miércoles, 8 de enero de 2020

MISILES IRANÍES GOLPEAN CON PRECISIÓN A BASES DE EEUU EN IRAK

Hispan TV, 08/01/2020
    
Los misiles iraníes golpean con precisión a objetivos estadounidenses en Irak, pese a que sus sistemas antiaéreos estaban en alerta máxima, dice un mando iraní.



“Ellos no han podido disuadir nuestros misiles, incluso unos metros, y nuestros misiles impactaron con precisión contra los objetivos”, ha aseverado este miércoles el subcomandante de Operaciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general Abás Nilforushan, en declaraciones a la agencia de noticias local Tasnim.

El alto castrense iraní ha destacado que este logro se alcanza pese a que las tropas estadounidenses y sus sistemas de radares “estaban preparados cien por ciento en la región y en la base Ain Al-Asad” tras las amenazas de Irán para vengarse por el asesinato del general Qasem Soleimani.

Nilforushan ha explicado que las fuerzas iraníes “están preparadas cien por ciento y monitorean cualquier movimiento” de EE.UU. en la región. “Si el enemigo tiene la intención de hacer diabluras, la nueva respuesta será más grave, dolorosa y aplastante, de tal modo que les hará arrepentirse. El enemigo sabe que somos sinceros en nuestra promesa, tal y como dimos la respuesta al primer golpe”, ha agregado.

Además, el alto mando iraní se ha dirigido a los países de la región al advertir que cualquier territorio que sea utilizado por los agresores (contra Irán) serán blanco de ataques.

En alusión al posible papel del régimen israelí en el asesinato de Qasem Soleimani, Nilforushan ha aseverado que este régimen debe saber que Irán no ignorará sus actividades y ayudas en este crimen y dará una respuesta especial a los aliados de EE.UU. en las medidas de represalias ante las nuevas agresiones.

La madrugada de este miércoles (hora local), el CGRI de Irán ha atacado con misiles tierra-tierra la base aérea Ain Al-Asad, ubicada en la provincia occidental iraquí de Al-Anbar y ocupada por las tropas norteamericanas desde la invasión de Irak en 2003, y otra base en Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí.

El ataque lanzado con “decenas de misiles tierra- tierra” a la importante base aérea estadounidense en Irak se produjo después de que Irán se comprometió a tomar una “dura venganza” por el asesinato del héroe antiterrorista iraní, el teniente general Soleimani, el comandante de la Fuerza Quds del CGRI en un ataque aéreo de EE.UU. en Irak.

La defensa antimisiles estadounidense no ha logrado interceptar ni un misil iraní lanzado contra sus bases en el territorio iraquí en que han muerto decenas de militares estadounidenses.

PREPARACIÓN DE UNA NUEVA GUERRA

Thierry Meyssan
Red Voltaire, 07/01/2020



La llegada a Libia de nuevo armamento y de nuevos combatientes es el preludio de una ‎nueva guerra contra la población. En realidad, la paz nunca regresó a Libia desde ‎la agresión de la OTAN contra la Yamahiriya, desatada en aplicación de la estrategia ‎estadounidense de guerra sin fin. Al pasar a una nueva etapa, los protagonistas del ‎actual enfrentamiento no resolverán nada, sólo extenderán la zona de conflicto.‎

Todos coinciden en reconocer que la dramática situación de Libia y del Sahel es consecuencia de ‎la intervención ilegal de la OTAN, desatada en 2011. Sin embargo, pocos han estudiado aquel ‎periodo tratando de entender cómo se llegó a la situación de hoy. A falta de reflexión sobre la ‎cuestión, una nueva catástrofe está hoy a punto de producirse. ‎

Es importante conservar en mente varios hechos que los medios de difusión se obstinan en ‎querer olvidar:

- La Yamahiriya Árabe Libia, nacida de un golpe de Estado que registró muy poco ‎derramamiento de sangre, no fue la llegada al poder de un dictador loco sino un acto de ‎liberación nacional ante el imperialismo británico. Fue también la expresión de una voluntad de ‎modernización que se tradujo en la abolición de la esclavitud y en un intento de reconciliación ‎entre las poblaciones árabes y las poblaciones negras de África.

- La sociedad libia está organizada en tribus, lo cual hace imposible –al menos en la situación ‎actual– instaurar allí una verdadera democracia. Muammar el-Kadhafi había organizado la ‎Yamahiriya Árabe Libia según el modelo de las comunidades imaginadas por los socialistas ‎utópicos franceses del siglo XIX, lo cual equivalía a crear una vida democrática a nivel local, ‎sin que esta se extendiese al nivel nacional. La Yamahiriya fue derrocada precisamente por ‎carecer de una política de alianzas, lo cual le impidió defenderse.

- La coalición que atacó Libia se hallaba bajo la dirección de Estados Unidos, país que durante todo ‎el conflicto ocultó a sus propios aliados el fin que realmente perseguía, para ponerlos ‎finalmente ante los hechos consumados, conforme a la política definida como leading ‎from behind, o sea «dirigir desde atrás». Después de haber clamado durante meses que ‎la OTAN no intervendría en Libia, fue finalmente ese bloque militar quien dirigió las operaciones. ‎Washington nunca trató de instalar en Libia un gobierno bajo control estadounidense, lo que ‎hizo fue propiciar el ascenso de fuerzas rivales entre sí para impedir el regreso a la paz entre ‎los libios, en aplicación de la doctrina Rumsfeld/Cebrowski [1].‎

