viernes, 11 de noviembre de 2016

LAS SIETE PROPUESTAS DE TRUMP QUE LOS GRANDES MEDIOS CENSURARON... Y QUE EXPLICAN SU VICTORIA

Por Ignacio Ramonet



La victoria de Donald Trump (como el brexit en el Reino Unido o la victoria del “no” en Colombia) significa, en primer lugar, una nueva estrepitosa derrota de los grandes medios dominantes y de los institutos de sondeo y de las encuestas de opinión. Pero significa también que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, se ve ahora trastocada y se derrumba. Los naipes de la geopolítica se van a barajar de nuevo. Otra partida empieza. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es “lo desconocido”. Ahora todo puede ocurrir.

¿Cómo ha conseguido Trump invertir una tendencia que lo daba como perdedor y lograr imponerse en la recta final de la campaña? Este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ya había desbaratado hasta ahora todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano y, sin embargo, carbonizó a sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

Hay que entender que, desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido), ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos pervive en apariencias, la victoria de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo “políticamente correcto”, que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la “palabra libre” de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo.

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar la “rebelión de las bases”. Percibió mejor que nadie la fractura cada vez más amplia entre las elites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. Él mismo se define como un “conservador con sentido común” y su posición, en el abanico de la política, se situaría más exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archipopular de la telerrealidad, Trump no es un antisistema ni, obviamente, un revolucionario. No censura el modelo político en sí, sino a los políticos que lo han estado piloteando. Su discurso es emocional y espontáneo. Apela a los instintos, a las “tripas”, no a lo cerebral ni a la razón. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desánimo y el descontento. Se dirige a la gente que está cansada de la vieja política, de la “casta”. Y promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes.

Los medios han dado gran difusión a algunas de sus declaraciones y propuestas más odiosas, patafísicas o ubuescas. Recordemos, por ejemplo, su afirmación de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son “corruptos, delincuentes y violadores”. O su proyecto de expulsar a los once millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del país mandándoles a México. O su propuesta, inspirada en Juego de Tronos, de construir un muro fronterizo de 3.145 kilómetros a lo largo de valles, montañas y desiertos para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21.000 millones de dólares sería financiado por el Gobierno de México. En ese mismo orden de ideas, también anunció que prohibiría la entrada a todos los inmigrantes musulmanes... Y atacó con vehemencia a los padres de un militar estadounidense de confesión musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en Irak en 2004.

También su afirmación de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es “la base de una sociedad libre”, y su crítica a la decisión del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas “leyes de libertad religiosa”, impulsadas por los conservadores en varios estados para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el “engaño” del cambio climático que, según Trump, es un concepto “creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

Este catálogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios dominantes no sólo en Estados Unidos, sino también en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se hacía era: ¿cómo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses, los cuales, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados? Algo no cuadraba.

Para responder a esa pregunta hemos tenido que hendir la muralla informativa y analizar más de cerca el programa completo del candidato republicano y descubrir los siete puntos fundamentales que defiende, silenciados por los grandes medios:

1) Los periodistas no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder mediático. Le reprochan que constantemente anime al público en sus mítines a abuchear a los “deshonestos” medios. Trump suele afirmar: “No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicación” (1). En un tweet reciente, por ejemplo, escribió: “Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por un 20%”.

Por considerar injusta o sesgada la cobertura mediática, el candidato republicano no dudó en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes, entre otros The Washington Post, Politico, The Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito...

2) Otra razón por la que los grandes medios atacaron con saña a Trump es porque denuncia la globalización económica, convencido de que ésta ha acabado con la clase media. Según él, la economía globalizada está fallando cada vez a más gente y recuerda que, en los últimos quince años, más de 60.000 fábricas han tenido que cerrar en Estados Unidos y casi cinco millones de empleos industriales bien pagados han desaparecido.

3) Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. “Vamos a recuperar el control del país, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran país”, suele afirmar, retomando su eslogan de campaña.

Partidario del brexit, Donald Trump ha desvelado que, una vez elegido presidente, tratará de sacar a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), y aseguró que, de alcanzar la presidencia, sacará al país del mismo: “El TPP sería un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos”.

En regiones como el rust belt, el “cinturón de óxido” del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras dejaron altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump está calando hondo.

4) Así como su rechazo a los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, víctimas de la crisis económica del 2008 o que tienen más de 65 años, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilación) y del Medicare (seguro sanitario) que desarrolló el presidente Barack Obama y que otros líderes republicanos desean suprimir. Trump ha prometido no tocar estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los “sin techo”, reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

5) Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933 en plena Depresión, esta Ley separó la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

6) En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado Islámico (OEI o ISIS por sus siglas en inglés). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

7) Trump estima que, con su enorme deuda soberana, Estados Unidos ya no dispone de los recursos necesarios para llevar a cabo una política exterior intervencionista indiscriminada. Ya no pueden imponer la paz a cualquier precio. Al contrario que varios caciques de su partido, y como consecuencia lógica del final de la Guerra Fría, quiere cambiar la OTAN: “No habrá nunca más garantía de una protección automática de los Estados Unidos para los países de la OTAN”.

Todas estas propuestas no invalidan en absoluto las inaceptables, odiosas y a veces nauseabundas declaraciones del candidato republicano difundidas a bombo y platillo por los grandes medios dominantes. Pero sí explican mejor el porqué de su éxito.

