Internacional del CC del PCUSA 24/02/22

sábado, 11 de marzo de 2023

LOS GLACIARES ALPINOS TAMPOCO TENÍAN HIELO HACE DOS MIL AÑOS

mpr21, 09/03/2023


El retroceso de los glaciares alpinos se considera una prueba irrefutable del calentamiento atmosférico. Es casi un emblema: el calor derrite el hielo. Por lo demás, un método lineal, metafísico, de pensamiento da por supuesto que los Alpes siempre han estado cubiertos, como ahora, por un manto de nieve y hielo.

Sin embargo, aún aceptando que el planeta experimenta un aumento de las temperaturas ambientales, el retroceso de los glaciares alpinos comenzó antes del calentamiento que habitualmente se imputa a la revolución industrial.

En los últimos 20 años se han realizado varios estudios sobre los glaciares alpinos, centrados principalmente en el análisis de los sedimentos transportados por el glaciar, que proporcionan información sobre la naturaleza geológica del terreno y los restos biológicos.

No siempre ha habido hielo y glaciares en los Alpes. En los últimos 10.000 años, la mayor parte del tiempo las cumbres han tenido menos superficie helada que en la actualidad, como ha demostrado Christian Schlüchter, profesor de geología de la Universidad de Berna, tanto por las vías académicas convencionales (1), como en amenas charlas que se pueden seguir en Youtube (2).

Pero si en los Alpes la superficie de hielo no permanece estable a lo largo del tiempo, ocurre lo mismo con las temperaturas, que han cambiado independientemente de las emisiones más recientes de CO2 a la atmósfera, causadas por la industria.

Cuando un glaciar se retira, es como un destape: deja al descubierto toda clase de sedimentos geológicos y biológicos que, al ser sometidos a análisis con el carbono 14, permiten averiguar su antigüedad. De esa manera se sabe que tiempo atrás, en los Alpes los glaciares tenían la misma longitud aproximada que ahora. Por ejemplo, hace 2.000 años, en la época del Imperio Romano, en los Alpes lo que había eran bosques, no hielo.

Esto ya se sabía, entre otras cosas por las crónicas históricas de aquella época. También se sabía porque se habían encontrado sedimentos en las morrenas laterales de los glaciares. Schlüchter los ha encontrado, además, en las morrenas frontales, enterradas a causa de los avances y retrocesos del glaciar. Los hallazgos no corresponden sólo a un único glaciar, sino a todos los que se han analizado.

Desde el final de la última glaciación, esto es, en los últimos 10.000 años, los glaciares alpinos han experimentado varios periodos de avance y retroceso en periodos que van de siglos a milenios.

No se conoce la causa del deshielo de los glaciares en determinadas épocas y su avance en otras. No cabe duda de que la temperatura es uno de los factores, pero no el único. También influyen las precipitaciones, la humedad y los vientos. Schlüchter sostiene que, probablemente, la temperatura es la causa principal de las oscilaciones de los glaciares alpinos. También estima que en determinadas épocas del pasado la temperatura era entre 1 y 1,5 grados superior a la actual.

No obstante, se sabe que los periodos de menos hielo en los Alpes coinciden con periodos de intensa actividad solar.

Finalmente, también parece evidente que los avances y retrocesos de los glaciares alpinos son fenómenos naturales que no tienen relación con la actividad industrial del ser humano.

(1) https://archiv.ethlife.ethz.ch/articles/tages/gruenealpen.html

(2) https://www.youtube.com/watch?v=EMZmASkmmTg https://www.youtube.com/watch?v=7InP45jLsCU

LA LEY DE INFLUENCIA EXTRANJERA: LA CHISPA QUE PUEDE QUEMAR AL GOBIERNO GEORGIANO

Asier Ibarbia

Descifrando la guerra, 10/03/2023

Durante dos noches seguidas miles de manifestantes capitaneados por líderes de la oposición europeísta se han congregado en torno al parlamento georgiano para protestar contra la ley sobre agentes de influencia extranjera. La aprobación de la legislación, que pretende catalogar a las organizaciones a partir de un umbral de apoyo externo como «agentes de influencia extranjera», parece amenazar el débil equilibrio político que ha mantenido al gobierno georgiano durante su última legislatura.

