sábado, 4 de mayo de 2019

POR QUÉ RECHAZAMOS EL FEMINISMO

Nuevo curso, 04/05/2019



Las reacciones adversas a nuestra crítica del feminismo han variado entre airadas acusaciones de sexismo y el reproche de «escribir demasiado» sobre el tema, desacuerdos que casi siempre confesaban el miedo a perder «la oportunidad» de «conectar» con un movimiento masivo e instalado en los medios… como corresponde a toda ideología de estado en implantación.


Proveniente del radicalismo puritano y liberal inglés, el primer feminismo abundó en imágenes (juana de arco) y colores (violeta) que buscaban la asociación con la castidad y la moral pequeñoburguesa de la época.

Hay quien acepta que el feminismo es un movimiento burgués, pero teme rechazarlo como tal. Sostienen que «feminismo» es un término muy vago y que, por lo tanto, no tiene sentido rechazar el feminismo en su conjunto. Nos dicen que aunque existe el feminismo burgués, es decir, el feminismo de la mujer burguesa y pequeñoburguesa, también existen quienes afirman un feminismo «de clase» o «marxista». Argumentan como prueba de que puede ser «proletarizado» el hecho de que sea un «significante vacío», que pueda, por tanto, significar casi cualquier cosa. Y bajo el argumento, domina el miedo a que rechazarlo signifique «separarse de las mujeres jóvenes», o simplemente, «alejar» a «las mujeres» en general. Para ellos aceptar, siquiera teóricamente, ciertos «tipos» o «sabores» del feminismo es sencillamente una cuestión de «imagen» y «relaciones públicas».

No podemos más que rechazar la noción de que las trabajadoras, simplemente por el hecho de ser mujeres, sean de alguna manera menos maduras políticamente que sus compañeros masculinos, menos capaces de llegar a posiciones de clase y, por lo tanto, de descubrir que el feminismo va contra sus intereses. Y, desde luego, no es menos destructiva la idea de que, al ser un término nebuloso, podemos «recuperarlo» o utilizarlo de manera oportunista para nuestros objetivos.


Campaña según la cual el acceso al trabajo, la universidad o los libros se la debemos agradecer a feministas… irrelevantes cuando eso pasó. Ya puestos podríamos agradecerles la jornada de 8 horas y que haga calor en verano.

Aunque de cara a la galería y el mensaje masivo se identifique al feminismo con la «liberación de la mujer» y la «igualdad», feminismo tiene una historia y un significado material y concreto. Porque al final hay una idea fundamental que comparten todos los «feminismos»: la existencia de un sujeto histórico y político, «las mujeres», «la mujer», que trasciende a las clases sociales y que supuestamente crearía intereses propios y comunes entre las mujeres al margen de su clase social y diferenciados de los de sus compañeros de clase.

Por eso la esencia del feminismo es la imaginación de una supuesta «comunidad de mujeres» que sobre intereses comunes, independientes de los de clase, construiría una «sororidad», es decir, una fraternidad de sexo. Dicho de otro modo: una «unión sagrada» exclusivamente femenina de mujeres burguesas, pequeñoburguesas y trabajadoras. En una palabra: colaboracionismo. Y de hecho, colaboracionista es el relato que informa toda la «teoría feminista», incluida la supuestamente «de clase».

El feminismo «de clase»


La clave para el triunfo de una nueva ideología es que refleje las necesidades de distintos sectores del capitalismo de estado hasta elevar el consenso a ideología de estado.

No es de extrañar que la «teoría feminista», la «de clase» incluida, sea elaborada fundamentalmente en las universidades. La última vez que lo comprobamos las universidades eran una parte del aparato del capitalismo de estado encargadas -especialmente las facultades de ciencias sociales- de reproducir y producir ideología. El mismo número de teóricas e instituciones -desde másteres a cátedras y desde observatorios estatales a seminarios subvencionados- involucradas en el desarrollo del feminismo «de clase» implicaría que si la tal clase fuera la clase trabajadora tendría un papel poco menos que hegemónico en la sociedad, porque si no, no habría manera de explicar tamaña capacidad de «infiltración».

Esta supuesta aplicación del marxismo parte de la necesidad de justificar una contradicción. Si existe un sujeto político tal «las mujeres», con intereses propios al margen de las clases actuales, debió existir en anteriores modos de producción. Pero si se mantuvo constante una misma forma de opresión -supuestamente el patriarcado– del esclavismo al feudalismo y de éste al capitalismo es porque de alguna manera las mujeres constituyen «algo parecido a una clase». Es decir, sufren formas de explotación propias y exclusivas que trascienden no solo las fronteras entre las clases sociales a las que las mujeres concretas pertenecen, sino los modos de producción de las sociedades históricas. Si esto fuera así, no hace falta ni decirlo, el materialismo histórico se desmoronaría como visión de conjunto de la historia de nuestra especie: en realidad solo habría habido un modo de producción con pequeñas variantes y no habría existido desarrollo humano verdadero.

Ni la evidencia ni la prudencia arredraron a nuestras valientes «marxistas» académicas. Abstrayeron una forma social constante -el trabajo doméstico- y un arquetipo ahistórico -el «ama de casa». La mujer trabajadora era un producto del capitalismo, aunque ahora supuestamente debamos a las feministas el acceso al trabajo asalariado. Les era ajena la mujer obrera que lucha con sus compañeros en el trabajo, que emigra, que contribuye a la historia de la Humanidad. Solo les interesaba el mundo de la mujer atrapada entre las cuatro paredes de su casa. Planteaban que la «cuestión de la mujer» se podía resolver analizando a las mujeres pequeñoburguesas -campesinas, tenderas, intelectuales- cuyo mundo era su hogar. Como apuntaba Rosa Luxemburgo, para la proletaria en cambio, parte de una clase universal, el mundo entero es su hogar.

El resultado del «feminismo de clase» no podía ser sino una serie de contradicciones grotescas:

-No solo necesita afirmar, sin base, que el trabajo doméstico es productivo, sino que también sostiene la noción errónea de que el precio de la fuerza de trabajo está determinado por él.

