jueves, 7 de febrero de 2013

GUERRA CONTRA EL TERROR PARA SIEMPRE

Pepe Escobar
Red Voltaire, 02/02/2013

La guerra contra el terrorismo internacional, la última doctrina del Pentágono engendrada en la era del presidente estadounidense Bush, es la constitución de una armada de mercenarios fanáticos religiosos fundamentalistas que han contado desde el inicio con el apoyo de la CIA y otros servicios secretos occidentales. Su objetivo: generar caos, como lo hacen actualmente en Siria, ser el espantapájaros que necesita el imperialismo neocolonial en búsqueda de recursos naturales para tener la cobertura necesaria para intervenir militarmente, posicionarse geopolíticamente y controlar las fuentes.

Columna de vehículos militares franceses 
avanzando en territorio africano de Mali.

Y el ganador del Óscar a la Mejor Secuela de 2013 es… La Guerra Global contra el Terror (GGCT), una producción del Pentágono. Que abandonen toda esperanza todos los que pensaban que el asunto se había acabado con la eliminación cinematográfica de “Gerónimo”, también conocido como Osama bin Laden, reducido a un cameo fugaz en la cinta de justificación de la tortura Zero Dark Thirty.

Ahora es oficial –proveniente de la boca del león, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, y debidamente publicado en el sitio de AFRICOM, la filial africana armada del Pentágono. Basta de al Qaida “histórico” oculto en algún sitio en los Waziristanes, en las áreas tribales de Pakistán; ahora le toca a al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI). En boca de Dempsey, AQMI “es una amenaza no solo para el país de Mali, sino para la región, y si… no es encarado, podría convertirse en una amenaza global.”

Con Mali elevado ahora a la condición de “amenaza” para todo el mundo, se prueba que la GGCT será indefinida. El Pentágono no ironiza; cuando, a principios de los años 2000, los guerreros de poltrona acuñaron la expresión “La Guerra Prolongada”, realmente querían decirlo.

Incluso bajo la doctrina de “dirección desde atrás” del presidente Obama 2.0, el Pentágono apunta inequívocamente a la guerra en Mali, y no solo a la guerra en las sombras [1]. El general Carter Ham, comandante de AFRICOM, ya opera bajo la suposición de que los islamistas en Mali “atacarán intereses estadounidenses”.

Por lo tanto, están enviando los primeros 100 “consejeros” militares estadounidenses a Níger, Nigeria, Burkina Faso, Senegal, Togo y Ghana, las seis naciones miembros de la Comunidad Económico de Estados Africanos Occidentales (ECOWAS) que formarán un ejército africano encargado (por las Naciones Unidas) de reconquistar (¿invadir?) las partes de Mali bajo la influencia islamista de AQMI, su facción disidente MUJAO y la milicia Ansar ed-Dine. Ese mini-ejército africano, por supuesto, es pagado por Occidente.

Los estudiosos de la Guerra de Vietnam serán los primeros en notar que el envío de “consejeros” fue el primer paso del siguiente cenagal. Y dejando a un lado una ironía definitivamente no "pentagónica", EE.UU. entrenó durante los últimos años a soldados malienses. A su debido tiempo muchos de ellos desertaron. En cuanto al capitán Amadou Haya Sanogo, espléndidamente entrenado en Fort Benning, no solo dirigió un golpe militar contra un gobierno elegido de Mali, sino que también creó las condiciones para el auge de los islamistas.

Nadie, sin embargo, presta atención. El general Carter Ham está tan excitado ante la perspectiva de que AFRICOM acumule más actuaciones que Led Zeppelin en su apogeo, y que él mismo adquiera un estatus de salvador icónico (¿Carter de África?), que está confundiendo sus datos. [2]


El general parece haber olvidado que AFRICOM –y la OTAN– apoyaron (y armaron) irremediablemente a los rebeldes de la OTAN en Libia que fueron la vanguardia combativa en la guerra contra Muamar Gadafi. El general sabe que AQMI tiene “mucho dinero y muchas armas”.

Pero cree que los que abandonaron Libia y se llevaron sus armas, eran “mercenarios pagados por Gadafi, y que “muchos de ellos provenían del norte de Mali”. No, general, no eran mercenarios de Gadafi; en su mayoría eran rebeldes de la OTAN, los mismos que atacaron el consulado de EE.UU., en realidad una estación de la CIA, en Bengasi, los mismos que viajan a Siria, los mismos que andan sueltos por todo el Sahel.

¿Qué se propone Argelia?

En el momento justo, el primer ministro británico David Cameron oyó la Voz de su Amo, y anunció que la intervención en Mali durará años “o incluso décadas”. [3]

Este martes, la creme de la creme del establishment de los servicios de inteligencia británicos se reúne para planificar nada menos que una guerra pan-Sahara/Sahel, para la cual quieren otra “coalición de los dispuestos” al estilo de Bush. [4] Por el momento, la participación británica significa aún más “consejeros” en las acostumbradas categorías de “cooperación militar” y “entrenamiento de seguridad”, mucho dinero y, por último pero no menos importante, Fuerzas Especiales en modo de guerra en las sombras.

Todo el escenario llega completo con otro providencial “Gerónimo”: Mokhtar Belmokhtar, alias “El Inatrapable” (por lo menos para la inteligencia francesa), el líder del MUJAO que fue el cerebro del ataque al campo de gas In Amenas en Argelia.

¿No habremos visto esta película? Claro que la vimos. Pero ahora –es oficial– Mali es el nuevo Afganistán (como ya informó Rebelión en Arde, Mali, arde, Mali, el Afganistán africano el 21 de enero de 2013). Dice Cameron: “Tal como tuvimos que enfrentarnos en Pakistán y Afganistán, el mundo tiene que unirse para enfrentar esta amenaza en el Norte de África”. Correcto: Belmokhtar ya está ensayando para su aparición en un cameo en una secuela de Zero Dark Thirty.

De modo que ahora está claro dónde se ubica la “relación especial” anglo-estadounidense de Pentágono/Africom/inteligencia británica – con los franceses bajo el presidente François Hollande, reconvertido en señor de la guerra, “dirigiendo” momentáneamente el camino hacia la Operación Cenagal Africano. Crucialmente, nadie en la Unión Europea, aparte de los británicos, está suficientemente loco como para seguir los pasos del señor de la guerra Hollande.

En comparación, lo que definitivamente no está claro es dónde se ubica la clave de esta ecuación –Argelia– desde el punto de vista de la GGCT occidental.