Tanto la OTAN como las instituciones europeas han mostrado su rechazo señalando que pondría en riesgo la integración euroatlántica de la república. Incluso la presidenta de Georgia, Salomé Zurabishvili, ha declarado que vetará su entrada en vigor por suponer una vulneración de la constitución. Los impulsores de la ley, por su parte, se han defendido de las críticas alegando que la inspiración de esta ordenanza es la legislación estadounidense, la cual también contempla un registro de agentes extranjeros que operan en territorio nacional.

Como es habitual en estos casos, fijarse únicamente en los eslóganes de uno u otro bando o en la ley de manera desconectada de su contexto no sirve para explicar la actual situación. Ampliando el encuadre, este enfrentamiento debe entenderse en un escenario marcado por el clima de enfrentamiento entre dos bandos de la política georgiana: el de Sueño Georgiano en el gobierno, proclive a mantener una relación de cordialidad con Rusia y el de la oposición prooccidental que busca romper las relaciones con el país vecino.

Características de la polémica ley

Merece la pena comenzar por explicar el contenido de la legislación, más allá de los eslóganes que utilizan promotores y detractores. La proposición de ley recoge que todas las entidades legales no comerciales y medios de comunicación que reciban más del 20% de sus ingresos de parte de socios extranjeros deberán inscribirse como agentes de influencia extranjera. El registro será manejado por el Ministerio de Justicia que podrá realizar seguimientos de los agentes y sancionar a aquellos que no cumplan con las disposiciones. Ha sido promovida por Poder Popular, una escisión del partido de gobierno con una clara postura de confrontación con Occidente.

Debido a los términos que maneja y quién la promueve, la ley parece estar dirigida contra diversas oenegés y medios de comunicación que operan en el país con apoyo occidental. Aunque la escisión cuente únicamente con nueve parlamentarios, se encuentra en el grupo mayoritario de la cámara junto a Sueño Georgiano. La agrupación de gobierno se muestra favorable al acercamiento a Occidente, pero a diferencia de la postura opositora, mantiene la necesidad de un trato cordial con Moscú.

Esta posición de acercamiento pragmático a Rusia le ha servido el apelativo de prorruso por parte de la oposición europeísta. Es por ello que se ha tildado la propuesta como «ley rusa» –una crítica recogida por distintos políticos y periodistas occidentales–, comparándola con la legislación sobre influencia extranjera adoptada por Moscú el 2012 que ha servido para perseguir y castigar a distintos actores contrarios a las instituciones rusas. Esta ley ha sido revisada varias veces desde su adopción, aprobándose su última reforma en junio de 2022. Su indefinición con respecto a conceptos clave como la actividad política o la amplitud de lo que se considera influencia extranjera –definida únicamente como la provisión de apoyo por parte de una fuente externa– hacen que pueda ser aplicado en muchos casos dispares.

Igualmente, además de la obligación de registrarse ante las autoridades, los agentes externos tienen prohibidas una serie de actividades como la distribución de información entre menores y la obligación de identificarse como agentes externos, marcando como tal los materiales que elaboren. Es evidente que la ley rusa plantea ciertas diferencias con el proyecto que se pretendía aprobar en Georgia, ya que la segunda estipula claramente que el apoyo debe ser financiero y superar el 20% de los ingresos. La otra gran diferencia radica en que la contraparte georgiana, en la versión que se pretendía que se pretendía aprobar, no prohibía formalmente ninguna actividad de los actores registrados.

Los promotores de la ley han defendido su apuesta argumentando que se basa en parámetros occidentales y que la verdadera inspiración no es la legislación rusa, sino el Foreign Agents Registration Act (FARA) estadounidense, aprobada durante los años 30 y reformulada durante el mccarthismo para perseguir al movimiento comunista en el país. Tras un periodo en el que estuvo infrautilizada, durante la última década se ha recuperado como herramienta para actuar contra el lobbying político de países extranjeros. Al igual de lo que ocurre con la ley rusa, la FARA estadounidense juega con la vaguedad de los términos a la hora de definir los actores y sus actividades, calificando el apoyo externo únicamente como la «dirección, supervisión directa o indirecta o la financiación parcial o completa».

