jueves, 5 de marzo de 2020

MADURO DICE QUE ‘EL CORONAVIRUS ES UN ARMA DE GUERRA CONTRA LA CHINA’ Y CREA COMISIÓN DE PREVENCIÓN EN VENEZUELA

El Comercio28/02/2020



El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, creó una comisión presidencial destinada a emprender una campaña preventiva sobre el nuevo coronavirus, del que hasta ahora no hay casos informados en el país petrolero, según autoridades sanitarias. 

“Hoy se instaló la comisión presidencial para atender el tema del coronavirus; he puesto al frente de esa comisión a la vicepresidenta Delcy Rodríguez”, informó Maduro durante un acto transmitido por cadena nacional de radio y televisión el jueves 27 de febrero del 2020. 

Al asegurar que el país, sumido en la peor crisis de su historia reciente, cuenta con los “insumos” y “reactivos” necesarios ante una eventual propagación, el Presidente chavista dijo que la epidemia de Covid-19, surgida en China “es una amenaza para la humanidad”. 

“Sin lugar a dudas es una amenaza y vamos a iniciar una campaña preventiva para saber qué es el coronavirus”, subrayó Maduro durante el relanzamiento de un plan de seguridad al que asistieron representantes de todos los poderes públicos y del alto mando militar. 

“¡Alerta! que no sea el coronavirus un arma de guerra que se esté utilizando contra la China y ahora contra los pueblos del mundo en general, ¡alerta! Venezuela tiene voz propia para alertar estas cosas”, remarcó Maduro en alusión a uno de sus principales aliados. 

La debacle de Venezuela, con una economía reducida a menos de la mitad en seis años y una voraz inflación, ha estado marcada por la escasez de medicamentos e insumos en hospitales. 

Gremios de salud han denunciado graves fallas en el suministro de agua en los centros asistenciales. 

“Vamos a enfrentar esta amenaza, este virus y vamos a salir airosos”, remarcó Maduro. 

Horas antes, Carlos Alvarado, ministro de Salud, indicó que tras el caso confirmado en Brasil se amplió el protocolo que había sido activado en aeropuertos, a pasos y puestos fronterizos terrestres y portuarios. 

El miércoles 26 de febrero se confirmó el primer caso de infección en América Latina en Brasil, donde se diagnosticó a un hombre de 61 años residente en Sao Paulo que llegó el 21 de febrero de la región italiana de Lombardía, foco europeo de la epidemia. 

“No hay casos confirmados ni sospechosos en Venezuela de coronavirus”, subrayó el Ministro, que llamó “a mantener la calma” y evitar hacerse “eco de rumores” que “lo que hacen es generar angustia”. 

El nuevo coronavirus, expandido en unos 50 países hasta ahora, ha infectado a más de 82 000 personas y ha matado a más de 2 800 en todo el mundo.

GENERAL IRANÍ NO DESCARTA QUE COVID-19 SEA ARMA BIOLÓGICA DE EEUU

Hispan TV, 05/03/2020


La ola de crisis por el nuevo coronavirus que recorre todo el mundo es posible que sea un arma de guerra biológica de EE.UU., sostiene un alto mando militar iraní.

El comandante en jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de división Hosein Salami, en declaraciones ofrecidas este jueves en un mitin en la provincia sureña de Kerman, no ha descartado que el brote del denominado COVID-19 que se inició primero en China y luego se expandió en diferentes partes del mundo, incluido Irán, sea un ataque biológico urdido por EE.UU.

Al respecto, ha dejado claro a las autoridades estadounidenses que “el virus será controlado”, sea o no producido por el país norteamericano.

En cuanto a la situación que vive Irán ante la epidemia del COVID-19, el militar de alto rango ha indicado que aunque el país “enfrenta una guerra biológica”, superará con firmeza este periodo.

“Hemos aprendido cómo desarrollar la Revolución Islámica al modificar y mejorar nuestros estilos de comportamiento. Irán ha pasado por muchas dificultades (…) pero, gracias al liderazgo del Líder de la Revolución Islámica (el ayatolá Seyed Ali Jamenei), al enorme capital humano y los recursos económicos fuertes que tiene, las ha superado”, ha apostillado.

En la guerra no siempre se emplean armas de fuego para destruir al enemigo, sino que también muchas veces han usado armas biológicas o químicas.

