jueves, 27 de octubre de 2016

LA DERECHA Y SU USO DE LOS MEDIOS

Rubén Montedónico
Librered, 27/10/2016

“Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido” Malcom X (1925-1965)



Pablo González Casanova, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma que las crisis se producen, en ciertos casos, deliberadamente por las corporaciones, asegurando que “El sistema de dominación y acumulación en que vivimos -conocido como capitalismo- tiene como atractivo principal la acumulación de poder y riquezas”.

En esa declaración encontramos que un apoyo central para asentar las ideas de la clase dominante y materializarla a través de normas dictadas por administraciones políticas afines, tiene sus raíces en campañas mediáticas de medios empresariales de comunicación para consolidar, a través de su prédica dirigida a la opinión pública, la base de una visión acorde con sus intereses.

Para el caso, el posible “enemigo a vencer” son quienes se oponen a sus proyectos, se movilizan y resisten; entonces, en los momentos actuales, guardan la represión abierta -el estanco de la fuerza represiva pública- y combaten con sus mass media. Contrasta esta opción con la metodología de los años 60 y 70 del siglo pasado, pero el resultado final es el mismo: aislar a los opositores del resto de la sociedad. Para cada ocasión convocan a sus “técnicos comunicadores” que se aplican y apoyan en la premisa de que “al enemigo se le vence conociéndolo“ (papel que no alcanzan a cumplir las fuerzas represivas tradicionales).

Entre los recursos más socorridos por las oligarquías para defender la aplicación del capitalismo -que esparce por el mundo- y sus sucesivas modalidades, está la ilusión incrustada en el público de hacerlo creer que tiene derecho a opciones informativas. Esa visión quimérica, fantástica e inducida por la clase dominante, oculta el fenómeno concentracionario en los países capitalistas, primordial en Estados Unidos. Allí, seis grupos tienen el control de contenido de las informaciones, lo que deviene en posibilidades de manipulación ideológica y política, para el propio país y para todos los que están asociados a sus cadenas o reproducen sus mensajes. Esos conglomerados se llaman Viacom, Disney, Time Warner, General Electric, CBS y News Corporation, que dominan 90% de los medios estadunidenses y cuentan con el agregado de la reproducción de asociadas en el extranjero.

Al frente de esas empresas que agredieron a los gobiernos –y aún lo hacen con algunos de ellos- que no se adhieren a prácticas neoliberales, de apertura de sus economías y de privatizaciones, están publicaciones como Financial Times, The Economist y Wall Street Journal, ampliamente traducidos y reproducidos sus artículos en el subcontinente. También hacen lo propio cadenas inspiradas por ellos como GDA (Grupo de Diarios de América) y la editora española Prisa –con inversiones en este continente- y que cotidianamente irrumpe en espacios del castellano con El País, editado en Madrid. De él ha dicho Vincenç Navarro que “El anti-izquierdismo de El País alcanza niveles semejantes al del Daily Telegraph en el Reino Unido, o al Wall Street Journal”.

Para indicar acciones logradas desde la dicha “gran prensa”, baste recordar cómo descarrilaron a Evo Morales y la reforma constitucional -que le permitiría presentarse nuevamente como candidato presidencial- a punto de partida de lo que que resultó ser una vulgar mentira. Y otro ejemplo de nuestros días lo fue el schock mediático de la Rede Globo, el grupo de televisión con sede en Brasil, el más grande de Latinoamérica, que desde 2013 alentó el estado de ánimo en la opinión pública –atenuado en el mundial de fútbol- para destituir a Dilma Rousseff, acabar con el PT y Lula.

Crecientes limitantes a la “libertad de expresión” vivimos en el medio siglo precedente como consecuencia de que los medios de comunicación de la derecha procuran que creamos en su “objetividad e imparcialidad” al informar de cuestiones locales o mundiales. Un análisis directo de sus propuestas de modelo de sociedad –presentado como único posible- tiene consecuencias sobre la opinión pública, y se agrava cuando en periodos comiciales intentan (y en muchos casos consiguen) imponer corrientes político-partidarias por ellos impulsadas.