Esta ley obliga no solo a que el actor u organización se registre ante las autoridades estatales, sino que también debe facilitar una gran cantidad de información, incluyendo informes sobre todas las actividades realizadas e incluso sobre los acuerdos escritos u orales alcanzados. Al igual que la ley georgiana, la estadounidense no prohíbe la realización de ningún tipo de actividad, pero exige a que los panfletos informativos utilizados por el agente de influencia extranjera lleven una notificación que los identifique como obra de un actor extranjero. Una diferencia importante con respecto a la legislación georgiana ha sido señalada por la oposición, y es que la FARA recoge una lista de actores que quedarían exentos de cumplir con estas obligaciones. El problema radica, una vez más, en la utilización de un lenguaje ambiguo, quedando muchas veces a merced de la arbitrariedad de quien haga cumplir la ley el decidir si se encuentran dentro de este grupo o no.

La polarización de Georgia

Si bien ha sido el proyecto de ley lo que ha hecho estallar la calma tensa que vivía el país, los enfrentamientos entre policía y manifestantes o entre presidencia y gobierno no se pueden entender si no se analiza el contexto de polarización que atraviesa Georgia. Esto es, si no se atiende al gran debate que divide la escena política del país: promover el acercamiento total a Occidente que aboga la oposición o intentar mantener relaciones cordiales con Rusia mientras se avanza progresivamente con la integración euroatlántica que defiende el gobierno.

Las últimas movilizaciones, que han conseguido que se detenga la aprobación de la polémica ley, han estado lideradas por personalidades del MNU o Strategy Builder, partidos opositores con una marcada línea occidentalista. Durante los años de gobierno del MNU, tras la revolución de las rosas, el país avanzó en la incorporación euroatlántica implementando muchas de las reformas exigidas por Occidente. No obstante, las hostilidades con Rusia y la aparición de Sueño Georgiano terminaron pasando factura al gobierno desembocando en la derrota en las elecciones de 2013.

Esta mejora de las relaciones con el Kremlin, no obstante, se ha tornado cada vez más problemática, especialmente desde el comienzo de la invasión de Ucrania, ya que ha provocado que los aliados occidentales comiencen a desconfiar del rumbo que pueda adoptar Georgia. Este recelo ha sido aprovechado por la oposición, que acusa a Sueño Georgiano de ser un títere de Moscú, un apelativo muy negativo en un país con un ataque ruso tan reciente en su memoria.

Uno de los puntos centrales de tensión en el enfrentamiento entre gobierno y oposición es la situación del expresidente del MNU, Mikheil Saakashvili, encarcelado y a la espera de juicio desde que volvió al país en 2021. Continúa siendo una de las figuras referentes del MNU, por lo que el duro trato que está recibiendo por parte de las autoridades ha hecho que la nueva directiva ponga en el centro de su campaña la lucha por la liberación del exmandatario. Como manera de llevar a cabo este objetivo, el MNU ha abandonado la labor parlamentaria para centrarse en un programa de manifestaciones y movilizaciones. Esto explica, en gran parte, el reducido número de parlamentarios que se mostraron en contra de la primera lectura del proyecto de ley –solo 13–.

Dentro de esta dinámica de confrontación entre gobierno y oposición debe entenderse el distanciamiento que se ha vivido entre la presidencia y el gobierno. Aunque Zurabishvili contase en un principio con el apoyo de Sueño Georgiano, las relaciones han terminado enfriándose debido a las diferencias con respecto a la política exterior que debe elaborar el país. La jefa de Estado ha mostrado durante toda su legislatura una posición marcadamente occidentalista, abogando por acelerar en la medida de lo posible el proceso de integración. El gobierno, en cambio, ha terminado por adoptar una postura ambivalente, caracterizada por cierto acercamiento tanto a Rusia como a la Unión Europea. Estas diferencias también se han visto reflejadas con la ley sobre agentes de influencia extranjera. Como se ha mencionado, la presidenta amenazada con utilizar sus poderes para vetar la legislación por miedo a que pueda suponer un obstáculo en las relaciones con Occidente.