- En Libia no hubo una revolución popular contra la Yamahiriya sino una agresión de fuerzas ‎terrestres de al-Qaeda, un regreso manipulado a la división de antaño entre las regiones de ‎Cirenaica y Tripolitania y la intervención militar externa bajo la coordinación garantizada por ‎la OTAN –con países miembros de la OTAN garantizando los ataques aéreos mientras que la tribu de los ‎misrata y las fuerzas especiales qataríes se encargaban de realizar las operaciones terrestres. ‎

A partir de aquel momento, la rivalidad entre el gobierno instaurado en Trípoli y el gobierno ‎de Bengazi hizo retroceder el país a la época anterior a 1951, cuando Libia se dividía en dos Estados separados –Tripolitania y Cirenaica–, rivalidad reinstaurada o despertada durante la ‎agresión de la OTAN. Pero en este momento, en vez reaccionar respaldando a uno u otro bando ‎contra el otro, la única posibilidad sensata de restablecer la paz sería tratar de unirlos contra a ‎los enemigos del país. ‎

Actualmente, el gobierno establecido en Trípoli cuenta con el respaldo de la ONU, Turquía ‎y Qatar, mientras que el gobierno de Bengazi tiene el apoyo de Egipto, Emiratos Árabes Unidos, ‎Francia y Rusia. Fiel a su estrategia de siempre, Estados Unidos es el único país que apoya ‎simultáneamente a los dos bandos, para que sigan matándose indefinidamente. ‎

En Ankara, el parlamento turco adoptó este 2 de enero una resolución que autoriza la intervención ‎militar turca en Libia, lo cual puede interpretarse de 3 maneras que se complementan entre sí:

- Turquía apoya a la Hermandad Musulmana, instalada en el poder en Trípoli, lo cual explica ‎simultáneamente el apoyo de Qatar –favorable a la cofradía– a ese gobierno y la oposición ‎de Egipto, de Emiratos Árabes Unidos y de Arabia Saudita.

- Turquía desarrolla sus ambiciones regionales apoyándose en los descendientes de los antiguos ‎soldados otomanos que pueblan Misurata, lo cual explica el apoyo de Ankara al gobierno de ‎Trípoli, la capital libia, cuyo control se halla desde 2011 precisamente en manos de la tribu de ‎los misrata.

- Turquía utiliza en Libia a los yihadistas que ya no puede seguir protegiendo en Idlib (Siria), de ‎donde está evacuándolos y trasladándolos a Libia, concretamente a la región de Tripolitania, para ‎lanzarlos al asalto de Bengazi. ‎

A la luz del derecho internacional, la intervención turca es legal ya que se basa en un pedido del ‎gobierno de Trípoli, legalizado por el acuerdo firmado en Skhirat (Marruecos), el 17 de diciembre ‎de 2015, y por la resolución 2259 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada el 23 de ‎diciembre de 2015. Sin embargo, todas las demás intervenciones exteriores son ilegales… ‎a pesar de que el gobierno de Trípoli se compone de la Hermandad Musulmana, al-Qaeda y el ‎Emirato Islámico (Daesh). Dicho claramente, estamos viendo en Libia una inversión de los ‎papeles, con los fanáticos yihadistas en el oeste del país –y respaldados por la ONU– mientras que ‎quienes luchan contra ellos, desde el este de Libia, se hallan en la ilegalidad. ‎

Por el momento, sólo hay algunos soldados turcos del lado del gobierno de Trípoli pero hay ‎soldados egipcios, emiratíes, franceses y rusos junto al de Bengazi. El anuncio del envío oficial de ‎algunos soldados turcos más no modificará mucho ese equilibrio pero sí lo hará el traslado ‎a Libia de yihadistas exfiltrados de Siria, movimiento que puede llegar a ser del orden de cientos ‎de miles de individuos, llegando eventualmente a invertir la correlación de fuerzas. ‎

No es inútil volver a recordar, contrariamente a lo que se afirma en la “historia oficial” que ‎Occidente pretende imponer, que el llamado «Ejército Sirio Libre» no se inició –al principio de la ‎agresión externa contra Siria– con desertores sirios sino que se creó con yihadistas libios de al-‎Qaeda. Era por lo tanto previsible que esos yihadistas regresaran a su país de origen. ‎

Las milicias sirias turcomanas y los yihadistas de la Legión del Levante (Faylaq al-Sham), lo cual ‎representa unos 5 000 individuos, ya están siendo trasladados a Libia. Si se mantiene esta ‎‎“migración” de yihadistas a través de Túnez, la llegada de refuerzos para el gobierno de Al-Sarraj ‎podría durar años, hasta que termine la liberación total de la gobernación siria de Idlib. Por supuesto, esto ‎sería excelente para Siria, pero significaría una catástrofe para Libia y para el Sahel en general. ‎

Libia se vería entonces en la misma situación que enfrentó Siria: con los yihadistas respaldados ‎por Turquía arremetiendo contra las poblaciones locales respaldadas por Rusia –dos potencias ‎que ponen extremo cuidado en no enfrentarse directamente, siendo Turquía miembro de ‎la OTAN. ‎

Al instalarse en Trípoli, Turquía pasa a controlar el segundo gran flujo de migrantes hacia los países ‎de la Unión Europea. Eso pone a Ankara en condiciones de recrudecer el chantaje que ya ejerce ‎sobre la Unión Europea gracias al actual flujo de migrantes a través del territorio turco. ‎

Debido a la ausencia de fronteras físicas, los ejércitos yihadistas circularán libremente por ‎el desierto, desde Libia, por todo el conjunto del Sahel, lo cual hará a los países del G5-Sahel ‎‎(Mauritania, Mali, Burkina Fasso, Níger y Chad), todavía más dependientes de las fuerzas ‎antiterroristas francesas y del AfriCom estadounidense. Los yihadistas amenazarán Argelia pero ‎no Túnez, país que ya está en manos de la Hermandad Musulmana y que controla el tránsito de ‎yihadistas por la isla de Yerba (también llamada Jerba). ‎