Es cierto que las diferentes izquierdas de fines del siglo XX eran críticas del desarrollismo; se definían contra toda corrupción; apostaban por la extensión de derechos sociales, la verdad y la justicia, profundizando la participación popular en interacción con los movimientos sociales, todo ello para dar un calado más profundo a la democracia. Sin embargo, hoy desde los gobiernos progresistas se apropian de los excedentes del desarrollo, el tema de combate a la corrupción -en muchos casos- quedó en el discurso, hay una general disociación con lo judicial, y el presidencialismo exacerbado le quitó espacio al proyecto de democracia popular.

Lo anterior es concomitante con el declive de esos regímenes en Sudamérica y da certeza al pronóstico de que sus gobiernos -de los que se esperaba harían transformaciones significativas en las sociedades- no iban a durar para siempre.

Si nunca cejaron en su acción, con la actual situación los medios masivos de comunicación se subliman y se exhiben como lo que son: los principales reproductores de la ideología dominante y coadyuvan en la constitución de frenos a los cambios sociales. Por lo tanto, la supuesta “libertad de prensa” en el antiguo y actual capitalismo es –en general- la posibilidad de emitir mensajes por parte de un sector social ínfimo que constituye la clase dominante. Es decir, esos medios no están al servicio de la información, la educación y el entretenimiento –como proclamaba en el pasado un directivo de la BBC de Londres- sino de la imposición ideológica de la clase dominante y la consecución, como empresa, del mayor lucro posible.

Por encima de si las corrientes progresistas y sus aliados retienen tal o cual gobierno o lo pierden, queda clara la debilidad en cuanto a la reflexión sobre el qué hacer y los puentes rotos de relacionamiento con la militancia propia. Deben hacer ingentes esfuerzos para que esos agrupamientos acepten, sin objetar, los acuerdos económicos y concesiones al capital, nacional o extranjero, en tanto quedan sin resolver (y a veces crecen) problemas que erosionan la cotidianidad, como la violencia urbana y rural, con versiones y percepciones inducidas, “corregidas y aumentadas”, por los grandes medios de comunicación.

En el caso de los grupos que han ejercido el poder en Latinoamérica desde la última postguerra y que en el siglo XXI han sido total o parcialmente desplazados, quieren controlar no solamente lo político-económico y los aparatos represivos, sino el terreno de las ideas y el cultural, siendo primordiales ambos para la acción de los medios masivos de comunicación. Objeto del estudio de la academia, se ponen como ejemplos del aprovechamiento del espacio mediático por parte de políticos de la derecha y grupos de poder, las cadenas televisoras como O Globo en Brasil, Globo Visión y Venevisión en Venezuela, Caracol en Colombia, diarios argentinos de amplia circulación como Clarín y La Nación, el Nacional caraqueño, El Mercurio de Chile y aún salvando dimensiones de lectores y habitantes, El País y El Observador de Uruguay. Ese puñado de televisoras y periódicos han sido la plataforma de la información, la cultura y el entretenimiento, que implantaron sus ideas en función de intereses y “valores” de minorías oligárquicas -esas que gobernaron, con pequeñas interrupciones, desde que fueron naciones independientes- y se volvieron herramientas imprescindibles del poder en las pasadas siete décadas.

HASTA LA IGLESIA CATÓLICA SE ATREVE A DENUNCIAR LO QUE ESTÁ HACIENDO OCCIDENTE, SUS SECUACES Y SUS MEDIOS EN ALEPO (Vídeo)


jueves, 20 de octubre de 2016

TRES ANFETAS Y A INVADIR POLONIA

Jacinto Antón
El País,  20/10/2016

Norman Ohler, autor de 'El gran delirio, Hitler, drogas y el III Reich', afirma que la metanfetamina fue clave en la guerra relámpago alemana


El gran delirio. Hitler, drogas y el III Reich, de Norman Ohler, (Crítica) es de esos libros que te hace ver las cosas de otra manera. Siempre habíamos pensado que la gran guerra colocada había sido Vietnam, como mostró Coppola, pero ahora, el joven autor alemán deja bien claro que para viaje, el de la II Guerra Mundial.