El veto hubiera supuesto una escalada especialmente crítica en el enfrentamiento entre los poderes públicos de Georgia, agravado por el hecho de que la presidencia es una figura que va a experimentar una importante modificación en la próxima legislatura. Zurabishvili es la última presidenta electa mediante sufragio antes de implementarse un sistema parlamentario sin elección directa de la jefa de Estado. Durante su mandato, Zurabishvili, si bien retiene un alto grado de poder e influencia, ha tenido unas labores principalmente ceremoniales, mientras que la actividad ejecutiva recaía sobre el gobierno.

El veto ya no va a ser necesario. Tal y como prometió Sueño Georgiano, han votado en contra de su aprobación durante la segunda lectura de la ley. La retirada ha llegado en la mañana del 10 de marzo, después de que la mayoría parlamentaria prometiese retirar la legislación el día anterior. Ante la desconfianza de la oposición, que veía en la promesa una manera de ganar tiempo y desmovilizar a la ciudadanía, la sesión de la cámara se ha tenido que retomar antes de lo esperado, ya que por los daños estructurales del parlamento no se pensaba hacer hasta la semana del 13 de marzo.

Sueño Georgiano parece así cooperar con las demandas de los manifestantes, quienes exigían una rápida retirada de la ley y la liberación de la mayoría de detenidos –se han excarcelado a 132 de las 133 personas arrestadas–. El 9 de marzo, la oposición puso sobre la mesa la exigencia del adelanto de elecciones parlamentarias, por lo que aun queda por ver si el gobierno cede ante esta exigencia o la oposición continúa presionando para lograrlo.

Actualmente no podemos asegurar cómo terminará esta crisis, si escalará y llegará a derribar el gobierno o la retirada apaciguará los ánimos de los manifestantes. Estos estallidos han evidenciado la fragilidad del gobierno de Sueño Georgiano, contra el cual se ha vuelto una importante parte de la población urbana de Tiflis, la presidenta y sus aliados occidentales. Es innegable que esta crisis, escale o no, supone otro elemento que va a fortalecer el ambiente de polarización existente en el país.

miércoles, 8 de marzo de 2023

VLADÍMIR ILICH LENIN: FEMINISTA DEL SIGLO XX

Oleg Yasinsky

RT, 07/03/2023

Se acerca el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y me acuerdo de una caricatura en una revista latinoamericana. Estaba una mujer elegante arreglándose las uñas y le grita a su empleada doméstica: "¡María!, tráeme el abrigo, me estoy atrasando para la marcha feminista".

La marea feminista del mundo occidental, a través de la mayoría de sus voceros, nos habla de "lo revolucionario" de su movimiento y del "nuevo paradigma" que transciende las diferencias culturales y sociales de "estas generaciones". Incluso algunos se han apresurado a decir que es la "única revolución verdadera" del último siglo. Pero ante cualquier duda (sin ser ni siquiera una crítica), algún cuestionamiento o pregunta imprudente, de inmediato se repelen con acusaciones y las condenas más duras. Lo más suave que dirán es que estas críticas provienen de los conservadores, defensores del patriarcado y del machismo cavernícola. Así uno fácilmente cae en la peor paranoia y empieza a pensar que la desaparición de las redes sociales de aquella caricatura recién descrita, no es resultado de mi simple incapacidad de encontrarla, sino parte de un plan conspiratorio (uno más de tantos ya comprobados).

Antes de seguir, quiero aclarar que en gran parte del mundo sigue existiendo una brutal discriminación hacia las mujeres. También hay muchas otras: la de los pueblos originarios, la de los jóvenes y la de los ancianos, la de las minorías sexuales, etc. Y claro que la lucha contra estas discriminaciones y todo tipo de desigualdades e injusticias es justa, necesaria y merece todo nuestro apoyo.

