miércoles, 4 de octubre de 2017

NOS ESTÁN COCINANDO OTRA GUERRA CIVIL: NO EN MI NOMBRE

Pedro Luis Angosto
Nueva Tribuna, 04/10/2017

[¡Por fin un artículo con sentido común!]



Desde hace mucho tiempo he expresado en las páginas de este y otros diarios lo que pienso sobre lo que ahora está sucediendo en Catalunya y sobre lo que ocurrió en otras ocasiones. Para mí, lo he dicho otras veces, está clara la raíz del problema, quienes lo crearon y quienes han sacado o quieren sacar rendimientos desproporcionados de él. Personalmente, si yo hubiese tenido responsabilidad de gobierno en alguno de los bandos contendientes –cosa impensable-, jamás habría enviado antidisturbios a impedir un referéndum ilegal, porque si es ilegal se define por sí mismo y hay poco más que hablar, incluso pienso que en ese caso hubiese votado menos gente, aunque dadas las circunstancias es imposible saber quién ha votado y cuántos han votado. Del mismo modo, jamás habría expuesto a la violencia a personas mayores con problemas de movilidad y a niños, o ¿es qué pensaban que allí iban a jugar a la petanca? Me parece que estamos ante una competición de irresponsables y de irresponsabilidades. Aquí ya nadie tiene razón, esto no tiene el menor sentido y la desmesura, la insensatez y la desproporción se han instalado tanto en Cataluña como en Madrid. Y conste, lo digo bien claro, que yo no soy un equidistante, ni en esta ni en ninguna otra cuestión, ni lo soy ahora, ni lo he sido nunca.

En Catalunya hay un sentimiento de agravio muy arraigado, profundo y extendido, también una sensación idílica de pertenencia a una misma comunidad, a una comunidad con su historia propia, sus tradiciones seculares y con unas potencialidades que han sido constantemente frustradas por su pertenencia a España, olvidando que los aranceles impuestos desde el Estado central a petición de la oligarquía catalana enriquecieron a esa oligarquía a costa de la pobreza y del hambre del resto del país. El discurso del agravio mezclado con una manipulación de la historia contada en los centros de enseñanza –ejercicio de un instituto de Catalunya: Compárese las personalidades de Jaume I y Alejandro Magno-, y con el ensueño de que sin España podrían construir un país mucho más parecido a Dinamarca que a Andalucía, olvida la realidad porque ese país nuevo e independiente en ningún caso –dada las actuales circunstancias internacionales- podría escapar a los dicterios del FMI, la Comisión Europea o el Banco Central, obviando también que su principal cliente mundial sigue siendo, a mucha diferencia, el resto de España. Por otra parte, las movilizaciones que se vienen sucediendo en Catalunya dirigidas por la ANC, Omnium y la Generalitat, no pretenden crear una patria socialista, ni acabar con el 30% de paro que padecen los universitarios, ni con las privatizaciones terribles de servicios públicos esenciales, ni siquiera con la explotación del hombre por el hombre, sólo pretenden un cambio de símbolos para que todo siga más o menos igual: Ya me gustaría ver a los Mossos en una hipotética Catalunya independiente actuar contra las muy previsibles protestas sociales que recorrerían el país de norte a sur. No por nada, sino porque los he visto actuar con violencia extrema en muchas ocasiones contra quienes luchaban por los derechos sociales, laborales y civiles. Estoy seguro, no me cabe ninguna duda, de que si el movimiento catalán actual hubiese ido contra las políticas neoliberales que nos matan a todos, contra las desigualdades sociales, la corrupción o la explotación, con un programa reivindicativo claro y contundente, esa chispa que se encendió en Barcelona habría cundido por todo el Estado, cosa que de este modo no sucederá o si lo hace será de forma débil, reforzando las posiciones de la derecha más cerril de Europa que es la del PP.