“En realidad todo el III Reich fue un mal viaje de drogas, con su subidón y la consiguiente bajada”, señala Ohler (Zweibrücken, 1970), que por su aspecto parece más un habitual del Sónar que un investigador de la Historia. El escritor habla con esa característica mezcla de lenguajes que hace tan inusual y ameno su libro y que combina la historiografía con un regusto pop. Entre las muchísimas cosas sorprendentes de El gran delirio está la afirmación de que la metanfetamina Pervitin (similar al cristal), suministrada a espuertas a las fuerzas armadas alemanas, fue decisiva en la Blitzkrieg, la guerra relámpago. No es una boutade, como no lo es, pese a su estilo (con hallazgos como “High Hitler”), nada de lo que escribe Ohler, al que ha alabado gente tan respetable como Ian Kershaw, el gran biógrafo de Hitler. Y eso pese a que Ohler, según explica, le afeó que pasara por alto el papel del doctor Morell, el médico personal del Führer...

“Lo de que la Blitzkrieg fuera un colocón”, continúa, “no es tan sorprendente. Todos los ejércitos han usado y usan drogas para estimular a sus combatientes, quitarles el miedo y el cansancio y conseguir más rendimiento, pero la Wehrmacht, que había solicitado a los laboratorios 35 millones de pastillas, fue la primera fuerza armada del mundo que empleó una droga química de manera tan generalizada. Empezaba una nueva forma de hacer la guerra”.

El uso masivo de Pervitin en las divisiones acorazadas, recalca, permitió que se movieran a fulgurante velocidad. “No eran las Tempestades de acero de Jünger en la I Guerra Mundial sino verdaderas tormentas químicas que aumentaban al máximo el nivel de actividad de los soldados”, dice. Aporta muchísimos testimonios. Un informe oficial de la Wehrmacht sobre el efecto en los tanquistas drogados describió: “Todos frescos y despabilados. Máxima disciplina. Leve euforia y gran dinamismo. Ánimos levantados, mucha excitación. Visión doble y cromática tras la toma de la cuarta pastilla”.

Ohler retrata cómo los motoristas del ejército con las dosis recorrían el frente “como Easy riders teutones cargados con las drogas de los laboratorios alemanes”. Incluso un texto firmado por el comandante en jefe Von Brauchitsch establecía la dosis: una pastilla de Pervitin al día y dos por la noche. Vamos, tres anfetas, y a invadir Polonia.

“Descarga tras descarga, la meta se encendía en los cerebros, los neurotransmisores arremetían como proyectiles, retumbaban en las hendiduras sinápticas, reventaban y derramaban su cargamento explosivo: las vías nerviosas se convulsionaban, los huecos neuronales se encendían, solo se oían silbidos y zumbidos”. Parece un fragmento de Neuromante, de William Gibson, pero es la descripción de Ohler de un ataque de bombarderos en picado con los pilotos en pleno doping de pervitina, a la que se apodó precisamente “la pastilla Stuka”.

Norman Ohler

El uso de metanfetaminas, del que no se libraba ni la Abwehr y que llegó al virtuosismo en las tripulaciones de minisubmarinos, estuvo especialmente extendido en la aviación: eso sí era volar alto (“flying high”), apunta Ohler. “Me siento extasiado, como si volara por encima de mi avión”, relató un piloto empastillado. En eso seguían el ejemplo de su líder, Goering, acreditado adicto a todo tipo de sustancias. Incluso Rommel, sugiere el autor, mostraba síntomas del consumo elevado de metanfetamina.

Y así cayó, tras Polonia, Francia. Al coste de que algunos mandos mayores murieron de paros cardiacos.

Los franceses se vieron superados por los acelerados alemanes sin entender su enorme vitalidad. Ellos, los galos, dice Ohler, “usaban como estimulante nacional tradicional el vino tinto, que creían que les había ayudado a ganar la I Guerra Mundial”, y, claro, no era lo mismo. “Cuando Alemania atacó, los franceses tenían 3.500 camiones con vino para las tropas. Les daba sueño. A los alemanes, la pervitina, lo contrario”. ¿Y los demás? “Los británicos tenían su propia anfetamina, las bencedrinas, más suaves, pero también con menos efectos secundarios”. Los soldados de los EE UU, explica, tomaron las bencedrinas de sus aliados, mientras que los rusos “tenían el vodka”. A la larga les fue mejor. La pervitina, tan buena para la guerra relámpago, daba mal rollo en la de desgaste. Así que la segunda parte de la contienda fue para los alemanes un ir pagando los efectos secundarios.