El hecho número uno es que el nuevo “Gerónimo”, Belmokhtar, y su Brigada Mulathameen (“Los enmascarados”), cuyo “Batallón firmado en sangre” atacó en Argelia como un subgrupo, goza de vínculos extremadamente confortables con la inteligencia secreta argelina. En cierto modo, esto podría verse como un remix de la relación entre los talibanes –y al Qaida “histórica”– con el Servicio de Inteligencia Interservicios (ISI) paquistaní.

La reacción ultradura de los militares argelinos al ataque islamista era predecible (es lo mismo que hicieron en los años noventa en su guerra interna contra el Frente de Salvación Islámico): No negociamos con terroristas; los matamos (junto con numerosos rehenes). Lo hacemos solos, sin extranjeros entrometidos, y preferimos una censura total de la información.

No es ninguna maravilla que este modus operandi haya provocado un rosario de levantamientos de cejas en la “relación especial” anglo-estadounidense. De ahí, la conclusión de Washington y Londres: no podemos confiar en los argelinos. Nuestra GGCT –el capítulo Sahara/Sahel– se librará sin ellos. Tal vez, incluso contra ellos.

Un factor serio que complica las cosas es que los cerca de 40 islamistas (incluidos libios, sirios y egipcios) cruzaron por lo menos 1.600 kilómetros de desierto y llegaron de Libia, no Mali. Tenían que contar con “protección” seria – cualquier cosa desde inteligencia suministrada por una potencia extranjera a argelinos cualificados y bien informados. Los rehenes hablaron de secuestradores “con acento norteamericano” (incluyendo a un canadiense al que Reuters ha llamado “Chedad”) y todos ellos sabían exactamente dónde se encontraban los extranjeros dentro del complejo. [5]

El profesor Jeremy Keenan de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Londres lo ubica en términos de una operación de bandera falsa argelina que fue por mal camino. [6] Argel puede haber querido señalar a Occidente que los bombardeos franceses en Mali serían inevitablemente contraproducentes; pero luego Belmokhtar trastocó todo el asunto ya que estaba furioso porque se había permitido a los franceses que utilizaran el espacio aéreo argelino para bombardear Mali. En cierto modo, podría verse como otro remix de la revuelta de los talibanes contra el ISI.

La opinión pública argelina siente profundas sospechas, por decir lo menos, de los motivos de todos los protagonistas, incluidos el gobierno argelino y especialmente Francia. A continuación cito una muestra fascinante. Vale la pena citar in extenso esta perspectiva, de un profesor de ciencias políticas, ya que resume claramente la “conducción” francesa en el nuevo capítulo de la GGCT.

En una entrevista con el periódico en idioma francés Le Soir d’Algerie, el profesor de ciencias políticas Ahmed Adimi describe la intervención como un intento de “debilitar Argelia” y un “paso en un plan para la instalación de fuerzas en la región del Sahel”. La tesis de Adimi es que Francia ha trabajado durante años para desestabilizar el Sahel como medio para fortalecer su posición geopolítica.

Cuando se le pregunta si la operación francesa en Mali era consistente con la resolución 2085 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Adimi declara que la resolución “no plantea un gran problema de por sí. Las potencias occidentales la han utilizado para intervenir y adoptar resoluciones a fin de justificar sus operaciones militares. Esto ya ha pasado en Irak. De hecho, la operación francesa puede parecer legal ya que tiene lugar a pedido del presidente en funciones de Mali. Sin embargo, es importante recordar que el actual gobierno llegó al poder en un golpe. Respecto a la intervención, era ciertamente predecible pero los franceses han precipitado las cosas. […] Esos grupos terroristas están siendo manipulados por potencias extranjeras,” y sigue argumentando que se “permitió” que esos grupos pasaran al sur a Konna como medio para justificar la intervención francesa.

Adimi argumenta que los argelinos han “estado haciendo sonar la alarma sobre la situación en el Sahel en general. Ahmed Barkouk y yo mismo hemos organizado varios seminarios sobre este tópico. Discutimos el papel de Francia y su compromiso en la región. Francia fue la que estuvo tras la creación del movimiento por el Azawad, y hablo ciertamente de la organización política y no del pueblo de Azawad, que tiene derechos como comunidad. Los franceses sabían que su intervención en Libia llevaría al retorno de los militares tuaregs favorables a Gadafi a Mali. También planificaron la entrega de las provisiones de armas libias a lo largo del Sahel. Ese proyecto es transformar la región en un nuevo Afganistán, el resultado de una planificación a largo plazo.”

Tariq Ramadan, en un artículo devastador, [7] también desenmascara a París, haciendo la conexión entre la dudosa intervención “humanitaria” de Sarkozy en Libia y el actual impulso de Hollande por proteger a un país “amigo”, todo combinado con la hipocresía de décadas de Francia a la que no le importa en lo más mínimo el sufrimiento de “el pueblo” bajo diferentes dictaduras africanas.

Pero el Óscar al Mejor Guión Hipócrita ciertamente va para la actual preocupación francesa-inglesa-estadounidense de que Mali pueda ser el nuevo campo de juego de al Qaida, cuando los principales campos de juego son en realidad el norte de Siria apoyado por la OTAN (hasta la frontera turca), el norte de Líbano y la mayor parte de Libia.

Sigamos el oro y sigamos el uranio

Incluso antes de que sea posible analizar enteramente la miríada de ramificaciones –muchas de ellas imprevistas– de la GGCT expandida, hay dos frentes que deben ser cuidadosamente observados en el futuro cercano. Por lo tanto sigamos el oro y sigamos el uranio.

Sigamos el oro. Numerosas naciones tienen lingotes de oro depositados en la Reserva Federal de Nueva York. Incluyen, fundamentalmente, Alemania. Recientemente, Berlín comenzó a pedir que se le devuelva su oro físico, 374 toneladas de la Banque de France y 300 toneladas de un total de 1.500 toneladas de la Reserva Federal de Nueva York.

Adivinad lo que dijeron esencialmente los franceses y los estadounidenses. ¡No tenemos oro! Bueno, por lo menos ahora mismo. Tardará cinco años hasta que el oro alemán en Francia sea devuelto, y no menos de siete años para el alijo en la Reserva Federal en Nueva York. Resultado final: tanto París como Washington/Nueva York tienen que presentar como puedan el verdadero oro físico.

Y ahora Mali encaja maravillosamente. Mali –junto con Ghana– representa hasta un 8% de la producción global de oro. De modo que si alguien está desesperado por conseguir el artículo genuino –oro físico– tiene que controlar Mali. Imaginad si todo ese oro cayera en manos de… China. Ahora sigamos el uranio. Como sabe cualquiera que se haya interesado por el caso del óxido de uranio de Níger antes de la invasión de Irak, Níger es el cuarto productor de uranio del mundo. Su mayor cliente es –¡sorpresa!– Francia. La mitad de la electricidad de Francia proviene de la energía nuclear. Sucede que las minas de uranio en Níger están concentradas en el noroeste del país, en la cadena occidental de las montañas de Air, muy cerca de la frontera maliense y una de las regiones bombardeadas por los franceses.