-Nos dice que una «huelga de mujeres», tendría sentido «de clase»

-Mira para otro lado cuando en España la reina «se une» a la «huelga» al mismo tiempo que en EEUU o Gran Bretaña redefine las huelgas que siempre han incluido a todos los trabajadores, como las de enseñanza o limpieza, como «huelgas de mujeres».

-Empeñadas en falsificar, desviar y dividir la lucha de clases, no tienen reparo en organizar la «huelga feminista» con los sindicatos, verdaderos expertos en el tema.

-Y si todo eso no bastara para que nos quedara claro que el «feminismo de clase» expresa los intereses de clase muy distintos de los de la clase trabajadora, consideran que el «trabajo sexual» es un trabajo como cualquier otro y batallan por su legalización.

Es difícil no darse cuenta de que todas estas posiciones están enraizadas en la «esencia» del feminismo, que no es «la lucha por la igualdad», sino el colaboracionismo de clase en el marco de la afirmación de una «comunidad» interclasista, «las mujeres», como sujeto político. ¿Hay feministas con otras posiciones? Sí, hay feministas con casi cualquier posición que podamos imaginar, pero siempre con al menos una en común: las mujeres trabajadoras tienen intereses propios y diferenciados de sus compañeros varones. La clase por tanto no sería realmente única y universal ni sería tampoco portadora de un proyecto universal, sino una especie de «confederación» o agregación de identidades.

La calculada «ambigüedad» feminista

En realidad, la ambigüedad del término «feminismo» es intencional, un blindaje retórico: el feminismo es «incriticable» porque, según nos dicen, estar en contra de él es estar contra de la abolición de la discriminación entre hombres y mujeres. Pero cuando la discusión se hace concreta, la colaboración de clases y la negación de la clase trabajadora como un único sujeto histórico y político se hacen evidentes. Y por si fuera poco, de las universidades y demás laboratorios ideológicos han salido tantas variantes que, llegadas a la discusión programática, se niega la posibilidad de la discusión porque el feminismo como tal ni siquiera existiría.

Pero el hecho de que cualquier cosa pueda ser feminista, es una expresión más del carácter burgués del feminismo. En el capitalismo de estado un movimiento tiene tanto valor como capacidad de encuadramiento sea capaz de desarrollar. Y como todos los movimientos pequeñoburgueses «de éxito», es decir, susceptibles de ser amparados y potenciados hasta la extenuación por el estado, es «flexible». Si el feminismo se consolida como ideología de estado es porque es capaz de convertir sin pudor los carteles del reclutamiento para las industrias de guerra y la carnicería imperialista en un símbolo «progresista»; la lucha de las pequeñoburguesas por ocupar puestos en la burguesía corporativa en «causa» universal por la igualdad y el «fin de la brecha salarial»; la prostitución y la gestación por encargo en intercambio igualitario, e incluso la misma palabra «igualdad» -que en la imaginación de los trabajadores significaba ausencia de pobreza y vejaciones- en «igualdad de género» en los consejos de administración.

¿Qué hacer con el feminismo?

El feminismo es hoy, junto con el ecologismo, el principal ariete ideológico de una nueva ofensiva de la burguesía. Para muchos siempre es tentador pensar que podrán «seguir la corriente» confusionista para, sin poner la mayor en cuestión, «recuperar» o «aportar consciencia» a cualquier movimiento capaz de sacar a la calle a «muchos trabajadores». Pero si nunca salió ni sale bien es por algo. Seguir la corriente, eso que los marxistas llamamos oportunismo, acaba difuminando las fronteras de clase entre mil ambigüedades y excusas. Y éso, que llamamos centrismo, es la antesala inmediata de la inutilización e invalidación definitiva de cualquier organización política que pretenda ser útil al desarrollo de la consciencia en la clase.

Ni hay «claridad» que pescar en la confusión, ni consciencia que pueda aportarse a un movimiento ajeno a nuestra clase que la difumina y la divide. Tampoco nos interesa «apaciguar» a nadie y menos a los «marxistas universitarios». Es más no podemos permitirnos no ir «contracorriente» cuando la corriente está alentada desde el estado. Somos parte de ese «movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual», estado de cosas del que el feminismo es parte y defensa.

miércoles, 1 de mayo de 2019

GOLPE DE ESTADO HOLLYWOODENSE ‎EN VENEZUELA

Red Voltaire01/02/2019 

Venezuela fue teatro este martes 30 de abril de un golpe de Estado escenificado al estilo de ‎Hollywood.


Algunos golpistas de salón, encabezados por el autoproclamado “presidente encargado” Juan ‎Guaidó, se apostaron de madrugada en una vía elevada de la autopista cercana a la base aérea ‎La Carlota, en Caracas, la capital venezolana. Allí interrumpieron la circulación vehicular, ‎desplegaron armas de guerra, se tomaron fotos con un grupo de militares que los acompañaban y ‎anunciaron a través de las redes sociales que habían “tomado” la base aérea. Seguidamente se tomaron ‎más fotos y rodaron videos para hacer creer que había un enfrentamiento armado entre militares ‎que se habían unido al golpe y militares defensores del gobierno bolivariano. ‎

El hecho es que los golpistas nunca llegaron a penetrar en La Carlota, donde se hallaba el jefe del ‎Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, almirante Remigio ‎Ceballos. ‎

En realidad, sólo una veintena de los militares presentes junto a los golpistas estaban de acuerdo ‎con los líderes de la oposición. Los demás, que se hallaban allí por orden de algunos superiores, ‎se retiraron al descubrir que habían sido engañados y volvieron a sus unidades de origen, donde ‎explicaron lo sucedido (Ver video).