Aunque parezca mentira, en todo esto hay también un sesgo religioso, mesiánico, un deseo de pasar a la historia que no es compatible con la razón ni con el buen gobierno. Tanto Mariano Rajoy, Oriol Junqueras como Puigdemont comparten un profundo sentimiento de religiosidad católica, misas, estancias en seminarios, en monasterios como el de Poblet, charlas con el mosén o el párroco, actos oficiales en compañía de obispos, cardenales y otras dignidades que nos retrotraen también a tiempos pasados, a la confesionalidad de un Estado que según esa Constitución tan nombrada últimamente por algunos, se dice aconfesional. Y la religión, queridos amigos, la religión católica, que es la verdadera porque es la nuestra, no nos ha traído nada bueno desde hace siglos a quienes habitamos este país. La Iglesia católica, imbricada tanto en los entresijos del Gobierno central, como en los de la Generalitat y del Procès, no ha parado de meterse en los asuntos públicos –los asuntos del César- desde que se aprobó la Carta Magna de 1978, casi siempre al lado de los elementos más retardatarios  e involucionistas. Y es ahí, donde la cosa termina por complicarse del todo, porque cuando las personas que gobiernan un país piensan que van a pasar a la historia o que tienen un mandato que les trasciende a ellos, entonces la mesa de la incomprensión y del odio está servida, entonces todo lo impensable, lo que creías desterrado para siempre, vuelve a aparecer como un espantajo, como un fantasma vestido de negro guadaña en mano dispuesto a segar cabezas de inocentes en pos de lo intangible, de lo inaprensible, de lo etéreo, de la nada.

Ahora mismo nada de lo que sucede ni de lo que está sucediendo en Catalunya está guiado por la razón, han aparecido elementos extratelúricos, inmateriales, incorpóreos que han calado en el imaginario colectivo de una parte de la sociedad catalana. De ahí que no exista una reivindicación material programática y puntualizada que exija su inmediato cumplimiento por parte de quienes detentan el poder, sino que parte del poder esté inmerso en el Procès como agitador de primera mano. Desgraciadamente, conozco un poco la historia de España, y un poco también la de Catalunya, y dados los condimentos irreales que se han puesto sobre la mesa y las condiciones fatales de la derecha heredera del franquismo, creo que nos están cocinando una guerra civil, otra más, y este país ha sufrido ya demasiado para merecerse esto. El actual gobierno que reside en Madrid no va a negociar nada porque esa palabra no consta en su ADN; las organizaciones sociales y el gobierno catalán, tampoco van a retroceder un ápice, aún a sabiendas de que estamos en vísperas de algo tremendo, aún a sabiendas de que los problemas del país –corrupción, paro, explotación, desigualdad, nepotismo, pobreza, desesperación, salud, vejez, memoria, dependencia, precariedad, clima, despotismo- siguen siendo los mismos y nadie parece ocuparse de ellos. Ante esta situación de extremada gravedad que puede de nuevo cubrir nuestras tierras y nuestros pueblos de sangre, digo claramente ¡¡¡No en mi nombre!!! ¡¡¡Jamás!!! Y pido a quienes han organizado este absurdo que se sienten y no se levanten hasta llegar a un acuerdo justo para todos.

martes, 3 de octubre de 2017

LA PRENSA GENERALISTA (Y NO SOLO LA DERECHISTA) NIEGA LA REPRESIÓN EN CATALUÑA Y SE BURLA DE LAS VÍCTIMAS

El País "no ve la desproporción" en la actuación de los agentes del orden público el pasado domingo en Barcelona:



Y he aquí lo que dijo uno de nuestros más excelsos plumíferos sobre una de las víctimas del 1-O:



Tú si que eres un fake Oneto, un fake de periodista. Esto es lo que opina sobre tu twit negador de la represión, el hijo de la victima, y aquí tienes la foto de la herida en primer plano que tú dices que es un fake:


Por cierto, este mierdecilla de periodista, que es un consumado intoxicador, ni ha corregido la información, ni ha pedido perdón.

Por último compárese, con lo que publicó la CNN, que no es muy sospechosa de comulgar con la extrema izquierda:


"Shame of Europe", la vergüenza de Europa, que es España. Ya me fastidia tener que darle la razón a la CNN a estas alturas. 