El tema del uranio está íntimamente conectado a sucesivas rebeliones de los tuaregs; hay que recordar que, para los tuaregs, no existen fronteras en el Sahel. Todas las recientes rebeliones de los tuaregs en Níger ocurrieron en tierras del uranio, en la provincia Agadez, cerca de la frontera de Mali. De modo que, desde el punto de vista de los intereses franceses, imaginad la posibilidad de que los tuaregs logren el control de esas minas de uranio y comiencen a hacer negocios con… China. Pekín, después de todo, ya está presente en la región.

Todo este crucial tejemaneje geoestratégico, “Occidente” combatiendo a China en África, con AFRICOM ayudando al señor de la guerra Hollande mientras adopta la perspectiva de la Guerra Prolongada, realmente invalida el síndrome de la repercusión negativa. Es impensable que los servicios de inteligencia británicos, franceses y estadounidenses no hayan previsto las ramificaciones negativas de la “guerra humanitaria” de la OTAN en Libia. La OTAN estuvo íntimamente aliada con salafistas y salafistas-yihadistas, temporalmente reconvertidos en “combatientes por la libertad”. Sabían que Mali –y todo el Sahel– estarían posteriormente repletos de armas.

No, la expansión de la GGCT al Sahara/Sahel ocurrió intencionalmente. La GGCT es el regalo que sigue rindiendo; ¿qué podría superar a un nuevo teatro de guerra para el complejo industrial-militar-de seguridad-de contratistas-de medios franco-inglés-estadounidense?

Oh, sí, también hay que tener en cuenta ese “pivoteo” hacia Asia. Uno daría un dedo –extraído al estilo islamista– para saber cómo y cuándo tendrá lugar el contragolpe de Pekín.


Fuente: Asia Times Online, 23 de enero de 2013. 
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

[1] Mali conflict exposes White House-Pentagon split, Los Angeles Times, 18 de enero de 2013.

[2] African nations can, must do for themselves - with US support, 4 de diciembre de 2012.

[3] David Cameron: fight against terrorism in north Africa may last decades, The Guardian, 20 de enero de 2013.

[4] Intelligence chiefs and special forces plot Sahara mission, The Independent, 21 de enero de 2013.

[5] In Amenas : les ex-otages racontent quatre jours d’angoisse, Liberation, 20 de enero de 2013.

[6] Algeria Hostage Crisis: Terror Attack ’Inside Job’ Gone Wrong, Says Professor Jeremy Keenan, The Huffington Post, 19 de enero de 2013.

[7] Le Mali, la France et les extremistes, journaldumali.com, 18 de enero de 2013.

MARIO VARGAS LLOSA, EL ENCUBRIDOR DE LA MASACRE DE UCHURACCAY

Contrainjerencia05/02/2013 

Vargas LLosa leyendo su 
periódico español favorito

GABRIEL ADRIAN – El 26 de enero de 1983 ocho periodistas y un guía andino fueron brutalmente masacrados por campesinos al servicio de las fuerzas armadas. Este brutal crimen fue perpetrado en la comunidad de Uchuraccay (Ayacucho) por campesinos adiestrados y dirigidos por la Marina de guerra del Perú. Con este crimen, el gobierno y las fuerzas armadas ponen en evidencia la utilización de rondas campesinas en la lucha contrainsurgente contra la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. Con este crimen el gobierno inaugura “las aldeas estratégicas” (rondas) contra la subversión. Ello ocurrió durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) un personaje del derechista partido Acción Popular (AP) que en la década del 90 colaboraría estrechamente con el régimen de Alberto Fujimori.

Los periodistas habían llegado hasta esa localidad para investigar la muerte de presuntos miembros del Partido Comunista del Perú, entre ellos algunos menores de edad, por pobladores de la vecina comunidad de Huaychao. Las Fuerzas Armadas habían empezado con su táctica de organizar comunidades campesinas contra las guerrillas como lo hicieron norteamericanos en Vietnam y que después se haría de uso corriente en Guatemala, El Salvador y Colombia.

Los periodistas fueron asesinados a golpes con palos, piedras y hachas. Tras la masacre se creó una comisión investigadora presidida por el escritor Mario Vargas Llosa, hoy premio Nóbel de Literatura. La comisión investigadora determinó que los comuneros de Uchuraccay habían creído que los periodistas eran miembros de Sendero Luminoso confundiendo sus cámaras fotográficas con fusiles. Esta comisión investigadora presidida por Vargas Llosa concluyó que la masacre era producto de la existencia de “diferencias culturales entre los campesinos quechuahablantes y los periodistas provenientes de un mundo urbano” y que las “Fuerzas Armadas no habían tenido ninguna responsabilidad en el hecho”. “Todos somos culpables”, dijo Vargas Llosa en su conclusión final.

Escena de la masacre de Uchuccay

Estas conclusiones contradecían todas las evidencias. En esta época las Fuerzas Armadas ejercían el control militar del campo. Uchuraccay estaba controlada por la Marina. Los militares intentaban organizar comunidades campesinas contra Sendero Luminoso y estaban en contacto directo con los campesinos, controlándolos y organizándolos para la lucha antiguerrillera. La versión oficial decía que los campesinos de Uchuraccay habían confundido las cámaras fotográficas de los periodistas con armas. Pero se sabía que muchos campesinos de la zona habían hecho el servicio militar obligatorio y no podían confundir un fúsil con un aparato de fotografía.

De esta manera, la comisión Vargas Llosa exculpó la política de violación sistemática de derechos humanos como pilar de la estrategia contrainsurgente del Estado peruano y eximió a militares asesinos, encubrió una masacre y, de esta manera, muchas otras y legitimó la militarización del campo peruano.

Al exculpar a los militares, Vargas Llosa se convirtió en complice de la matanza de Uchuraccay.

El escritor peruano, para encubrir este crimen, pretendió dar un tono literario a la masacre. En una entrevista concedida posteriormente Vargas Llosa afirmó que la masacre había sido producto de la existencia de “dos Perús”, uno compuesto por hombres que viven en el siglo veinte y otros, como los pobladores de Uchuraccay, que vivían en el siglo XIX o incluso en el siglo XVIII.

Los hechos posteriores fueron confirmando las sospechas en torno a la responsabilidad de las Fuerzas Armadas. 135 de los comuneros de Uchuraccay fueron muertos en los años posteriores, la mayoría de ellos desaparecidos por militares quienes pretendían de tal manera desaparecer cualquier vestigio de responsabilidad en la masacre de los periodistas. Los familiares de las víctimas han denunciado en repetidas oportunidades que han sido amenazados y presionados para que no hagan denuncias para el esclarecimiento de la masacre.