Las poblaciones sunnitas del Sahel serán entonces objeto de una “purificación” y los cristianos de ‎esa región serán expulsados de allí, como antes fueron expulsados los cristianos del Oriente. ‎

Llegará un momento en que los ejércitos yihadistas cruzarán el Mediterráneo –no olvidemos que ‎las islas italianas, principalmente Lampedusa y Malta, están a 500 millas náuticas. La ‎Cuarta Flota estadounidense intervendrá inmediatamente para rechazar a los yihadistas, ‎en virtud de los Tratados del Atlántico Norte y de Maastricht, pero el caos se extenderá ‎inevitablemente a los países de Europa occidental. Será entonces cuando, por fin, los europeos ‎entenderán el gravísimo error que cometieron al embarcarse en el derrocamiento de la Yamahiriya ‎Árabe Libia. ‎

Referencias:

[1] «El proyecto militar de ‎Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.

lunes, 6 de enero de 2020

AUTODEFENSA FEMINISTA O IZQUIERDA PARAPOLICIAL, EL FASCISMO DEL SIGLO XXI




La insaciable sed de ganancias que caracteriza al capitalismo conduce inevitablemente a la barbarie, a la degradación más brutal de las relaciones sociales y humanas: todo vale para conseguir aumentar los márgenes de beneficios, generándose un clima social  inhumano y deshumanizante. Una involución social así sólo puede terminar repercutiendo negativamente en la estabilidad y operatividad del sistema. Esta contradicción ha tratado de ser resuelta históricamente por el capitalismo mediante el fascismo y sus típicas prácticas parapoliciales (e incluso paramilitares), cuyo objetivo era complementar al apartado represivo del Estado para llegar hasta donde éste no podía, salvaguardando de este modo el orden capitalista ante el creciente malestar creado y evitando así su desmoronamiento, llegando a facilitar el ascenso del propio fascismo al poder en periodos especialmente críticos. Evidentemente, una "solución" así sólo puede conducir a un incremento de las tensiones sociales, como demuestran experiencias tan nefastas como las que tuvieron lugar en los casos del nazismo alemán o el fascismo italiano (por poner sólo dos ejemplos): la irracionalidad más absoluta se apodera del orden social, todo se convierte en una amenaza para la estabilidad del mismo y toda violencia es poca para su defensa.


La mercantilización y la cosificación de la vida humana ha ido aumentando con el paso de los años debido a la incesante y demencial necesidad de acumulación de capital propia del capitalismo (única forma que tiene éste de sobrevivir), no quedando ya casi ni una sola parcela de la vida humana sin comercializar. Esto nos ha llevado a una situación de malestar social sin precedentes, un malestar que afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque especialmente a éstas últimas de forma más severa. Esto ha tratado de solucionarlo en las últimas décadas el capitalismo con el feminismo -incluido el feminismo policial promovido por el PSOE (Ley Integral contra la Violencia de Género)-, pero, como toda solución reformista, no ha servido para erradicar la causa del problema, al no ir a la raíz (las inhumanas e irracionales relaciones de producción capitalista), con lo que éste se ha agravado con el paso del tiempo.

Ante la agudización del problema y del malestar social al que conduce la voracidad capitalista por un lado, y la necesidad de seguir aumentando el grado de explotación de la clase obrera sin sobresaltos que le ocasionen perdidas por otro, el capitalismo se ha visto obligado a recurrir a medidas más extremas, no quedándole otra opción que el fascismo. Pero, para evitar que éste sea fácilmente reconocible -y, por lo tanto, repudiado-, no puede recurrir abiertamente a él, teniendo que disfrazarlo. Y así apareció Podemos, quien, recordemos, dio el salto a la escena política gracias a la promoción multimillonaria hecha por cadenas de televisión ultraliberales como Intereconomía. Este partido, con su potente discurso "anticapitalista" y su renuncia expresa a la revolución, ha sido ideal para movilizar el descontento de las clases medias (especialmente su miedo a la proletarización) de un modo similar a cómo las movilizó el fascismo en el pasado: mediante la búsqueda de chivos expiatorios. Su anticapitalismo feminista/antimachista, al considerar al capitalismo producto de una supuesta maldad inherente al sexo masculino, culpabiliza y criminaliza nada menos que a la mitad de la población por cuestión de su sexo, lo que es de gran utilidad al propio capitalismo, pues conduce a dichas clases medias a fundirse con el Estado en la lucha contra el nuevo chivo expiatorio, "el macho", asegurando así la perpetuación del orden burgués a través del corporativismo de Estado. El anticapitalismo de Podemos no es más que la enésima reedición del fascismo de siempre [1].


El feminismo parapolicial

El creciente malestar de la población femenina en el capitalismo y la caída en el olvido de la vía revolucionaria como solución al mismo, ha sido aprovechado por los partidos y organizaciones izquierdistas de nueva creación (Podemos, Compromís, equo, Más País, etc.) para dar una nueva vuelta de tuerca al feminismo y hacerlo aún más reaccionario, pudiendo así justificar entre su militancia, simpatizantes y los habitantes de las regiones donde gobiernan la promoción de prácticas y hábitos parapoliciales que serían la envidia de los antiguos regímenes fascistas. Así, con la excusa de enseñar a las mujeres a hacer frente a carteristas, violadores, asesinos y demás criaturas del inframundo masculino, fue cómo nacieron los cursos y talleres de autodefensa feminista. ¡Como si esa fuera la mayor preocupación de una mujer en el capitalismo, y no el chantaje de tener que someterse diariamente a una brutal y denigrante explotación a manos del empresario o empresaria de turno si no quiere verse condenada a la miseria!