EL IMPULSOR


LA MUERTE DEL ANARQUISMO EN BARCELONA BAJO LA LLUVIA

Abuy Nfubea 
Diario16, 01/10/2017 0

[Esto llevo yo diciéndolo años, del anarquismo y de otros movimientos supuestamente progresistas. A veces venir de fuera, como el autor del artículo, te hace ver las cosas más claras. La ausencia de una estrategia para hacer valer los intereses de la clase trabajadora nos llevará a que se enfrenten trabajadores por ser de naciones distintas. Nunca aprenderemos.]

Éste es el internacionalismo que defiende la actual CNT.

Llueve mucho, acabo de volver del colegio electoral de Gracia y del set de prensa improvisado donde la fiesta continua. En la mañana fui al colegio electoral del mercat de Sant Antoni y lo que he visto allí no me ha gustado. Gente con pinta de robocops golpeando a mujeres, niños y ancianos por gente inocente mientras los verdaderos responsables siguen tranquilos. Creo que era la imagen buscada y parecia más la época de los gobernadores civiles. Como decia Marthin Luther King : La última debilidad de la violencia, es que ésta es un espiral descendiente, procreador de la destrucción de cada cosa que ve. En vez de desvanecer al diablo lo multiplica. A través de la violencia, pudieses asesinar al mentiroso, pero no puedes asesinar la mentira o establecer la verdad. A través de la violencia pudieses asesinar el que te odia, pero no asesinar el odio. De hecho, la violencia meramente engrandece el odio. Retornando violencia con violencia se multiplica la violencia, añadiendo una profunda obscuridad a la noche que de por si ya está desprovista de estrellas. La obscuridad no nos puede sacar afuera de la obscuridad, solo la luz lo puede hacer. El odio no nos puede sacar el odio, solo el amor lo puede hacer. Ahora pienso que esta fisura por tanta violencia policial no se superará y eventualmente cuanto mas se tarde mas crecerá la legitimidad del separatismo y los actos de violencia. En la Guinea Ecuatorial de Obiang si pero en  Europa de Cristiano y Messi, las imagenes son infumables.

El gobierno debe abandonar el miedo a la secesión que no puede confundirse con el miedo a un ejercicio democrático como el voto. Este miedo es falso. Rajoy con su mayoría debe convocar un referéndum ya y pactar el porcentaje que legitimaría el sí. Y que voten hasta los ácratas y los migrantes sin papeles, estableciendo un tiempo de 5 décadas para el próximo referéndum. Porque si, es verdad que los catalanes que no quieren la independencia son mayoría, pues que se les permita expresarlo y creo como muchos que el referéndum saldría el NO, pero tiene que celebrarse. ¡Todos los catalanes, no solo los indepes,  tienen derecho a expresar su opinión y decidir su futuro. El Estado como hizo también Cameroon debe movilizar a las bases del NO que en Catalunya van mucho mas allá del PP y los charnegos para evitar que estas imágenes tan fuertes se repitan.

Quisiera pensar que el gobierno tiene una estrategia. Sino es así , es un gran error de Rajoy porque esas personas agredidas y detenidas tienen nietos … y eso serà la literatura del victimismo en los próximos meses había que evitar ese grado de violencia que precipita las decisiones difíciles y esta violencia viene a demostrar a algunos que iban a votar no, que ya tienen una razón mas –no la única- para votar ahora, si!.Y si seguimos de esta manera, se profundizará en la crisis del Estado,  el sí ganará la batalla de la legitimidad!! y mediante la violència del Estado, le  pondremos en bandeja a Pudgmont, una mayoría absoluta en las próximas elecciones que ni tiene ni se merece.

Que el referéndum fuera ilegal y que se haya tomado la vía unilateral, mandando a tomar por saco el mismo ordenamiento jurídico que se invoca para la secesión, no justifica no profundizar en búsqueda de soluciones para la reconciliación desde el dialogo. Porque la Constitución española reconoce el Derecho de un referéndum pactado. Y sólo en las repúblicas o monarquías bananeras hacen caso omiso de lo que dicen su carta magna. En ese sentido este referéndum podía haberse celebrado pactado y salir NO. De paso reforzar al PP de Cataluña que es marginal social y electoralmente.