A pesar de esto, la Comisión de la Verdad y Reconciliación, creada para investigar los crímenes cometidos en el marco de la guerra interna entre 1980 y 2000, avaló la tesis de la comisión Vargas Llosa y exculpó a las Fuerzas Armadas. Es éste uno de los casos más claros en los cuales se evidencia que esta Comisión de la Verdad ha servido a escribir una Historia Oficial de la guerra interna exculpando a militares, policías o paramilitares o para minimizar su responsabilidad en los asesinatos, masacres, desapariciones y torturas cometidas contra ciudadanos y ciudadanas peruanos.

Posteriores las investigaciones no sólo han traído más luces y demuestran la coautoría de las Fuerzas Armadas en la masacre. Fernando Fuchs Valdez ha investigado el caso y ha revelado detalles de la coautoría de los militares. Según las investigaciones Fuchs Valdez, los militares no sólo alentaron la masacre sino que tendieron la celada a los periodistas y su guía. La región estaba llena de agentes de inteligencia que avisaron a los comuneros de Uchuraccay de la llegada de los periodistas y les dieron las órdenes de asesinarlos. Los responsables de la masacre fueron el Presidente Fernando Belaúnde en tanto Jefe de las Fuerzas Armadas, el General Clemente Noel como Jefe del Comando Militar de Huamanga, capital de Ayacucho, el oficial de la Marina Duffo, mando militar de la provincia de Huanta y su lugarteniente el marino Artaza Adrianzén. (Ver entrevista a Fuchs Valdez en: http://www.puntodevistaypropuesta.com/2013/01/por-fin-la-verdad-estos-son-los-que.html). La comisión Vargas Llosa y la Comisión de la Verdad y Reconciliación son responsables de encubrir la masacre.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica ha declarado en el 2010 admisible la demanda interpuesta por los familiares de la masacre para que lleve acciones para que el Estado peruano corrija las irregularidades en las investigaciones de la masacre de Uchuraccay por parte del Poder Judicial peruano. Esta demanda fue interpuesta por los familiares de las víctimas.

Se han cumplido 30 años de mentiras, amedrentamiento sistemático a los familiares de las víctimas para intentar ocultar a los verdaderos responsables y el asesinato selectivo de los testigos. Esta historia de infamia empezó con el informe de la Comisión Vargas Llosa que se esmeró en tergiversar y ocultar informaciones, acallar a los familiares, exculpar a los militares y al gobierno de Belaúnde de toda culpa. El 26 de enero, aniversario de la masacre de Uchuraccay, quedara marcada con sangre en la copiosa biografía de Mario Vargas Llosa cuya pluma sirvió y su renombre ha servido para encubrir a militares asesinos.

Vargas LLosa y el infame Fujimori

martes, 5 de febrero de 2013

EL PROGRAMA AL ROJO VIVO (LA SEXTA) Y SU PRESENTADOR HACEN DE ROMPEHUELGAS

Al presentador del programa Al Rojo Vivo (A.R.V.) de la cadena de TV la Sexta le gusta dárselas de izquierdista, se cree el azote de la corrupción y el autoritarismo y fantasea con ser la voz de los oprimidos. Pero mucho nos tememos que el izquierdismo de Antonio G. Ferreras se limita a dar cancha solamente a las luchas sociales que pueden contribuir a que caiga el gobierno de Rajoy. A Ferreras solo le interesa que vuelva al poder el PSOE (y si es con su amiga Carme Chacón a la cabeza mejor) pero poco le interesa el bien común y menos aún el bienestar de la clase trabajadora. 

La verdad es que ejemplos del izquierdismo de postín de este programa de la Sexta hay muchos, pero vamos a seleccionar uno tomado del programa de hoy, por aquello de la proximidad en el tiempo. Resulta que en medio del generoso minutaje que se dedicó hoy a los chanchullos de Bárcenas y sus caciquiles correligionarios en el gobierno había que hacer mención a la huelga de trabajadores de la limpieza de Sevilla que ha provocado, como suele pasar en estos casos, que se acumule la basura en las calles. Pues bien, entre la cobertura que hizo de la noticia Antonio G. Ferreras y su subalterno desplazado a Sevilla y la que habría hecho un equipo de periodistas "opuseros" de Intereconomía no habría habido diferencias sustanciales.



Empezó el bueno de Ferreras por un clásico periodístico en jornadas de huelga de la limpieza: echar la culpa de la acumulación de basura y del fracaso de las negociaciones a una sola parte ¿Adivinan a cuál? En efecto, a la parte más débil: a los trabajadores. Éstos, como ya se sabe, andan  pidiendo en estos tiempos tan rojos que nos ha tocado vivir cosas desorbitadas, como no trabajar más horas por menos salario. Porque ésa es la ultrasubversiva reivindicación de los trabajadores de la limpieza sevillanos. ¿Por qué no pide el Sr. Ferreras que se bajen los sueldos los que dirigen la empresa, los que al fin y al cabo si se embadurnan las manos es de billetes de 500, nunca de mierda?

Nos habla además el corresponsal desplazado al foco del conflicto (y subalterno del Sr. Ferreras) de "la mala imagen y el mal olor que produce la basura acumulada en todas las barriadas sevillanas... Pero SOBRE TODO EN EL CENTRO". ¡Acabáramos! ¡Con que era esto lo que preocupaba al periodismo "progresista" de la Sexta! ¡Que la huelga espante a los guiris y que los empresarios del sector del turismo y la hostelería no hagan suficiente caja! Pues debe ser que el jefe de Antonio G. Ferreras invierte parte de sus capitales en este sector, de ahí la fijación de los presentadores de la Sexta por hacer públicas las deficiencias (harto evidentes, por otro lado) de compañías aéreas de low cost como Ryan Air, así como el apoyo a las primaveras árabes que, como es sabido, han ahuyentado el turismo hacia zonas como la Costa Brava, Levante y nuestros dos soleados archipiélagos. Por eso Mediapro (grupo mediático al que pertenece la Sexta, por lo menos hasta hace unos meses) hizo una campaña tan sucia contra los controladores aéreos en aquel plantón de diciembre del 2010, que fue aplastado por el gobierno de ZP "manu militari". Por eso, y por las conexiones de Jaume Roures (dueño de la Sexta) con las corruptas monarquías feudales del Golfo Pérsico, el Sr. Ferreras nos intentó convencer de que la guerra de Libia era muy justa (en Libia "sí a la guerra", pero en Irak no, que allí no había intereses comerciales del Sr. Roures en juego).