En 1980, la inesperada victoria de Ronald Reagan en las elecciones presidenciales de Estados Unidos hizo que el planeta entrara en un ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. Hoy, la victoria de Donald Trump puede hacernos entrar en un nuevo ciclo geopolítico cuya peligrosa característica ideológica principal –que vemos surgir por todas partes y en particular en Francia con Marine Le Pen – es el “autoritarismo identitario”. Un mundo se derrumba, pues, y da vértigo...

(1)  En su mitin del 13 de agosto en Fairfield (Connecticut).

martes, 8 de noviembre de 2016

UNIDOS PODEMOS: ESTADO DE EXCEPCIÓN

Manolo Monereo
Cuarto Poder, 07/11/2016



Asombra la candidez y hasta la inocencia de algunos dirigentes de Unidos Podemos. Ingenuidad que lleva, con mucha frecuencia, a la incoherencia: no se puede estar diciendo a los cuatro vientos que vivimos una crisis de régimen y que hay que derrotar a la casta reinante sin prever que los poderes que realmente mandan en el país no reaccionen y no lo hagan virulentamente. Y así ha sido desde el principio. Después de unos primeros meses de expectación, de conocimiento del fenómeno Podemos, los que mandan y no se presentan a las elecciones adoptaron dos resoluciones estratégicas de fondo, tomarse en serio el fenómeno e iniciar un conjunto de medidas políticas, mediáticas y económicas con el objetivo de dividirla, romperla y limitarla electoralmente. El surgimiento de Ciudadanos, la denuncia sistemática contra el populismo y sus secuelas fue en paralelo a la creación de “psicosociales”, de “casos” y de “escándalos” contra los dirigentes más conocidos de Unidos Podemos. A título de ejemplo, los de Monedero, Iñigo Errejón, Tania Sánchez, Echenique y, ahora, Ramón Espinar.

Lo característico de estos “psicosociales” es la existencia de tramas que enlazan medios periodísticos, parte de la clase política y lo que podríamos llamar las “cloacas” del Estado. Estas tramas siempre han existido de una u otra manera. Lo nuevo es que con la crisis se han hecho más visibles, más centralizadas y su fuerza es mucho mayor. Se podría decir que hay una trama general (la casta, el núcleo duro del poder) que se transforma en tramas y tramillas, todas ellas engarzadas en una lógica de los que mandan. Esto, que podrían parecer exageraciones más o menos fundamentadas en los hechos, ha dado un paso hacia delante de cualidad: por segunda vez en nuestra ya veterana democracia, hemos podido asistir en directo y hasta televisado a la caída planificada, organizada y ordenada del secretario general de un partido, el del PSOE. La primera vez —era otro contexto sin duda más dramático— fue el linchamiento de Adolfo Suárez, convertido hoy, paradoja sobre paradoja, por sus más encarnizados enemigos, en el padre de la democracia española. No tendrá esta suerte Pedro Sánchez, creo.

Ahora viene la operación olvido, es decir, que desaparezca de nuestro imaginario social cómo unos medios de comunicación dirigidos por el Grupo PRISA, en estrecha alianza con los grupos de poder económicos y la complicidad visible de barones y baronesa del PSOE, derrotaron a Pedro Sánchez y convirtieron —ante millones de personas— al PSOE en una fuerza intervenida por los poderes fácticos. Insisto, lo nuevo es esto: lo que hoy se quiere escamotear es el control que los poderes fácticos ejercen sobre las fuerzas políticas fundamentales. El error de Pedro Sánchez (uno de ellos) fue autonomizarse tanto de los poderes internos como de los poderes externos, y lo pagó; me temo que lo seguirá pagando. Todo lo que muchos dijimos que pasaba lo ha repetido el antiguo secretario del PSOE de la A a la Z. En todas las tramas, en todos los conciliábulos y conspiraciones, los mismos actores: PRISA, González y Rubalcaba y, a lo lejos, por lo que hoy llaman Despeñapedros, Susana Díaz.

Lo diré con toda claridad: los poderes de este país han decretado el estado de excepción para Unidos Podemos. No es nada personal, es político. La cuestión es diáfana: PRISA, los poderes han jugado muy fuerte y han domesticado a un PSOE que para ellos andaba sin brújula. Han ganando, pero están pagando un altísimo coste. En primer lugar, porque el ataque ha sido tan brutal que se ha notado demasiado, ha sido excesivamente visible y algunos medios han perdido credibilidad, mucha credibilidad. En segundo lugar, porque el debilitamiento relativo del PSOE puede ser aprovechado por Unidos Podemos para ganar fuerza social, presencia electoral y solvencia política. La conclusión es bastante evidente, hay que usar todos los medios y métodos para que Unidos Podemos no salga favorecido de la crisis inducida del PSOE.

Con el tema de Ramón Espinar tenemos la primera advertencia de la guerra que acaba de comenzar. Lo que viene ahora está ya escrito en los astros: sucesión más o menos relevante de casos, de “psicosociales” contra dirigentes de Unidos Podemos, siempre, siempre próximos a Pablo Iglesias. El “juego” será también el de siempre: “escándalos” mediáticos sin conexión penal y derivados a supuestas “razones éticas” violadas. Pronto llegarán amenazas de dossieres, de informes reservados sobre dirigentes; se incentivará el surgimiento y el desarrollo de “sectores críticos” contra el “autoritarismo” del secretario general de Podemos y del coordinador de IU. La nota diferencial es advertir a todas y a todos los dirigentes de UP que nadie estará ya libre de dossieres, que las críticas a la dirección siempre serán bienvenidas y que es el tiempo de decidirse. Y más allá, “vender” la idea que hay que escoger entre un sector bueno, razonable y hasta sutil, en definitiva, dialogante; y un sector duro, intransigente y autoritario que coincidiría con Pablo Iglesias y Alberto Garzón.