Veo demasiada torpeza por parte del gobierno de España en todo esto, ante la imposibilidad de abrir un escenario de dialogo y dirimir las diferencias políticas hace rehén al gobierno de su propia incapacidad. Todavía estamos a tiempo. ¿ y ahora que ? El tema era  evitar lo que estamos viendo ahora en Gracia y gran parte de la responsablidad (no la culpa) la  tienen los catalanes-unionistas que siguen en sus casas sin salir a defender su derecho a votar NO y esa es la razón de que los indepes sean o parezcan hegemonicos en las calles, medios e instituciones. Rajoy debe convocar urgentemente un referendum sin miedo y que haya posiblidad de que tv publica permita hablar también a los catalanes no separatistas. Por que la cantidad de gente que he visto gritando “votarems” y cánticos propios del movimiento de derechos Civiles, me reafirma en la idea de que: La única forma de tumbar el separatismo, es en las urnas, cómo ha hecho Gran Bretaña con Escocia.

Un axioma que he escuchado hoy, incluso a su excelentisimo sr D.  Juan Tomas Avila Laurel, magnifico escritor, Conde y Duque de Anobon,  ha sido: todo aquel que no abogue por la separación es un fascista, por tanto la pregunta es: ¿todos los catalanes que quieren que se hagan reformes para seguir unidos con España son fascistas?. Y la segunda mas grave, que quizás explique la segunda y cuyo fenomeno debemos analizar sin hacer una tesis doctoral, es: ¿Hemos asistido hoy a la muerte y entierro social e ideològico del anarquismo en Barcelona?.

El 19 de julio de 1936 cuando la sublevación llegó a Barcelona, al mando de los generales  Llano de la Encomieda y Goded. En las calles los anarquistas de Defensa confederal tomaron la iniciativa enfrentándose y derrotando al ejército. Echaron a los golpistas del Hotel Colón,  Ritz y la Telefónica. Aplastaron el levantamiento desarmando a las milicias falangistas y a los insurrectos,  fieles a su doctrina de ni dios ni amo, lejos de declarar el estat catalá como hizo Macia y quiere hacer ahora Puigdemont, proclamaron la Revolución Social que instauró la colectivización en la industria y los servicios. Hoy el anarquismo ha muerto a manos de la herramienta epistémica y discursiva principal que es el catalanismo. El catalanismo (que hasta ahora no era necesariamente independentismo) de la mano cómplice de la izquierda se ha convertido en el campo político hegemónico en Catalunya con una gran habilidad y capacidad de situarse como referencia única y fáctica con  un discurso potente así como una constante presencia en los debates, dominio del espacio publico y sobre todo marca, elabora y fija el discurso mediático. Cualquiera que pretenda un mínimo de autoridad y legitimidad en la gestión publica o privada, debe asumirlo. Ese fue  al menos la conclusión a la que llegaron los partidos de izquierda que historicamente han representado a las aspiraciones de los charnegos, catalanes no-indepes (PSC-ICV-podemos, COMUNES), una izquierda cuyo principal objetivo es ser catalanista o ser suficientemente nacionalista. Desistiendo de la labor de dar soluciones sociales cercanos de los problemas de la gente. Y no se trata de ser antinacionalistas como cierta opinión publica de Madrid, sino de ser socialistas. Al mismo tiempo que la derecha catalana CIU, herdera de Cambó y la Lliga pactaba transferencias de responsabilidades con todos los gobiernos del PP era la época d e las vacas doradas del España bien de Jose Maria Aznar y Mariano Rajoy en Madrid.

Esta histeria compulsiva llevó al PSC- ICV a tratar de disputarle el espacio histórico del nacionalismo a CIU, ERC, CUP. El procés ha puesto a la izquierda en crisis y la consecuencia es que al igual que ya no se distingue en su discurso la CUP  de CNT-UGT-CCOO -ya no se diferencian en sus politicas- El PSC-COMUNES- ICV-IU, a las del nacionalismo catalanista que son vistos por los herederos de esa revolución social libertaria, muchos de ellos charnegos de Estopa o el Último de la fila, como algo confuso, difusa y profusa: lo que explica el éxito inicial de Podemos en Catalunya, (antes de que Albano se alineara con el procés) cuando Pablo Iglesias enarboló la bandera negra de Durruti poniendo como cuestión principal, lo social.