También nos dice la Sexta que "la continuación de la huelga es una mala noticia para los sevillanos que son los que están sufriendo en primera persona [sic...¿de qué verbo?] y padeciendo el tremendo olor..." Pero ¿acaso los trabajadores de la limpieza de Sevilla no son sevillanos? ¿De dónde han venido entonces? ¿De Marte? Los barrenderos de Sevilla también son sevillanos y tienen que padecer condiciones laborales deplorables, pero eso no le interesa al Sr. Roures, ni a Ferreras, ni a los subalternos de éstos.

Igualmente, es bastante hipócrita la insistencia en hablar de la IMAGEN de la ciudad. Esto lo dice una cadena que está constantemente insultando a Andalucía, una de las comunidades con más paro y peores salarios, a través de ese gran farsante que se hace llamar Gran Wyoming, un individuo que ha sido denunciado por el Centro de Estudios Históricos de Andalucía en el parlamento andaluz por la "imagen" de los andaluces de parásitos y vagos que da en su programa El Intermedio. Y lo dice un personaje que no tiene ningún reparo en defender públicamente a la SGAE, una de las entidades más parasitarias y corruptas del suelo patrio.



Sigue la Sexta con su vil propaganda a favor de la patronal diciendo que por ahora "PARECE que no hay riesgo sanitario"... Y es que ponen en duda el dictamen de las autoridades competentes, que no suelen precisamente abogar por la revolución proletaria... Qué bien le habría venido a Ferreras y a la Sexta que la huelga hubiera tenido lugar en el tórrido agosto sevillano y no en pleno invierno; así habría habido más agentes patógenos achacables a los huelguistas. Pero, miren por dónde, no ha caído esa breva. Más suerte la próxima vez.

Acabaremos esta entrada de blog citando las palabras de Ferreras al despedir la intervención de su subalterno: "Ten cuidado, no pises, que hoy hay demasiada mierda en las calles de nuestra Sevilla..." ¿Mierda? Si quieren mierda y a montones búsquenla en los mass media de nuestra piel de toro. Esa sí que es mugre de la buena.

Nota:
Para ver el programa hacer clic en el siguiente vínculo (es el fragmento número 3 del vídeo):

POLÉMICA EN CASTILLA-LA MANCHA TV POR EL DESPIDO DE UNA PRESENTADORA


Vanitatis04/02/2013



La televisión pública de Castilla La Mancha despidió este viernes a la presentadora de su informativo en prime time, Victoria Vigón, "por discrepancias sobre la cobertura de los casos de corrupción en el Partido Popular", según publica el portal Fórmula TV. Al parecer, Vigón se negó a silenciar la portada del diario El País sobre 'los papeles de Bárcenas'.

Sin embargo, la propia afectada ha comentado varios días después, a través de su cuenta personal de Twitter, que "no he sido destituida. Simplemente cambio de cometido. Estoy muy cómoda en RTVCM. Agradezco que no se me utilice políticamente. Me veréis muy pronto. Gracias por el interés a todo".

Donde sí se ocultó la portada del diario de Prisa fue en el informativo matinal Castilla-La Mancha Despierta. El espacio mostró la portada de la primera edición de El País, en la que no aparecía la información de los sobresueldos del PP. 

La cadena pública tampoco decidió ofrecer la rueda de prensa de las explicaciones de la secretaria general del PP y el programa matinal de la radio, En camisa de once varas, omitió que María Dolores Cospedal aparecía en la lista de los dirigientes del PP que recibieron sobresueldos.

Por todo ello, los socialistas manchegos han pedido la dimisón del director general de la cadena, Ignacio Villa. "Ha habido un tratamiento sectario y desequilibrado tanto del caso Bárcenas como del asunto del cierre de las urgencias nocturnas en 21 municipios de Castilla-La Mancha".

lunes, 4 de febrero de 2013

CONDENA DE LA GUERRA EN MALI Y DENUNCIA

Red Voltaire, 03/02/2013


Laurent Louis, contando las verdades del barquero.

El 11 de enero de 2013, Francia emprende una intervención militar en Mali, país africano donde cerca de la mitad de la población vive con menos de 1,25 dólares diarios. Las razones que París invoca para justificar la operación de hecho retoman la retórica de la «guerra contra el terrorismo» que tanto apreciaba la administración de Bush Jr. El 17 de enero, el diputado independiente Laurent Louis denuncia ante el Parlamento belga los verdaderos objetivos de la intervención. Único diputado en oponerse al respaldo de Bélgica a la operación francesa, Laurent Louis recuerda además que los países occidentales –incluyendo a Francia– apoyaron en Libia y apoyan aún, en Siria, a los yihadistas que París dice querer combatir en Mali.


Explicación de voto del diputado independiente Laurent Louis  ante el Parlamento belga, 17 de enero de 2013

Gracias, Señor Presidente,

Señores ministros,

Queridos colegas,

Bélgica es, realmente, el país del surrealismo. Esta mañana, nos enteramos por la prensa de que el ejército belga es incapaz de luchar contra unos cuantos militares extremistas con convicciones islamistas que existen en sus propias filas y de que es imposible licenciarlos porque no existen medios jurídicos suficientes. Y, por el contrario, al mismo tiempo, decidimos ayudar a Francia en su lucha contra el «terrorismo» aportándole una ayuda logística para su operación en Mali. ¡Qué no estaríamos dispuestos a hacer para luchar contra el terrorismo… fuera de nuestras fronteras!

Sólo espero que tengamos cuidado en no enviar, para esa operación antiterrorista en Mali, a esos famosos soldados belgas islamistas. Eso lo digo en broma, pero lo que actualmente sucede en el mundo no me hace reír en lo más mínimo. Y no me hace reír porque, no cabe duda, los dirigentes de nuestros países occidentales están tomando a los pueblos por imbéciles, con la ayuda y el apoyo de la prensa, que hoy no es más que un órgano de propaganda de los poderes establecidos.

Las intervenciones militares y la desestabilización de regímenes se hacen cada vez más frecuentes en todas partes del mundo. La guerra preventiva se ha convertido en regla y hoy en día, en nombre de la democracia o de la lucha contra el terrorismo, nuestros Estados se arrogan el derecho de violar la soberanía de los países independientes y de derrocar dirigentes legítimos.

Tuvimos Irak y Afganistán, consecuencias de la mentira estadounidense. Vinieron después Túnez, Egipto, Libia, donde, gracias a las decisiones de ustedes, nuestro país participó en primera línea en crímenes de lesa humanidad para derrocar, en cada ocasión, regímenes progresistas y moderados y reemplazarlos por regímenes islamistas cuya primera voluntad –¡qué raro!– fue imponer la sharia.