No obstante, el comandante iraní ha advertido de los planes del enemigo para ejercer más presiones al pueblo iraní recurriendo a las sanciones económicas por una parte, y por otra, llevando a cabo extensas operaciones psicológicas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó el miércoles la alta capacidad del país persa para aumentar el conocimiento mundial sobre el nuevo coronavirus.

Tras poner de relieve las acciones de Irán para combatir el coronavirus, el organismo afirmó que “la gestión de crisis es fuerte en Irán”.

Irán, con 739 casos recuperados ocupa después de China el 2.º lugar en la curación de infectados con COVID-19 a diferencia de Italia y Corea del Sur que han tenido poco éxito.

Científicos iraníes han comenzado los ensayos de dos medicamentos para ayudar en la recuperación de los casos confirmados del nuevo coronavirus.

Irán alcanza estos logros mientras enfrenta sanciones unilaterales e inhumanas de Estados Unidos al sector de la medicina.

martes, 3 de marzo de 2020

EL CORONAVIRUS: ¿UN ARMA DE GUERRA?

Amadeo Martínez Inglés
Canarias semanal, 04/02/2020

Foto usada por ciertos medios de comunicación como la Sexta de Antonio G. Ferreas para demostrar que China es un país deshumanizado  pues deja que los ancianos agonicen en la calle. Lo cierto es que si uno ve la tirada completa de fotos encuentra otras fotos en las que una joven ciclista china junto con la policía intenta socorrer al hombre que está tendido en el suelo (supuestamente infectado de coronavirus). Esa foto "casualmente" no la mostró Ferreras. De todas maneras, el supuesto fotógrafo, el chileno Héctor Retamal, que trabaja para la agencia occidental AFP y que fue expulsado de Nicaragua en 2013 (por algo sería), fue deliberadamente a fotografiar el lado más sórdido de la epidemia en China.

¿Ha sufrido China, y con ella el resto del mundo, un insidioso ataque de guerra biológica?

Estados Unidos y China están - recuerda en este artículo el coronel Amadeo Martínez Inglés - en guerra no declarada desde hace años, desde que la superpotencia asiática alcanzó un nivel de riqueza, de tecnología, de capacidad comercial y de negocio a nivel mundial que causó la alarma y el pánico incontrolado en la superpotencia norteamericana. Como apuntaba líneas atrás, esta guerra bilateral EEUU-China, de momento habría que clasificarla como de las llamadas por los propios expertos militares yanquis “de cuarta generación” o sea solapada, secreta (...).

Si, usted, amable lector/a, me formulase directamente las tres preguntas (absolutamente relacionadas entre sí) que encabezan el presente trabajo, me vería obligado, por respeto a mí mismo, a contestárselas afirmativamente. Con matices, evidentemente, porque como yo de papa de la iglesia católica no tengo nada y debido a ello mis ideas y mi parlamento nunca estarán revestidos del aura divina de la “ex cátedra”, no tendría más remedio que revestir mi respuesta con un cálculo (muy personal) sobre su certeza dando a mis tres “síes” una probabilidad  del 95% y dejando  una pequeña puerta abierta a la esperanza de que mi escandalosa presunción de que estamos ante un criminal y secreto “golpe biológico” de Estados Unidos contra China, basada, desde luego, en los profundos conocimientos adquiridos en mis cuarenta años de servicio en el Ejército español así como en los amplios estudios de capacitación profesional como diplomado de Estado Mayor  y, concretamente, en la especialidad de guerra NRBQ (guerra nuclear, radiológica, biológica, química), sea fruto más bien de un mal sueño o de algún soterrado deseo incontrolado de mi psique por querer cargarle al decadente imperio americano el sambenito de un nuevo crimen de Estado o de lesa humanidad.

Desgraciadamente, en el reciente devenir de la historia mundial nos encontramos con multitud de antecedentes que avalarían y demostrarían, con hechos probados, la barbarie del imperio yanqui y su participación, cuando no su protagonismo, en muchos y muy variados, peligrosos, cruentos y devastadores casos de violencia institucional, de ilegales acciones condenadas por el derecho internacional y de asesinatos masivos que han acabado convirtiendo a la otrora modélica democracia norteamericana en el más sangriento verdugo de la reciente historia de los siglos XX y XXI.