Nada nuevo bajo el sol. Esto se ha practicado muchas veces con razonable éxito, por lo demás. Unidos Podemos debe, en primer lugar, tomar nota con mucha claridad de lo que viene y prepararse para ello. En segundo lugar, estas cosas se combaten con política; hay que hacer política a lo grande en pos de un proyecto nuevo de país, protagonizando el conflicto social y ganando en solvencia política y parlamentaria. En tercer lugar, no matar el debate; se trata de combinar inteligentemente la unidad frente a unos enemigos que decididamente van a liquidar el proyecto con la autonomía necesaria para pensar juntos, discutir colectivamente y aprobar políticas mayoritarias en la organización. En cuarto lugar, unidad, unidad y unidad. Unidos Podemos debe ser algo más que un grupo parlamentario, debe construir una unidad desde abajo, desde lo local, garantizar una acción común y dedicar muchas horas a construir vida colectiva y práctica común. Ahora, como siempre, hacen falta principios claros, conocimiento de lo que hay y coraje moral. No está escrito en parte alguna que esta partida no la podamos ganar.

lunes, 7 de noviembre de 2016

NO ES PERSONAL, SON NEGOCIOS

Francis Gil
Público, 07/11/2016
  


Siempre habrá alguien dispuesto a hundir el Maine para conquistar el canal de Panamá, vender más periódicos o ganar la alcaldía de Gotham. Personajes que respiran éticamente muy por debajo de la superficie moral de su propia época. Sujetos arquetípicos para proyectos conspiranoicos, voyeurs de lo bizarro y voces psicóticas asalariadas que absorben la miseria ideológica que gotea por las fisuras del Régimen del 78. Las viejas élites en su versión de artefacto político se enfrentan a una imparable hemorragia de intelligentsia entre sus cuadros medios y una arrolladora desbandada de militantes entre sus bases. Desertan los cuadros mejor preparados y los más cobardes o menos habilidosos, incapaces de sobrevivir fuera de esa burbuja llamada “partido”, se atrincheran en la burocracia del aparato. El turmismo constitucionalizado, el bipartidismo de transición, se deshilacha y ni la mejor costurera de Andalucía puede remendar los agujeros que los cuervos le han hecho al espantapájaros después del abstencionazo. Como en el sórdido final de Divinas palabras de Valle-Inclán, en el “partido único articulado” se decreta el silencio cómplice: “¡Sellar la boca para los civiles, y aguantar mancuerda!”, ordenaba Serenín.

Es en esos silencios donde muere la libertad, en ese callar y obedecer asustado, al guardar el secreto se confirman las deudas, se pierde la independencia y se impone el poder. Sin secretos la posibilidad de corrupción decrece de forma exponencial. Por ello el secreto es un enemigo permanente de la democracia y el principio de la decadencia de lo político, su trasmutación en poder de mando, extraño y ajeno al pueblo. Elías Canetti lo sabía y lo contaba en Masa y Poder, magnífico retablo de las tensiones inconfesables que habitan tras la normalidad de todo poder: “El doble carácter del secreto se mantiene en todas las formas del poder. Del curandero primitivo al paranoico apenas hay un paso. No es mayor la distancia de ambos al detentador del poder, cuya evolución histórica ilustran muchos ejemplares bien conocidos”. Pero todo secreto sólo lo es siempre a medias. Sabemos más de lo que queremos saber e incluso sabemos más de lo que estamos dispuestos a asumir. Conocemos o intuimos, es indiferente, que hay múltiples intereses que se conectan entre sí automáticamente, sistémicamente. Somos conscientes que detrás de cada gesto público ejemplar de determinados actores políticos hay una acción privada vergonzosa. Que ciertos antiguos colaboradores, como Bárcenas, se vuelvan inestables y desconfiados es inevitable: los guardianes de secretos tienden a volverse paranoicos. Que el Grupo PRISA tiene determinados intereses políticos no es, o no debería ser, ningún secreto y así evitaríamos la extensión de la paranoia.