Lo mismo está sucediendo actualmente en Siria, donde Bélgica financia vergonzosamente el armamento de los rebeldes islamistas que tratan de derrocar a Bachar al-Assad. O sea, en plena crisis económica, mientras que son cada vez más numerosos los belgas que tienen dificultades para alojarse, alimentarse, calentar sus casas o acceder a la asistencia médica… y ya me parece oír a quienes me tildan de sucio populista… pues bien, el ministro de Relaciones Exteriores ha decidido ofrecer a los rebeldes sirios 9 millones de euros. Por supuesto, tratarán de hacernos creer que ese dinero servirá para fines humanitarios… ¡Otra mentira!

Y, como ustedes pueden ver, hace meses que nuestro país no hace otra cosa que participar en la instauración de regímenes islamistas en el norte de África y en el Medio Oriente. Así que cuando vienen a decirnos que vamos a meternos en una guerra para luchar contra el terrorismo en Mali… eso lo que me da es risa.

¡Es mentira! Bajo la apariencia de buenas acciones estamos interviniendo únicamente en defensa de intereses financieros, con una lógica totalmente neocolonialista.

Nada hay de coherente en ir a ayudar a Francia en Mali, en nombre de la lucha contra el terrorismo islamista, cuando en el mismo momento estamos apoyando en Siria el derrocamiento de Bachar al-Assad por rebeldes islamistas que quieren imponer la charia, como ya sucedió en Túnez o en Libia. De verdad, ya tienen que parar de decirnos mentiras y de creer que la gente es imbécil.

Ya es hora, por el contrario, de que nos digan la verdad. Al armar a los rebeldes islamistas, como los occidentales que anteriormente armaron a Osama ben Laden –que fue amigo de los estadounidenses hasta que estos se volvieron en su contra–, los países occidentales aprovechan para implantar en «los nuevos países» –como dicen– bases militares, mientras favorecen a sus propias empresas nacionales. Todo es, por lo tanto, estratégico.

En Irak, nuestros aliados estadounidenses se apoderaron de las riquezas petrolíferas del país. En Afganistán fue del opio y la droga, como siempre muy útiles para hacer mucho dinero con bastante rapidez. En Libia, en Túnez, en Egipto y también en Siria, el objetivo fue –y todavía es actualmente– derrocar poderes moderados para reemplazarlos por poderes islamistas, que muy rápidamente resultaran incómodos y a los que atacaremos sin vergüenza alguna con el pretexto de luchar –nuevamente– contra el terrorismo o de proteger a Israel. Así que ya sabemos quiénes serán los nuevos blancos. Dentro de unos meses, me atrevo a apostar que así será, nuestras miradas se volverán hacia Argelia y, finalmente, hacia Irán.

Ir a la guerra para liberar a un pueblo de un agresor exterior es algo noble. Pero ir a la guerra para defender los intereses de Estados Unidos, ir a la guerra para defender los intereses de grandes compañías como Areva, ir a la guerra para apoderarse de minas de oro, eso no es nada noble y convierte a nuestros países en países agresores y delincuentes.

Nadie se atreve a decirlo. Pero no por eso me voy a callar. Y tanto peor si mi lucha hace que se me considere como un enemigo de este sistema que pisotea los derechos humanos en nombre de los intereses financieros, geoestratégicos y neocolonialistas.

Desafiar este régimen y denunciarlo es un para mí un deber y un orgullo. Y, sinceramente –y excúsenme por el vocabulario popular–, que se jodan todos los políticamente correctos, tanto de izquierda, de derecha como del centro, que hoy lamen las botas de nuestros poderes corruptos y que con todo placer tratarán de hacerme parecer ridículo.

Que se jodan nuestros dirigentes, que juegan como niños con sus bombas. Que se jodan todos los que se dicen demócratas cuando en realidad no son más que criminales de la peor calaña.

Tampoco siento mucho respeto por los periodistas que tienen el descaro de presentar a la oposición como idiotas, cuando en el fondo saben muy bien que esos opositores tienen toda la razón.

Siento, en fin, el más profundo desprecio por aquellos que se creen los reyes del mundo y que nos imponen su ley porque estoy, por mi parte, del lado de la verdad, del lado de la justicia, del lado de las víctimas inocentes de quienes buscan la ganancia a toda costa.

Es por esa razón que he decidido oponerme claramente a esta resolución que envía a nuestro país a apoyar a Francia en su operación neocolonialista.

La mentira estaba organizada desde el principio mismo de la operación francesa.

Nos dicen que Francia no hace más que responder al pedido de socorro de un presidente maliense. Pero no nos dicen que ese presidente no tiene ninguna... ¡ni la más mínima legitimidad! Y que lo pusieron en el poder para garantizar la transición después del golpe de Estado de marzo de 2012. ¿Quién apoyó ese golpe de Estado? ¿Quién está detrás de esa acción? ¿Para quién trabaja ese «presidente de transición»? Esa es la primera mentira.

El presidente francés Francois Hollande se atreve a afirmar que el objetivo de esa guerra es luchar contra los yihadistas que amenazan… ¡oh! que amenazan nada más y nada menos que… ¡el territorio francés y europeo! ¡Qué mentira tan vil! Al hacerse eco de ese argumento oficial, mientras que tratan además de asustar a la población elevando el nivel de la amenaza terrorista, con la aplicación del plan Vigiparata, nuestros dirigentes y los medios de prensa dan muestras de un descaro inconcebible.

¿Cómo se atreven a recurrir a ese argumento cuando Francia y Bélgica no tuvieron reparo en armar y apoyar a los yihadistas en Libia y cuando esos mismos países siguen apoyando actualmente a los yihadistas en Siria? Ese pretexto sólo sirve para ocultar los objetivos estratégicos y económicos.

Nuestros países ya ni siquiera temen la incoherencia porque todo está concebido para ocultarla. Pero la incoherencia está ahí. No será mañana que veremos a un maliense venir a cometer un atentado en Europa. No. A menos que nos inventen uno súbitamente. Ya se orquestó el 11 de septiembre para justificar la invasión, el arresto arbitrario, la tortura y la masacre contra pueblos inocentes. Así que fabricar un terrorismo maliense… bueno, eso no debe ser demasiado complicado para nuestros dirigentes sanguinarios.