Y me voy a permitir rescatar algunos ejemplos de ello:

-bombas atómicas sobre Hirosima y Nagasaki (200.000 víctimas)

-devastación de Vietnam (500.00 víctimas)

-invasión de Irak (100.000 víctimas civiles y 60.000 soldados de la Guardia Republicana iraquí asesinados en el campo de batalla con armas de destrucción masiva tras las descaradas mentiras de los más altos gerifaltes estadounidenses afirmando que Sadam Hussein disponía de armas atómicas

-invasión de Afganistán (más de 200.000 víctimas) como consecuencia de la larga y cruenta confrontación con los talibanes sobre la base de una hipotética colaboración con Bin Laden que nunca se demostró.

-bombardeo de la Libia de Gadafi el 15 de abril de en 1986 (la denominada “Operación El Dorado Canyon” que no logró su defenestración pero destruyó en gran parte la infraestructura militar del país norteafricano.

 -la nueva guerra de Libia contra Gadafi auspiciada por EEUU y la OTAN que esta vez sí consiguió acabar con el “dictador de las huríes” pero que ha degenerado en una cruenta guerra civil que todavía se mantiene después de destrozar el país y dejar decenas de miles de muertos.

-invasión de Siria para satisfacer intereses económicos y políticos occidentales por medio de mercenarios y bandas instruidas y equipadas por el Ejército norteamericano, con su siniestra derivada de destrucción y muerte (más de medio millón de víctimas) tras una guerra que ya va para diez años.

-guerra larvada contra el Irán de los ayatolás acompañada de sanciones a numerosas naciones del mundo que estrangulan su economía y producen pobreza y desolación, amenazando una y otra vez con su poderosa fuerza militar

- y, por último, y sin querer ser exhaustivo con esta enumeración a bote pronto de las numerosas “hazañas” del moribundo imperio yanqui que, últimamente, oliendo el peligro del sorpasso por parte del nuevo imperio ruso-chino, está cometiendo absurdos y muy peligrosos palos de ciego tanto en el ámbito geopolítico como en el geoestratégico, económico y comercial, ahí tenemos su cantada (por ellos mismos) guerra comercial con China que han ido ampliando sin medida y sin razón a medio mundo, que ha devenido en un rotundo fracaso para EEUU y que ha podido estar, amigo lector/a, detrás del presunto ataque biológico a la gran potencia asiática que estamos tratando y que ha debido utilizar como desencadenante alguna cepa (los científicos chinos y del resto del mundo ya hablarán en su momento) del coronavirus humano (229E, OC 43, HCoV NL63, HKU1… )  o sea, algún agente “ad hoc” presuntamente nacido, construido, manipulado, “cargado” y hecho operativo en los muy secretos laboratorios de guerra biológica del Ejército estadounidense.

Pero, obviamente, no se trata, por lo menos no ha sido esa mi intención al comenzar a redactar el presente trabajo, de sacar a la luz pública con cierto regodeo malsano las vergüenzas genocidas y de lesa humanidad, que tendrían su epílogo en la ofensiva biológica del coronavirus anti chino, que esconde en sus alcantarillas institucionales el hasta hace poco venerado y en los últimos años odiado y vilipendiado pueblo estadounidense, sobre todo desde que ocupa el despacho oval de la Casa Blanca el tuitero y atípico presidente del “pelo amarillo” que si no lo echan pronto, que no lo van a hacer, puede desencadenar él solito la tercera guerra mundial, una confrontación global de “cuarta generación” (híbrida, psicológica, económica, tecnológica, comercial, cibernética, subordinada… sin descartar para nada la NRBQ  en sus tres últimas versiones), que, como le voy a explicitar a continuación y es creencia generalizada entre muchos militares, expertos y estrategas de medio mundo, ya está en pleno desarrollo por lo menos en su  primera fase o fase previa, más o menos incruenta y que, cuando menos lo esperemos, puede dar paso a su segunda tanda (guerra convencional avanzada “no nuclear”) de destrucción aún moderada y daños colaterales civiles asumibles y que ¡ojala!  se pare ahí sin que ninguno de sus protagonistas de alto nivel (el perdedor de la fase anterior, presumiblemente y a día de hoy, el estadounidense cuyas FAS se han quedado totalmente obsoletas ante los espectaculares avances de rusos y chinos en el campo de las nuevas tecnologías hipersónicas en misiles estratégicos así como en aviones de quinta y sexta generación, submarinos y drones furtivos) ose apretar el botón de su maletín atómico.