En realidad, el verdadero objetivo de estos talleres es normalizar y promover la violencia y el enfrentamiento entre iguales (violencia parapolicial) como la mejor solución a los problemas sociales, criminalizando de este modo al individuo aislado, sembrando la desconfianza entre los integrantes de la clase obrera y manteniendo así a salvo el orden burgués. Estas prácticas y hábitos parapoliciales terminarán sirviendo para justificar también la criminalización de los inmigrantes, tal y como ya está sucediendo en Francia, donde grupos parapoliciales como "ciudadanos de Calais en cólera" utilizan como excusa la prevención de las agresiones sexuales para intimidar a la población inmigrante [2], haciendo así más difícil que puedan reclamar abiertamente sus derechos frente a la brutal explotación que sufren. En este sentido, en España, es la derecha la encargada de alentar estas prácticas parapoliciales antiinmigración entre la población nativa, tratando de imponer la idea de que a los inmigrantes no se les criminaliza con la misma saña que a los españoles por este tipo de delitos, para que su represión sea reclamada e incluso ejercida por la propia población [3].

La generación de una paranoia colectiva en torno a la delincuencia común ha sido la baza que ha jugado y que hoy sigue jugando el fascismo para inocular actitudes parapoliciales entre la población, para que cada individuo acabe convirtiéndose en un policía, defensor del orden capitalista. Todo esto no sólo ha venido siendo ineficaz para erradicar aquello contra lo que se decía luchar, sino que, sobre todo, ha servido para justificar la intimidación y persecución de aquéllos que se negaban a considerar a la naturaleza humana como la causa del problema (causa, por otra parte, esgrimida por todos los regímenes tiránicos hasta la fecha), al considerarlos como inductores al crimen, tal como hoy hace el feminismo con aquellos que se oponen a las irracionales teorías de la violencia de género. Es decir, las prácticas parapoliciales promovidas por el fascismo, gracias a las paranoias colectivas generadas previamente, han sido y siguen siendo de gran utilidad para evitar el cuestionamiento del capitalismo y ahorrar trabajo al Estado en la represión de sus opositores, contribuyendo con ello al fortalecimiento del uno y del otro, pero agravando el problema que se busca combatir (al aumentar la cosificación del ser humano hecha por un capitalismo cada vez más voraz), lo cual no supone un problema, sino todo lo contrario, pues servirá nuevamente para justificar y avivar el fuego de la locura represiva. Y es que, a mayor fascistización social, menor capacidad para volver atrás.

El problema ya no es sólo que estas organizaciones izquierdistas promocionen prácticas parapoliciales con sus talleres de autodefensa feminista -tal y como vienen haciendo también desde hace un tiempo partidos de corte nítidamente fascistas como España2000 (cuyos argumentos son exactamente los mismos que los utilizados por los izquierdistas para justificar sus "talleres") [4]-, sino que dichas organizaciones hayan llegado a lo más alto en la administración del Estado -como ocurrirá en breve con Podemos, que probablemente cogobernará con el PSOE durante los próximos cuatro años-, pues ello les permitirá desarrollar sus tendencias fascistas con mucha mayor libertad que hasta la fecha, fascistizando aún más a la sociedad... todo bajo la cínica excusa del feminismo y la lucha contra el machismo.

No es casualidad que Sonia Vivas, una de las feministas que más se ha significado públicamente en la promoción de hábitos y prácticas parapoliciales a través de libros y charlas -promocionadas masivamente por los grandes medios de comunicación de masas [5]-, haya sido policía durante buena parte de su vida, convirtiéndose, al poco tiempo de cesar en ese cargo, en Concejala de Justicia Social por Podemos en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca, uno de los muchos ayuntamientos españoles que llevan ya bastantes años invirtiendo cuantiosas sumas de dinero público en la impartición de talleres de autodefensa feminista. Todo apunta a una estrategia perfectamente diseñada por un Estado que, al necesitar aumentar los niveles de explotación -debido a las nuevas necesidades de acumulación del capital-, necesita inocular el fascismo del modo más discreto posible, para tratar de solucionar los problemas que genera el propio capitalismo sin alterar la estructura del sistema, aumentando el grado de disciplina y sumisión del individuos al Estado con el apoyo y el consentimiento de la mayoría de la población.


Un ejemplo muy ilustrativo de todo esto son las múltiples manifestaciones y actos reivindicativos que se vienen celebrando los días previos a las fiestas patronales en diferentes localidades españolas, manifestaciones y actos promovidos en muchos casos por los representantes políticos de los ayuntamientos de dichas localidades [6], en las que, con la excusa de la autodefensa feminista, se anima a la población a implicarse en prácticas de tipo parapolicial (como la participación en los talleres de autodefensa feminista que esos mismos ayuntamientos imparten, muchas veces, en colaboración con la policía [7]) con el fin de que tales fiestas transcurran sin incidentes, los jóvenes no tengan miedo a participar en ellas y los ingresos de los empresarios y empresarias de la hostelería no se vean afectados.


Puede resultar paradójico que la mayor parte de los colectivos feministas que abogan por este tipo de prácticas parapoliciales propias del fascismo se autodenominen antifascistas, sin embargo esto no es tan difícil de entender. El capitalismo lleva tanto tiempo usando la excusa del antifascismo para ganarse el apoyo de las masas obreras y de las clases medias, que, en momentos en los que necesita una mayor acumulación de capital, ya no tiene la posibilidad de recurrir abiertamente al fascismo por el rechazo social masivo que provoca, no quedándole ya otro remedio que utilizar el antifascismo con el mismo fin.