¿Pero qué pasa cuando las justas luchas son secuestradas, tergiversadas, recicladas y difundidas por el poder, desactivando su parte más revolucionaria y haciéndolas útiles para el sistema con el objetivo de desviarnos hacia el lado que a este le conviene?

La causa actual de las relaciones económicas y culturales basadas en la discriminación y desigualdad, no es un abstracto "patriarcado" o "machismo", como suele presentarse el problema, sino el sistema capitalista neoliberal.

La conocida feminista y filósofa estadounidense Nancy Fraser en su artículo del 14 de octubre de 2013, publicado en The Guardian, bajo el título 'De cómo cierto feminismo se convirtió en criada del capitalismo y la manera de rectificarlo', definió este problema así: "Para mí, el feminismo no es simplemente un asunto de poner a un puñado de mujeres individuales en puestos de poder y privilegio dentro de la actual jerarquía social. Es ir más allá y superar estas jerarquías. Esto requiere desafiar las fuentes estructurales de la dominación de género en la sociedad capitalista, sobre todo, la institucionalización de supuestamente dos tipos de trabajo: por un lado, aquel llamado 'trabajo productivo', históricamente asociado con los hombres y remunerado a través de salarios y por el otro lado, 'las actividades de cuidar', habitualmente no remuneradas y aún ejecutadas principalmente por mujeres... No puede haber emancipación de la mujer mientras estas estructuras se mantengan intactas".

Estas lúcidas y valientes palabras nos hacen retroceder en la historia hacia otro momento de esta misma lucha. Varias personas que hoy se llaman 'feministas' se sorprenderían mucho si se enteraran que sus justas exigencias de hoy, se hicieron realidad, y con creces, hace un siglo en la lejana Rusia.

Los primeros decretos de la Revolución socialista rusa fueron sobre el matrimonio civil y el divorcio, aparte de reducir la jornada laboral a 8 horas. Se prohibió el trabajo nocturno de mujeres y varones menores de 16 años, el trabajo subterráneo de mujeres y de adolescentes de ambos sexos menores de 18 años y las horas extras laborales para todas las mujeres y varones menores de 18 años. En diciembre de 1918 se dictó una ley, garantizando que las trabajadoras tenían derecho a una licencia por maternidad de 112 días, 8 semanas antes y 8 semanas después del parto, percibiendo su salario completo, y aparte de eso, una garantía que a toda trabajadora madre de un hijo lactante se le debía otorgar cada 3 horas un reposo de 30 minutos para amamantar a su bebé. Además, para todo el periodo de lactancia a cada trabajadora se le otorgaba un subsidio adicional mensual durante todo el período de lactancia, y también después de haber dado a luz se le entregaba una subvención especial equivalente al salario de una quincena, para la ropa y otros gastos del bebé. Hace exactamente 100 años, en 1923, la Unión Soviética fue el primer Estado en la historia que aprobó una legislación contra el acoso sexual de las mujeres: conllevaba una pena de encarcelamiento de hasta 5 años para quien, aprovechándose de la dependencia material o profesional de esta, la obligara o presionara a satisfacer sus deseos sexuales.