Otro argumento utilizado en los últimos meses para justificar las operaciones militares es la protección de los derechos humanos. ¡Ah! Ese argumento se utiliza ahora nuevamente para justificar la guerra en Mali. ¡Por supuesto! Tenemos que actuar porque si no los infames islamistas radicales van a imponer la charia en Mali, van a lapidar a las mujeres y cortar las manos a los delincuentes. Oh, es verdad que la intención es noble… noble y salvadora, por supuesto. Pero entonces ¿por qué? ¿Por qué, dios mío, participaron entonces nuestros países en la llegada al poder –en Túnez, en Libia– de islamistas que han decidido aplicar esa misma charia en esos países, que hasta no hace mucho eran «modernos y progresistas»? Yo os invito a preguntar a los jóvenes tunecinos que fueron la base de la revolución en Túnez si están felices con su actual situación. Todo eso es hipocresía.

El objetivo de la guerra en Mali está muy claro. Y como nadie habla de ello, yo voy a hacerlo.

El objetivo es luchar contra China y permitir que nuestro aliado estadounidense mantenga su presencia en África y en el Medio Oriente. ¡Es ese el objetivo de estas operaciones neocolonialistas! Y verán ustedes que, cuando se termine la operación, Francia conservará, por supuesto, varias bases militares en Mali. Esas bases también servirán a los estadounidenses y, al mismo tiempo, porque eso es lo que siempre sucede, las empresas occidentales obtendrán jugosos contratos que, nuevamente, privarán a los países recolonizados de sus riquezas y sus materias primas.

Así que, digámoslo claramente, los primeros beneficiados en esta operación militar serán los patrones y los accionistas del gigante francés Areva, que desde hace años ha venido tratando de obtener la explotación de una mina de uranio en Falea, una comunidad de 17 000 habitantes situada a 350 kilómetros de Bamako. Y, no sé por qué, pero algo me dice que no pasará mucho tiempo antes de que Areva pueda por fin explotar esa mina… es una impresión que tengo…

Ni hablar, por lo tanto, de que yo participe a esa colonización minera, a esta colonización de los tiempos modernos. Y, a quienes dudan de mis argumentos, sinceramente los invito a que se informen sobre las riquezas de Mali.

Mali es un gran productor de oro. Pero, desde hace poco, ha sido designado… desde hace poco, eh… como un país que ofrece un entorno de categoría mundial… de categoría mundial… para la explotación de uranio. Pero ¡qué extraño! ¡Un paso más hacia una guerra contra Irán! ¡Es évidente!

Por todas esas razones, y para no caer en la trampa de la mentira que nos están tendiendo, he decido no apoyar esa intervención en Mali y voy a votar en contra.

Y al hacerlo estoy dando una demostración de coherencia ya que nunca he apoyado en el pasado nuestras intervenciones criminales en Libia o en Siria, caracterizándome así como el único parlamentario de este país que defiende la no injerencia y la lucha contra los intereses oscuros.

Piense que realmente es hora ya de poner fin a nuestra participación en la ONU o en la OTAN y de que salgamos de la Unión Europea, si esa Europa, en vez de ser una garantía de paz, se convierte en un arma de ataque y de desestabilización contra países soberanos en manos de intereses financieros y no de intereses humanistas.

Finalmente, no puedo menos que llamar a nuestro gobierno a que recuerde al presidente Hollande las obligaciones resultantes de la Convención de Ginebra en materia de respeto de los prisioneros de guerra. Me indignó, en efecto, oír en la televisión, de boca del presidente francés, que su intención era «destruir» –repito, «destruir»– a los terroristas islamistas. No me gustaría entonces que la calificación utilizada para designar a los opositores al régimen maliense –hoy en día siempre es práctico hablar de «terroristas islamistas»– se utilice para evadir las obligaciones de todo Estado democrático en materia de respeto de los derechos de los prisioneros de guerra. Esperamos que la patria de los derechos humanos respete los derechos antes mencionados.

En fin, y para terminar, permítanme subrayar la ligereza con la que estamos decidiendo ir a la guerra.

Primeramente, el gobierno actúa sin la menor autorización del Parlamento. Dicen que tiene ese derecho. Envía equipamiento y hombres a Mali. El Parlamento reacciona posteriormente. Y cuando reacciona, como hoy, bueno… asiste a esta asamblea sólo un tercio de sus miembros… menos todavía si hablamos de los parlamentarios francófonos. Se trata, por lo tanto, de una ligereza culpable que realmente no me sorprende de parte de un Parlamento de perritos falderos sometidos a los dictados de los partidos políticos.

Muchas gracias.

EL PUEBLO EGIPCIO DESAFÍA EL TOQUE DE QUEDA

Librered, 29/01/2013


La crisis egipcia mantiene sus principales componentes hoy, después que miles de de manifestantes desafiaron anoche el toque de queda impuesto en Port Said, escenario de violentas protestas desde el sábado pasado.

El estado de emergencia, que se extiende entre las 21h y las 9h abarca asimismo las ciudades de Suez e Ismailia, en las cuales no se reportaron incidentes, aunque la tensión es palpable.

Los manifestantes en Port Said demandaron la anulación de la medida excepcional y algunos exigieron la caída del Gobierno sin que el Ejército, que controla la ciudad, interviniera para dispersarlos.

Un primer encuentro la víspera del diálogo nacional convocado por el presidente egipcio, Mohamed Mursi, transcurrió sin penas ni glorias en ausencia de la coalición opositora Frente de Salvación Nacional (FSN).

El ente rehúsa cualquier entendimiento que no incluya la satisfacción de sus demandas, entre ellas, formación de un gobierno de salvación nacional, revisión de la Constitución y anulación de las facultades excepcionales del mandatario.

La pugna sigue inerte y sin indicios de solución, en medio de una situación económica cada vez más compleja debido a la devaluación de la moneda nacional, creciente déficit presupuestario, disminución de las reservas extranjeras y la reticencia de los turistas a visitar un país donde los disturbios son cotidianos.

Ninguna nueva iniciativa se perfila en el horizonte después tras cuatro días del inicio de las protestas, convocadas el viernes para recordar el segundo aniversario de las manifestaciones que obligaron a renunciar al ex presidente Hosni Mubarak hace dos años y dieron paso a la convocatoria de elecciones presidenciales a mediados de 2012, ganadas por Morsi por estrecho margen.

Desde entonces Egipto vive convulsionado por protestas contra lo que entidades laicas y musulmanas moderadas consideran es un crecimiento desmedido de la influencia de la Hermandad Musulmana, de la que Morsi surgió a la política nacional, y de entidades salafistas, notorias por su concepción ultraortodoxa del Islam.

Las grandes interrogantes ahora son cuál de las fuerzas en liza prevalecerá y, sobre todo, como logrará hacerlo y con qué perspectivas de afianzarse.

domingo, 3 de febrero de 2013

VIVANCO, CAPO DE HUMAN RIGHTS WATCH Y DESTACADO AGENTE DE LA INTELIGENCIA IMPERIAL

Contrainjerencia,  30/01/2013


José Miguel Vivanco, experto en humanitarismo selectivo.