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[1] Recordemos como el anticapitalismo antisemita de los nazis, que consideraba al capitalismo una creación exclusiva de los judíos, fue ideal para fomentar el corporativismo de Estado, favoreciendo el desarrollo del capitalismo alemán.
[2] "Ciudadanos en cólera", el grupo parapolicial que crea controversia en Calais
https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/ciudadanos-en-colera-el-grupo-parapolicial-que-crea-controversia-calais/10004-3049033
[3] En este sentido, destaca el cinismo de Federico Jiménez Losantos, quien, desde un medio de comunicación de masas tan influyente como El Mundo, después de hacer una descripción pormenorizada de un delito sexual cometido por inmigrantes y recordarnos la más que dudosa historia de las violaciones "en masa y organizadas" del día de noche vieja en Alemania, dice que los delitos sexuales cometidos por inmigrantes se silencian en nuestra sociedad
https://www.elmundo.es/opinion/2019/03/22/5c93dfc621efa0c10f8b45d2.html
[4]"España2000 organiza un taller de defensa personal por el Día de la Mujer"
https://www.alcalahoy.es/2019/03/08/espana2000-organiza-un-taller-de-defensa-personal-por-el-dia-de-la-mujer/
[5] La cadena TeleCinco, especializada en hacer dinero explotando el lado más vil del ser humano con sus programas de cotilleo y telerrealidad, ha prestado un gran apoyo a Sonia Vivas para la difusión de su obra, destinada a justificar hábitos y prácticas parapoliciales contra los individuos, nunca contra el sistema que les deshumaniza.
https://www.telecinco.es/informativos/sociedad/feminismo-sonia-vivas-manual-autodefensa-feminista_18_2838945234.html
[6] "EH Bildu pone en marcha la campaña de sensibilización ‘Jaietan ere, emakumeok libre’ (Disfruto de las fiestas como quiero) y propone una serie de medidas para garantizar unas fiestas igualitarias"
http://ehbildu.eus/herriak/bilbo/es/noticias/eh-bildu-pone-en-marcha-la-campana-de-sensibilizacion-jaietan-ere-emakumeok-libre-y-propone-una-serie-de-medidas-para-garantizar-unas-fiestas-igualitarias
[7] La mejor prueba del actual interés del Estado en la promoción de prácticas parapoliciales no es el que la mayoría de los ayuntamientos españoles impartan talleres de autodefensa feminista (que ya es una prueba bastante significativa), sino que muchos de ellos sean impartidos directamente por los propios cuerpos represivos, como en el caso del Ayuntamiento de Burjassot, gobernado por el PSOE.
http://www.burjassot.org/la-policia-local-de-burjassot-propone-un-nuevo-curso-gratuito-de-autodefensa-para-mujeres-y-jovenes-desde-los-14-anos/

martes, 31 de diciembre de 2019

CONTRA LA «UNIÓN SAGRADA CLIMÁTICA»

Emancipación, 28/12/2019



Hoy más de un tercio del capital especulativo participa ya en proyectos basados en energías limpias. Las mismas empresas que hace poco falsificaban los indicadores de contaminación de sus coches diésel y los estados que las apoyan, ahora pretenden liderar un «movimiento» para «salvar al planeta» de los combustibles fósiles y el cambio climático.

La mayor transferencia de rentas del trabajo al capital desde la última gran guerra

¿Por amor al clima, la Humanidad y la Naturaleza? Más bien porque ven en el cambio de tecnologías e infraestructuras hacia el transporte eléctrico y la generación limpia una oportunidad de colocación masiva de capitales en un momento en el que lo que faltan son precisamente colocaciones rentables para una masa ingente de capital acumulado, por eso el tipo de interés está en negativo. Pero para hacer rentable esas inversiones no basta con que haya empresas trabajando en coches eléctricos y molinos de viento. Hace falta que haya una demanda que compre la energía, los coches y los servicios que produzcan. Y la verdad es que tanto el transporte eléctrico por carretera como la generación eléctrica limpia son más caras. Las inversiones no se van a rentabilizar si no hay «políticas de estado», es decir, subvenciones para reducir riesgo a la inversión, impuestos para acortar en precios la distancia de costes entre una y otra y financiar los costes extra de «la transición» para el estado, y regulaciones para prohibir, por ejemplo, el uso de carbón en la generación de energía.

El cambio de modelo energético, de transporte y de producción agraria implica poner en marcha un cambio tecnológico. Pero es importante entender que no es la tecnología la que mágicamente permitiría dar bríos a la acumulación, sino la transferencia de rentas del trabajo al capital. La tecnología es puramente instrumental y se desarrolla no por el genio de investigadores solitarios sino por la demanda y las inversiones de capital interesado. Por eso se exige a las nuevas tecnologías supuestamente más «sostenibles» que sean, ante todo, más productivas. No se refieren a la productividad física, a la cantidad de producto obtenido por hora de trabajo medio, sino a la productividad para el capital: la cantidad de ganancia producida por cada hora de trabajo contratada. Por eso la regulación estatal global es central en la «transición ecológica»: impuestos y normas no modifican la capacidad física de producción pero si la ganancia esperada por hora de trabajo social explotado.

Esa es la lógica de toda «revolución tecnológica» en el capitalismo. No es que el capitalismo se «adapte a las nuevas tecnologías», es que las tecnologías no son consideradas como viables si no aumentan la productividad desde la perspectiva de la ganancia, es decir, si no sirven para aumentar el porcentaje de rentas del capital sobre el total de la producción.