Muchas cosas han cambiado en PRISA en muy poco tiempo. En el Consejo de Administración van ganando peso nuevos accionistas. De entre ellos destacan Joseph Oughourlian y Roberto Alcántara. Que a Joseph Oughourlian, del fondo buitre de inversiones Amber Capital, no le guste Cebrián es lógico. Según Financial Times las acciones de PRISA se han depreciado un 95% en los últimos cinco años y la entrada de Amber Capital en el grupo pretende corregir esa tendencia prescindiendo de Cebrián. (Existe cierto consenso interno en que Cebrián es un pésimo gestor que está más volcado en sus operaciones políticas que en las cuestiones empresariales). En junio Amber Capital supero, según la CNMV, a la hasta entonces accionista mayoritaria de PRISA, la vieja conocida familia Polanco agrupada en Rucandio S.A., este cambio interno supone un factor de presión importante para el mexicano Roberto Alcántara, y sus acuerdos con los Polanco podrían cambiar. El “sorpasso” de Amber Capital pone a Cebrián en el disparadero. Alcántara puede ser clave para el mantenimiento de Cebrián al frente de PRISA, y por ello quizás Cebrián confiaba en que la conferencia con Felipe González en la Universidad Autónoma de Madrid le sirviese para lanzar un mensaje claro a Alcántara y Oughourlian (cuento con el apoyo de Carlos Slim) Quién iba a imaginar que un grupo de estudiantes le impedirían esa demostración de fuerza y pondría en peligro toda su estrategia de supervivencia. Y es que las relaciones de Slim y González son tan estrechas como conocidas. Tampoco es ningún secreto el conflicto de intereses que Slim (que “tenía” un 1’98% de acciones en Prisa) y Alcántara (poseedor del 9’3% del Grupo Prisa) sostienen en México. Aunque Slim parece haber abandonado la batalla por Prisa sigue siendo un aliado clave por su enorme poder financiero y como accionista indirecto de La Sexta a través de Imagina (donde están integrados Mediapro y Globomedia) y de The New York Times (17%), lo que supuestamente facilitó en el pasado operaciones para compartir contenidos con El País del “prestigioso” periódico neoyorquino (relación que termino en 2015 con un escabroso cruce de acusaciones mutuas de “falta de independencia”). Telefónica (y su sustancioso 13%), capitaneada con mano de hierro por el inefable César Alierta (durante más de 15 años) hasta abril y cuyo sucesor, Álvarez-Pallete parece decidido a continuar la obra de su predecesor en PRISA. El “tercer hombre”, y quien puede ser determinante en las pugnas internas de PRISA, es Isidre Fainé, patriarca de las élites españolas y factótum de Ciudadanos desde el holding La Caixa-Caixabank (Abertis -con Villar Mir-, Telefónica –con Pallete-, Repsol –con Josu Jon Imaz-, Gas Natural –hasta hace poco con Felipe González) controla un pequeño pero decisivo 9% de PRISA. Fainé también tiene interés en que el Grupo Godó (editor de La Vanguardia y propietario de Rac1 y 8tv) y el Grupo PRISA mantengan cierta “unidad de acción” (Alain Minc hace de enlace entre Prisa y La Caixa) en defensa de determinadas políticas, por ejemplo, las creativas iniciativas de la CEOE de Juan Rosell (miembro del Consejo de Caixabank) o la paradójica posición de Ciudadanos como socio bipolar del PP y el PSOE. Las numerosas acciones “diplomáticas” de Fainé son de sobra conocidas. Intervino en la guerra entre Telmex (Slim) y Telefónica (Alierta) por el mercado brasileño (Fainé es vice-presidente de Telefónica) desde su posición de Presidente de la Fundación Caixa, que tenía en su Patronato a Alierta y Slim, con los que mantiene numerosos negocios conjuntos, y consiguió que ambos firmasen la “paz” (se presupone que a cambio facilitó que Slim adquiriese FCC) Digamos que, “en compensación”, en septiembre Inbursa, sociedad de Slim, ha adquirido el 7% de Caixabank. Lo cual posiciona a Fainé muy cercano a Slim y, por extensión, a Cebrián y González. En esa misma línea, hace poco hemos conocido que Rubalcaba fichó por PRISA en septiembre. Sabiendo que su relación con Javier Godó e Isidre Fainé es excelente desde sus tiempos como Ministro no deberían sorprendernos nuevos movimientos en el interior del PSOE tutelados por la “vieja guardia del Ibex-35” y dirigidos a buscar un nuevo/a Secretario General que entienda mejor los “equilibrios existentes” en nuestro país. En fin, podríamos continuar con la enumeración de la larga y tupida red de conexiones entre los diferentes accionistas del paradigmático Grupo PRISA y las distintas empresas del Ibex-35 pero ese no es el asunto de éste breve artículo.

Obviamente todo lo descrito puede parecer un arco argumental de Grant Morrison para D.C Comics o Vertigo, pero es simple “información” al alcance de cualquiera en la prensa económica. No hay ninguna conspiración, simplemente existe un conflicto de intereses entre diferentes fondos de inversión y accionistas por el control de un determinado grupo de comunicación. Las conspiraciones siempre son menos interesantes, menos atractivas y menos sexys que las verdaderas guerras por el poder real. La batalla por PRISA no es la única, ni la más espectacular, que incluye como agentes activos a expresidentes del Gobierno, banqueros locales, especuladores internacionales y directivos de multinacionales. Rupert Murdoch acaba de subirle el sueldo al expresidente del Gobierno y Presidente de Honor del PP, José María Aznar, como Consejero Delegado de News Corp, el oligopolio mediático que posee CNN, Fox News y cientos de dispositivos comunicativos más (agrupados bajo la marca Time Warner, que incluye AOL, el mayor operador de internet de EE.UU) y edita, entre otras docenas de periódicos, The Wall Street Journal. Pero esa es otra guerra (ahora que FAES se ha independizado del PP) y que tendrá que enfrentar Rajoy, como no, a su debido tiempo y como flamante re-elegido Presidente del Gobierno.

No hay ningún motivo objetivo, ni ninguna excusa política, para armar con estos datos una “teoría de la conspiración”, al contrario, simplemente hay que, como apuntan en The Wire, “seguir el rastro del dinero”. Ciertamente lo duro es aceptar que no hay una conspiración, simplemente una articulación estructural de los poderes económicos y las representaciones políticas democráticas. Lo difícil es asumir exactamente eso: que las verdaderas demandas del pueblo y los intereses de las élites no se pueden conciliar pacíficamente, sin conflicto, y que, en consecuencia, los poderes económicos reaccionan y responden con dureza cuando sienten amenazados sus privilegios. Las viejas élites dominantes simplemente están haciendo negocios, por cierto legales, como llevan haciendo 40 años y en su estrategia de mercado no encaja correctamente una pieza: Unidos Podemos.