Una parte de El gran delirio está dedicada al “policonsumo desbordante” de Hitler. Ohler destaca la contradicción de que el vegetariano dictador se metiera cosas como Prostakrinum, elaborado a partir de glándulas seminales y próstatas de ternero. Pese a todo, el autor advierte de que la politoxicomanía de Hitler (opioides como el Eukodal, cocaína, Luminal...), no resta responsabilidad a sus actos ni a sus crímenes. “El consumo no cortó en absoluto su libertad de decisión”, sostiene. “Le ayudó a mantenerse en su camino del mal”. Ohler recuerda que la principal droga que intoxicó a Alemania fue el propio nazismo.

¿Tomó algo él para escribir El gran delirio, que presenta algunos pasajes realmente acelerados? “Los escritores siempre usan algún estimulante”, responde; “en mi caso, té verde”.

La ONG-IZACIÓN DE LA RESISTENCIA

Arundhati Roy
Librered, 19/10/2016



Un riesgo al que se enfrentan los movimientos de masas es la ONG-ización de la resistencia. Sería fácil malinterpretar lo que estoy por decir y entenderlo como una condena de todas las ONGs. Eso sería falso.

En las turbias aguas de las ONG’s falsas creadas para desviar donaciones o evadir impuestos (en partes de la India como Bihar incluso son otorgadas como dote) hay, por supuesto, algunas que hacen trabajo valioso. Pero es importante considerar el fenómeno de las ONG’s en su contexto político más amplio.

En la India, por ejemplo, la explosión de las ONGs que recibían fondos comenzó a finales de los 1980 y en los 1990. Coincidió con la apertura de los mercados indios al neo-liberalismo. En ese momento, el Estado indio retiró fondos del desarrollo rural, la agricultura, la energía, el transporte y la salud pública para obedecer los dictados de los ajustes estructurales. Al renunciar el Estado a su rol tradicional, las ONGs se pusieron a trabajar en esas mismas áreas. La diferencia, por supuesto, es que los fondos a los que ellas tienen acceso son una fracción minúscula del total del recorte en el gasto público.

La mayoría de las grandes ONGs son financiadas y apadrinadas por agencias de ayuda y desarrollo, que a su vez reciben fondos de los gobiernos de occidente, del Banco Mundial, de la ONU y de algunas corporaciones multinacionales. Aunque puede que no sean lo mismo que estas instituciones, son ciertamente parte de la misma formación política amorfa que supervisa el proyecto neoliberal y aboga, primero que nada, por drásticos recortes en los gastos del gobierno.

¿Por qué estas agencias le dan dinero a las ONGs? ¿Podría ser sólo ese viejo entusiasmo misionero? ¿Sentimiento de culpa? Es un poco más que eso. Las ONGs dan la impresión de que están llenando el vacío creado por un Estado ausente. Y lo están, pero en una forma materialmente inconsecuente. Su verdadera contribución es calmar la furia política y distribuir como ayuda o benevolencia lo que la gente debería tener por derecho.

Alteran la psique pública. Transforman a la gente en víctimas dependientes y amellan el filo de la resistencia política. Las ONGs forman una especie de amortiguador entre el sarkar (el gobierno) y el público. Entre el Imperio y sus súbditos. Se han vuelto los árbitros, los intérpretes, los facilitadores.

En el fondo, las ONGs son sólo responsables ante quienes las financian, no ante la gente con la que trabajan. Son lo que los botánicos llaman una especie indicadora. Es casi como si mientras más grande sea la devastación causada por el neoliberalismo, más grande será el florecimiento de las ONGs. Nada ilustra esto de forma más vívida que el hecho de que cuando los Estados Unidos se preparan invadir un país, simultáneamente preparan a las ONGs para ir y limpiar el desastre.

Para asegurarse que sus fondos no sean puestos en peligro y que los gobiernos de los países donde trabajan las dejen funcionar, las ONGs tienen que presentar su trabajo en un marco superficial, desprovisto de cualquier contexto político o histórico. En todo caso, de un contexto político o histórico inconveniente.