El capitalismo es un sistema de explotación de una clase por otra. Su objetivo no es producir coches y, menos aún, salvaguardar el clima. Su único objetivo es producir y aumentar a cada ciclo la explotación incrementando el capital. Bajo la promesa de verdes y utópicos paisajes urbanos modelados digitalmente, de silenciosos coches eléctricos no contaminantes, está como siempre la punzante realidad de la lucha de clases. Toda esa renovación global de infraestructuras energéticas, de transporte y de producción industrial que imaginan capaz de «reiniciar» el ciclo global del capital, no es sino la mayor transferencia de rentas del trabajo al capital desde la Segunda Guerra Mundial.

Una campaña ideológica global

La emergencia de los «chalecos amarillos» en respuesta a «ley de transición ecológica» de Macron reveló que las políticas de «transición energética» no iban a ser aceptadas pasivamente por la población. A partir de entonces una campaña ideológica abrumadora ha caído sobre nuestras cabezas. Primero fueron los intentos de extender toda Europa las manifestaciones infantiles organizadas por los colegios estatales suecos. De ahí salió Greta Thunberg como icono mundial de la «exigencia a los gobiernos» de «medidas concretas y urgentes». Las mismas medidas que en la calle se veían contestadas con violencia por masas de trabajadores y pequeños propietarios, eran reclamadas e incluso criticadas por tibias por una fantasmal «huelga general climática mundial» que los periódicos y televisiones de todo el mundo relataron que ocurrían… en los demás países. Orson Wells y Orwell se hubieran sentido reivindicados. Después, la campaña ecológica no solo fue ganando tiempo de TV hasta hacerse aplastante, sino que viró en su mensaje apuntando de forma cada vez más abierta a un mensaje apocalíptico: el cambio climático conduciría en una generación a la extinción de la especie. Es una conclusión mentirosa no apoyada en absoluto por el consenso científico. Pero reflejaba la sensación de emergencia que conmueve a la burguesía y que no es «climática» en absoluto.

Si la tecnología es instrumental, la ideología lo es aún más. Los discursos apocalípticos son herramientas para imponernos sacrificios en pos del «bien común», es decir, la acumulación de capital. Se trata de presentar una situación de excepción y alarma que justifique los recortes y el sometimiento de la clase trabajadora en un esfuerzo combinado por producir nuevos destinos rentables para el capital ficticio y especulativo para que pueda evadir -temporalmente- la tendencia a la crisis.

Transición verde… olivo

El «pacto verde» no solo supone una redistribución de rentas masiva a favor del capital, también aumenta la presión de los conflictos imperialistas. La «transición ecológica» es inviable sin gas natural y muy difícil sin uranio. Los mismos que se ven amenazados de quedar fuera del comercio con los grandes mercados si la «traza ecológica» empieza a ser usada con todas las consecuencias como barrera no arancelaria, resultan tener al alcance la mano la llave de las energías «de transición» que hacen posible la jugada que les excluye. O al menos tienen la oportunidad de luchar por ellas. Por si los cataclismos que acompañan a las guerras comerciales y las impulsan hacia su militarización no fueran lo suficientemente peligrosos, la «salida verde» imaginada por el capital va a acelerarlos aun más. El escenario ya no solo es de crisis y recesión industrial global, guerra comercial, tensiones imperialistas y ataques cada vez más directos a las condiciones de vida, jubilación y trabajo. A todo eso hay que sumarle ahora una reconversión industrial y del transporte y su consecuencia inmediata: un nuevo impulso global hacia el conflicto imperialista.

Contra la «unión sagrada» climática

El «pacto verde», la «transición energética» y el «green new deal», apenas pueden ocultar que son parte consustancial de la respuesta del capital a la crisis. Se basan en el aumento de la explotación, refuerzan la tendencia al empobrecimiento y aceleran las derivas hacia la generalización de la guerra.

La campaña ecologista del miedo avanza entre exaltaciones místicas de austeridad extrema falsamente «solidarias con el planeta». Solidarias son, en todo caso, con un capital que ansía todo «sacrificio» útil a su rentabilidad. Pero nada más. Estigmatizan el «consumo» porque el consumo es la forma social que bajo el capitalismo toma la satisfacción de las necesidades de los trabajadores. Hacernos sentir culpables por consumir y luchar por más salario y defender nuestras condiciones de vida es culpabilizarnos por no dejarnos explotar más y más intensamente.

Bajo el discurso apocalíptico y las amenazas de la extinción de la especie nos tratan de encuadrar en una «unión sagrada climática», convencernos de que solo «cerrando filas» con la burguesía, defendiendo el rendimiento del capital nacional con nuevos sacrificios, podremos «salvar el planeta». De lo que tenemos que salvarnos, librándonos de él, es de un capitalismo que es ya anti-histórico, innecesario y destructivo, y que no va a serlo menos, sino más, por cambiar de base tecnológica y pintarrajearse de verde.

En realidad, lo único transformador, solidario y portador de futuro es afirmar ante cada exigencia de «sacrificios por el bien común» del capital, nuestras necesidades como trabajadores, que son necesidades humanas genéricas, universales: condiciones de vida, salud, bienestar, reducción de la jornada de trabajo, libertades para luchar…

jueves, 26 de diciembre de 2019

VUELVE LA CENSURA... PERO AHORA DE INSPIRACIÓN FEMINISTA

No soy la primera persona que se ha percatado del retorno de la mojigatería. Pero los que nos atrevemos a decirlo en alto somos pocos. ¿Por qué? Pues porque en unos tiempos dominados por el espíritu del 8 de marzo y la izquierda identitaria y buenrollista corres el peligro de que te tilden de lo que no eres. Pero resulta que la censura ha vuelto de la mano de estos movimientos, lo cual contradice el hecho de que éstos sean verdaderamente progresistas.  La censura no es progresista sino reaccionaria igual que lo es la discriminación aunque se adjetive de "positiva". Estos movimentos no son más que un engendro neoliberal para suplantar, silenciar y aniquilar a la verdadera izquierda, la que lleva en su ADN la lucha por la libertad de expresión, la lucha de clases y el socialismo. Un ejemplo de este nuevo espíritu inquisidor liderado por la pequeña burguesía oenegera es la sustitución de un cartel de una película francesa en el que se insinuaba el trasero (¡vestido!) de una mujer por otro en el que tal parte del cuerpo era totalmente soslayada, como se muestra a continuación:

Original de la película francesa...