Pues bien, una vez demostrado en los párrafos anteriores la maldad que subyace en la cúpula del poder de una nación tan poderosa como los Estados Unidos de Norteamérica y que no solo sería capaz de efectuar una agresión de tipo biológico contra China como la que estoy comentando en estos momentos, con daños muy espectaculares y mediáticos, es cierto, pero reducidos y neutralizables en el corto plazo aún a costa de muy graves perjuicios económicos, materiales, políticos, sociales, morales y de credibilidad para la gran nación asiática (de momento, el Estado chino ya se ha visto en la tesitura de tener que inyectar 165.000 millones de dólares en el sistema financiero, industrial y tecnológico propio como ayuda urgente ante el desplome incontrolado de sus bolsas…), sino de desencadenar una tercera guerra mundial si viera peligrar de verdad  su liderazgo global, voy a intentar poner al lector/a al corriente de los apresurados análisis de situación y prospectivos que me han llevado a contestar afirmativamente , con cierta temeridad sin duda, las tres preguntas virtuales que yo mismo me hacía en el encabezamiento del presente artículo.

Estados Unidos y China están en guerra no declarada desde hace años, desde que la superpotencia asiática alcanzó un nivel de riqueza, de tecnología, de capacidad comercial y de negocio a nivel mundial que causó la alarma y el pánico incontrolado en la superpotencia norteamericana. Como apuntaba líneas atrás, esta guerra bilateral EEUU-China, de momento habría que clasificarla como de las llamadas por los propios expertos militares yanquis “de cuarta generación” o sea solapada, secreta, con acciones subordinadas a cargo de terceros contendientes, con multitud de frentes no convencionales y con daños irreversibles no muy cuantiosos e incluso difícilmente cuantificables. Cronológicamente estaríamos en la primera fase de esa guerra asimétrica, donde las armas de guerra convencionales y las de destrucción masiva no han hecho todavía acto de presencia. Pero este escenario de cuasi guerra, de paz armada, de guerra fría, de enfrentamiento solapado puede cambiar en cualquier momento. Veamos por qué:

En gran historiador y militar ateniense Tucícides, padre de la “historiografía científica” y de la llamada escuela de “realismo político” nos dejó una impresionante profecía a los humanos, fruto de su experiencia en la guerra del Peloponeso (siglo V a.c) :

 “Cuando una gran imperio o potencia de primer nivel se siente amenazada por otra emergente que puede arrebatarle su liderazgo, la guerra entre ambas es inevitable”

Basándose en los análisis y estudios del famoso historiador, militar e investigador griego, el profesor norteamericano  Grahan Allison, director del Centro Belfer de Ciencias y Asuntos Internacionales en la Kennedy School de Harvard (EEUU) ha publicado recientemente el libro titulado “Con destino a la guerra”, en el que se pregunta concretamente si su país, Estados Unidos, será capaz de sortear la por él denominada “Trampa de Tucícides” evitando ir a una guerra que preservara su liderazgo mundial ante el claro reto económico, militar y político de China. Y para contestarse a sí mismo y a los millones de compatriotas que presumiblemente leerían su trabajo, estudió con todo detalle cómo se solventaron históricamente en los últimos quinientos años  dieciséis casos en los que una potencia dominante, un imperio, se vio en la tesitura de ir a la guerra contra un nuevo poder emergente que le retaba claramente y aspiraba a desbancarle de su poltrona. De esos dieciséis casos, al profesor de Harvard le salieron doce positivos (hubo guerra) y cuatro negativos (el poder afincado y el emergente llegaron a acuerdos que hicieron posible la paz) lo que en términos matemáticos arroja una probabilidad del 75% de que su patria, EEUU, vaya a la guerra total con China en el corto o medio plazo.

Al historiador que suscribe, no obstante, después de analizar y estudiar a fondo las peripecias investigadoras e históricas del señor Allison, la probabilidad del 75% de que su país se decida finalmente a parar los pies a su emergente enemigo con las armas en la mano se le queda francamente corta y no tiene más remedio que elevarla al 90% ya que el profesor yanqui, con todos los respetos, ha cometido en sus apreciaciones históricas y, sobre todo estratégicas, algunos errores de bulto comprensibles ya que hablar de guerras, actuales o por venir, sin ser un militar profesional y, además, aficionado y estudioso de la historia, tiene sus riesgos. Y es que en los cuatro casos negativos en los que según Allison los dirigentes de las dos potencias contrincantes acabaron tomándose un café y dándose algún abrazo que otro, primaron unas circunstancias muy especiales que neutralizaron completamente las ansias guerreras de ambos.