El 6 de noviembre de 1919 en su artículo 'El poder soviético y la posición de la mujer', Lenin escribió, "…La posición de la mujer pone en evidencia del modo más palpable la diferencia entre la democracia burguesa y la democracia socialista, y da una excelente respuesta al problema planteado… la mujer jamás ha tenido derechos completamente iguales a los de los hombres, en ningún lugar del mundo, en ninguno de los países más avanzados. Y ello, a pesar de que han trascurrido más de 125 años desde la gran Revolución (democraticoburguesa) francesa... La democracia burguesa es la democracia de las frases pomposas, de las palabras solemnes, de las promesas liberales, de las consignas grandilocuentes sobre libertad e igualdad, pero en la práctica, todo esto oculta la falta de libertad y la desigualdad de la mujer, la falta de libertad y la desigualdad de los trabajadores y explotados… No puede existir, no existe, ni existirá jamás 'igualdad' entre opresores y oprimidos, entre explotadores y explotados. No puede existir, no existe, ni existirá jamás verdadera 'libertad' mientras las mujeres se hallen trabadas por los privilegios legales de los hombres, mientras los obreros no se liberen del yugo del capital, mientras los campesinos trabajadores no se liberen del yugo del capitalista, del terrateniente y del comerciante". Y el 8 de marzo de 1921 escribió en el Pravda: "…Porque, bajo el capitalismo, la mitad femenina del género humano está doblemente oprimida... La obrera y la campesina son oprimidas por el capital, y, además, incluso en las repúblicas burguesas más democráticas no tienen plenitud de derechos, ya que la ley les niega la igualdad con el hombre. Esto, en primer lugar, y, en segundo lugar, lo más importante, permanecen en la 'esclavitud casera', son 'esclavas del hogar', viven agobiadas por la labor más mezquina, más ingrata, más dura y más embrutecedora: la de la cocina y, en general, la de la economía doméstica familiar individual".

La revolución bolchevique soviética corta las raíces de la opresión y de la desigualdad de la mujer tan profundamente como no osó cortarlas jamás un solo partido ni una sola revolución en el mundo... Esto constituye tan solo el primer paso hacia la emancipación de la mujer... Pero ninguna república burguesa, aún la más democrática, se atrevió jamás a dar ni siquiera este primer paso. No se atrevió por temor ante la sacrosanta "propiedad privada".

En la prensa feminista actual, las pocas menciones de la Revolución bolchevique y de Lenin, suelen estar enmarcadas en el cliché anticomunista acostumbrado, rodeado de chismes sobre el machismo ruso, la brutalidad obrera y la ignorancia campesina, desconociendo completamente la historia de antes y de después de la Revolución de Octubre, mucho más la idiosincrasia del pueblo ruso. De otra forma, cómo se explica que en la Unión Soviética de principios del siglo XX, las mujeres tuvieran más derechos y más educación que en cualquier país del primer mundo de entonces; que la primera mujer en el espacio haya sido la soviética obrera textil Valentina Tereshkova; que hasta el día de hoy, en Rusia existan leyes que protegen la maternidad, a la mujer trabajadora, mucho más que en cualquier sociedad occidental actual; que las relaciones de respeto mutuo entre hombres y mujeres, sean parte de la cultura soviética arraigada, mantenidas aún décadas después de la desaparición de la URSS.

Esa caricatura que pinta una parte del feminismo occidental, con la imagen del macho opresor o de bestia patriarcal, parece ser más de un guion para una película de la guerra de los sexos, que una comprensión de que los modelos de nuestra conducta son condicionados por las relaciones de producción y el contexto histórico.

Si miramos nuestro pasado entenderemos que la liberación de la mujer es inseparable del proceso de liberación de la humanidad, que es imposible sin un cambio profundo del modelo económico-social que nos divide y manipula.

¡Feliz 8 de marzo, queridas lectoras!

LA VERDAD SOBRE LOS ORÍGENES COMUNISTAS (BORRADOS) DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

César Cervera 

ABC, 08/03/2020

[Leed esto y sabréis por qué ya no es el Día de la Mujer TRABAJADORA  sino el Día de la Mujer, a secas. Es una vergüenza que esto lo tenga que decir un periódico de derechas como el ABC y la izquierda del caviar guarde silencio.]

Autoras como Liliane Kandel o François Picq han defendido que la vinculación con la huelga sangrienta de Nueva York o con una remota manifestación ocurrida, supuestamente, un 8 de marzo de 1857 fueron creaciones mitificadas surgidas en plena Guerra Fría para eliminar el carácter ruso que en verdad tiene el Día de la Mujer

Sobre el origen del Día Internacional de la Mujer existe confusión sobre por qué se eligió tal fecha y no otra. Según el «Diccionario ideológico Feminista», de Victoria Sau, aquel día de 1908 «las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York llamada Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño no aceptó la huelga y las obreras ocuparon la fábrica. El dueño cerró las puertas y prendió fuego muriendo abrasadas las 129 trabajadoras que había dentro». En aquellos años, los salarios que recibían las mujeres eran inferiores en más de la mitad a lo que percibían los hombres y, de hecho, ambos compartían condiciones inhumanas en las tareas industriales. Una fecha perfecta para denunciar la injusticia, sino fuera porque aquel domingo de 1908 (extraño día para realizar una huelga) no se registró ningún suceso parecido en Nueva York .