La acracia por su tremendo testimonio constituyó desde siempre una romántica esperanza no solo por su radicalidad sino por su coherencia de una militancia que toma Partido sin partidos pero que nunca abandona la pretensión de que la conciencia fueran capaz de presentar resistencia al borreguismo. Hoy no ésta, ni se la espera o en el mejor de los casos está hace tiempo en la CUP. Pasé por la plaza de Sant Pere, y vi a libertarios de toda la vida, hablo de militantes honrados y honestos que en mas de mil batallas se han batido contra la injusticia en la transición, los encierros del 2001 o el 15-M, les vi marchando bajo la lluvia, sin fusil, pero con un teléfono smart phone. Muchas eran mujeres, pero ninguna me preguntó por esas negres, indias y moras dominicanas, colombianas, ecuatorianas o marroquies ‘esclavizadas’ laboralmente sin contratos cobrando salarios por debajo del mínimo establecido. Ni me hablaron de Tanquem el CIES, y mucho menos de recoger firmas por la estatua de Arcelin ni de el último mantero senegales que los Mossos lanzaron por la ventana de su casa o Aliu Djob… portaban esteladas, con un estado de euforia general y lo más fuerte: exigiendo el ejercicio del derecho de la sociedad burguesa al voto. Y no para destruir el Estado, todo lo contrario, sino para construir otro Estado, en este caso el Estat Català, que nisiquiera pudo hacer Francesc Macia… Si Buenaventura Durruti, Federika Monseny, Ascaso levantaran la cabeza y lo vieran: fliparian en colores.

lunes, 2 de octubre de 2017

LA INDEPENDENCIA GLOBAL


PERIODISTAS DE TVE SE AVERGÜENZAN DE LA TELE ESTATAL

El Periódico, 01/10/2017 

El Comité de Informativos critica la información que se ofrece de la tensa jornada del 1-O en Catalunya.



Los “empujones” y los “momentos de tensión” con los que Pedro Carreño ha calificado en TVE-1 las violentas cargas policiales contra ciudadanos que votaban el referéndum de Catalunya han provocado  indignación entre periodistas de la propia televisión estatal y, posteriormente, críticas del mismo Consejo de Informativos de Televisión Española, que ha lamentado que “los ciudadanos se hayan visto privados de la programación que se merecen”.

Las críticas de profesionales de la tele estatal en el centro catalán en Sant Cugat saltaron a las redes sociales hacia el mediodía del 1-O, tras un boletín informativo especial en TVE-1 en el que Pedro Carreño, responsable de los 'Telediarios de fin de semana' de la primera cadena estatal, explicó, en apenas 10 minutos, qué estaba pasando en Catalunya. Según Carreño, tras recordar que “las fuerzas de seguridad han intervenido por orden judicial” y que “lo han hecho para requisar material electoral e impedir el voto”, calificó las duras cargas policiales que se pudieron ver en otras cadenas como "momentos de tensión entre las fuerzas de seguridad y las personas que se negaban a abandonar" los colegios electorales, sin hablar en ningún momento de cargas policiales. También calificó los incidentes en el colegio de Sant Julià de Ramis de “empujones”.

No ha sido hasta el final de este boletín que Carreño ha comentado que, tras la actuación de las fuerzas de seguridad, “para retirar las urnas del referéndum ilegal, el servicio de emergencias ha informado de que ha atendido a 38 personas, la mayoría por contusiones, mareos y crisis de ansiedad".

Este boletín ha sido seguido por tuits de profesionales de TVE-Catalunya, como Vanesa Benedicto, que reconocía sentir “vergüenza por el tratamiento sesgado” de una información que ha calificado de “manipulación”.