Y voy a citar solo uno porque no hay tiempo para más: La guerra fría que se desató en el mundo tras la II Guerra Mundial y que duró casi toda la mitad del siglo XX no acabó en una terrorífica confrontación mundial, como hubiera asegurado el historiador Tucícides si le hubieran preguntado en los años cincuenta del pasado siglo, por la sencilla razón de que a los altos jerarcas de EEUU y la URSS durante todos esos años no les quedó más remedio que abrazar contra su voluntad la denominada estrategia MAD (Destrucción Mutua Asegurada) ya que, efectivamente, cualquiera de las dos superpotencias ganadoras de la II Guerra Mundial podía con sus armas termonucleares barrer de este mundo a toda la estructura civil enemiga pero con la contrapartida de que ésta, simplemente con el 20%  de sus propios arsenales que según todas las previsiones habrían quedado intactos, estaría en condiciones de devolver la pelota al 100% al suicida atacante. Por otra parte, el profesor yanqui también se equivoca cuando habla solo de China como enemigo a batir por Estados Unidos cuando a día de hoy, y por bastantes años, es la Rusia de Putin la primera potencia militar del planeta. El cacareado poder castrense norteamericano basado en sus monstruosos portaaviones de 100.000 toneladas y en sus misiles crucero subsónicos se ha quedado en nada con la aparición  de los nuevos misiles hipersónicas rusos tipo Samart (Satan II), Avangard y Kinzhal y los aviones furtivos Su-27, SU-35 y SU-57 de quinta y sexta generación, que han convertido a esos fastuosos barcos orgullo todavía de la Armada yanqui en pura chatarra a flote que podrían ser destruidos en su totalidad en los primeros minutos de un conflicto global.                         

Termino, amigo lector/a, haciéndome otra pregunta capciosa que puede resumir todo mi anterior parlamento:

 ¿Estamos, ante este flagrante y presunto ataque a China a través del agente coronavirus, en un nuevo apartado de la primera fase de una nueva guerra mundial de acuerdo a las enseñanzas del historiador Tucícides?

Pues, lo siento, pero tengo que contestar de nuevo que sí aunque a día de hoy estoy completamente seguro de que no será nuclear pues ahora la MAD (Destrucción Mutua Asegurada) ya no existe y uno de los dos bandos (de momento, el oriental) es capaz de poner él solito contra las cuerdas al otrora orgulloso imperio de las barras y las estrellas. Que se ha convertido, todo hay que decirlo, en algo francamente indeseable a nivel mundial.

Fdo: Amadeo Martínez Inglés
Coronel. Escritor. Historiador

CORONAVIRUS: LA PANDEMIA DE LAS CLASES DOMINANTES PARA SOMETER A LOS PUEBLOS

Manuel Dominguez Moreno
Diario 16, 28/02/2020


No es casualidad que los países más afectados sean países que, de un modo u otro, afectan a los intereses de Estados Unidos: China, Irán, Italia y Corea del Sur

Las clases dominantes están logrando generar con la propagación del coronavirus un escenario de pánico entre la población que no hace otra cosa que favorecer sus intereses de sometimiento al pueblo. Como ya ocurrió con la Gripe A en el año 2009, que también surgió en China, casualmente cuando el país asiático se estaba convirtiendo en una de las grandes económicas y que acaparaba las deslocalizaciones de las principales multinacionales de los sectores más simbólicos de Estados Unidos, se está dando la imagen de que el coronavirus es una nueva plaga de peste negra del tipo de la que devastó Europa en la Edad Media. En realidad, el coronavirus es menos agresivo y está provocando, proporcionalmente, muchas menos muertes de las que se producen en el mundo a causa de enfermedades comunes para las que hay cura y tratamiento como, por ejemplo, la gripe.

Entonces, si los expertos afirman que no hay que generar el pánico actual, ¿por qué se está propagando ese miedo? ¿A quién le interesa que el pánico se haya apoderado de la población mundial?