William Randolph Hearst, el viejo magnate de la prensa norteamericana y principal sospechoso de la voladura del Maine, construyo una biografía a la medida de un supervillano de la Marvel. Vivió como un “malvado de manual” capaz de inspirar el clásico del cine Ciudadano Kane de Orson Wells, retrato despiadado del poder y sus soledades colindantes. Inevitable y espontáneamente la narrativa de la cultura popular construye nuestra memoria colectiva, integrada y apocalíptica, y conforma los sujetos del antagonismo social referenciándolos en iconos unidimensionales de consumo masivo. La hegemonía es pop y paranoide. Ya nadie, o casi nadie, duda en nuestro país que el Grupo PRISA fue determinante en la caída de Pedro Sánchez, que intervino en el PSOE para delimitar los posibles pactos de gobierno y que está detrás de la campaña de acoso contra Ramón Espinar como candidato a las primarias de Podemos en la Comunidad de Madrid. Frente a lo evidente, la pregunta política es cómo responder orgánicamente ante las agresiones e injerencias de determinados agentes en los procesos internos de las organizaciones políticas.

Se equivocan quienes pretendan buscar explicaciones complejas a fenómenos sencillos. La estrategia intelectual de lectura de operaciones de caza y captura del adversario político, de la “muerte civil” decretada en titulares, como las de Juan Carlos Monedero, Pablo Echenique o Ramón Espinar, debe localizarse en la necesidad de mantener en secreto ciertas relaciones entre quienes conocemos (los cargos públicos visibles) y quienes no deberíamos conocer nunca (los Alcántara, Oughourlian, etc). Para que sus negocios sigan siendo rentables deben mantener el secreto. Deben guiarse por la máxima de Serenín: “¡Sellar la boca para los civiles, y aguantar mancuerda!”. La cuestión, por consiguiente, no es teórica, es práctica: ¿Cómo vamos a enfrentarnos a los poderes que no quieren que ocupemos la centralidad del tablero político?

*Francis Gil es Secretario Político de Podemos en Castilla-La Mancha.

domingo, 6 de noviembre de 2016

ASSANGE: LOS PAÍSES PROMOTORES DEL ESTADO ISLÁMICO PATROCINAN LA FUNDACIÓN CLINTON

RT, 04/11/2016



En una entrevista exclusiva con el periodista australiano John Pilger Julian Assange, indicó que a Donald Trump "no se le permitirá ganar" las elecciones presidenciales de EE.UU.

En una entrevista exclusiva realizada por el periodista australiano John Pilger (John Pilger Special), que será emitida por RT —por cortesía de Dartmouth Films—, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, ha confirmado que el movimiento terrorista del Estado Islámico ha sido creado "mayoritariamente" con el dinero de varios países de Oriente Medio que proporcionan recursos monetarios a la Fundación Clinton.

En este sentido, Assange señala que, según se desprende de un correo electrónico de la candidata demócrata, Hillary Clinton, enviado en 2014 a John Podesta, jefe de su campaña electoral, el EI es "financiado por los Gobiernos de Arabia Saudita y Catar", cuyo dinero es difundido "por todas partes, incluidas las instituciones mediáticas".

Además, el periodista australiano, que concedió la entrevista en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se encuentra refugiado desde hace cuatro años, sostiene que al aspirante republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, "no se le permitirá ganar" las elecciones presidenciales de EE.UU. del 8 de noviembre, ya que "no tiene a ninguna élite de su parte".

Según Assange, Trump solo tiene el apoyo de "los evangélicos",  mientras que los bancos, la Inteligencia, las compañías de armas, los medios de comunicación e incluso los mismos periodistas "están juntos detrás de Hillary Clinton".

Asimismo, el fundador de WikiLeaks ha negado categóricamente que los correos electrónicos del Partido Demócrata de EE.UU. y de Hillary Clinton, recibidos por su portal, fueran enviados por el Gobierno ruso. "Eso es falso, podemos decir que el Gobierno ruso no es la fuente", subraya.

PABLO IGLESIAS DESENMASCARA A LA MAFIA PERIODÍSTICA DEL GRUPO PRISA EN UNA ENTREVISTA-TRAMPA CON LA PLUMÍFERA ANGELS BARCELÓ

EL PISO DE ESPINAR

Beatriz Talegón Ramops
Diario 16, 04/11/2016

Todos los días Podemos en la picota del "pograma" Al Facha Vivo


Si algo bueno tiene decir siempre lo que una piensa es que no te debes a más criterio que la ética, la justicia y la búsqueda de la verdad. No es sencillo puesto que siempre te van a llover críticas por algún lado y, cuando los asuntos a tratar suelen estar manipulados, es bastante probable que a corto plazo te lluevan palos por todos lados. Pero lo cierto es que, hasta ahora, solamente ha hecho falta esperar un poco para poder ver que lo defendido terminaba siendo lo acertado.

No es que exista una bola mágica que dé las soluciones. Más bien la clave está en procurar conocer el contexto, adquirir la información necesaria y no dejarse llevar por los intereses que siempre suele haber detrás del asunto puesto en la palestra.