Pocas horas después, el Consejo de Informativos de TVE ha comunicado, a través de una nota interna que el tratamiento informativo que se estaba dando al 1-O "no se adecúa a los principios básicos de la radiotelevisión pública". "En un día tan importante como hoy los ciudadanos -a quienes debemos ofrecer una información veraz y completa- se han visto privados de la programación que se merecen", se lamenta el comité en el comunicado. 

"El Canal 24H ha ofrecido una tertulia de seis horas sin piezas de análisis ni boletines informativos y La 1 sólo ha cortado para dar la voz del Gobierno en la persona de la vicepresidenta", explica la nota.

Así, el Consejo de Informativos ha vuelto a recordar "la obligatoriedad de informar con independencia y pluralidad". Y también pide el cambio en la dirección de la tele estatal. "Es urgente cumplir la ley recientemente aprobada y cambiar a una dirección que deja el servicio público en manos de las televisiones privadas y ningunea a los profesionales que hoy, abiertamente, hablan de "vergüenza".

Otra profesional de Sant Cugat, Gemma Soriano, también ha criticado el planteamiento de Enric Millo, delegado del Gobierno en Catalunya, sobre las cargas policiales, con un elocuente tuit.  

domingo, 1 de octubre de 2017

HACER ESPAÑA A HOSTIAS

Juan Carlos Monedero
Blogs Público, 01/10/2017




Si lo que nos queda es defender España a hostias ya hemos perdido. El “a por ellos” que han jaleado algunos centenares de personas a policías, arengándoles contra otros ciudadanos, es un grito impotente de gente a la que el siglo XXI les ha pasado por encima. Lo digo habiendo nacido en Madrid, de padre asturiano y madre manchega, de abuelos catalanes, andaluces y de un pequeño pueblo de la provincia de Albacete. Lo digo pensando en que el fascismo fue una marcha en Italia, unas elecciones en Alemania, un paseo en Francia, mientras que en España les costó tres años y un genocidio. Madrid, que resistió hasta el final, dejó el “no pasarán”, lleno de dignidad. Lo he escuchado hoy mismo en los alrededores del puerto de Barcelona a gente que impedía el paso a los antidisturbios. ¿Cómo nos han podido llevar hasta este callejón sin salida?

Desde Madrid he aprendido, no sin dificultades, que Catalunya es una nación, que el País Vasco es una nación, que Galicia es una nación, y que España, a la que siento como mi patria (con Lorca y Valle Inclán, con Riego y Negrín, con Picasso y María Zambrano, con Josefina de Aragón y Manuela Malasaña, con las 13 Rosas y Salvador Puig Antich, con Azaña y Machado, con Miguel Hernández y Clara Campoamor, con LLuis Llach y Blanco White y Juan Goytisolo), sólo puede serlo, con las fronteras actuales, si los catalanes, los vascos, los gallegos y los demás pueblos de España sienten a España también como parte de su identidad. Solo si deciden, conscientes y asumiendo sus responsabilidades, formar parte de esta nación de naciones que es España.

Nuestra historia no nos ayuda. Nunca hemos debatido una Constitución desde abajo. Cuando hemos tenido que decidir la convivencia colectiva se han reforzado las burbujas culturales que nos encerraban en nuestros pequeños espacios. ¿De donde sacas, lector o lectora, tu idea de España? ¿Con quién la has reflexionado? ¿Te has parado en algún momento a preguntarte de dónde viene esta patria que te acompaña como un soporte simbólico de tu vida aunque no la convoques? ¿Has pensado alguna vez, en Catalunya, en España, en el País Vasco, que te estaban engañando? ¿Has pensado qué significa que el artículo 2 de la Constitución, el que habla de la soberanía indivisible del pueblo español, lo redactaron e impusieron militares cuya legitimidad era haber ganado la guerra española que iniciaron con el golpe de Estado de 1936? ¿Te has preguntado por qué tantos españoles quieren a España pero no se ven reflejados en la bandera, y por qué los que la han hecho suya terminan con frecuencia manifestándose cantando el Cara al Sol o pegando a inmigrantes o a gente que no piensa como ellos?