Los llamados de emergencia y los informes apolíticos (y por tanto, extremadamente políticos) acerca de la necesidad de ayudar a los países pobres y las zonas de guerra, con el paso del tiempo provocan que la gente (oscura) de esos países (oscuros) se vea como víctimas patológicas. Otro indio desnutrido, otro etíope muerto de hambre, otro campo de refugiados afgano, otro sudanés mutilado… todos necesitados de la ayuda del hombre blanco. Inconscientemente refuerzan los estereotipos racistas y reafirman los logros, las comodidades y la compasión (el amor duro) de la civilización occidental. Son los misioneros seculares del mundo moderno.

Finalmente, en una escala tal vez más pequeña pero definitivamente más insidiosa, el dinero disponible para las ONGs juega el mismo rol en la política radical que el capital especulativo que entra y sale de las economías de los países pobres. Comienza a imponer la agenda. Convierte la confrontación en negociación. Despolitiza la resistencia. Interfiere con movimientos populares que tradicionalmente han sido autosuficientes.

Las ONGs tienen recursos para darle empleo a personas que en otra situación podrían ser activistas en movimientos de resistencia, pero que ahora sienten que están haciendo algo bueno, inmediato y creativo (y que se ganan la vida mientras lo hacen). La auténtica resistencia política no ofrece esos atajos.

La ONG-ización de la política amenaza con hacer de la resistencia algo cortés, razonable; un trabajo de 9 a 5, con buenas prestaciones. La resistencia real tiene consecuencias reales. Y sobre todo, no recibe salario.

Arundhati Roy

miércoles, 19 de octubre de 2016

RUSIA: "LOS TERRORISTAS RECIBEN EN ALEPO SISTEMAS DE MISILES ESTADOUNIDENSES TOW"

RT, 17/10/2016

Desde el Estado Mayor de Rusia se ha denunciado este lunes que los milicias opositoras que operan en Alepo continúan recibiendo sistemas de misiles guiados TOW de fabricación estadounidense.


El jefe del Departamento Operativo Principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Serguéi Rudskói, ha afirmado que, según varias fuentes, los milicianos que operan en la ciudad siria de Alepo "siguen recibiendo unidades de técnica militar moderna, entre ellas, sistemas de misiles guiados TOW de fabricación estadounidense", informa TASS. Rudskói también ha señalado que los milicias opositoras no abandonan sus intentos de restablecer las vías de suministro de municiones para los grupos que se asientan en el este de Alepo.

Militares rusos y sirios organizarán una "pausa humanitaria" en Alepo

En referencia a la situación humanitaria en Alepo, el jefe del Departamento Operativo Principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas ha anunciado que los militares rusos y sirios empezarán a organizar "pausas humanitarias" para que los civiles y milicianos puedan abandonar la ciudad.

La primera de ellas se celebrará el 20 de octubre y los miembros de grupos paramilitares podrán alcanzar la zona de Idlib  a travésde dos corredores, que podrán también ser utilizados para la evacuación de heridos y enfermos. La población civil podrá abandonar Alepo a través de seis corredores más, ha añadido Rudskói.

Combatientes del Ejército Libre Sirio cerca de la localidad de Morek, en el norte de la provincia siria de Hama, el 14 de octubre de 2015.Combatientes del Ejército Libre Sirio cerca de la localidad de Morek, en el norte de la provincia siria de Hama, el 14 de octubre de 2015.

Más de 130 niños mueren en Alepo a manos de paramilitares desde septiembre

Los bombardeos contra elementos sociales como colegios, mezquitas y mercados por parte de milicianos en el oeste de Alepo se llevan a cabo "de manera sistemática", ha lamentado Rudskói. "Asimismo, el 13 de octubre siete alumnos murieron tras un bombardeo con mortero en la zona de Solimania. Desde comienzos de septiembre más de 130 niños han sido víctimas de los milicianos", ha explicado.