Según fuentes no confirmadas, el jefe del servicio de inteligencia estaba entre los implicados. ‎

Un mitin convocado por los golpistas reunió menos de 3000 personas en Caracas. ‎

Mientras tanto una enorme multitud de defensores del gobierno bolivariano se concentró ‎alrededor del Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia de la República Bolivariana, para ‎defender al presidente constitucional, Nicolás Maduro, si algún grupo golpista se decidía a ‎marchar sobre Miraflores, lo cual nunca sucedió. ‎

Desde Washington, el secretario de Estado Mike Pompeo afirmó con la mayor seriedad que el ‎presidente Nicolás Maduro había estado a punto de abordar un avión para huir a Cuba… pero que ‎‎«los rusos» le habían impedido hacerlo. ‎

El ministerio de Exteriores de la Federación Rusa ha llamado a todas las partes a renunciar a la ‎violencia y a dirimir sus diferencias dentro del más estricto respeto a la Constitución de la ‎República Bolivariana y la Carta de la ONU. ‎

El ministerio ruso de Exteriores señaló además que Washington debe poner fin a su injerencia en ‎Venezuela… mientras que el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca llamaba ‎nuevamente a un «cambio de régimen». ‎

GEOPOLÍTICA DEL PETRÓLEO EN LA ERA TRUMP

Thierry Meyssan
Red Voltaire, 09/04/2019

Estados Unidos se ha convertido en el primer productor mundial de hidrocarburos y ‎ahora utiliza su posición predominante con un solo fin: maximizar sus ganancias. ‎Para lograrlo no vacila en eliminar grandes productores rivales, sin importarle sumir ‎a sus pueblos en la miseria. En el pasado, el acceso al petróleo del Medio Oriente era ‎una necesidad vital para la economía estadounidense –bajo las administraciones Carter, ‎Reagan y Bush padre–, después fue un mercado bajo control yanqui –bajo la ‎administración Clinton– y más tarde, un recurso que iba a agotarse y que ‎Estados Unidos quería controlar –bajo las administraciones Bush hijo y Obama. ‎Ahora, bajo la administración Trump, los hidrocarburos se han convertido nuevamente ‎en el oro negro del capitalismo. Veamos la evolución de ese mercado sangriento. ‎



Toda economía depende, en primer lugar, de la energía a su disposición y ha sido esa una de las ‎principales causas de las guerras. Inicialmente se trataba de obtener esclavos para ponerlos a ‎trabajar en los campos. Más tarde, en el siglo XIX, el objetivo era apoderarse del carbón para ‎alimentar las maquinarias. Hoy se trata de los hidrocarburos (petróleo y gas). ‎

Para esconder esa lógica, los hombres siempre se han inventado otras razones como justificación ‎de lo que hacen. Por ejemplo, en nuestra época nos han llevado a creer: 

- que Irán está sancionado debido a su programa nuclear militar, al que Irán puso fin en 1988; 

- que las instalaciones y fondos de PDVSA en Estados Unidos fueron confiscados para quitárselos al “dictador” ‎Maduro y entregarlos al equipo del autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan ‎Guaido, a pesar de que Maduro es el presidente constitucionalmente electo de la República ‎Bolivariana; 

- y que Estados Unidos mantiene fuerzas militares en Siria para apoyar a sus aliados kurdos ‎contra el “dictador” Bachar al-Assad, aunque esos kurdos son mercenarios que ni siquiera ‎representan a su pueblo mientras que Assad es el presidente democráticamente electo de la ‎República Árabe Siria. ‎

Como acabamos de verlo, esas “justificaciones” no tienen nada que ver con la realidad y están ‎en total contradicción con los hechos. Pero si estamos dispuestos a aceptarlas es porque ‎creemos que nos benefician. ‎

El mercado mundial
El mercado de los hidrocarburos es el más importante del mundo, antes que los mercados de la ‎alimentación, de las armas, de los medicamentos y de las drogas. Ese mercado estaba ‎inicialmente en manos de las empresas privadas, pero en los años 1960 se convirtió en terreno ‎exclusivo de los Estados. Con el desarrollo económico fueron apareciendo nuevos actores y ‎ese mercado se hizo más imprevisible. Además, durante el periodo transcurrido entre el fin de ‎la URSS y el regreso de Rusia, se convirtió en un mercado altamente especulativo, con ‎fluctuaciones de los precios de venta que iban de 1 a 4. ‎

Por otra parte, todos saben que numerosos yacimientos se agotan al cabo de mucho tiempo de ‎explotación. A finales de los años 1960, el clan Rockefeller y el Club de Roma popularizaron la ‎idea de que los hidrocarburos, por ser energías fósiles, eran fuentes limitadas. Pero el hecho es ‎que aún se desconoce el origen de los hidrocarburos. Su origen fósil es sólo una hipótesis ‎no demostrada. En todo caso, aunque los hidrocarburos fuesen renovables, la sobreexplotación ‎de los yacimientos podría acabar agotándolos, como señala la teoría de Hubbert sobre el pico ‎petrolero. Pero lo más importante es que el Club de Roma estudió la cuestión partiendo de un ‎postulado maltusiano, estimando que su misión consistía en demostrar que es necesario limitar la ‎población mundial porque los recursos del planeta Tierra son limitados. La teoría sobre el fin del ‎petróleo es sólo un argumento para justificar la voluntad del clan Rockefeller de limitar el ‎crecimiento demográfico de las poblaciones pobres. En sólo medio siglo, nos han hecho creer ‎‎5 veces seguidas que el petróleo se agotaría en los próximos años. La realidad es que hoy ‎existen reservas comprobadas suficientes para garantizar el consumo de la humanidad durante ‎otro siglo. ‎

Los costos muy variables de la explotación de los yacimientos (van de 1 en Arabia Saudita a 15 en ‎Estados Unidos), los progresos técnicos, las constantes fluctuaciones de los precios y el debate ‎ideológico han puesto en peligro varias veces la recuperación de las sumas invertidas. Y, teniendo ‎en cuenta los plazos operacionales, toda interrupción de la inversión en la investigación, la ‎explotación y el transporte, provoca una escasez de los productos disponibles durante los 5 años ‎siguientes. El mercado del petróleo es, por consiguiente, particularmente caótico. ‎
La política mundial en materia de energía
La creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por el venezolano ‎Juan Pablo Pérez Alfonzo, en 1960, provocó un desplazamiento progresivo del poder de fijar los ‎precios. Ese poder pasó de las compañías petroleras a los Estados exportadores. El cambio ‎se manifestó claramente en el momento de la guerra egipto-siria contra Israel, en octubre ‎de 1973, y la crisis petrolera mundial provocada por aquel conflicto, conocido en Occidente ‎como la «guerra de Yom Kipur». ‎