En primer lugar, es significativo que los países más afectados sean China, Italia, Irán y Corea del Sur. Cada cual tiene su modo de ser un peligro para Estados Unidos y sus élites.

China

El gigante asiático es actualmente el principal competidor económico de Estados Unidos y, en muchos aspectos, ya ha superado a los norteamericanos. De ahí el interés de Donald Trump en ahogar a la economía china con la guerra comercial iniciada en 2019. El American First del actual inquilino de la Casa Blanca parte, principalmente, del intento de sometimiento a China, sobre todo porque la tecnología de los asiáticos está muy por encima de la del resto del mundo. Con la guerra arancelaria no se podía limitar el crecimiento y la I+D+I china. Por esta razón, en medio de la pugna por el control del 5G y por la superación de las empresas chinas de telefonía como Huawei o Xiaomi a las americanas en volumen de ventas a un precio más competitivo y con mejores prestaciones, era necesario atacar a China desde otro flanco.

El coronavirus ha provocado el ahogamiento del consumo interno en fechas que son clave para la economía china, como el Año Nuevo, o la eliminación de eventos, como el Mobile World Congress, que son el mejor escaparate para el gigante asiático para mostrar sus enormes avances tecnológicos.

Corea del Sur

Mientras que los coreanos fueron partícipes de la cancelación del Mobile con la salida de marcas emblemáticas como LG y que tanto afectó a las empresas chinas, ahora son los que están sufriendo el pánico del coronavirus. Corea del Sur se ha convertido en las últimas décadas en otro de los máximos competidores empresariales de los Estados Unidos, no sólo en la competencia tecnológica con multinacionales que son referentes en la telefonía como Samsung (el mayor vendedor de terminales a nivel mundial) o LG, sino que en el sector de la automoción, gigantes como Hyundai están haciéndose con un nicho de mercado que afecta directamente a las grandes corporaciones norteamericanas y europeas, sobre todo en lo referido a la transición hacia automóviles híbridos o eléctricos. El pánico por el coronavirus ya ha provocado la paralización de varias fábricas.

Irán

El país persa tiene un enfoque más geopolítico que económico. El conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán o la ruptura de los acuerdos nucleares por parte de Trump, además de la ejecución del general Soleimani y de la respuesta iraní contra una base militar que, según Trump, no tuvo consecuencias físicas para los soldados cuando, en realidad, sufrieron lesiones cerebrales.

En este aspecto, que Irán sea uno de los países con más incidencia supone un intento de favorecer a los aliados de Estados Unidos en la zona: Israel y Arabia Saudí.

Italia

El caso de Italia tampoco es casual, sobre todo porque el brote se produjo en la zona más industrializada del país transalpino, en las regiones de Lombardía, Veneto y Piamonte. La capital de ésta, Turín, es, quizá, la zona más importante del sector de la automoción de occidente, puesto que ahí se encuentra FCA (Fiat) que hace años se hizo con el control de marcas emblemáticas para los Estados Unidos como Chrysler, Jeep o Dodge. Modelos emblemáticos como el Voyager o el Grand Voyager ahora llevan en el morro del coche el símbolo de Lancia, lo que supone para muchos estadounidenses un ultraje a su historia y legado. Además, esa zona norte de Italia supone uno de los puntos clave para la economía de la Unión Europea, todo ello en el momento en que Trump está enfrentado a Europa por asuntos como, por ejemplo, la Tasa Google. El viejo continente es muy viejo y, casualmente, el coronavirus se ha empezado a propagar por el norte italiano.

Los mercados financieros y las élites

El pánico del coronavirus está afectando a todos los mercados financieros con caídas que no se conocían desde la crisis económica de 2008, una crisis provocada por las élites tras dejar caer a Lehman Brothers y que ha tenido como consecuencia el incremento de la desigualdad: los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Además, se ha producido una acumulación de riqueza desconocida desde II Guerra Mundial.

Los grandes fondos de inversión y los bancos custodios donde se almacenan de forma anónima las riquezas de los poderosos, tanto legales como ilegales, se encuentran principalmente en Estados Unidos, a la sombra del edificio New York Stock Exchange. Es muy probable que las posiciones bajistas estén ganando mucho dinero con la caída de los parqués, porque siempre lo hacen, y, casualmente, esos bajistas están controlados por esos grandes fondos y esos bancos custodios.