Influencia sobre el Frente al Nusra

En estos momentos Rusia estudia la posibilidad de retirar de Alepo a los miembros de Jabhat Fateh al Sham (el conocido hasta ahora como Frente Al Nusra) en el marco de la iniciativa del representante especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. Rudskói ha mencionado que los "socios estadounidenses han desistido de la distinción entre terroristas y la 'oposición moderada'" y ha recordado que un acuerdo como el que intenta alcanzar Rusia junto a la ONU y los países que tienen influencia sobre Jabhat Fateh al Sham puede requerir mucho tiempo.

Mientras tanto, Rudskói ha destacado que Rusia está abierta a considerar "cualquier iniciativa y propuesta para solucionar la situación en Alepo" y que el Ministerio de Defensa ruso está preparado para detener la actividad militar y garantizar el acceso de médicos a la ciudad, así como la evacuación de heridos y enfermos "una vez lo pidan las organizaciones humanitarias".

FRAY ÉVOLE Y EL DOLOR PATROCINADO

Carlos Tena
El Blog de Carlos Tena, 18/10/2016


El drama de los refugiados es el mismo en Oriente Medio que en África, en Tailandia o la India. Es idéntico en cualquier escenario donde se produzcan matanzas o se alienten guerras artificiales.

Siria es, desde hace 5 años (como antes Libia), el territorio donde EEUU y su fámula europea decidieron implementar el terrorismo total, aunque disfrazado de “Primavera árabe“.

Tras convencer a Arabia Saudita y Qatar (dos de las dictaduras más sangrientas del Golfo Pérsico) para que financiaran a miles de mercenarios, tanto de dentro de Siria como fuera del país, el número de víctimas de refugiados que huyen de esa guerra patrocinada en Occidente, se ha convertido no ya en un problema para las naciones que han de acoger a buena parte de esa multitud, sino en un despreciable entramado comercial donde lo “emocional” (típico de los medios amarillentos) dispara las ganancias de los medios periodísticos, merced a la publicidad que adorna las tragedias.

Jordi Évole es un periodista avezado, sutil, inteligente y perspicaz. Como muchos otros profesionales de la TV, conoce perfectamente que si la Iglesia Católica anima a sus fieles para que estos se laven la conciencia en la palangana del dolor ajeno, ¿por qué la televisión va a ser menos?

Mostrar un drama en alta definición, informar sobre la explotación de miles de refugiados, a quienes sendos negociantes cobran un dinero para facilitarles una patera con destino desconocido, no es noticia.

Bajo el chantaje de una supuesta denuncia y solidaridad mediática, Fray Évole repite un truco tan viejo como orinar en una esquina recoleta, con mucho pis pero sin tanto píxel de por medio.

Porque los mismos que cobran a los refugiados son hermanos siameses de los terroristas que han contratado Arabia Saudita, Israel y Qatar.

Lo que este “salvavidas” evita, como muchos otros colegas que lamen la mano de quien les paga, es señalar y denunciar que el enorme drama de los/as refugiados/as se produce gracias a los oficios criminales de Barack Obama, Unión Europea y varios príncipes y emires del petróleo. Así de crudo.

Usted disculpe, Fray Jordi, pero antes de convertirte en refugiado, tiene que darse una causa. Y esa razón no es otra que la guerra: una guerra artificial, una guerra terrorífica, protagonizada por Al Nusra y el ISIS, patrocinada por el Pentágono, tal y como se produjo la invasión de Irak (¿dónde estaban las armas de destrucción masiva?), el genocidio de la OTAN en Yugoslavia o el perpetrado en Libia.

El Padre Évole actúa de oficio, como el Papa. Intenta “concienciar” con sus sermones visuales, con sus homilías en el mar, hurgando en las razones de la diáspora, de la tragedia personal, para que los pecadores se olviden de quién aprieta el gatillo , mientras lamentan la mala suerte de las víctimas.

Entretanto, el feligrés de la Parroquia del Cristo del Plasma se estremece, deja caer un suspiro y una lágrima solidaria, pero se traga 7 minutos de publicidad manchada de sangre inocente.

Al propio tiempo, el Gran Jefe de Évole sigue viajando a Doha para continuar proponiendo más negocios futbolístico-mediáticos, presentando proyectos a quienes pagan y entregan armamento a los grupos terroristas, culpables de las muertes y los dramas que la cadena donde curra Fray Jordi expuso en Salvados.