Como primera potencia mundial, Estados Unidos ha aplicado diferentes políticas en materia de ‎hidrocarburos: 

- El presidente James Carter consideró que, dado el hecho que Estados Unidos necesitaba esa ‎fuente de energía, el acceso estadounidense al petróleo del Medio Oriente era una cuestión de ‎‎«seguridad nacional». Los árabes y los persas no tenían derecho a negarse a venderle petróleo ‎ni a elevar sus precios.‎ 

- El presidente Ronald Reagan creó el CentCom –el mando militar de Estados Unidos para el ‎Medio Oriente, definido por cierto en función del conocimiento de los campos petrolíferos que ‎se tenía en aquella época. Para aplicar la política de su predecesor demócrata, el republicano ‎Ronald Reagan negoció la instalación de bases militares permanentes en la región y comenzó a ‎desplegar en ellas tropas estadounidenses. 

- El presidente George Bush padre encabezó una coalición casi universal y la lanzó contra Irak, ‎país que había tenido la audacia de querer actuar por sí mismo y se había atrevido a tratar de ‎recuperar los pozos de petróleo de Kuwait que los británicos le habían arrebatado. 

- El presidente Bill Clinton y su vicepresidente Al Gore heredaron un monopolio unipolar, ‎sin la URSS. Establecieron un mapa de los corredores que habría que crear a través del mundo ‎‎(oleoductos, gasoductos, líneas de ferrocarril y líneas de internet) y de las operaciones militares ‎necesarias para construirlos y para garantizar la seguridad de esos corredores –por ejemplo, la ‎guerra desatada contra Yugoslavia para establecer el 8º corredor. 

- El presidente Bush hijo y su vicepresidente Dick Cheney, convencidos de que la escasez de ‎hidrocarburos estaba a punto de empezar, iniciaron una guerra cuyo objetivo ya no era ‎apoderarse del oro negro sino controlar la producción y el mercado. Volviendo a la teoría ‎maltusiana del fin inminente de esas fuentes de energía, lo que querían era estar en posición de ‎determinar qué países tendrían derecho a comprar hidrocarburos para garantizar la vida de su ‎población. 

- El presidente Barack Obama aprovechó la oportunidad que le ofrecían el gas y petróleo de ‎esquistos en suelo estadounidense y decidió favorecer su extracción, esperando sacar así su país ‎de la maldición maltusiana. 

- El presidente Donald Trump llega al poder en momentos en que Estados Unidos se ha convertido ‎en primer productor mundial de hidrocarburos y decide modificar la estrategia estadounidense. ‎

La política de Donald Trump
Cuando el presidente Trump designó como director de la CIA al representante de Kansas Mike ‎Pompeo, creímos que aquella nominación inesperada se debía a las pocas posibilidades que tenía ‎el nuevo presidente de encontrar aliados en el Partido Republicano, que él acababa de tomar ‎por asalto. Olvidábamos entonces que, desde 2006 hasta 2010, Pompeo había dirigido la ‎empresa Sentry International, fabricante de equipamiento para la extracción de petróleo. Pompeo ‎es, por ende, un conocedor del funcionamiento del mundo del petróleo y uno de sus actores a ‎escala mundial. Simultáneamente, el presidente Trump nombraba secretario de Estado a Rex ‎Tillerson, patrón de ExxonMobil. Teníamos que haber vislumbrado entonces que la política ‎energética estaba llamada a ser primordial en la acción de la nueva administración. ‎

Por supuesto, hoy es imposible hacer un balance del trabajo de Mike Pompeo a la cabeza de ‎la CIA. Pero sí es posible pensar que sus objetivos de entonces no están lejos de los que persigue ‎ahora. En todo caso, Pompeo acaba de revelar estos últimos. ‎

Daniel Yergin, reconocido especialista en el mercado de los hidrocarburos, creó una empresa de ‎consejería que organiza anualmente un encuentro internacional sobre la evolución de la situación ‎en ese mercado. El encuentro de 2019 –CERAweek, realizado en Houston del 9 al 13 de marzo– ‎fue la reunión internacional sobre los hidrocarburos más importante realizada en toda la historia ‎ya que participaron los dirigentes ejecutivos de las principales compañías de 78 países que ‎se dedican a esa actividad. El momento principal del encuentro fue la intervención de Mike ‎Pompeo. A todos se les había advertido que su discurso tendría gran importancia y fue el único ‎momento en que la inmensa sala desbordó de público. ‎

Después de saludar a sus colegas, Mike Pompeo expresó satisfacción por los increíbles resultados ‎de la industria petrolera estadounidense que, en 6 años, se ha convertido en la primera ‎productora del mundo gracias a las nuevas técnicas de extracción de petróleo y gas de esquistos. ‎Anunció después que ha creado en el Departamento de Estado un buró especial para la gestión de ‎los recursos energéticos. En lo adelante, es con Mike Pompeo con quien tendrán que tratar los ‎patrones de las empresas estadounidenses especializadas en hidrocarburos y la misión de Pompeo ‎consiste en ayudarlos a conquistar mercados en el extranjero. A cambio de esa ayuda, ‎esas empresas tendrán que ayudar a que Estados Unidos pueda concretar su política energética. ‎

Esa política consistirá simultáneamente en producir el máximo posible en Estados Unidos y agotar ‎una parte de la oferta mundial para equilibrar el mercado. Sólo así podrá Estados Unidos vender ‎su gas y su petróleo de esquistos, cuya producción resulta particularmente onerosa. ‎

Según la doctrina Pompeo, no es conveniente reducir la producción mundial al nivel de la ‎demanda instaurando cuotas de producción, como hace la OPEP+ desde hace 2 años, sino ‎cerrando las puertas del mercado a varios grandes exportadores –Irán, Venezuela y Siria– cuyas ‎gigantescas reservas han sido descubiertas recientemente y todavía no han entrado en fase de ‎explotación. ‎