Han sido ya varias las veces que me he visto prácticamente sola defendiendo una postura en tertulias y en distintos medios de comunicación. La más desgarradora que he vivido fue ante el acoso y derribo de Juan Fernando López Aguilar. Se articuló una campaña mediática de difamación, con acusaciones tremendamente graves por parte de su exmujer, en la que contribuyeron todos los medios de comunicación.

Recuerdo verme sola defendiendo la inocencia de Juan Fernando, tratando de explicar que todo aquello era una estrategia que tenía como finalidad que el canario no se presentase a la candidatura para ser candidato a la Presidencia de Gobierno por el PSOE. Fue una experiencia durísima: por el sufrimiento que se le causó al agraviado, tanto en su vida personal como en su carrera política. Pasado el tiempo se demostró que no había pruebas para acusarle de semejantes hechos y el Tribunal Supremo archivó la causa. Por supuesto la información sobre la inocencia de López Aguilar no ocupó ni los mismos espacios, ni las mismas portadas, ni los mismos minutos en las tertulias y medios  de comunicación. Se ocasionó un daño que jamás se reparó y que, sin lugar a dudas, manchó probablemente para siempre la intachable trayectoria del exministro. 

No soy sospechosa de simpatizar con Podemos. De hecho soy crítica, reconozco que a veces excesivamente crítica, pero siempre argumentando mis posicionamientos. Jamás me he dejado llevar por la corriente ni me he creído los argumentos sin respaldo que en demasiadas ocasiones se vierten. Por eso cuando estos días estalla el llamado “escándalo Espinar” y decido defender al Senador madrileño lo hago porque estoy convencida de su absoluta inocencia ante unos hechos que se le imputan de manera interesada y malintencionada. Como siempre, hablo y escribo con absoluta libertad sin más dependencia que a mi conciencia y principios. Tal y como siempre he hecho. Y precisamente movida por la hartura de escuchar una y mil veces mentiras y medias verdades manipuladas, decido escribir estas líneas.

Los hechos probados, y reconocidos por el Diputado de la Asamblea de Madrid son los siguientes:

Con 21 años Ramón Espinar se apunta a la bolsa de vivienda joven de la Comunidad de Madrid. Año 2007.  En España gobernaba Zapatero y en la capital del reino, el Partido Popular: Esperanza Aguirre era la Presidenta regional y Gallardón el Alcalde de la ciudad.

Por aquél entonces la que escribe trabajaba en la Bolsa de Vivienda y Emancipación de la provincia de Guadalajara y allí me encargaba de asesorar a jóvenes sobre las ayudas, trámites y demás cuestiones de interés a la hora de buscar una vivienda y un empleo… por lo que de este asunto en cuestión he tenido información y experiencia de primera mano.

Era el momento en el que se fomentaba el acceso de los jóvenes a las viviendas, tanto en propiedad (a través de hipotecas especiales, planes regionales y ayudas especificas) como en alquiler (facilitando la ayuda de la Renta Básica de Emancipación, entre otras). Los padres repetían una y otra vez aquéllo de que, como la vivienda estaba subiendo de precio a gran velocidad, lo más inteligente era buscar un proyecto interesante e invertir, puesto que sería una manera de ahorrar, no tirar el dinero y en un futuro, poder recuperar lo invertido si fuera necesario (incluso obtener beneficios). Todos conocemos esta historia porque precisamente por esta vorágine la burbuja se fue inflando cada vez más. Y ya conocemos el final de la historia.

Muchos padres animaron a sus hijos a meterse en la compra de viviendas que, en muchos casos, para que fuesen rentables, se compraban sobre plano -y así eran más baratas- y a través de cooperativas. En no pocos casos nos alistábamos en las bolsas de vivienda joven para poder optar a viviendas con condiciones especiales.

Lo cierto es que en aquel momento había facilidades por todas partes para solicitar una hipoteca: en la mayoría de los casos bastaba con tener algo de dinero ahorrado para dar los primeros pasos y alguien que sirviera como avalista.

Transcurridos los años, estallada la crisis, mucha gente perdió sus empleos y no pudo hacer frente al compromiso adquirido. La verdad es que contar todo esto a estas alturas resulta ciertamente absurdo, porque todos tenemos grabadas en la retina miles de escenas de desahucios: se daban precisamente por la razón que aquí se está explicando. La misma que Espinar ha contado estos días sin parar: nadie esperaba que las cosas pudieran salir mal y de pronto, todo cambió. Comenzaron a sucederse historias desgarradoras: familias sin casa, suicidios y bancos que se hacían con las viviendas para las que hacía no mucho habían dado todas las posibilidades. Todo lo que ya conocemos de sobra y estamos hartos de ver.

Que para pagar la entrada de la vivienda Espinar tuviera que pedir dinero a sus padres y a su abuela, es algo perfectamente normal. Lo raro sería que no lo hubiera hecho así.

Que la vivienda le fue adjudicada a dedo: no exactamente. Que no fuera adjudicada por sorteo no significa que sea dada a dedo. Más bien en aquellos momentos los organismos encargados de gestionar los distintos proyectos de vivienda, y en este caso el referente a los jóvenes menores de 35 años, se encargaban de llamar, en base al listado de demandantes, para ofrecer aquellas viviendas que, o bien no entraban en el sistema de sorteo (siempre se dejaba un porcentaje disponible) o bien habían quedado sin adjudicar ante la falta de demanda necesaria. En este tipo de circunstancias se ofrece la vivienda con las condiciones establecidas y en caso de seguir cumpliendo con los requisitos necesarios, el interesado podrá optar a la adquisición de la misma. Y así le sucedió al Senador de Podemos, como a muchos otros.