Por tanto, el coronavirus es, en realidad, una herramienta que están utilizando las élites y los poderosos para generar mucho pánico entre los pueblos. Luego aparecerán como los salvadores porque las farmacéuticas han logrado desarrollar en tiempo récord una nueva vacuna pero, el miedo ya está ahí y es un modo de someter un poco más a las ciudadanías libres del mundo.

lunes, 2 de marzo de 2020

CORONAVIRUS: LA I GUERRA MUNDIAL DEL SIGLO XXI

Manuel Domínguez Moreno
Diario 16, 21/02/2020



El coronavirus no es sólo una crisis sanitaria, sino que tiene ramificaciones en la política, la economía y, por supuesto, en las relaciones diplomáticas. Todo un ataque al sostén del mundo. Una guerra en todos los aspectos.

Nada es casual y, mucho menos, cuando las élites de distinta índole tienen interés en que no lo sea. El mundo no se ha dado cuenta pero estamos siendo testigos de un conflicto silencioso que tendrá graves consecuencias en el futuro más cercano a todas las ciudadanías del mundo. Nos hallamos en la I Guerra Mundial del siglo XXI y el coronavirus es el último capítulo de la misma.

En la actualidad no veremos grandes batallas como hace un siglo, no habrá una Verdún, una Yprés, unas Árdenas o una Kaiserschlacht. Sin embargo, ahora las guerras se desatan por otros intereses, principalmente movidos por las clases dominantes que quieren acumular riqueza e influencia del tipo que sea. El mayor peligro para esas élites occidentales lleva siendo desde hace un par de décadas China y, hasta ahora, nadie ha podido evitar que se convierta en una de las economías fundamentales para el crecimiento mundial. Si China no crece por encima del 6% de PIB, occidente se arriesga a una grave recesión que, evidentemente, llevaría hacia una grave crisis social. Cuando Napoleón dijo que «Dejad que China duerma, porque cuando despierte, el mundo temblará» jamás pudo imaginar la verdad tan grande que afirmó el general corso.

En el mundo actual, en plena revolución tecnológica, China se ha convertido en la gran amenaza para occidente, principalmente para Estados Unidos y con un presidente como Donald Trump es normal que se le haya intentado parar los pies con un comportamiento violento. Primero fue la guerra de los aranceles. Posteriormente, llegó la del 5G con su veto a Huawei y la amenaza a los proveedores estadounidenses, como Google, por ejemplo, de no vender software a la empresa punta en este tipo de tecnología. En el último mes se ha producido el último ataque: el coronavirus.

Los 10 países que más café producen al añoPowered byVideooTV
No se ha tratado de un brote casual o de una epidemia concreta, sino que ha sido un ataque muy premeditado contra China en dos frentes concretos: el consumo interno y la tecnología.

El brote del coronavirus se produjo, casualmente, en las semanas en las que el mundo chino celebra el Año Nuevo, es decir, el mayor repunte del consumo interno del país, uno de los momentos clave para la economía. La epidemia se podía haber originado en el mes de agosto o a finales de noviembre, pero no, fue casualmente en plenas celebraciones del Año Nuevo. ¡Qué cosas!

Por otro lado, la difusión mediática de lo que estaba ocurriendo en China, la exposición de que se trataba de un virus ultraletal y de propagación muy rápida y que podía llegar a todo el mundo no tenía otro fin que el de deteriorar la imagen internacional del país, además de provocar, evidentemente, una crisis económica, casualmente, en el momento en el que se está celebrando una guerra comercial entre China y Estados Unidos.

La principal consecuencia ha sido la suspensión del Mobile World Congress en Barcelona que, en medio de la crisis sanitaria, generó el pánico, casualmente, entre los competidores de los chinos, tanto norteamericanos como coreanos o europeos, empresas que están muy por detrás en avances tecnológicos. Además de las pequeñas y medianas empresas, las mayores pérdidas las tendrán las multinacionales tecnológicas como Huawei o Xiaomi. Colocar al coronavirus como excusa no es otra cosa que apuntar la culpa a los chinos cuando, en realidad, la retirada masiva de expositores fue iniciada por esos competidores que vieron la oportunidad de tener algunas pérdidas que eran claramente compensadas por lo que iban a dejar de percibir las empresas chinas.