Así que Estados Unidos sacará de la gaveta el proyecto de ley NOPEC (No Oil Producing and ‎Exporting Cartels Act). Ese proyecto de ley, con gran cantidad de variantes presentadas ‎al Congreso desde hace 2 décadas, apunta a la supresión de la inmunidad soberana que los países ‎de la OPEP invocan para agruparse como cártel, a pesar de las leyes anti-trust estadounidenses. ‎La adopción de una ley NOPEC permitiría llevar ante los tribunales estadounidenses a las ‎compañías petroleras de todos los países agrupados en la OPEP+, aunque hayan sido ‎nacionalizadas, por haber utilizado su posición dominante en el mercado para favorecer el alza de ‎los precios. ‎

Hay otro elemento fundamental a tener en cuenta. Desde finales de 2017, Rusia se asoció a ‎la OPEP para obtener un alza de precios y aceptó disminuir su producción para alcanzar ese ‎objetivo. Algo indispensable para Rusia, sobre todo porque su economía está sufriendo las ‎consecuencias de las sanciones occidentales y porque sus exportaciones de hidrocarburos son –‎junto a las ventas de armas– su principal fuente de ingresos. Por consiguiente, en la actual ‎situación, los intereses de Moscú coinciden con los de Washington: no inundar el mercado. ‎Es por eso que Rusia no hace nada por ayudar a que Irán exporte su petróleo, como ‎tampoco ha iniciado aún la explotación de las zonas cuyo monopolio está en manos de compañías estatales rusas en Siria. Por esa misma razón, Rusia tampoco ayudará a Venezuela a ‎exportar su petróleo. ‎

Rusia salvó a Siria de los mercenarios yihadistas de la OTAN, sin comprometerse a ir más lejos. ‎Ahora es testigo pasivo del lento derrumbe de ese país, otrora próspero, cuya situación, ‎sin llegar a la hambruna que ya asola Yemen, ha tomado inexorablemente ese camino. ‎

La diferencia entre Rusia y Estados Unidos es que Washington no sólo quiere estabilizar la oferta ‎mundial de hidrocarburos sino también determinar hacia dónde fluyen. De ahí las presiones que ‎Washington ejerce simultáneamente sobre la Unión Europea y, por separado, sobre cada uno de sus países ‎miembros para detener la construcción del gasoducto Nord Stream 2. ‎Su objetivo es impedir que la Unión Europea utilice los hidrocarburos rusos. Si Estados Unidos ‎lograse alcanzar ese objetivo, Rusia desviaría el flujo de sus hidrocarburos hacia China, que ‎no podría pagar los mismos precios. ‎

Para responder a las demanda de la Unión Europea, Estados Unidos está construyendo en varios ‎de sus países grandes puertos capaces de recibir el gas de esquistos estadounidense. Mientras ‎tanto, Rusia acelera la construcción de otro gasoducto, el Turkish Stream que sería otra vía más ‎para hacer llegar su gas a la Unión Europea. ‎

Por otro lado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos está bloqueando todas las ‎posibilidades de transporte de petróleo iraní o venezolano hacia Siria. Los datos que maneja el Departamento del Tesoro demuestran que la CIA comenzó a observar ese comercio desde la ‎elección misma de Donald Trump, incluso durante el periodo de transición entre la administración ‎Obama y la suya, lo cual confirma que la política de la administración actual gira alrededor de la ‎cuestión energética. En la medida en que Siria no está en condiciones de explotar por sí misma ‎sus reservas y en que Rusia deja pasar el tiempo, la actitud de la Casa Blanca hacia Siria es ‎diferente. Allí se trata de impedir la reconstrucción y de hacerle la vida imposible al pueblo sirio. ‎Así que la CIA está empeñada en una intensa labor de sabotaje contra todo aprovisionamiento ‎energético destinado a Siria. Por ejemplo, ya en este momento la mayoría de la población siria ‎no tiene gas para la calefacción ni para cocinar y, en febrero, un tanquero turco cargado con ‎combustible iraní para Siria estalló frente al litoral sirio, cerca de Latakia. El incidente, ‎probablemente un sabotaje, provocó la muerte de toda la tripulación y una marea negra que ‎no se ha mencionado en ningún medio de la prensa occidental.‎

Estimando que el Hezbollah participa en el gobierno libanés para servir los intereses iraníes, ‎la administración estadounidense ha incluido el Líbano en su prohibición de exportar ‎hidrocarburos. Durante su reciente estancia en ese país, Pompeo trató de imponer una ‎delimitación de las aguas territoriales que pondría las reservas libanesas de hidrocarburos bajo control de Israel. ‎

En Latinoamérica, donde Venezuela envía petróleo a Cuba a cambio de la participación de los ‎médicos cubanos en la atención a la población, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ‎ha anunciado la adopción de sanciones contra toda empresa que participe en las entregas de ‎petróleo venezolano a Cuba, medida que Washington justifica atribuyendo a los militares cubanos ‎el respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana al presidente constitucional Nicolás ‎Maduro. ‎

Las evoluciones previsibles
Por el momento, la única posibilidad de éxito de la política de Donald Trump depende de que ‎su administración logre reducir la demanda de hidrocarburos en su propio país. Hasta ahora, ‎Estados Unidos destinaba los hidrocarburos principalmente a alimentar los automóviles, lo cual ‎explica el desarrollo de una serie de proyectos para la concepción de automóviles eléctricos. Para ‎Estados Unidos consumir petróleo para producir electricidad es mucho más rentable que utilizar el ‎combustible directamente en los automóviles. Además, la electricidad puede obtenerse de ‎diversas fuentes, en territorio estadounidense, a bajo costo y a precios estables. ‎

Es importante precisar que el desarrollo de automóviles eléctricos no tiene nada que ver con los ‎ideales sobre la necesidad de reducir las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) para evitar el ‎calentamiento global. En primer lugar, la fabricación de baterías puede ocasionar importantes ‎emisiones de CO2, además de que la generación de electricidad puede ser una fuente de ‎emisiones de CO2 mucho más significativa que el petróleo si la electricidad se obtiene a partir del ‎carbón, como en Alemania y China. ‎

En todo caso, el consumo de petróleo también evoluciona. A escala mundial, el destino del ‎petróleo ya no es principalmente el sector del transporte sino la fabricación de plástico. ‎

Estados Unidos no permitirá que Irán, Venezuela y Siria exporten sus hidrocarburos hasta el año ‎‎2023 o el 2024, cuando su propia producción de hidrocarburos de esquistos comenzará a disminuir ‎rápidamente, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Cuando llegue ese momento, ‎volverá a cambiar todo el tablero geopolítico. ‎

Thierry Meyssan

viernes, 12 de abril de 2019

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE HAFTAR?