Tal vez hubiera sido más oportuno y lógico, titular al programa: “Condenados”…

martes, 18 de octubre de 2016

LA 'BRIGADA POLÍTICA' BUSCÓ TESTIGOS CONTRA PODEMOS EN VENEZUELA ANTE EL 26J PERO RESULTARON SER UNOS FALSARIOS

Patricia López
Público, 18/10/2016



Cinco exfuncionarios venezolanos protegidos por EEUU, algunos con fortunas en paraísos fiscales como Panamá, viajaron en abril a Madrid para ofrecer su testimonio contra la formación morada y de ahí surgió el documento falso contra Pablo Iglesias que publicó Eduardo Inda. “Los confidentes eran tan endebles que no se pudieron emplear para una segunda versión del informe PISA”, asegura a 'Público' una fuente policial.

La brigada política que dirigía el ex número dos de la Policía, el comisario Eugenio Pino, convocó en Madrid, entre el 19 y 27 de abril, a cinco ex altos cargos del gobierno venezolano durante el mandato de Hugo Chávez, con quienes pretendían hacer una segunda versión del apócrifo Informe PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima) antes de las elecciones generales del 26 de junio. 

Se hospedaron en el hotel Orfila de Madrid, según el documento al que ha tenido acceso Público en exclusiva, y fueron controlados por agentes de confianza de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) como el inspector jefe Jesús Vicente Galán, ahora destinado en la embajada de Mauritania, que se ha visto involucrado en otros montajes encargados por Pino –siguiendo instrucciones del ministro Fernández Díaz– contra los partidos nacionalistas catalanes o los comisarios que han denunciado las maniobras del Ministerio del Interior y de la cúpula policial, como Jaime Barrado y Marcelino Martín-Blas.

La enfermera de Chávez, su marido, abogados y ex militares

Todos los confidentes son altos ex funcionarios protegidos por el Gobierno de Estados Unidos –dos de ellos han salido en los papeles de Panamá por esconder su fortuna en paraísos fiscales–, “que querían negociar con España un permiso de residencia o la nacionalidad a cambio de la información aportada contra diferentes dirigentes de Podemos”, explica una fuente policial que participó en la operación. 

El problema vino “al ver la información que ofrecían y que era anterior a la creación de Podemos. Lo que ofertaban era endeble y finalmente retornaron a Estados Unidos”, asegura esta misma fuente que añade: “Uno de ellos nos iba a entregar un pen drive con supuesta información de pagos a Podemos para su fundación, pero la información no pudo ser contrastada”.

Los cinco confidentes son Martín Rodil, Adam Kaufman (que vino con su pareja Viviana), Manuel S. Varela, Adrián José Velásquez Figueroa y Claudia Patricia Díaz Guillén, según expone el inspector jefe Galán en su solicitud de datos al gerente del hotel Orfila. 

“Los más proactivos fueron el matrimonio, Adrián Velásquez y Claudia Patricia Díaz, que insistían en conseguir la nacionalidad española”, asegura una fuente policial que participó en la operación. 

Según publicó ABC en abril, “Claudia Patricia Díaz Guillén, sargento técnico de la Guardia Nacional Bolivariana y enfermera del fallecido presidente Hugo Chávez, terminó siendo la Tesorera General (2011-2013). Ella y su esposo, el capitán Adrián Velásquez, alias Guarapiche, y exjefe de seguridad del difunto, tienen una fortuna de 2.000 millones de dólares y viven en República Dominicana”. Ese artículo, firmado en Caracas por la corresponsal de ese diario a raíz del escándalo de los Papeles de Panamá, añadía que la enfermera de Chávez y su marido “el edecán Velásquez”, clientes del bufete panameño Mossack Fonseca, “actuaron con la mayor impunidad”.

Según la fuente en la que basó ese diario la información, el exgobernador opositor venezolano Carlos Tablante, autor de un libro que pretende demostrar la existencia de una enorme corrupción en el Gobierno de Chávez, “alrededor de la Oficina Nacional del Tesoro del Banco Central de Venezuela, del Ministerio de Finanzas y de la Vicepresidencia de Finanzas de PdVSA se crearon estructuras de productos financieros, es decir, papeles, bonos y notas estructuradas que se vendían en bolívares y con pagaderos en dólares”. Además de las cuentas en Panamá, también se detectaron cuentas del matrimonio en las islas Seychelles y en Suiza. 