JEAN-GUY ALLARD – Fuera suficiente relatar las dudosas relaciones de José Miguel Vivanco, jefe ‘para las Américas’ de la organización norteamericana Human Right Watch (HRW), con la fauna del Capitolio de Washington vinculada a la CIA, los más recalcitrantes ‘pitiyanquis’ venezolanos o con la fauna mafiosa cubanoamericana, para demostrar que su agresividad contra Venezuela, Cuba y los países progresistas de América es la de un agente de la CIA.

Pero hay más en su carrera para pegarle las cuernas que hacen de este chileno asimilado al universo imperial un autentico mercenario de la gigantesca maquinaria de inteligencia radicada en Langley, Virginia.

El “boss” de la “División de las Américas” de HRW creció en un Chile aterrorizado por las hordas de Pinochet y estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile mientras el dictador imponía su constitución fascista para luego hacer una estancia en la universidad de Salamanca. Recorrido clásico de hijo de papá que lo llevo también a Harvard a buscarse un titulo.

Su entrada relámpago en la OEA con titulo de Asesor jurídico y luego de Procurador del Secretariado de la controvertida Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuando a penas se había levantado de los bancos de la facultad de derecho, ya provoca interrogaciones.

Nunca el abogado que se consagra desde unos años a difamar a Cuba, Venezuela y el conjunto de los países progresistas por cuenta de la HRW, ha estimado importante explicar como su rápida ascensión en la burocracia de la OEA, en Washington, se ha podido realizar sin la protección y la bendición de los cabezones de la Compañía.

Tampoco el letrado ha valorado elemental responder de manera documentada a las acusaciones que lo relacionan con el régimen asesino del general fascista Augusto Pinochet.

Estas acusaciones, gravísimas, fueron lanzadas en julio del 2004 por José Vicente Rangel, entonces vicepresidente de la República Bolivariana, quién reveló como el hoy ruidoso “defensor de los Derechos humanos” había colaborado con los servicios secretos de Chile bajo la dictadura.



El Golpe les dejó mudos

La campaña de ataques manejada por Vivanco contra Venezuela fue objeto de un análisis sumamente revelador publicado en el 2004 por el afamado investigador Al Giordano en el sitio web narcosphere, a dos meses del histórico referéndum del 15 de agosto del 2004, cuando el abogado naturalizado norteamericano multiplicaba las calumnias en contra del gobierno Chávez.

Giordano recordó como en el 2002, Vivanco y HRW, después de apoyar los propósitos de los grupos opositores más identificados a la embajada norteamericana, se quedaron totalmente silenciosos, sin una palabra de denuncia, frente al fugaz gobierno golpista del empresario Pedro Carmona.

Sin embargo, en el 2003, sin un gramo de vergüenza, HRW desencadenó una campaña feroz contra la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión al lado de Reporteros Sin Fronteras y deotras organizaciones ‘internacionales’ cuya vinculación con la CIA está ya establecida,.

En el momento del voto del 2004, defendió rabiosamente el ‘derecho’ de la National Endowment for Democracy – un invento de Reagan para hacer abiertamente lo que la CIA hacía escondida – a subsidiar la organización SUMATE cuyo fanatismo antichavista llevo incluso a provocaciones asesinas.

Bendijo de la misma forma las “donaciones” de la Unión Europea y de otros países al grupo conformado por la oligarquía con la asesoría de la inteligencia norteamericana.

En Berlín, al lado de los terroristas de Miami

Si las intervenciones injerencistas de Vivanco en Venezuela indican una constante orientación paralela con el Departamento de Estado y la Agencia Central de Inteligencia, las numerosas intrusiones que realizó contra Cuba acaban de caracterizarlo como agente.

Un evento lo demuestra todo y acaba de revelar quién es el Número 2 de HRW.

En abril del 2007, Vivanco participó en Berlin a una conferencia convocada contra Cuba al lado de unos de los elementos más conocidos y peligrosos de la mafia terrorista de Miami, con orientaciones, financiamiento y apoyo oficial de Washington.

La Fundación Konrad Adenauer, una organización abiertamente anticomunista asociada en el pasado a numerosas actividades anticubanas, sirvió de pantalla a esta llamada ‘conferencia internacional’ cuyo perfil era idéntico a varias otras más. Todas están organizadas en distintas en capitales europeas

a partir de las oficinas de People in Need (PIN), una seudo ONG checa designada en el Plan Bush de anexión de Cuba.

Al show de Berlin, se aparecieron esencialmente personajes del staff de la CIA que desde décadas se dedican a atacar a Cuba.

Vivanco no tuvo el menor escrúpulo a sentarse al lado del veterano agente de la CIA Frank Calzón, director vitalicio del Cuban Freedom Center, de Washington, ahora implicado en un millonario desfalcó que amenaza la existencia de la USAID.

A Vivanco, tampoco le dio pena asociar su nombre al del desprestigiado comentarista de origen cubano Carlos Alberto Montaner, arrestado en La Habana en diciembre de 1960 con material explosivo, y reciclado por la CIA en intelectual madrileño.

El propio Vivanco presentó sus elucubraciones ante mafiosos connotados de Miami tales como Pedro V. Roig (Director General de Radio y TV Martí, actualmente bajo investigación), Ramón Colas (estafador y playboy subsidiado), el ex “comandante” Huber Matos vinculado al narcotráfico, Orlando Gutierrez-Boronat, ex terrorista cuyo Directorio Democrático Cubano recibió tres millones de la USAID, Angel Francisco De Fana Serrano, arrestado en California en 1995, con un arsenal de armas con las que preparaba un ataque terrorista contra Cuba.

Y Sixto Reynaldo “El Chino” Aquit, uno de los fundadores del Comité de apoyo al terrorista internacional Luis Posada Carriles y famoso en Miami por una larga serie de acciones criminales de las cuales se jacta.

El 27 de abril del 2007, el Diario Las Americas, rotativo mafioso de Miami, celebró la presencia de José Miguel Vivanco entre tantas figuras ‘anticastristas’ asociadas a la mafia cubanoamericana que ‘declararon respaldar’ una ‘declaración de unidad’ de los ‘opositores en Cuba’.

Los paseos de Vivanco por los pasillos del Capitolio, en Washington, han sido numerosos y los congresistas más hostiles al despertar de América Latina saben hasta que punto pueden contar sobre sus servicios mercenarios a la hora de calumniar a los líderes de la izquierda del continente.

En Caracas, en Berlín o en Washington, Vivanco siempre sabe ajustar sus declaraciones incendiarias a las necesidades de los amos de su nueva patria.