Nuevo Curso, 07/04/2019



¿Qué hay detrás del recrudecimiento de la guerra en Libia? ¿Están desconcertadas realmente, como declaran, todas las potencias ante el avance hacia Trípoli de las tropas de Haftar? ¿Es una guerra civil o un nuevo rebrote de la guerra imperialista?

¿Quién es Haftar?

Si Gadafi obtuvo una relevancia internacional desproporcionada para la importancia económica y demográfica del país fue porque desde su toma del poder exacerbó la defensa de sus propios intereses imperialistas. Uno de los frentes de este pulso se libró en Chad en una guerra intermitente de casi 10 años. Bajo las facciones chadianas en lucha, se enfrentaban en realidad Francia y Libia. Y uno de los responsables militares libios fue Haftar que, caído en desgracia tras la derrota, fue rescatado por EEUU que armó y entrenó para él un ejército particular. Su momento llegaría con la guerra imperialista en 2011.

La matrioshka de las alianzas libias

La implosión del régimen de Gadafi estuvo lejos de ser una «revolución popular». Los brotes y manifestaciones de descontento de la pequeña burguesía urbana y buena parte de los trabajadores sirvieron de señal para que distintas familias de la burguesía de estado libia abandonaran al que había sido su líder esperando hacerse con el poder. Cuando quedó claro que el régimen podía aguantar la embestida, el imperialismo francés vio la puerta abierta y orquestó una intervención militar con Gran Bretaña y EEUU, que arrastrando a Italia -antigua potencia colonizadora- si bien acabó con el régimen no podía sino servir de prólogo a un enfrentamiento militar entre las distintas facciones de la burocracia entre sí y con los «Hermanos musulmanes», silenciosamente alimentados durante décadas por Gadafi contra su vecino egipcio. Los «hermanos» con sus aires de «socialismo feudal» y su discurso tradicionalista, representan en el Máshrek la revuelta de la pequeña burguesía rural y comercial. De su seno nacieron las primeras semillas del jihadismo. En un contexto en el que sus financiadores tradicionales se separaban cada vez más, su rama palestina, Hamas, estaba canalizando fuertes flujos de financiación desde Qatar y Turquía, que se movilizaban para ayudarles a tomar el poder en Egipto. El asalto al poder en Libia significaba poder ganar una pieza fundamental en el Magreb, asegurar la retaguardia egipcia y revivificar la perspectiva de un estado islámico a lo largo de toda la costa Sur y Este del Mediterráneo.

Haftar supo consolidarse en su región natal, la Cirenaica, la provincia con élites tradicionalmente más ligadas a Egipto y más influida por las potencias aliadas, para intentar desde ahí expulsar a los islamistas del poder mediante una ofensiva militar, la «Operación Dignidad» con el sostén de Al-Sisi. Las líneas del frente libio pasaron entonces a representar no solo las viejas provincias romanas e italianas, sino las fracturas imperialistas emergentes en el mundo musulmán: de un lado Qatar y Turquía que al retroceder las milicias islamistas cerraron filas con el gobierno de Trípoli, de otro Emiratos, Arabia Saudí y Egipto solidamente con el gobierno cirenaico. Esta divisoria de alianzas se insertaba a su vez en el juego de las viejas potencias: Italia apoyaba al gobierno de su vieja capital colonial, Francia a sus amigos de la Cirenaica. EEUU seguía tras su viejo patrocinado y lo que es más sorprendente Rusia también, ya que sus enlaces gadafistas en Libia se habían encuadrado bajo el mando de Haftar.

La batalla entre Italia y Francia

Hace un año el protagonismo estaba en las muñecas mayores de la matrioshka. EEUU apoyaba a su viejo aliado Haftar con la ayuda diplomática de Francia. En mayo Macron organizaba una cumbre centrada en organizar elecciones -que pensaba ganaría Haftar- en diciembre de 2018.

Fue un duro golpe para Italia, cuyos intereses se jugaban con Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), liderado por Fayaz Al Sarraj, que aglutinaba a restos islamistas y facciones locales de la Tripolitania. No hay ninguna base ideológica aquí: la exportación petrolera libia se realiza desde Trípoli y controlar Trípoli es controlar lo valioso económicamente del país. Con la excusa de la asociación en la lucha contra las redes de tráfico de personas, y de forma completamente legal -dado que es el gobierno reconocido por la ONU- Italia lleva ya una larga temporada armando y financiando al gobierno tripolitano. Su primera contra-ofensiva frente a Francia fue utilizar las cumbres europeas de este verano para que los fondos europeos de «refuerzo» de las fronteras africanas fueran a parar en parte a al-Sarraj y sus aliados. Pero no paró ahí. Casi inmediatamente Italia convocó en Palermo una cumbre sobre Libia con el objetivo directo de apartar a Francia de su vieja colonia. La tensión entre ambos imperialismos europeos era tan fuerte que los propios contendientes libios les pedían bajar el tono. Rusia se hizo presente solo para mostrar que ya había puesto soldados de élite sin bandera, pero con paga, sobre el terreno en apoyo de Haftar. La cumbre fue un éxito para los italianos. Las elecciones -que posiblemente hubieran dado a Haftar el control de Trípoli- se postergaban sine die.