Cuando la democracia estaba construyéndose en Europa aquí tuvimos el golpe de Primo de Rivera y luego el definitivo, el de Franco, que nos amordazó cuarenta años y que nos silenció por un siglo con 200.000 fusilados, 350.000 exiliados, 500.000 encarcelados. A veces parece mentira que hayamos sido capaces de levantar cabeza Hay algo grande en este país. En 1978 alguien decidió que era mejor que votáramos pero que no opinaramos. Hasta retrasaron a 1979 las elecciones municipales para que la democracia, bajada a la calle, no influyera en el texto constitucional. Nadie nos ha contado que los catalanes tienen instituciones propias desde hace siglos y que tienen un sentimiento de comunidad que antes de llegar al resto de España pasa por Barcelona. En vez de enseñarnos canciones y poemas en catalán han alimentado el odio a su lengua y los intereses económicos del fútbol han sembrado más odio que comprensión. Si España les cierra la puerta simbólica, pueden pensarse sin necesidad de nosotros. Una parte importante, más de la mitad, se sentirán amputados, porque su identidad también es española. Pero si España les dice lo que tienen que sentirse a hostias, decidirán cerrar esa puerta. Al PP no le importa: mientras hablamos de Catalunya no hablamos del 100% de sus tesoreros imputados por corrupción ni del desastre de gestión que han hecho. Si quisieran a España no habrían robado tanto ni hubieran gestionado tan mal ni tendrían tanto dinero fuera.

La burguesía catalana se benefició en Catalunya de los andaluces, de los extremeños, de los castellanos, y en el conjunto de España de todos los españoles. Por eso nunca tuvieron problemas los ricos de un lado y los de otro. Felipe González y José María Aznar siempre se llevaron muy bien con Pujol (incluso, en el caso de Aznar, tuvo su romance con ETA, a la que llamó Movimiento de Liberación Nacional). Y aún hoy se puede escuchar a historiadores conservadores decir que Pujol, en el fondo, mantuvo el ánimo nacional contenido. Aunque tuviera el dinero en Andorra, a pesar del 3% de comisiones ilegales, a pesar de los recortes en sanidad, en educación, en servicios públicos. Hoy están en la calle también catalanes que vienen de Andalucía, de Extremadura y de Castilla. Catalanes que no toleran la falta de respeto de los representantes de España desde que Rajoy se echó a la calle a recoger firmas contra el Estatut. Como siempre, sólo porque pensaba que le daba votos en el conjunto de España. La demanda de ese pueblo que hoy está defendiendo su derecho a votar es legítima, igual que la dirección política de ese proceso no es de fiar.

Fueron los que ayer mandaron a los antidisturbios, los que recortaron y robaron, los que envueltos en casos de corrupción y alejados de la ciudadanía por su seguidismo de los ajustes de Bruselas se han hecho independentistas en un curso rápido de lectura en diagonal. Son los que han mentido prometiendo una independencia que nunca se va a dar y que, a la postre, sabiendo que tienen enfrente a la derecha menos democrática de nuestro entorno, les han brindado la excusa que buscaban y no han dudado en mandar a trabajadores pobres de las fuerzas y cuerpos de seguridad a aporrear y detener a trabajadores no mucho más ricos que están reclamando que España les escuche.

Rajoy ha dinamitado la Constitución al quebrar los artículos 151 y 152, que desarrollan la verdad que encierra el artículo 2: que España es España y sus comunidades y regiones. Es decir –y hoy ya se puede decir porque no hay tanques ni ruidosos sables-, que España es España junto con sus naciones. Dice la Constitución que el encaje territorial era un acuerdo entre los parlamentos –en este caso el catalán y el español- y que lo sancionaba el pueblo –si: el pueblo catalán- en referéndum. Eso dice la Constitución. Pero Rajoy dijo: ¡que el Estatut lo redacten los jueces del Tribunal Constitucional, que para eso los hemos puesto nosotros. Y al que no le guste, palo!