Adam Kaufman y Manuel Varela son abogados residentes en Estados Unidos en estos momentos, según ha podido saber Público, y “estuvieron relacionados con empresas estatales energéticas de Venezuela, petroleras, y también salieron del país tras la muerte de Hugo Chávez”.

El documento falso de Eduardo Inda y Patricia Poleo contra Iglesias

La guinda del pastel que la brigada política preparaba contra el líder de Podemos la ponía el ex agente de la agencia antidroga de Venezuela, Martín Rodil. Residente en Miami. El Gobierno venezolano le acusa de montar “una oficina de extorsión en Estados Unidos” junto con el periodista Rafael Poleo. 

Este periodista es el padre de Patricia Poleo, la reportera que publicó el documento falso contra Podemos con el que se pretendía adjudicar un pago de 270.000 euros del Gobierno de Venezuela a Pablo Iglesias y que el líder de la formación morada habría supuestamente cobrado en el paraíso fiscal de islas Granadinas a través de la entidad Euro Pacific Bank. 

Patricia Poleo difundió el documento a través de un vídeo blog tan sólo unas horas antes de que Eduardo Inda lo publicara en su página digital. La periodista y el tertuliano aseguraban en sus informaciones que el documento había sido contrastado con “agentes de la inteligencia policial española”, a pesar de que esta unidad es inexistente en la Policía. 

Según una fuente policial, “gracias a las plantillas de documentos oficiales aportados por Claudia Patricia Díaz Guillen se fabricó el papel contra Pablo Iglesias, que después fue entregado por policías españoles tanto a un diputado de la Asamblea Venezolana como a la periodista de Miami, a través de Rodil, y también a Eduardo Inda”. 

Para esta misión, Eugenio Pino escogió a policías de su plena confianza. Entre ellos, el inspector jefe Jesús Vicente Galán, quien a pesar de ser en ese momento el jefe de la vigilancia de la Unidad de Asuntos Internos firma la solicitud de datos al hotel Orfila con el sello de la Dirección Adjunta Operativa (DAO).

Como él mismo dice en el documento, la solicitud de datos no está avalada por “mandamiento judicial o requerimiento previo del Ministerio Fiscal”. Según explica a Público una fuente policial, “lo que se pretendía con esa petición de datos al hotel era saber si los confidentes estaban manteniendo reuniones también con miembros de la Guardia Civil o el Centro Nacional de Inteligencia, de ahí que se le encargara a Galán hacer esa labor de contra vigilancia”. 

Un inspector jefe de la plena confianza de la 'brigada política'

Este inspector jefe entró en la Unidad de Asuntos Internos por recomendación del jefe de gabinete de Pino, José Ángel Fuentes Gago, cuando el comisario Marcelino Martín-Blas aún la dirigía. Sin embargo, desde la destitución de este tras investigar a la cúpula policial bajo el mandato del juez Arturo Zamarriego, Galán se convirtió en el policía al que la DAO le encargaba todas las “maniobras complicadas”, aseguran fuentes policiales a Público. 

Participó en el montaje contra el comisario Jaime Barrado, quien investigaba las amenazas a la doctora Pinto por parte del empresario Javier López Madrid y al menos un policía contratado por este. Montaje policial que fue desmontado por los tribunales madrileños. 

También le adjudicaron la investigación de las grabaciones al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y al ex director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, tras la jubilación del anterior Comisario General de Policía Judicial.

Hace apenas un mes, Galán remitió una nota al juzgado de instrucción que investiga la grabación ilegal al CNI y a Asuntos Internos –dentro de la causa del pequeño Nicolás– con la que pretendía acusar a su exjefe de tener información privilegiada sobre el encuentro del presunto estafador con Eduardo Inda y Esteban Urrieztieta. El documento está fechado hace un mes, es decir, dos años después de que se produjeran los supuestos hechos y una vez que Galán ha sido destinado a la embajada de Mauritania con su correspondiente subida salarial.