La ofensiva actual

Viendo que la estrategia francesa estaba en retirada, Haftar concluyó que la fase en la que Francia y EEUU le daban opciones de victoria, estaba cerrada. En Túnez, el aparato de Bruselas se había movilizado junto con el de la ONU y su secretario General, que animaban a orillarle para coincidir con la cumbre de la Liga Árabe e incluir a las monarquías del golfo en las conversaciones de manera discreta. Eso sí… la crisis argelina le daba una ventana de oportunidad única: no tener que preocuparse de que el vecino occidental socorriera al gobierno de Trípoli. Así que, según parece, el mariscal recurrió a la siguiente muñeca de la matrioshka. La actual ofensiva sobre Trípoli fue anunciada tras la reunión de Haftar con el rey Salmán de Arabia Saudí. Egipto y Emiratos la apoyan directamente.

EEUU e Italia, al parecer, fueron cogidos por sorpresa. Francia asegura que también. «Liberation» se preguntaba hoy si no había sido un error apoyar a un aguafiestas como Haftar que tampoco parece que vaya a ganar fácilmente. Rusia, con más reflejos, condenó… la respuesta en forma de bombardeos de Trípoli. Al-Jazeera, medio oficial del Qatar y parte central de su imperialismo, carga día y noche contra los cirenaicos. Duda entre relativizar la ofensiva, valorándola solo como una toma de posición ante las negociaciones y amenazar con que vendrá un baño de sangre. Anadulu, la agencia de noticias turca, recogía hoy una cumbre express de eruditos islámicos organizada en Doha (Qatar) para condenar a Haftar.

Mientras, el mariscal cirenaico rechaza una nueva mediación de la ONU mientras estrecha el cerco a Trípoli. Sus primeros mensajes han sido para calmar a los italianos garantizando que la seguridad de sus inversiones y personal estarán garantizados por un «batallón especial para cuando entre en Trípoli». A fin de cuentas, aunque Tripoli controle las exportaciones, Haftar domina ya la producción y hace meses que ambas partes colaboran y se reparten convenientemente las rentas petroleras.

Una lección para trabajadores

Lo que estamos viendo en Libia no es en realidad diferente a lo que vemos en Venezuela o Siria. No hay lado «bueno» en las batallas entre facciones de la burguesía, ninguna es ya progresiva ni inocua. Además, cuando las facciones locales de la burguesía o la pequeña burguesía consiguen encuadrarnos en sus querellas internas, tardan poco en personarse sus distintos aliados imperialistas. El pillaje, la destrucción de la producción, el deterioro y descomposición de las condiciones de vida empiezan entonces una caída en picado donde la barbarie solo trae más y más barbarie. El carrusel de monstruos y tiranos no tiene fin ni conoce mal menor. Todos son mal mayor. Y solo hay una alternativa: organizarnos por nosotros mismos, plantar las bases de nuestra emancipación y la de la Humanidad entera de esta miseria infame.

miércoles, 10 de abril de 2019

TENSA ENTREVISTA DE FERRERAS A PABLO IGLESIAS, QUE ACUSA AL PERIODISTA DE SER "UNO DE LOS PRINCIPALES PROTECTORES DE EDUARDO INDA"

Infolibre, 09/04/2019

[¿Ya se han dado cuenta de que no existen medios de izquierda?]



Antonio García Ferreras ha realizado este martes en Al Rojo Vivo, en laSexta, una entrevista en directo al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la que se han vivido momentos de tensión a cuenta de las últimas informaciones sobre la trama de espionaje que pretendía fabricar pruebas contra la formación morada. El detonante ha sido la reproducción de las palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo en una entrevista de este mismo martes para el canal 24 Horas de TVE en las que calificada de "ingrato" a Iglesias por sus críticas al Ejecutivo de Pedro Sánchez en relación a las cloacas del Estado: "Fue el Gobierno el que le protegió cuando se ha sentido inquieto". Para Pablo Iglesias, las palabras de la vicepresidenta demuestran que el PSOE "no entiende lo que significa ser Gobierno" porque el "enemigo" común de PSOE y Podemos "son las cloacas". "Un Gobierno no puede decir que se tienen que dar las gracias por cumplir la ley y proteger a quien, según el Ministerio del Interior, necesita protección", ha espetado.

Iglesias ha comenzado a detallar a continuación la operación de la que ha sido víctima Podemos. Así, se ha referido a una "pata política" a través del Gobierno del Partido Popular; "una pata policial", a través de "policías corruptos"; y la que ha definido como la más importante: "Una trama mediática-criminal, donde están Eduardo Inda y OK Diario", que publicó documentos falsificados, según ha denunciado el secretario general de Podemos. "Información falsa fabricada por el equipo de Villarejo", ha agregado Iglesias. Cuando Ferreras ha querido reconducir la entrevista, Iglesias ha criticado el espacio que se le ha dado a Inda en laSexta: "No es nada oculto. Te lo voy a decir a la cara, tú eres uno de los principales protectores de Eduardo Inda, Antonio, y te lo digo con mucho dolor".

Iglesias ha indicando al presentador que "el periodismo está para controlar al poder, no para servir al poder. Si hay poderes económicos que pueden controlar a periodistas para que fabriquen informaciones falsas para evitar un Gobierno, el problema no es Podemos, el problema es la democracia española", ha remachado. "Se han hecho cosas demasiado graves en este país", ha señalado el líder morado, que ha defendido la necesidad de "hablar las cosas para tener una democracia mejor". 

Ferreras ha defendido que laSexta "nunca ha aceptado presiones" y ha negado que se haya protegido al periodista Eduardo Inda: "A Inda le protegen dos factores: que es un periodista que ha desvelado el 'caso Bárcenas', 'caso Urdangarin' o la 'operación Kitchen'; y la presunción de inocencia".