¿Cumplía con los requisitos mínimos exigidos? Era menor de 35 años y sus ingresos no superaban el tope establecido. Sin más. Solicitó el dinero necesario para la señal a su familia y se dedicó a terminar la carrera mientras terminaban de construir la vivienda. Se dice que no ocupó la vivienda, algo bastante lógico teniendo en cuenta que no estaba construida.

Transcurrieron tres años hasta que la vivienda se terminó. Era el año 2010 cuando llega el momento de escriturar ante notario. Hay que señalar que las declaraciones hechas por la periodista de PRISA que ha llevado este asunto (Mariela Rubio), señala que la compra de la vivienda no se produce hasta este momento, en 2010. No fue así. En este momento se escritura, pero la adquisición se inicia en 2007 cuando se paga la reserva. Según el contrato que firma con la promotora, el comprador tenía un plazo de tres meses para revocar su decisión y en tal caso, avisándolo según lo establecido en el contrato, podría recuperar las cantidades aportadas hasta la fecha. Una vez transcurridos los tres meses, lo habitual en cualquier cooperativa es que si quieres renunciar a tu derecho (la vivienda, garaje, locales) perderás el dinero aportado hasta la fecha. Suele ser así aunque el Secretario General de CCOO hoy dijera que se podría haber devuelto la cantidad aportada en todo momento. Curioso. Porque normalmente no suele ser así. Además, carece de sentido señalar por escrito que se tienen tres meses para hacerlo si dicen que podía hacerlo en cualquier momento. ¿No cree?

En el momento en que termina la construcción y llega la obligación de escriturar, Espinar entiende que no podrá hacerse cargo de los pagos de la hipoteca. Su situación no era la que le habría gustado que fuera y antes de que sea demasiado tarde, lo más sensato es intentar vender la casa para que no suponga un problema. Solicita permiso para venderla y en la Comunidad de Madrid le indican la manera de hacerlo así como el precio. En este punto la periodista que da la noticia vuelve a aportar información sin mostrar los datos en los que se basa: dice que Espinar solicitó en un principio la venta al mismo precio por el que él adquirió la vivienda y que después modifica la cantidad aumentándola en 30.000 euros. Al dar esta noticia se aporta el documento relativo a la venta con la cantidad aumentada, y no se aporta el supuesto documento donde dice querer vender por la misma cantidad de su compra.

Con la transacción gana netos unos 19.000 euros. Podría igualmente haberlos perdido si la tasación de la Comunidad de Madrid hubiera establecido el descenso del valor de la vivienda. Son las condiciones con las que uno acepta el trato. Resulta lamentable escuchar decir que tendría que haber vendido la vivienda por lo mismo que le costó en su momento. Dudo sinceramente que nadie hiciera semejante cosa: principalmente por los gastos que suponen las gestiones. ¿Alguien vende una casa nueva por menos precio del que pagó? Es evidente que la situación debe ser muy excepcional. No hay ilegalidad ni inmoralidad. El precio de la venta se ajusta exactamente a lo establecido por la autoridad competente. Sin más.

Todo es perfectamente legal, por mucho que se quiera buscar algún resquicio para atacar al político. Es más, en declaraciones dadas por los que adquirieron su vivienda, éstos manifiestan que la transacción fue totalmente normal, que además quedaron contentos porque Ramón Espinar en ningún momento trató de aprovecharse -como sí manifiestan que les pasó en otros casos cuando les pedían dinero negro a parte del precio oficial-, llegando incluso a reconocer que había algún fallo en las cuentas y el hoy Senador fue quien se percató y avisó del error. Nada que reprocharle.

Por si fuera poco, durante estos dos días, la periodista encargada de sacar a la luz esta “primicia” cuestionaba el uso que Espinar pretendía darle a su beca de colaboración en la Universidad. Y es que los ingresos con los que el de Podemos pretendía hacer frente al pago de la hipoteca provenían de la remuneración que obtenía -en concepto de beca de colaboración- por su trabajo en un proyecto audiovisual para la Complutense. Comentaba la periodista de Cadena Ser que con el dinero que te dan de una beca no puedes pagar hipotecas, que debes dedicarlo exclusivamente a libros y material necesario para los estudios. Resulta sorprendente que desconozca esta señora que hay becas que consisten en desarrollar un trabajo y recibir un salario por ello. Sin más. La de Espinar era una de ellas. 

Llama la atención el interés por intentar hacer de algo perfectamente normal un motivo de escarnio. Más sorprendente resulta ver que la práctica totalidad de tertulianos, medios de comunicación se han alineado en defender una misma postura. Es preocupante no encontrar voces que hablen con objetividad del asunto y que, peor aún, no se hayan informado lo más mínimo sobre el tema. Porque me parece importante señalar varias cuestiones:

– No se trata de una Vivienda de Protección Oficial. Se trata de una Vivienda de Protección Pública, y de manera concreta, dentro del plan de Vivienda Joven. Parece lo mismo pero no lo es, hay grandes diferencias. Como los requisitos exigibles al solicitante, así como las condiciones de acceso y venta posterior de la misma.