Volviendo a las casualidades, una vez suspendido el MWC la multinacional norteamericana Apple ha decidido poner a la venta su nuevo iPhone de gama baja, cuyos comonentes están fabricados en Zhengzhou, y no se ha iniciado una alerta sanitaria. Hay que recordar la famosa frase de los teléfonos y los ordenadores de la multinacional de la manzana que ya se ha convertido en una enseña: «Diseñado en California. Ensamblado en China».

A todo esto hay que añadir cómo este coronavirus tiene una incidencia menor que la gripe común y, sin embargo, ha generado un estado de pánico a nivel mundial, algo que ya ocurrió con la gripe A. A estos fenómenos de pánico a una pandemia no son ajenas las multinacionales farmacéuticas que, en medio de este estado del miedo, logran incrementos importantes de sus ingresos para la investigación de vacunas o medicamentos, fondos que, evidentemente, ponen los diferentes Estados del mundo. ¿Dónde están las mayores farmacéuticas del mundo? En Estados Unidos.

Por otro lado, mientras el coronavirus de ha convertido en la pandemia del 2020, el mundo da la espalda a la grave epidemia de sarampión en la República Democrática del Congo, donde ya han muerto más de 6.000 personas, una cifra muy superior al coronavirus.

Esta I Guerra Mundial del siglo XXI no es más que la certificación de que la humanidad está en manos de las clases dominantes y que, en muchos casos, la clase política elegida democráticamente por el pueblo, en algunas ocasiones no es más que el fiel servidor de los intereses de las élites. Por tanto, el mundo está perdido porque está a expensas de los caprichos de un 1% de la población que controla el 75% de la riqueza y que, como no podía ser de otro modo, aspira a hacerse con todo, pasando por encima de lo que haya que pasar, incluso de la vida.

EL FORO DE DAVOS SE PREPARÓ PARA UNA ‎PANDEMIA DE CORONAVIRUS… DOS MESES ‎ANTES DE SU INICIO‎

Red Voltaire, 05/02/2020



El Foro de Davos realizó un ejercicio contra una ‎epidemia de coronavirus, en octubre de 2019 y con la participación del Johns Hopkins Center for Health Security y de la ‎Bill & Melinda Gates Foundation. ‎

El ejercicio en cuestión tuvo lugar en Nueva York, exactamente el 18 de octubre de 2019, ‎dos meses antes del inicio de la pandemia en China. ‎

El objetivo explícito del ejercicio realizado en Nueva York era planificar la respuesta de ciertas transnacionales y gobiernos ante una pandemia de coronavirus, cuando nada permitía predecir el ‎inicio de la epidemia detectada en la ciudad china de ‎Wuhan a inicios de diciembre.‎

Al menos 15 líderes mundiales participaron en el ejercicio, así como los dos responsables ‎oficiales de lucha contra las epidemias en China y Estados Unidos. ‎

A continuación, la lista de los participantes:‎
- Latoya Abbott, responsable de situaciones de riesgo del grupo hotelero estadounidense Marriott ‎International;‎
- Sofia Borges, vicepresidente de la Fundación de las Naciones Unidas;‎
- Brad Connett, presidente del grupo Henry Schein, líder mundial de la producción de material ‎médico;
- Christopher Elias, responsable de Desarrollo Global de la Bill & Melinda Gates Foundation;‎
- Tim Evans, ex director del departamento de Salud del Banco Mundial;‎
- George Gao, director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la República ‎Popular China;‎
- Avril Haines, ex directora adjunta de la CIA y ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional de ‎Estados Unidos, bajo la administración Obama;
- Jane Halton, ex ministro de Salud en Australia, miembro del consejo de administración del Banco ‎de Australia y Nueva Zelanda (ANZ);‎
- Matthew Harrington, director de Edelman, la oficina de relaciones públicas más importante del ‎mundo;
- Martin Knuchel, director para situaciones de crisis de la línea aérea alemana Lufthansa;‎
- Eduardo Martinez, consejero jurídico de UPS, líder mundial de logística postal, y director de ‎UPS Foundation;‎
- Stephen Redd, director adjunto del US Center for Disease Control and Prevention;‎
- Hasti Taghi, vicepresidente del grupo de comunicación NBC Universal;‎
- Adrian Thomas, vicepresidente de la transnacional farmacéutica Johnson & Johnson;‎
- Lavan Thiru, gobernador del Banco Central de Singapur. ‎