La dirección política del proces catalán no está a la altura de la demanda popular. En Catalunya se demanda un referéndum con garantías. Y las garantías tienen que ver con que el conjunto de España también lo entienda. No se puede solventar algo tan serio como son las fronteras de un país con bravuconadas. Los españoles dentro y fuera de Catalunya tienen derecho a preocuparse cuando alguien decide, sin mediar debate ni explicaciones, cuáles son los nuevos contornos de su país. Y los independentistas debieran tener la mínima sensibilidad para pensar que hay gente que no piensa como ellos y les preocupa qué va a pasar en el país en el que viven. Porque hablamos de las cuencas hidrográficas, de las costas, de las líneas férreas, del déficit público, de las embajadas, de los funcionarios, de los hospitales, de las pensiones, de las carreteras. Claro que hay españolistas que son los mismos que salieron a protestar contra el aborto, el matrimonio homosexual o la España de las autonomías. Pero hay otros muchos, que han aprendido a entender que Catalunya es una nación, que piden diálogo. Y que piensan que igual que el PP no cumple la Constitución tampoco lo hace –y se le nota mucho más- los que pretenden declarar unilateralmente la independencia.

Esos millones de personas reclamando democracia en Catalunya este 1 de octubre podrían haber alentado en el conjunto del Estado un sentimiento de solidaridad que, sin embargo, no está. Algo habrán hecho mal esos millones de catalanes cuando no han sido capaces de convencer a la izquierda española. ¿Lo van a explicar sin más llamándoles “españolazos”? ¿No habrán también cometido errores?

Sin embargo, y con una enorme generosidad, una fuerza política como Podemos sigue diciendo, pese a los insultos a un lado y a otro, y como lo ha hecho desde el principio, que apuesta por un referéndum vinculante, y sigue recorriendo el Estado para explicar por qué solventar de una vez el encaje territorial de Catalunya es lo mejor para una España democrática y fuerte en el contexto internacional. Podemos está haciendo lo más difícil: defender el derecho a decidir estando en contra de la secesión. Eso se llama coraje democrático.

Otros están en la enajenación. Desde una ira que no entiende nada, algunos han dicho, hablando de los “Comuns” que “Roma no paga traidores”, junto a gente que no se presentó con un discurso independentista y que ha traicionado a sus votantes haciendo campaña independentista. El futuro de Catalunya y de España no debe estar en manos de mentirosos ni de locos, sino de gente sensata.


Esa España incorregible que retrata el independentismo ya no es mayoritaria. Podemos no tiene la culpa de ser una fuerza con apenas tres años. Sin embargo ha demostrado, con mucha sensatez y sin dejar que las amenazas le hagan dar volantazos, que construir una España plurinacional es posible. Ha roto el bipartidismo, es responsable de que los jueces puedan imputar con menos miedo a los casi mil cargos del PP que pasarán por los juzgados, está dando lecciones de gobierno en los ayuntamientos, baja a la calle en cada pelea laboral en cada ciudad y le recuerda todos los días al nuevo Rey que así no vale para nada. Ha demostrado también que al PP sólo le interesa su negocio y sus problemas. Que Ciudadanos es una mera muleta de Rajoy. Y que el PSOE, aunque Sánchez haya resucitado, no termina de demostrar el coraje que tuvo en la campaña interna. Podemos no va a tolerar las detenciones, vulneraciones del derecho de reunión, de la libertad de expresión, la violencia ni la locura que ha desatado el PP por no querer escuchar a Catalunya. La sedición y la traición a España la ha cometido el partido en el gobierno que no ha escuchado las voces que decían que íbamos hacia el desastre. Puigdemont ha hecho simplemente seguidismo aprovechando el cansancio popular ante tanta cacicada del PP. Que Rajoy, con menos del 30% de los votos, esté causándole este dolor a España y a Catalunya le hace merecedor de la más grande repulsa, cuando no de responsabilidades ante la justicia. Ojalá que no haya que esperar a que sea Europa quien ponga a Rajoy y su séquito de hispanofóbicos en su sitio.



El día 2 algunos seguiremos diciendo que no hay solución con los que han generado este despropósito. Que se tienen que ir. Y después del 1-O con mucha más razón. Yo no quiero una Catalunya de rodillas en España. Quiero una Catalunya erguida y digna que se quiera sentir también parte de España. Eso se construye con respeto. No a hostias. No otra vez a hostias.