El director de Al Rojo Vivo ha recordado al secretario general de Podemos que su partido también utilizó material e información publicada por el digital de Eduardo Inda en su estrategia política, y ha enfatizado que desde laSexta se calificó de "falsa" la información sobre un supuesto pago del Gobierno de Nicolás Maduro a Podemos desde el paraíso fiscal de las Granadinas o que los informativos del canal jamás abierron con noticias falsas como las relacionadas cono el denominado informe PISA, otra de las herramientas fabricadas por Villarejo para desacreditar a Podemos.

Ferreras ha añadido que tiene "grandes y enormes discrepancias ideológicas" con Eduardo Inda, pero ha advertido de que es uno de los "90 colaboradores" con que cuenta la cadena. Asimismo, ha instado a Iglesias a detener su relato al recordarle que "los partidos políticos no pueden decir a un medio quién tiene que estar y quién no".

IGLESIAS PIDE IMPUTAR A INDA, RASTREAR SUS LLAMADAS CON VILLAREJO Y LOS MOVIMIENTOS DEL MÓVIL ROBADO A SU ASESORA


Ya falta menos para verle así.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha solicitado en la Audiencia Nacional una batería de diligencias entre las que consta petición expresa de que se cite como imputados al director de OKDiario, Eduardo Inda, y a uno de sus redactores, se compruebe el tráfico de llamadas de ambos y su relación con el comisario en prisión provisional José Manuel Villarejo y se geolocalice el destino que tuvo el móvil de su asesora Dina Bousselham tras ser robado en 2015.

La petición se enmarca en el contexto de la pieza 10 del caso Tándem, incoada después de que apareciese entre los archivos de Villarejo un volcado del teléfono de Bousselham, parte de cuyo contenido había sido publicado en OKDiario. En aquellas fechas trascendieron otras informaciones perjudiciales para Iglesias y el partido que resultaron estar basadas en informes policiales elaborados sin supervisión judicial, como el PISA o el relativo a financiación procedente de Granadinas.

Según el escrito al que ha tenido acceso Europa Press, y que fue adelantado el martes por Público.es, sus abogados consideran que con la apertura de la pieza 10 "se ha puesto en evidencia la presumible colaboración activa para difamar a D. Pablo Iglesias Turrión entre un grupo de altos mandos del Cuerpo Nacional de Policía entre los que figura el Sr. Villarejo Pérez y el medio de comunicación OKDiario".

A preguntas de eldiario.es, Podemos no ha confirmado la información, aunque fuentes del partido de Iglesias sí aseguran que se ha presentado un escrito solicitando pruebas.

Tras pedir al juez entrada y registro en la redacción de ese medio, petición de la que finalmente se acordó un requerimiento de material y un apercibimiento para que no volviese a difundir información procedente del móvil de Bousselham, la defensa de Iglesias pide ahora imputaciones, pues además de la de Inda y el redactor que firmaba las noticias, quiere que declaren como investigados sobre este asunto policías que ya están en el punto de mira por el caso Villarejo.

Se trata de Eugenio Pino, que era el número 2 de la Policía Nacional cuando se elaboraron los informes sobre la financiación de Podemos; el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, que según unos audios difundidos por moncloa.com se entrevistó con un político venezolano en Nueva York para recabar su colaboración en la investigación no judicializada sobre el partido y Bonifacio Díaz Sevillano, investigado, como los otros dos, en la pieza 'Kitchen'.

Levantar el secreto de sumario

Precisamente, la defensa de Iglesias pide que se comprueben "los contactos telefónicos habidos entre Villarejo, Inda, Pino y Fuentes Gago entre el 1 de agosto de 2015 y el 30 de junio de 2016, detallando si la intensidad y frecuencia de dichos registros aumenta" en los periodos entorno a la publicación en OKDiario del informe PISA, el pago en Granadinas y los pantallazos del chat que habrían salido del móvil de Bousselham.

Sobre el terminal, pide también al juez Manuel García Castellón que libre oficio para que la unidad investigadora "averigüe mediante triangulación u otro sistema equivalente el posicionamiento del número de teléfono entre los días 1 de noviembre de 2015 y 21 de julio de 2016 (fechas entre el día del robo y la publicación)" de modo que se pueda averiguar "cómo fue el traslado del mismo a las diversas personas que han tenido acceso a su contenido".

Insta además a adoptar otras medidas, como recabar el testimonio de los políticos venezolanos que habrían servido de fuente para la elaboración del Informe PISA (Pablo Iglesias S.A.), pedir al Ministerio del Interior que entregue cuanta documentación tenga sobre este asunto y la relación de viajes al extranjero de Fuentes Gago en las fechas en que se hizo, y requerir a moncloa.com los audios y a La Vanguardia las notas policiales publicadas por ambos al respecto.

Por último, la defensa de Pablo Iglesias solicita que se levante por completo el secreto de sumario que pesa sobre esta pieza separada del caso Villarejo, ya que entiende que al margen del mismo se siguen publicando informaciones y que se dificulta su derecho a ejercer la acusación al no tener acceso a material como las declaraciones que se han venido prestando en sede judicial, como la del presidente del Grupo Zeta o el exdirector de Interviú.

sábado, 6 de abril de 2019

ESTRECHAN EL CERCO A LA CAVERNA MEDIÁTICA: LA POLICÍA JUDICIAL VISITA LA REDACCIÓN DE OK DIARIO

Valentino Arteaga
Digital Sevilla, 06/04/2019



La Policía judicial entregó la pasada noche un documento a os responsables del medio digital Ok Diario, por orden del juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, en el que se exige que no vuelvan a publicar datos procedentes del teléfono móvil robado a una colaboradora de Pablo Iglesias por la trama conocida como “las cloacas del Estado”.

Los agentes recordaron que se trata de material robado, que además afecta a la intimidad de terceras personas, y que su difusión es considerada una actividad delictiva, al margen de que a nivel periodístico publicarlo carece de toda ética. Además, los agentes, por orden judicial, reclamaron al medio digital entregar todo el material que dispongan sobre este asunto.

En 2016, el portal publicó el contenido de una conversación de Whatsapp de Pablo Iglesias sobre Mariló Montero, que al parecer procedía de esos datos robados, que estaban en poder del excomisario Villarejo.