– El hecho de pedir dinero a familiares para hacer frente a la señal no es nada reprochable. Más bien algo habitual en una sociedad en la que la capacidad adquisitiva de los jóvenes es nula, y las posibilidades de emanciparse, cada vez más escasas.

Todo este asunto más bien parece ir dirigido a generar una opinión negativa sobre la persona de Ramón Espinar. Salpicarle por el escándalo que protagoniza su padre, y dar a entender que el hijo se ha beneficiado también del uso de las tarjetas black. En este sentido llama la atención que se repita constantemente el nombre de la entidad CajaMadrid cuando las declaraciones del Senador de Podemos dejan muy claro que su hipoteca estaba firmada con BBVA.

Y llamativo es también que justamente se haya elegido el momento del inicio de campaña para las primarias de Podemos en Madrid donde Espinar es uno de los principales candidatos, probablemente el más fuerte, puesto que está respaldado por el Secretario General, Pablo Iglesias.

Desde Podemos se ha denunciado la “máquina del fango” del grupo PRISA y su evidente interés por inmiscuirse en el proceso político de la formación. Es algo que resulta evidente: tanto el diario El PAIS como la Cadena Ser están protagonizando ultimamente numerosos escándalos por su falta de objetividad y su manifiesta intencionalidad en la información dada al respecto de formaciones como el PSOE y PODEMOS, atacando de manera directa y evidente a personas como Pedro Sánchez y en este caso, Espinar. Es de todos conocido el viraje de este medio de comunicación en los últimos tiempos. Sobre todo desde que Amber Capital, firma internacional referente en fondos buitre, se haya hecho con la mayoría de las acciones del grupo PRISA.

No se trata de atacar al mensajero, en este caso Mariela Rubio, sino de poner de manifiesto que la información para hacer su función, requiere ser objetiva, equilibrada y veraz. En este asunto se ha puesto de manifiesto una cierta intencionalidad, dejando detalles sin cubrir (como la información relativa al comprador de la vivienda, el tipo de beca obtenida por el Senador en su momento, las condiciones de la VPP dentro del plan para jóvenes), que no era necesario requerir de Espinar, por lo que a pesar de la negativa de éste para conceder una entrevista hace días, no es motivo para haber pasado por alto información contrastable y fundamental en este asunto.

Sirvan estas líneas para tratar de hacer justicia, para poner el foco también sobre la necesidad de una prensa libre y responsable que no haga el juego de enredar en los procesos democráticos ni en la acción política. Va siendo hora de personas valientes que hagan uso de la ética en todos los ámbitos de la vida. Los políticos por supuesto, pero todos los demás también. Es cuestión de establecer unos códigos de conducta que rijan para todos en nuestra sociedad.

Es momento de que los medios de comunicación asuman su responsabilidad en toda la crisis que estamos sufriendo actualmente respecto del sistema político y del debilitamiento de la democracia. Porque no es lo mismo informar que tratar de formar una opinión. La diferencia es abismal y en ella radica la profesionalidad de un periodista. Igual que la ética para la validez de un político.

HABLA EL HOMBRE QUE COMPRÓ EL PISO DE ESPINAR: "YO HABRÍA HECHO LO MISMO"

El Confidencial. 03/11/2016

El piso del portavoz de Podemos fue comprado por una pareja que buscaba una "vivienda humilde". El Confidencial ha podido hablar con ellos para conocer cómo fue la adquisición

Mariela Rubio, portavoz en los mass mierda del Sr. Cal Viva y su podrido partido  no quiere que Ramón Espinar sea candidato Comunidad de Madrid.

"El comportamiento de Ramón Espinar fue modélico". Así lo asegura a este diario J. V., el hombre que junto a su mujer compró el polémico piso del senador de Podemos en 2011. "Somos una pareja joven, la típica historia, y queríamos una casa humilde porque no tenemos mucho dinero", explica. Dada su situación económica, la pareja intentó comprar una vivienda de protección oficial, pero se encontraron con que la mayoría pedía "un montón de dinero en negro, entre 50.000 y 60.000 euros".

Fue entonces cuando contactaron con Ramón Espinar. "Nos dijo que él no iba a aceptar dinero en negro porque había hecho una tesis o un trabajo sobre ello, predicando que no estaba de acuerdo con ese tipo de prácticas, y que no iba a tener la cara dura de cobrarlo así", asegura. De hecho, según cuenta, el día que firmaron el contrato Espinar se dio cuenta de que habían "calculado mal un porcentaje", por lo que les descontó los 3.000 euros correspondientes e hizo "exactamente lo que tenía que hacer".

Preguntado por los 19.000 euros que ganó Espinar con la venta del piso, J.V. considera que "tuvo suerte" y que es algo que "el cien por cien de los españoles" habría hecho. "Yo me pongo en su lugar: he estado metiendo dinero en una cooperativa para que me den un piso que ahora no puedo pagar y sé que ese año lo van a a tasar, pues entonces espero un poquito", afirma.

Sobre las acusaciones vertidas contra el portavoz de Podemos, los inquilinos del piso lamentan la situación por la que está pasando y prefieren no entrar a valorar si su familia pudo influir en la adjudicación de los pisos. "A nadie le gustaría que le juzgasen por lo que ha hecho su padre", argumentan, "con nosotros fue muy sincero, lo que dijo en la rueda de prensa es lo que nos contó a nosotros". Y añaden: "El que quiere especular lo hace bien, no hace esto".