Lo más parecido a esta tragedia ocurrió en la Gran Manzana, sí, pero tres años después. El 25 de marzo de 1911, la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist ardió de madrugada con centenares de mujeres que trabajaban en el interior de aquel edificio de diez plantas y que no pudieron escapar de las llamas porque los propietarios habían bloqueado todos los accesos para evitar robos en su interior. La dramática escena en el corazón de Manhattan conmocionó a la opinión pública y costó la vida a 146 mujeres. ABC describió a sus lectores de la época las escenas vividas como de «pánico horroroso». La mayoría de las víctimas eran jóvenes inmigrantes, de origen judío e italiano, que se ganaban precariamente la vida en el taller textil de la firma.

La tragedia sirvió para que las leyes estadounidenses comenzaran a recoger mejoras de la seguridad en el trabajo del sector industrial. Además, el sindicato Women's Trade Union League y el International Ladies' Garment Workers Union organizaron una serie de protestas contra esta tragedia, entre las que destacó el desfile funerario silencioso, que reunió a una multitud de unas 100.000 personas.

Aquella huelga sangrienta marcó así un antes y un después para el movimiento feminista. Sin embargo, la efeméride no tiene ninguna relación con el 8 de marzo. Es más, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez ese año: ¡seis días antes de la tragedia! En la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, se había proclamado, a propuesta de Clara Zetkin, el 19 de marzo como el Día Internacional de la Mujer . La propuesta se aprobó por unanimidad en la conferencia, que contaba con más de 100 mujeres pertenecientes a 17 países distintos, entre las que se encontraban las primeras tres mujeres elegidas al parlamento de Finlandia.

Borrar el carácter ruso del Día de la Mujer

En paralelo a la tragedia de Nueva York, Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza celebraron el 19 de marzo de 1911 el primer Día Internacional de la Mujer con una serie de mítines a los que asistieron más de un millón de personas exigiendo la igualdad con el hombre, derecho al voto, derecho al trabajo, derecho a ocupar cargos públicos, derecho a la formación profesional y a no ser discriminadas.

De tal modo que la razón de ser de la actual fecha del Día de la Mujer hay que buscarla en la Rusia revolucionaria. Las mujeres rusas celebraron una serie de actos de protesta el último domingo de febrero de 1913, en el contexto del movimiento pacifista que surgió en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Una iniciativa pronto imitada por otras mujeres de Europa para solidarizarse con las mujeres rusas. En 1917, las rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de «pan y paz». La caída del Zar y la llegada de un gobierno provisional concedieron a las mujeres al menos el derecho al voto.

En 1917, las rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de «pan y paz».

Aquel histórico domingo era 23 de febrero según el calendario juliano, que entonces se utilizaba en Rusia; sin embargo, según el calendario gregoriano, utilizado en otros lugares, era 8 de marzo. La jornada se convirtió a partir de entonces en el Día Internacional de la Mujer y fue asumida por el resto de Europa.

Así y todo, habría que esperar hasta 1977 para que la Organización de Naciones Unidas convirtiera esa fecha en el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, «para conmemorar la lucha histórica por mejorar la vida de la mujer». Un texto fundacional que apenas hace referencia a los sucesos vividos en Rusia en 1917. De ahí que autoras como Liliane Kandel o François Picq hayan defendido que la vinculación con la huelga sangrienta de Nueva York o con una remota manifestación ocurrida, supuestamente, un 8 de marzo de 1857 fueron creaciones mitificadas surgidas en plena Guerra Fría para eliminar el carácter ruso que en verdad tiene el Día de la Mujer.