Fotocopia feminista pasada
por el filtro de la perspectiva
de género.

El caso es que entre la censura del Opus Dei y la de esta España dominada por la pseudoizquierda identitaria hay muy poca diferencia, si es que hay alguna. Y es que hasta los medios que han agitado a la turba linchadora tras la famosa sentencia de la manada y han filmado desde todos los ángulos posibles las manifestaciones de 8 M no han podido por menos que reconocer que esto ha pasado porque el nuestro es un país muy "sensibilizado" con la causa feminista.

Como siempre lo único positivo de asuntos tan desagradables como éste es el humor con el que algunos en las redes sociales han ironizado sobre el particular. Menos mal que la gazmoñería pequeño burguesa aún no ha acabado con la carga subversiva del sentido del humor...

miércoles, 18 de diciembre de 2019

ÉSTE NO ES EL PRIMER FIN DEL MUNDO

Nuevo Curso,18/12/2019

¿Emergencia climática? ¿Extinción de la especie? Nada nuevo. Desde principios del siglo XIX, alarmas apocalípticas de todo tipo han generado «movimientos», debates parlamentarios, congresos, reformas legales y hasta cambiado la forma del transporte o restringido el matrimonio para determinadas personas. Nunca acertaron en sus predicciones.

Malthus, padre de la moral burguesa

Tipología del Apocalipsis


1
Apocalipsis malthusiano. El modelo clásico elaborado por Malthus en 1798. Es un apocalipsis por sub-consumo al crecer la población más rápido que algún recurso básico para mantenerla con vida. El modelo se incorporó a los argumentos del autor en 1814 para discutir el efecto de las leyes sobre cereales («corn laws»). Según Malthus, en contra del criterio del resto de economistas de renombre de su época, la apertura del mercado de granos al comercio exterior, desbocaría la población y traería la ruina y pobreza… Cosa que no ocurrió. Naturalmente, la principal utilidad política de los delirios malthusianos era el sometimiento de la clase obrera, que sus predicciones se cumpliesen o no, era lo de menos.

2
Apocalipsis por «sobre-consumo». En 1894 el mismísimo «The Times» alertó que, de seguir creciendo el número de carruajes, la ciudad de Londres perecería envenenada por los excrementos de sus propios caballos de tiro. La alarma consecuente dio pie a un primer congreso mundial de urbanismo y allanó el camino a las inversiones públicas que adaptaron las ciudades al automóvil.

3
Apocalipsis por promiscuidad. En cuanto las migraciones masivas empezaron a crear un proletariado de base cosmopolita, miles de médicos, políticos y moralistas de la pequeña burguesía de la época se lanzaron a pronosticar la «degeneración de la especie». Arrancaba así la «Eugenesia» como movimiento socio-político. Los eugenistas propusieron reformas legales basadas en un supuesto «consenso científico» que acabaron en las leyes de Nuremberg.

Al final todos estos apocalipsis y alguno más que podamos encontrar, más allá del tufillo irremediablemente puritano y culpógeno que destilan, se resuelven en constricción moral, control poblacional centrado en los trabajadores migrantes y transferencias masivas de rentas de los trabajadores al capital para que este, a través del estado, reduzca los riesgos de un cambio tecnológico en el transporte y la ordenación urbana. Nada tan distinto a lo que estamos viendo hoy.


El patrón malthusiano: la alarma de recurso escaso

Jevons predice un crecimiento 
exponencial de la demanda de carbón


"Quisiera señalar a la atención de quienes piensan que el fracaso del carbón es una noción absurda y que, tal vez, añadirían que el petróleo puede sustituir al carbón cuando sea necesario, los resultados de una investigación emprendida recientemente por el Sr. Hunt sobre un aumento de la oferta de carbón de caña. Diez años de la supuesta producción agotarían el canal del Norte de Gales, y dos autoridades, el Sr. Binney y el Sr. J. J. Landale, están de acuerdo en que el carbón para la extracción de petróleo de Boghead no durará muchos años 
Es evidente, en definitiva, que la repentina demanda de fabricación de petróleo, sumada a la creciente y constante demanda de las plantas de gas, agotará los peculiares y más finos yacimientos de petróleo y carbón para la producción de gas en un período muy breve."
William Stanley Jevons, The Coal Question 1866

Jevons entró en la escena pública con un texto que sabía que iba a ser altamente polémico, de hecho y según sus propias palabras lo escribió para ganarse un dinero más que por necesidad intelectual. Sin embargo, Jevons seguiría insistiendo en que la escasez de carbón y la superpoblación traerían la ruina al Reino Unido. La portada de su libro muestra curvas donde se prevé una demanda exponencialmente creciente de carbón que llega a una asíntota hacia el infinito cerca del año 2000. El libro fue tremendamente popular y generó encendidos debates en el parlamento, aunque hoy resulten evidentes los enormes errores de apreciación de Jevons. Para Jevons, el petróleo nunca sería capaz de sustituir al carbón, aunque eso fue exactamente lo que acabó pasando. En una curiosa desviación del dogma económico y por razones no especificadas, la subida de precios del carbón no estimularía el desarrollo de nuevas técnicas y fuentes de energía para continuar la acumulación del capital.

Cuando Jevons publica su libro en 1866, ya hay varias docenas de refinerías de petróleo en funcionamiento en la ciudad estadounidense de Pittsburgh. Inicialmente comercializado en EEUU como un «elixir mágico» destilado del petróleo para curar todas las enfermedades, el queroseno encuentra una gran demanda interna y externa como fuente de iluminación y energía mucho mas limpia que el carbón. Grandes buques navegan corriente abajo cargados con los productos de Pittsburgh, atrayendo a cada vez mas capitales. Carnegie invierte sumas colosales derivadas de sus refinerías en la industria local del acero y se funda Standard Oil poco después. Ya durante la guerra civil estadounidense, Europa consumía hasta el 70% de la producción nacional. Los capitales invertidos en la producción y refinado de petróleo habían ganado la jugada de largo desde el momento en que la pequeña burguesía anglosajona organiza una campaña para reducir la contaminación urbana eliminando el uso extensivo del carbón a principios del siglo XX.

Jevons murió ahogado durante uno de sus descansos balnearios en 1882. Por aquél entonces las preocupaciones apocalípticas habían cambiado de foco. Será otro químico inglés el que dé la alarma malthusiana, el rocambolesco William Crookes, presidente de la asociación química británica. En 1898 Crookes se reúne como presidente con el pleno de la sociedad química y anuncia que buena parte de la población británica estará sufriendo hambruna en 1930 debido a la falta de fertilizantes para la agricultura mundial. El Reino Unido se había apropiado de las minas de salitre de Chile, pero según él pronto se iban a quedar sin nitratos si continuaba creciendo la población mundial:

"La fijación del nitrógeno es vital para el progreso de la humanidad civilizada […] Consideraciones como esta determinarán finalmente la capacidad y las vías del comercio, quizás el destino de continentes enteros. Debemos desarrollar y guíar las energías latentes de la Naturaleza, debemos usar sus más profundos talleres."
William Crookes, 1898

Esto volvió a estimular la ansiedad y el nerviosismo en el Reino Unido, iniciando una carrera para «evitar el desastre». Pero el principal afectado a finales del siglo XIX y principios del XX no fue el Reino Unido, sino Alemania. El capitalismo se retorcía y los preparativos de una guerra mundial se acercaban, pero los británicos controlaban la llave del grifo de los nitratos mundiales. La fijación de nitrógeno es un proceso básico para el ecosistema, todas nuestras proteínas requieren estructuralmente nitrógeno y no hay planta ni animal que pueda pasar sin él. Sin embargo, las plantas en sí no pueden fijar nitrógeno, sólo algunas legumbres pueden hacerlo indirectamente alojando a bacterias que sí poseen la compleja maquinaria para convertir el nitrógeno -razón por la cual se rotan los campos con leguminosas. Somos absolutamente incapaces de imitar a escala industrial este proceso, por lo cual encontrar una solución viable se convirtió en prioridad estratégica del capital alemán. Hacía falta encontrar una manera de combinar nitrógeno con hidrógeno gaseosos para dar amoníaco (que podía ser convertido fácilmente en nitratos). Era algo que nunca se había intentado, combinar dos gases a alta presión y temperatura para superar la barrera energética sin dañar las instalaciones no era broma. Pero los alemanes lo consiguieron, Haber y Bosch diseñaron el proceso que usamos hoy en día para fertilizar el mundo entero, se calcula que la agricultura mundial no hubiese podido sostener más de 4000 millones de personas sin el proceso Haber-Bosch.

Dos lecciones prácticas sobre el malthusianismo

1
Cada vez que los malthusianos anuncian que la sociedad es «adicta» a un recurso escaso, la técnica les desbarataba las predicciones apocalítpticas. Ya fuese el «peak coal», «peak nitrate» o «peak oil», anunciado en vano casi una docena de veces desde 1956, no hay manera, las predicciones nunca se cumplen.

2
Las verdaderas razones por las que el capital alemán necesitaba los nitratos se harían obvias a partir de 1914, cuando el proceso Haber-Bosch fue usado para fabricar cantidades inmensas de explosivos y armas químicas. El propio Bosch había sido uno de los fundadores de la misma IG Farben que fabricaría luego el «Zyklon B» para el genocidio…

Bajo el capitalismo decadente, por cada paso hacia la abundancia, se dan dos para aumentar la explotación y otro para preparar la masacre del proletariado mundial.

sábado, 7 de diciembre de 2019

ENDESA, UNA DE LAS EMPRESAS MÁS CONTAMINANTES DE ESPAÑA, PATROCINA LA CUMBRE DEL CLIMA DE MADRID



La empresa española de electricidad y gasística Endesa es uno de los principales patrocinadores de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático 2019, más conocida como COP25. Pero también se trata de la empresa más contaminante del país.

Según el informe 'Emergencia climática en España 2019', del Observatorio de la Sostenibilidad, las empresas que más contribuyeron al cambio climático en el país en 2018 fueron Endesa, Repsol, Naturgy, EDP, ArcelorMittal, Cepsa, Viesgo, Iberdrola, Cemex, Lafarge-Holcim y Cementos Portland, la mayoría de ellas vinculadas al ámbito energético. Endesa se alza con la corona de este dudoso mérito y se coloca como la empresa más contaminante del país: expulsa a la atmósfera el 23 % de las emisiones industriales y el 9 % de las totales.

Fuente: La Burbuja




Las dos caras de la eléctrica Endesa ahora que se celebra la cumbre del clima en Madrid:

Endesa compró las portadas de los principales periódicos para decir que lidera el cambio hacia una sociedad sin emisiones.

Sin embargo, Endesa es la empresa líder en emisiones en España.